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Full text of "Colección de documentos inéditos para la historia de Chile desde el viaje de Magallanes hasta la ..."

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COLECCIÓN 



HinORIA DE CIÍIE 

OtSDE EL \llJli llí maiiMIiS llffl\ U B,\Í(\I,Ü 

IM8-I818 

ClJI.ECTAllOS V PUBLICADOS 

pon 

J I MEDINA 



TOMO III -^y* 



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COLECCIÓN 



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PARA LA 



HISTORIA DE CHILE 



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COLECCIÓN 



DE 



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PARA LA 



HISTORIA DE CHILE 



díM EL \i:\.IE DE i\(i,\LL.\NES m\ \.\ ll.\T:\IJ,.\ liE \I\!l'i) 



1518-1818 



COLECTADOS Y PUBLICADOS 



pon 



J. T. MEDINA 



TOMO III " / 



SANTIAGO DK CHILE 

IMPRENTA lillUlLI.A 



1889 



LIBRAmcS 
HUvít IÍ3t/ 

f30S/ 



fe 




OBSERVACIONES 

RELATIVAS 

i m miPS PiLICififlS i ESTE Til) 



Gil «-le Tolumen hcinoa <lcliÍtlo Afguii' üúii aprovocliándonus de los il<tciim..'iiln- iiicUii- 
JiM en lí vftiiosa coleccü'in df Ferniudci dcNavarróte. A clin pei'lpnoceii li'S marcaJos 
roa los númerws I á V, ViU i XI. XIII * XV, XXI i XXIll. XXV, XL. XLUI, XI,IV, 
LVIIl, LXVll, LXIX, LXXX. CVIIt y CtX, iodo» refei-enivs á la PipcitiinJii di' Jiifré 
lio Loai'u; fiendo de notar que la Carla d« Monlemayor que aparece con el Damero 
XLIV, NaTarrdc la ha pulilicddu vn su original portugués, «I cual bemos vertido al 
c9-sIeltano pira^coniodidad de nuestros lectores. Merece tamliién indicarse que el autor 
ilr nuestra rerurcnciit sitio pu!)Uc') di>l proepso seguido ])or Hernando de Lonisu cin el 
Fitcal Villalobos el rragmeuio ñ que ha da.do cabida en las jiágs. StNj-lOO de su louio V 



a pirtí!. habiendo ya incluido tantas ]>¡c:!a 
n la<! Molucis, di? un intcré;< rula) i va me me secundario 
; minos, nos ha parecido quj baslabí cou liniilai-:iu á 
e documento p 



o Chile p 



T 1j relacün de Urdanela. Por n 
vil i la estadía de los espa-iotcs «i 
inra el propisito que llevamos enti 
li traascripci4a de la parte de e 
píamente dicha. 

Por fin, la relación del clérigo Ju^n de Areizaga 
ducido Torres de Mendoza y la cual nosotros inserí 
rida del cronista Gonialo Fernindoz de Oviedo, quii 

\i j XII dé los Veinte libi-ot d^ la general ki^lai-ia de loe Iniíiai¡ publicados cti IX>I. 
E;ie mismo autor termina caá obra, cap. XIV al nnal, con los apuntamientos que le faci- 
litaron ea la ciudad de Santo Domingo, en 15.30. Andrés deUrdaneta, y otro hidalgo llamado 
Martin de Islareí, que se había también embarcado en la armada de Loaisa. De modo, 
pues. que. en rigor, la relación deUrdaneta era conocida desdo aquella f'K'ha '^I^Til;. Mas, 
í\is noticia' que suministró Islires fueron s'ilo verbales? ¿O Armí^ juntamente con su 
rumpaAero t^rdnnela la que rjl^i Oviedo, y que ha dividido en veinte capitulo?? Nuestro 



e ha publicado Nav 
■ ó y eitraciii ei 







r. V/J J r C f< o r ; ; ve fi 3 ¡T*.' 
LIBRAniCS 

■/■■ o -/V 




OBSERVACIONES 



A LOS DOCUllTOS fiLli'ADflS El ESTE Tlffll) 



En «s(e T'>]iiRifn hvii)»» ilobiilu Hr¡^uir aún apr<iv«»liÁniliino4 <!•■ Ins (l<i<-iiin^.'iii<i ■ iiii-!ui- 
dos rn U valiosa coWpíiío <1p Fcrn'iudí?! dcNaviirrPlí*. A pIIíi perlPii^Tcn l<w man'üilus 
con los iii'iinpnis [ i V, Vdl A XI, Xll[ á XV, XXI A XXIII. XXV, XL. Xl.lll. XI.IV, 
LVIII, LXVII. LXIX, LXXX, CVIII y CIX, «hIoh r.>rerent>'» i Ii> ciiH'dií:!'»! (!■■ Jofré 
■le Iioaisn; siendu <l<! noLtr qw l.t Curra de Monlumnfor qiiu a)ioirccR con el ni'itiKTO 
XLIV, Nararretc la ha |iuljl¡i:ailu va su unginal |)Cirluguéi, et cual liciiiu!' vprtiil» al 
rsíii^Uano pTra _ cuniorliilad lie nunítru» lectomí. Miirecf tamliii'n inillnarsp que gI atitor 
■1< muestra refi-rcniia s''>lu ¡lulilicl ilrl pro<>i>»o BO^iiido lior Ilírnanilo <lo Loaisa ■- in i'l 
Fi»cal VillalotKis el ri-a|pni:iili> á ijiiv ha liado calrida iMi laa pigr. .'{ÜU-lOd de i^ii liniiii V 

V la relari'in de Urdanela. r»r nuestra pirle. haliiendu ya incluiili) luiitaf ¡üi'^as ivlnli- 
val á U esUdia de li)< ci^pafloles en las Molucm, de un ¡niei-^s reUlÍTaiii<:iile Kiiiundariu 
l>ara el propíúto quu llevamos «ntru minuí. nwí ha panicido qii.i iHstnIía f.an liiiiUars<' il 
U transLTÍpci'in da la pjrte Ae. esc documento p Ttcnucipnle A la hUim-ia di' Clilli' pru- 
piam«nte dicha. 

Por fin, la rílaciin del clérigo Juiu de Ar-^iiii^a qni' ha piiliüiradn Niivan-pli" y ivpi-n- 
ducido ToiTf» de Mi'ndoia y la cual nosotros inseríanlos liajo el nimiiTO X. fu-' ronn- 
cida d'?l cronista Gonzalo Fern-indez de Oviciln. quion la rito y exlracli^ en Ins rap'tulos 

VI V XII de los Vfi'nte lihi-oi rf- la geitfi-al kitíaría ilr tan Indias, puhlieados en IXti. 
E>t« ini*mr> autor termina esa obra, cap. XEV al nn:tl. ron lo« apnnlamienlo* que le Tam- 
liiaron en la ciudad de Santo Domingo, en 1M9, Andrés de t'rdnneía, y otro liidal|ro llamado 
Martin Ae Mareí, que se habia lumliien embarcado en la annada de Loalsa. [>e modo, 
na«s> que. fti ri^or. la relación df^ Urda neta era eonocidu desde aquella feeha I'kiT . Jlaj, 
rías noticia' que fiiminístrA l:^lii-es fueron sito verbales? ;,U ñrmií juntamente ron su 
t:'>mpaAcrn I.'rdaneía li que riti Oviedo, y que ha dividido en veinte capilidiis? Nnesiro 




COLECCIÓN 




u 



DE 



liras iiiíiiíis 



m u Kmii HE oiu 



EXPEDICIONES DE JOFRÉ DE LOAISA, ALCAZABA, 

MENDOZA, CAMARGO, ETC. 

III 



13 de noviembre de 1522 

/. — Privilegios concedidos por Carlos V a sus subditos españoles que 
armasen navios para ir en la expedición de Jofré de Loaisa. 

fNav., t. V, pág. 196.— Reproducido en Torres de Mendoza, t. xxii, págs. 52-74.) 

Don Carlos, por la gracia de Dios, Rey de Rooianos, é Empera- 
dor semper Augusto; Doña Juana, su Madre, y el mismo D. Carlos 
por la misma gracia. Reyes de Castilla, de León, de Aragón, de 
las dosSicilias, etc., etc. — Por cuanto á todos es notorio, que Nos 

con la voluntad que siempre habemos tenido, y tenemos de en- 

1 



2 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

grandecer estos nuestros Reinos y Señoríos, y enriquecer los 
subditos y naturales dellos por los muchos y grandes y señala- 
dos servicios que han hecho á Nos y á los Reyes nuestros prede- 
cesores, é á nuestra Corona Real, el año pasado de 1519 años 
mandamos armar cinco naos, de las quales fué por nuestro capi- 
tán general Hernando de Magallanes, caballero de la Orden de 
Santiago, las quales mandamos bastecer de todo lo necesario 
para la gente que en ellas iba por tiempo de tres años: al cual 
mandamos que fuese a las islas de Maluco y á otras partes donde 
hubiese especería, que fuesen dentro de los límites de nuestra 
demarcación; para la orden que en ello habia de tener le manda- 
mos dar y dimos cierta instrucción por la cual se rigiese é guia- 
se. K como quiera, que el dicho Hernando de Magallanes falleció 
en el dicho camino, Uos capitanes do las dichas nuestras naos, 
siguiendo nuestro mandamiento y orden hicieron su viage hasta 
tanto que llegaron á las dichas islas de Maluco y a otras que son 
en nuestros límites é demarcación, donde por los Reyes é Señores 
de ellas, sabiendo como eran nuestros, fueron bien recibidos y 
tratados y honrados, ó a Nos, como á sus Reyes é Soberanos Se- 
ñores, dieron é enviaron con ellos su obidiencia é á los dichos 
nuestros capitanes con entera voluntad é amor, reconosciéndonos, 
como dicho es, por sus Royes é Señores, doxaron é permitieron 
libremente contratar la dicha especería é cargar las dichas naos 
do clavo ó traer las muestras de todas las otras especerías y dro- 
guerías, que en las dichas islas ó tierras hay; do las quales dichas 
naos, después que hicieron vola do las dichas islas de Maluco para 
estos nuestros Reinos, una de ellas llamada Vitoria arribó con sal- 
vamento al puerto de San Liícar do Barrameda, y otra llamada la 
nao capitana que vonian en una conserva porque hacia agua, 
quedó a repararse en la isla do Toodira la cual esperamos en 
nuestro Señor brovomenlo traeni en salvamento. É asimismo es- 
peramos otra nuestra armada que al mismo tiempo mandamos 
despachar y onibiar al dicho descubrimiento con todo aparejo, 
para que los navios que fuesen moueslor hacerse para el dicho 
viage, se hiciesen en la costa de la mar del Sur de Panamá, á las 
espaldas de la Tierra Firme, do que fué por capitán general Gil 
González de Avila, caballero de la dicha Orden, de que tenemos 



i 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 3 

relación, que salió de la dicha costa al principio del año pasado 
de 1521 años, con siete navios muy bien adrezados ó bastecidos de 
todo lo necesario; é conosciendo la grandeza y riqueza que hay en 
las dichas islas, ó cuanto importa al bien destos dichos nuestros 
Reinos é de los subditos é naturales dellos, que prosigamos la 
dicha contratación; como quiera que teniamos determinado de 
hacer una gruesa armada para ello, pero atendido que para la 
buena navegación de aquellas partes conviene, y aun es necesario, 
que la dicha nuestra armada partiese de aquí por todo el mes de 
Marzo del año que viene de 1523 años; al presente por no emba- 
razar la navegación con gruesa armada, por ser imposible poder 
hacerse para partir en el dicho tiempo, con acuerdo de los del 
nuestro Consejo de las Indias, habernos acordado y terminado de 
embiar seis naos do armada muy en orden, así de artillería ó mu- 
niciones, como de mantenimientos, mercaderías de rescates y 
otras cosíis necesarias para el rescate é contratación que se hace 
en la dicha especería. Por capitán general de las cuales manda- 
mos ir a un caballero principal de nuestros Reinos. É otro sí, un 
Gobernador é lugar Teniente general nuestro, para que quede en 
las dichas tierras é islas de Maluco en nuestro nombre y con nues- 
tro poder bastante y otros oficiales necesarios, así para ir y volver 
con la dicha armada, como para quedar con el dicho nuestro lugar 
teniente general en las dichas ti(>rras. Y porque nuestra intención 
y voluntad siempre ha seydo y es, de hacer merced A los subditos 
é naturales destos nuestros Reinos y señoríos, habemos tenido y 
tenemos por bien, que puedan armar en la dicha nuestra armada 
cada uno de ellos por sí ó en compañía, la cantidad ó canti- 
dades que quisieren é por bien tovieron; ó i)ara ello, con acuer- 
do de los del nuestro Consejo, les otorgamos los capítulos si- 
guientes: 

1."* Primeramente, por hacer bien y merced á los dichos arma- 
dores é porque entendemos (jue así conviene i)ara el bien de la 
navegación y contratación de la especería y bu(Mia venta della y 
por otros muchos provechos y ventajas ([uo en ello hallamos, les 
prometemos de asentar y que asentaremos en la nuestra cibdad 
de la Coruña la casa que mandamos ha(*er para la contratación 
de la dicha especería y cosas que vienen de la dicha India. 



4 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

2.** Iten. Concedemos y otorgamos á todas las sobredichas per- 
sonas é cualquier dolías, que puedan armar y armen en esta pre- 
sente armada, que va á las islas de Maluco é a otras cualesquier 
islas é tierra firme descubiertas é por descubrir dentro de los 
límites de nuestra demarcación, las cuantías de maravedís que 
quisieren ó por bien tuvieren, agora las quieran poner por sí, agora 
en compañía de otros; é concedemos a los que así armaren en esta 
armada, que puedan armar y armen en las cuatro otras primeras 
armadas siguientes que mandaremos hacer para las dichas islas 
é tierra firme otras tantas cuantías de maravedís, como armaren 
é pusieren en esta. 

3."* Iten. Les concedemos que si las dichas cuatro armadas pri- 
meras siguientes después desta, o alguna dellas, mandaremos cre- 
cer en mayor armazón ó cantidad de las que en esta se ofrece é 
arma, que las dichas personas é cada una de ellas puedan forne- 
cer é poner en el dicho crecimiento sueldo á libra, respetado por 
lo que en esta presente armada pusieren, con tanto, que los que 
así quisieren fornecer en el dicho crecimiento, sean obligados á 
lo declarar dentro de tres meses ante los del nuestro Consejo que 
entiende en el despacho de lo susodicho ó en la nuestra casa de 
la contratación de la especería, si á la sazón estoviere fecha é 
puesta en orden é los nuestros oficiales de ella, después que por 
Nos fuere notificado á dos ó tres de los principales armadores, ó a 
sus factores en su ausencia, que estovieren en la dicha nuestra 
casa de la contratación ó en esta nuestra corte. 

4.° Otro sí: que de todo lo que trajeren esta armada y las qua- 
tro siguientes venideras, así de especería é droguería, oro, plata, 
joyas, perlas, piedras preciosas é seda é otras cualesquier cosas 
de cualquier condición é calidad que sean, hayamos de haber por 
nuestros derechos el quinto é veintena parte ante todas cosas, el 
quinto para Nos y nuestra corona, y la veintena para los gastar é 
convertir solamente en mantener y curar é medicinar las perso- 
nas que vinieren enfermas en las dichas nuestras armadas, é se 
recojieren en el hospital que para ello mandaremos hacer en la 
dicha cibdad á se curar dellas; é complido esto, en otras obras 
pías é redención de cativos, como mejor nos paresciere para ser- 
vicio de nuestro Señor, porque él enderece y guie nuestras arma- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 5 

das y las traiga en salvamento é con bueno é próspero viage; ó 
porque la dicha veintena la dedicamos para obras pías é servicio 
de Dios, queremos que se saque primeramente de la dicha arma- 
da y luego el dicho quinto pertenesciente á Nos. 

5.' Iten. Concedemos á los sobre dichos armadores, que ar- 
maren en esta presente armada solos ó en compañía en cuantía 
de diez mil ducados ó dende arriba, que puedan poner cada uno 
que así armare en la dicha cuantía en una de las naos de la dicha 
armada, cual ellos quisieren, é en las cuatro venideras, un factor 
suyo propio, con tanto que sea subdito é natural de la corona de 
estos nuestros Reinos de Castilla é León é Granada, é á los cuales 
concedemos, que el dicho factor pueda estar y esté presente á todo 
el rescate que se hiciere, juntamente con los nuestros oficiales que 
en las dichas armadas enviaremos é firme juntamente con ellos en 
el libro del armazón lo que así se rescatare é contratare. É para 
que esto se tenga é guarde, así en todas las cosas tocantes á los 
rescates é contratación que se hiciere en cualquier parte que se 
hagan, mandamos al nuestro capitán general de la dicha armada 
é oficiales de ella, que así lo guarden ó cumplan é fagan guardar 
é complir. 

6.* Iten. Concedemos que derrotándose alguna ó algunas naos 
de la dicha nuestra armada de la compañía de las otras por tem- 
poral forzoso, que en tal caso doquier que llegare la tal nao, dentro 
de nuestros límites é demarcación^ paresciendo al nuestro capitán 
y oficiales de la dicha nao que conviene al bien del armazón res- 
catar y contratar allí, lo puedan hacer, guardándose en ello con 
los dichos factores la orden susodicha. 

7.** Iten. Que después que en buena hora las dichas nuestras 
armadas ó cualquier dellas sean arribadas á las dichas islas de 
Maluco ó á cualesquier otras islas é tierra firme descubiertas é por 
descubrir de nuestra demarcación, en el rescate que se hiciere, 
se tenga la orden susodicha con los factores de los dichos arma- 
dores y paresciendo al nuestro capitán general y oficiales de la 
dicha armada, que conviene para el bien de la dicha armazón 
enviar á otras islas é partes é tierra firme dentro de los dichos 
nuestros límites, alguna ó algunas naos de la dicha armada á con- 
tratar ó á rescatar, lo puedan hacer^ á los cuales mandamos que 



6 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

consientan ir en ellas d los fatores de los dichos armadores, para 
que sean presentes al rescate y á todo lo demás que hicieren y 
contrataren, segund dicho es. 

8.° Iten. Les prometemos que luego, con la bendición de nues- 
tro Señor, la dicha nuestra armada fuere arribada en estos nues- 
tros Reinos y la especería y droguería que en ella viniere puesta 
en nuestra casa de contratación, le mandaremos poner y porne- 
mos precio con conformidad de los sobredichos armadores é que 
aquel mandaremos sostener y tener en la venta dello é que así 
como se fuere vendiendo de seis en seis meses, mandaremos hacer 
la cuenta, é sacados, primeramente, nuestros derechos é lo que 
debiéremos haber por la parte que obiéremos puesto en la di- 
cha armazón, mandaremos acodir á los dichos armadores por 
la que pusieren é debieren haber sueldo á libra, é por la pre- 
sente mandamos que les sea acudido libremente é les promete- 
mos que por cabsa ni razón alguna no les será detenido, ni 
embargado. 

9/ Iten Por mas hacer bien y merced á los dichos armadores 
6 otras cualesquier personas é tratantes que vinieren a la dicha 
cibdad, de cualquier nascion que sean, con tanto que sean cris- 
tianos, a contratar y comprar en la dicha casa, les concedemos, 
que de ninguna cosa, así especiería, como droguería y joyas de 
oro y plata y perlas y otras cualesquier cosas, de cualquier cali- 
dad é condición é natura que sean, que vengan de las dichas 
Indias é tierra firme en las dichas armadas, a la dicha nuestra 
casa de contratación, que en ella compren, no paguen otro de- 
rocho alguno, mas del sobredicho, puesto caso que después una 
ó muchas veces la tornen a vender dentro de la dicha cibdad, 
porque de lo que así vendieren dentro de la dicha cibdad, es nues- 
tra merced que sean libres é francos con la paga de los sobre- 
dichos derechos; é así mismo les concedemos que lo que de la 
dicha casa sacaren, ó en ella y en la dicha cibdad compraren, 
siendo, como dicho es, cosa venida de las dichas Indias, la puedan 
sacar por mar é por tierra libremente, sin pagar a la salida otro 
derecho alguno: esto^ así comprándolo los dichos armadores, como 
otra persona alguna que sea cristiano en la dicha casa ó dentro 
de la dicha cibdad. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 7 

10. Otrosí: Que el oro, plata, joyas, perlas, piedras preciosas 
é soda tejida y en madejas y otra cualquier cosa que venga en las 
dichas armadas, que no sea especiería y droguería, de que por la 
calidad dello no se pueda tomar el sobredicho derecho de quinto 
é veintena, particularmente en ello mandaremos y por la presente 
mandamos que se tasen y estimen y aprecien por personas escien- 
tes y expertas en ello, nombrados por los dichos nuestros oficiales 
con conformidad de los dichos armadores é si en las dichas cosas 
obiere alguna ó algunas que por razón de su calidad queramos 
Nos lomar para Nos por el precio que fuere 1 tasado en cuenta do 
nuestros derechos ó valiendo mas en parte de lo que obiéremos 
de haber por lo que pésimos en la dicha armazón, que lo poda- 
mos hacer, y el restante, siendo pagados Nos de nuestros derechos 
primeramente y de lo que hobieremos de haber por lo que en la 
tal armada hobieremos fornecido, el pago de lo qual tomaremos 
en las dichas joyas por la tasa y precio que se les pusiere, como 
dicho es, mandaremos entregar, y por la presente mandamos que 
se entregue á los dichos armadores. La cual dicha tasa y entrega 
de las sobredichas cosas prometemos mandaremos hacer dentro 
de dos meses después de venida la dicha armada, con que el oro 
y plata que viniere en polvo, ó en reales ó en grano, no se pueda 
sacar de la dicha casa de la contratación^ salvo que dellas se lleve 
luego por los dichos nuestros oficiales, presentes los dichos arma- 
dores ó sus fatores, a la nuestra casa de la moneda de la dicha 
cibdad, donde se amonede é labre, é después de amonedado, res- 
cibidos nuestros derechos é parte del armazón que nos cupiere, 
se entregue luego a los armadores, con tanto que el dicho oro y 
plata no lo puedan sacar, ni saquen fuera de nuestros Reinos é 
Señoríos en oro, ni plata, ni en moneda amonedada. 

11. Iten. Les concedemos, que si Nos por ganar la voluntad de 
los Reyes y Señores de las islas é tierra firme descubiertas é que 
adelanto se descubrirán, para que la gente que fueren en las dichas 
nuestras armadas y allá hubieren do quedar contratando, sean por 
^llos favorecidos y bien tratados, acordaremos é nos pluguiere de 
I<*s enviar algunas joyas y cosas de las de acá á nuestra costa, 
fuera de lo que pusiéremos é armaremos con los otros armadores, 
que lo podamos hacer; é que lo que los dichos Reyes é sus Gober- 



6 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

nadores, por razón de lo susodicho, nos dieren, sea así mismo para 
Nos, fuera de la dicha armazón, ecebto, si las tales dádivas fueren 
en especiería ó droguería, porque en este caso por hacer merced á 
los dichos armadores, queremos que la dicha especiería y drogue- 
ría sea para la dicha armazón, con que el coste de lo que así dire- 
mos, respetando á lo que acá nos costó, se ponga en la dicha 
armazón y heredemos por razón dello en ella, como por lo demás 
que en ella posimos. 

12. Iten. Queremos y nos place, que cualquier presa ó caval- 
gada, que hiciere la dicha nuestra armada é las cuatro siguientes 
é cualquier nao dellas, sea de la dicha armazón é para ella: esto, 
agora con la dicha presa ó cavalgada ó con alguna cosa della se 
haga allá algund rescate, agora venga enteramente acá, porque 
asila dicha presa y cavalgada como el rescate que con ella y cosas 
do ella se hiciere, es nuestra voluntad que sea entera y complida- 
mente del armazón 6 que della como de las otras cosas rescatadas 
hayamos los sobredichos nuestros derechos en la manera ya dicha 
ó la parte que nos cupiere en ella por razón de lo que posimos en 
el armazón é los armadores así mesmo por lo que hobieren puesto 
en ella; é que no embargante que sea presa, ó cavalgada, ó res- 
cate fecho con cosas della, no hayamos de haber, ni nuestro capi- 
tán general ó particular de la nao que la hiciere, otros derechos 
demás de los sobredichos por razón de ello,* aunque á Nos é al 
dicho capitán nos pertenesca ó pueda pertenescer por razón de ser 
cavalgada ó presa. 

13. Iten. Concedemos á los dichos armadores que por la parte 
que en esta primera armada pusieren, puedan en ella y en las 
cuatro siguientes tomar los compañeros que quisieren é hacer con 
ellos nueva contratación á su voluntad por la dicha su parte é 
que cualquier cosa que con ellos trataren é ganaren en la dicha 
su parte, sea suya propia; y esto mismo queremos y nos place que 
puedan hacer cuanto al acrecentamiento, si alguno hicieren en 
las dichas cuatro armadas, conforme á lo que está dicho. 

14. Otrosí: Les prometemos que los capitanes, oficiales y pilo- 
tos é otra compaña é gente que fuere en esta dicha armada y en 
las cuatro venideras, no ganarán ningund sueldo á costa de la 
dicha armazón, si no solamente desde el dia que la dicha armada 



COLECaON DE DOCUMENTOS 9 

é armadas en que fueren, hicieren vela hasta el dia que tornaren 
é vinieren á la dicha nuestra casa, é que si Nos por algund respeto 
ó eabsas que haya, mandaremos hacer algunas mercedes á las 
dichas personas que en ellas fueren, será á nuestra costa é no de 
la dicha armazón. 

45. lien. Les aseguramos que por razón de ningund asiento é 
concierto que hayamos fecho ó ficieremos adelante, no pediremos^ 
ni demandaremos á los dichos armadores, ni ellos nos pagarán 
otro derecho alguno de ninguna cosa que venga de las dichas 
Indias é tierra firme en las dichas armadas, mas de los sobre dichos 
veintena ó quinto. 

46. Iten. En cuanto'á la especiería que quedó en la dicha India 
de la armada pasada, de que fué capitán Fernando de Magallanes, 
al tiempo que la nao Vitoria partió de la dicha India é al rescate 
de especiería é otras cosas de cualquier calidad que sean, que antes 
que esta nuestra armada llegue se haya fecho y á otras cosas en 
cualquier manera pertenecientes á la dicha armada primera, que 
aquello mandaremos traer en esta presente armada, que agora vá 
por cuenta é inventario particular, que de ello traigan los nues- 
tros oficiales que vinieren en ella por bien de concordia de los 
armadores pasados é presentes, queremos é nos place que la dicha 
mercadería é rescate que perteneciere á la dicha primera armada 
que así mandamos traer, que fuere en especiería é droguería y 
seda y otras mercaderías que ocupan carga, se haga cinco partes 
é que las tres dellas pertenezcan é sean de la dicha primera armada 
y armadores de ella,^de la cual sacados los derechos que conforme 
al asiento que con ellos mandamos tomar, nos pertenescieren. É 
otro sí: lo que dello hubiéremos de haber por la parte que arma- 
mos, el restante sea precipuesto de los dichos primeros armado- 
res, é las otras dos partes restantes, por razón del fleyte de las 
naos en que viene la dicha mercadería, pertenezca y sea desta 
presente armada, é para todos los armadores della por la parte 
que cada uno pusiere, en lo cual hayamos los mismos derechos 
de quinto y veintena, que debemos haber de las otras cosas des- 
ta présente armada, é mandamos que la dicha especiería é dro- 
guería que así trajeren pertenesciente á los dichos primeros 
armadores^ se venda en la dicha nuestra casa juntamente con la 



10 EXPEDICIÓN DE LO AIS A 

otra especiería que en la dicha armada viniere por la forma y ma- 
nera ya dicha; y así como se fuere vendiendo, se acudirá a los 
primeros armadores sueldo é libra, como lo hobieren de haber en 
la manera sobre dicha; ó si fuere la dicha mercaduría pertcnes- 
cientc á la dicha primera armada, é oro, é plata, perlas é joyas é 
otras cosas que no ocupan carga é pueda venir en cajas, que el 
diezmo de todo ello pertene7X*a a esta presente armada por razón 
del dicho fleyte y todo lo demás restante sea de la dicha primera 
armada: de todo lo cual, ante todas cosas Nos havamos nuestros 
derechos en la manera que arriba dicha es en lo de la especiería y 
droguería: y esta misma orden prometemos mandaremos guardar 
y guardaremos con los armadores desta presente armada en razón 
de los armadores, si durante el tiempo de las cuatro siguientes 
algunos mandaremos rescebir, de manera que la dicha su especie- 
ría y cosas de rescate que allá hobiere, se traerá en la primera 
armada que mandaremos hacer, después que bebiéremos recibi- 
do los tales armadores. 

17. Iten. Que si de la dicha armada pasada, al tiempo que 
esta llegue á las dichas islas de Maluco, quedaren algunas mer- 
caderías della por rescatar, que del dia que esta dicha arma- 
da nuestra llegue en adelante, no se pueda hacer rescate alguno 
con ella, antes mandamos que la que hobiere, se entregue á 
los nuestros oficiales desta presente armada, é que sea del ar- 
mazón della, los cuales lo que así recibieren lo asienten parti- 
cularmente en el libro del armazón desta armada, para que acá 
por]el dicho asiento se les pague de la dicha armazón, con mas 
treinta por ciento en nombre de interés de lo que acá hobiere 
costado. 

18. Y esta misma orden prometemos mandaremos guardar é 
guardaremos con los armadores desta presente armada, acabadas 
las dichas cinco armadas, cuanto á las mercaderías que dellas en 
las dichas tierras quedaren por rescatar. 

19. Iten. Concedemos a los fatores, que así en la forma suso- 
dicha enviaren los dichos armadores, que hayan y tengan en la 
dicha armada de salario, é caja, é cámara é quintalada, otro tanto 
como mandaremos dar a cada fator de los nuestros que fueren en 
cada una de las dichas naos. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS U 

2<). Iten. Concedemos a los armadores, que segund la forma 
y orden sobredicha, pueden é deben tener ó nombrar factor, 
que 6Í quisieren que el factor que nombraren para ir en esta 
armada, quede en las dichas islas, que lo puedan hacer, 6 que 
con él se guarde la orden é forma susodicha, así en el con- 
tratar é rescatar, como en todo lo demás tocante a la contra- 
tación é que si aquel muriere^ puedan nombrar en su lugar 
otro é lo mismo puedan hacer, si les paresciere que les convie- 
ne quitar é remover aquel é poner otro en su lugar, lo cual pue- 
dan hacer é hagan todas las veces que quisieren é viere que les 
com'iene. 

21. Iten. Les concedemos y prometemos que el nuestro capitán 
general, ni gente, ni otra persona alguna que vaya en la dicha 
nuestra armada, ni en las cuatro siguientes, no se entremeterán 
á rescatar por sí, ni por otra persona cosa alguna en la dicha In- 
dia para sí particularmente fuera de la dicha armazón, salvo 
aquello que por nuestras instrucciones le fuere concedido, ó al 
tenor é forma de las instrucciones que Nos mandaremos dar al 
dicho nuestro capitán general ó oficiales de la dicha nuestra ar- 
mada, é so pena de la nuestra merced; é mas, que lo que en con- 
trario rescataren lo haya perdido para el armazón é que el rescate 
é contratación se hará solamente por los nuestros oficiales que 
nombraremos, interviniendo en ello el factor ó factores do los 
dichos armadores en la forma susodicha é no en otra manera, só 
la dicha pena. 

22. Iten. Que el rescate y contratación que se hiciere en las 
dichas Indias de joyas, se porna en la dicha armazón íi provecho 
della é que aquellas ni alguna dellas no serán tomadas por el 
dicho nuestro capitán general, ni por otra persona alguna por el 
tanto, ni en otra manera, sino que todo quede para la dicha ar- 
mazón é venga enteramente en beneficio della é de la dicha 
nuestra casa. 

23. Iten. Porque las dichas armadas vayan mas favorecidas y 
sean mejor miradas y la contratación y rescato y venta de la 
dicha especiería se haga mas á provecho de la dicha armazón, 
tenemos por bien que todo lo que se comprare, é vendiere, é con- 
tratare, é rescatare se haga en nuestro nombre; é para el favor é 



12 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

buen despacho dello mandaremos dar las provisiones de justicia 
que convengan é sean necesarias. 

24. lien. Porque la dicha especiería se sostenga en un precio, 
como arriba está dicho, mandaremos, é por la presente manda- 
mos, que toda la especiería, que trujeron los capitanes y oficialea 
toda la otra compaña que viniere en la dicha armada de sus cá- 
maras é quintaladas, se ponga en la dicha nuestra casa, junta- 
mente con la otra especiería que viniere en la tal armada é so 
venda por la urden que está dicha. 

25. Iten. Que toda la dicha especiería que viniere, se venda por 
su orden, así como Fuero veniendo, sin que se entrometa lo de la 
una armada con la otra, de manera que hasta que el especiería de 
la primera armada sea vendida, no se venda lo de la otra ó por 
esta orden lo de las otras, hasta ser cumplidas las dichas cincu 
armadas é vendida la especiería de la armazón dolías. 

26. Otrosí: Que las cosas que se compraren para la dicha ar- 
mazón ó mantenimienlos é vituallas necesarias para las dicha* 
cinco armadas ó cualquier dellas en cualquier parte que se com- 
praren en estos nuestros Reinos, ó fuera dellos, agora vengan por 
mar, agora por tierra, que sean libres é Trancos en la dicha cibr- 
dad de la Coniña de cualesquior derechos pertenecientes á Nos ú 
á la dicha cihdad de la Corona: é que así mismo que las naos quQ 
vinieren á la dicha cihdad para ir en la dicha armada ó á traer 
mercaderías para ella é las que vinieren de la dicha India carga- 
das, sean francas é libres de anclage é otros cualesquior derechos 
á Nos é á la dicha ciudad é á otra cualquier persona pertenes- 
cientes en la dicha cibdad é su puerto, de entrada é salida. 

27. Iten. Que el nuestro factor de la dicha casa torna cuenta éj 
razón con cada uno de los armadores, á los cuales ó é sus factores ' 
acudirá con todo lo que hobiere de haber después de pagados 
nuestros derechos é acudirá á cada uno con todo lo que hobiere 
de haber sueldo á libra en la manera que dicha es, sin que para 
ello espere otra nuestra carta ni mandamiento, lo cual por In pre- 
sente mandamos que así se haga é cumpla. 

28. Iten. Que si alguna ó algunas personas, agora seon nue^ 
tros subditos, como extrangeros é naturales de otros Reinos 
extraños, fueren osados 6 atrevidos de hacer mal y dafio á las naos 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 13 

que fueren en la dicha nuestra armada ó alguna dellas, que en tal 
caso constándonos del daño que fuere fecho é de las personas que 
lo hicieren, mandaremos dar cartas ó provisiones para que todos 
los bienes de cualesquier danificadores, agora sean naturales ó 
subditos nuestros, agora extrangeros, de los que estovieren en 
nuestros Reinos é Señoríos, se tomen é secresten ódellos mediante 
justicia, nos satisfagamos Nos y los dichos armadores por el daño 
é interese é costas que se hobieren fecho é recibido las dichas 
nuestras armadas; é no teniendo los dichos dañineados bienes en 
estos Reinos ó tobiéndolos no siendo tantos que basten para satis- 
facer el dicho daño, mandaremos dar cartas de amarcas é repre- 
sarías contra los extrangeros que no fueren nuestros subditos é 
naturales por todo el daño ó costas é intereses que hobieren reci- 
bido las dichas nuestras armadas, c contra nuestros subditos todas 
las provisiones de justicia que sean necesarias. 

29. Otro sí: Que la mercadería ó dineros que los dichos arma- 
dores trujeren á la dicha nuestra casa para poner en la dicha 
armazón é el rescate dolió que viniere de las dichas Indias en 
especiería é joyas é otra cualquier cosa durante el tiempo que fuere 
é viniere para la dicha nuestra casa y estobiere en ella, tenga se- 
guro Real nuestro en todos nuestros Reinos é Señoríos por mar é 
por tierra, para que no pueda ser tomada ni embargada ni dete- 
nida, ni en ella fecha ejecución por guerra movida, ni por mover, 
ni por marca, ni represaría, ni por otra ninguna debda que deban 
los dichos armadores. 

30. Iten. Que si Nos dieremos ó pusiéremos algund impedi- 
mento a cualesquier de las dichas cinco armadas para que no 
vayan á la dicha especiería, que mandaremos pagar á los dichos 
armadores á razón de veinte por ciento de todo lo que hobieren 
puesto é gastado para la dicha armada, si se detobiere por nuestro 
mandado y mandaremos tomar las mercaderías y todas las otras 
cosas que estobiercn compradas y aparejadas para la dicha arma- 
zón para Nos y pagar por ellas a los dichos armadores lo que 
paresciere que justamente les costare. 

31. Iten. Que en fin de las dichas cinco armadas, las naos y ar- 
tillería é otros aparejos que fueron fechos para el armazón dellas 
y quedaren como cosas pertenecientes á la dicha armazón, se 



i 4 EXPEDICIÓN DE LO AIS A 

aprecie cada nao por sí con el artillería y aparejos que tobiere, é 
por personas nombradas en la manera sobredicha, la podamos 
tomar para Nos é no la queriendo Nos, la puedan tomar los di- 
chos armadores; é si Nos, ni los dichos armadores no la quisiére- 
mos, se venda en almoneda pública é por lo que fuere vendida 
se reparta sueldo á libra por los dichos armadores, sacados pri- 
meramente nuestros derechos, y lo que nos pertenesciere por la 
parte que en ella pusiéremos; y esta misma orden mandaremos 
tener y se terna en las naos, y aparejos de las naos de cada una 
de las dichas cinco armadas que no estobieren suficientes para 
seguir el dicho viage. 

32. Iten. Que mandaremos dar todas las cartas é provisiones de 
justicia que hobiere lugar, para que habiendo especiería ó drogue- 
ría de lasjdichas nuestras armadas en estos nuestros Reinos é seño- 
ríos, no se pueda vender otra ninguna en ellos que no sea nuestra. 

33. Iten. Que ningund extrangero, y no natural destos nues- 
tros Reinos, pueda entrar en la dicha compañía, ni armar en las 
dichas armadas sin nuestra espresa ni especial licencia é facultad; 
é entonces, cuando viéremos que conviene á nuestro servicio, é 
guardando siempre a los dichos nuestros subditos los dichos ca- 
pítulos. 

Los cuales dichos capítulos y cada uno dellos que así concede- 
mos, prometemos é aseguramos á todos los dichos nuestros sub- 
ditos é naturales ó cualquier dellos, que en la dicha nuestra ar- 
mada armaren, que les tememos, guardaremos é cumpliremos en 
todo é por todo, segund ó como en ellos so contiene, ó que no 
iremos, ni vernemos, ni pasaremos contra ellos, ni contra alguno 
de ellos por alguna manera, razón, ni cabsa que haya: lo cual les 
prometemos é aseguramos de así tener, é guardar, é complir por 
nuestra fé é palabra Real, que para seguridad dello queremos, é 
nos place que los dichos capítulos cuanto á Nos, y á los dichos 
armadores hayan é tengan fuerza de contrato con Nos fecho; é 
porque lo susodicho sea notorio, é ninguno pueda pretender ino- 
rancia, mandamos dar la presente inserta en ella los dichos capí- 
tulos, que así concedemos, firmada de mí el Rey, é sellada con 
nuestro sello. Dada Valladolid á trece dias del mes de noviembre, 
año del Nascimiento de nuestro Redentor y Salvador Jesu-Ghristo 



i; 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 15 

de mil é quinientos é veinte y dos años.^-Yo el Rey. — Fonseca 
Archiepiscopus. — Licentiatus D. García.^ 



5 de abril de 1525 

//. — Titulo de Capitán general de la Armada y Gobernador de las 
islas de Maluco^ expedido por el Emperador al Comendador Loaisa. 

(Arch. delnd.en Sevilla, leg. 13, Autos de fiscales^ pub. por Nav., V, 207-2Í0.) 

D. Carlos &c.: Por cuanto Nos mandamos ir al presente una ar- 
mada á la continuación y contratación de la especiería á las nues- 
tras islas de Maluco, donde habernos mandado que se haga el asien- 
to y casas de contratación, que para el trato de ellas y de las 
naos que de presente van en la dicha armada, y hemos de pro- 
veer de nuestro gobernador y capitán general de la dicha arma- 
da y de las dichas islas de Maluco, é tierra, ó provincias de ellas, 
é de oficiales nuestros que con él residan, que vayan ó anden en 
la dicha armada, por ende acatando la persona y experiencia de 
de vos Frey Garcia de Loaisa, Comendador de la orden de S. Juan, 
que sois tal persona que guardareis nuestro servicio, é que bien y 
fielmente entenderéis en lo que por Nos vos fuere mandado y en- 
comendado; es nuestra merced y voluntad de vos nombrar, y por 
la presente vos nombramos por nuestro Capitán general de la di • 
cha armada, desde que con bendición de nuestro Señor se haga a 
la vela en la ciudad de la Coruña, hasta llegar a las dichas islas, 
porque á la vuelta que venga la dicha armada, ha de venir por 
nuestro Capitán general de ella la persona que por Nos fuere man- 
dado, é vos habéis de quedar en las dichas islas para tener la go- 
bernación de ellas: y asimismo vos nombramos por nuestro Go- 
bernador y Capitán general do las dichas islas de Maluco; y vos 
damos poder y facultad para que por el tiempo que nuestra 
meced y voluntad fuere podáis usar, ó uséis de los dichos ofi- 
cios de nuestro Capitán general de la dicha apmada, é de 
nuestro Gobernador y Capitán general de las dichas islas de Ma- 

1 La fecha en que fué esteiidido este documento no la dá Navavrete, pero ésto y otros 
vacíos est&n subsanados. en Túitcs de Mendoza. 



is 



EXPEMCION DE L0AI8A 



luco, asi por mar, como por líerm, conforme á las inslrucí 
que para ello vos hiibemos mandado dar, firmadas do mí oí 1 
por vos y por vuestros lugar lenientes. que es nuestra mprcei 
en los dichos oficios podáis poner on todas las cosas é casos á <é 
anexos é anexas, é pertenecientes, éviéredes que convienaJ 
ejecución de ia nuestra justicia, é á la conaei-vacion áa las ) 
tras tierras é islas de Maluco, ó las que mas so descubrieren, | 
mercio de la dicha especiería; é hayáis y tengáis la nuestra jui 
cevil é criminal en la diclia armada, y en las dichas islas ■ 
rras de Maluco, así de naturales deltas, como de todas otras { 
lesquier personas, así de nuestros reinos é señoríos, como do 1 
dellos que en ellas estuvieren, é de aquí adelante á ellas fuoq 
de las que fueren y anduvieren en la dietia armada. É poV» 
nuestra carta mandamos al presidente, y los del nuestro I 
de las Indias, que lueg:o que con ella fueren requeridos, to^ 
reciban de vos el dicho Comendador Frey García de Loaisa,4 
ramento y solenidad que en tal caso so requiere, é debéis 1 
el cual así fecho, mandamos á los capitanes y oficiales y c 
y contramaestres, pilotos, é marineros, é otras cualesquiera 
lias é gente que en la dicha armada fueren ó en las dichas t 
estuvieren, y con vos residieren, y á ellas fueren, que vos I 
reciban y tengan por nuestro Capitán general de la dicha l 
da, y por nuestro Gobernador y Capitán general, y Justician 
de las dichas tierrns, é usen con vos, é con los dichos va 
lugar tenientes en los dichos oficios pur el dicho liemp 
nuestra merced y voluntad fuere, é como tal vos acaten, ¡ 
dezcan, y cumplan vuestros mandamientos, so la pena é | 
que vos de nuestra parte les pusiéredes y mnndáredes poní 
cuales Nos por la presente les ponemos, ó habernos por paesj 
vos damos poder y facultadpara las ejecutar en sus personase 
nes, é vos guarden, é hagan guardar todas las honras, f 
mercedes, franquezas, libertades, preminencias, prerogaí| 
inmunidades, que por razón de sernuestro Gobernador y C 
general de la dicha armada é tierras deberéis haber é god 
vos deben ser guardadas de todo bien y cumplidamente en^ 
que vos nos mengue ende cosa alguna, que en ello, ni en I 
dello embargo, ni contrario alguno vos no pongan, ni cw 



GOLBGGION DE DOGÜMBRTOS 47 

poner; ca Nos por la presente vos recibimos, é habernos por reci- 
bido á los dichos oficios, y al uso y ejercicio do ellos; y vos da- 
mos poder y facultad para los usar y cjereor, caso que por ellos, 
6 por alguno dellos a ellos no seáis recibido, en las cuales dichas 
islas é tierras, y en la dicha armada ejecutéis la nuestra justicia por 
vos ó por los dichos vuestros lugar tenientes, los cuales podáis 
quitar y admover cuando quisióredes y viéredes que conviene á 
nuestro servicio y á la ejecución de nuestra justicia é poner otros 
en su lugar, é oír é librar é determinar los pleitos é causas, ansi 
ceviles como criminales, que en las dichas islas é tierras é en la 
dicha armada hobiere, ansi entre los españoles, como naturales 
della, é castigar los delitos, é crimines, é ecesos, que por cuales- 
quier personas se cometieren; é podáis llevar é llevéis vos el dicho 
Comendador Lioaisa, é los dichos vuestro lugar tenientes los dere- 
chos é salarios á los dichos oficios anexos é pertenecientes é hacer 
cualesquier pesquisas en los casos de derecho permisas, é todas 
las otras cosas a los dichos oflcios pertenecientes en que vos y 
"vuestros oficíales entendáis, que á nuestro servicio y a la ejecu- 
ción de nuestra justicia é gobernación do las dichas islas é con- 
servación de la dicha armada convenga; é para usar y ejercer los 
dichos oficios y cumplir y ejecutar la nuestra justicia y hacer el 
dicho trato y contratación, todos se conformen con vos con sus 
personas é gentes, y vos den y hagan dar todo el favor é ayuda 
qoelespidiéredes y hubicredes menester; que para usar los dichos 
oficióse para todo lo demás que dicho es conforme alas instruc- 
ciones que lleváis por esta nuestra carta, vos damos poder cum- 
plido con todas sus incidencias é dependencias, anexidades é 
conexidades. Y es nuestra merced, y mandamos, que hayáis, é 
llevéis de salario en cada un año de los que ansi vos ocupáredes 
en iosusodicho, contando desde el diaquo la dicha armada se hi- 
ciere á la vela con la bendición de nuestro Señor en la ciudad de 
la Coruña, hasta que en buena hora volváis á ella, dos mil é nove- 
cientos y veinte ducados, que montan un cuento y noventa y 
cuatro mil y quinientos maravedís, los cuales mandamos á los 
nuestros oficiales, que residen en la dicha ciudad de la Coruña 
en la Casa de la Contratación de la especería, que vos den y pa- 
guen en esta manera: los ciento y cincuenta mil maravedís luego 

2 



18 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



adelantados, que es nuestra merced do vos mandar dar con que 
vos ndoreceiá y proveáis de las cosas necesarias para el vinge y Ío 
restante, qne se montare en vuestro salario á razón de los dichos 
un cuento y noventa y cuatro mil y quinientos mamvedís por 
año, á la vuelta que volváis á estos Reinos en llegando á ellos eo 
la dicha Casa de la Contratación do la especería, sin nos pedir 
nueva libranza para ello, salvo solamente por virtud de esta c 
tra provisión; y si quisiéi'odes ciento y cincuenta mil de ellos 
ponellos en armazón, mandamos á los dichos nuestros oflcialefl 
que vos reciban por armador en aquella cantidad, y así lo pongaO' 
en el libro del armazón, y vos los descuenten del dirhu vuestro 
salario que liobiéredes de haber, con que lo declaréis ante que la 
armada parta; y asimismo que podáis traer en cada armada de las 
que vinieren, entretanto que vos ostuvíéredes en aquellas parU» 
en el dicho cargo é gobernación, quince quintales de especBría, 
la mitad sobre cubierta y la otra mitad debajo de cubierta, y ocho 
cajas ansi mismo sobre cubierta. Y otrosí, por esta nuestra carta, 
mandamos á los dichos nuestros oficiales de la Coruña, que luego 
vos paguen quinientos ducados, que es nuestra merced do vos 
mandar de dar ayuda de costa, á costa de toda la dicha armada, 
habiendo respeto á lo que os habéis ocupado y habéis de ocupar 
ante que la dicha armada parta, con que tos podáis mejor adere- 
zar demás de los ciento y cincuenta mil maravedís, que vos mait- 
damosdar en cuenta de vuestro salario. Dada en la villa de M4¿i 
'drid á cinco dias del mes de Abril , año del nacimiento de nuesin 
Salvador Jesucristo de mil é quinientos é veinte y cinco. — ^^'o-a) 
Uey. — fípfreji'iada del Sevielan'n Cobos. — Seitahir/n del oliixjio 
Osma 1/ Dellriin y MaUlonmto. 



5 do abril .lo iriíü 

J¡¡, — Tititlo de Copilan da la curtrla ur/'j df tu ann'ida de. Loaisa 9- 
D. Rodri'jo de Aruiid. 

¡Arisli. tleliicl.GnSev,, !og5.", .luío.íí/f/Í,wíí'i,í,jiub. porNav. t, V,¡>üjs. 2tl-2ra 

Don Giírlos &c.,Uoña Juana &c. Acatándola suficiencia y. fida 

lidad y liabilidad de vos D. ílodritío de Acuña, y los servicios que 






COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 19 

nos habéis hecho, es nuestra merced y voluntad de vos nom- 
brar, y por la presente vos nombramos por nuestro Capitán de la 
cuarta nao de la armada, que de presente mandamos hacer para 
la continuación é contratación de la especería, que con la ben- 
dición de nuestro Señor ha de partir por el mes de Marzo ó Abril 
de este presente año, de que vapor nuestro Capitán general Fr. 
García de Loaisa, Comendador de la orden de S. Juan; y vos da- 
mos poder y facultad para que por el tiempo que en ella andovié- 
redes, hasta que, con la bendición de nuestro Señor, la dicha 
armada vuelva a estos nuestros Reinos, podáis usar, y uséis el 
dicho oficio de nuestro Capitán de la dicha cuarta nao, así por 
mar, como por tierra, en todas las cosas al dicho oficio anejas é 
pertenecientes, é viéredes que conviene á nuestro servicio; ó por 
esta nuestra carta mandamos al dicho Frey García do Loaisa, 
nuestro Capitán general de la dicha armada, é á los nuestros 
oficiales de la Casa de la Contratación de la especería, que reside 
en la ciudad de la Coruña, que luego que con ella fueren requeri- 
dos, reciban de vos el dicho ü. Rodrigo de Acuña el juramento é 
solenidad que en tal caso se requiere, y debéis hacer, el cual por 
vos ansi hecho, vos den y entreguen la dicha cuarta nao, para 
que vos la llevéis y seáis nuestro Capitán de ella: lo cual ansi 
hecho, mandamos al dicho nuestro Capitán general, y a los otros 
capitanes de la dicha armada, y á los nuestros oficiales de ella, y 
á los maestres y contramaestres, pilotos y marineros, grumetes y 
calafates y á todas las otras personas ó gente que en la dicha nao 
fueren, que vos hayan é tengan por nuestro Capitán de la dicha 
cuarta nao é como a tal vos acaten é obedezcan y cumplan vues- 
tros mandamientos en todo lo que vos de nuestra parte les man- 
dáredes é viéredes ser complidero á nuestro servicio y buen 
recaudo de nuestra hacienda y armada, y que a todo ello se con- 
formen con vos el dicho D. Rodrigo de Acuña, é vos den todo el 
favor é ayuda que les pidióredesé menester hobiéredes; y es nuestra 
merced y voluntad que hayáis y llevéis de salario por todo el dicho 
vlage que se cuenta desde que la dicha armada so haga á la vela, 
con la bendición de nuestro Señor, on la ciudad de la Coruña, hasta 
que en buena hora volváis á ella, trescientos setenta y cinco mil 
maravedís, los cuales mandamos a los nuestros oficiales que resi- 



20 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

den en la dicha ciudad de la Goruña^ que vos paguen en es 
manera: los cincuenta mil maravedís adelantados, que es nuest: 
voluntad de vos mandar dar con que vos aderesceis é proveáis d 
las cosas necesarias para el viage, y los trescientos veinte y cinc 
mil maravedís restantes a la vuelta de la dicha armada; y si qui 
siéredes los cincuenta mil maravedís de ellos ponellos en la a 



mazon, mandamos á los dichos oficiales que vos reciban p 
armador en aquella cantidad, é así lo pongan en el dicho lib 
del armazón, y vos los descuenten de los dichos trescientos veinte 
y cinco mil maravedís, con que lo declaréis antes que la dicha 
armada parta; y asimismo que podáis traer dos esclavos y cuatro 
cajas sobre cubierta en la nao que fuéredes y lo que en ella trujé- 
redes pagareis, por este viage, solamente la veintena que está 
dedicada para la redención de cautivos, con tanto que en ellas 
no podáis traer ningún género de especería, sino ocho quintales 
sobre cubierta para que os damos licencia é facultad. Dada en la 
villa de Madrid á cinco dias del mes do Abril de mil quinientos 
veinte y cinco años. — ^o el Rey. — Refrendada del setretario Cobos. 
— Sehalada del obispo de Osma y doctor Beltran y doctor Maído- 
nado. 



5 de abril de 1525 

/F. — Instrucción que dio el Rey á Diego Ortiz de Orue para el ejer- 
cicio del cargo de contador que llevaba en la armada de Loaísa. 

(Arch. de Ind. en Sevilla, leg i.^ de Papeles del Maluco de ioi9 á /o47, y pub. 

por Nav. t. V., pájs. 212-215.) 

El Rey: Lo que vos Diego Ortiz de Urue habéis de hacer en el 
cargo que lleváis de nuestro Contador de la cuarta nao desta ar- 
mada, que al presente mandamos despachar en la cibdad de la 
Coruña para la continuación y trato de la especería, de que va 
por Capitán general Frey García de Loaisa, Comendador de la 
orden de Sant Juan, es lo siguente. 

Primeramente iréis luego con toda diligencia a la dicha cibdad 
de la Coruña, y como llegardes, mostrad á los nuestros oficiales 
de la Casa de la Contratación de la especería que en ella residen , 



COLECaON DE DOCUMENTOS 21 

el título que lleváis del dicho vuestro oficio, é informaros hois 
dellos muy larga y particularmente de la orden que les parece de- 
béis tener para la buena guarda y recabdo do nuestra hacienda, ó 
del dicho víage, demás de lo contenido en esta instrucción, y 
haréis cargo al nuestro tesorero de la dicha nao de todas las mer- 
caderías é mantenimientos y aparejos y otras cosas que en la dicha 
nao fueren por vos, y los dichos nuestros oficiales, y por Alonso 
deSolis, nuestro tesorero, quehabemos nombrado para quedar en 
las dichas islas de Maluco; y después que así se lo hayáis entre- 
gado, de todo ello le haréis cargo, y tomareis conocimiento de 
como lo recibe para lo entregar en las islas de Maluco en llegando 
aellas, donde la dicha armada, con la bendición de nuestro Señor, 
ha de ir á cargar. 

Y fecho esto, tomareis asimismo relación de todo lo que en la 
dicha armada va cargado, é se llevare de la dicha cibdad de la Co- 
runaen cada una de las otras naos, asi de mantenimientos, como de 
mercaderías, rescates, artillería y armas, y todos los otros aparejos 
y cosas que en cada una dellas fuere, poniéndolo muy claro y es- 
pecificado, y dello habéis de tener un libro a parte, donde asentéis 
todo lo que en la dicha armazón fuere, segund dicho es, cada gé- 
nero de cosas sobre sí, y otro en que hagáis cargo á Gonzalo de 
Salmerón, nuestro tesorero, de todo lo que se le entregare, así de 
Jo que en la dicha armada fuere, como del quinto y otros derechos 
á Nos pertenecientes cada género de cosas sobre sí; y llegado a 
las dichas islas de Maluco, haréis que lo entregue todo lo que así 
llevare á su cargo, é hubiere recibido por el conocimiento é in- 
ventario que lo recibió al dicho nuestro tesorero que alia ha de 
quedar, en presencia del nuestro gobernador y oficiales que asi- 
mismo allá han de quedar. 

Asimismo, porqne podría ser que conforme a nuestras instruc- 
ciones á la ida ó vuelta que la dicha armada hiciere en buena hora, 
se ofrezca que convenga rescatar ó contratar en alguna de las 
tierras ó partes que tocardes, habéis de tener mucho cuidado que 
los rescates y contratación que con la dicha nao se hobieren de ha- 
cer, se hagan lo mas á provecho de nuestra hacienda que ser pue- 
da, Y \o que de ello se bebiere, entregarlo hois vos todo, presente 
el nuestro capitán de la dicha nao, al dicho Gonzalo de Salmerón, 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 

nuestro tesorero do la dicha nao, é le hnreis cargo dello; y si t\xa 
Hlaida,lo que dolió procediere en cualquier manera, haréis qu^ 
entregue á nuestros oficiales que han de quedar en las dichas is 
de Maluco, para que ellos juntamenlo con lo demás que con lo^ 
el armada so hobiero, nos In envié; y si fuere á la vuelta, lo trne«^ ' 
el dicho tesorero, y de todo ello le hnreis cargo en su libro y r 
lo asentareis en el vuestro, y le haréis cargo de todo lo que le e*^' 
trogardes, é se hubiere de los dichos rescates, estando todos pn 
sentes al asentar de las cosas en los dichos libros, porque !«* 
partidas de los tales asientos vayan conformes, no mas en uO 
libro que en otro; lo cual vaya señalado de vos y del dicho nues- 
tro tesorero, segund dicho es, y de la manera y por la orden qu8 
por nuestra instrucción, que para ello lleva, ge lo mandamos,, 
porque en todo haya mucha claridad y nuestra hacienda y cosas 
de la dicha armada eston al buen recaudo que convenga, 

ítem: Porque podría acaescer que en el tiempo que al dicho 
tesorero se le pidiesen las cuentas de su cargo, no respondiese el 
libro de su cargo con el que vos le tovicsedes hecho, é podrift 
haber dubda, si se le había cargado algo de mas ó do menos, poc 
excusar este inconveniente, y porque en todo baya la claridad y 
cuenta que á nuestro servicio convenga, fecho cargo en vuestro 
libro al dicho tesorero de todas las dichas cosas particulHrmeatOi. 
así de lo que hobiere recibido en dineros, como de debdas y copiEis, 
que le deis para que cobre, habéis ge lo de notificar al dicho teso<; 
rero, é darle la copia dello, firmada de vuestro nombro, para qu© 
la él tenga, é que el dicho tesorero firmo en vuestro libro el dicho.' 
cargo de todo In que le onlregardes especificadamente, conocien- 
do que lo ha recibido, y está en su poder y lo que ha do eobrapJ 
de las dichas debdas á oira parte, porque faciéndose desta manera,, 
el dicho tesorero será avisado de lodo, é sabrá lo que de cada uno 
ha de cobrar, é porná diligencia en ello; é al tiempo de dar sus 
cuentas parecerá claro el cargo que lo está fecho en cada cosa^ 
firmado de su nombre, é estará conforme con su libro, é no huhcáa 
lugar de decir lo que no se haciendo desta forma, podría decir; 4 
escríbanse particularmente el dia, ó año que le entregardca }fta 
dichas copias de loque hobiere de cobrar, porque no tenga excusa^ 
diciendo que no golas enlregastes. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 23 

Otrosí: teméis libro aprto, en el cual asentareis todos los libra- 
mientos que se dieren al pie do la letra, á qué personas se dan, é 
de qué cuantía son, é en qué tiempo se libró é cada género de li- 
bramientos por su parte del descargo del dicho tesorero por sí, 
para que cada é cuando que convenga se pueda por allí ver, y 
averiguar los dichos libramientos que el dicho tesorero toviere; 
de manera que no pueda haber fraude, y cada é cuando que con- 
venga, por ellos se pueda averiguar é saber que resta en poder 
del dicho tesorero, sin que haya necesidad de requerir y trabajar 
CQ ver muchos libros: lo cual haréis con aquella brevedad é dili- 
gencia é fidelidad que de vos se confia. 

Cuando con la bendición de nuestro Señor el armada hiciere 
vela, vos, juntamente con nuestro capitán y oficiales de la dicha 
nao, me escribiréis como partis, y el recabdo que lleváis: é dende 
en adelante todas las veces que me hobierdes de escribir de las co- 
sas que subcedieren en eldicho viage, é de lo que en ello hobiere, 
é hacerme saber, me escribid en una carta todos vosotros; pero si 
con\iniere avisarme de algunas cosas que toquen a nuestro ser- 
vicio, que no convenga comunicallas, podéis escribirme vos a 
parte. Fecha en la villa de Madrid a cinco de Abril de mil qui- 
nientos veinte y cinco años. — Yo el Rey. — Por mandado de S. M. 
— Francisco de los Cobos. 



5 de abril do 1525 



V. — Instrucción que dio el Rey d Hernando de Bustamante para el 
cargo de Tesorero en la armada de Loaisa, 

(Arch. de Ind. en Sevilla, Leg. 1.°, Papeles del Maluco de 4o49 á 1547, pub. 

por Nav., t. V, pájs. 215-218.) 

EL REY: — Lo que vos, Hernando do Bustamante, habéis do ha- 
cer en el cargo que lleváis de nuestro tesorero de la segunda nao 
desta armada, que al presente mandamos despachar en la cibdad 
de la Coruña para la continuación y trato de la especería, de que 
vá por capitán general Frey Garcia de Loaisa, comendador de la 
orden de San Juan, es lo siguiente. 



24 EXPEDICIÓN PE LOAISA 

Primeramente: ¡reis luego con toda diligencia ñ !a dicha oíl 
de la Coruña, y como llegardeg, mostrareis á los nuestros úl 
lea de la Casa de ia Contratación de la espocon'a que en ella 
den, el título que lleváis del dicho vuestro uricio, 6 inrnrmaroshi 
dellos muy larga y parlicularmente de la orden que les parece 
debéis tener para la buena guardia é recaudo de nuestra hacienda 
é del dicho viage, domas de lo contenido en esta instrucción; Ift 
cual dicha ¡nfurmacion que os dieren tomareis pop escrito, é guar- 
darla hois con osla, y tomarais y recibiréis todas las mercaderías 
y aparejos, y todas las otras cosas que en la dicha nao fueren, que 
vos serán entregadas y hecho cargo dellas por los dichos nuestros 
oficiales y por Alonso do Solis, nuestro Tesorero, que habernos 
nombrado para quedar en las dichas islas de Maluco, y lo que así 
recibierdos ha de sor por ante el nuestro contador de la dicha nao, 
y de todo ello vos harán cargo, e vos daréis vuestro conocimiento 
como lo recibis para lo entregar, en llegando á las islas de Ma- 
luco, al dicho Alonso de Solis nuestro tesorero, donde la dicha 
armada, con la bendición de nuestro Señor, ha de ir á cargar. 

Y fecho esto, lomareis relación de todo lo que en la dicha ar- 
mada vá cargado é se llevare de la dicha cihdad de la Coruña ea 
cada una de todas las otras naos, así de mantenimientos, como 
do mercaderías, artillería y armas, y todos los otros aparejos y 
cosas que en cada una dellas fuere, poniéndolo muy claro y espe~ 
cilicado y dello habéis de tener libro aparte, donde asentéis todo 
lo que en la dicha armazón fuero, segund dicho es, cada género 
de cosas sobre sí; y llegado á las dichas islas do Maluco, entpo:^ 
garlo hois todo lo que así en la dicha vuestra nao hobierdes recibido 
por el conocimiento é inventario quo lo recibistes, al dicho AlonsO' 
doSnlis nuestro tesorero, en presencia del nuestro Gobernador y 
de los nuestros oficiales quo allá han de quedar. 

Asimismo, porque podria ser que conformo á nuestras instruCr 
ciones, á la ida ó vuelta que la dicha armada hiciere en buena 
hora, se ofrezca ó convenga rescatar ó contratar en algunas de lai 
tierras ó partes que tocardes, habéis de tener mucho cuidado qai 
los rescates y contratación que con la dicha nao se hobiere de 
hacer, se hagan lo mas á provecho de nuestra hacienda que ser 
pueda; y lo que dello se hobiere, recibirlo heis vos todo poi 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 25 

el nuestro contador de la dicha nao de que vos sois tesorero; y si 
fuere é la ida, lo que dello procediere en cualquier manera, entre- 
; gario heis á los nuestros oficiales que han de quedar en las dichas 
i blasde Maluco para que ellos juntamente con lo demás que con 
* toda el armada se hobiere, nos lo envien, y si fuere á la vuelta nos 
las traeréis, de lo cual todo vos haga cargo en vuestro libro el 
dicho contador, al cual mandamos que lo asiente en su libro con- 
forme á su instrucción. 

ítem: Habéis de cobrar el quinto y otros derechos cualesquier 
á Nos pertenecientes de todos é cualesquier rescates que en las 
dichas islas é tierras se hicieren, así á la ida como a la vuelta, de 
esclavos, é perlas é piedras preciosas, droguería y especería y otras 
cualesquier cosas que se rescaten con las mercaderías y cosas que 
en vuestra nao lleváis, do que se deban pagar ó nos pertenezcan 
en cualquier manera, guardando en esto lo que por Nos está man- 
dado é asentado c lo que por nuestras instrucciones se manda, 
de lo cual vos haréis cargo, segund dicho es, por ante el dicho 
nuestro contador. 

Otrosí: Habéis de cobrar todas las penas que á nuestra cámara 
se hayan aplicado y aplicaren por el capitán general ó su teniente 
6 por el capitán de la dicha vuestra nao, de lo cual vos haréis 
cargo en el libro aparte por mano del dicho contador, segund 
dicho es. 

Otrosí: Habéis de tener mucho cuidado ó vigilancia de ver como 
se hace lo que á nuestro servicio cumple, ó procurar se haga lo 
que por Nos é por nuestras instrucciones se manda, é ver como 
aquellas se guardan é cumplen para avisarnos larga y particular- 
mente de como se cumplen ó como son tratados los naturales de 
las dichas tierras é islas descubiertas y que descubrierdes ó la 
gente de la dicha nuestra armada é particularmente la de vues- 
tra nao, ó todo lo demás que a nuestro servicio conviene. 

Guando, con la bendición de nuestro Señor, el armada hiciere 
vela, vos juntamente con nuestro capitán y oficiales de la dicha 
nao, me escribiréis como partis y el recabdo que lleváis: é dende 
en adelante todas las veces que me hobierdes de escribir de las 
cosas que subcedieren en el dicho viage é de lo que en ello hobiere 
que hacerme saber, me escribid en una carta todos vosotros; pero 



en 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



ai convinierp avisarmf dp nlginias cosiis^fiuo toquen á mipslro 
servicio, que no convenga eomunieiirlas, |)üdreis escribirme vos 
aparte. 

Otrosí: Habéis do ubedseer á nuestro cnpiUn general ¿ ¡ú enpi- 
tan do vuestra nao é procurnrde conformaros mu micslnis níicin- 
Ips y excusar toda manera de diferencia 6 discordia, porque Ift 
mismo hflrán ellos con vos; y pnra todo lo que vos vierdes que & 
nuestro servicio convenga, lo habéis de guiar y enderezar, ayu-", 
dando á ello par todas las maneras que pudíerdes, para que mejoF 
nos puodan servir]en esto viage. 

ítem: Cuando en buena hora liegardes_á alguna parte donde la. 
dicha armada descubriere, habéis de miraré saber, que tierra es, 
y si fuere tierra donde se hayan de hacer rescates, habéis do hacer 
que se rescaten primero las mercaderías de la dicha nao que otras 
ningunas de ningund particular que en ella vá, á vista é parecer 
do los dichos nuestros capitanes y de los otros nuestros oÜcíaldS 
que van en ella. 

ítem: Porque una de las principales cosas que en semejantes 
viages se requieren, es la conformidad entre las personas á cuyo 
cargo vá, habéis vos de trabajar con mucho cuidado, como entro 
nuestros capitanes de la dicha nao y vos y el contador dclla y toda 
la otra gente, haya mucha conformidad y confederación y que si 
algunas cosas so atravesaren entre ellos, para apartallas de toda- 
diferioncia, que vosütrosloatajeis.é no deis lugar eolio, ó lo raistnO 
hagáis entre vosotros, porque estando todos vosotros conformes^ 
las cosas de nuestro servicio serán mejor guardadas, é se acorta rfij' 
lo que no se haria habiendo lo contrario; e esto vos mando y oa-' 
cargo por que en ello me serviréis mucho. 

Otrosí: Aunque los oficiales é nuestros capitanes 6 tesoreros fr 
contadores de la dicha armada son diversos cada uno pnra en lo» 
quo toca su oficio, para lo que conviniere á nuestro servicio t'í hien 
é acrecentamiento de nuestras rentas Reales, e á la población ¿. 
pacificación de nuestras tierras, cada uno ha de hacer cuenta qn 
le toca el oficio del otro, é por esto habéis de comunicar é platR 
car todas las cosas que convengan á nuestro servicio, tocantes «í' 
dicho vuestro cargo que lleváis, ó en otra cualquier manera coiíi 
los dichos nuestros capitanes y oficiales della, juntandovos oon* 



COLECaON DE DOCUMENTOS 27 

ellos, para que todos juntamente podáis ver y platicar lo que en 
cada cosa se debe hacer, así para lo de allá, como para nos escri- 
bir, y avisar de todo lo que sucediere. — Fecha en Madrid a cinco 
dias del mes de Abril de mil ó quinientos ó veinte y cinco años. — 
Yo EL. Rey- — Por mandado de S. M. — Francisco de los Cobos, 

Registrada en el libro de la Casa de la Contratación de la Coruña 
por Nos los oficiales de S. M., en siete de Mayo de mil é quinientos 
é veinte é cinco años. — Christobal de Haro. — Francisco Mexia, — 
Bartolomé Melendez, Tesorero. 



5 (le abril de 1525 * 

IV- — Título original de Contador de las Yslas de Maluco é su Con- 
tratación, dado a Alonso de Texada, Escribano de Cámara en el 
Consexo. 

Archivo de Indias.— PaO-ona^o.—Est. l.«— Caj. 2.*»— Legajo !4, pub. porTorres 

de Mendoza, XL, 175-180.) 

Don Carlos, por la gracia de Dios, Rey de Romanos ó Empe- 
rador Semper Augusto, e Doña Xoana su madre é el mesmo Don 
Garlos por la mesma gracia, Reyes de Castilla, de L'ion, de Ara- 
gón, de las dos Cecylias, de Navarra, de Granada^ de Toledo, de 
Valencia, de Galycia, de Mayorca, de Sevilla, de Cerdefla, de Cór- 
doba, de Córceya, de Murcia, do Jaén, de los Alyarbes, de Algeci- 
ras, de Gibraltar, de las Yslas de Cañar ia^i, de las Yndias, Yslas é 
Tierra-Firme del Mar Océano, Condes de Barcelona, Señores de 
Vizcaya é de Molina, Duques de Atena o de Neopatria, Condes de 
Raisetlon o de Cerdaha, Marqueses do Oristan e de Goziano^ Ar- 
chiduques de Austria, Duques de Boryoiía, e de Brabante, Condes 
deFlandes e de Tirol, etc. — Por cuanto Nos Mandamos yr al pre- 
sente una Armada a la contynuacion e contratación do La Espe- 
cyeria a las Yslas de Maluco, donde abemos mandado que se faga 
el Asiento e Casa de Contratación para el trato dolió, en las qua- 
les abemos de proveer un Nuestro Gobernador; por ende, acatan- 
do la sufyciencia, fydelidad e abylidad de vos, Alonso de Texada, 
Nuestro Escribano de Cámara de los que residen en el Nuestro 
Gonsexo, e porquentendemos que ansí cumple a Nuestro servy- 



_ j 



28 EXPEDiaON DB L0AI8A 

cío e buen reeabdo de Nuestra Fazíenda, es Nuestra merced de 
vos nombrar, e por la presente, vos Nombramos por Nuestro Con- 
tador de las dichas Yslas e Casas de Contratación Nuestras, quen 
ellas se an de fazer; é vos Damos poder e facultad para que por 
el tiempo que Nuestra merced e voluntad fuere, podáis usar e 
uséis del dicho Ofycio de nuestro Contador de las dichas Yslas e 
Casas de Contratación dellas, así por Mar como por Tierra, é ten- 
gáis quenta é razón de todas las mercaderías que á las dichas Ys- 
las é Casas de Contratación embiásemos é allá obiese, se rescata- 
sen é rontratasen, é á Nos pertenesciere, así de lo que se llevase 
para rescate, como en otra qualquier manera; é seáis presente al 
rescate é presas que se fyzieren en las dichas Yslas de Maluco, con- 
forme á la ynstrucion que para usar del dicho Ofycio lleváis fir- 
mada de Mí el Rey, é á las que mas se vos diesen; é que así como 
Nuestro Contador, uséis del dicho Ofycio en los casos é cosas ú él 
anexas é concernientes, conforme á la dicha ynstrucion, é segund 
é de la manera que lo fazen é deben fazer los Nuestros Contado- 
res que an sido ó son en las Nuestras Yndias, Vslas é Tierra-Firme 
del Mar Océano. 

É por esta Nuestra Carta, Mandamos á los Nuestros Ofyciales 
que residen en la cibdad de la Coruña en la Casa de la Contra- 
tación de La Especyeria, que luego que con ella fuesen requeri- 
dos, tomen é resciban de vos, el dicho Alonso de Texada, el 
xuramento é solenidad quen tal caso se requiere é debéis fazer; 
el qual por vos así fecho. Mandamos á ellos é á los dichos Nuestro 
Gobernador é Ofyciales de la dicha Tierra, é al Nuestro Capitán ó 
Oficiales de las dichas carabelas é flotas queallá mandamos quedar 
para la contratación é rescate que se an de fazer de unas yslas en 
otras, é á los maestres é contramaestres, marineros é otras quales- 
quier personas quen la dicha Armada fuesen é allá estuviesen, que 
vos ayan é tengan por Nuestro Contador de las dichas Yslas é Casa 
de Contratación e usen con vos en el dicho Ofycio é en todas las 
cosas é casos á él anexos é concernientes, é vos guarden é fagan 
guardar todas lasonras, gracias, mercedes, franquezas é libertades, 
ó prehemynencias, prerrogativas é ynmunidades, é todas las otras 
cosas que por razón del dicho Ofycio debéis aber é gozar é vos de- 
ben ser guardadas de todo bien é cumplidamente en guisa que vos 



L 



COLECCIÓN DB DOCUMENTOS 29 

no mengüe ende cosa alguna, é quen ello ni en parte dello embar- 
go ni coulrario alguno vos no pongan ni consientan poner; caNos, 
por la presente, vos recybimos é abemos por rescibido al dicho 
Ofycio éal uso é exercycio del, ó vos Damos poder é facultad para 
lo usar ó exercer, caso que por los susodichos o por alguno dellos 
á él no seáis rrescebido; ó Mandamos que por ante vos^ el dicho 
Alonso de Texada estando presente donde se obiesende fazer, se fa- 
gan los rescates é contratación é todas las otras cosas que se obiesen 
de fazer, negociar, tratar é comerciar, xuntamente con el dicho 
Nuestro Gobernador é Ofyciales de la dicha Tierra; é que no pue- 
dan tratar; comercial ni rescatar cosa alguna en la dicha Tierra, 
así de lo Nuestro como de lo suyo, sin estar vos presente á ello, 
para que vos fagáis cargo al dicho mi Thesorero de la parte que 
Nospertenesciese, así en las dichas Yslas, como lo que se obiere 
con las dichas carabelas é fustas, conforme á las dichas yntencio- 
nes;de lo qual todo le fagáis cargo en vuestro libro é en el suyo, 
por manera quen todo aya el buen recabdo que combiene, con- 
forme a las ynstruciones que cada uno llevase para usar su Ofycio; 
lasquales seáis obligado á guardar é cumplir so pena de la Nues- 
tra merced é de perdymiento de todos vuestros bienes para la 
Nuestra Cámara é Fisco, é fagáis todo lo demás que como tal 
Nuestro Contador de la dicha Tierra, podéis é debéis fazer é vió- 
redes que conviene a Nuestro servycio e buen recabdo de Nuestra 
Fazienda; é es Nuestra merced é Mandamos que fagáis é llevéis de 
salario en cada un año de los que así vos ocupáredes en lo suso- 
<iicho, contados desdel dia quen la dicha Armada so fyziese á la 
^'elacon la bendycion de Nuestro Señor en la cibdad de la Coruha, 
'estaquen buen hora volváis dolía, ciento ó cinquenta mili mara- 
^edis; los quales Mandamos á los Nuestros Ofyciales que residen 
^^ la dicha Cibdad de la Coruíla en la Gasa de la Contratación de 
^ E^ecyeria, que vos den é paguen en esta manera; los cinquenta 
^ill maravedís, luego adelantados, que Nuestra merced de vos 
Candar dar con que vos aderezeis é proveis de las cosas noscesa- 
^^dspara el viaxe; e lo restante que se montase en vuestro salario 
^ razón de los dichos ciento e cinquenta mili maravedís por año, 
^^avuelta que volváis a estos Reynos; e si quisiéredes los cin- 
cuenta mili maravedís dellos, ponellos en armazón, Mandamos á 



30 EXPEDICIÓN DE XOAISA 

los dichos Nuestros Ofyciales que vos resciban por Armador eri 
aquella cantidad, é asilo pongan en el libro de la Mar, é vos los 
descartéis de los dichos ciento é cinquenta mili maravedís, con 
que lo declaréis antes que la dicha Armada parta; é así raesmo 
que podáis traer en cada Armada de las que vynieren, entretanto 
que vos estuviéredes en aquellas partes en el dicho Ofycio, veyn- 
te quintales de especyeria; los diez sobre cubierta e los diez debaxo 
de cubierta, siendo la Armada de tres naos c dende arriba; é si 
fuese de menos al respecto é quando vos os vengáis, podáis traer 
dos esclavos é quatro caxas sobre cubierta. — Dada en Madrid a 
cinco dias del mes de Abril, Año del Nascimiento de Nuestro Se- 
ñor Xesucristo de mili é quynientos é veynte é cinco años. — Yo 
EL Rey. — Yo Francisco de los Cobos, Secretario de Su Cesárea é 
Cathólicas Magestad, lo fize escrybir por su mandado. — Hay una 
rubrica. 



7 (le abril de 1525 

VIL — Copia de Carta originalde la Reyna Germana ú su Mag,; fecha 
en Valencia á 7 de Abril de 1525. 

(Archivo general de Simancas, Secretaría de Estado.— Leg. n,^ 13. fol. 315.) 

Serenissimo y muy poderoso emperador y catholico Rey mi muy 
caro y muy amado señor é hijo, por ser don Pedro de Mendoza tan 
honrado cauallero y tan criado y seruidor mió le tengo mucho 
amor y obligación como ez razón y desseo hazer por él como por 
deudo mió, por lo qual, y porque según soy informada está ya bien 
instruido en laz reglaz de su orden y tiene causaz justas y razo- 
nables para que se le pueda y deua dar licencia para sallir del 
conuento de Calatraua donde al presente haze residencia, Suplico 
y pido mucho por merced a vuestra alteza que acatando lo susodi- 
cho y por mi suplicación y respecto le ploga concederle la dicha 
licencia que allende de hauer como he dicho causaz justas para 
ello, yo lo recebiré en muy señalada gracia de V. Mg. según maz 
largamente ge lo suplicará de mi parte el secretario Francisco de 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 3^ 

los Cobos al qual le plega dár sobrello enterai fe y creencia, y 
nuestro señor guarde y bienauentiiradaraente prospere la vida y 
real estado de V. Mag. como su imperial cora(jon dessea. De Va- 
lencia a vij. de abril! m.d.xxv. — Vuestra buena madre que ara 
señor lo que vuestra alteza mandare. — La Reyna. 



13 de mayo de 1525 

VIH. — Real orden reservada para la sucesión y elección en el mando 
del general^ capitanes y oficiales, en el caso de que falleciesen los 
que iban en la armada. 

(Arch. Ind. en Sevill. Leg. i-S Papeles del Maluco de ioi9 á 4o47, pub. por 

Nav. V, 218-220, y rep. en Soraluce, pájs. 308-309.) 

EL REY. — Por cuanto Nos enviamos al presente una nuestra 
arnnada a las nuestras islas de Maluco, é á otras partes de nuestra 
demarcación á la contratación ó tracto de la especería, de que vá 
por nuestro capitán general Frey Garcia de Loaisa, comendador 
de la Orden de San Juan, mi criado, el cual ha de quedar por 
nuestro Gobernador de las dichas islas á la vuelta, conforme a 
nuestras provisiones é instrucciones; y porque podria ser, lo que 
Dios no quiera, que el dicho capitán general, é capitanes, é oficia- 
les nuestros que van en la dicha armada, falleciesen, así á la ida 
como alia y en la vuelta, mando que en su sucesión y elección se 
tenga é guarde la orden siguiente. 

Primeramente mando, que en caso que el dicho comendador 
Loaisa muera, lo que Dios no quiera, a la ida en el dicho viage ó 
estando en las dichas islas antes que la dicha armada parla para 
estos Reinos, que quede por Gobernador de las dichas islas é tierras 
Pedro de Vera, que vá por capitán de la tercera nao de la dicha 
armada, por su habilidad ó experiencia y por la confianza que del 
tenemos é lo use conforme á las provisiones é instrucciones nues- 
tras que el dicho comendador ll(»va para lo usar. 

Y en caso que el dicho Pedro de Vera muera antes que la dicha 
armada parta para estos Reinos con su cargo, mundainos que su- 
ceda y quede en él D. Rodrigo de Acuña, capitán de la cuarta nao 



32 EXPEDICIÓN DE l.OAISA 

de la dicha armada y por defecto del dicho D. Rodrigo do Aq 
D. Jorgo Manrique, y por falta del dicho D. Jorge MantS 
Francisco de Hoces, cnpilan de la sexta nno de la dicha arqj 
quG á cualquiera dellos que quedare en el dicho cargo por la 4 
que dicho es, por la presen te damos el mismo poder ó tan cuo: 
como lo tenemos dado al dicho comendador Loaisn, é que u^j 
dicho oficio conforme ú la instrucción que pam usar del i 
cargo lleva. 

Otrosí: Muriendo ó quedando el dicho comendador Lonisall 
dicha tierra, mandamos que venga por capitán general de la é 
armada Juan Sebastian del Cano, capitán de la segunda naoí 
dicha armada; y muriendo el dicho Juan Sebastian del Gano, í 
damos que venga en el dicho cargo el dicho Pedro de Vera; 
riendo ó faltando el dicho Pedro de Vera, venga el dicho D. Ra 
de Acuña; y por falta del dicho D. Rodrigo, el dicho D. Jorga | 
rique; y faltando el dicho ü. Jorge Manrique, venga en ei i 
cargo el dicho Francisco de Hocos; y el que así por la diol|¡ 
den subcediere en el dicho cargo de capitán general de lad 
armada, use del conforme d las nuestras provisiones é in 
clones que lleva el dicho comendador Loaisa en lo de la s 
y pam ello le damos ol mismo poder que al dicho comondl 

Y muriendo, ó faltando el dicho comendador Loaisa y lodi 
otros capitanes arriba conlenidoa y declarados, lo que Ola 
quiera ni permita, mandamos que sea Gubemadur déla i 
tierra, ol nuestro tesorero general delln, y faltando él, lo a 
nuestro fator general do la dicha tierra, y faltando él, lo i 
nuestro contador general de la dicha tierra. 

Y en caso que todos los dichos capitanes de las dichas r 
taren pora venir por capitán general de la dicha armada,! 
vuelta, que como dicho es, venga'i estos dichos nuestros f 
los dichos nuestro tesorero, factor y contador generales y ( 
nes que quedaren para las dichas naos, elegirán entre elloa^ 
hiendo primero hecho juramento el capitán general que le^ 
reciere para venir con la dicha armado, y siendo mas de i 
que eligieren y teniendo los tales elegidos igualdad en votos, i 
rún suertes entre si por la manera que á todos ó los mas i 
dichos capitanes y oficiales pareciere y al que le cupiere la- 1 



COLECaON DE DOCUMENTOS 33 

suerte, verná por capitán general do la dicha armada, segund, é 
de la manera y por la orden y conforme a las provisiones é ins- 
trucciones que arriba está dicho é declarado. Fecha en Toledo a 
trece dias del mes de Mayo de mil y quinientos y veinte y cinco 

años.— Yo EL Rey. — Por mandado de Su Magostad. — Francisco de 

tos Cobos 



13 de mayo de 1525 

¡X.—Imtmccion que dio 5. M. á Diego de Covarrubias para el cargo 
de factor general de las islas del Maluco y de su contratación. 

(Arch. de Ind. en Sevilla, Leg. 1.», Papeles del Maluco de ioi9 á /547, pub.' 

por Nav. V, 220-222.) 

EL REY. — Lo que vos Diego de Covarrubias habéis de hacer en 
el cargo é oficio que lleváis de nuestro factor general de las nues- 
tras islas de Maluco y contratación, que se ha de asentar en aque* 
lias partes, donde al presente mandamos enviar un armada, de 
que vá por capitán general y Gobernador de las dichas tierras 
Prey Garcia de Loaisa, comendador de la orden de San Juan y 
habéis de quedar allá, juntamente con los otros nuestros oficiales, 
que para ello habemos mandado proveer, es lo siguiente. 

Primeramente: Luego como llegaredes a la cibdad de la Coruña, 
habéis de presentar nuestra provisión que del dicho oficio lleváis, 
álos nuestros oficiales de la Gasa de Gontratacion de la especería 
que en ella residen, a los cuales demás de esta instrucción, pedi- 
réis una relación ó instrucción de la manera que debéis tener en 
6l uso y ejercicio del dicho oficio para vuestra información, lo 
Cual tomareis por escrito. 

ítem: Luego como llegaredes a la dicha tierra, habéis de recebir 

en vuestro poder todas las mercaderías é haciendas é otras cosas 

que al presente en ella hay, y en la dicha armada fueren nuestras, 

y allá están, y por nuestro mandado se enviaren adelante, así por 

los dichos nuestros oficiales, como en otra cualquier manera, para 

gastar y contribuir y contratar ó rescatar en las dichas tierras é 

islas, ansí en las cosas que convengan á nuestro servicio, como 

para vender y contratar y rescatar, lo cual todo rocebireis del 

3 



34 EXPEIJICION DK LOAISA 

nuestro tesorero, y haciendo vos cargo el nuestro contador j| 
dicha tierm. 

Ansimismo todas las cosas de nuestra hacienda que cslobi 
á vuestro cargo, las habéis de tratar é mercadear y aprovo 
como mas convenga ni acrecentamiento de nuestra hacieuS 
conforme a nuestras instrucciones y como pareciere al nqj 
Gobernador y ohciiiles y lo dcstribuir por los libramientos y J 
damientos firmados del dicho nuestro contador, que Nos i 
mos que tenga cuenta é razón, ansí del cargo como de la j 
porque en nuoslra hacienda haya el buen recudo que conV" 

Otrosí: Las cosas que tubieredes en vuestro poder que noíj 
necesarias para nuestro servicio y quo se hayan de vender 5 
Iratar y rescatar, habéis do comunicar la venta dellas con el | 
nuestro Gobernador de la dicha tierra y oficiales della, parí 
todos juntamente acordéis las cosas quo en lodo se hobien 
hacer y io que se hobiore de vender é tratar y en que pret 
habéis de procurar de las vender á los precios mas subidpj 
pudieredos; pero porque podria acaecer, como se ha visto, > 
tiempo que las cosas se tiisan, valen el precio porque son 1 
y por no poderse vender luego incontinenti, vienen en disiq 
clon, y si se hobiere de guardar á venderlas por el precio i 
son tasadas, se dañarían primero; en tal caso debéis vos dd 
curar é trabajar de vender las tales cosas por los mejores pn 
que pudioredos, con parecer del dicho nuestro Gohernadorl 
ciales é tener cuenta é razón do cada cosa por qué precio se 11 
para que cuando os sea pedida, la podáis dar, como es rozoa 4 
obligado. 

Habéis de acudir con todo lo quo de las tales cosas do vt» 
cargo que nnsi vendieredes, é contrataredes. é rescatoredá 
hobiere, á Alonso de Solis, nuestro tesorero de las dichas Uei 
islas, luego como lo hobieredes, sin que ninguna cosa, nLii 
por que se vendiere entro, ni quedo rezagado en vuestro | 
Asentad todo lo que así lo entregaredes en el libro de nuostrí 
tador y en el vuestro, porque en él se tenga la razou ó cij 
de todo ello. 

Ansimismo habéis de tenor mucho cuidado é diligencia en g 
dar y conservar nuestríi hacienda que á vuestro cargo cstoU^ 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 35 

aprovecharla é beneficiarla todo lo que fuero posible poniendo en 
ello el buen recado e solicitud que fuese posible é conviniere, y 
de vos confio. 

También habéis de tener cuenta y razón general de todas las co- 
sas que se os entreguen y enviaren, y de las que vendieredes y res- 
cataredes, é trataredes, ó dieredes, cada cosa declaradamente por 
sí, para que cada vez que convenga, se pueda ver, é saber la cuenta 
de todo. Demás desto habéis de tenor cuidado de nos avisar del pro- 
vechoque de cada cosa se hobiere, y también a los dichos oficiales 
delaCoruña, paraconoscer la ganancia que encada cosa sucedie- 
re, ó si sera nuestro servicio enviar las dichas mercaderías ó no. 
Otrosí: Teméis mucho cuidado é vigilancia en sabor que cosas 
son mas provechosas y necesarias para que se envien á la dicha 
tierra, ansi para rescates, como para vender é contratar en ella, 
comunicándolo primero todo con los dichos nuestro Gobernador é 
oficiales, y avisarnos heis de todo particularmente, é ansimismo á 
los dichos nuestros oficiales de la Coruña, para que se provea dello. 
Y como quiera que los oficios de nuestro Gobernador y tesorero 
y contador y factor de la dicha tierra, son divisos cada uno en lo 
qae toca a su oficio, para en lo que conviene á nuestro servicio, 
y al bien y acrecentamiento de nuestras rentas Reales, é a la buena 
población é pacificación é pacificaciones de la dicha tierra, en tal 
caso, cada uno ha de tener por suyo el oficio del otro y por esto 
habéis de comunicar é platicar todas las cosas tocantes á vuestro 
oficio que convenga á nuestro servicio, y en otra cualquier ma- 
nera, con los dichos nuestro Gobernador é oficiales, juntando vos 
con ellos, para que todos juntamente podáis ver é platicar lo que 
en cada cosa se debe hacer, ansi para lo de alia, como para nos 
escrebir y avisar de todo ello. 

Ansimismo habéis de tener mucho cuidado que todas las cosas 
que os sucedieren, tocantes á vuestro cargo é oficio que sea nece* 
sario declararse ó determinarse por justicia é por albedrío de buen 
varón ó amigablemente platiquéis é comuniquéis con el dicho 
nuestro Gobernador y con los dichos nuestros oficiales. Fecha en 
Toledo á trece dias del mes de Mayo de mil é quinientos veinte y 
cinco años. — Yo el Rey.— Por mandado da Su Magostad. — Fran- 
cisco de los Cobos. 



36 EXPEDICIÓN DE LOAJSA 

Registrada por Nos los oficiales de Su Magestad de la casa de la 
contratación de la especería, que residimos en la dicha cibdad 
de la Goruña, en veinte é dos de Junio de mil é quinientos é 
veinte ó cinco años. — Chrislobal de Haro. — Francisco Mexia. — 
Bartolomé Melendez^ Tesorero. 



Sin fecha— 1526 

X. — Relación que dio Juan de Areizaga de la navegación de la ar- 
inada de Loaisa hasta desembocar el Estrecho, y de los sucesos de 
la nao Santiago que se separó allí y aportó ú Nueva-Espaha. 

(Arch. de Ind. en Sevilla, Leg. 6.'» de Patronato Real, pub. por Nav., t. V, 
223-225, y rep. en Torres de Mendoza, IV, 556-559.) 

Partió el armada de la Goruña víspera de Santiago del año de 
525: llegaron a la Gomera á dos de Agosto. 

Partió de allí á 14 del dicho mes^ dende á cuatro dias se quebró 
el mastel mayor á la nao capitana por debajo del reclamen y luego 
se tornó á adobar. 

Domingo 15 de Octubre vieron la isla de Sant Mateo y surgieron 
en ella á 20 del dicho mes: esta GO leguas de la costa de Guinea, 
dos grados y medio de la línea. 

Víspera de todos Santos, postrero de Octubre, se hizo á la vela 
toda la armada, y á cuatro do Diciembre vieron tierra del Brasil. 

Jueves dia de los Inocentes del dicho año de 525, en anoche- 
ciendo se les entró una tormenta é tiempo de mucho viento y 
agua, ó se les derrotó la nao capitana sobre el rio de Solis; y en 
amaneciendo volvieron todas seis velas en busca de la capitana, 
y anduvieron tres dias en busca de ella, y como no la pudieron 
hallar, las seis velas siguieron su derrota, y aquella noche se les 
desderrotó la nao San Gabriel, y las otras cinco vinieron a surgir á 
14 de Enero de 520 al cabo de las Once mil Vírgines, que es al abo- 
camiento del estrecho. 

Este mesmo dia 14 de Enero, en amaneciendo, se les entró una 
tormenta muy grande de mar y viento sudueste y oes-suduesle, 
donde dejó la nao Santi Espíritus las manzanas de la abita, y 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 37 

como las vido rompidas y dieron amor los ajustes, luego comenzó 
la nao a garrar sobre tierra, donde se perdió, y se ahogaron nue- 
ve hombres, el uno de los cuales fué Diego de Estrella, contador 
de la dicha nao. Las otras naos, en cesando la tempestad, perdi- 
dos los bateles y amarras, y hecho echazón del artillería y de lo 
que mas a mano tenian, fueron a surgir en embocando el primer 
estrecho en la bahía de la Victoria, donde aguardaron a la capi- 
tana y Sant Gabriel. 

A 22 del dicho mes de Enero embocaron la nao capitana y Sant 
Gabriel con tiempo próspero, y fueron a surgir donde estaban las 
otras naos, y estando allí surtos, dióles otra tormenta muy gran- 
de sudueste, que hizo garrar á la nao capitana con cuatro ajustes, 
y dio en tierra al través, donde estuvo tres dias y tres noches, y 
se le quebró la zapata con la quilla una braza y media, y la dejó 
toda, é hizo hechazon de todo lo que arriba tenia, y cortó todas 
las obras muertas: é así salió, é se hizo luego a la vela la vuelta 
del rioMe Santa Cruz á se remediar, y la noche antes la nao Nun- 
eiada se hizo á la vela, la cual iba sin piloto ni amarra, ni batel 
y nunca mas la vieron ni supieron della, y en ella iba Martin de 
Valencia. 

La nao capitana con las otras naos se fué al dicho rio de Santa 
Cruz, ecebto la nao Santiago, que quedó en el cabo de las Once 
mil Vírgines dentro en un riachuelo para recoger alguna de la 
ropa que habia quedado de la nao Santi Spiritus y con ella quedó 
también el batel de la nao Sant Gabriel, de que iba por capitán 
D- Rodrigo de Acuña, para que le ayudase. 

A la entrada del rio Santa Cruz, el capitán general mandó al di- 
cho D. Rodrigo que volviese con su nao al cabo de las Once mil 
Vírgines, para que trajese su batel, que habia quedado con la nao 
Santiago y se volviese luego al dicho rio de Santa Cruz, el cual 
fue é recibió su batel, ó tomó 16 hombres de la nao Santiago que 
le hablan llevado el batel á su nao; y asi se fué, y nunca mas el 
armada le vio, y el navio Santiago se fué á la bahía de la Victoria 
donde la dicha capitana habia hecho echazón para recoger algu- 
nas botas é otras cosas, é irse con ello á Santa Cruz, a donde lle- 
gó dende é 12 ó 13 dias, é alli se aderezó la nao capitana con 
planchas de plomo, y barras anchas de hierro muy bien. 



38 EXPEDICIÓN DE LOAIBA 

A 29 de Marzo salió el armnda del dicho rio do Santn Cruz, y 
vino & embocar el Estrecho con buen tiempo próspero, y embocó 
¿ dos de Abril, y vino jÍ surgir dentro en el Estrecho aun puerto 
que se llama Sant Jeorge. donde se proveyó de agua y leña y ma- 
dera y alU murió el factor Diego de Covnrrubiiis. 

Desembocaron del Estrecho á 26 de Mayo con buen tiempo prós- 
pero: á primero de Junio el navio Santiago so desderrotó, coa 
tormento, de la nao capitana y de la otra compañía: cesada la 
tormenta, que era muy grande á maravilla, tornó á buscar la dicha 
armada y no la halló; y como el capitán y gente del dicho navio 
vieron que tenian dos mil y doscientas leguas hasta la primera 
tierra poblada de los Ladrones y tenian cuatro quintales do vizco- 
cho polvo, sin otro bastimento alguno salvo agua, determinaron do 
venirse á proveer á la costa quel capitán general Hernando Cortés 
tiene descubierta y poblada á las espaldas de la Nueva España,, 
que estaba de donde se desderrolaron 80iJ ó i.OOÜ leguas, las cuales 
anduvieron on obra de 45 dias, é quedan surtos en un puerto pro- 
veyéndose é haciendo una barca, que no traían ninguna, para 
seguir su derrota, para lo cual el dicho Hernando Gorti's les ha 
hecho dar é proveer de todo lo que han menester. 

Con la nao capitana quedaron solamente la nao Sanbi Maria del 
Parral y la nao Santo Lcsmes. 



20 (ir junio de ISáfl 

Xf. — Cédula iM Emperador á fieman Cortés para i/ne dexparhe det- 
de los puerlox de la cosía occñ/enlal de Nueva-España alnunas 
embarracwnes al Maluco para saber el paradero de las f/iie fueron 
con Magallanes y Loaisa. 

(Copia en la Aoad. lIo Iu Histona, pul), pnr Kriv., V, lín-íii.l 

EL REY. — D. Hernando Cortés, nuestro Gobernador y Capitán 
general de la Nueva-España; bien debéis saber, como el año de 
quinientos y diez y nueve envié una armada de cinco naos á las 
nuestras islas de Maluco é otras partes donde hay esppcen'a, qae 
cien dentro de los Ifmttes de nuestra demarcación, para les con- 
tratar, de que fué por nuestro Capitán genera] Hernando de Ma- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 39 

gallanes, de la cual algunos navios llegaron a las dichas islas do 
Maluco, y rescataron y cargaron en ellas, ó la nao capitana llama- 
da la Trinidad quedó allá, porque hizo agua, con hasta cincuenta 
y siete hombres; y después el año pasado de quinientos veinte y 
cinco mandé enviar otra armada a las dichas islas é contratación 
de especería con ocho naos, en las cuales fué por Capitán general 
el Comendador Fr. García de Loaisa, caballero de la orden de 
S. Jaan, basta llegar allá, porque después de cargadas las naos 
mas gruesas que lleva él, con las demás é con cierta gente que 
de acá lleva, ordene las que han de quedar en las dichas islas, 
asentando su trato en ellas y gobernándolas: y asimismo este pre- 
sente año de quinientos veinte y seis ha partido Sebastian Caboto 
con otra armada de tres naos ó una carabela, el cual también ha 
de ir a las dichas islas de Maluco; y porque ansi para saber que 
se hizo de la dicha nao capitana, llamada la Trinidad y de la gente 
que en ella quedó en las dichas islas de Maluco, como para saber 
la llegada de las dichas armadas á ellas y el suceso que han tenido , 
convenia que con diligencia se enviase por esas partes una cara- 
bela ó dos á traer la relación de ello, habia mandado con diligen- 
cia proveer para que se efectuase: he visto que por vuestras cartas 
relaciones que habéis enviado, hacéis memoria de las cuatro 
carabelas o bergantines que teniades hechos y echados al agua 
en la costa del mar del Sur: y como decis que las teniades hechas 
para el propósito del descubrimiento de la especería, por la gran 
confianza que Yo tengo de vuestra voluntad para en las cosas de 
nuestro ser\icio y acrecentamiento de nuestra Corona Real, he 
acordado de encomendaros á vos este negocio. Por ende Yo os 
encargo y mando, que luego que esta recibáis, con la diligencia ó 
gran cuidado que en el caso so requiere, é vos soléis poner en las 
otras cosas que son á vuestro cargo, deis orden como dos de las 
dichas carabelas ó una de ellas con el bergantin, ó como mejor os 
pareciere que puede haber mejor recaudo, enviando en ellas una 
persona cuerda^ y de quien tengáis confianza que lo hará bien, y 
bastecidas é marinadas de la gente y todo lo demás necesario, 
vayan en demanda de las dichas islas de Maluco hasta hallar 
nuestras gentes que en ellas están. É mandareis de mi parte, é Yó 
por la presente mando, que el capitán é la otra gente que en ella 



40 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

enviáredes, así en su viage^ó derrota, como después de llegados á 
las dichas islas, guarden la orden contenida en vuestra instruc- 
ción que dentro de esta va, la cual vos ved: y demás de aquello 
les dad un memorial firmado de vuestro nombre, do lo que en 
todo os pareciere que deben seguir, porque como persona de tanta 
esperiencia y que tan adelante tiene la cosa, lo sabréis mejor ha- 
cer, que de acá se vos puede decir. Y será bien que proveáis como 
en las dichas carabelas ó bergantín se lleven algunas cosas de 
rescate, para que á falta de no hallar las dichas nuestras armadas - 
6 por si toparen alguna isla ó tierra rica, puedan contratar é res- 
catar en ella, é proveáis como lleven el mejor piloto que se pueda 
hallar, y todas las demás personas espertas en aquella navegación 
que sea posible, sobre lo cual escribo á Luis Ponce de León y 
nuestros oficiales, que provean lo que fuere menester para ello, y 
que vos ayude y solicite. De Granada A veinte dias del mes de 
Junio de mil ó quinientos ó veinte ó seis años. — Yo el Rey. — Por 
mandado de S. M. — Francisco de los Cobos. 



Sin fecha.— 1527 

XIL — Relación é derrotero de Diego Garda que salió de la Caruña 
en 15 Denero de 15%, en el Mar Occéa?io, é llegó en 27 al Rio Pa- 
raná^ donde navegó muchas leguas tierra adentro la Armada de 
Sebastian Caboto. Describe las generaciones que habitan en las ori- 
llas deste Rio é su riqueza. Ahnde que quinze años antes abia es- 
tado alli, é abia descubierto aquellas tierras, de donde traxo gran 
porción de plata. 

1 
(Arch. de Indias.— P¿/^?'o/2aío.—Est. I.**— Caj. 2."— Leg. — , pub. por Torres 

de Mendoza, XL, 354-3(57.) 11 

Memoria de la navegación que fizo este viaxe en la parte del 
Mar OccéanOy dende que salí de la Corana que allí me fué entre- 
gada la Armada por los Ofyciales de Su Magestad, que fué en el 
año de mili e quynientos e veynto e seis. 

A quinze Denero del dicho año, partí del Cabo de Fynisterre, 
yendo mi navegación en el dicho Cabo questa quarenta é tres 
grados, é dallí tomé para las Yslas de Canarias é corrí por el Sud* 



COLECaON DE DOCUMENTOS 41 

ueste que deste Cabo á Las Canarias corre en esta derrota, é ay 

áe\ Cabo de Fj/nisterre fasta la Ysla de Canarias leguas; ó 

en este camino pasamos por la Ysla de la Madera, ques del Rey 
de Portogal; está en treinta ó dos grados ó medio ó de la otra par- 
te de la banda del Este está Puerto Santo, propio en la altura de la 
Ysla é diez leguas de la Ysla de la Madera; é á la banda del sueste 
déla Ysla de la Madera, está una Ysla que so llama Las Desiertas, 
queslá seis leguas en el mar de la Ysla; ó andando por mi derrota 
allegué a La Palnia,ques Ysla de las Yslas de Canarias; está la Ysla 
de b Palma, con las Yslas de Tenerife é la Ysla de Fuerte Ventura 
é el Cabo de Pilo está veinte e nueve grados. E la Ysla de Grant 
Canarias con la Ysla de la Gomera están veynte e ocho grados ó 
medio é la Ysla de Hierro, en veynte é siete; todas estas se llaman 
las Yslas de la Grant Canaria, é en estas Yslas fazen azúcares para 
eargar para acá en JS'^jDa/lfa^ é son xpianos; é daquí tomamos lo 
que abíamos menester para nuestro viaxe, porque dacá de la Co- 
ruña ybamos desproveidos; e por un poder que llevamos del Con- 
de Don Fernando nos partimos en primero de Setiembre del 
dicho año, porquentonces está el Sol en calma á trece de Setiem- 
bre porque va á fazer verano en la parte que nos ybamos á des- 
cobrir; por cualquier navegante ó piloto que a de navegar en 
aquellas partes a de conoscer de navegar en el tiempo quel sol faga 
verano en aquella parte; é a trece de Dyziembre está el Sol en el 
trópico del Sur questá sobre el Cabo de Fito, questá en veinte ó 
tres grados é medio, que aqui faze el mayor dia daquella parte la 
banda del Sur é del rio donde venimos; é esta navegación no supo 
tomar Sebastian Caboto con toda su estrulugia; tomó la contraria 
como ombre que no sabe de armada, ó tomamos la derrota de las 
Yslas del Cabo Verde, que son desta suerte: é destas Yslas de Cana- 
rias á estas Yslas de Cabo Verde ay doszientas cinquenta leguas, ó 
córrese por esta via que tengo dicho; é llegamos á una Ysla Ua- 
Bueriavista é allí tomamos mucho refresco do carne é pescado é 
sebo é de todas las cosas que obimos menester, que nos dio un 
factor portogués questaba allí, por nuestros dineros; é estas Yslas 
de Cabo Verde é la Ysla de San Antonio questá mas al Norte en diez 
é ocho grados é la Ysla de Santa Luda é la de San Nicolás ó la 
Ysla de tó*Sa/ están en.... grados. Buenavista en diez é seis grados; 



42 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



Saiiliagn con la y con el río desmaya quince grados; Ui 

Ysla de hue.;jO con el ca catorce grados; estas se llaroau 

las YsUis de f^abo Verde, en todas salvo Santiago ó Ift 

Ysla (le Fuego questas dos tienen el tráfico los portogueses qoft 
viven en ellas, que cargan ciertos algodones para la }'s/a de hs Pat- 
inas é el rio de Sanio Domhiijo; éalli viven unos negros rioa 

que son herreros, é allf sacan propio el hierro é estos portogueses 
con los negros, aquel algodón con ol hierro ó cargan aquel hierro 
é lo llevan á la Sierra Leona é al Rio Grande ó á otros ríos que ay 

en la Coala en Gwínea questá en doce grados é \^ Sierra Leo^ 

na en seis grados; toda la costa so corre fusta La Mina, ó estotras 
yslas son salvases que no viven en ellas nadie é críansc ganados. 

Desta Ysla de Buetiavifta Tyzimos vela en la vuelta e demanda 
del Cf>/)0 de San Agoslin, queste Cabo está en ocho grados é on 
tercio de grado de la banda del Sur del alma quyreneial; é este ca- 
mino se a de navegar con grande res[;uardo é saber de maryno- 
ria, porque ay grandes corrientes que salen de los rios de Guinea 
que abaten los navios á la banda del Norueste que van estos co- 
rrientes á las Indias de Castilla: estas corrientes no supo tomar 
Sebastian Caboto porque no era marinero ni sabia navegar estas 
yslas; con este cabo so corre al Su Suduesto; mas para doblar él 
cabo, navegamos por el Sur é &. las vezes tomamos la quarta del 
Sudoeste porque aun con todos estos resguardos, tenemos que Fazer 
en doblar el Cabo por las grandes corrientes que ay en él; é en, 
este Golfo ay dende las l'slas de Cabo Verde fasta Cabo de San Ag0Si< 
tin quynienlas leguas de travyosía, todas las mas dellas se navef^aUj 
con muchos, yrapedimentos é agua del... questo cabsa la graa 
caluro que da calma quyreneial por ser... del Sol prencipal; la 
tiene el Sol muy saliente de continuo e... la cabsa porque de con- 
tino ay grandes padecimientos en ella. 

Daqui' fuimos adelante e llegamos al Cnho de Son Af/oslin é to- 
mé mí navegación la vuelta del Cabo Frió, qucstá veynle ó tres- 
grados é medio de la banda del Sur, donde el Sol faze el mayor díat 
á treze de Dyciembre, é dallí tomo la vuelta del alma quyreneial; 
é esta Costa desdel Cabo de San Aí/ostin fasta el Cabo Frió se co- 
rre en el Su Sudueste, é ay doste Cabo de San Ayostin fasta el Cabfh 
Frió trescientas é cinquenla leguas fasta los diez é siete gradoft 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 43 

questá una bahia que se llama de Todos Santos; en ella é en toda 
esta Costa fasta el Cabo Frió muy mala gente perversa, é comen 
carne humana é andan desnudos; están diez ó siete grados, é den- 
de estos diez é siete grados fasta veynte é dos grados questá un 
Cabo que se llama Cabo Hermoso, están muy muchos arrecifes ó 
muchos plazeres é arena, é salen en la Mar veynte é cinco le- 
guas é llámanse los Bojíos de Abre; en este mi descubrymento á la 
venida sobrestá bahia de todos estos estantes á siete grados, fallé 
una Ysla en la Mar bien treinta ó cinco leguas en la Mar que abia 
muchos baxos é peñas arrecifes al derredor della tres o cuatro le- 
guasdela banda del Norte, por ningún xpiano la fallada fasta hoy, 
porque no está puesta en ninguna carta fasta oy, é porque no mi- 
ramos ni probamos por la banda del Sur á entrar en ella, porque 
trayamos un navio solo é no queríamos ponernos en riesgo fasta 
otro viaxe que tornado allí se sabrá el secreto della; porque me 
paresce ques una ysla muy verde ó terna tres leguas de derredor 
é una de largadura, porque abia en ella agua é leña c mucha pes- 
quería é no teman los navios tanto peligro por temer la gente sal- 
i'age á la costa mala. 

E daquí fuimos á tomar refresco en San Vicente questá en treze 
grados, é allí vive un Bachiller ó unos yernos suyos mucho tiem- 
po a, que abrá treinta años; é allí estuvimos fasta quinze Denero 
del año syguiente de veynte ó siete, en que tomamos mucho re- 
fresco de carne é pescado é de las vituallas de la tierra para pro- 
vycion de nuestra nave, ó agua é leña é todo lo que obimos me- 
nester, é compré de un yerno deste Bachiller un bergantín que 
muchos servycios nos fizo, ó ansí propio se acordó con nosotros 
de yr por lenguaraz al rio, é este Bachiller con sus yernos fyzie- 
ron conmigo una carta de fletamiento para que les truxese en Es- 
paña con la nao grande, ochocientos esclavos; é yo la ñze con 
acuerdo de todos mis Ofyciales é Contadores é Thesoreros que 
allegando en el rio mandásemos la nao porquen él no podia en- 
trar en el rio, porque muchas vezes dixe al Conde Don Fernando 
é á los factores que fyzieron el Armada, que aquella nao no po- 
día entrar en el rio quera muy grande; é ellos no quysieron sino 
fazérmela llevar cargada con esclavos é así lo ñze que así la man- 
dé cargada desclavos, porquellos no fyzieron ni me dieron la Ar- 



I EXPEDICIÓN DE LOAISA , 

mada que su Magostad mandó que me diesen, lo quo con ellos y 
tenia capitulado, concertado é asentado é firmado de su MagCí 
tad; mas antes fyzieron lo contrario, que me dieron la nao grand 
é no conforme á lo quo Su Magestnd mandaba; é no me la diera 
en tiempo que les fuó mandado pop Su Magestad quo la diese 
entrando Setiembre, é ellos me la dieron mediado enero, qují 
me podía yo aprovechar della porque aquí Vuestra Magealad I< 
verá por esta navegación; é está una gente allí con el Bachiller 
que comen carne humana é es muy buena gente é amiga mucho 
de los cryslianos, que se llaman Tapies. 

üaquí partimos mediado el mes Uenero del dicho año, qaea 
aquella parte ps verano, que lo tienen allí este mes Donero comfl 
acá en Espni)a XuHo; fuimos en demanda del Cabo de Sania Marín 
questá en xxxuu" grados é medio, é allí á la salida é entrada des- 
to rio donde descubrimos: é córrese la costa en el Suduoste é ansí 
desdeste fíío de Sun Vírente fasta allá el Cabo de Santa María cilcm 
leguas; ó andando en el camino allegamos á un rio que se llao^ 
fíio de los Palox, questá A veynte é siete grados; que ay una bue- 
na generación quo fazen muy buena obra á los xpianos ó llá- 
manse los Caniones, que allí nos dieron muchas vituallas quo sa 
llama mullo é fariña do mandioca, é muchas calabazas é muohoa 
patos ó otros muchos mantonymientos, porqueran bucm 
dios; é aquí llegó Sebastian Cabolo muerto dambre on este iiúJOfi 
po que yo estaba allí, é los yndios lo dieron de comer t' todo ll 
que abia menester á él é á su xentc para su viaxe, é que quftOdQ 
quysieron yr ó se yban tomó qualro lixos de los prj'ncipales dallj 
é los traxo en España, é los tres dellos los tiene el Asistente di 
Sevilla; el qual dañyflcó aquel Puerto, quera el mexor é mas bue- 
na xente quen aquellas partes abia, poreabsa de tomar los lixoa de 
los pryncipalcs de la Ysla. 

Andando por nuestra navegación, allegamos al Cabo Aq Santa 
Affl/Vfl, questá en los dichos treinta équn tro gradóse medio, é do fu! 
ra del Cabo está una Ysla que se llama la Yxla de los Parr/os, qu64 
gran pesquería; on ella estovimos en esta Ysla ocho dias esperan- 
do el bergantín que trnyamos que venia airas; ó traconlero dtf 
Cabo, fázia el rio, está una Y'sla que se llama In Ysla de las Palo^ 
mas, é de fuera della está un arrecife de fuera della, que la loma 



COLECCIÓN DB DOCUMENTOS 45 

una legua á la mar; esta Ysla d^ las Palomas es muy buen puerto 
para algunas naos que quieran parar que vayan en el Estrecho, 
ó venga en el rio, porque dallí adentro es la tierra baxa é no ay 
lugar para que la nao entre dentro sin mucho riesgo, é en toda 
esta costa no paresce yndio ni al derredor del Cabo; mas de luego 
mas adelante ay una generación que se llaman los Chaurruaes, 
questos no comen carne humana; mantiénense de pescado é caza; 
dotra cosa no comen; é de que vino nuestro bergantin é tomamos 
la derrota fasta las Yslas de las Piedras, que abrá daquí del Cabo 

aellas leguas é están del Este queste la derrota é en la 

mitad del camino, está una Ysla quefaze señal de tres mogotes 
é en ella ay muchos lobos marinos en que á la salida que salimos 
nos dieron la vida, que con ellos fuimos á buscar de comer fasta 
el Ñio de los Patos. Llegados a estas Yslas de las Piedras surgimos 

nuestras naos allí nos un bergantin que llevábamos con 

prezas de para allí en la Ysla, é empezamos lo fazer, é 

dallí luego me paré á bergantin armado por el rio arriba, porque 
fallamos rastro de xpianos; ó andando por el rio arriba en el qual 
rio se corre en el Norte é en el Noroeste, é este rio es grande, se 
llama el Curtat/j ques donde se xnntan todos los rios que tiene 
este rio, dende el Cabo Santa María fasta el Cabo Blanco, treynta 
leguas de boca; é andando con mi bergantin veyn te é cinco leguas 
por este rio arriba, fallé dos naos de Sebastian Gaboto, é estaba por 
Teniente dellas Antón de Graxeda, é salió á nosotros con ciertas ca- 
noas de yndios é en combate armado dysziendo queramos rroxeis, 
é Miguel de Roxas é Martin Méndez que venian contra él que los 
abia dexado en una Ysla desterrados entre los yndios, é obieramos 
de pelear pensando que nos venian á facer mal; mas conoscí á 
Antón de QraXeda, é luego conoscimos quera la Armada de Sebas- 
tian Gaboto, é fuimos con él á su nao é nos dixo muchas cosas é 
diónos nuevas de su Gapitan general, é como aquel dia abia visto 
una carta suya en la cual le avisaba como abia muerto mas de 
quatrocientos yndios, é que iba con gran vytoria rio arriba fazien- 
do guerra á los yndios, é tornamos á nuestro navio á donde se 
quedaba faziendo dotro bergantin; é luego acordamos todos é 
nuestros ofyciales de mandar fuera del rio la nao, porquestabaen 
gran peligro de las gurupadas quen aquel tiempo ay en aquel rio, 



46 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

é mas qae fuese á cargar los esclavos del dicho Bachiler, que tenia 
fletados para en España, é darla nuevas como Sebastian Gabolo 
estaba en el rio; e luego la nao fizo vela é fuese fuera del rio á San 
Vicente á esperar mi respuesta en aquel Puerto de San Vicente, é 
luego mandé al otro navio que luego se fuesen a dondestaban los 
navios de Sebastian Caboto, porque no abia por allí otra estancia 
para que estuviesen en salvo, é luego boté mi bergantín é armé 

los todo fecho en término de quinze dias, é llevaba sesenta 

ombres, los mexores que tenia; é dallí tornó el camino del Rio del 
Paraná, ques un brazo deste rio de Luruay, é va la vuelta del 
Noreste ó del Norte fasta ochenta leguas por el rio arriba; é es esta 
casa una casa que tenia fecha de paxa Sebastian Gaboto, que la 
tenia por fortaleza é llamábale Fortaleza de Santi Spus. e en ella es- 
taba un sobrino del Obispo de Canarias, que se descia Rodrigo 
Caro, por Alcayde en esta fortaleza; é fasta allí no vimos ningund 
yndio porque no ybamos por dondellos estaban, ó allí en aquella 
casa abitaban yndios que tenian cabe la fortaleza sus casas é al 
derredor en algunas yslas, que se llamabaesta gente los Guarenies, 
é estos mantenían dos crystianos de la Fortaleza; é ablamos con 
Rodrigo Caro, é le requerimos que se fuese daquella conquista, 
porque no era suya, é él nos respondió muy bien é dixo que todo 
lo obedescia, é questaba en aquella casa por su Magostad é por 
Sebastian Gaboto; questaba á mi servycio, é diónos nuevas de su 
Gapitan que le abian dicho los yndios como el Gapitan Sebastian 
Gaboto era arribado, desbaratado é muerto mucha gente, é que 

rogaba fallase por aquella parte donde yba descubriendo 

que los rescatase, quel me pagaría el rescate; e que se encomen- 
daba mi merced que si fuese su Gapitan muerto que los dexase en 
el rio que los aliase porque faria servycio á Dios é á Vuestra Ma- 
gestad, é yo dixe que placia que no lo dexaria, é dallí me partí 
Viernes Santo por la mañana executando mi descubrymiento por 
el rio arriba, é en veynte é siete dias anduve yo en mis bergantines 
por el rio arriba é descubrí tanto cuanto anduvo Sebastian Gaboto 
en cuatro meses que habia pasado desta casa suya que llamaba 
fortaleza; é este rio lo navegábamos fasta dentro de Santa Ana é al 
Paraguay, ques otro rio quentra é viene de las sierras; en este Rio 
Paraguay ay muchas generaciones; ó dallí de la Gasa que se llama 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 47 

Fortaleza fasta este rio son cien leguas, é córrese el rio Nordeste 
é al Este fasta este Paraguay , ó este rio ó este Puerto está en veynte 
é ocho grados de Santa Ana que fasta aquí descubrimos é descubrió 
Sebastian Gaboto, é fasta nueve leguas por el Paraguay arriba; é 
daquí en estos dos lugares le mataron la primera gente que traya 
^ que le mataron por su cabsa veynte ó cinco ó treinta ombres; é 
esto fué antes que allegásemos á ellos ni les viésemos ni fabláse- 
mos, é esta es la verdad^ que llegamos fasta ay, él é nosotros, é otra 
oosa no se descubrió por este rio é no ay otra cosa en ello; é en todo 
este descubrymiento que descubrimos, vimos muchas yslas é ar- 
boleda é muchas generaciones, las quales generaciones son estas: 
La primera generación á la entrada del rio á la Banda del Norte 
que llaman los Charruases; estos comen pescado é cosa dacá, é no 
tienen otro mantenymiento ninguno; abitan en las yslas otra ge- 
neración que se llama los Gurranies; estos comen carne humana, 
como |arriba digo, tienen é matan mucho pescado, é abate, é 
siembran é cogen abato é calabazas; ay otra generación andando 
el rio arriba que se llaman los Janaes é otros questán cabellos que 
se llaman Janaes ó Tembures; estos todos comen abate é carne é 
pescado; é de la otra parte del rio está otra generación que so lla- 
man los Carc^/VíVí, é mas atrás dellos, está otra generación muy 
grande que se llama los Carandies^ é otros mas adelante ay otros 
que se llaman los Atambues; de todas estas generaciones son ami- 
gos é están xuntos é fázense buena compañía é estos comen abate 
é carne é pescado; é luego mas adentro de la banda del Norte ay 
olra generación que se W^vím Mecontallo que comen pescado é car- 
ne; éay otra mas adelante que se llama Mepenes que come carne ó 
pescado é agua darroz; é mas adelante ay otra generación que se 
//ama Coñame, comen carne ó pescado; e otra generación questá 
cabe estos ríos arriba del Paraguay que se llama los Cagaces, é es- 
tos comen pescado é carne; é luego mas adelante está otra genera- 
ción de Cliandides que comen abate, carne é pescado vituallas 

que tienen todas estas generaciones.... comen carne humana, no 
fazen mal á los xpianos, antes son amigos suyos; é estas genera- 
ciones dan nuevas deste rio Paraguay, quen ellas ay mucho oro 6 
plata é grandes riquezas é piedras preciosas, é esto es lo que sabe- 
mos deste descubrymiento; é esta señal de plata que yo é traido 



48 EXPEDiaON DE LOAISA 

un ombre de los mios que dexé la otra vez que descubrí este rio 
abra quince años de una carabela que se me perdió, fué por tierra 
a este rio de Paraguay é truxo dos ó tres arrobas de plata é la dio 
á los yndios é xpianos questaban en aquella tierra; dellas obe esta 
pelota....; esta relación ó descubrimiento es cierta, doy á Vuestra 
Magestad é no ay otra cosa en contrario. — Diego Garda. — Gapi* 
tan General. — Está finiiado.^ 



4 de junio de 1527 

XIIL — Relación de Francisco Ddvila, sobresaliente de la 7iao S. Ga-- 
briel, así de la navegación de Loaisa desde la Corana hasta el 
Estrecho de Magallanes^ como de los acaecimientos particulares 
de aquella nao después que se separó de la artnada. 

(Arch. de Ind. en Sevilla, legajo 2.o de Autos del Consejo, pub. por Nav., V, 

225-233.) 

En la muy noble é leal cibdad de la Coruña, á cuatro dias del 
mes de Junio, año del Señor de mil quinientos veinte y siete auoSj 
el Sr. Bernaldino Melendez, tesorero de S. M., dijo: que por cuanto 
era venida la nao S. Grabiel que fuera en el armada de que iba 
por Capitán general el Comendador Loaisa y habia arribado al 
puerto de Bayona, que es en este reino de Galicia, y porque de 
la venida della, y de como le habia acaescido en el dicho viage 
quería dar aviso á S. M. y á los señores de su muy alto Consejo^, 
por ende para dar mas cierta relación, él tomaba y tomó jura- 
mento en forma debida de derecho de Francisco Dávila, vecino de 
la villa de Madrid, que venia en la dicha nao, que estaba presente, 
so cargo del cual dicho juramento le mandó, que declare todo 
como habia pasado desque partiera de la Coruña, fasta que llegó 
la dicha nao a Bayona: el cual juro: testigos Santillana, notario, é 
Martin de Landa é Juan de Villanueva, Almojarife de S. M., veci- 
no de la dicha cibdad. 

1 Este documento, como se habrá vistoi á pesar de las correcciones que hemos debido 
hacerle, queda aun con bastantes errores, que no hemos podido salvar á causa de no hm- 
bcr podido disponer del original. 



^ 



i 



COLECaON DE DOCUMENTOS 49 

E\ dicho Francisco Dávila, vecino de la villa de Madrid, sobre- 
saliente de la nao S. Grabiel, que iba para Maluco en la capitanía 
d«l Comendador Loaisa, habiendo jurado en forma debida de de- 
recho, y siendo preguntado cómo y de qué manera habia acaescido 
ala dicha nao S. Grabiel y armada,, después que partieron do la 
Coruña, dijo é declarólo siguiente: 

Que la dicha nao y armada partió de la Coruña la víspera de 
Santiago, del año do 525 años, y de allí fué toda la dicha armada 
al puerto do la Gumera, y tomó agua y otras cosas de bastimentos; 
y el Capitán general con los otros capitanes ficieron ciertos capí- 
tulos, en que acordaron que el armada fuese por el Estrecho de 
Magallanes, y que uno de los capítulos decia, quo si alguna nao 
se derrotase del armada, fuese á la bahía de Todos Santos, quo 
es en catorce grados del cabo de la Línea, y que esperase veinte 
días; y que si en estos veinte dias el armada no viniese, que po- 
niese una cruz en una isla que esta en la dicha bahía, y al pié de 
la cruz una olla enterrada con una carta que dijieso lo quo habia 
fecho, y seguiese su viage, y que ficiese otro tanto en el rio de San- 
ta Cruz. Partió la dicha armada la víspera de nuestra Señora de 
Agosto de la Gumera, y llegó á una isla que se llama S. Mateo, quo 
está en dos grados de lalíínea, a 14 ó 15 do Noviembre, y allí fizo 
8U aguaje, y el Capitán general de allí llevó a su nao á Don Rodrigo 
de Ajcuña, capitán de la nao S. Grabriel, para lo tener en ella por 
via de destierro, espacio de dos meses, y la cabsa dello fué por 
ciertas feas palabras que dijo a Santiago de Guevara, capitán del 
patax^ y porque toda el armada fué en seguimiento de una nao 
un buen trecho, y el Capitán general tiró un tiro para que se re- 
cogiesen, y el dicho D. Rodrigo con la nao S. Grabiel y el patax 
seguieroQ la dicha nao, y la ficieron amainar, la cual era do por- 
tugueses. 

Y después de amainada, el Capitán general le fizo muy buen tra- 
tamiento, y se fué su viage con la bendición de Dios; y por tiempo 
de los dichos dos meses Martin de Valencia anduvo por capitán 
de la dicha nao S. Grabiel. Dia do Todos Santos fizo la dicha 
armada vela de la isla de S. Mateo, y fué a reconoscer el cabo 
Frió: no entró dentro porque el tiempo era bueno^ y seguió su 
viage. En el parage del rio de Solis, que dicen de la Plata, dia de 

4 



50 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

los Inocentes, vino á la dicha armada una muy gran tormenta en 
que repartió en tres partes la dicha armada, en que la nao capitana 
fué sola, y S. Grabiel sola por otro cabo: todas las otras naos jun- 
tas. Otro día por la mañana se juntó la nao S. Grabiel con las 
cinco piezas, y el capitán Joan Sebastian preguntó si hablan visto 
la nao capitana: respondiéronle que nó: dijo el capitán Joan Se- 
bastian a Martin de Valencia^ que á sotavento la hablan de hallar, 
que la fuesen a buscar, y el dicho Martin de Valencia dijo que co- 
mo él mandase: dijo Juan de Pelóla, maestre de la nao S. Grabiel, 
que no queria mudar la derrota sino seguir su viage, como el Gapi- 
tnii general lo habia mandado por su capítulo, y que en aquella der- 
rota hallarían la nao capitana; y en esto las dichas cinco naos se 
metieron a sotavento en busca de la capitana. Á cabo de dos 
dias la nao S. Grabiel se juntó con la capitana, y el Capitán ge- 
neral les preguntó si hablan vístelas otras naos, y le respondieron 
que sí, y cómo iban a sotavento á buscar á su merced, y que en 
esto el capitán hubiera mucho enojo, diciendo que necesidad ha- 
bia de mudar la derrota. La nao capitana y S. Grabiel tomaron la 
derrota para el rio de Santa Cruz, donde pensaron hallar las otras 
cinco naos, y hallaron el dicho rio de Santa Cruz, donde pensaron 
hallar las otras cinco naos, y el piloto de la nao S. Grabiel halló 
una cruz y al pié de la cruz una carta, en una isla que está en el 
medio del rio: llevóla al Capitán general, en que decia en pocas 
palabras, que habia dias que hablan llegado allí, y porque el tiem- 
po era bueno, y del verano quedaban pocos dias, hablan acordado 
los capitanes de ir al Kstrecho, y que de la banda del nordeste, al 
pié de la sierra mas alta, quince leguas dentro del Estrecho los 
hallarían, y que si con su merced veniese S. Grabiel, sino que no 
ficiosen cuenta del; y que en esto el Capitán general dijera, con- 
migo le tengo, y vosotros no sé donde estáis. Otro dia por la 
mañana salieron del dicho rio la capitana y S. Grabiel, y hallaron 
el patax a la boca de un rio, cerca del Cabo de las Once mil Vír- 
genes. Dijo como habia quedado á poner las cartas en el rio de 
Santa Cruz, y que después de dejado las cartas no habia podido 
hallar el Estrecho; pero que creia que estaba cerca. Fueron todas 
l?33 piezas á buscar el Estrecho. Vieron cerca del Estrecho mu- 
cha gente en tierra que hacían señal: invió el Capitán general á 



J 



COLECaON DE DOCUMENTOS 51 

saber que cosa era: trujo el patax al tesorero do la nao Santi Spi- 
rilusyal clérigo y a Benavides, tesorero de la nao Santa María 
del Parral, y dijeron como se habia perdido allí la nao Santi Spi- 
rilus y se habían ahogado nueve hombres, y la Anunciada y las 
caravelas hablan perdido los bateles, y que el capitán Juan Se- 
bastian habia ido con las naos a meterlas en el Estrecho. Surgie- 
ron aquella noche á la boca del Estrecho. Otro dia por la mañana 
hallaron el Estrecho: hallaron la Anunciada y las dos caravelas 
ancladas a dos leguas dentro del Estrocho: surgieron cerca dolías: 
mandó el Capitán general a Martin de Valencia con sus amigos y 
criados, que se pasase á la nao Anunciada: volvió D. Rodrigo a la 
naoS. Grabiel. Mandó el Capitán general a las dos caravelas y el 
patax por la ropa de la nao Santi Spiritus: mandó á D. Rodrigo 
Jes diese su batel con que cargase, y el esquifo de la nao capitana 
dio á S. Grabiel para que se serviese con él. A cabo de tres dias 
cargó un viento muy fuerte, en que fizo garrar todas tres naos: 
Ja capitana dio en tierra y estuvo quince ó diez y seis horas dando 
con la popa en tierra fasta que le fizo saltar el lemo. Saltó el Ca- 
pitán general con toda la gente en tierra, y sacaron algunas cosas 
de la nao. Otro dia volvió a la nao porque no hacia agua: la nao 
S- Grabiel fizóse a la vela: púsose á la boca del Estrecho: invió por 
tierra á Juan Salmerón, tesorero de la dicha nao, faciéndole saber 
questaba allí un razonable puerto para aderezar la nao capitana. 
Ea este istante llegó la caravela Santa María del Parral, cargada 
de la mercadería de la nao Santi Spiritus: surgió junto a la S. Gra- 
biel. Otro dia vino la nao Anunciada: no pudo tomar el lugar 
donde estaba S. Grabiel. Salióse á la mar, y veíanle andar vol- 
teando, y después de puesto el sol vino la nao capitana. D. Rodrigo 
invió el esquife para que le mostrase el entrada con una bandera: 
capeábale con la dicha bandera que se llegase a la tierra que era 
por allí el entrada, y ellos entendieron al robes; por manera que 
no pudieron tomar el dicho puerto. La nao S. Grabiel y Santa 
María del Parral, so ficieron a la vela para se juntar con la capi- 
na: cuando llegaron ya la caravela Santo Lesmes estaba con la 
capitana y el patax quedaba en un rio, porque el viento le era 
contrario. Tenia el patax el batel de S. Grabiel para cargar las 
bombas de Santi Spiritus: en todo estola Anunciada no páresela: el 



52 EXPEDICIÓN DR LOAISÁ 

Capitán general mandó llamarlos capitanes y oriciales de S. M. 
Bordaron quo seria bueriü volver al rio de'S/inla Cruz á adobar la 
nao capitana: mandó el Capilan general á I). Rodrifío qiio quedase 
para tomar su balol, que tenia oí patax; y que en lomando el batel, 
que se Fuese al rio de Santa Qpuz. Tardáronse cinco ó sais diaa, 
que nunca la nao S. Grabíel pudo tomar ol batel, y venieron on 
él diez ó doce hombres de la ñau perdida y del pnttix, algunos 
deilosse quisieran volver al palax y D. Rodrigo no quiso. Fué la 
nao San Grabiel á buscar el rio de Santa Cruz, y halló cerca del 
rio fi la Anunoiada; preguntó Pedro do Vera, capitán de la dicha 
nao, que díindo iban: dijo ü. Rodrigo quo al i-io de Santa Cruz, 
questaba allá ol Capitán general; dijo Pedro de Vera nó, es impo- 
sible, porque yo he estado encallado cuatro ó cinco horas & la boca 
del rio y no he visto señal do gente: D. Rodrigo le dijo que nhí 
estaba, porque venia adobar la nao: fueron ambas á dos naos al 
dicho rio, y no pudieron onlrar porque era el viento contrario y 
la tierra: anduvieron tres ó cuatro días volteando las naos pora 
entrar, é no pudieron. Estando así invió Pedro de Vera al tesore- 
ro de la nao Anunciada hablar con ü. Rodrigo: metiéronse en una 
cámara y estuvieron hablondo dos ó tros horas, poco mas ó me- 
nos, que no supo ninguno lo que hablaron: mandó D. Rodrigo 
que echasen el esquifo fuera, que ora ol de la capitana, y quo lo 
diesen á Pedro do Vera, y tomasen ol suyo, que era mas pequeño. 
Otro dia dijo Pedro de Vera» U. Rodrigo, ¿qué determinaba su mer- 
ced de hacer? U. Rodrigo dijo, que quería detenerse por allí fasta 
ver si podría tomar el rio, donde nó, que so bajaría á tomar agua 
por la costa donde podiese. Pedro de Vera dijo, que su voluntad 
era que se fuesen por el cabo de Buena- Esperanza entrambos, 
porque los bastimentos se gastaljan yol tiempo servia para allá, 
y quo Ü. Rodrigo le dijo, que no tenía agua, y que Pedro de Vera 
dijo, quél le darla cinco ó sois pipas de agua. I). Rodrigo no da- 
término de hacer lo quo Pedro de Vera le decía, y quo en esta 
quo Pedro de Vera arribó y se fué al cabo de Ünona-Iísponmza, 
D, Rodrigo estuvo esperando otros dos días parn entrar en díohtl 
rio y no pudo, y se liajó la costa abajo de! Drasil. Muchas veca! 
venía el víonlo para volver ul rio do Sania Cruz, y qno su volan' 
tad era do buscar agua la costa abajo: fué á surgir A la bahía da 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 53 

los Patos, questé en 27 grados é medio, y allí Iqmó agua y otros 
refrescos. Estando tomando el agun, vino un indio que traia una 
caria que inviaban unos cristianos, en que decia la carta como 
les habian dicho los indios que estaba allí una nao, que les die- 
sen respuesta dello. D. Rodrigo invió al contador de la nao para 
que hablase con los cristianos. A cabo de tres dias vino un hom- 
bre dellos con el dicho contador, y dijo a D. Rodrigo, que habia 
diez cristianos que se habian perdido allí con un galeón, y que 
habian quedado cuatro dellos^ y que habian allí fecho su asiento; 
y que su merced mandase bajarla nao cerca de su casa, que era 
quince leguas, que le darían bastimentos y rescataría cierta plata 
y metal que tenian, y D. Rodrigo se bajó con la nao al puerto 
donde el cristiano vivia, y D. Rodrigo invió a tierra al contador y 
tesorero, para que asentasen en una casa donde rescatasen con 
los iüdios; y el clérigo de la nao fué á facer cristianos a ciertos 
fijos que tenian aquellos cristianos. Viernes á 4 de Mayo del año de 
1528 años invió Don Rodrigo el batel á tierra, que dijiesen al te- 
sorero ó contador, que metiesen'en él todo lo que tenian, y trojie- 
sén un cristiano de aquellas para hacer cuenta con él y pagarle 
lo que le debian, que era de ciertos bastimentos y dos arrobas de 
metal y dos marcos de plata. El batel en veniendo cerca de la 
nao con el dicho rescate y veinte y tres personas, anegóse: aho- 
gáronse quince hombres, en que fueron contador y tesorero: el 
batel sacaron otro dia los indios: por la mañana fué Alonso del 
Rio, que era maestre de la nao Santi Spiritus, y en la isla de S. 
Mateo se pasó á la nao S. Grabiel, y fueron los calafates y el car- 
pintero á adoballe. Tardaron cuatro dias en adoballe: trojieron el 
batel y dijieron al capitán como el contramaestre Sebastian de 
Villareal suplicaba á su merced que por cuanto él se quería que- 
dar en aquella tierra, le mandase echar su ropa en tierra, y 
que el dicho capitán dijo que enhorabuena: y que estando ade- 
rezando de inviarle su ropa, llegan los mas de la nao, y uno & uno 
piden licencia para se quedar, no embargante que ya habia diez 
dias que se habian quedado unos nuevo hombres^ unos con licen- 
cia, otros sin ella. Entonces el capitán fizo decir Misa y celebrar, 
para dar el Sacramento á un doliente que habia en la nao. En 
acabando de decir Misa, llamó toda la gente que ya veian el mal 



54 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

recabdo que habían fecho los otros compañeros en quedarse en 
tan mala tierra, y que los que querían ser servidores de S. M. 
que jurasen en el altar del Sacramento, en que juraron todos, de 
servir a S. M. con todas sus fuerzas. Entonces llamó el capitán al 
maestro, y mandóle que hablase con el guardián y con el carpin- 
tero, y con Morelos, marinero, y que acabase con ellos que no se 
fuesen; y dijo al testigo, que hablase con uno que se llamaba Gas- 
trillo, y el capitán fabló con otros; de manera, que acabaron que 
no se fuesen. El capitán mandó que tomasen una ancla y quedar- 
se sobre otra para facer á la vela: en tomando el ancla, vio como 
se levantó á la popa del batel el guardián Miguel Ginovés, y ochó 
mano al machete que tenia, y dijo que bogasen adelante: fué- 
ronse á tierra con el batel. Otro día do mañana vio este testigo 
que tenían diferencíalos unos con los otros. Vino el batel á bor- 
do, y quedaron en tierra cinco ó seis hombres: flzo el dicho 
capitán la nao a la vela hacia el cabo Frío, estando surtos 15 
leguas del cabo, un sábado por la mañana, antes que amanescie- 
se, dos pages de la nao toman el esquife sin que nadie los viese: 
vanse á tierra, deshacese el esquife en las peñas, los pages so 
fueron por tierra: invió el capitán cuatro ó cinco hombres a tie- 
rra ti saber nuevas dellos, y les dijeron los indios que se habían 
ido por la tierra adentro. Fizóse luego á la vela la nao, y otro día 
de mañana mandó el capitán subir toda la gente encima de la 
tolda, y fizo abrir la carta de navegar, y dijo: veis aquí tres ca- 
minos: el uno es camino de la Buena-Esperanza, y el otro camino 
del Estrecho, el otro de España, vede cual dellos queréis que 
tomemos, que tan presto me hallareis para el uno, como para el 
otro, y cada uno me diga su parescer. El maestre Alonso del Rio 
dijo que á la nao no se lo había redoblado el estopa, y la jarcia no 
estaba para cumplir el viage, y que las velas no estaban para 
cumplir el viage, y que las velas estaban rotas y que no había 
aparejos para seguir tan largo viage. El piloto Juan de Pilóla 
dijo, que la jarcia solía siete años durar en una nao, y que 
las velas aunque estovíesen rotas, que cañamazas había en la nao, 
sino holandas, y que la nao era muy buena, y que otras mas 
reines navegaban: los mas de la nao acordaron de seguir el via- 
ge do Maluco, los otros decían que nó: por manera, que ol capi- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 55 

tan, y los que no quisieron seguir el vinge de Maluco, acordaron 
devenir á la bahía de Todos Santos a cargar de brasil, üomingo 
!-• de Julio entró en la dicha bahía la dicha nao, y estando car- 
gando de brasil, y tomadas cuatro bateladas del, los indios ma- 
taron siete hombres de los questaban en tierra cortando el brasil. 
Invió el capitán al maestre a saber, si poderla sabor alguna nueva 
dellos, y con él dos grumetes. Saltaron los grumetes en tierra y 
matánrolos: salióse luego la nao de allí: halló ¿i la boca do la bahía 
un cristiano que decia que habia quince años que so habia perdi- 
do allí con una nao: estuvo la dicha nao fasta 22 dias de Agosto 
con tiempos contrarios En fin de Octubre fué la nao S. Grabiel a 
surgir al rio de S. Francisco: halló allí tres galeones de france- 
ses- La nao hacia mucha agua, que no se podía sufrir sobre la mar 
sin adobarse: allí el capitán mandó que salvasen & los navios: 
vino un batel abordo de los franceses á mostrar la entrada; vino 
el capitán de los galeones y los maestros, y estovieron hablan- 
do con el capitán en lengua francesa, y que D. Rodrigo dijo á la 
gente que ellos ternian. mucha paz con los franceses, y que ellos 
les darían carpinteros, y lo que menester fuese para aderezar la 
nao. A cabo de dos dias que se habia aderezado la nao lo mejor 
que podia, vino un batel de los franceses con tres hombres, y lla- 
maron al carpintero y calafate suyo que hablan prestado, y dije- 
ron que dijiesen al capitán que se pareciese allí: entró el alguacil 
al capitán, questaba malo, y dijo como los franceses decían que 
se parase allí, y que venian de mala arte. Como el capitán se tar- 
daba, los franceses dijeron: ¿no se quiere parar ahí? Este testigo les 
dijo: esperadle, señores, que se está vcstiendo, que bien sabéis 
questá mal dispuesto, y que este testigo dijo a D. Rodrigo, salga 
fuera, verá ques esto, y que Don Rodrigo salió y les dijo: señores, 
¿qué mandáis? dijeron los franceses: nuestro Rey tiene guerra 
con vuestro Emperador, por eso rendios, sino matar vos hemos, 
y cortaremos las cabezas: dijo D. Rodrigo: señores, vos veismo 
aquí que tal estoy. Mandó á unos seis ó siete marineros que en- 
trasen en el batel, y dijo á un criado suyo que le trojese el dinero 
y el chifre de plata, y trujóselo, y metióselo en la manga, y dijo: 
déjame ir, que yo quiero ir hacer paces con ellos, y entró en el 
barco y fuese á los dichos navios. Vimos do la nao como lo me- 



50 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



tieroQ dentro á él y i'i los que consigo llevaba, y en esto empW 
li lombardear la nno á mucha priesa, y venia un batel armadi 
muchas escopetas, diciendo: ríndele, ríndele, marrano. El f 
Juan de Pilóla á grandes voces dice: driza nao, questaba ] 
empachada y encostada para la dorezar, y mandó á un gmd 
que desplegase la bandera que estaba en la gavia, diciendo:» 
paña, España; y en esto el esquifo se acercaba mucho á la c 
hubo lugar de poner dos falconetos en el costado de la uaa 
pilólo puso fuego al uno, y acertí) en el balol, y mató delloaí 
hombres: el batel tornósp atrás, que no osó Hogar, y despueaj 
nó con mucha mas gente el dicho esquife para haber de ton 
nao, y que en esto el dicho piloto dccia: muramos, mammoi 
tes que ver la bandera do España en poder de franceses, y ' 
lí tirarles otro tiro, y fizóles volverá los navios. En esto ' 
como daba voces el capitán D. Rodrigo: lo que decia no lo eid 
dian: invió un hombre de los de la nao con dos fnincosos, yi 
que no tirasen, qiiestaba haciendo partido con los francés 
embargante que ellos no cesaban de tirar lombardadas á lal 
El pilólo Juan do Pilóla le preguntó al marinero, que era ) 
pedían los franceses: dijo que las cuatro lombardas gruean 
loa lombarderos, y al piloto, y al maestre, y al tesorero: da 
pilólo: ¿no pide mas deso'í ellos se tomaran lo demás. Pues d 
le, que queremos morir debajo de la bandera, que este es e 
tido que entendemos de hacer; el marinero no quiso volveí 
y dijo como él tenia ya asegurada la vida cou unos 
hombres, porque les amostrase lo bueno que liabia en la l 
después inviarou un pajocico del capiUin con la respuesta, i 
tras estaba el paje dando la respuesta, el piloto corló los c 
QzósB á la vela con ol trinquete: de que los franceses vieron.^ 
fuera de la barra, pesóles mucho. A cabo de ocho ónuevaí 
no podiendo doblar el cabo de Sant Agustín, amanescieron 8 
la nao dos de los dichns galeones: estando bien apercibida 1 
dio sobro ellos, y como eran mejores navios de la vela, fuénj 
El maestre Alonso del llio mandó llamar toda la gente aiTil| 
dijoscles: señores, ya sabéis como nuestro capitán se nos l 
en poder de franceses, y no podemos vivir sin tener cabeza: 
parece que nombremos capitán mientras que cobramos ol | 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 57 

tro, será bueno. Todos dijeron que era bien, y nombraron pop 
capitán al dicho Juan de Pilóla, piloto do la nao. A cabo de dos 
ó tres dias, porque facia mucha agua, acostó á tierra, donde ha- 
lló un galeón de los tres de los franceses, el mayor: la mas de la 
gente quisiera dar sobre él; el piloto y el maestre dijeron, que 
mas valia remediar la nao que no buscar con quien acabar de 
deshacerla; y que su parecer era que se volviesen á la bahía de 
Todos Santos para echar allí la nao en monte, y así volvió la nao, 
y allí en Todos Santos estovieron ocho dias aderezando la nao. 
Vino un batel de una n/io francesa á reconoscer la nao: desque 
vio el batel que la nao los habia sentido, preguntó: que de dónde 
era la nao, y los de la nao, que de dónde era la suya dellos; y 
ellos dijeron que de Francia; dijóronles que se llegasen abordo, y 
ellos dijeron que á la mañana; y otro dia a la tarde hubimos una 
refriega con la dicha nao francesa, en que nos mató un hombre, 
y salió la nao de allí faciendo mucha agua, y con tiempo contra- 
rio hubo de volver á Cabo Frió, y allí surgió, y se detuvo dos 
meses por aderezarse, y se hizo de allí a la ¡vela. Entrando diez 
leguas á la mar facia mucha agua: algunos de los marineros acor- 
daron de arribar á tierra^ y allí bebieron acuerdo de lo que se 
habia de hacer, y fué irnos al rio del Extremo, y fuimos al dicho 
puerto y echamos todo el brasil a la mar. En aquella tierra hay 
indios: y parescionos que según el agua que facia la nao, era bien 
rescatar algunos esclavos para dar a la bomba, y rescatáronse 
veinte y un indios a los mismos indios do la tierra, que nos los 
dieron cada uno por dos achas, y los indios los rescataban de 
buena gana: y con esto partió la nao miércoles 1.°, dia do cuares- 
ma, año de 4527 años, nuestra derecha derrota a España, y no 
arribamos a la Goruña, porque pensamos que habia franceses en 
la costa, y quisimos tomar lengua en Bayona, y a esta cabsa en- 
tro la nao allí martes 28 de Mayo, trayendo la nao 27 personas y 
22 indios, y no teniendo viscocho para mas de cinco ó seis dias y 
tres botas de vino. Toda la hacienda de S. M. está muy buena y 
á ricabdo, y tiene la llave el tesorero: toda la hacienda de D. Ro- 
drigo viene también, que es harta: vienen algunas cajas y ropa 
de algunos marineros muertos. La nao está muy comida de gu- 
sano, y por ver por donde hacia el agua el gusano y por la tomar, 



58 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

se cortaron muchos liames (líf/amentos); por manera, que la nao 
está muy flaca. Ha habido entre los marineros y gente de la nao 
quistiones y debates, y allí en Bayona se entregaron al corregidor 
cinco personas que habian sido delincuentes; y a esta cabsa de 
estar la nao flaca, y tener tantos debates en ella, me paresce que 
es menester ver, si está la nao para ir á la Goruña ó no: y ques- 
to es lo que pasa y vio é oyó, como de suso dicho es, porque se 
halló presente en la dicha nao, é firmólo de su nombre. — Francis- 
co de Avila, — Bernardino Melendez, — E yo Cristóbal de Pobló, 
escribano de SS. MM., y del Número de la dicha cibdad de la 
Goruña, en uno con el dicho Sr. Bernardino Melendez presente 
fui á todo lo que de suso dicho es, y por ende fis aquí este mío 
nombre y signo que es tal. — En testimonio de verdad, Cristóbal 
de Pobló. 



15 de junio de 1527 

XIV. — Carta de 7). Rolrigo de Acuña á un Señor de estos Reinos^ 
con fecha en Pernambuco d 15 de junio de 1527, sobre algunos 
acontecimientos del viage de Loaisa. 

(Copia en la colee, de Muñoz del orig. que se halla en la Torre do Tombo. 
Gav. 15, 10, 30, y la nota final Gav. 11, ra. 8, y publicado por Nav., tomo 
V, pdgs. 234-238.) 

Diré mi adversa fortuna y 'parte de lo acaecido al armada de 
Loaisa. De la Gomera, por exortacion del capitán Juan Sebastian, 
determinamos ir por el estrecho de Magallanes, al cual tardamos 
en llegar hasta fin de Enero. En el parago de el rio de Solis tu- 
vimos una gran tormenta ocho dias antes de año nuevo. Cada 
uno arribamos do pudimos, y ese dia nos topamos la capitana y 
S. Gabriel, y juntas fuimos al rio de Santa Gruz, do pensamos 
hallar las otras naos, según la orden en caso de derrotarse algu- 

1 La carta comienza Muy noble Seílov, y parece fué dirigida al Sr. Cristóbal de Haro, 
porque escribiendo con la misma fecha de 15 de junio al presidente del Consejo de Indias, 
le dice: Al Sr. Cristóbal de Ilaro he escinto mas por extenso sobre los mismos asuntos. 
—(Sota de Navarrete.) 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 59 

na. No hallamos sino una carta en una isla del rio, embiada del 
capitán Juan Sebastian y los demás que iban juntos con determi- 
nación de no esperar. Salimos otro dia en busca del estrecho a 
tiento. En el cabo de las Once mil Vírgenes hallamos la nao Sanc- 
ti Espíritus perdida, si bien salva la gente en el campo. Vino á 
nos el capitán Juan Sebastian, nos contó su pérdida,'^ y el destro- 
zo de las otras que iban delante, que todas estuvieron a punto de 
perdidas, porque todas perdieron los bateles y ayustes. Los falla- 
mos 15 leguas del estrecho a dentro en una bahía. El capitán ge- 
neral, con parecer de todos, envió las dos caravelas y el patage y 
mi batel á cobrar de la nao Sancti Spiritus la hacienda y gente. 
Tardóse esto 20 días por mal tiempo, en que padecimos gran tra- 
bajo, sin mas batel que el de la capitana. Esta fué á tierra con 
cinco ayustes, y estuvo bien 20 horas dando golpes, que faltó poco 
de perderse. Casi en igual peligro la Nunciada y S. Gabriel hasta 
otro dia que abonanzó. Luego salimos las tres naos fuera del es- 
trecho, y al cabo de las Once mil Vírgines cobramos las dos ca- 
ravelas. La Nunciada desferró con mal tiempo fuera del estrecho: 
las dos naos que quedamos y las dos caravelas determinamos 
volver al rio de Santa Cruz, para nos remediar y adobar la capi- 
tana que «facia tanta agua que no reposaban una ampolleta sin 
dará la bomba». Saliendo del estrecho con esta determinación, 
me mandó el general quedarme allí a cobrar mi batel, que me le 
tenia el patage consigo en una cingera (J caleta) en el cabo do 
las Once mil Vírgines; luego fuese á dicho rio, á do hecho el 
mandado, llegué pasados 22 dias, en el cual tiempo topé con la 
Nunciada y fuimos juntíis. No hallamos seña de gente, y nos dio 
tan mal tiempo, que hubimos do dejarnos ir por do mandaba el 



2 D. Rodrigo de Acoaa padeció aquí mi trascuerdo, pues por los documentos números 
9, 10, 19 y 20, consta que de la gente de la nao perdida Santi Espíritus se ahogaron nue- 
re hombros, incluso el contador Diego de Estella, salvándose los demás: y on los docu- 
mcatos números 10 y 20 se ve, que Juan Sebastian de Elcano habia ido á meter en el es- 
trecho las naos Anunciada, Parral y San Lcsmes; y por lo mismo Juan Sebastian no le 
pado contar su pérdida en aquella ocasión, sino dospuos. Los que entonces dieron esa 
noticia, fueron el tesorero de la nao perdida Hernando de Bustamante, el clérigo Juan 
de Ar$izaga j el tesorero de la nao Parral Juan de Benavides. Documento m'im. 10, de la 
Colrecton de Navarrcle, á la cual se refieren también los números anteriormente ci- 
tados. 



60 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

viento tres días. Abonanzado el tiempo, fablamos el capitán Pe- 
dro de Vera y yo, y él dijo estar resuelto de irse á Maluco por el 
cabo de Buena Esperanza; que no quería estar mas allí á discre- 
ción de la fortuna; que el capitán general sin duda no estaba en 
el rio de Santa Cruz, porque él cinco ó seis dias antes estuvo seis 
horas encallado é la entrada, tirado lombardas, y no haber sen- 
tido que allí pudiera haber gente. Respondí que antes debíamos 
buscar al general en rio y costa, y tomar agua y refrescos, que el 
camino era largo y dudoso. El se despidió, y se fué asaz diferente 
con lossuyos, sin piloto, que ya era muerto, y sin batel, ni cables, 
ni anclas. Yo hice por buscar la compañía por la costa, con tan 
malos tiempos, que ni tierra ni altura podimos tomar hasta 30 
grados, que habia un mes que no bebimos sino á medio cuartillo 
de agua. Aportamos á la bahía de los Patos en 28 grados, do hi- 
cimos agua y leña, nos refrescamos con gallinas y patos. En 15 
dias nos proveímos de todo. En este tiempo vinieron allí dos es- 
pañoies de los que iban con Solis, de un navio que allí se perdió, 
y me dijeron que «allí estaban otros nueve compañeros y que 
eran idos a la guerra, y me vendieron 30 quintales de fariña, y 4 
quintales de fásoles, y tela para una mesana, y otros refrescos. Ya 
presto para ir a Maluco, mandé decir Misa, y en ella en manos 
del Sacerdote hice jurar á todos, que bien y fielmente servirían a 
S. M. y cumplirían el viage. Pero el dia siguiente juraron los mas 
de quedarse. Súpelo yo», y así otro dia envié el batel á la mar 
con el tesorero y contador y los dos españoles que allí fallamos, 
para facerles la paga de lo que dellos hablamos recibido, é viendo 
que tardaban, mandé tirar un tiro, y así echan el batel al agua, y 
vienen, y al salir de tierra repetidos golpes de mar anegan el ba- 
tel: mas aquellos españoles con 4,000 indios dan tan buena dili- 
gencia que lo cobran cuatro leguas day, y me lo ficieron traer en 
los brazos por tierra fasta el parage de la nao, donde envié a la 
adobar, y tardóse en adobar cinco dias, en los cuales se acabaron 
de concertar casi todos de se quedar, y cortar las amarras ó las 
alargar porque fuese la nao á la costa. Hablan ordenado muchos 
primero pedir licencia para quedarse, y de hecho por grado ó 
fuerza quedarse, aunque fuese menester quitarme la vida. Pudo 
con buenas palabras componerlos por entonces, ofreciendo poner 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 61 

en tierra los que quisiesen, pues docian querer mas vivir entro 
salvages, que morir desesperados en la mar. Pensé desviarles de 
tierra, y mandé zarpar las anclas, á lo cual saltan en el batel mas 
hombres de los necesarios y vanse a tierra. Otro dia los dos espa- 
ñoles que allí fallamos, viendo tan mala gente, les amenazan, les 
facen echar el batel a la mar, y me envian los que quisieron ve- 
nir. De setenta y tantos hombres que allí llegamos, quedaron en 
tierra entre muertos y quedados cuarenta y tantos; de los que es- 
taban en la nao, la mitad pensaban barrenar la nao, para quedar 
todos allí hechos salvages. En tal extremo resolvimos volver a 
España. Estuvimos desde Cabo Frió hasta doblar "el cabo de S. 
Agustín siempre con nordestes, la nao casi no podia tenerse sobre 
el agua de broma; y así «urribamos á tierra del Brasil en 10 gra- 
dos, do entre unos arracifes que facen puerto, vimos dos naos 
trancesas y un galeón que cargaba brasil.^ Sabido de una barca 
la paz entre Francia y España y con juramento de guardar amis- 
tad unos y otros mientras allí estuviésemos, tomamos puerto: re- 
conocida la nao, se hallaron las tablas como un panal por la bro- 

BDeslos y quizá de otros armadores franceses que furtivamente sacaban palo brasil do 
k» ettablecimientos portugueses, se mandi quejar al Rey de Francia el de Portugal por 
A cirta escrita en Lisboa & H) de enero de 533 á Juan de Silvcira, su enviado cerca del 
Rey Cristiaaisimo. Este habia escrito al do Portugal, pidiéndolo prestados 400,000 cruza- 
ios pan cumplir con la paga A que se oblig-i con el Emperador para lograr la libertad 
defMÜjos, que éste conservaba en rehenos hasta cumplirse las condiciones del tratado, 
•^•» y ofreciendo hacer justicia en los robos quo franceses hacim do naos portuguesas. 
El de Portugal le promete 100,0^>3 cruzados, y ademas otros 300,000 do lo quo en justicia 
"Q^ recobrar de los cosarios franceses que robaron á sus vasallos, lo cual dice aseen- 
<^ i 500,000. Que las naos portuguesas tomadas y robad is por franceses inicuamente, 
fcihieQdopai entre ambas potencias, son mas di 3X). Que debe castigar como ladrónos á 
los que fueron A sus puertos, y no quejarse de quo los portugueses á unos que hallaron 
ca finsil queriendo cargar dése palo, los tomasen coa su cara vela después haber peleado 
coo ellos, puesto que ellos antes hablan robado una cara vola portuguesa, ni se les trat'5 
«00 la crueldad que ponderan. Que traídos i Lisboa, y vUta su cansa en justicia, so ad- 
^idic-i la hacienda al Roy, y k ellos di )se sentencia do muerte; mas ol Rey no quiso se 
qecntase, sino entregarlos á Honorato do Cays, Embajador á la sazón dA Rey de Frau- 
ek. Que requerido muchas voces do su> vasallos pan d irles carta do reprosalias á fran- 
Cí»ivs, jamas ha accedido, contentándose oon p'Mlirju>i»oia á su R»'y. En fin, quo los 1('K),000 
crazidiy» j demás, según dice, dará, aseniiados^ coiioiorto entro él y ol do Francia, que 
Jos vasallos desto jamás navegarán por m iros d' PortUjjfal, Guiao:i, ludia y Hrasil, ni to- 
mardo navio alguno de portugueses con ningún ¡n'ot xio, salvo si los liall;is<Mi ea armada 
de enemigos, y hará justicia do los que hasta aquí los han tomado y robado, mandando 
rMtituir la hacicuda á sus dueños. (Gav. II. m. 8.0} (Xo:a de MuAoz,pub. por Xav.) 



62 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

nía. Empezóse adobar, y un domingo 21 octubre, estando la nao 
en carena, vienen las dos naos y el galeón sobre nosotros lom- 
bardeando. Procuré dar priesa á que se aderezase la nao para po- 
dernos defender, y entretanto me aventuro é irme en el batel á 
ios franceses a les remostrar su traición. Con buenas palabras, 
algunas cosillas de oro que yo tenia, y tres botas de vino que pro- 
metí, se retiraron á do solian estar, desembarazando la boca del 
puerto. A esta hora ya S. Gabriel estaba derecha, «y viéndose li- 
bree de los franceses, dejó andar por ojo las amarras, y facese a la 
vela sin le dar nadie empacho. Yo esperaba que surgiese de fuera 
sobre la bocff del puerto, veo que no face sino dar cuantas velas 
tenia la vuelta de donde veníamos... Supe después de una cara ve- 
la de Pernambuco, como en la bahía se había lombardeado con 
una nao francesa... no sé si tornaron. á la bahía de los Patos don- 
de quedaron sus consortes, ó si a España. En tal apuro, los fran- 
ceses toman mi batel, y danme uno suyo con vela, y con los que 
vinieron conmigo nos vamos tras la nao, que ya estarla alongada 
tres ó cuatro leguas. Seguíla el día y noche, y otro dia, perdida 
de vista, volvimos á tierra; do sin socorro alguno fuimos por la 
costa en busca de las naos francesas mas de 110 leguas: llegamos 
casi muertos. Llévannos a bordo del galeón, do nos tienen trein- 
ta dias, cuando prestos para partir, despójanme todo, me hacen 
saltar en el batel, y nos dejan en tierra sin nada: toman los cables 
y anclas de S. Gabriel, y fácense á la vela. Quedamos ocho hom- 
bres con un batel sin vela y con pocos romos. Con todo nos aven- 
turamos, y en veinte dias llegamos á la isla de Sant Alexos, co- 
miendo palmitos y algún marisco, donde fallamos un forno y 
fariña, y una bota de pan blanco, y allí nos remediamos hasta 
Pernambuco, fatoría del Rey de Portugal, do he estado hasta ago- 
ra que vino la armada de Portugal, a guardar la costa y una nao 
que va cargada de brasil, en la cual supliqué me llevasen, y por 
ninguna forma quieren. Ticnenme preso, sin que alcance yo por- 
qué, y dicen que no me dejarán ir sin recado del Rey. 

Suplico se alcance licencia para mi partida, y si por ahí pare- 
ciere la nao S. Gabriel, cóbrese mi hacienda, y si es menester, 
gástese toda para sacarme desta prisión, á mí mas grave que 
muerte. Y esta carta haya por suya mi señor Francisco Mexia... 



COLEÍGCION DE DOCUMENTOS 63 

AlSr. Presidente de las Indias B. los pies y manos: se acuerde 
que vine este viage mas por su mandado que por gana: que las 
mercedes que me prometió, convierta en procurarme libertad y 
pasaje á España. 



15 de junio de 1527 

XY.—Carta de D. Rodrigo de Acuna al presidente del Consejo de In- 
dias desde Pernamhuco sobre lo que le aconteció en la armada de 
Imm, y pidiendo que el Rey de Portugal mande ponerlo en li- 
bertad. 

(Colec.de Muñoz, orig. en la Torre do Tombo, Gav. 18, Mazo 5, n.<» 20, pub. 

por Nav., t. V, 238-39). 

Aunque sin mérito, suplico aV. S. Rovma, me procure liber- 
tad desta prisión, bien logrando albalá del Rey de Portugal, ó que 
le escriba al Emperador, en cuyo servicio me perdí desta mane- 
ra. La armada de S. M. que iba á Maluco, y de que era capitán Fr. 
<5arcía de Loaisa, fortuna nos derrotó y maltrató en el estrecho 
de Magallanes, de manera que Sancti Spiritus se perdió, y la ca- 
pitana fue a la costa y falló poco de se perder. La Nunciada y las 
caravelas perdieron los bateles y ayustes, y asi derrocada partió 
la Nunciada la vuelta de Leste: decia que iba por el cabo de Buo- 
íia Esperanza. Yo tomé la vuelta del estrecho con la nao S. Ga- 
briel en busca de la capitana y de las caravelas, que me hablan 
dicho que las fallarla en el rio de Santa Cruz; y no las podiendo 
Miar, corri la costa con asaz mal tiempo, sin poder surgir un an- 
cla fasta la bahía de los Patos que es en 28 grados y medio, donde 
me reparé dagua y leña y carne y fariña para complir mi viaje 
sin necesidad a Maluco. Ya que era presto para me partir, vinien- 
do el batel de tierra, se anegó con 15 hombres y otros muchos se 
me quedaron, que fueron entre muertos y quedados mas de 40 
hombres. De manera que me fue fuerza venir la vuelta de Espa- 
ña, porque aun no estaba seguro de los traidores que me queda- 
ban en la nao. Y junto con esto, nos comienza la nao á facer 
tanta agua, que no nos podiamos valer: tanto que nos convino 



EXPEDICIÓN DE LOAISA .fl 

nrpibnr al Brasil; donde fiiUamos en un puerto tres naos fii 
sus, y por no poder facer otra oósa, entramos con elias en el | 
to, faciendo lodos juramento solen que en tanto que en el [ 
estoviesemos, fuésemos amigos; y asi pusimos mano adobj 
nao San Gabriel: y siendo nosotros en carena la nao tan peí 
como era posible, un dia las tres naos francesas se dejan Í 
sobre nosotros con toda su artillería á la banda, y nos comin 
á combatir, de manera quo no teniendo ningún remedio c 
defender, por eslar nuestra nao tan pendida, de parecer del r 
tro y de algunos, me fué necesario ir á las naos francesaa ^ 
algún medio ó acordio con olios, porque dotra manem no noj 
dinmos escapar. Y asi fui tí las naos, y con buenas palablí 
algunas dádivas y promesas los Tice amigos, y se relrujeroaj 
de solían estar y desocupan la salida del puerto. Y nuoatn 
como fue derecha y se vido libre, se face á la vela largaoj 
cabios sin tener mas respeto, se vá la vuelta de donde qu6< 
los otros sus consortes, y yo quedó en manos de los francQl 
dias, á cabo do los cuales me ocharon en tierra en un 1: 
vela, ni pan ni agua, ni otro remediOj donde milagro: 
aporté aqui con siete personas que conmigo salieron de I 
donde hemos estado y estamos ha 7 meses, fasta que vina 
una armada del Rey de Portugal y enviando una nao cargí 
brasil para Portugal, supliqué al capitán mayor me mandaí 
pasaje para Portugal y no quieren ni pienso haber liberU 
mando del Rey de Portugal porque piensan que yo baya 1 
en el rio de Solis quintales do oro, y de plata... Suplico... 
Cristóbal de Haro hé escrito mas por estenso. 



Sin k-tU.-K^ 

XVI. — Varias peticiones de Simón de Aka:uba al Emperadx 

(Archu-u de indim, 1Í8-1-10) 

S. C. C. R. M. — Simón de Alcazaba Capitán Genenil do la ar-l 
mnda quo V. M. manda facer en la Ciudad de la Coruña dice qufrl 
tiene pfira llevar en servicio de Vuestra Magostad un voticaría 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 65 

que $e llama Gronzalo de Villalon y Coria, de edad de cincuenta 
años, es natural de León; suplica a Vuestra Sacra Magestad dé una 
éedula de ruego y de encomienda para el cabildo de León porque 
el salario que le daban por su votica residiendo él allí se lo quieran 
dar, ala dicha su botica dejando en su lugar persona avile y sufi- 
ciente y en esto recibirá mucha merced. 

S. C. R. M. — Simón de Alcazaba Capitán General de la armada 
que Vuestra Magestad manda facer en la Coruña dice que la di- 
cha Ciudad es obligada á dar para el despacho de la primera ar- 
mada que de la dicha Ciudad partiese quatrocientas docenas de 
pescadas y mile Reales para carne, y ahora que es el tiempo de 
Cumplirlo se escusan con decir que la Ciudad está pobre, pero 
qae yendo cédula en que Vuestra Magestad le mande que lo re- 
partan, luego lo pondrán por obra y por cuanto en este tiempo es 
k sazón de la matanza de la pescada y si se pasase no se podría 
complir, suplica á Vuestra Sacra Magestad mande dar su cédula 
para la dicha Ciudad en que les mande repartan entre sí las di- 
chas pescadas y reales para carne, y en ello será Vuestra Magos- 
tad servido y recibirá mucha merced. — (Que se vea el escrito). 

S. G. R. M. — Simón Dalcazabal su Capitán General de la arma- 
da de especería dice que en las panáticas y viscochos que se 
suelen facer en el Andalucía se hacen muchos engaños echando 
mucha grava ó garvanzo y viscocho podrido remolido en el pan; 
y porque acontece lo tal en lo que se face para la presento arma- 
da, suplica á Vuestra Sacra Magestad que mande á una persona 
de las que han de ir en la armada á verlo facer y á entender en 
ello porque no mesTagan lo que se ha fecho en el salitre que fué á 
la Coruña que de cien quintales se volvió en ochenta y de qua- 
renta de zufre se volvieron en poco mas de veinte y en esto será 
V. M. se^^údo y á el fará mucho bien y merced. — {Que 5. A/, pro- 
veerá y que luego se escriva á Sevilla á los oficiales.) 

S. C. C. R. M. — Simón Dalcazaba su capitán general de la ar- 
mada que manda facer para la especería dice, que en el Galeón 
venían quinientas y cuarenta quintales de filo y lo que se ha sacado 



66 EXPEDICIÓN DK ALCAZABA 

del bueno no llegan á trescientos quintales y eso sale tal que do | 
aprovecha para amarras ni otros cabos fuertes por lo qual son I 
menester proveer Fasta trescientos quintales de filo de lo qual ay I 
mucha neacesidad que luego que se provea suplica á Vuestra Sa- 
cra Mageslad lomando, pues cumple así ¿su servicio y A él le farAl 
bien y merced. — (Que enrié la acerii/uacion ¡im-a >¡iip. ,\e '■of/re^ 
los asegurados y se compre.) 



S. C. C. R. M. — Simón Dalcazabal su capitán Cieneral do )i 
mada que mandó facer para la especería dice que él tiene 
á Juan Martínez de Recatde las cosas que a do ynviar para 
pacho de la dicha armada y al presente le escribe para que i 
ligencía lo envié y también para que faga facer el número 
diez mil pelotas que escrito le tiene; y por quanto es informa) 
dicho Simón Dalcazabaque al dicho Juan Martínez le es manda- 
do que me faga facer me envié todas las dichas diez mil pelólas: 
suplica á V'uestra Magestad mande al dicho Juan Martínez de Re- 
catde que faga facer todo el número de las dichas diez mil pelo- 
tas por quanto es asi necessarío por respeto de las que han de 
quedar allá y asi mismo le suplica mande al dicho Juan Martioez 
provea y envié por entero lo que escrito le tiene pues f'así cumple 
al servicio de V. M. y al bien de la armada y en ello recibirá 
mucha marcea.— (Que S- Sí- te escrivirá.) 

S. C. C. R. M.— Simón Dalcazabal su capitán general de lo alo- 
mada que manda facer para la especería suplica le haga merced 
mande á Cristoval de Haro provea de mas dinero do lo que pos- 
treramente proveyó por cuanto es necesario para comprar y pn> 
veer desto y de otras cosas por quanto la que venía en el Ga^ 
león se perdió y en ello recibirá mucho bien y merced. — {}' di 
cuenta en lo del /ilo.} 

S. C C R. M.— Simón Dalcazabal su capitán general de la ar- 
mada que manda facer para la especería muy umilmenle á Vues- 
tra Sacra Mngeslad suplica mande proveer en lo que cumple al 
despacho de toda el armada conforme á los memoriales que sobre 
ello esUm fecho pues así cumple al servicio do V. M., que antea 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 67 

se acreciente y multiplique que no que en ello se mengüe cosa 
alguna pues es claro y muy cierto que lo que de ella se podría 
quitar seria muy poca cosa y la falta de aquello que se quitase 
seria en mucho deservicio de V. M. por el provecho que dello 
puede resultar y en esto sera Vuestra Magestad servido y á el fa- 
rá mucho bien y merced. — (Que cumpla él lo que proinelió de las 
armadas y que lo demás S. M. lo proveerá.) 

S. G. C. R. M. — Simón pal cazabal, su Capitán General de la ar- 
mada que manda facer para la especería, ¡suplica le faga merced 
de sobrecédulas para los oficiales de la contratación de Sevilla, 
en que les mande le paguen luego su salario así como por Vues- 
tra Magestad les ha sido mandado, por cuanto en la dilación que 
Je han puesto y ponen, recibe mucho daño y agravio y en man- 
dar V. M. que luego la dicha libranza le sea pagada recibirá mu- 
cha merced. — {Fiat.) 

S. C. C. R. M. — Simón Dalcazaval, Capitán General de la arma- 
da que Vuestra Magestad manda facer en la ciudad de la Coruña, 
dice que en dias pasados ha suplicado a V. M. ficiese merced a 
Bartolomé de Santillana de la contaduría de una nao y njandó 
V. M. que el dicho se presentase en su consejo, el qual dende la 
Coruña vino y se presentó al dotor Beltran en Dueñas y no pudo 
ver á los demás por no estar juntos, suplica a V. M., pues él es 
muy buen fijo dalgo y persona avile y suficiente para toda cosa y 
en todo lo que se ha ofrecido hasta aquí á V. M. muy bien servido 
y sirve, le faga merced de le mandar dar provisión para el dicho 
oficio y en ella recibirá mucho bien y merced.— (Que se verá.) 



20 de diciembre 1527 

XF//. — Carta de Estetan Gómez á los Sres. del Consejo de Indias. 

(Archivo de Indias, 148-4-10) 

Muy Rmo. é muy Magcos. Sres. — Esta es para hacer saber á 
Viras. Sras. é Mercedes como a esta Ciudad vino un caualero que 



68 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

SO llama Tagmont el qual venia para fablar oon ol Capitán Simón 
Dalcazaba é á la sazón no estaba aquí que hera ydo á Luarca ú 
donde se perdió el Galeón que venia do Bilbao, el qual ubo por 
bien de venir platicar conmigo é no hallando el Capitán me dijo 
que S. M. é su Consejo le habían dicho que me preguntase ó lo 
digese mi parecer sobre lo quo me quería decir porque compila 
al servicio de S. M. é por mas crédito me mostró una carta del 
Consejo. Yo, vista la carta, le dije que yo le diria todo lo que su- 
piese tocante «1 servicio de S. M. quanto á la navegación por el 
Cabo de Buena Esperanza á mí me parecía bien é es la verdadera 
navegación é es servicio de S. M. é en todo tiempo se puede un- 
vegar: la razón desto yo la he dicho al señor Tagmont é él ha con- 
tonto dello é de vuestras cosas que avernos praticado tocante lí la 
navegación. Cuanto al hacer do la fortaleza me parece muy bien 
que se aga. La primera cosa que se a de acer sea en fortaleza ó 
asiento de la casa é Tactoría ó que toda el armada sea junta al ha- 
cor de la dicha casa é asi me pareció que es servicio de S. M. — 
Señores por Vtras. Señorías me ha sido dicho en Toledo que S. M. 
so aria por servido que yo fuese en compañía de Simón Dalcazaba 
é que S. M. me hacia merced de la capitanía de una de las mejo- 
res naos: algunas veces lo envié soplicar á Vuestras Señorías tu- 
viesen por bien do me señalarla nao San Antonio; agora me escri- 
bo Espinosa que si la han dado, á mi so me haee agravio é soplíco 
á Vuestras Señorías miren la voluntad con que yo sir\o á S. M. 
En la Coruña á veinte do diciembre do mil quinientos veinte y 
siete. — Esteban Gómez. 



£4 de dicietnbn! de 15?7 

XVIIJ. — Carla de Bernardo de Me/ende: á los Sres. Preside/tle y 
Oidores del Consejo Real de Indias 

(Archivo de Indias, 118-4-10) 

Muy Rmos. y Magnánimos S. S. — Porque por la carta general 
que Simón Dalcazabal é yo escrebimos á Vtras. Srias., dándolo 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 69 

cuenta de lo que aquí se ha hecho, esta sola es para le decir en 
como en el sacar de esta Hacienda se han gastado y gasta muchos 
dineros, todos por delante de Escribano, vean Vtras. Srias si se 
han de asentar en el libro del armada por gasto ó si lo han de 
pagar los aseguradores y manden escrivir lo que en esto se ha de 
hacer. 

Por otras le tengo escrito a Vtras. Srias. suplicándole me man- 
den ynbiar una cédula de S. M., tocante á los pagamientos que 
yo pago para esta armada en que diga que qualquiera cosa de 
qualquiera calidad que sea con la firma de Simón Dalcazabal, me 
sea recibido y pasado en quenta sin otro ningún recibo, porque 
Ja instrucción que yo truje dice en todo lo que Simón Dalcazaba 
tocante firmase á las naos me sea recibido en cuenta tocante á 
esto, y aora sucede lo del artillería y otras cosas ques menester 
tener, sacando pagamiento, y en esto me harán mucha merced. 
Ntro. señor la vida y Rmo. y muy manífico estado de Vtras. Srias. 
guarde, como desea. De Luarca, veinticuatro de diciembre (1527). 
A Vtras. A. R. y muy magníficas Srias., muy umil servidor 
que sus manos besa. — Bernardo Melendez. 



24 de diciembre de 1527 

XIX. — Carta de Simón Alcazaba y Beimardo Melendez á los Sres. 

déi Consejo 

(Archivo de Indias, 148-4-10) 

Muy Rmos. y magníficos señores. — ^Ya Vtras. Serias, saben co- 
mo el Galeón que vino de Bilbao con las mercaderías para el ar- 
mada, se perdió y anegó con ellas en la villa de Luarca, que es 
en Asturias, de las cuales mercaderías se sacaron antes que se ane- 
gase del todo cierta parte del filo y lonas y algún cobre y otras 
cosas según quel tesorero lo escribió á Vtras. Srias. de Luarca y 
todo lo demás estaba debajo del agua en el dicho Galeón y no 
avia remedio para le sacar salvo llevantandose y arrizándose el 
dicho Galeón á tierra y para averse de arrizar, yo Simón Dalcaza- 



70 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

bal vine desde la Coruña á Luarca y fice traer todo lo que hera 
necesario para Uevantar y arrizar el dicho Galeón; el qual con la 
ayuda de Dios Nuestro Señor se arizó y llegó á tierra con harta fa- 
tiga y se sacó del todo el estaño y cobre y arcos de fierro y rrecina 
y barriles de rescate y lanzas y dardos y el fierro que rescaté y 
otras cosas, que no faltará dello sino algunas cosas de menuden- 
cias porque el filo y lonas que se avian sacado esta va ya enjuto 
todo, que no faltó dello sino diez ó doce quintales de filo y aora 
esta todo remediado, me parto para la Coruña y el Tesorero Ber- 
naldo Melendez se queda en Luarca cargando todo ello en una 
carabela latina y un navio y cinco ó seis volantes rincados, lo 
qual todo, placiendo a Dios, yrá muy seguro y a recabdo porque 
llevaran gente é artillería: yran de puerto en puerto por manera 
que no reciban ningund dapño. 

Este mensajero se despacha por dar razón á Vtras. Srias. de 
todo lo que aquí se ha echo y de la Coruña se escribirá mas largo de 
todo. Nuestro Señor la vida y muy Rmo. y muy maníficos estados 
de Vtras. Srias., prospere como desean. De Luarca á veinte y 
quatro de diciembre. — Servidores de Vtras Srias. Muy Rma. é muy 
magníficas Srias. — Simón Dalcazabal. — Bernardo de Melendez. 



24 de diciembre de 1527 

XX. — Carta de Simón Dalcazabal á los Señores del Consejo 

(Archivo de Indias, 148-4-10) 

Muy Rmo. Sr. y muy Magníficos Sres. — Tagmon, portador de 
esta me dio una de V. SS. en que mandan que con el mismo Tag- 
mon me ayunte y platique en algunas cosas de las Indias de que 
él tiene noticia porque S. M. lo manda ansí, el qual dicho Tag- 
mon vino á la Coruña á hacerlo y no me halló ay por ser partido 
á Luarca al Galeón que se ay perdió con la hacienda, el cual 
estaba todo anegado debajo del agua, á lo cual socorrí y se ha sa- 
cado debajo del agua y se ha salvado toda la Hacienda, como 
tengo escrito con un mensajero que despaché de Luarca. — {Que 
está bien; que holgará^ é que venido se hará), — En siendo la 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 7Í 

Hacienda en Salvo y veniendo de allá me topó Tagmon en 
el camino que venia de la Coruña y abia estado ay dos días, 
ytíyie todas las cosas que había de las que lleva memorial para lo 
decir á Vuestras Señorías, y á S. M., y aquí en el camino donde 
me topó estubo conmigo y platicamos en lo que él ha dicho é 
V. SS., y según lo que de él veo es persona cuerda que habla 
bien en ello. A hacerse como dice no es ningún enconbeniente 
sino mucho servicio de S. M. la harmada que S. M. agora me da: 
eso es lo que ha de hacer y aun mas porque, pues es aquella tie- 
irasuj'a, necesidad ay que tenga en ella casa donde recojan y don- 
^ de trayan las especerías, en esto podrán V. SS. darle el crédito que 
quisieren porque de qualquier manera que sea es servicio de S. M. 
En lo que Vuestras Señorías mandan que se dé mucha deligen- 
cia en el armada en las cosas que en esta tierra ay para hacer, 
todo está despachado y á punto: veniendo lo que se espresa de 
fuera no ay detenimiento ninguno. Tagmon dará razón á Vues- 
tras Señorías de todo ello, porque según me dijo lo vio todo muy 
menudamente. — {Que estábien^ é que se dé priesa.) 

Con Juan de la Cueva escrebí á Vuestras Señorías que ynvia- 
sen una cédula de S. M. para la Cibdad de la Coruña y su térmi- 
no, poder hechar en repartimiento mile reales por carne y 
quatrocientas docenas de pescadas que para la primera armada 
serán obligadas á dar, las quales yo se las habia pedido y res- 
pondieron que pasase S. M. cédula para ello. — {Que se escribe á la 
Cibdad,) 

Por un mensajero que de Luarca despaché que hacia saber 
á Vuestras Señorías que la hacienda que venia en el Galeón hera 
t^da en salvamento y que el tesorero quedaba con ella para la 
poner en recaudo hasta se traer á la Coruña. Nro. Señoría muy 
Rma. y muy Magníficas personas de Vuestras Señorías aumente 
en mucha vida y grandes estados como desea. De Navia á veinte 
y quatro de Diciembre de mil quinientos veinte y siete. — Servi- 
dor de V. S. Reverendísima é muy magníficos SS. — Simón de Al" 
cazaba. 



72 EXPEDICIÓN m LOAISA 



30 de abril de 1528 

XXL— Carta de D. Rodrigo de Acuña al Rey de Por Cuy al desde Per- 
nambuco, exponiéndole los malos tratamientos que su/ria, y pi- 
diéndole le mandase sacar de allí. 

(Colee, de Muñoz, orig. en la Torre do Tombo, Gav. I.,]maz. 39, n.® 133, pub, 

por Nav., t. V, páj. 240.) 

Venido en mi nao del estrecho de Magallanes derrotado, destro- 
zada de tormentas y de broma, oslándola adobando, fui desbara- 
tado de tres naos francesas, teniendo la nao sobre el costado. Al- 
zarónseme los mios: luego fui echado en tierra 70 leguas de aqui 
y en un batel con siete personas aporté milagrosamente á esta 
fatoria, donde creí ser bien tratado como vasallo de un hermano 
vuestro; pero ni los moros pudieran hacerme peor tratamiento, 
sin quererme dar pasage por ningún precio en diversas naos que 
de aqui han partido. Aqui estoy ha diez y ocho meses perdido y 
desnudo como un salvage, sin haber en nada deservido a V. A. ^ 
antes mis antepasados han hecho muchos servicios á los Reyes de 
Portugal. Mas ¿que esperaremos, cuando aun «a los hijos de por- 
tugueses los dejan aqui para manjar y vianda de los salvages?.... 
Hoy se hallan derramados en esta tierra mas de 300 cristianos, 
hijos de cristianos, los que estarían mas cercado salvar en Tur- 
quía que aqui: V. A. mire que los juicios de Dios son grandes et 
propter peccata hominum veniunt adversitates^K Aqui no hay justi- 
cia: V. A, me saque desta tierra, y me lleve á donde se haga la 
justicia que yo merezca. 



^ 



COLECaON DE DOCUMENTOS 73 



11 de junio do 1528 

XXII. -^Derrotero del viage y navegación de la armada de Loaisa 
desJesu salida de la Corulla hasta /.• de junio de 15S6; sucesos 
de la nao Victoria después de separada de la armada; y descripción 
é las costas y mares por donde anduvo: dirigido todo al Rey por 
Hernando de la Torre. 

(Arch.delnd. en Sevilla, Leg. l.<», Papeles del Maluco desde 4549 á /o47, pub. 
porNav., t. V, pájs. 241-313 y rep. en parte por Soraluce, pájs. 310-320.) 

Sacra cesárea catholica Magestad. — Hernando de la Torre, ser- 
ridor é vasallo de V. R. M. que al presente soy capitán general é 
Gobernador en esta isla de Maluco y sus demarcaciones de V. M., 
beso las sacras manos ó pies de V. M., á quien me parece que es, 
Justo que haga relación,^ pues Dios me ha hecho tanto bien é mer" 
ced, que en mi tiempo mas que en ninguno de los capitanes pa- 
sados que han seydo, oviese lugar y oportunidad para escribir 
á V. M. con esta carabela que aquí V. M. mandó enviar de la 
Nueva España^ para saber destos desterrados hijos de Eva, que 
siempre á V. M. clamamos por socorro, de que tanta necesidad 
tenemos. Pues que tan buena ha seydo mi ventura, que en mi 
tiempo llegase á estas partes, es razón que muy por estenso yo 
dé cuenta á V. M. de lo que en ellas nos ha sucedido después que 
llegamos aquí en esta isla de Tidori; y lo mesmo es bien que diga 
y relate de los trabajos é fatigas, como enfermedades, y males, é 
infortunios que nos vinieron é pasamos en tan desastrado é largo 

1 Kn esta relación está comprendido el derrotero de todo el viage desde la salida de la 

Coruña. hasta las islas del Malaco, con la descripción muy circunstanciada del estrecho 

de Magallanes, y de las mismas islas del Maluco, que escribió el piloto Martin de Uriarte; 

y lo demás respectivo á los sucesos acontecidos posteriormente con los portugueses, es 

añadido por el capitán Hernando de la Torre, para enviar á S. M. con el capitán Alvaro 

de Saavedra, que arribó á aquellas islas, quince meses después de la capitana de Loaisa, 

coQ su nao sola, habiéndosele separado las otras dos con que salió del puerto de Agua- 

tanejo en la costa del mar del sur, á l.o de Noviembre de 1526, de orden de Hernando 

Cortes para dichas islas, en busca del armada de Loaisa, y á descubrir la navegación por 

aqaeUa costa de Nueva España para la especería. (Nota de Nav.) 



74 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

camino diciendo cr.da cosa una en pos de otra, lo que paso: é si 
esto debe hacer cada uno de los que acá estamos, mucho mas 
yo, pues dellos y de mí soy obligado a dar cuenta a V. M. como 
buen pastor de sus ovejas, pues que V. M. es el mayoral é mayor 
de los del mundo, y aun es chico y poco para según lo que vues- 
tra sacra Magestad mcresce. Desta manera que digo la quiero 
dar deste derramamiento de gente que al presente aquí esta, pues 
á nuestro señor le ha placido de nos llevar lo mas y mejor de 
toda el armada que V. S. M. en la cibdad de la Goruña á estas 
partes desta isla de Maluco mandó venir, que de todos los capita- 
nes de las naos, y carabelas, y patax que fueron siete, y de teso- 
reros y contadores, y oficiales generales, y partieulares que en 
ellas venian, son muertos, y perdidos hasta hoy, que solo el teso- 
rero de una de las naos ha quedado; y otras muchas personas de 
bien, que ansimismo venian, se murieron y perdieron: pues ca- 
pitanes generales paresce que no tomaban el oficio de capitán, 
sino al venir para con él se despachar, y creo que con esto pen- 
samiento me eligieron por capitán estos vasallos y servidores de 
V. M., mas porque en mí no hallasen cosa buena para lo ser, sino 
sola la^voluntad, y esto que en mí hallaron, y conocieron del ser- 
vicio de V. M.; y pues ya lo soy, quiérele dar esta cuenta a V. M. 
de todo lo pasado como soy obligado, y por mi oficio me compe- 
te mas que a otro ninguno: reciba vuestra sacra Magestad, de mí 
el deseo y afición que á su servicio tengo, ques muy grande, y no 
la obra ques pequeña, y no cual debe, pues ninguno puede dar 
mas de lo que tiene, y con esto acabo para dar á ella comienzo. 

En el nombre de Dios y de nuestra Señora la Virgen María. 
Lunes á veinte é cuatro dias del mes de julio de mili y quinientos 
y veinte é cinco años, víspera del Señor Santiago, antes del dia, 
partimos de la Goruña en nuestra derrota, la vuelta del cabo do 
Finisterra, y este dia se tomó el Sol. 

Martes, dia de Santiago á 25 dias del dicho mes de julio, ando- 
vimos con viento contrario entre Munguya, y el cabo de Finiste- 
rra, este dia no se tomó el Sol. 

Miércoles á 26 dias del dicho mes do julio, caminamos desdel 
cabo de Finisterra al sur cuarta del sudueste, y á medio dia tomé 
el sol en 42 grados. 



COLECCIÓN DB DOCUMENTOS 75 

Desde el miércoles á medio dia fasta el jueves a medio dia, a 27 
dias del mes de Julio, caminamos al sur cuarta del sudueste: este 
dia tomé altura en 42 grados,' pasaba de las Berlingas 8 leguas al 
Leste Oeste. 

Desde el dicho dia a medio dia fasta el viernes a medio dia á 
28 del dicho mes de Julio, caminamos al sudueste: este dia tomé 
elalturaen 37 grados y tercio: estábamos 35 leguas del cabo de 
San Vicente. 

Desde el viernes á medio dia fasta el sábado á medio dia, á 29 
de Julio, caminamos al sudueste: este dia tomé el altura en 37 
grados y un tercio, y estaba 52 leguas del cabo de San Vicente 
al Nordeste. 

Desde el sábado á medio dia fasta el domingo á medio dia á 30 
de Julio, fecimos camino en el sudueste: este dia tomé el sol en 
34 grados y dos tercios. 

Desde el domingo á medio dia fasta el lunes á medio dia á 30 
de Julio, caminamos al sudueste: este dia tomé el altura en 35 
grados y 10 minutos, y hallábamos cuarenta y dos leguas de la 
primera tierra de la Gran Canaria, Norte sur cuarta de Nordeste 
sudueste con ella; y de la isla de la Madera 32 leguas Lessueste, 
Oesnorueste con ella. 

Desde el lunes á medio dia, fasta el martes á medio dia, pri- 
mero día del mes de Agosto, . caminamos al sur cuarta del su- 
doeste: este dia no se tomó el sol. 

Desde el martes á medio dia fasta el miércoles á medio dia á 2 dias 
de Agosto, caminamos al sur cuarta del sudueste, y al medio dia 
surgimos en la isla de la Gomera, la cual dicha isla, y puerto que 
tiene porla parte del sur, está en 27 grados y medio; y en este puer- 
to estuvimos fasta 14 dias de Agosto, víspera de nuestra Se- 
ñora. 

Lunes en la tarde, víspera de nuestra Señora de Agosto, á la 
entrada del sol nos hecimos á la vela del dicho puerto de la Go- 
mera, y caminamos al sur. 

Martes día de nuestra Señora á 15 de Agosto hasta medio dia á 
16 de Agosto, caminamos al sur: esto dia tomé el altura en 24 
grados y 33 minutos. 
Desde el miércoles á medio dia hasta el jueves á medio dia á 17 



EXPEDiaON DE LOAISA 

de Agosto, caminamos al sur: esle din tomó el altura pn 22 gr— i 
dos y 50 minutos. 

Desde el jueves á medio día hasln el viernes á medio dia caira 
namos al sur; este dia tomé el altura en 20 grados y un terem 
hallámonos de cabo Blanco 20 leguas el cabo al Leste, y tomé a/' 
go del Nordeste. 

Este dia viernes á 18 de Agosto se rompió el árbol mayor á 
capitana por mas bnjo del calzés, y de Iii nao Santi Espíritus 8^ 
cflpitan Juan Sebastian le envió dos carpinteros con su esquife 
para adobar el dicho mástil. Y dende este dia fasta el lunes á la 
tarde á 2Í de Agosto, que se acabó de adubarel mástil, andovitt- 
ron todas las naos con ios trinquetes. 

Desde el viernes á medio dia fasta el sábado ó 19 de Agústú 
caminamos con los trinquetes al sueste; este dia no tomé el al* 
tura. 

Este dio por la mañana entre las ocho y las nueve horas de la 
mañana con un aguacero Iniblstió Santa María dal Parral con la 
nao capitana, y la nao capitana le rompió A Santa María del Pa- 
rra! toda la popa con el árbol de la mezana é botólo: esto (lia sa- 
camos esquife, y le proveímos de carpinteros y tablas. 

Desde el sábado fasta el lunes á 21 del dicho mes á medio dia 
caminamos al sur; este dia tomé el altura en 17 grados y 38 mi- 
nutos; hallámonos 50 leguas del cabo Verde al suducstc cuarta 
del sur: vamos 8 leguas dentro del. 

Desde lunes á medio dia fasta el miércoles á 23 de Agosta a 
minamos al sur; este dia tomé el altura en 15 grados y 31 mini 
tos: hallámonos de cabo Verde 32 leguas al sueste. 

Desde el miércoles á medio dia fasta el jueves á 24 de Agosk^ 
caminamos al sur: este dia tomé el altura en 14 grados y 4>'9 iní< 
ñutos: hallámonos en el paraje de cabo Verde Leste Oeste cua^ 
del Nordeste Sueste, cnn él 28 leguas. 

Desdo el jueves á mediodía fasta el sábado á medio dia (126 d< 
Agosto caminamos al sur: esto dia á medio dia lomé el altura ei 
12 grados y 25 minutos. 

Desde el sábado á medio dia fasfa el domingo ú 27 de Agosto, 
caminamos al sur: este dia á medio dia tomé el altura 12 grados 
y dos tercios. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 77 

Desde el domingo á medio dia fasta el lunes á medio dia á 28 

de Agosto, caminamos al sur: este dia tomé el altura en 12 grados. 

Desde el lunes á medio dia fasta el martes á 29 de Agosto á 

medio dia caminamos al sur: este dia tomé el altura en 18 grados 

y20 minutos. 

Desde el martes á medio dia fasta el miércoles á medio dia a 30 
de Agosto, caminamos al sur cuarta del sueste: este dia tomé 
el altura en 9 grados y 54 minutos 

Desde el miércoles á medio dia fasta el jueves a medio diaá 
31 de Agosto caminamos al sueste: este dia no tomé cuarta del 
Sur, que no teníamos mas largo viento: este dia tomé el altura 
en 9 grados y 41 minutos. - 

Desde el jueves fasta el viernes á medio dia, primero de Sep- 
tiembre mes siguiente, caminamos al sueste: este dia no tomó 
el sol. 

Desde el viernes á medio dia faata el sábado a 2 de Septiembre 
á mediodía caminamos al sueste: este dia no tomé el sol. 

Desde el sábado á medio dia fasta el domingo á 3 de Septiem- 
bre á medio dia, caminamos al sueste: este dia tomé el sol en 7 
grados y 32 minutos: estábamos de la sierra Leona 75 leguas al 
oeste, tomado algo del sudueste, y de cabo Repo 70 leguas casi 
norte sur. 

Desde el domingo á medio dia hasta el martes á 5 dias de Sep- 
tiembre caminamos al sueste: este dia tomé el altura en 8 gra- 
dos y 38 minutos: estaba de la sierra Leona 55 leguas al esnor- 
deste. 

Desde el martes á medio dia fasta la media noche, caminamos 
al nornorueste tras una nao portuguesa que vimos, y á la media 
dicha noche hecimos vuelta y caminamos al sueste fasta el miér- 
coles siguiente á 6 dias de Septiembre: este dia tomé el sol en 8 
grados y 33 minutos. 

Desde el miércoles 6 á medio dia fasta el jueves 7 á la tarde ca- 
minamos al lessueste: este dia no tomé el altura, y á la entrada 
del sol hezimos vuelta del oeste, y caminamos al oeste cuarta de] 
sudueste fasta el viernes 8 en amanesciendo, que hizimos otra 
vuelta y caminamos á lessueste: este dia no tomé el altura, y á 
medio dia estábamos de la sierra Leona 52 leguas por la carta do 



78 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

Diego Ribero, y por carta de Ñuño Garcia 56 leguas nordeste 
dueste con ella. 

Desde el viernes 8 á medio dia hasta el sábado 9 a medio d iLa 
caminamos al oeste sudueste, y al oesnorueste: este dia no tooné 
el altura, y después de medio dia caminamos al oeste y al oe^s- 
norueste, y al oeste cuarta del norueste fasta el domingo 10 á me- 
dio dia. 

El domingo a medio dia á 10 de Septiembre tomó el sol en 9 
grados y 29 minutos: y desde el viernes fasta el domingo á medica 
dia caminamos al oeste cuarta del norueste: estábamos de la sie- 
rra Leona 70 leguas della al nordeste. 

Desde el domingo en la tarde fasta el lunes 11 de Septiembre 
caminamos al sur cuarta del sueste: este dia tomé el altura en 5 
grados y 55 minutos. 

Desde el lunes 11 á medio dia fasta el martes á 12 de Septiem- 
bre caminamos al oesnorueste, y al oessudueste: esto dia no tomé 
el altura. 

Desde el martes 12 á medio dia fasta el miércoles á medio dia á 

13 de Septiembre caminamos al sudueste cuarta del sur, este dia 
tomé el altura en 4 grados y 4 minutos. 

Desde el miércoles 13 a medio dia fasta el jueves siguiente á 

14 de Septiembre, caminamos al sueste: este dia no tomé el altu- 
ra, y después de medio dia caminamos fasta la noche al leste: y 
este dia jueves 14 en la tardo \\ la entrada del sol hezimos otra 
vuelta, y caminamos fasta el viernes 15 a medio dia al oeste cuar- 
ta del norueste: este dia no tomé el altura. 

Desde el viernes a medio dia fasta el sábado á 16 de Septiembre 
caminamos al oeste cuarta del sudueste: este dia tomé el altura 
en 4 grados y 37 minutos: este dia estaba el sol de la parte del sur 
de la línea un grado, y 3 minutos: estábamos de la sierra Leona 
80 leguas nordeste sudueste con ella. 

Desde el sábado 16 á medio dia fasta el lunes 18 de mañana ca- 
minamos al leste: este dia a 18 de Septiembre hezimos otra vuelta 
y caminamos hasta el martes á medio dia á 19 de Septiembre al 
oessudueste: este dia tomé el altura en 4 grados y 6 minutos, y 
estaba el sol de la parte del sur de la línea 2 grados y 14 minutos: 
estábamos do la sierra Leona 108 leguas. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 79 

Desde el martes 19 á medio dia fasta el jueves a medio dia á 20 
diasde Septiembre caminamos al sudueste cuarta del oeste: este 
dia tomé el altura en 4 grados y 38 minutos. 

Desde el miércoles 20 á medio dia fasta el jueves á medio dia 
a2I de Septiembre, caminamos al sudueste cuarta del oeste: es- 
tedia tomé el altura en 5 grados, porque la corriente nos hizo 
descaer. 

Desde el jueves 21 á medio dia fasta la entrada del sol, camina- 
mos al sudueste cuarta del oeste, y a la entrada del sol hezimos 
otra vuelta y caminamos al sueste fasta el viernes siguiente á 22 
diasdel dicho mes: este dia no tomó el sol. 

Desde el viernes 22 a medio dia faáta el domingo a medio dia á 
24 de Septiembre, caminamos al sueste, y al sueste cuarta de les- 
te, Y al lessueste: este dia tomé el sol en 4 grados y 9 minutos: 
estaba el sol de la parte del sur de la línea 4 grados y 11 minutos. 
Desde el domingo 24 á medio dia fasta el jueves á medio dia á 
28 de Septiembre, caminamos al leste y a lessueste: este dia tomó 
el altura en 3 grados y 45 minutos: era de la sierra Leona 96 
ieguas. 

Desde el jueves 28 a medio dia fasta el sábado siguiente a-30 de 
Septiembre, caminamos al leste y al lessueste, y al leste cuarta 
del sudueste: este dia tomó el sol en 3 grados y 51 minutos: está- 
bamos de la sierra Leona 80 leguas. 

Desde el sábado 30 á medio dia fasta el domingo siguiente, pri- 
mero dia del siguiente mes de Octubre, caminamos al sueste y al 
lessueste, y al leste: este dia tomó el sol en 3 grados y 35 minutos, 
y estaba el sol de la parte del sur de la línea. 

Desde el domingo 1.** á medio dia fasta el lunes a medio dia á 
2 días de Octubre, caminamos al leste sueste: este dia tomé el al- 
tura en 2 grados y 43 minutos, y era del rio de Cliclir, ques la 
mas cercana tierra de la costa de Guinea cincuenta leguas. 

Desde el lunes 2 á medio dia fasta el martes A medio dia á 3 dias 
de Octubre, caminamos al lessueste: este dia tomé el sol en 2 
grados y 41 minutos, y era del cabo de las Palmas 95 leguas al les- 
nordesfe, y de la primera tierra de la costa de Guinea, 64 leguas. 
Desde el martes 3 á medio dia fasta el miércoles a medio dia á 
4 dias de Octubre, caminamos al lessueste: este dia tomé el altura 




EXPEDICIÓN DE LOAJSA 

en 2 grados y 18 minutos, y era del cabo do \t\s Pelmas 
guas. 

Este dia 4 á las seis horas después de medio día hezimos la ol 
vuelta, caminamos al oessudaestc, fasta el jueves B á lus 10 hor^ 
de la mañana, que hezimos la otra vuelta, y caminamos al esta 
este dia jueves no tomé el sol, ques á 5 do Octubre. 

Desde el jueves á 5 do Octubre á las 10 horas do la maüacr 
fasta el viernes á medio áH á 6 del dicho mes, caminamos al I»* 
sueste: este dia tomé el altura en 2 prados y 53 minutos. 

Desde el viernes 6 á medio dia fasta el sábado á medio dia A ' 
días de Octubre, caminamos á lessueste: este dia tomé el altare 
en un grado menos 31 minutos, y era del cabo de las Palmas flfí 
leguas nordeste sudoeste con el cabo. 

Desde el sábado 7 á medio dia fasta el domingo á 8 de Octubre, 
caminamos al sueste cuarta de leste: este dia tomé el altura en 
un grado menos un minuto: estaba del cabo de las Palmas 57 le- 
guas. 

Desdo el domingo 8 á medio dia fasta el lunes ú 9 de Octubre & 
medio dia, caminamos al sueste cuarta de leste: este dia tomé o! 
altura en 27 minutos, y era del cabo de las Palmas CÜ leguas al 
norte cuarta del nordeste de él. , 

Desde el lunes 9 á medio dia fasta el martes á 10 do Octubre 
caminamos al leste: este dia no tomé el sol. 

Desde el martes 10 á medio dia fasta el miércoles á II de Octu- 
bre, caminamos al leste: este dia no tomé el sol. 

Miércoles 11 ú medio dia fasta el jueves á medio dia 12 de Oc- 
tubre, caminamos al sueste y al sueste cuarta de leste: este dii 
tomé el altura 79 grados y medio, y estaba el sol de la parlo del 
sur de la línea 10 grados 59 minutos, y nosotros estábamos pasa-- 
da la linea á la parte del sur 14 minutos; oslaba el cabo de las Pal- 
mas 65 leguas al nornorueste, y del cabo de las tros Puntas lli 
leguas nordeste suduesle con él, 5 leguas de fuera, y de la isla di 
San Matheo 32 leguas: y al sueste cuarto de leste pasamos 5 leguai 
de allí por la parte del norte. 

Desde el jueves 12 á medio dia fasta el viernes á 13 de Octubn 
á medio dia caminamos al sueste cuarta del leste: este dia tomi 
el altura en ua grado y un minuto, y estábamos de la parle de 



COLECCIÓN DB DOCUMENTOS 81 

sur de la línea equinocial, y estaba 10 leguas de la isla de San 
Mateo. 

Desde el viernes 13 á medio dia fasta el sábado á 14 dias de Oc- 
tubre, caminamos al sueste Cuarta del este: este dia no tomé 
el sol. 

Desde el sábado 14 á medio dia fasta el domingo 15 de mañana, 
caminamos al sueste cuarta de leste: este dia en amanesciendo 
descubrimos la isla de San Mateo á 10 leguas: este dia tomé el sol 
en 2 grados menos un tercio que estábamos de la parte del sur. 

Desde el domingo á medio dia á 15 de Octubre, que descubri- 
mos la isla de San Mateo, fasta el viernes siguiente, que se con- 
taron á 20 dias del dicho mes de Octubre, andovimos voltejeando 
no podiendo tomar la dicha isla: el viernes á medio dia surgimos 
en esta dicha isla de San Mateo, donde estuvimos hasta el viernes 
á 3 dias del siguiente mes de Noviembre. 

Esta isla de San Mateo está en 2 grados y medio de la línea, á 
la parte del sur: tiene por conocimiento esta isla ques isla alta y 
de mucha arboleda, y veniendo de la parte del norte en la derrota 
de lessueste tiene acia el cabo del leste della dos islas la una ma- 
yor que la otra, si ya viniendo en esta derrota se refacen en uno 
con la tierra firme, y en el canal dellas y la isla de San Mateo no 
hay pasage para nao, que no hay sino una braza y braza y media: 
y de la parte del oeste junto al cabo de la isla de San Mateo ha- 
cen 4 escuellos, que de lejos parecen velas; y es tierra muy alta é 
muy montañosa, tiene buen poso. 

En esta isla de S. Mateo hay de la parte del leste á cerca destas 
dos islas buena aguada, y en esta isla hallamos muy buenas na- 
ranjas, y palmitos, y tórtolas, y muchas aves y huevos dellas <jue 
se hallaron en sus nidos, con que se refrescó la gente: halláronse 
algunas gallinas, y hay mucha pesquería de anzuelo é muy buen 
surgidor entre estas islas y los esclavos en una playa de arena que 
verás. 

Martes á la nochj5 á 31 de Octubre se hizo la nao Santi Spiritus 
á la vela, víspera de todos Santos, y alargó las amarras porque 
íbamos caceando con la nao Victoria sobre ella, y anduvo volte- 
jeando á nuestra vista fasta el jueves á 2 dias de Noviembre, que 
no la vimos. 

6 



82 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

Viernes a tres dias del siguiente mes de Noviembre nos h( 
mos á la vela de la isla de San Mateo, y andovimos voltejean 
viernes y sábado la nao Victoria y San Gabriel y la Nunciada J 
las dos carabelas en busca de la nao Santi Spiritus; y en hallándc:^'' 
la, hezimos el camino del oeste cuarta del norueste. 

Domingo á 5 del dicho mes de Noviembre tenia la isla do Sa:^ 
Mateo al sueste y era della 14 leguas. 

Este dicho domingo en la noche andovimos 7 leguas por el oest^^ 
cuarta del sudueste: no tomé el altura. 

Lunes a 6 dias del dicho mes de Noviembre no tomé el sol: 
andovimos por el oeste cuarta del norueste 12 leguas. 

Martes a 7 de Noviembre tomé el sol en grado y medio, hálle- 
me de la isla de San Mateo 50 leguas: teníala en el lessueste, he- 
zimos camino al oeste cuarta del sudueste. 

Miércoles á 8 de Noviembre tomé el sol en grado y medio: 
hálleme 65 leguas de la isla de San Mateo, hezimos camino al 
oeste cuarta del sudueste. 

Jueves siguiente no se tomó el sol. 

Viernes a 10 de Noviembre tomé el sol en 2 grados, y hallóme 
de la isla de San Mateo 100 leguas: hezimos camino al oeste cuar- 
ta del sudueste. 

Sábado no tomé el sol, y hicimos camino al oes sudueste. 

Domingo siguiente no se tomó el sol. 

Lunes á 13 de Noviembre tomé el sol en 3 grados y dos tercios: 
hezimos camino al sudueste cuarta, y hálleme de la isla de San 
Mateo 150 leguas, y de la isla de la Ascención 75 leguas, y teníala 
sur cuarta del susueste: hizimos camino desde el sábado a medio 
diaal sudueste. 

Martes á 14 de Noviembre tomé el sol en 3 grados y dos tercios: 
hezimos camino al sudueste cuarta del oeste: tenia la isla de la 
Asoncion al sur, y era della 70 leguas. 

Miércoles siguiente no tomé el sol. 

Jueves á 10 de Noviembre, tomé el sol en 5 grados y tres quintos, 
toniamo cabo de Santo Augustin al oeste cuarta del sudueste, y 
era del 237 leguas: hezimos camino al sudueste cuarta del sur. 

Viernes á 17 de Noviembre tomé el sol en 5 grados y tres quin- 
tos, y hezimos camino al sudueste: tengo el cabo de San Agustin 



i 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 83 

al oeste cuarta del sudueste: voy de dentro del 10 leguas, y estoy 
del 206 leguas. 

Sábado á 18 de Noviembre tomé el sol en 6 grados y un tercio: 
hezimos camino al sudueste: tengo la bahía de San Alejo al oeste 
coarta del sudueste 206 leguas. 

Domingo á 19 de Noviembre tomé el altura en 7 grados y medio, 
T hezimos camino al sudueste: tenia la bahía de Fernanbuco 
oeste: era de cabo de San Agustín 198 leguas. 

Lunes á 20 de Noviembre tomé el sol en 8 grados y medio, he- 
zimos camino sudueste: tenia el rio de Santo Alejos al oeste: era 
del cabo de Santo Agustín 178 leguas. 
Martes á 21 de Noviembre tomé el sol en 9 grados y dos tercios, 
hezimos camino al sudueste, y tenia el cabo de Santo Agustín al 
oeste cuarta del norueste 150 leguas. 

Miércoles á 22 de Noviembre tomó el sol en 11 grados: hezimos 
camino al sudueste: tenia a el cabo de Santo Agustín al este no- 
rueste 13 leguas. 
Jueves siguiente no tomé el sol. 

Viernes tomé el sol en 13 grados y medio, hezimos camino al su- 
dueste: tenia la isla de Santa María al sudueste cuarta del sur 145 
leguas, y de la bahía de Todos Santos 160 leguas, y teníala al oeste. 
Sábado a 25 de Noviembre tomé el sol en 14 grados, hezimos 
camino- al sudueste: tengo la isla de Santa Maria al sudueste cuar- 
ta del sur 100 leguas. 

Domingo a 26 de Noviembre tomé el sol 15 grados y un cuarto: 
hecimos camino al sudueste, tengo la isla de Santa María al su- 
dueste cuarta del sur 100 leguas. 
Lunes siguiente no tomé el sol. 

Martes a 28 de Noviembre tomé el sol en 17 grados y un cuarto: 
hezimos camino al sudueste: tenia la isla de Santa Maria al su- 
dueste 45 leguas. 

Miércoles á 29 de Noviembre tomé el sol en 18 grados y dos 
tercios: hezimos camino al sudueste: tenia la isla de Santa Maria 
norte sur 25 leguas. 

Jueves á 30 de Noviembre tomé el sol en 19 grados y medio: 
hezimos camino al sudueste: tenia los bajos al oeste cuarta del 
norueste 77 leguas. 




84 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

Viernes primero dia del mes de Diciembre del dicho año tomó 
el sol en 20 gmdos: hezimos camino al oes sudueste; y tengo la 
isla de Santa María al leste 35 leguas, y las Varrosas al oeste cuar- 
ta del norueste 200 leguas. 

Sábado á 2 dias del mes de Diciembre tomé el sol en 20grados 
y medio: hezimos camino al oes sudueste: tenia la isla de Santa 
Barbóla al oesnorueste 70 leguas, y tenia la tierra del Payro a! 
oeste cuarta del sudueste 14D leguas. 

Domingo y lunes se tomó el sol en 20 gmdos y un tercio, y 
fué porque fezimos camino al oeste y andovimos 50 leguas; y á 
medio dia lunes, vimos la tierra á i5 leguas della, y fallamos 
fondo de 33 brazas: eramos encima de los bajos de los Pargos, 

Martes á 5 dias de Diciembre vimos la tierra en amanesciendo, 
y eramos della tres leguas: hezimos camino al oes sudueste, y 
era una tierra llana á la rivera, y dentro á la montaña habia 
algunas sierras altas: y esto dia fuimos al longo de la costa fa- 
ciendo camino al sudueste^ y siempre veníamos por fondo de ;iO 
brazas. Tomamos el sol á medio dia en 21 grados y medio: y 
esta es tierra alta á la mar, y hace unos cabezos que parecen is- 
las. Y este dia á las diez horas antes de medio dia, llegamos á 
una montaña alta sola cerca de la mar, y es alta de enmedio, y 
de ahí va abajando para el nornordeste: para el susudueste va 
faciendo unos cabezos para abajo fasta llegar á lo llano, que quie- 
re parecer ú la montaña de Monserrate; y casi encima de la mon- 
taña tiene una señal blanca como una piedra, y está en 21 grados 
escasos, y llámase la montaña de San Nicolás. 

Este mismo dia en la noche se nos puso el sol en el canto de 
los bajos que está entre la bahía del Salvador y las dos islas que 
cíl;'in de la parte del nordeste de los bajos, y es al través de unas 
montañas muy altas que están algo lejos de la mar, y entre la 
mar y estas montañas está una montaña pequeña, y entre esta 
montaña pequeña y las grandes, están dos peñas muy altas como 
dos frailes, que son de la manera de la Aguja de Oran, salvo que 
son mucho mas altos; y encima de la montaña pequeña está un 
otro fraile mas pequeño como el de Sanloña: y aquí se nos fizo la 
noche, y fizimos camino al sudueste cuarta del sur, y éramos des- 
In dicha tierra 5 leguas, y tenemos fondo de 20 brazas. Y desde 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 85 

el domingo do mañana fasta aquí hemos traído de fondo de 30 

Jrazas, yol menos hasta 15 brazas en todo este viage que agora 

iemos dicho. 

El dicho martes en la noche corrimos en el sur cuarta del su- 
duesto, y andovimos toda aquella noche por fondo de 12 ó 15 bra- 
zas; y cuando amanesció, éramos cuatro leguas de una tierra llana 
baja aras de la mar, que paréela a Romaneos ques en Inglaterra, 
vera isla del Cabo Frió. 

Miércoles de mañíina á 6 de Diciembre, corrimos en el sudues- 
te, y venimos junto á esta tierra una legua ó dos, y nos pareció 
tan baja que creemos ques isla, y junto con ella fallamos fondo 
de 12 y 15 brazas; y en esto dia al medio dia lomó el sol en 22 
grados y un tercio, y este dia no caminamos sino muy poco ca- 
mino, porque hacia calma, y caminamos al sudueste. 

Jueves á 7 de Diciembre tomé el dia: hezimos camino al sueste: 

I 

estedia tomé el altura en 22 grados y un tercio, y tenia la isla 
I que vimos ayer al norueste 12 leguas. 

^ Viernes á 8 dias del dicho mes, tomó el sol en 25 grados: hezi- 
mos camino al sur cuarta del sudueste, y era leste oeste con el rio 
delaCananea, y era con la isla del Cabo Frió, que en el miórco- 
lespasado vimos, norte sur 32 leguas della. 

Sái)a(loá9 dias del dicho mes de Diciembre, tomó el sol en 25 
grados: hizimos camino al sudueste: estaba con el camino y rio 
de San Sebastian norueste sueste. Este dia á medio dia nos dio 
el viento [del sudueste: hezimos camino al susudueste: estoy 
del rio de San Sebastian 65 leguas: este dia nos dio el viento 
del sur, y fuimos haciendo camino al'jessueste, y fuimos hasta 
el domingo de mañana esta vuelta, en que andovimos 12 le- 
guas, 

Domingo á 10 de Diciembre hezimos la vuelta de la tierra: hezi- 
mos camino al norueste, y andovimos hasta la noche 12 leguas: 
este dia no tomé el sol, porque no paresciú: esto dicho dia a la 
loche fezimos camino al norueste. 

Lunes á 11 dias de Diciembre tomó el sol en 20 grados y cuatro 

linutos, y era el sol este dia en el trópico de Capricornio: tenia á 

punía de la bahía de los Mangaos en el norueste, y era della 46 

guas: este dicho dia después de medio dia anduvimos camino 



86 EXPEDiaON DE L0AI8A 

del norueste 5 leguas, y en toda la noche tovimos calma y no an- 
duvimos nada. 

Martes á 12 de Diciembre por la mañana nos dio el viento en 
el sueste, y hizímos camino al sudueste cuarta del sur, y este dia 
no tomé el altura, porque no paresció el sol. 

Miércoles á 13 de Diciembre tomé el sol en 27 grados y medio: 
hezimos camino al sudueste cuarta del sur. 

Jueves 14 de Diciembre tomé el sol en 28 grados y medio: facía- 
mos camino al sudueste cuarta del sur: tenia la isla de los Patos 
en el oeste y era della 45 leguas. 

Viernes á 15 de Diciembre tomé el sol en 29 grados y medio: 
hezimos camino al sudueste cuarta del sur: tenia al río de los 
Negros al oeste cuarta del sudueste 38 leguas. 

Sábado á 16 de Diciembre tomé el sol en 30 grados y 33 minu- 
tos: hacíamos camino al sudueste: tenia el rio de los Negros al 
oeste 24 leguas. 

Domingo á 17 de Diciembre tomé el sol en 32 grados y 7 minu- 
tos: hizímos camino al sudueste: tenia el rio de la Pera en el oes- 
te, y era del 8 leguas: este dia á medio dia sondamos y fallamos 
fondo de 30 brazas basa. 

Lunes á 18 de Diciembre, no tomé el sol, porque no pareció, é 
hicimos camino al sudueste cuarta del sur, y anduvimos 35 le- 
guas: tenia el cabo do Santa María en el oeste cuarta del sudues- 
te, y era del 18 leguas: este dia sondamos y fallamos fondo de 50 
brazas basa: ese mismo dia nos dio el viento contrario: hezimos 
la vuelta del sueste toda la noche. 

Martes á 19 de Diciembre, hezimos camino al sueste cuarta de 
leste, y andovimos 8 ó 9 leguas, y este mesmo dia entre las 9 y 
las 10 horas hezimos la vuelta de la tierra: caminamos camino 
del norueste: este dia tomé el sol en 3í' grados y un tercio minu- 
tos; tenia el cabo de Santa Maria en el oeste, y era del 24 ó 25 le- 
guas; y sondamos y fallamos fondo de 38 ó 40 brazas basa. Ese 
dicho dia después de mediodía no andovimos, porque fué calma; 
y en anocheciendo nos dio el viento del norte, y fezimos camino 
al sudueste cuarta del oeste. 

^^fcoles á 20 de Diciembre tomé el sol en 35 grados y dos ter- 
cios; fezimos camino al sudueste cuarta del oeste: tenia el cabo 



s 



COLECaON DE DOCUMENTOS 87 

de Santa Maria al norte, y era del 18 leguas: sondamos y fallamos 
fondo de 40 brazas basa. 
Jueves á 21 de Diciembre tomé el sol en 36 grados y medio: fe- 
zimos camino al sudueste: tenia á el cabo do Santa Maria en el 
oeste, y era del 20 leguas; sondamos, ó fallamos fondo 44, y 45 
brazas. 
Viernes á 22 de Diciembre no lomé el sol: hezimos camino al 
sudueste cuarta del oeste ocho ó diez leguas: sondamos, y falla- 
mos fondo de 44 y 45 brazas basa, y tenia el cabo de Santa Maria 
en el oeste cuarta del norueste, y era del 17 leguas: aquí fallamos 
fondo de 48 ó 50 brazas, arena limpia. Este dicho dia en la tarde 
nos dio el viento por delante del sudueste, y andovimos al reparo 
con los papahigos del trinquete toda esta noche fasta el domingo 
• por la mañana. 

Domingo á 24 de Diciembre no tomé el sol; este dia nos dio el 
viento al norueste: hezimos camino al oes sudueste, y sondamos; 
fallamos fondo de 35 y 36 brazas arena limpia. 

Lunes a 25 de Diciembre tomó el sol en 37 grados y dos tercios: 
hezimos camino al oes sudueste: estaba con las Arenas gordas 
leste oeste 12 leguas, y después a medio dia hezimos muy poco 
camino, porque estovimos en calma. Este dicho dia en la noche 
nos dio mucho viento del sur, y corrimos toda la noche con el 
i papahígo del trinquete, haciendo camino del oeste. 

Martes á 26 de Diciembre en la mañana dimos las velas, é hizi- 
mos camino del oeste, y á las 20 horas fuimos con la tierra en las 
Arenas gordas y llegamos hasta en fondo de 10 brazas arena, y 
luego hezimos la vuelta de la mar, porque estábamos dos leguas 
de la tierra. Este dicho dia en la noche estábamos 5 leguas de la 
íierra susodicha. 

Miércoles á 27 de Diciembre no tomé el sol: hezimos canqiino en 
el sur, y andovimos desde en amanesciendo hasta las 10 horas 8 
Jeguas, é á las 10 horas hezimos la vuelta de la tierra; é haciendo 
?J camino del oes norueste, andovimos 5 leguas: este dia en la 
arde nos dio mucho viento del sudueste, y hizimos la vuelta del 
ueste con el papahígo del trinquete: fasta media noche fezimos 
Jeguas, y después de media noche nos dio el viento de lesnor- 
?sfe; hezimos el camino del sudueste. 



86 EXPEDICIÓN DE L0AI8A 

Juévea á 28 de. Diciembre no tomé el 3oI: hezimos camino en el 
sudueste: tenia andados desde la media noche Fasta hoy á modio 
dia 8 leguas: este dia fasta la noche rezímos este dicho c-nmino del 
sudueste: este mismo dia en la noche nos dio el viento del sud- 
ueste mucho, de manera que no podíamos tener vela, y corrimos 
con el papahígo y trinquete muy bajo durante toda !a noche Tasta 
cerca del dia haciendo camino en el lesuesle 10 leguas. 

Viernes á 29 de Diciembre, por la mañana nos dio mucho mas 
viento que la noche pasada del oes sudueste, é fuimos forzados 
de coiTcr largo, y corrimos á lesnordeste fasta las 10 horas, y an- 
duvimos 10 leguas sin vela ninguna, y luego corrimos un poco al 
nordeste, porque nos empezó á abonanzar, y hacia medio dia el 
viento; y después do medio dia fezimos la vuelta del norte, y este 
dia no tomé el sol, y andovimos en esta derrota fasta la noche seis 
leguas, porque nos abonanzó el tiempo, y fallámonos con las are- 
nas gordas al norueste; este dia á la noche, pasada la primera 
guardia, nos dio el viento del nornorueste, y esta noche pasada 
nos desnrrotamos, con la dicha tormenta, de las otras naos, y nos 
quedamos solos: sondamos esta dicha noche y fallamos fondo 45 
brazas. 

Sábado á 30 de Diciembre tomé el sol en 39 grados, hozimoa 
camino al sudueste cuarta del oeste, y tenia el cabo que eslá ada- 
lante de la tierra de los Humos al norte 16 leguas: sondamos, y 
fallamos fondo de 44 brazas. 

Domingo á 31 de Diciembre tomé el sol en 39 grados y un ter- 
cio: hezimos camino al sudueste, y tenia la bahía de los B(^0S 
anegados en el oeste, y era della cincuenta leguas: este dia por 
la mañana vimos lanaoSan Grabiel, que ansimismo andaba desar- 
rotada de las otras, é luego fuimos allá é la tomamos en compañía. 

Liínes 1.° de Enero del aüo de mili é quinientos é veinte ó «eÍ9 
años, no tomé el sol, porque no páreselo, y fallamos fondo de 50 
brazas: aquí matamos muchas pescadas. 

Martes á 2 de Enero tomé el sol en 39 grados y dos tercios: be- 
zimos camino en el oes norueste. 

Miércoles á 3 dias del dicho mos no tomé el sol, porque no pá- 
reselo; hezimos camino en el suduosto cuarta del oeste, y sonda- 
mos, y fallamos fondo de 44 brazas. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 89 

Jueves á 4 dias del mes de Enero del dicho año tomé el sol en 46 
grados y 55 minutos, y tenia la bahía de los Bajos anegados, y era 
della 25 leguas: y este dia después de medio dia nos dio el viento 
en el sudueste: hezimos la vuelta del nornorueste, y sondamos y 
fallamos fondo dé 40 brazas. 

Viernes á 5 dias del dicho mes nos dio el viento, y hezimos ro- 
camiento al sudueste cuarta del oeste: este dia tomó el altura en 
42 grados y 14 minutos, y tenia á las Barreras blancas en el no- 
rueste y era dellas 20 leguas: aquí hallamos fondo de 38 brazas. 

Sábado á 6 dias de Enero tomó el sol en 48 grados y 48 minu- 
tos: hecimos camino al sudueste cuarta del oeste, y tenia la ba- 
hía sin fondo al norueste y era della 14 leguas, y fallamos fondo 
de 44 brazas. 

Domingo á 7 de Enero tomé el sol en 44 grados y 48 minutos 
y tenia el cabo de Santo Domingo en el norueste, y era del 5 le- 
guas: todo este dia vimos la tierra, y hacíamos camino en el su- 
dueste cuarta del oeste; al sur deste dicho cabo están dos islas, la 
una cerca de la otra, y la una cerca de la tierra, y la otra mas 
fuera de la tierra: y del cabo á la isla primera habia cerca de 
una legua, y de aquella isla á la de mas afuera tres leguas: y la is- 
la de mas á tierra es alta de buena manera, y es isla pequeña, y 
la de mas afuera es isla llana a ras de la mar, y es pequeña luen- 
ga: hácese cortada por medio, y de la parte del sur desta isla baja 
hay unas bajas que parescen á Zalmedina; y cerca de estas bajas 

a la parte del sur á media legua fallamos fondo de 45 brazas arena 



Lunes a 8 de Enero tomó el sol en 45 grados: hezimos camino 
en el sudueste cuarta del sur, y tenia el Cabo Blanco en el su- 
dueste, cuarta del sur y era 36 leguas. 

Martes é 9 de Enero tomó el sol en 45 grados y 55 minutos: he- 
zimos camino desde ayer lunes a medio dia fasta que fué noche 
en el sudueste cuarta del sur, y desque fué noche fasta media 
noche asimismo caminamos en el sur, y á media noche nos dio 
el viento contrario, y luego tomamos las velas y andovimos mar 
al través fasta hoy a medio dia, y estábamos con el Cabo Blanco 
nordeste sudueste, el cabo al sudueste 23 leguas: y sondamos y 
fallamos fondo de 55 brazas. 



90 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

Miércoles á 10 de Enero amanecimos entre los cabos del Cabo 
Blanco, y son tres cabos, y el de enmedio es Cabo Blanco, y des- 
te Cabo Blanco al norueste hay otro cabo y córrese el uno con el 
otro norueste sueste, y hay dos leguas del uno al otro, y este cabo 
del norueste está tajado á la mar y llano, y tiene encima del una 
montaña no muy alta, y llana, y en algunas partes tiene unas 
manchas blancas, y estara esta montaña del cabo media legua, y 
entre esta montaña y el cabo hay una montañeta que parece 
montón de trigo, y esta está mas cerca de la montaña que del ca- 
bo; y desde este cabo fasta el Cabo Blanco toda la costa es tierra 
llana, y un poco mas adentro es un poco la tierra mas alta que la 
de la ribera, y este es cabo delgado, bajo: tiene de la una parte 
del cabo y de la otra de cada parte una barranca blanca: y desde 
este cabo Blanco al sudueste hay otro cabo que se face como tres 
islas, la de enmedio pequeña, y las dos mayores: y destas tres, 
la del sur es isla, y las dos del norte son tierra firme; y deste cabo 
destas islas á Cabo hay tres leguas, y córrese norueste sueste; y 
tres leguas á la mar desta tierra hay fondo de 25 brazas, é hizimos 
camino en el sudueste fasta ser en el cabo, y este dia se tomó el sol 
en derecho destas tres islas en 47 grados, y era medio dia cuando 
llegamos través dellas. Este dia después que doblamos el cabo, 
fezimos camino en el sudueste, y á la tarde topamos con una seca 
sobre agua, que rompe la mar en ella, que será casi un ayuste de 
cumplido, y corre norueste sueste, y está de tierra dos leguas, y 
será del cabo 8 leguas, y está con el cabo nordeste sudueste; y 
una milla fuera desta seca fallamos fondo de 18 brazas. 

Jueves á 11 de Enero: desde el miércoles en la noche fasta hoy 
jueves á puesta del sol no andovimos nada, que fué calma; cuan- 
do fué la tarde casi puesta del sol eramos con una isla pequeña , 
y hacia una quebrada por medio que quería parecer dos islas, 
pero no es mas de una, que lo de enmedio es tierra llana; y desta 
isla á la tierra firme hay casi una legua; y desta isla al Cabo 
Blanco hay 17 leguas, y 4 á la seca que el dia antes hablamos fa- 
llado; y este dia no se tomó el sol, que no páreselo; y este dia en 
la tarde sondamos en fondo de 42 brazas. 

Viernes á 12 dias dias de Enero tomé el sol en 48 grados y dos 
tercios: tenia la isla de los Patos en el nornorueste, y era della 5 



k 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 91 

leguas: fezimos camino desde el jueves en anocheciendo fasta hoy 
viernes por la mañana al sudoeste cuarta del sur, y desde la ma- 
ñana hasta medio dia fecimos camino en el oeste cuarta del su- 
doeste, por nos llegar á la tierra; y este dia á las 10 horas 
hallamos una seca leste oeste con la isla de los Patos á 5 leguas 
della; y es una seca llana á ras de la mar, que seré de anchor de 
una nao, y de la parte de fuera della a un tiro de ballesta sonda- 
mos y fallamos fondo de 37 brazas, y era el fondo piedra, que en 
toda esta costa desde la bahía de los Santos no habíamos fallado 
otra, sino todo limpio. 

Sábado á 13 de Enero no tomé el sol, ni andovimos nada, que 
estuvimos en calma fasta el domingo de mañana. 

Domingo á 14 de Enero, por la mañana nos dio el viento en el 
nordeste, fezimos camino fasta medio dia al oes sudueste por 
juntarnos con la tierra, y este dia fallamos una isla en amanes- 
ciendo, pequeña, con cuatro islotes: y este dia tomamos el altura 
en 49 grados, y eramos de tierra una legua: Íbamos de luengo de 
la costa: este dia a las 10 horas sondamos en 17 brazas roca: y es- 
tas islas eran al través de la tierra dos leguas. Y este dia en la 
tarde tres horas antes quel sol se pusiese, llegamos al través del 
puerto de San Julián: tiene por conosciencia, que diez Jeguas 
antes que llegamos al puerto de San Julián, se refaze la tie- 
rra mas alta que de la otra costa que atrás quedaba, y es tierra 
alta y llana por cima, y se face muchas mesas y muchos motillones 
redondos fasta que lleguéis al puerto de San Julián; y toda es tie- 
rra alta, aunque es llana por cima, y toda la tierra de la ribera es 
muy llana fasta que llegamos a cerca de la tierra y entrada del 
puerto de San Julián: y esto se entiende en la costa de la banda 
del nordeste del dicho puerto, y pasada es tierra llana: fácese un 
cabo tajado, y mas adelante otro; encima destos cabos se face una 
montañeta llana con una mesa, y quiere parecer como una isla, y 
deste cabo a la entrada se corre nordeste sudueste: y dentro de 
este cabo á la tierra hay montañas blancas como dicho tengo, y 
al cabo de estas montañas hay una montaña redonda puntiaguda, 
y esta es la mas alta montaña de todas las pasadas : y á la parte 
del sudueste de esta montaña se face otra montaña como ella, 
junto con ella mas baja gran parte que ella, y desta montaña va 



92 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



abajando la tierra hasta que fazo una punta baja, y A esta 
baja ea la entrada del dicho puerto de San Julián, y hay dtfj 
montaña al puerto inedia legua: y de la parte del suduestd 
puerto es toda la tierra llana y baja que no hay raontaña nlj 
na: y sobre este cabo del suduoste destos dos, sale una isli 
quena llana junto con la tierra, y oreo que dolía al cabo: 
poco fondo. La entrada do San Julián no la verás, si eres 
fasta que seas junto con ella, y cuando fueres en esto cabo, 
al sudueste, ó ve derecho á la punta que abaja destas montsl 
y de allí veras la entrada doste puerto, y mira que has de entrar 
nordeste sudueste, y está esto dicho puerto do San Julián 4í) gra- 
dos y medio: y de la parte del sudueste de este puerto media le- 
gua verás en la costa Ires isletas que atraviesan para afuera, y 
dcstos tres islotes fasta cuatro leguas del puerto de Santa Cruz es 
toda la costa barrancas tajadas con la mar. 

Lunes y martes, y miércoles á 17 do Enero andoviraos volte- 
geando con malos tiempos y mar al través on que ganamos muy 
poco, quel miércoles en la tarde éramos tan avante como el puer- 
to de San Julián. 

Jueves á 18 de Enero, y miércoles en la noche antes, nos dio ei 
viento en el nordeste, y veníamos este dia á medio dia sobre el 
abra del rio de Santa Cruz: esto dia en medio del abra tomé el sol 
on 50 grados y 10 minutos: este dia en la larde entramos en esle 
puerto de Santa Cruz, y eslovimos alli fasta el sábado en la tarde 
que salimos fuera; y aqui fallamos una corta de las naos de como 
eran pasadas al estrecho 8 dias antes. La conosciencia de este 
puerto, es que 8 leguas antes que lleguéis á Santa Cruz, so to fa- 
ce la tierra baja y llana fasta la entrada del puerto, y de la parle 
del sudueste del puerto es tierra alta y muy llana, como una mesa 
toda la costa, y dentro dnl rio bien cuatro leguas so face asi alta 
y llana, y entro esta tierra alta y la baja es el rio. Y para entrar 
en este puerto ternas este conoscimionlo: que desque doscubras 
el abra, verás en la costa del sudueste en la tierra alta un cabo 
blanco tajado a la mar que ora fasta una legua; de las dos partea 
del cabo del rio ve derecho á aquel cabo, y desque fueres cerca de 
aquel cabo, ven costeando la costa alta, la proa en el norte, y do 
fuera de tí verás un bajo que tiene de baja mar braza y medift.< 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 98 

agua encima dél^ y va este bajo dende en derecho deste cabo fas- 
ta la punta baja del rio do la banda del nordeste, y entre este bajo 
y la costa del sudueste es la canal, y fallarás en la canal de baja 
mar 7 y 8 brazas de agua; y cuando llegardes entre las dos pun- 
tas, acuéstate mas a la punta del nordeste que a la parte del su- 
dueste en la una punta de arena, y de fuera desta punta sale un 
banco fasta mas de medio rio, y por miedo deste banco has me- 
nester que te acuestes á la punta del nordeste; y desque doblares 
este banco, vete largando de la tierra del nordeste y aqui es el 
canal 4, 5 y 9 brazas; y pasado de aqui verás una isla que está una 
legua destas puntas, ve derecho á aquella isla y fallaras fondo de 
8 fasta 10 brazas de baja mar; y mira que has de dejar la isla de á 
babor para entrar en el puerto; y desque llegares á la isla, vé por 
medio canal, que haya tanto de tí á la isla como de tí á la tierra 
de nordeste; y este canal se corre nornorueste susueste, ó irás 
fasta mas de media isla por la media canal, y después lárgate de 
la isla y acuéstate á la tierra de estribor por temor do unos bancos 
que salen de la punta de la isla; y desque doblares estos bancos, 
verás en la tierra firme de ababor un cabo tajado que verná ai 
norueste, ve derecho aquel cabo? y delante un poco deste cabo es 
la estancia, y verás agua dulce, y leña, y pescado, y estarás en 
fondo de doce brazas; y para mientes, que en este camino hay al- 
gunos bancos fuera de la canal que descubren de baja mar; y en 
este puerto sale la marea 5 brazas de altura, y corro mucho el 
agua; está este puerto en 50 grados y 10 minutos. 

Sábado en la tarde á 20 días de Enero salimos del puerto de 
Santa Cruz, y ficimos camino hasta el domingo de mañana al su- 
dueste. 

Domingo por la mañana á 21 del dicho mes nos dio el viento en 
el sudueste, y andovimos voltejeando con poco viento, y este dia 
no tomé el sol. 

Lunes á 22 de Enero se tomó el sol en 52 grados y 15 minutos; 
no hezimos camino, porque andovimos voltejeando una vuelta á 
la mar y otra á la tierra, que era el viento susudueste. 

Martes á 23 de Enero amanecimos cerca del cabo del rio de San- 
to Alifonso, y anduvimos este dia en calma fasta medio dia, y fe- 
cimos camino desde el lunes en la noche fasta hoy de mañana al 



94 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

sur cuarta del sueste; esta la boca deste rio en 51 grados y 27 mi- 
ñutos, é la conoscencia deste rio es, que de la parte del sur de la 
boca, en la costa se te facen siete montañetas como órganos, y la 
primera de la parte del norte es mas baja, y la segunda y tercera 
son las mas altas, y asi van abajando hasta la postrera del sur 
ques la mas baja; y entre otras 7 hay otras 5 puntas como frailes; 
y desde la cabeza del norte hasta las dos altas hay casi tanto co- 
mo á las otras 6; de la parte del norte deste rio se hace un cabo 
alto y llano por encima tajado; y antes que lleguéis a este rio, y 
sobre la boca del de la parte del sur se hacen muchas secas de 
peñas que salen 4 leguas á la mar. La entrada de este rio tiene 
muchas secas y muy poco fondo, que no es para nao grande, y 
cuando vieres esta boca, lárgate della que no es el Estrecho; y hay 
de aqui a la boca de las Vírgines, ques la entrada del Estrecho, 
12 leguas; córrese esta costa desde las peñas gordas fasta el cabo 
de las Vírgines nornorueste susueste. 

Miércoles á 24 de Enero á las 10 horas del dia fuimos con el 
cabo de las Vírgines y Ázimos camino desde encima de las bajas^ 
que está sobre la boca del rio de Sant Alifonso al sueste, y deste 
cabo de las Vírgenes fasta una punta que se face dentro fazia la 
boca del Estrecho, se corre nordeste sudueste, y hay del cabo a 
esta punta 2 leguas, y desta punta fasta el abocamiento del Estre- 
cho se corre leste oeste, hay 10 leguas: la conosciencia deste cabo 
de las Vírgines es, ques alto, tajado a la mar, y entre él y la mar 
se face playa: a la mftad del cabo faze una punta aguda como un 
cuchillo, y desde él fasta esta punta se faze una playa de arena, 
y por cima de la playa a una milla do la mar se hace toda la cos- 
ta alta ansí como el cabo y llana, y encima del cabo es toda la 
tierra llana como una mesa; y pasada esta punta, que se dice la 
punta de las Vírgenes, so hace una bahía de la parte del sudáoste, 
que se dice la bahía de las Vírgines. Cerca desta punta fallamos 
este dia la nao Santi Espíritus al través perdida, que era capitán 
della Juan Sebastian. Este dia en la noche veníamos á surgir 4 le- 
guas de la boca del Estrecho, y hay desta punta á la bahía de las 
Vírgenes fasta la entrada del Estrecho 10 leguas, y desde el prin- 
cipio de la entrada del Estrecho fasta la salida de lo mas estrecho 
hay 3 leguas, y tiene de anchor esta entrada en lo mas estrecho 



COLECaON DE DOCUMENTOS 95 

una legua escasa, y córrese el canal desde que embocares el Es- 
trecho, nordeste sudueste cuarta del este oeste fasta salir de lo 
ancho. 

Lasconosciencias que has de tener para conoscer el Estrecho es, 
que desde que llegáis á esta punta de las Vírgenes, has de correr 
en oeste, y 4 leguas antes que lleguéis lí la boca del Estrecho, 
verás en la costa estribor una sablera blanca que sube por la mon- 
taña arriba fasta encima de la tierra, y pasada esta sablera, es la 
tierra mas alta; y des que llegaredes tanto avante como esta sa- 
blera corre en el oes sudueste, irás á cuatro leguas de aquí á dar 
á tres montes de arena grandes que quieren parescer isla, mas 
no lo es; y estos tres montes son de la costa de a babor, y aquí 
verás la boca del Estrecho, y en la tierra de estribor nornorueste 
susuesle con estos montes de arena, verás un monte redondo alto 
y de la parte del sur deste monte hay dos montes mas pequeños 
que se te hacen como islas, mas no lo son; y estos tres montes de 
arena el de en medio es mas alto que los otros, y es todo de are- 
na limpia blanca, y los otros dos mas pequeños tienen algunas 
maullas por cima. Siendo aquí, luego verás la boca del Estrecho, 
y en abocando ve por medio canal, porque hay bancos de la una 
parte y de la otra. 

De que entras del cabo de las Vírgines para dentro fasta la bo- 
ca del Estrecho, puedes surgir en toda la costa de estribor, es fon- 
do de 18 brazas, ú veinte fasta veinte y cinco brazas fondo limpio, 
en toda la costa del sur, y es mejor navegar por la costa del sur 
gue por la del norte. 

Sepas que en este canal del Estrecho fallarás fondo de 40 ó 45 
brazas, y á la salida del estrecho ve siempre por medio canal, que 
siempre fallarás este fondo, y antes mas agua que menos, hasta 
tanto que veas mas avante cerca do una milla de la parte de es- 
tribor, porque de la punta de estribor salen muchas cabezas que 
tienen muy poco fondo, y por esta razón te has de apartar della; 
y si quisieres ir á surgir costea la costa de estribor, y á tres leguas 
desta parte hallarás una bahía, que se llama la bahía de la Vito- 
ria, que des que seas dentro, se te face tan cerrada, que no verás 
por donde entrastes; pero en ella tienes poco fondo, que no hay 
de baja mar sino cuatro brazas de agua: y en este estrecho, y en 



1^ 



96 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

esta baja alz% la marea á una braza de agua y el fondo es roca lla- 
na, y ruin tenezon. 

Jueves por la mañana á 25 de Enero embocamos el estrecho, 
y antea que saliésemos' de la boca, nos tomó la jusente y fué for- 
zado surgir, y surgimos en fondo de 5 brazas, y estovimos allí 
hasta la baja mar: y á la baja mar nos Hevantamos y fuimos has- 
ta !a bahía de la Vitoria que dicha tengo, y allí hallamos la Nun- 
Ciada y las dos caravelas, y el viernes siguiente se partió Juan 
Sebastian con las dos caravelas y el patax á recoger la ropa que 
se habia salvado de la nao Santi Espíritus. 

Martes á 8 dias del siguiente mes de Febrero del dicho año, dia 
de Santa Dorotea caceó la nao Vitoria con 5 anclas y con cinco 
ayustes bien una legua de tierra, y era el viento oes sudueste. y 
Venimos junto á tener junto en tierra, á donde la nao dió infini- 
tas caladas y nos cogió la nao mucha agua, y el miércoles siguien- 
te nos abonamos con un poco el viento, y sacamos la nao un poco 
fuera, y el jueves la acabamos de sacar tanto avante como estaba 
un poco antes que cacease; y en este dia metióse el timón dentro 
y le adobamos que estaba mal tratado, y rompido. Viernes por 
la mañana calamos el timón en su lugar, y en este dia por la ma- 
ñana se hizo á la vela San Gmbíel, y se salió fuera de la bahía, y 
de la boca del Estrecho, y fué á surgir junto á la boca del Estre- 
cho en la costa del norte. En este dia en la tarde se hizo A la 
vela la Nunciada, y otro dia surgió una legua de nosotros, y salió 
fuera del Estrecho, y no sabemos para donde tiró, que no se sabe 
mas nueva della. 

Domingo 11 dias del dicho mes de Febrero nos hezimos á la 
vela desta bahía de la Vitoria do estábamos surtos, y salimos del 
Estrecho y no pedimos llegar á surgir á donde estaba San Grabiel, 
y fuimos á surgir tres leguas de donde él estaba en la costa del 
sur, y luego se hizo á la vela Santa Maria del Parral, que habia allí 
surto el sábado antes, y venia Juan Sebastian dentro, que traía 
partfi de la ropa de la nao Santi Espíritus y San Grabiel, y vinie- 
ron á surgir juntos á donde nosotros estábamos juntos, y estovi- 
mos aquí surtos fasta el martes en la tarde, dia de carnestolendas, 
qup fue á 13 de Febrero, y este dia en ia tarde se nos rompió una 
ancla junto con la cruz, y andovimos voltejeando por ahi con el 



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COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 97 

trinquete fasta el miércoles que páreselo Santo Lesmes, y luego 
fuimos al rio de Santa Cruz á adobar nuestra nao, y el jueves por 
la mañana mandó el capitán general á D. Rodrigo que era espitan 
de Son Grabiel, que volviese a donde se habia perdido Santi Espí- 
ritus a hacer saber al patax que quedaba alli, que se viniese al 
puerto de Santa Cruz, que alli nos hallarla, y tomase su batel que 
las carabelas hablan llevado para recoger la ropa que se habia sal- 
vado de la dicha nao Santi Espíritus, que le hablan dejado alli, y 
al patax con él. 

Sábado 13 de Febrero entramos en el rio de Santa Cruz, y echa- 
mos toda la ropa en tierra, y pésimos la nao en seco y hallamos- 
la rompida tres brazas de quilla, y todo el adasta, y tovimoslaocho 
mareas en seco y adobámosla lo mejor que podimos; y el patax 
vino á este dicho puerto I."" dia de Marzo y diónos nuevas de San 
Grabiel como habia tomado su batel, y que no sabia del: es tovi- 
mos en este rio hasta 29 de Marzo que salimos del, y en todo 
este tiempo no hablamos sabido de la Anunciada ni de San 
Grabiel. 

Jueves a 29 de Marzo salimos del rio de Santa Cruz, para ir la 
vuelta del Estrecho, la nao Vitoria y Santa María del Parral y San- 
to Lesmes, y el Patax, y andovimos por esta mar, oras con buen 
tiempo, oras con malo, y el lunes de mañana dia de Pascua, ama- 
necimos cerca del rio de San Silifonso, y en este dia no vimos el 
Patax, que en el domingo en la noche le hablamos perdido, y no 
le habemos visto fasta hoy, ni sabemos que ha sido del. 

Jueves a 5 de Abril embocamos por el cabo de las Vírgenes. 

Domingo á 8 de Abril, en amanesciendo, embocamos á la pri- 
mera boca del Estrecho, y salimos della este dia a las 9 horas; y 
como atrás digo, este estrecho tiene cerca de una legua de ancho 
y tres de complido, y desta primera boca á la segunda se corre 
leste oeste cuarta del nordeste sudueste: hay de la una boca a la 
otra 10 leguas: yendo por este camino, verás luego la boca se- 
gunda, acuéstate mas á la costa del norte que no á la del sur; 
aunque puedes venir por medio canal, y luego verás una isla pe- 
queña que está fuera de este abocamiento deste estrecho: ve de- 
recho á esta isla; déjala de ababor, y pasa della un poco largo. 
Este estrecho tiene de anchor dos leguas y cuatro de largo, y 

7 



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^ 



98 EXPEDiaON DE LOAISA 

desde la salida del estrecho fasta la isleta hay tres leguas, y desde 
esta isla á la tierra del norte hay casi una legua: saliendo de la 
primera boca hasta la entrada de la segunda boca, se hace un 
golfo grande que terna 10 leguas de ancho, y en él tiene muchas 
ensenadas. 

Esta segunda boca tiene gran fondo: si por ventura quisieres 
surgir, acuéstate á la costa del norte y busca con el escandallo 
fondo, y fallarás buen fondo limpio. Y este estrecho se corre des- 
de la entrada fasta la salida nornordeste susudueste; y en saliendo 
este estrecho, se hace un golfo grande de que lerna de anchor 12 
leguas, y en la costa del leste se hacen dos bahías grandes: en sa- 
liendo del en la costa del oeste, á la salida del estrecho se face 
una gran bahía en la tierra del oeste que entra mas de doce le- 
guas la vuelta del oes norueste, y terna de ancho de nordeste su- 
dueste cinco leguas; y antes que lleguéis á esta bahía, se hace 
un buen surgidor que ternas abrigo hasta el sueste, y has de sur- 
gir en fondo 8, 5 y 9 brazas, ternas buen fondo limpio: y desta 
isla, como atrás digo, á la tercera boca de las montañas nevadas 
se corre nornordeste susudueste, y toma algo del norte sur: yen- 
do por este camino verás una otra isla dos leguas y media desta, 
otra mas grande de que esta otra gran parte, y pasarás por este 
camino del sudueste una legua delta; y no te acuestes mas á 
la isla, porque della salen algunos bancos que tienen 6 y 5 y 7 
brazas, é yendo por este camino irás por el canal por gran fondo, 
y cuando fueres tanto avante como esta isla y que la tengas en 
el este de la parte de estribor derecho al oeste, verás una abra: 
ve derecho allá, si quisieres tomar puerto, y allí fallarás un buen 
puerto que se llama el puerto de la Concepción; y si quisieres 
entrar dentro en él, hasta de entrar desta manera; largarte has 
de la puntn de la entrada de ababor hasta un tiro de escopeta, y 
no te acuestes mas á la tierra de ababor, porque hay algunas re- 
cuestas, y entrándote como digo, irás por fondo de 20 brazas, y 
entra dentro y surge donde te parescierc en fondo de 18 fasta 25 
l)riiziis, y lernas buen puerto cerrado, y buen fondo, limpio; y 
saliendo de este puerto, queriendo ir á embocar la tercera boca 
del eslreoho ile las montañas nevadas, has de ir al sur-cuarta del 
sudueste. 



É 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 99 

^'desque tuvieres esta isla en el este, y este dicho puerto en el 
^^^te, corriendo por este camino al sudueste has de tener este co- 
^^> acimiento para conocer la boca del estrecho, que verás por 
p M^^h una montaña alta fecha a dos aguas, alta do enmedio, y ba- 
/•^^^■ido para el norueste y para lesueste, y de la una parte hace 
^^"^bezas cuatro, y de la otra otras cuatro, hecha de manera de 
-1 i «ntes de sierra francesa: y de la otra parte del sueste se hace 
-^ '■na otra montaña pequeña, y entre la montaña grande y la mon- 
: 5^^ ña pequeña, se hace una quebrada, y desta montañeta pequeña 
f~fc. "bajando una legua está la mar que paresce un hocico de tonina, 
^^<quí es la entrada del estrecho nevado: y para entrar en este es- 
A. Trecho nevado, acostate a esta punta, y luego verás la boca del 
^sslrecho, y para mientes note engañes: en la costa del leste a ocho 
\eguas de esta montaña se te face un golfo grande, no pienses que 
^sel estrecho, que no tiene salida; y leste oeste con esta punta se 
íace otra boca del golfo mas estrecha: déjala; y costea siempre la 
costa del oeste, y juntamente con este cabo desta montaña irás al 
abocamiento del estrocho; y porque mejor conozcas esta monta- 
na, junto con ella en parte del oeste se face otra montaña mas 
llana, y entre la una montaña y la otra se face una quebrada fon- 
da, y hay poco compás de la una á la otra, y antes que llegues á 
esta montaña, verás una punta delgada que se te face como una 
isleta el cabo de la punta, mas no lo es; y como digo, desde la en- 
trada de la segunda boca del estrecho, fasta la salida al ancho hay 
cuatro leguas, y desde la salida del hasta la primera isleta hay 
tres leguas, que son siete leguas, y desta isleta hasta el cabo de la 
montaña, ques la entrada del tercero estrecho de la nieve, hay 16 
leguas, que son del abocamiento del un estrecho fasta el otro 23 
leguas; y en la costa del sueste son montañas muy altas y llenas 
de nieve, y por cima de las primeras montañas sale una gran 
montaña ahorcada que face dos puntas como Santa Entrega, sino 
que es muy alta. 

Lunes por la mañana á 16 dias del mes de Abril, llegamos á es- 
ta punta desta montaña, ques el abocamiento de la tercera boca 
del tercer estrecho, y esta punta desta montaña desta entrada es- 
tá en 53 grados. Tiene esta boca de ancho legua y media larga, y 
es poco el estrecho; la costa del sueste va huyendo que so rehace 



100 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

en ella una ensenada grande, y norte sur con eista punta en la 
costa del sueste se hace una boca no muy ancha, en ques opinión 
que sale á la mar ancha, y en esta boca en la parte del nordeste 
se face una isleta no muy grande, é desque dobles esta punta des- 
tn montaña, verás una otra punta en la costa del nordeste ques á 
diez leguas é media desta punta dcsta montaña, y córrese de una 
punta á otra nordeste sudoeste; y antes que llegues á esta punta 
del sudueste una milla, están tres isietas junto en tierra, dos pe- 
queñas, y otra mas grande, quos un muy buen puerto cerrado, y 
tiene junto con la peña siete brazas de fondo; entra por entre cual- 
quiera destas islos como el viento te sirviese, y aunque el puerto 
es pequeño, no temas, y déjalas de la mar del. 

Llegado á esta punta, pasado este puerto, hay una otra punta i't 
una legua desta, y se corre una punta con otra leste oeste; y ansi 
como doblas esta punta, descúbrese el cabo del puerto de la sar- 
dina, llámase este cabo del Descanso, y hay de esta punta al puer- 
to de la Sardina tres leguas, y córrese norueste sueste cuarta de 
leslo oeste, y á una legua de camino hallarás un valle grande, y 
en derecho de este valle está una isleta pequeña, y á cuarto de le- 
gua de tierra y deste valle, sale un rio de agua dulce, y junto con 
tierra en derecho deste cabo del rio está una isleta pequeña; en 
la costa del sudueste se hacen muchas entradas y señales do gran- 
des bahías y puertos; en el susuducste dcsta punta, donde la costa 
comienza de norueste sueste, se hacen dos islas, una grande y 
(ilia [iri[i.irria, y serán de la costa del sudueste modia legua; en 
dtTCfiín ilcstas islas se facen tres abras juntas, que hacen señal 
de haber ulli buenos puertos, y les nordeste é oes sudueste con 
eslji islela que dicha tengo deste valle ques en la costa del nor- 
deste, se liace una abra, ques opinión ques boca que sale á la 
mar libre, y desde aquella costa comienza á correr leste oeste, 
comienza el estrecho á ensangostar, que terna tres leguas de 
niicUo. 

Y para ipic conozcas el puerto de la Sardina, es menester que 
costees lii É(]sladel nordeste, y que llegues hasta esta isleta que 
Iftigo dicliíi, y adelante en este camino dos leguas verás un cabo 
Injndii ñ \i\ mar, y ante que llegues á este cabo verás una playa 
p('i|iioñii, \ eamedio de la playa verás un buen rio de agua dulce; 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 101 

y antes que llegues á este cabo, se face un buen abrigo que se 
llama angla de San Jorge, que te abrigarás hasta el oes sudueste, 
y deste cabo hasta el puerto de la Sardina hay legua y media, y al 
que llaman puerto de la Sardina es una playa de arena pequeña 
que no tiene abrigo ninguno, sino costa desierta; y antes que lle- 
gues en él, en la punta del sueste tiene una seca á un cable de la 
tierra; leste oeste con esta playa de la sardina, hay una isla en 
medio canal. 

Martes á 17 de Abril, llegamos á esta playa de la Sardina, y pa- 
resciónos ruin lugar para estar, é volvimos á la angla de San 
Jorge é tomar agua y leña, y en derecho desta angla de San Jor- 
ge en la costa del sur hay tres abras en que muestran buenas se- 
ñales de puertos, y hay tres islas pequeñas cerca de esta tierra 
del sur. En esta dicha angla murió Diego de Covarrubias. Este 
dicho dia en la noche nos vinieron dos canoas de patagones, y 
nos gritaron en su lengua, y no les entendiamos, y con tanto se 
fueron. 

Miércoles á 25 de Abril, partimos desta angla de San Jorge con 
viento leste y poco. 

Jueves á 26 de Abril^ llegamos a la tarde a un puerto en la cos- 
ta del sudueste que se llamaba Buen puerto; y entre este puerto y 
la costa del leste hay cuatro islas, la una es grande y las tres pe- 
queñas; y del cabo de la playa de la Sardina les sueste oeste no- 
rueste, hay un otro cabo á cuatro leguas desta playa; y entre este 
cabo de la playa de la Sardina, y este otro ya dicho, hay una pun- 
ta delgada y un otro cabo grueso, y nordeste sudueste de este cabo 
grueso hasta las cuatro islas ya dichas, la una grande, y las otras 
pequeñas; dejad estas islas de á babor, y pasad de entre ellas y la 
costa del nordeste; y deste cabo que esta cuatro leguas de la pla- 
ya de la Sardina, fasta la salida del estrecho ques el cabo Desea- 
do, hay 22 leguas buenas; y córrese todo en este canal norueste 
sueste cuarta del leste oeste, y en el medio canal entre medias 
destas tres islas chiquitas y la grande que antes dejimos, hay otras 
seis islas, que son por todas diez^ que son desta manera; que la 
primera que fallaredes es pequeña y la segunda es grande; y pa- 
sada esta hay tres pequeñas, y est/i otra grande, ^y en derecho de 
esta grande es la costa del sudueste, adonde está el Buen puerto 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 

que antes dejinios, y tiene este puerto á la entrnda tres islas |> 
quenas; si quisieres entrar en el dicho puerto, deja estas tres isl^ 
de ababor, y entra dentro y surge en donde te paresciere; allí te? 
nús mucha ngun y mucha leña; este puerto tiene gninde agua c: 
Fondo, y pasada esta isla quostá en derecho destc puerto, hay ota 
isla grande; nnai que son por todas 11 islas. Y cuando quisiera 
pasar por este canal, deja lodns estas islas de aliahor, y acostat* 
la costa del nordeste; y en derecho desta isla tercera grande, di 
la tierra del sudueate hay dos brazos, ques opinión que salen ú Ift^ 
mar del sur; cerca destas islas hay algunos islotes pequeños, d^ 
que no hago memoria; y este puerto con la punta de la isla gran- 
de se corre nordeste suduesto cuarta del norte sur. Y cuando sa — ; 
lieres, es menester que vengas otra vez al canal grande, para— 
dejar todas las islas ya diciías por ababor; porque en el canal de 
la costa del sudueste no hay pasage seguro. 

Miércoles á 2 dias del siguiente mes de mayo, salimos de este 
Buen puerto, y venimos en estas islas á surgir, porque andúha- 
mos voltejeando con las mareas contrarias; entre las dos islas 
grandes ya dichas postreras, entre la una y la otra, se hace un 
muy buen puerto, que ha nombre, el puerto de San Pedro y Sau 
Pablo; y para que le conozcas, es: que una legua adelanto del, 
hay dos isletas pequeñas, la una mas grande qne tu otra, ó una 
legua mas adelante destas dos isletas en la isla postrera hay un 
maravilloso puerto que se llama San Juan de Portalatina. Entra- 
mos en este dicho puerto domingo á 6 de Mayo, y tieno este diclio 
puerto dentro algunas isletas pequeñas, hay dentro mucha agua 
y leña, tanta cuanta querrás; y en el través de estas dos islas al 
nordeste cuarta de leste está un gran valle, y en derecho de este 
puerto de la isla postrera, está una abra grande en la tierra del 
nordeste, é opinión es qae sale á la mar, que se llama el abra de 
San Cristóbal, y todo esto canal desde la playa de la Sardina haslft 
el cabo que está en derecho del Buen puerto, se corre norueste 
sueste cuarta de leste oeste, y hay 12 leguas; y deste cabo hasta el 
cabo desta abra que be dicho, se corre norueste sueste y hay cua- 
tro leguas; y deste cabo de la abra á otro cabo que está delante 
del en la costa del nordeste, que se llama cabo Hermoso, se corrc- 
lesle oeste y hay tres leguas; este canal enlrc las islas y la tierra 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 103 

del nordeste tiene legua y media de ancho en lo mas estrecho; 
salimos de este puerto de San Juan de Portalatina, miércoles á 9 
de Mayo. 

Entre este cabo Hermoso y al abra de San Cristoval ques todo 
en la tierra del nordeste, esta una bahía que se llama la bahía 
Nevada, y es un buen puerto: si quisieres entrar dentro, has de 
venir de la parte del leste, é luego verás una isla mediana, y otras 
cuatro pequeñas; y entra entre la tierra y la isla grande, que de- 
jes la isla de ababor, y ve dentro y surge donde te paresciere, é si 
por ventura quisieres entrar ó salir, y el viento te fuere escaso, 
vé á la isla grande que pasa entre ella y las pequeñas, y ternas 
buen pasage porque entre las pequeñas no tienes mas hondo que 
cuatro brazas; y entre este puerto y el cabo Hermoso, tanto del 
uno como del otro, hay una seca á una milla de la tierra del nor- 
deste que tiene una braza de agua; y cuando quisieres venir por 
este canal vé por medio canal, y ante te acuesta á la tierra del su- 
dueste; y cuando quisieres saber ser tanto avante como esta seca, 
verás en la costa del sudueste un morro tajado, y el rostro tajado 
y blanco que paresce á Santoña; y ansi vela manteniendo aquel 
rostro en el sudueste, tienes la seca en el nordeste, y desta mane- 
nera sabrás cuando fuere tanto avante como ella; y pasado este 
cabo Hermoso, se corre la costa norueste sueste cuarta del nor- 
te sur. 

Y la hora que pasares este cabo Hermoso hasta un muy buen 
puerto que se llama el puerto de la Asencion, si quisieres entrar 
en él, has de tenéroste conocimiento: que luego verás cuatro is- 
las que se corren una con otra norte sur; deja estas isla de ababor 
y corre al norte^ é irás dentro en el puerto, y surge donde te 
paresciere; y también puedes entrar dejando las islas de estibor, 
has de correr que por allí hay otro canal; y dejando las islas de 
estibor, has de correr en el nordeste tocando del norte, é irás 
dentro del puerto, e yendo por este canal en la costa de estibor, 
verás una ensenada, deja esta ensenada que no es el puerto, y ve 
adentro y hallarás muy buen puerto, y surge donde te pares- 
ciere. 

En la costa del sudueste pasada, esta postrimera isla en que 
está el puerto de San Juan de Porta-latina, nordueste sudueste 



104 EXPEDICIÓN I)R L0AI3A 

con ol calió doHa está un puerto, y cuando quisieres ir en el, jún- 
tale con el cabo de esta isla, y verás una abra al sudoeste, va 
derecho á la abra, allí es el puerto, y venís en la punta de esti- 
bor do la entrada de la abra una isla pequeña: ve denlm y surgú 
donde te paresciere. 

Rn esta costa del sudáoste un poco mas adelante está un ros- 
tro que se llama Santoña, y le parece; pasado este rostro, está 
una grande ensenada. 

Jueves á 10 dias de Mayo, volvimos al puerto de San Juan de- 
Portalatina, porque no podíamos ir adelanto. 

Lunes á 14 de Mayo, salimos deste puerto de San Juan de Pírr- 
talatina, y martes á 15 de Mayo fuimos á surgir iS 12 leguas deste 
puerto, á un puerto ques en la costa del auduesto que se tiomtt 
el puerto de Mayo. 

Desde este nabo Hermoso hasta 12 leguas del, se corre el canal 
norueste sueste cuarta del leste oeste, y tiene una legua ¿ media 
de anchor, y se corre por esta derrota hasta una Isla grande qofl 
está en el canal que se cita de la salida del estrecho. En la costa 
del nordeste hay 4 brazos que muestran ser buenos puertos, y 
antes que lleguéis á esta isla se hace en la costa del nordeste una 
grande bahía, donde muestra dentro de ella haber buenos puor- 
tos: en la costa del suduesfe se muestran dos puertos buenos: an- 
tes que llegues á e.ste puerto de Mayo, tiene una isla en medio del 
puerto, de fuera de la isla puedes surgir, y dentro do la tala eS 
puerto muerto, y nordeste sudue.ste con este puerto en la costa 
del nordeste hay un puerto, salvo que tiene grande agua. 

Viernes á 25 de Mayodespues de mediodía salimos deste puer- 
to de Mayo con el viento en el sudueste, y el sábado do mañana 
á 26 dias del dicho mes fuimos por el cabo Deseado, y junto con 
este puerto de Mayo á media legua dt^l, está un puerto muy bue- 
no que se llama del Espíritu Santo que entra una legua la tierra 
á dentro, y parece á Ferrol el estrecho, y k boca y ancho dentro, 
y un poco mas á dentro hay un puerto bueno: y son tantos los 
puertos que hay en esta costa hasta el cabo Deseado que no toé 
podría contar. 

En la costa del nordeste se hacen mucha» abras y señales de 
puertos hasta el cabo da San Alífonso, ques la salida del osl 




COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 105 

hasta el cabo Deseado, se corre leste oeste cuarta del norueste 
sueste y tiene 5 leguas de ancho: y entre esta isla y el cabo do 
San Alifonso, hay 5 islas; una grande, y 4 islotes pequeños que 
quiere parecer a la isla grande, y á los islotes, á la berlinga, y es- 
tá casi á media canal; y cuando por aquí ovieredes de venir allé- 
gate ala costa del sudueste, y doblado este cabo de San Alifonso, 
dobla y loma la costa al nordeste, y tiene tres islas pequeñas en 
la costa del nordeste cerca del cabo, y córrese este cabo con el 
Deseado nort^ sur cuarta de norueste sueste. 

En llegando al cabo Deseado, tomando la costa al sur, la cono- 
ciencia de este cabo es que cerca del, enmedio de la costa del 
cabo, tiene un islote que la mar lo cerca, redondo, agudo y muy 
alto, y encima del cabo hay una montaña redonda aguda, y muy 
mas alta que este islote, y desde aquí toma la costa al sur, como 
dicho tengo, y está este cabo en altura de 52 grados y un tercio, 
y en la costa que torna al sur, hay dos isla pequeñas cerca del 
cabo. 

Sábado é 26 de Mayo, desembocamos del estrecho con el viento 
sueste, y era dia de Sant Alifonso y víspera do la Trinidad. 

Desde el sábado que desembocamos el estrecho, que fueron á 
26 de Mayo, fasta hoy domingo á mediodía á 27 de Mayo fecimos 
canaino por el aguja al nornorueste, é andovimos 25 leguas del 
cabo Deseado; no he dado resguardo á la aguja, porque no ha 
pares€Ído el sol para tomar el altura y ver lo que noruestea el 
aguja. 

Lunes á28 de Mayo se tomó el sol en 41 grados y 14 minutos, 
y hecimos camino en el norueste, y era 85 leguas del cabo De- 
seado. 

Martes á 29 dias de Mayo no se tomó el sol porque no páreselo; 
fecimos camino al norueste, y andobimos 15 leguas. 

Miércoles á 30 de Mayo no se tomó el sol, y hecimos camino al 
norueste, y andobimos 12 leguas. 

Jueves á 31 dias de Mayo no tomó el sol porque no paresció: 
hecimos camino al norueste cuarta del oeste, andobimos 15 le- 
guas. 

Viernes primero dia del siguiente mes de Junio del dicho año 
no se tomó el sol porque no paresció: hecimos camino al oes 



i06 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



norueste y andobimos 30 Ipguas con el vipnto norueste: 
no parecieron las carabelas, ni el patax. 

Sábado á 2 días de Junio no tomé el sol porque no pares» 
diónos el viento en el sur, y tomamos las velas: pasada la prime- 
ra guardia, corrimos con el papahígo del trinquete, y el domía- 
go, y con mucho mar y mucho viento, y heciraos camino al 
norte, cuarta del norueste, andobimos cuarenta leguas. 

Domingo 3 dias de Junio no tomé el sol porque no paresció: 
hecimos camino al norte, cuarta del norueste con el viento sur, 
y andobimos toda la noche con el papahígo del trinquete, y el 
domingo dimos la vela grande, y andobimos 24 leguas. 

Lunes 4 dias de Junio se lomó el sol en 42 grados y medio: 
respondió todo el camino que habomos hecho desde el cabo De- 
seado hasta aquí al norueste, y eramos del cabo Deseado 200 ta- 
guas norueste sueste con él. 

Martes á 5 de Junio no se tomó el sol porque no paresció: fecimoa 
camino al oesnorueste, andobimos 20 leguas. 

Martes en la noche, desde medio dia fasta media noche, feci- 
moa camino al norueste, y andobimos 12 leguas. 

Este dia después de media noche, basta boy miércoles íí medio 
din, que son seis dias del mes de Junio, fecimos camino al norte 
y andobimos 7 leguas, y este dia se tomó el sol en 41 grados: res- 
pondiónos el altura con el punto que tenía puesto, y era del ca- 
bo Deseado 288 leguas, y era norueste sueste con el cabo; desdo 
Santa Cruz hasta aquí, noruestean las agujas. 

Desde este dia á medio dia basta el miércoles en la noche & 
media noche, fecimos el camino del norte con el viento oesto, y 
andobimos 13 leguas. 

Desde media noche se nos fué el viento ni norueste, y fecimoB 
camino en ol nordeste, cuarta del este, fusta hoy jueves A las nue- 
ve horas, y andobimos 6 leguas; y á las nueve horas hecimos !« 
vuelta del oeste con el mismo viento; y este dia á medio dia, qnet 
A 7 de Junio, se tomó el sol en 39 grados y dos tercios. 

Viernes á 8 dias de Junio: desdel jueves á medio dia hasta hoy 
viernes antes de medio dia, fecimos camino en el sudueste, cuar- 
ta del oeste con el viento norueste, poco viento: andobimos 10 
leguas, y este dia no se tomo el sol. 



COLECaON DE DOCUMENTOS 107 

Sábado á 9 dias del mes de Junio: desdel viernes después de 
medio día se nos fué el viento al sueste, y andobimos hasta la 
noche con los papahígos: ya cerca de la noche tomamos el papa- 
higo mayor, porque nos entró mucho viento, y corrimos con el 
papahígo del trinquete, y andobimos con él fasta hoy á medio 
dia; en toda la noche pasada hecimos muchos caminos en que 
hecimos camino al norueste, cuarta del norte, y al nornordeste, 
y al nordeste cuarta del este, y era por quel viento se nos iba 
rodando, y era forzado dalle la popa; y todos estos caminos con- 
jeturados, fueron camino de nornordeste, y andobimos 37 leguas: 
este dia se tomó el sol en 38 grados. 

Domingo á 10 de Junio: desdel sábado á medio dia fasta hoy á 
medio dia, fecimos camino en el nornordeste, y andobimos fasta 
hoy de mañana con el papahígo del trinquete y la mezana, y an- 
dobimos 20 leguas: hallémonos del cabo Deseado 355 leguas: este 
dia se tomó el sol en 37 grados. 

Lunes á 11 de Junio, dia de S. Bernabé^ se tomó el sol en 35 
grados, y este dia era el sol en el trópico de cáncer; hecimos ca- 
mino al norueste, y respondiónos que habíamos andado 45 le- 
guas, y era del cabo Deseado 387 leguas y medía. 

Martes á 12 dias de Junio no tomé el sol porque no paresció; y 
desde el lunes a medio dia hasta hoy de mañana, fecimos cami- 
no en el nordeste, cuarta del norte, y andobimos 13 leguas con el 
viento nornorueste; y este dia por la mañana fecimos la vuelta 
del oessudueste dos horas, y luego fecimos la vuelta del nordeste 
con el mesmo viento. 

Miércoles á 13 de Junio se tomó el sol 32 grados y un tercio, 
hecimos camino en el nornordeste, y respondió el camino del 
martes y lo de hoy miércoles en el nornordeste, que andobimos 
en los dos días 50 leguas, y era del cabo Deseado 400 leguas. 

Jueves 14 de Junio, no se tomó el sol porque no pareció; heci- 
mos camino al nordeste, cuarta del leste, con el viento nornorues- 
te, y andobimos 25 leguas. 

Viernes á 15 de Junio, no se tomó el sol porque no paresció; 
hecimos camino al nordeste, y andovimos 25 leguas. 

Sábado 16 de Junio, se tomó el sol en 29 grados y medio; feci- 
mos camino al norte cuarta del norueste, andobimos 21 leguas, y 



108 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

era del cabo Deseado por la carta de Ñuño García 435 leguas, y 
corriendo por esta carta por el sudueste, voy 37 leguas de la parte 
del nordeste del cabo de S. Ilifonso, ques cabo del estrecho; y por 
la carta de Diego Rivero estoy del cabo Deseado 460 leguas, é yen- 
do por el susueste voy 30 leguas de la parte del sudueste del cabo 
Deseado. 

Domingo 17 de Junio, no se tomó el sol porque no se pudo to- 
mar bien. 

Lunes á 18 de Junio se tomó el sol en 28 grados y dos tercios; 
fecimos camino domingo y lunes en el oesnorueste, y páreselo 
que teníamos andado 30 leguas en estas 48 horas. 

Martes 19 de Junio no se tomó el sol; fecimos camino hasta, el 
lunes después de media noche al oeste, cuarta del sudueste, y 
andovimos 7 leguas, y desde el martes, antes del dia, fecimos 
la vuelta del nordeste: esto fasta la tarde, é fecimos camino en 
el nordeste, cuarta del norte con poco viento y andobimos 5 le- 
guas. 

Miércoles á. 20 de Junio no se tomó el sol, y desde el martes en 
la tarde nos dio el viento en el sudueste: fecimos camino en el 
norueste, cuarta del oeste, y andovimos 13 leguas, y hasta aqui 
no he dado el reguardo del norueste del aguja, que ya noruestea 
mas de una cuarta. 

Jueves 21 del dicho mes no se tomó el altura; hecimos camino 
al norueste, cuarta del oeste. 

Viernes á 22 del dicho mes tomé el altura en 27 grados y 4 mi- 
nutos; hicimos camino al oessudueste. 

Sábado 23 del dicho mes, tomé el altura en 27 grados y 10 mi- 
nutos; caminamos al oeste, tomamos del sudueste. 

Domingo á 24 del dicho mes tomé el altura en 26 grados y 
medio. 

Lunes á 25 del dicho mes, tomé el altura en 26 grados y 50 mi- 
nutos; hecimos camino al oeste tomando del sudueste. 

Martes á 26 del dicho mes, tomé el altura, hecimos camino al 
oeste sudueste, y á la noche hobimos mucho viento que no podía- 
mos sufrir las velas. 

Miércoles á 27 del dicho mes, tomé el altura en 2i grados: heci- 
mos camino al nornorueste. 



COLECaON DE DOCUMENTOS 109 

Jueves 28 del dicho mes, tomé el altura en 24 grados; hecimos 
camino al nornorueste. 

Viernes del dicho mes á 29 tomó el altura en 23 grados y un 
coarto; hecimos camino al oesnorueste . 

Domingo primero dia del siguiente mes de Julio, tomé el altura 
en 12 grados y 8 minutos: hecimos camino al norte toniando del 
norueste. 

Lunes 2 dias del dicho mes, tomé el altura en 20 grados y 18 
minutos; heci notos camino al norte tomando del norueste. 
Martes a 3 dias del dicho mes, no tomé el altura; hecimos ca- 
mino al oeste, cuarta del norueste. 

Miércoles á 4 del dicho mes no tomé el altura; hecimos camino 
al oeste, cuarta del norueste. 
Jueves á 5 del dicho mes no tomé el altura; hecimos camino 
al oesnorueste. 
Viernes á 6 del dicho mes tomé el altura en 18 grados y 14 mi- 
nusos; hecimos camino al oesnorueste. 

Sábado á 7 del dicho mes, tomé 27 grados y 6 minutos; hecimos 
camino al oesnorueste. 

Domingo 8 del dicho mes, no tomé el altura; caminamos al 
oessud ueste. 

Lunes á 9 del dicho mes no tomé el altura; caminamos al nor- 
deste. 

Martes a 10 del dicho mes tomé el altura en 16 grados y 4 mi- 
nutos: caminamos al norueste cuarta del oeste. 

Miércoles a 11 del dicho mes tomé el altura en 15 grados y 8 
ninutos; hecimos camino al norueste. 

Jueves 12 dias del dicho mes de Julio tomé el altura en 13 gra- 
los é 18 minutos; hecimos camino al norueste ct^rta del oeste. 

Viernes á 13 del dicho mes tomé el altura en 12 grados; hoci- 
nos camino al norueste^ 

Sábado á 14 del dicho mes no tomó el altura, ni caminamos 
lada^ porque estobimos en calma. 

Domingo 15 del dicho mes tomé el altura on 12 grados y 12 
ninutos; hecimos camino al oeste, cuarta del norueste. 

Lunes 16 del dicho mes tomé el altura en H grados y medio; 
lecimos camino al norueste* 



lio KXPEDIGION Da LO AIS A 

Martes 17 del dicho mes, tomé el altura en 9 grados y 3 cuartos; 
hecimos camino al norueste, cuarta del oeste. 

Miércoles á 18 del dicho mes, tomé el altura en 8 grados, é he- 
cimos camino al norueste cuarta del oeste. 

Jueves 19 del dicho mes tomé el altura en 7 grados y 2 minu- 
tos; hecimos camino al norueste tomado del oeste. 

Viernes lí 20 del dicho mes tomé el altura en 6 grados y 25 mi- 
nutos: hecimos camino al norueste, cuarta del oeste. 

Sábado a 21 del dicho mes tomé el altura en 5 grados y 38 mi- 
nutos: hecimos camino al norueste, cuarta del oeste. 

Domingo a 22 del dicho mes tomé el altura en 6 grados y 25 mi- 
nutos: hecimos camino al norueste. 

Lunes a 23 del dicho mes de Julio tomé el altura en 2 grados y 
35 minutos: hecimos camino al norueste, cuarta del oeste. 

Martes á 24 del dicho mes, tomé el altura en un grado y 40 mi- 
nutos: hecimos camino al norueste, tomando del oeste. 

Miércoles a 25 del dicho mes tomé el altura en 41 minutos: he- 
cimos camino al norueste: este altura de los grados y minutos ha 
sido de la parte del sur de la línea equinocial. 

Jueves 26 del dicho mes tomé el altura en 20 minutos de la 
parte del norte de la línea equinocial; hecimos camino al norues- 
te, cuarta del oeste. 

Viernes a 27 del dicho mes tomé el altura en 2 grados y 28 mi- 
nutos de la parte del norte; hecimos camino al norueste. 

Sábado 28 del dicho mes no tomé el altura; hecimos camino al 
oeste. 

Domingo a 29 del dicho mes no tomé la altura; hecimos camino 
al norueste. 

Lunes a 30 del dicho mes no tomé el altura; hecimos camino al 
norueste. 

Martes a 31 del dicho mes, tomé el altura en 4 grados y 28 mi- 
nutos. 

Miércoles primero dia del dicho mes de Agosto, tomé el altura 
en 5 grados y 16 minutos de la parte del norte; hecimos camino 
delante del norte, hecimos camino al norueste. 

Jueves a 2 dias del dicho mes tomé el altura en 6 grados y 35 
minutos; hecimos camino al norueste. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS IH 

Viernes 3 dias del dicho mes no tomé el altura; hecimos cami- 
no al oeste. 

Sábado 4 dias del dicho mes no tomó el altura; hicimos camino 
al norueste. 

Domingo á5 del dicho mes no tomé el altura; hecimos camino 
al norueste. 

Lunes á 6 dias del dicho mes tomé el altura en 8 grados y 2 
tercios; hecimos camino al norueste, cuarta del oeste. 

Martes á 7 d3l dicho mes, tomé el altura en 9 grados y 2 tercios; 
hecimos camino al norueste. 

Miércoles á 8 del dicho mes no tomé el altura porque no pares- 
ció el sol; hecimos camino al norueste, cuarta del oeste. Desde 
ayer á medio dia hasta hoy á medio dia, hemos andado 26 leguas. 

Jueves á 9 del dicho mes no tomé el altura; hecimos camino al 
oesnorueste 37 leguas, acudiónos el punto en el cartear en 12 gra- 
dos escasos; este mismo dia acordaron todos los oficiales de la nao 
con el capitán de no correr mas al norte; porque se nos murió 
mucha gente: hobimos de hacer la via de las islas de Maluco. 

Viernes 10 del dicho mes tomé el altura en 12 grados y 25 mi- 
nutos á la parte del norte de la línea; hecimos camino al oeste, 
tomando del norueste, 32 leguas. 

Sábado á 11 del dicho mes de Agosto tomé el altura del sol en 
12 grados y 25 minutos; este dia tenia el sol de cenique {zenü)^ y 
caminamos al oeste, tomando del norueste, 42 leguas. 

Domingo 12 del dicho mes tomé el altura 12 grados y 36 minu- 
tos; hecimos camino al oeste 40 leguas. 

Lunes á 13 del dicho mes tomé el altura del sol en 12 grados y 
38 minutos; hecimos camino al oeste, tomando del norueste, 43 
leguas. 

Martes á 14 del dicho mes tomé el altura del sol en 12 grados y 
38 minutos; hecimos camino del oeste 40 leguas. 

Miércoles 15 del dicho mes tomé el altura del sol en 12 grados 
y 32 minutos á la banda del norte de la línea equinocia!; camina- 
mos al oeste tomando del norueste 32 leguas. 

Jueves 16 del dicho mes tomé el altura del sol en 12 grados y 
3 minutos; hecimos camino al oeste, tomando del norueste 4 le- 
guas. 



112 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

Viernes 17 del dicho mes tomé el altura del sol en 12 grados y 
32 minutos; hecimos camino al oeste, tomando del norueste, 34 
leguas. 

Sábado a 18 del dicho mes tomé el altura del sol en 12 grados y 
35 minutos de la banda del norte de la línea equinocial; hecimos 
camino al oest?, tomando del norueste, 30 leguas. 

Domingo 19 del dicho mes de Agosto tomé el altura en 13 gra- 
dos y 25 minutos, y causólo porque la corriente nos habia echado 
á la banda del norte; este mismo dia y la noche pasada camina- 
mos al oeste, y respondióme el punto al oeste, cuarta del norueste 
28 leguas. 

Lunes á 20 del dicho mes tomé el altura en 13 grados y 34 mi- 
nutos; hecimos camino al oeste, y acudióme al altura con el punto 
al oeste, cuarta del norueste 30 leguas. 

Martes a 21 del dicho mes tomé el altura en 13 grados y 35 mi- 
nutos; hecimos camino al oeste 18 leguas; este mesmo dia martes 
después de medio dia, descubrimos tierra por la parte del norte, y 
luego amuramos para ir allá, y llegamos á tres leguas della. y era 
ya la tarde y no osamos ir mas adelante; hecimos luego el bordo 
de la mar por la noche, y pasada la segunda guardia de la noche, 
hecimos el bordo de la tierra en busca de la isia. 

Miércoles por la mañana á las once horas llegamos junto con 
ella á menos de una legua, y echamos las honduras y no fallamos 
fondo: este mismo dia miércoles á medio dia tomé el altura al 
costado desta isla de la parte del sur en 14 grados y 2 minutos. 
Córrese esta isla por la parte del sur, una punta que tiene al este 
con otra que tiene al oeste lesnordeste, oessudueste habrá 10 le- 
guas; desta punta del oeste sudueste, se corre hasta otra punta 
questá de la parte del norueste, se corre norueste sueste, tomando 
de la cuarta del norte sur habrá 9 leguas: dentro desta isla á la 
parte del oeste se hacia una laguna muy grande, y páresela el 
agua muy verde; al leste desta laguna habia grandes árboles: aquí 
andubimos todo este dia y la noche, nunca la pedimos tomar, por- 
que la corriente nos habia echado á sotavento della, y ansí acor- 
damos de ir en busca de las islas de los Ladrones y de Maluco. 
Pusimos el nombre á esta dicha isla S. Bartolomé, porque habia 
dos é tres dias que era pasado su dia. 



COLECaON DE DOCUMENTOS 413 

Jueves 23 del dicho mes tomé el altura del sol en 13 grados y 2 
tercios: hecimos camino al oeste tomando del sudueste 20 leguas, 
f Viernes 24 del dicho mes tomé el altura en 13 grados y 18 mi- 
nutos de la parte del norte de la línea, hecimos camino al oeste, 
cuarta del sudueste 42 leguas: estoy do la isla de San Bartolomé 
este oeste, cuarta del nordeste sudueste, 70 leguas. 

Sábado 25 dias del dicho mes tomé el altura en 13 grados y 28 
minutos: hecimos camino al oeste, 48 leguas. 

Domingo á 26 del dicho mes tomé el altura en 13 grados y 25 

minutos: hecimos camino al oeste, cuarta del sudueste, 47 leguas. 

Lunes 27 del dicho mes de Agosto tomé el altura en 13 grados 

y 38 minutos: hecimos camino al oeste tomando del nordeste 28 

leguas. 

Martes 28 del dicho mes tomé el altura en 13 grados y 28 minu- 
tos: hecimos camino del oeste, tomando del sudueste una cuarta: 
hecimos 8 leguas. 

Miércoles 29 del dicho mes tomé el altura en 13 grados y 18 
minutos: hecimos camino al oeste, tomando del norueste 24 le- 
guas. 

Jueves 30 del dicho mes tomé el altura en 12 grados y 45 mi- 
nutos: hecimos camino al oeste, cuarta del sudueste 25 leguas. 

Viernes 31 del dicho mes tomé el altura en 12 grados y 27 mi- 
nutos: hecimos camino al oeste, cuarta del sudueste 25 leguas. 

Sábado primero del siguiente mes de Setiembre del dicho año, 
no tomé el altura porque no paresció el sol: hecimos camino al 
oeste, y eché punto por la singladura, y hallé que hablamos an- 
dado 25 leguas. 

Domingo 2 del dicho mes tomé el altura en 12 grados y 2 ter- 
cios: hecimos camino al oeste, guiñando al norueste por causa de 
ios aguaceros: hecimos 28 leguas. 

Lunes á 3 del dicho mes no tomé la altura: hecimos camino al 
oeste 25 leguas. 

Martes a 4 del dicho mes en amanesciendo vimos tierra, y era 
una de las islas de los Ladrones quel otro viaje habian descubier- 
to, y cuando la vimos, estábamos norte sur con ella en la isla de 
la parte del sur, y amainamos para ir sobre ella, y llegando cerca 
deJla, se nos hizo el viento algo mas escaso, y el aguajo que nos 

8 



114 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

echaba para fuera, andobimos barloventeando todo este dia y la 
noche. 

Miércoles a 5 del dicho mes ansimismo andobimos no lo pu- 
diendo tomar, y nos vino una canoa con ciertos hombres de la 
tierra, y de lejos nos salvó uno dellos que dentro en la canoa ve- 
nia, a la usanza y manera de España, en lo cual nos maravillamos 
mucho dolió, y hecimosle que viniese abordo, y él no osaba venir 
sin que le diésemos seguro, y ansí le dio el capitán Toribio Alon- 
so de Salazar, que al presente era capitán de la nao^ y ansí entró 
en la nao el dicho que nos habia saludado, y dijo que era de la nao 
quel otro viaje habia quedado en Maluco cuando la otra fué á Gas- 
tilla, y ellos que partieron de Maluco con la dicha nao por la tie- 
rra del Divian, ques en la contra costa de las Indias de Castilla, 
y los tiempos hallaron contrarios, y se volvieron á Maluco, y se 
les murió mucha gente en el camino, y que aportaron a una isla 
questaba al norte desta en que estábamos agora al presente, y por 
miedo de la muerte fuyeron él y otros dos compañeros, y así se 
fué la nao a Maluco sin ellos, y estovieron en aquella dicha isla: 
dijo, que hablan matado los indios a los otros dos sus compañeros, 
y á él que le trujeron unos indios de la mesma isla á esta isla en 
que agora él al presente estaba. 

Este mesmo dia miércoles a la noche, surgimos en esta dicha 
isla, y córrese por la parto del norte desdel cabo del este hasta 
una punta que hace en medio de la isla leste oeste, habrá 12 le- 
guas: desta punta que está en medio hasta el cabo del oeste, y se 
corre nordeste suduesto, habrá 10 leguas; dentro destos cabos hay 
buenos surgidores: en esta ensenada del nordeste sudueste eslo- 
vimos nosotros surtos en 40 brazas; la isla es alta de razonable 
manera, la cima rasa toda y despoblada; de enderrededor de la 
mar mala gente; della son hombres de buenos cuerpos: andan des- 
nudos en carnes, amostrando las naturas las mugeres. Ansimesmo 
tienen guerra unos pueblos con otros: en cada pueblo hay su Rey, 
y adoran en los muertos: cuando entierran un hombre principal, 
y ven que está comido, sacan los huesos y adoran ellos: ansimes- 
mo hacen hierros de lanzas con los huesos de sus enemigos; y 
hay mucha aceite de cocos que hacen al sol, y muchas frutas do 
muchas maneras; y matan mucho pescado con anzuelos de palo 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 115 

y (le hueso, y con cordeles que hacen con cortezas de arboles. En 
esta isla nos dijeron que habia otras doce islas de la misma cali- 
dad, sino que en algunas dellas habia mucho arroz; y ansimismo 
en esta isla tomamos muchos palominos que tenian los indios en 
jaulas, que ellos no los comian; y ansimismo hay en esta isla 
muchas aguas y buenas; y esta isla tiene una isla pequeña al no- 
rueste, y es llana y de muy grandes arboledas, y muy poblada de 
gente, habrá media legua do la una a la otra. 

Viernes á 7 del dicho mes de Setiembre tomé el altura en esta 
bahía desta isla en 13 grados. 

Domingo 9 del dicho mes tomamos 11 hombres desta isla de 
losquevenian á vender sus cosas, y los tomamos para esclavos 
por descanso de la gente de la nao (porque hacíamos mucha agua), 
por mandado del capitán Toribio Alonso de Salazar. 

Lunes á 10 del dicho mes, antes que amanesciese, partimos de 
esta isla para ir en busca de las islas de Maluco, haciendo el ca- 
mino del oessudueste, y a medio dia tomó el altura en 12 grados 
y 35 minutos. 

Martes 11 del dicho mes tomé el altura en 12 grados y 8 minu- 
tos, y estaba de la dicha isla de los Ladrones 35 leguas esnordeste 
oessudueste, de la banda del norte de la línea. 

Miércoles á 12 dia^ del dicho mes tomé el altura en 11 grados y 
54 minutos: hecimos camino al oessudueste 15 leguas. 

Jueves 13 dias del dicho mes de Setiembre tomé el altura del 
sol en 11 grados y 18 minutos á la banda del norte: hecimos ca- 
mino al oessudueste 23 leguas. 

Viernes á 14 del dicho mes tomé el altura en 10 grados y 54 mi- 
nutos de la parte del norte de la línea equinocial: hecimos cami- 
no al sudueste, cuarta del oeste 38 leguas. 

Sábado 15 del dicho mes tomé el altura en 9 grados y 11 minu- 
tos: hecimos camino al sudueste, cuarta del oeste 23 leguas. 

Domingo 16 del dicho mes no tomé el altura porque no pares- 
ció el sol: hecimos camino al sudueste, cuarta del oeste 35 leguas 
perla singladura. 

Lunes 17 del dicho mes tomé el altura en 7 grados escasos: he- 
cimos camino al sudueste 38 leguas: esta noche nos dio un agua- 
cero de viento que nos hizo correr el norte; y pasada la media no- 



116 EXPEDICIÓN DE LOÁIS A 

che, dimos las velas y hecimos camino al norueste que no nos 
cabia mas largo. 

Martes 18 del dicho mes tomé el altura en 8 grados y un tercio, 
y causólo que babiamos corrido la noche pasada al norte, y la 
corriente iba para el norte, y de aquí volvimos nuestro camino 
del sudueste. 

Miércoles 19 del dicho mes tomó el altura en 8 grados y 5 mi- 
nutos: hecimos camino al sudueste, cuarta del oeste, 20 leguas. 

Jueves 20 del dicho mes no tomé el altura que no paresció el 
sol; hecimos camino al oeste: hallé por la singladura que habia- 
mos andado 14 leguas. 

Viernes 21 del dicho mes tomé el altura en 7 grados 55 minutos: 
hecimos camino al oeste 13 leguas. 

Sábado 22 del dicho mes tomé el altura en 8 grados á la parte 
del norte de la línea: hecimos camino al oeste, tomando del no- 
rueste, 8 leguas. 

Domingo 23 del dicho mes tomé el altura en 7 grados y 25 mi- 
nutos: hecimos camino al sudueste, cuarta del oeste 15 leguas. 

Lunes a 24 del dicho mes tomé el altura en 7 grados y 5 minu- 
tos: hecimos camino al sudueste, cuarta del oeste 12 leguas. 

Martes a 25 del dicho mes tomé el altura en 6 grados y 4 mi- 
nutos: hecimos camino al norueste, cuarta del oeste 20 leguas. 

Miércoles a 26 dias del dicho mes de Setiembre tomé el altura en 
5 grados y un tercio a la banda del norte de la línea: hecimos ca- 
mino al sudueste 20 leguas. Este dia en la noche nos dio el vien- 
to al sudueste, y corrimos al norueste cuarta del oeste. 

Jueves 27 del dicho mes tomé el altura en 5 grados y 7 minutos: 
hecimos camino al norueste, cuarta del oeste 20 leguas. 

Viernes 28 del dicho mes tomé el altura en 6 grados y 8 minu- 
tos á la banda del norte de la línea: hecimos camino al norueste 
20 leguas. 

Sábado a 29 del dicho mes tomé el altura en 7 grados y dos ter- 
cios á la banda del norte de la línea: hecimos camino al norueste, 
cuarta del oeste 15 leguas. 

Domingo 30 del dicho mes tomé el altura en 7 grados y 43 
minutos; hecimos camino al norueste, tomando del oeste 15 le- 
guas. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 117 

Lunes á primero dia del siguiente mes de Octubre del dicho 
año, tomé el altura del sol en 8 grados y 28 minutos; hecimos ca- 
mino al norueste, tomando del oeste 8 leguas con aguaceros que 
nos echaban al norte. 

Martes 2 dias del dicho mes, en saliendo el sol vimos tierra; es- 
taba por la parte del oeste 12 leguas de nosotros, y tuvimos cal- 
ma, que la nao no caminaba ninguna cosa, sino que nos echaba 
el aguaje para el norte; tomó el altura en 8 grados y 55 minutos a 
la parte del norte. 

Miércoles á 3 dias del dicho mes de Octubre tomó el altura en 
8 grados, y 58 minutos; no caminamos ninguna cosa, estuvimos 
en el mismo paraje de ayer. 

Jueves á 4 del dicho mes tomé la altura en 9 grados, y no heci- 
mos ningún camino desde ayer hasta hoy por la gran calma que 
hacia, sino lo quel agua se nos traia a una parte y a otra. 

Viernes á 5 del dicho mes no tomó el altura, que no páreselo el 
sol, é ansimesmo estovimos en calma. 

Sábado a 6 del dicho mes, nos di(5 el viento del norueste, ó fui- 
mos en busca de la tierra que hablamos visto al sudueste, y lle- 
gamos junto con la tierra, y no hallamos fondo para surgir: y ansí 
yendo á longo de la isla, vimos una bahía que entraba por la tie-' 
rra adentro 4 ó 5 leguas, y entramos por allí adentro hasta una 
legua, y surgimos entre unas islas que habla dentro en cuarenta 
brazas. 

Domingo 7 del dicho mes fué el batel a tierra a ver qué tierra y 
gente habla en ella, y si hallarla mejor surgidor mas adentro; y 
halló que habla surgidor y buenas aguas corrientes. 

Lunes 8 del dicho mes nos levantamos de donde estábamos aquí 
surtos, y fuimos por la bahía arriba hasta el cabo de la ensenada, 
y surgimos en 50 brazas, que toda la bahía es ansi fondable, y al 
través de este surgidor, un cuarto de legua, habla muchos rios y 
muy buenos, y tomamos aquello que nos hacia menester: y estu- 
viendo en este dicho lugar, nos vino un Rey de un pueblo á la nao 
con mucha amistad, y trajo muchas gallinas para vender, y se 
las mercó el capitán por avalorios: este Rey, y los que con él ve- 
nían, algunos traían en las orejas sortijas de oro, que podia pesar 
cada una un ducado y ducado y medio, y daban cada una deltas 



118 EXPEDICIÓN DE LOÁIS A 

por media braza cristalina, y el capitán no consintió ni quiso ha- 
cer mención del oro, porque no pensasen que haciamos mucha 
caricia dello, y ansí se fué. 

Martes siguiente a 9 del dicho mes de Octubre por la mañana, 
fué el batel en tierra; y estoviendo haciendo amistades con el Rey 
de la tierra que nos queria dar provisiones, vino un hombre de 
Malaca, y dijo al Rey que no nos diese ninguna cosa, ni tomase 
amistad con nosotros, que al mejor tiempo los mataríamos, y esto 
decia él pensando que eramos portugueses, quel ya conoscia los 
tratos dellos; y él diciendo esto, fuyeron todos, que nunca mas 
pedimos haber plática con ellos, y ansí volvimos el batel á la nao 
sin recado. 

Miércoles a 10 del dicho mes antes del dia nos fuyeron los once 
esclavos que hablamos tomado en la isla de los Ladrones con la 
misma canoa que á ellos tomamos, y ansí estovimos en este puerto, 
que nunca pedimos ver amistad ni provisión con los de la tierra. 

Jueves a 11 del dicho mes fué el batel á la tierra otra vez, y to- 
maron á un indio de la tierra con un puerco, y ansí le trajimos á 
la nao por despecho, que no nos hablan querido dar por nuestros 
dineros ninguna provisión. Y esta isla se dice Polo, la gente della 
son cafres, adoran en los ídolos: estos ídolos son que los facen de 
madera, y los pintan lo mejor que pueden, como nosotros a los 
santos: en cada pueblo hay su Rey: algunos hay que tienen ene- 
mistad y guerra unos con otros, y el indio que tomamos, nos dijo 
que habia mucho oro de la parte del oeste de la isla, que lo saca- 
ban debajo de la tierra, y lo cernían con unos ameres, según 
nos dijo por señas. Estoviendo surto en esta bahía, tomé el altu- 
ra en 8 grados y 4 minutos. 

Lunes a 15 del dicho mes de Octubre nos partimos do este puer- 
to desta isla, para ir a una otra isla que se llama Cebú questaba 
al norueste: ya que estábamos fu3ra do los cabos nos dio el vien- 
to al nornorueste, contrario para ir, y ansí bebimos de*arribar 
para ir en busca de las islas de Maluco. Esta dicha isla se corre 
por la parte del leste, norueste sueste. 

Martes á 16 dias del dicho mes tomé el altura en 6 grados y 35 
minutos, yendo á longo desta isla, haciendo el camino del sur 
tomando del sueste. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 119 

Miércoles a 17 del dicho raes de Octubre tomé ol altura en 5 
grados y 32 minutos de la parte del norte de la línea, y hallé que 
habíamos andado que partimos de aquel puerto de Polo hasta hoy 
miércoles á medio dia, 47 leguas. 

Jueves 18 dias del dicho mes tomé el altura en 4 grados y 58 
minutos; hecimos camino al sur, desde ayer á medio dia hasta 
hoya medio dia, hallé que hablamos andado 20 leguas, y hasta 
aquí llega esta isla de Polo de la parte del sur; y despidiéndonos 
desla dicha isla^ vimos una isla redonda no muy grande, con otras 
tres pequeñas, y está nordeste sudueste con la dicha isla de Po- 
lo, cuatro leguas; esta isla redonda llaman Sandingar, según nos 
dijo el indio que llevábamos en la nao. 

Viernes 19 del dicho mes tomé el altura en 4 grados; hecimos 
camino al sur cuarta del sueste, 20 leguas; veniendo en esta de- 
rrota susodicha, vimos una isla de la parto del lesnordeste, y nos 
dijo el indio que traíamos que se llamaba Barragan, y desta isla 
de Sarragan al oesnorueste 15 leguas vimos una isla pequeña; no 
supimos su nombre. 

Sábado á 20 del dicho mes no tomé el altura; hecimos camino 
al sur, cuarta del sueste, é yendo en esta derrota, vimos una isla 
al nornordeste, y está con la isla de Sarragan leste oeste, cuarta 
del nordeste sudueste 20 leguas; arribamos sobre ella, y como 
fuimos junto con ella, se nos calmó el viento, y vimos otra isla 
junto con esta, á una legua della, á la banda del norte, y pareció- 
nos que era muy grande; tiene una costa de la banda del oeste 
que se corre norte sur, cuarta del nordeste sudueste; en mas de 
20 leguas no le vimos el cabo del norte. Yendo ansi á longo desta 
isla primera, no hallamos fondo para surgir, y descobrimos otra 
isla; pensamos que toda era una tierra con esta en que andába- 
mos, hasta que descubrimos la canal de entre las dos; hay de la 
una á la otra media legua lessueste oesnorueste, y fuimos allá y 
no fallamos fondo para surgir, y ansi fuimos á longo desta isla para 
surgir, y después descobrimos cuando llegamos á la parte del leste; 
enviamos el batel á tierra á sondar y halló surgidor junto con la 
tierra, y no pedimos llegar en tierra, que nos hacia mucha calma. 
Domingo 21 del dicho mes tomé el altura al costado desta isla 
de la parte del sudueste en 3 grados y 38 minutos, y hallé que 



120 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

estábamos de lii isla de Tnrreniite, quos una de las blas de Maluco 
y la mas al norte de todas, norte sur, cuarta del noi*(le3te sudueste 
55 leguas; do aquí corrimos para ir á surgir on esta dielia isla a! 
nornordeste. 

Lunes 22 dias del dicho raes tomé el altura; surgimos on esta 
isla de la parte del norueste en 40 liraMs; aqui nos Irajieron mu- 
chos mantenimientos de muchos puercos y cabras y (íallinas y 
pescados y papagallos; y hecimos amistados con un Rey desta 
dicha isla; el Rey es Cafre y toda su gente; hoy muchos pueblos 
y en cada pueblo hay su Rey, y algunos tienen enemistad unos 
con otros. No tienen otra vestidura sino sendos pañecitos de al- 
godón á luengo de sus naturas; llámase esta isla Talao. A esla 
Rey ya dicho dimos una bandera con las armas del Emperador; 
esta gente adora ansimismo en los ídolos. 

Está otra isla al nordeste, cuarta del norte, que se llama Aso, 
hay tres leguas de la una li la otra; el Roy dosta isla nos dijo qua 
habia otra isla al nordeste de aqui desta dicha isla que había mu- 
cho oro, y que se decia la mas principal isla Galiun. 

Martes 23 del dicho mes tomé el altura del sol en esta bahía 
desta dicha isla en 3 grados y 35 minutos; aqui eslovimos algunos 
dias refrescándose la gente. 

Sábado á 27 del dicho mes por la mañana partimos desta dicha 
isla de Talao, con la bendición de Dios, en busca de la i^la de Ma- 
luco, haciendo el camino al sur, cuarta del sueste, y del cabo des- 
ta dicha isla de Talao de la parte del leste, á tres leguas al su- 
dueste, y hace una baja tan buena como una galera, la mar rompe 
encima della, no sé si es arena ó piedra. 

Domingo 28 del dicho mes de Octubre tomé el altura del sol 
en 2 grados y 50 minutos de la parte del norte do la línea; es^ 
toy con la isla de Talao norte sur, cuarta del norueste sueste 1$ 
leguas. 

Lunes 20 dias del dicho mes por la mañana vimos tierra y em 
la isla do Gílolo, y llegándonos 3 ó i leguas de la tierra, nos calmó 
el viento. 

Martes 30 de dicho mes estovimoa en calma, que no camina- 
mos nada; tomé el altura del sol en 2 grados y 25 minutos á la 
parte del norte. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 121 

Miércoles 31 del dicho mes estuvimos en calma^ que no cami- 
namos á una parte ni a otra, é tomé el altura de ayer. 

Jueves primero dia del mes de Noviembre tomó el altura; tomó 
la misma altura de ayer, y estovimos en calma que no camina- 
mos cosa ninguna. 

Viernes a 2 dias del dicho mes do Noviembre tomé el altura; no 
hecimos camino á ninguna parte; al norte deste cabo desta isla 
de Gilolo está otra isla que se llama Rabo, que ansi nos dijeron 
unos indios de la tierra que nos vinieron a hablar, y nos dijeron 
toda la manera y en qué paraje estábamos. Córrese esta isla de 
Rabo con esta de Gilolo leste oeste, cuarta del nordeste sudueste, 
hay tres leguas; y al leste desta dicha isla de Rabo hay otra isla 
grande que se llama Moro; hay de esta isla de Rabo á ella de lo 
mas cercano media legua; este dicho viernes, tí la noche, pasada 
la primera guardia de la noche, nos dio el viento al norte, y en- 
tramos por entre estas islas de Gilolo y de Rabo para ir á un pue- 
blo que se dice Zamafo, ques en esta misma isla de Gilolo, por 
saber nuevas de las islas de Maluco^ porque habíamos róscelo quo 
habia portugueses. 

Sábado á 3 dias del dicho mes de Noviembre, eramos aluengo 
desta isla por la parte del leste, haciendo el camino al sur: yendo 
en esta derrota, hallamos una baja cubierta, 3 leguas de la tierra 
norte sur, cuarta de nordeste sudueste de la punta de la entrada 
desta dicha isla; habia sobre ella 2 brazas de agua, 6 leguas de 
longitud de la punta hasta ella; ó yendo ansí en esta derrota ya 
dicha, pasamos adelante del pueblo de Zamafo ó cabsólo^ por- 
que no sabiamos á donde era, y después de pasado le reconoci- 
mos, y tornamos al dicho pueblo. Córrese esta isla de Gilolo por 
esta parte del leste, norte sur en 25 leguas, y de allí vuelve la 
costa al leste, cuarta del nordeste en 15 leguas. 

Domingo 4 dias del dicho mes fuimos á entrar en el puerto de 
Zamafo, y á la entrada deste puerto de Zamafo hay unas 10 ó 12 
ísletas pequeñas llenas de arboledas muy grandes, y por entre 
ellas pasamos y fuimos á surgir junto con el dicho pueblo de Za- 
mafo A tiro de una piedra de la tierra en 40 brazas, y vino luego 
el Gobernador del dicho pueblo que estaba puesto por el Rey de 
Tidori, ques una de las islas do Maluco, y nos dijo en la nao co- 



i22 



EXPEDIGIOS DE LOAISA 



mo hnbia portugueses en Maluco, y que tenían fortaleza hecha 
de cal y canto en la isla do Terrenate, ques una de las islas de Ma- 
hicn, y nos dijo como llevaron los hombres de Castilla que ha- 
blan quedado el otro vinge en Tidori, y les quemaron el dicho 
pueblo de Tidori, porque estaban en servicio del Emperador, y 
otras muchas cosas nos dijo, que aquí no asiento. 

Lunes á5 dios del dicho mes lomé el nltura en este dicho puer- 
to en un grado y un tercio á la banda del norte de la línea; aquí 
pstovimos algunos dias. 

Domingo 18 del dicho mes partimos deste dicho puerto de Za- 
mnfo para ir á las islas de Maluco, haciendo el mismo camiuo 
para salir por donde entriimos, para venir á este dicho piiorlo, 
haciendo el camino del norte. 

Lunes 19 tomé el altura en el cabo desta isla de Gilolo ques al 
norte: tomé el altura en 2 grados y un tercio á la parle del norte 
de la línea equinocial, y estoviendo ya fuera deste dicho cabo, nos 
vino mucho viento contrario del sudueste, y fué tanto, que noa 
fué forzado de correr largo, y nos hizo abatir en tal manera que 
no podimos tornar á donde habíamos salido, porque la corriente 
y el viento que eran contrarios, nos abatieron al norte y fuénos 
forzado de rodear la isla de Moro que antes dije, que está leste 
oeste con la isla de Rabo. EsUi isla de Moro se corre por la banda', 
del norueste, nordeste sudueste 12 leguas, y dende allí vuelvo al 
esnordeste fasta 8 leguas: desta punta de les nordeste se corro 
norte sur, cuarta del nordeste sudueste 6 leguas hasta una punta, 
y entre esta ensenada estovimos surtos algunos dias; y desta pun- 
ta del sur hasta el cabo de Gilolo que antes dijimos, so corra le- 
sueste oes norueste en 12 leguas; y en la playa que dijimos qae 
surgimos, fué el batel en tierra y trujo muchas gallinas y pescado, 
y otros mantenimientos; ansí rodeamos esta dicha isla, y llega- 
mos al mcsmo lugar por donde hablamos salido, ques por entre 
Rabo y la dicha isla de Gilolo; y ya que eramos fuera do k dicha 
boca, nos dio otra vez mucho viento y fuimos á surgir á la dicha 
isla do Rabo, que está leste del cabo de Gilolo, é surgimos de la 
parte del sueste. 

Viernes 30 dias del dicho mes, día de Sant Andrés, yendo á 
surgir á la dicha isla de Rabo, nos vino un portugués á la uno 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 123 

con unas cartas de Don García Henriquez, que era capitán de la 
fortaleza de Terrenate por el Rey de Portugal, y habló con nues- 
tro capitán Martin Iñiguez de Garquizano, y dio las cartas, y le 
dijo muchas cosas, y le hizo requirimientos de parte de su capi- 
tán el dicho portugués, diciendo: que fuese el dicho Martin 
Iñiguez, capitán de la dicha nao, con su nao é con su gente a la 
fortaleza del dicho Rey de Portugal, porque todas estas islas do 
Maluco y sus comarcanas estaban por el Rey de Portugal: y res- 
pondió el dicho nuestro capitán Martin Iñiguez: que no seria ra- 
zón que un capitán del Emperador fuese á someterse debajo de 
Ja bandera del Rey de Portugal, y si el dicho capitán de los 
portugueses estaba en la isla de Terrenate con fortaleza, quel 
iría con su nao y gente a la otra isla que se decia Tidori, pues 
estaba en servicio del Emperador, y por estar en su servicio lo 
habian destruido, y lo querían ir á rehacer, y otras muchas cosas 
pasaron entre ellos, y ansí se despidió el dicho portugués del di- 
cho nuestro capitán, y se fué a donde tenia su fortaleza: este di- 
cho 4)ortugué3 se llamaba Francisco de Gastro. Yendo ansí, 
surgimos en esta dicha isla por la parte del sueste. 

Sábado primero dia del siguiente mes de Diciembre del dicho 
año, fué el batel á la dicha isla de Omoro, que está media legua 
por la parte del leste, é trajo mucho arroz, é gallinas, é cabras, é 
otros muchos mantenimientos para la gente: aquí estovimos al- 
gunos dias esperando tiempo para ir á las islas de Maluco: esto- 
vieado en este dicho puerto de esta isla de Rabo tomó la altura 
del sol en 2 grados y 24 minutos. 

I Jueves á 13 dias del dicho mes de Diciembre por la mañana, 
nos caceó la ancla en este dicho puerto de Rabo: fuénos forzado 
de nos levantar é hacer á la vela, y el viento y la corriente nos 
eran contrarios, y fuénos forzado de irnos a Zamafo, donde pri- 
meramente habiamos estado, y sorgimos dentro de aquellas is- 
letas de Zamafo dos leguas mas hacia el norte, delante un puerto 
que se dice Ghiava, donde trujimos muchas provisiones de mu- 
chas cabras, é gallinas, é otras muchas cosas, y los mesmos de 
la tierra traian a vender á la nao cosas de mantenimientos. 

Viernes 28 dias del dicho mes de Diciembre, partimos deste 
puerto de Ghiava para ir a las islas de Maluco, é ya que eramos 



EXPEDiaON DE LOAISA.^ 

fuera de las islelits, tovimoa (alma, y raminamos naiiy pi 
noche. 

Sábado 29 del dicho mes tovimos buen viento que 
del golfo fuera desta ensenada, y del cabo tle Gilolo; córrei 
cabo de Gilolo, ques grande por la parte del norte, les' 
cuarta del nordeste sueste, hay G leguas, y al norueste desl 
de la parte del oeste hay otra isla pequeña una legua do la 
isla de Gilolo; yendo la nuestra rota doblando el dicho 
ciendo el camino al sudoeste, nos salieron detras desta diei 
leta dos caravelas y una fusta de los portugueses, y 
páranles de indios para nos tomar, mas llevábamos el vien' 
bueno, y ellos no tenian mucha gana de pelear con no! 
cuando nos vieron la nao que era grande, y ansí los dejamos" 
la popa, y les perdimos luego de vista. Esta dicha isla de Gilolo 
se corre por la parte del oeste, nordeste sudueste hasta un pueblo 
que se dice Gnmoconerü, hay 2S leguas, y^desle cabo de Gtimo- 
conera se corre norte sur cuarta de nordeste sudueste: estw cabo 
estiéndese junto del pueblo de Gilolo hasta quince leguas; se co- 
rre al suduostc. Esta isla de Gilolo es muy grande, y en toda ella 
no hay mas de un Rey, y díceso el Rey de Gilolo, porque el pueblo 
donde él vive, se llama así: hay otros muchos pueblos en la dicha 
isla, mas son sugctos ó la isla de Terrenate y de Tidori. 

Domingo 30 del dicho mes eslovlmos en pasar esta dicha coSr 
la de Gilolo. 

Lunes 31 dias del dicho mes de Diciembre amanecimos á vislft 
déla isla de Terrenate y de Tidori, que son las islas que est¿a 
mas al norte; este dicho dia á la noche sorgimos en la isla de Ti- 
dori por la parte del nordeste. 

Martes primero dia del raes de Enero del año de mil é quínicu- 
fos é veinte é siete años, por la mañana nos levantamos do don- 
de estábamos surtos por la parte del nordeste desta dicha isla, 
para ir al pueblo principal de la dicha isla do Tidori que está poi 
la parte del les sudueste, y ansí surgimos en este dicho pueblo j 
las 10 horas del dia, y vino el Rey y et Gobernador y sus caballe- 
ros, y ovieron mucho placer con nosotros, y nos contaron sos 
fortunas, y de la destrucción que los portugueses habían hecho, 
porque habían estado en servicio del Emperador, y nosotros vi- 



COLECaON DE DOCUMENTOS 125 

mos la destrucción y quemadura de tierra, y luego en la hora 
hecimos en tierra un reparo de piedra, y tierra, y madera para 
poner alguna artillería para nos defender, que nos decian que 
habian de venir á combatirnos; ansí nos hecimos fuertes en la 
tierra y en la nao lo mejor que pudimos. 

Viernes á 18 dias del dicho mes de Enero antes que amanes- 
ciesecon tres horas, nos vinieron a combatir los portugueses con 
una fusta y un batel, y un sampan con mucha artillería y muchos 
paraoles con {jente de la tierra, y nos tiraron muchos tiros de 
artillería, y nos mataron un hombre. Duró el combate hasta otro 
dia sábado á medio dia, é ansimesmo le tiramos nosotros á ellos 
mochos tiros, y con tanto se fueron para su isla á donde tenían 
su fortaleza. 

Las islas que tiene la especería del clavo son estas, Terrenate, 
Tidori, Motil, Maquian, Bachan: estas son las principales. 

Terrenate es alta y toda poblada al rededor, y el pueblo princi- 
pal que se dice Terrenate, está por la parte del sudueste: esta isla 
es alta, que está mas al norte de todas, y los árboles de clavo están 
arriba en mitad de la montaña, cógese cada año mili habares de 
clavo que son 4,000 quintales; esto se entiende como en Castilla, 
cuando hay buena vendeja del vino: esta isla de Terrenate tiene 
otra isla pequeña al nornordeste, llámase Iri, es poblada: tiene 
esta isla de Terrenate 9 leguas. 

La isla de Tidori es alta mas que la de Terrenate, y mas aguda 
para arriba, tiene una falda al nornordeste, es poblada toda al 
derredor, y el pueblo principal que se llama Tidori está por la 
parte del leste: córrese con la isla de Terrenate norte sur cuarta de 
nordeste sudueste, una legua escasa: los árboles del clavo son 
arriba en medio de la montaña: cógese en esta isla de Tidori no- 
vecientos habares de clavo, que son tres mil é seiscientos quinta- 
les, y es mejor que lo de Terrenate: tiene do rodeo nueve leguas. 
Elsta isla tiene otra pequeña al sudueste que se dice Meytara, hay 
nn cuarto de legua desta isla allá. Tiene otra isla esta isla de 
Tidori al susudueste que se dice Mare; hay una legua de la una 
á la otra: tiene 4 leguas de rodeo: hay algún poco de clavo, y es 
bravo y agora le empieza á hacer bueno, y está esta dicha isla de 
Tidori en dos tercios de grado de la banda del norte. 



126 EXPEDICIÓN DE LO AIS A 

La isla do Motil no es tan grande como esta de Tidori, ni tan 
alta, ansimismo se cria el clavo en lo alto como en estas otras: có- 
gese en ella ochocientos habares de clavo, que son tres mil y 
doscientos quintales; córrese con esta isla de Tidori norte sur, hay 
tres leguas. 

La isla de Maquian es algo mayor que la de Motil y cógese en 
ella ochocientos bahares de clavo, que es muy bueno: córrese 
con esta isla de Motil norte sur: hay una legua desta isla de Ma- 
quian: al sueste de Maquian hay una isla que se corre al sueste: 
llámase Cayoan. 

La isla de Bachan está mas ol sur de todas estas islas ya dichas, 
mas de ocho leguas, y es mayor que ninguna de las dichas: 
cógese en ella quinientos bahares de clavo, que son dos mil 
quintales; no es tan bueno como el de estotras islas, y caúsalo 
que esta apartada de la línea mas que las otras. 

En el pueblo de Gilolo qucs la misma isla que dijimos antes 
que ninguna destas dichas islas^ hay clavo, aunque poca canti- 
dad, y es bravo, y agora lo hacen como en Castilla se usa de 
enjerir los árboles para mejorarlos de la manera que quisieren: 
ansi alimpian también los árboles, aunque no los enjieran. Este 
dicho pueblo de Gilolo está al nordeste desta dicha isla de Tidori, 
hay 8 leguas; la isla es grande como antes dijimos, son sugetos, 
y al travieso por el leste a todas estas islas de Maluco, y todos los 
pueblos de esta dicha isla de Gilolo como antes dijimos, son su- 
getos á estas islas do Maluco, escepto aquel Rey que se dice Gi- 
lolo; é ansi van los destas islas cada uno á sus pueblos: pasan con 
los paraoles, y traen madera y pan y todo lo que han necesidad: 
hay muchos cafres y muchos puercos en ella. 

Todas estas islas de Maluco y sus comarcas son tan montaño- 
sas que nenguna conociencia puede hombre tener en ellas, sino 
es por la altura, y por la buena derrota que trujiere el que vinie- 
re en busca dellas; ansimismo, son muy fondables que a tiro de 
piedra de la tierra hay 40 ó 50 brazas, y luego poco avante no 
hay fondo. 

Y después de pasado todo esto que arriba he escrito, yo Martin 
de Uriarte, piloto rodié la dicha isla de Gilolo toda al derredor, y 
hallé que se corrió la dicha isla por la parte del este, empezando 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 127 

dende aquellas 20 leguas de Zamafo que antes dijimos se vuelve 
la costa de la dicha isla al sur, y llámase este cabo primero de 
Vichóle, porque se llama así un lugar de la dicha isla, y como 
digo, deste cabo vuelve la costa al sur hasta 25 leguas, y entro 
estos cabos hay ensenada que entra 15 leguas dentro en tierra, y 
entre esta ensenada hay 5 ó 6 isletas: hay surgidores mirando 
muy bien con el batel y las sondando: y llámase este cabo del 
sur el cabo de Cuma, por causa de un lugar que está en el cabo 
que ansí se ll:ima. El cabo es agudo, y tiene una isleta pequeña 
media legua al sueste, y deste dicho cabo vuelvo la costa al oes 
norueste, hasta treinta leguas, y dende alli vuelve al cerculo de 
costa al sur cuarta del sueste 35 leguas; y en esta costa hay dos 
islas pequeñas; y en este cabo del sueste hay una isleta pequeña 
obra de una legua al susueste: ansimismo al susuoste del cabo en 
15 leguas y en 20 son las islas de las Papuas en que son mas de 
8 islas chicas y grandes: y deste dicho cabo vuelve la costa al 
oeste cuarta del norueste, haciendo algunas ensenadas pequeñas 
para el norte, y en esta derrota cuatro leguas al sur hay dos islas 
pequeñas, que se llama la una Graos y la otra Tomadora; y an- 
simismo al oeste destas dos islas corriendo á la misma derrota 
está la isla de la Bucha, ques grande, tiene 15 leguas de leste 
oeste: al sudueste desta isla de la Bucha obra de una legua está 
la isla de Bachan: al sudueste desta isla de la Bucha están dos 
islas grandes, en que se llama la una Maraza, y la otra Tapatapa, 
está al oes sudueste de Maraza obra de una legua poco mas; y 
como antes dijimos, la dicha isla de Gilolo del sueste se corre al 
oeste cuarta del norueste en 25 leguas hasta la vista de las islas 
de Maluco, y dende alli vuelve al nornorueste hasta la punta del 
pueblo de Gilolo que hay 25 leguas: en esta derrota están las islas 
de Maluco. 

Jueves diez é siete días del mes de Knero del año de mil é qui- 
nientos ó veinte é siete años, á media noche vinieron una fusta 
y un batel, é otros muchos paraoles con ellos, ó venian dentro 
muchos portugueses, é venian muy quedos para llegarse junto 
con la nao y echarla á fondo con la mucha artillería que traian, 
é fueron sentidos é vistos de la nao, por la buena guardia que 
babia en ella, y les tiraron un tiro desde una punta que estaba 



128 



EXPEIUCION DE LOAISA 



junto de la nao, el cual dicho tiro estaba allí puesto pura defen- 
sión áe la nao, é con él estaban seis ó siete hombrea de los nues- 
tros: é los portugueses tiraron otro tiro grueso á la nao é no la 
dio ó después tiraron otro que dio en el costado de la diehn aao 
por la parte de estibor: hicieron un gran agujero, é tras aquel 
■ tiraron otro tiro é dieron junto donde el primero habían dado é 
matónos un hombre que era grumete, que se llamaba Jorge de 
Atan, é nos hirieron otros tres hombres; é posotros les tiramos 
con nuestra artillería, y no les dieron dentro mas de con dos 
medias, deque mataron un hombro y hirieron dos, y con eato 
se fueron detrás de una punta para remediar el daño que tenia la 
f jsta, y para enterrar los muertos y curar los heridos, cuanto se 
retrajieron luego detrás de una punta que estaba cerca do la di- 
cha nao. 

Luego otro dia viernes á 18 dias del dicho mes en amanescien- 
do, vinieron los dichos portugueses desviados do donde estaba la 
nao, é comenzaron de tirar mucha artiUerm, y estuvieron en esto 
hasta hora de comer, é dieron con dos tiros gruesos A Ir nao, maa 
no hecieron daño nenguno á la gente, é nosotros nos derendia- 
mos lo mejor que pudiamos, conforme ú la demanda que pedií 
no sabemos el daño que les hezimos, mas de cuanto se fueron 
detras de la dicha punta donde el dia antes se habían ido, y dsío- 
vieron alli hasta la tarde. 

Este dia en la tarde, sabiendo nosotros que los portugueses ca- 
taban tras aquella punta, fueron quince hombres de los nueatros 
escopeteros é ballesteros, con mucha gente de la isla, é dieron 
sobre los portugueses que estaban comiendo, de sobro sallo, J" 
estaba una barranca en medio de los nuestros y dellos, que ái 
otra manera les hicieran mucho daño, é con todo esto hirieron i 
tres ó á cuatro en tierra, é malaron dos, é dos caballeros de los di 
Terrenate, é ansí so volvieron los nuestros sin ningún daño, aun- 
que los portugueses les tiraron muchos tiros de las fustas; i 
plugo tt nuestro Señor Dios que no les acertó ninguno. 

Este dia, antes que se pusiese el sol, volvieron los dichos poft 
tugueses, é traían en la fusta una bandera por proa á ras del ago^ 
y decía; (/ sutif/re y d fiteijo, é ansí tiraron muchos tiros, é non 
hicieron mal ninguno, é nosotros ansimesmo les tiramos cierl 



.A^ 



COLECCIÓN DE DOCUMECTOS 129 

tiros; si los otros los han rescibido no lo sabemos, y con tanto se 
retrajeron donde primero. 

Sábado 19 dias del dicho mes de Enero, en amancsciendo tor- 
naron los dichos portugueses é tiraron muchos tiros de artillería 
é nos dieron tres en la nao, y estoviéronse en esto hasta hora do 
medio dia, y en esto tiraron otro tiro grueso, y reventóles el tiro, 
y ansí luego se fueron a Terrenate, habiéndonos hecho este dia 
mucho daño a la nao, é no volvieron mas con la fusta é batel, 
pensando que dejaban la nao en tal estado que no podia navegar: 
nuestra artillería jugó la mayor parte della, donde se gastaron 
mas de doce quintales de pólvora, y como estaba mal asentada, 
no les podia coger ningún tiro. 

Este dia en la tarde vinieron cinco paraoles de Gilolo después 
de idos los portugueses, y vinieron en ellos dos hombres de los 
nuestros, é traian ciertas cosas do comer para la gente, é otro dia 
siguiente, que fueron veinte del dicho mes de Enero, estando es- 
tos paraoles juntos de nuestra nao, vimos salir dos paraoles déla 
isla de Motil, que está tres leguas desta dicha isla de Tidori, é cada 
paraol tomó dos ó tres hombres do los nuestros escopeteros, ó 
fueron por tomar los otros dos paraoles que habian visto, é que- 
riendo anochecer llegaron cerca del uno dellos que venia cargado 
de clavo, y comienzan los nuestros de tirarles: dentro del dicho 
paraol venian veinte é tres hombres y un portugués, esclavos; el 
dicho portugués alzó las manos á nosotros pidiendo misericordia, 
y en esto los indios de Gilolo se echaron á la mar con sus alfanjes 
para entrar dentro del dicho paraol: ó como el portugués vio que 
los indios eran dentro con él, echóse á la mar pensando de irse 
para los nuestros que estaban en los paraoles, é llamábanle; mas 
él venia muy armado é fuese á fondo, de lo cual á los nuestros no 
les plugo por no poder salvar aquel cristiano, pues los de Gilolo 
después de entrados dentro, mataron veinte é uno de los del pa- 
raol: uno destos esclavos que venian en el dicho paraol, era cris- 
tiano, criado del capitán de Terrenate, é viendo que los mataban 
á tocios, echó mano á un puñal que traia é mató seis hombres de 
Gilolo antes que le matasen ni prendiesen: éansi se tomó este pa- 
raol cargado de clavo, que traerla hasta ciento é veinte quintales, 
é tomaron mas un verso, y otro tiro chico: los nuestros defendie- 



130 



EXPEDICIÓN DR LOAISA 



roná los de Gilolo que no mnlasen ñ dos hombres de los de] paraol, 
c' con liarla pona é cuchilludaB; el olro paraol se le fué á la vela, 
é ansí vinieron á la nao, seyendo noche, muy alegres, con veinte 
é una cabezas puestas en los palos, é pidieron luego liocncía para 
irse y darlas á su Rey, y que cierto V. M. puede bien creer que 
las apreció mas que s¡ le llevaran mil quintales de clavo; el ca- 
pitán escribió al Rey de Gilolo ofresciéndosole mucho, y enviólo 
los dos tiros que hablan tomado en el paraol, y ciertas varas de 
paño, y ansí se fueron estos dichos paraoles. 

Nosotros nos dimos prisa á sacar todo lo que tenia la dicha nao, 
porque se nos iba á fondo, ansi pasando mucho trabajo por la 
artillería que so habia tirado della, como por el daño que loa 
portugueses le hablan hecho. El capitán Martin lüigueü quería 
adobar la nao, si fuera posible, para enviar á España, á hacer 
saber á V. M. lo que acá pasaba, é para esto llamó á todos los 
marineros é calafates y carpinteros é los que algo sabian de aque- 
llo, é les tomó juramento en unos Santos Evangelios que cada 
uno dijiese su parecer, si la nao se podría adobar de manera que 
pudiese ir á España, y que sobre esto cada uno dijese su parecer: 
todos juraron que la nao en estas partes con el aparejo que tenia 
que no se podia adobar, ni estaba para navegar mas; quo antes 
se maravillaban como nos había traído hasta aqui, porque tenía 
quebrado los genoles y corbatones de las culadas que habia dndú 
en el estrecho; viendo esto el capitán, tomando esto por lostimo- 
nio y parescer de todos, é también porque la gente rescebia gran- 
de trabajo con dar de la bomba, dieron con olla en seco junto da 
la fortaleza. 

Hecho esto, nosotros queriendo hacer saber á V. M., é no te- 
niendo refrigerio ninguno, y no nos fiando mucho en estos indios, 
pusimos luego por obra de hacer un navfo para enviar á V. M., 
y hacerle saber lo quo acá pasaba, y para esto teníamos el apare- 
jo tan malo, que muchos días no podíamos hacer sino muy pooa 
obra: en este tiempo tratábamos paces con loa portugueses, por 
manera que andaban tratos de una parle á otra, é venían á noso- 
tros con este concierto de paces. Como digo, andando en este 
concierto, vino otro capitán de los portugueses de Malaca con do9 
navios; el capitán ha por nombre D. Jorge de Menescs. Como tü- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 131 

mó posesión de la fortaleza de Terrenato, luego dende á pocos 
(lias envió sobre seguro un alguacil y un Escribano y el Alcayde 
déla fortaleza a nos hacer un requirimiento, que nos fuésemos de 
las tierras del Rey de Portugal, ó que nos fuésemos a su fortaleza, 
é si nos queríamos ir, que nos daria pasaje. Fuelo respondido 
que si nos daba la fortaleza, que nos iríamos a ella, pero que do 
otra manera, que estábamos en las tierras de V. M., y en su ser- 
vicio, y por él habiamos de morir. Asimismo el capitán Martin 
Iñiguez requirió al capitán D. Jorge, que diese y entregase & D. 
Oarcia Enriquez, capitán que primóro habia seydo, por cuanto 
habia echado á fondo una nao de V. M.: é de una parte é de otra 
pasaron muchas cosas. 

A 11 días del mes de Julio del año de mil quinientos é veinte y 
siete años, murió el capitán Martin Iñiguez de Garquizano: aquí 
ha de entrar la elección del capitán Torres. 

Pues aunque las paces no teníamos asentadas, los portugueses 
no dejaban de venir á contratar con nosotros, ni nosotros con 
ellos; en este conmedio D. Jorge, capitán de los portugueses, en- 
vió un hombre de los suyos a manera de fugitivo, el cual era cas- 
tellano natural, 6 nosotros lo recogimos é hicimos el mejor trata- 
miento que pedimos: dende á quince dias que era venido vinieron 
otros portugueses, los cuales traían ciertos materiales de fuego 
para quemarnos el navio, é los dieron a aquel fugitivo, y queT en 
anocheciendo que los echase dentro en el navio, y que hecho que 
lo oviese, ellos le estarían esperando tras una punta á la mar, y 
que le enviarían luego una canoa, lo cual luego efectuó desta ma- 
nera susodicha; é quiso Dios quel fuego se dio, é como el navio 
no estaba breado, no se quemó cosa que dañase, pero la voluntad 
dellos ya la conocimos. De allí adelante no nos fiamos nada en 
ellos: tovimos mucha mas guerra con ellos, porque vivíamos 
muy mas seguros que con la paz, porque fué despertarnos de 
allí adelante para vivir sobre el aviso, y ansí se puso en salvo el 
dicho hombre después de hecho; llamábase Francisco Pérez, y 
dijo ser natural de Ecija. 

Dende á pocos dias vino en Terrenate una gran discordia entre 
los portugueses, de la cual á nosotros nos pesó, que fué que Don 
Gareia que primero habia sido el capitán, se levantó con la fortale- 



132 EXPEDICIÓN IlK LOAISA, 

2a é prendió ñ. D. Jorge, é lo tuvo en hierros, y comenzó ó prt 
tar contra él diciendo, qucl Rey no le mnndaba que nos hid 
guerra, é que no solamente no obedecía el mandado de su ] 
en hacérnosla, mas quo con traición nos mandaba quemar \ 
navio que con trabajo tanto hablamos hecho pam enviar « V. M. 
á hacer saber de nosotros: machas cosas decía deraas destas; pero 
la verdad prendió, porque antes el dicho U. Jorgo había prendido 
al dicho D. García, y echado en los mismos hierros, y anduvo por 
malario. 

Luego los de la parte del capitán D. Jorge se amotinaron y sa 
fueron á la montaña, é rae enviaron un hombre á pedirme Bt*gurc> 
para que los acogiese y amparase, y en todo el tiempo que su cn- 
pitan estuviese preso, serviría á V. M., é que baria la guerra « 
nuestros enemigos, ó basta que venga otro capitán del Rey do 
Portugal; é yo viendo que era servicio de Dios é de V. M., é hon- 
ra de todos nosotros, acordé de lo hacer con ciertas condiciones 
que le demandé al mensagero, que era el Ateayde de la fortale- 
za do Terrenate, las cuales condiciones no quiso acetar hasta 
las comunicar con sus compañeros; y con esto se tornó á sus 
compañeros, y luego otro día tornó con lo que habían acor- 
dado. Las condiciones que yo le pedia eran, que me entregasen 
las armas é las haciendas é ciertos bijos de algunos principa- 
les, y que jurasen de nunca jamas nos bacer guerra, ni deser- 
vicio á V. M. en todo el tiempo que estuviesen en Maluco. En 
tanto que yo despachaba el mensagero, ya D. Jorge y D. Oar* 
cía habían venido á partido, por manera que fué tal, que en cabo 
de treinta días soltaron ó D. Jorge, é D. García se fué ¿i un puerto 
que está tres leguas de la fortjileza, teniendo en su poder el arti- 
llería é munición é navios é fustas con todo lo quo quiso. A "iíí do 
Diciembre de 27 años, andando ellos en estas revuelas, se vino á 
mi el Rey de la isla Maquian, una de las cinco islas do la Eapeco- 
ria, que estaba por los portugueses, diciendo quel y la maynr 
parte de la isla se querían dar y ser vasallos de V. M., y para fir- 
meza della dio una juanga. que esmejorque ningún parnol, el nual 
se dio al Rey de aquí, y me pidió que le diese seis liomlires cas- 
tellanos para defenderle y amparar la tierra en nombre do V. M.; 
los cuales le di, y con ellos un arcabuz para defenderse; y tlp allí 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 133 

á 10 Ó 12 dias questo fué, fueron u la dicha isla de Maquian D. 
García Henriquez con una carabela ó una fusta é un batel, en que 
llevaba sesenta portugueses, y mas de veinte paraoles de los de 
Terrenate, é ansí fué a combatir el pueblo que los nuestros tenian. 
El combate turó dos dias con sus noches, en fin de los cuales to- 
maron el lugar, y mataron a un hombre que se llamaba Martin 
Somorrostro, y prendieron a otro que se llamaba Pablo Marinero, 
al cual le tuvieron preso siete meses, y á la fin se huyó una no- 
che, y de presente está aquí; y los otros se salvaron con mucho 
peligro. Mataron mucha gente en este lugar de Maquian, é roba- 
ron cuanta hacienda hallaron: ansimismo al tiempo que los por- 
tugueses venian para este lugar, nuestros castellanos bien sintie- 
ron la intención con que venian, y pusieron fuego á quinientos 
quintales de clavo que eran d^ los dichos portugueses, que no se 
salvó ninguna cosa dellos. 

Aconteció en este lugar que un indio Javo como vio tomado el 
lugar, va a su casa y mató á su muger y tres hijos, que no tenia 
mas, y volvióse á donde estaban los portugueses, y abrazóse con 
uno, el primero que topó, é con una daga que llevaba lo mató, y 
allí acabó también sus dias^ porque lo mataron. 

Viernes 24 del dicho mes de Enero de 28 años, yendo los nues- 
tros á tomar ciertos lugares que estaban por Terrenate, toparon 
un paraol grande que iba á Maquian, el cual paraol como vio á los 
nuestros, dio á huirla vuelta de Motil, ques una isla questá por 
los portugueses, y dentro iban dos ó tres portugueses, y llevaban 
un verso, y como vieron que los nuestros se acercaban mas cerca 
que ellos querían, encallaron el paraol en tierra, y pusieron el 
verso en un baluarte que estaba hecho, é de allí se defendían muy 
bien; mas al fin los nuestros y los indios tomaron el paraol y el 
verso, y asi sin ir mas adelante se volvieron, é los portugueses é 
gente de aquel lugar huyeron a la montaña: este paraol se dio 
también al Rey de Tidori. 

Á 10 de Marzo de 28 envió otra vez hasta 30 hombres á Maquian, 
á tomar un lugar grande que estaba por Terrenate, que se llamaba 
Guaza, é defendióse tan bien, que fué menester bien la gente que 
iba nuestra: y después quel lugar fué tomado, la gente del se dio 
con que no les hiciesen mas mal, y que dcsta manera estaría en 



134 



EXPEDICIÓN DE LO^USA 



servicio de V. M., lo eiml han hecho hnsta hoy, y dieron 
cantidad de hacienda. 

Después de pasado todo esto, á cabo de quince días se fué D. 
Garcia para Malaca, llevó todoá los navios cargados de clavo su- 
yo, y de los quol llovaha, que llevarla veinte ó tres mil quintales; 
dejó á D. Jorge una galera, que se dice galera real, y una fusta y 
un batel y hasta sesenta ó ochenta hombres con buena artillería, 
é muchos é buenos indios, é con el mfjor capitán que hay en to- 
do Maluco, ques el Gobernador de Terrcnate, hermano del mes- 
mo Rey de Terrenate, Uitmase Qiiicliil de Roes; con este los por- 
tugueses hacen mas guerra que con sus personas. 

Dende á pocos dias, que fueron il 20 dias del mes de Marzo del 
año de quinientos é veinte é ocho años, el Rey de Gilolo envió á 
pedir que le enviase algún socorro'de los nuestros para tomar un 
lugar de Terrenate que se llama Tuluabe, porque le hacia mucho 
daño en su tierra; é yo viendo que aquel era servidor de V. M. ó 
amigo de todos nosotros, que era razón de favorecelle y socorrelle, 
acordé de ir y llamar al Gobernador de aquí de Tidori, ques her- 
mano del mismo Itcy, é le dijo, que armase los paraolcs, porque 
quoria enviar treinta hombres en socorro del Iley de Gilolo, por- 
que era vasallo de V. M.; lo cual luego puso por obra c armó diez 
páranles, con los cuales le ombié los treinta hombres osnipeleros 
ó ballostoros, c seis versos, 6 dos arcabuces: é gente de Tidori ibau 
hasta ochocientos hombres bien adrezados: iba por capitán de los 
paraoles Quichil Rndc, Gobernador de Tidori, é fueron derecha- 
mente á Gilolo: el Rey salió á reeibillos en una canoa, de que su- 
po que iban, y estando allí aquel dia hasta k tarde, supo como 
en aquel lugar donde los nuestros querían ir á combatir, qiiesla- 
ba Quichill de Roes, Gobernador de Terrenate, con trece paraoles, 
é luego aquella tarde fueron allá, é junto con los nuestros imbió 
el Rey de Gilolo cinco paraoles de Gilolo, porque toda la mas gen- 
te estaba sobre el cerco del lugar: ó habiéndose partido los parao- 
les de Gilolo é Tidori, siendo ya de noche, los devisaron á los gqo- 
migosque estaban cerca del lugarque los nuestros querían lomar; 
y estando en esto, venia un paraol de Terrenate derechamente & 
los nuestros, pensando que eran do los do Terrenate, é como lue- 
go junto rcconosció que eran paraoles de Tidori, dio i huir, c Y 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 135 

nuestros tras él, de manera que le siguieron mas do cuatro horas 
de la noche, é todavía se les fué: aquella noche los nuestros vol- 
vieron a Gilolo, y en siendo otro dia de mañana, partieron para 
donde estaban los contrarios, é]^cuando fueron juntos con ellos, 
serian pasadas tres horas del dia, y entonces comenzaron los nues- 
tros airé ellos, y ellos venir contra los nuestros, en que habia 
mucha artillería de una parte y de otra, c muchos escopeteros, ó 
por cierto era de verá quien los miraba: andaban los unos en 
pos de los otros tan revueltos que páresela juego de cañas, cuan- 
do andan sin concierto; pues de ambas partes habia muchos tiros 
con que se mataban, é mucha gente, así de versos, como de es- 
copetas; é tiraban los indios tantos calabayos que parescia que 
caia granizo del cielo, y andando ansí, los enemigos quisieron huir 
dos veces, mas echaron cuenta entre sí que en el alcance los ma- 
tarían, é sino podian escapar ninguno dellos é retraerse con sus 
pareóles al lugar donde primero estaban surtos, los cuales lleva- 
ban mucha gente muerta y herida; y en esto a los nuestros les faltó 
la pólvora de versos y escopetas al mejor tiempo, é por cierto que 
si hoy este dia cada paraol de los nuestros llevara pólvora para 
cuatro ó cinco tiros mas, que trujeran presos ó muertos a los ene- 
migos, porque^ como digo, después supe que al tiempo que ellos 
se retrajeron eran con voluntad de saltar en tierra é desmanparar 
los paraoles si los nuestros los siguieran mas: como los nues- 
tros vieron que los enemigos se retraían, lo ovieron por bien, 
porque tenían al Gobernador Quichil Rade herido de un verso 
que le dio por los pechos é un brazo, é ansí mismo habia mu- 
cha gente herida é muerta de los indios, ó cogieron los calaba- 
yos de la mar, que acá tienen por gran victoria, como quien 
en España roba el campo, é los enemigos estaban mirando á 
los nuestros: turó esta pelea mas de tres horas gran des, y este 
dicho dia volvieron a Gilolo lo nuestros. De los caste llanos fué 
herido un lombardero do un verso que le llevó la boca, é los 
dientes delanteros, é llámase Roldan. De los indios del Rey de 
Gilolo murieron ocho, y heridos fueron treinta. De los indios de 
ridori fueron quince muertos, y heridos hasta cuarenta. De los 
;)r>rtugue3es de Terrenate murió un lombardero, é fueron heridos, 
} de los indios murieron ochenta é cinco, é heridos mas de cien- 



■• 



136 EXPEDICIÓN Da LO AIS A 

to: este dia' traían los portugueses catorce versos, é veinte é ocho 
hombres muy mejor armados que los nuestros, é destos encuen- 
tros hemos habido ya tres ó cuatro bien peligrosos; mas como 
nuestro Señor sabe la justicia y derecho que V. R. M. tiene siem- 
pre, ayuda á estos sus servidores y vasallos, y siempre hemos 
llevado lo mejor de la guerra, y los echamos del campo; y luego 
de ahí á cinco dias me tornó el Rey á pedir la gente para ir sobre 
el dicho lugar, y no pude al hacer sino enviárselos, é otros trein- 
ta hombres, los cuales estuvieron treinta dias y mas sobre él, y 
no lo pudieron tomar. Estando los nuestros combatiendo en este 
dicho lugar de Toguale, de que arriba he hecho relación á V. M., 
vieron venir una nao á la vela, que venia de alta mar en demanda 
de Maluco, é vino junto de este pueblo que los nuestros comba- 
tían, los cuales pensando que era de castellanos el navio, le tira- 
ron un tiro de arcabuz é tres ó cuatro escopetas para que recono- 
ciese el navio, que allí había gente cristiana, é que reparase aquella 
noche allí hasta por la mañana que le avisasen de tierra: lo cua^ 
entendió el capitán é gente del navio, é respondieron luego con 
otros tres tiros de la mesma nao, y aquella .noche hizo el bordo 
de la mar, é por la mañana volvió sobre la tierra: é como nuestra 
gente oyó que la nao les había respondido, fueron luego aquella 
noche á Gilolo á informar al Rey, del navio, para que les diese dos 
ó tres paraoles para que querían ir dos ó tres hombres á saber de 
aquel navio que gente era, é do donde venia: é luego el Rey man- 
dó dar tres paraoles para que querían ir y bien adereszados, los 
cuales luego aquella noche se partieron é fueron á amanescer con 
el dicho navio, y les saludaron y preguntaron, qué de donde oran? 
é respondieron que de España é vasallos de V. R. M., é sacaron 
una bandera Real, por donde conocieron los nuestros ser verdad 
lo que decían, é luego se entraron en el navio, ó hovieron mucho 
placer los unos con los otros, é quedáronse dentro en el navio tres 
hombres, y uno fué á Gilolo á decir al Rey como aquel navio era 
de Castilla, y pidióle un paraol para venir á Tidori, y hacérmelo 
saber, é á pedir socorro, porque ya había salido de Terrenate una 
fusta al dicho nauio, por lo que la noche antes habían oido los 
lombardcros. Como aquí se supo, quel navio era venido, era tan- 
ta la alegría que no lo podíamos creer, y el mensajero daba mu' 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 137 

cha prisa, porque decía que la fusta do los portugueses estaba 
alombardeando el navio, ó quel había oído los tiros cuando ve- 
nia: é luego hacia aparejar la nuestra fusta que ya estaba aperci- 
bida é partió en anocheciendo con cuarenta hombres bien adc- 
reszados. Los portugueses habían ido al navio con su fusta, é 
demandaron á los del navio, que de donde era, é respondió el ca- 
pitán del navio, que de España: ó preguntaron los portugueses, 
que de que tierra, si de Castilla ó do Portugal, é respondió otra 
vez el capitán del navio: que de Castilla, é vasallos de V. M.: dijo 
ol capitán de la fusta, que en bo ora, y que era lo que buscaba en 
estas islas? É respondió el capitán que venia en busca del Maluco, 
porque estaba en él un Gobernador é capitán general de V. M. y 
que le traia unas provisiones; a lo cual respondió el capitán de 
la fusta diciendo, que el tal capitán ni Gobernador como él decia, en 
estas islas no lo habia; pero que habia aportado una nao de Cas- 
tilla en que habia venido por capitán general ol comendador Fray 
Gapcia de Loaisa, que habia en el camino fallecido, ó que la nao 
habia aqui aportado, y se habia perdido aquí en el puerto, y que 
della habian hecho un navio pequeño, y que se habían metido to- 
dos en él, y se habían ido á la vuelta do España: que esta tierra 
os del Rey de Portugal, é requirió al capitán del navio de parte del 
Roy de Portugal, por cuanto en la isla de Terrenate estaba hecha 
una fortaleza, que se fuese allá á surgir, ó que alli le darían todo 
lo que hubiese menester, porque ansí lo mandaba el Rey de Por- 
tugal: y el capitán del navio respondió: que no traia provisiones 
de V. M. para hacer tal cosa, sino que se fuese derecho á la isla 
de Tidori, que después que hoviose cumplido lo que V. M. man- 
daba, é si no hallase á los castellanos en la isla de Tidori, quel se 
Iria é la fortaleza del Rey de Portugal; ó le requirió al capitán de 
la fusta, que le dejase pasar a cumplir lo que por V. M. lo era man- 
dado: y entonces, el capitán de la fusta viendo que no le aprove- 
chaban nada sus dádivas é promesas, mandó dar fuego a un ca- 
ñón grande pedrero que traía por media proa do la fusta, ó dieron 
fuego tres veces, é plugo á Dios nuestro Señor que nunca lo quiso 
tomar, é á todo esto los del navio no tiraban, ó los portugueses 
viendo que su tiro no tomaba fuego, lo comienzan de descargar 
por la boca, y entre tanto tiraban con otros tiros pequeños, ó 



{38 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



liicgn el navio les comenzó á tirar; y en esto vino buen viento 
para el nnvi'o, y anduvo tanto, que la fusta no lo pudo tomar ni 
alcanzar, ó metiúse dentro en el puerto de Gilolo, y allí surgió 
por no poder venir ú esta isla de Tidori; y estando allí surto, loa 
porLugueses no contentos con lo que habían hecho aquella tiirde, 
enviaron aquella noche á Terrenate por el batel, y otro dia de ma- 
ñana vinieron entrambos juntos la fusta y el batel, por detras de 
una punta é comenzaron á lombardnar el navio: fué tal su ventu- 
ra, que de muchos tiros que le tiraron de la fusta y el batel, y con 
muy buena artillería, é de muy cerca, no le acertaron tiro nin- 
guno, sino fué uno que les dio en el mastcl, é no hizo ningún da- 
ño; é esto é lo del tiro que del dia antes no les habia tomado fue- 
go, tuvimos á gran maravilla: y estando ellos en esto, nuestra 
fusta que la noche antes habia partido, cuando se viilo á vista dei 
navio, ora dia alto, é como loa portugueses la vieron que iba tan 
determinada, creyeron que no iba mal aparejado, y pensaron lo 
cierto. Considerando ellos esto, é también porque la munición se 
les habia acabado, acordaron de se apartar, é ansí como vieron & 
nuestra fusta, se hicieron á la vela é se fueron á Terrenate: el na- 
vio vino luego acompatíado de la fusta é de otros muchos páranles 
que la rodeaban, é vino á surgir aquí á esta isla á Tidori, lunes 
30 (lias del mes de Marzo del año de mil é quinientos é veinte 6 
ocho años. (Aquí ha de entrar lo que habla de! navio y de las co- 
sas quo trajo.) 

Ansimismo los tres navios quo D. Hernando Cortés, Goberna- 
dor de la Nueva España tenia hechos en la mar del sur, fueron 
despachados, según por V. M. le fué mandado para que viniesen 
(i estas partes de Maluco en busca del comendador Frey Oarcift 
de Loaisa. que Dios haya. Estos navios llegaron á las islas de los 
Ladrones en sesenta días, é cinco ó seis días antes de llegar & 
ellas, se derrolaron los dos navios, de manera que este era el ca- 
pitán, é ha por todo obra de noventa leguas de Tidori, en una 
isla que está ala banda del norte que se llama líizaya, adonde res- 
cató tres hombres que venian en la carabela nombrada Sania 
María del Parral, la cual se perdió alli como adelanto V. M. verá: 
obra do doscienlas leguas de aqui desla isla se tes murió el pilo- 
to desLe navio que envió el Señor D, Hernando Cortés, é quedó sin 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 139 

otro ningún hombre que supiese altura, é cierto que fueron harto 
dichosos en acertar á venir acá: luego se puso por obra de ado- 
balie, y después despachalle presto para hacer saber á V. M. lo 
que acá pasa. 

Miércoles 28 de Abril del dicho año, estando adobando y en ca- 
rena el navio, envié un paraol a la isla de Maquian con cuatro 
hombres de los nuestros castellanos por cabras para bastimentos 
del navio; y estando allá, fueron catorce paraoles de Terrenate, 
los cuales dieron casa al paraol que yo enviaba, é no pudiendo 
huir aqui á esta isla de Tidori, fueronse aqui á Batachina, é quiso 
Dios que se salvaron. Yo pensando que los habian tomado, man- 
dé aparejar la fusta para que los fuesen á buscar é defender si 
los tuviesen cercados, é habiendo la fusta ido allá, supe nuevas de 
los nuestros, y envié luego á llamar la fusta: los portugueses fue- 
ron huyendo a Terrenate recelosos que los querian dañar. 

Lunes á 14 de Mayo del dicho año dieron arma, y luego vinie- 
ron á mí el Gobernador Quichil Rendo y los caballeros desta 
ciudad de parte del Rey, diciendo que venian muchos paraoles 
de Terrenate sobfe Zocoñora, y que le habian de quemar, por- 
que sabia que no tenía gente, y que me pedia de parte de V. M. 
y de su Rey les diese favor con la fusta, porque tenia pocos 
paraoles para salir á los que venian de Terrenate; é yo viendo 
que era servicio de V. M. y del Rey de Tidori, mandé armar la 
fusta con 35 hombres; y que entrasen, é se pusiesen entro Mare 
é Tidori, é como lo supe, mandé armar 35 hombres, y que entra- 
sen en la fusta, los cuales con muy buen ánimo é alegres corazo- 
nes se fueron contra la galera de los portugueses, y comenzaron 
luego de jugar el artillería de los portugueses, y ansimismo de 
nuestra fust^i: los nuestros abordaron luego con ellos, mas no les 
pudieron entrar; tres veces abordaron, mas á la fin los nuestros 
entraron dentro, aunque los. portugueses peleaban muy recia- 
mente porque habia muchos escopeteros, é buenos, ó bien arma- 
dos, mas luego á la hora so rindieron: de los nuestros hirieron 
ocho hombres, é fueron muertos cuatro. 

De los portugueses murieron ocho, de los cuales murió el ca- 
pitán de la galera y otros diez muy mal heridos, é sanos prendie- 
ron diez. Por manera, que fueron todos 28 hombres, sin cinco 



140 EXPEDICIÓN DE LO AIS A 

que se echaron a la mar, de los cuales el uno dellos era el piloto; 
é ansimismo se tomaron ocho esclavos que bogaban en la gale- 
ra: traia la galera tres tiros gruesos por proa, en que el uno 
dellos era un cañón pedrero, é los otros dos eran el uno media 
culebrina, y el otro un sabajo grande de fierro, é mas tres falco- 
nes grandes, é catorce versos, que son por todo veinte tiros, y 
toda esta artillería es do bronce sino los dos tiros grandes que 
son de hierro: ansimismo tomamos en la dicha galera alguna 
munición do pólvora é pelotas, escopetas, é armaduras para do 
cuerpo, lo cual esta todo aqui adentro por memoria y por asiento 
en los libros de los oficiales del artillería. 

Llevaba nuestra fusta por la proa un cañón pedrero de bronce 
muy bueno, é dos sacres de bronce, é dos flaconetes de hierro, ó 
un verso de bronce que de antes hablamos tomado a los portu- 
gueses, ó dos arcabuces por la popa. 

Dimos todos infinitas gracias a Dios por tan gran victoria como 
habíamos habido, la cual por cierto no pudo ser mayor, según 
el estado en que estábamos, é según la gente que nosotros somos 
y ellos son, que parece claramente que Dios milagrosamente 
hace por las cosas de V. M. y por nosotros; porque de otra ma- 
nera no era posible poder nosotros contra tan fuerte galera como 
esta; pues la gente que traian eran treinta é tres hombres mucho 
mejor armados que nosotros, ansi de las defensivas como de las 

ofensivas, sin los esclavos que para bogar traian: fué tomada esta 

« 

galera a 4 de Mayo de 1528 años. 

Dendc a un mes y medio que aquí surgimos en esta cibdad de 
Tidori, se nos ofreció el Rey de Gilolo á hacer una fusta, si le die- 
se alguno que supiese dar la orden, ó que le diese la clavazón, 
quol pornia todo lo demás. Todo se le dio luego, pero es gente tan 
espaciosa que apenas en un año la pudo acabar: vino la dicha 
fusta ViTii]m(sir)ál9 de Enero del año do 28, y el primero viaje que 
hizo después que esta en nuestro poder, fue traer el navio que vino 
de la Nueva-España, y el segundo fue traer la galera de los por- 
tugueses; de manera, que va de bien en mejor: plega á Dios que 
ansi sea, lo cual Dios todopoderoso lo puede hacer, porque noso- 
tros somos pocos, y el socorro muy lejos, y ellos son muchos y el 
socorro muy cerca. 



COLECaON DE DOCUMENTOS 1 il 

Ansimismo después de haber tomado la dicha galera, el Rey de 
Maquian, que se llama Quichil Humar, vino a mi A pedirme de 
parte de V. M. que pues él era su vasallo é servidor, y se habia 
venido de su propia voluntad a le servir con su persona ó tierra, 
que me pedia ó requería, que pues los portugueses al presente no 
son poderosos para hacer mal y daño a su tierra, pues hablan 
perdido una galera é veinte ocho hombres, le mandase dar ayu- 
da é favor para allanar é atraer todos los lugares de la dicha isla 
de Maquian, por cuanto habia algunos que estaban en servicio 
del Rey de Terrenate y traerlos & servicio de V. R. M. E yo viendo 
que pedia lo que era razón, pues habia perdido su estado é tierras 
é isla de Maquian; luego mandé aderoszar la fusta con treinta y 
cinco hombres bien adereszados, y hasta treinta paraoles de Ti- 
dori é Gilolo, en los cuales bien habría hasta 3000 hombres dc- 
lios: iba por caudillo ó capitán Quichil Rado, Gobernador desta 
isla de Tidori. 

En 12 dias del mes de Mayo del año de 1528 años, se partió la 
dicha armada para la dicha isla de Maquian, que será ocho leguas 
desta isla de Tidori, é después que la dicha armada llegó, requi- 
rieron á los lugares que estaban por los portugueses, que se die- 
sen é ofresciesen por vasallos de V. R. M., y todos lo bebieron por 
bien, sino fue uno que estaba a la montaña, muy alto é fuerte, el 
cual dijo que antes habia de morir que ser de V. M. Kl capitun 
de la fusta, que se llamaba Alonso de los Rios, viendo lo que el 
dicho lugar decia, se yunto con toda la gente, é con el goberna- 
dor de Tidori, y el Rey de la dicha isla de Maquian, ó hobieron 
su consejo de lo que debia hacer, y acordaron otra vez de reque- 
rir el dicho lugar, que se diese, é que serian muy bien tratados 
por parte de V. M.; y brevemente respondieron que no querian 
sino morir primero: é otra vez les fue requerido que se diesen, é 
que yo en nombro de V. M. les trataría bien, é les daria dádivas, 
é sino que les destruiría y quemaría todo, é no lo quisieron hacer. 
E viéndolo el dicho capitán Rios, tornó á hablar á su gente é a 
Quichil Rade, gobernador de Tidori, y al Rey do Ma(|aian, dicien- 
do á todos qué era lo que les parecna í|ue debían de hacer, y todos 
dijieron: pues no se quiere dar que les acometiesen ó combatie- 
sen hasta que se diesen; é luego el capitán Alonso de los Rios 



142 EXPEDICIÓN DE LOÁIS A 

salió en tierra con veinte hombre castellanos y escopeteros, é 
ballesteros, é juntamente con los indios que habia mucha gente 
é buena, é llevaron los nuestros un verso; de manera, que á hora 
de medio dia llegó nuestra gente al lugar, habiendo partido por 
la mañana: llegaron arriba tan cansados é muertos de hambre é 
sin bastimentos que pensaron do no poder volver de mucho can- 
sancio é trabajo que hablan pasado, porque habia bien desdel 
lugar hasta la mar dos leguas, é todo de cuesta como quien subo 
al cielo. En esto los indios corearon todo el lugar al derredor por 
todas partes, y los nuestros castellanos comenzaron de tirar con 
las escopetas contra los enemigos, é un lombardero fue con un 
verso a ponerse sobre un peñol que casi sojuzgaba todo el lugar, 
con el cual les hacia mucho daño. Los del lugar serian hasta 
ciento ó cincuenta hombres de pelea: tenian su lugar fuerte y 
echaban tantas de piedras que páresela lluvia del cielo, é junta- 
mente con ellas lanzas tostadas, é calabais tostados como dardos 
de Vizcaya; por manera, que se defendían por pura necesidad, 
porque no tenian por donde huir por cabsa del grand cerco que 
tenian puesto; pues en esto los nuestros procuraron de entrar tres 
ó cuatro veces, mas el lugar estaba todo al rededor lleno de abro- 
jos, que pasan un pie de bajo arriba, en los cuales nuestros espa- 
ñoles se hirieron muchos, é no hubo ninguno que no trujiesc tres 
ó cuatro pedradas, y algunos los dientes de la boca menos. Y es- 
tando en este combate subió una muger principal, que era go- 
bernadora por causa de un su hijo ser muchacho, y púsose sobre 
el muro del lugar a pedir paz, que se queria dar: uno de los tiros 
españoles viéndola, y no sabiendo lo que decia, tiró él un esco- 
petazo, y acertáronla por los pechos, y luego cayó: los del lugar 
luego desmayaron después que vieron muerta su señora. En esto 
los nuestros castellanos entraron por una parte del lugar, mas 
luego fueron echados fuera por los contrarios, y desta vez que- 
maron hasta quince ó veinte casas, y con esto se retrajieron: al 
Rey do Maquian pesábale del mal que estos rescibian, é dijo á los 
nuestros que esperasen para ir á hablarles á los del lugar; lo cual 
ansi se hizo, é luego el Rey fue allá á decirles como no les que- 
ríamos matar ni hacer mal, si se diesen por vasallos de V. M., é 
que sino lo querían hacer, que los españoles no partirían de alli 






COLECCIÓN DE DOCUMENTOS i43 

hasta quemar el lugar, ó matallos á todos ellos. Oyendo estas ra- 
zones, hubieron por bien de darse por vasallos de V. M., no con- 
sintiendo que los nuestros fuesen dentro, lo cual se les otorgó, y 
en esto cesó el combate de ambas partes, ó trujieron los nuestros 
al gobernador deste lugar preso, aunque era muchacho, é á otros 
principales, é dieron cierta hacienda de parias, la cual se repar- 
tió entre los indios y los nuestros, y mataron en el combate a los 
del dicho lugar doce ó quince hombres, y hirieron hasta treinta. 
De los nuestros castellanos é indios ninguno murió, gracias á 
Dios, aunque heridos fueron muchos; é si los nuestros castellanos 
é indios no se hallaran aqui al combate deste lugar, todo Maluco 
no era bastante de tomarlo, y en esto y en todas cosas procuran 
siempre de servir 6 morir lealmente en servicio de V. M., y con 
buen ánimo; por lo cual son merescedores de todo bien y merced 
que V. R. M. les haga. Duró este combate desdo medio dia hasta 
víspera, y á la noche llegaron á embarcarse. 

Otros lugares bien recios habia aqui juntos con éste, é como 
vieron que este, que era tan fuerte, no se habia podido defender, 
vinieron luego a ofrecerse é darse por vasallos de V. M.; por ma- 
nera, que este dia que fueron 17 dias del dicho mes de Mayo, que- 
dó toda esta dicha isla en servicio de V. M., y asi se volvió la 
dicha armada á Tidori 

A 22 dias del mes de Mayo, después de tomada la galera, vi- 
nieron de socorro de Malaca a los portugués seis navios, conviene 
á saber: un galeote, é un bergantín, y tres navios, y un junco 
grande: vino por capitán de la armada Gonzalo Garcfa de Aceve- 
do, trajo por todos ciento é cincuenta hombres, y los que estaban 
en la fortaleza, que son ciento é noventa por todos. 

Sabrá V. M. que después que nos derrotamos de las carabelas 
Santa María del Parral y Santo Lesmes, y el Patax, nunca supi- 
mos destos navios hasta que llegamos á estas islas do Maluco, ó 
á cíibo de diez meses, que fue en el de Octubre del año do 527, 
tuve nueva por unos indios de las islas de los Golobes, que venian 
á estas dichas islas, como hablan oido decir allá en las dichas 
islas de los Célebes, que en una isla que se llama Sanguin se ha- 
liia perdido una nao, y decian que era de Castilla; que los indios 
hribian muerto y preso á los que venian en la dicha nao, y que 



144 EXPEDICIÓN DE LOÁIS A 

habían tomado y robado toda la hacienda y artillería, é todas las 
otras cosas que en ella venian; ó después do lo haber ansi toma- 
do, dieron fuego a la nao para sacar la clavazón, porque do otra 
manera no se podían aprovechar della. Yo al presente quisiera 
luego enviar & saber que nao era, mas no tenia navio de romos 
ninguno, ni tampoco paraoles, sino muy pocos, y á causa de los 
portugueses estar en Terrenate, no osaba enviar por no desmam- 
parar la tierra, porque los portugueses no se apoderasen en ella, 
porque al presente eran muy poderosos en ella, porque tenían 
una fusta y un batel, y un bergantín, y dos carabelas, é mucha 
gente, casi al doblo que nosotros, y esperando que se acabase de 
hacer esta fusta de V. M. que se hacia en Gilolo, é ciertos parao- 
les que se hacían aqui en esta isla de Tidori: é después de la dicha 
fusta é paraoles todo acabado de hacer, y puesto á punto para ir 
el dicho viaje, vínome nueva como venia una nao de Castilla, é 
que estaba hasta diez leguas desta isla de Gilolo é lugar, y luego 
como lo supe, y la fusta y paraoles estaban a punto, los mandé 
luego ir a saber que nao era para le dar favor é ayuda contra la 
fusta é batel de los portugueses que la estaban alombardeando: 
é como supieron los portugueses que iba nuestra fusta en socorro 
de la nao, se fueron la vuelta de Terrenate á su fortaleza, y como 
nuestra fusta llegó a la nao, preguntó de dónde era, é de dónde 
venia, é dijieron como venían de la Nueva-España por mandado 
de V. M., é despachados por Hernando Cortés, marques y gober- 
nador de la Nueva-España, ó que venía por capitán Alvaro Sa- 
yavedra Cedrón, el cual dijo que traía consigo otros dos navío3, 
é que so habían derrotado de esa parte de las islas de los Ladro- 
nes, y que no los había visto mas: y ansí se vinieron á este puerto 
la fust?i y paraoles con el dicho navio, y luego el capitán Sayavo- 
dra Cedrón salió en tierra, y me dio una carta de V. R. M. que 
traía para el Comendador Loaísa, que haya gloria, y otra e^irta é 
instrucción de V. M. á Hernando Cortés para que despachase 
estos navios en busca del Comendador Loaísa y de su armada: 
las cuales luego que las recibí, puse por obra de despachar al 
dicho capitán Sayavedra para hacer saber a V. M. las cosas de acá. 
Sabrá V. M. que los tres hombres que rescató el capitán Saya- 
vedra de la carabela Santa María del Parral, como arriba he di- 



COLECaON DE DOCUMENTOS 145 

cho, me dieron larga relación de la manera que se perdió la dicha 
caravela, y el uno de los tres se llamaba Sebastian de Porto, el 
cual me dijo que habia llegado a una isla que se. dice Bizaya, 
donde nosotros surgimos con esta nao, y que en llegando envia- 
ra á tierra su batel bien adereszado con catorce hombres, é iba 
con ellos el bachiller Tarragona para hacer amistad y paces con 
los indios, para les rescatar algunos bastimentos de que al pre- 
sente tenían necesidad; y llegados á tierra vinieron luego los 
indios á ver que gente era, y ansi comenzaron a hacer sus amis- 
tades lo mejor que pudieron, é se abrazaron con señal de amistad, 
y el bachiller Tarragona les dio algunas cosas de rescates, é por 
señas les dijeron, que otro dia vernian á la marina con muchos 
puercos y bastimentos, según á ellos les parecía que decian por 
las señas que hacian, que otra lengua no la tenian; é con tanto 
se volvieron a la carabela, y el bachiller Tarragona contó á D. 
Jorge, capitán de la carabela, como habia hecho paces con los 
indios, é como quedaba concertado con ellos que para otro dia le 
habian de llevar muchos puercos y otros bastimentos para cuan- 
do fuesen con el batel, y ansi concertaron aquella noche D. Jorge 
y el bachiller Tarragona, que otro dia por la mañana fuese el 
mesnao bachiller con el batel, con trece ó catorce hombres á tie- 
rra para rescatar el dicho bastimento que habia dejado concer- 
tado con los indios; ó luego por la mañana el bachiller entró en 
el batel, con los dichos hombres, y fuese á tierra a tomar el dicho 
bastimento: é después de ido, el capitán D. Jorge y toda la otra 
gente que quedaba en la carabela muy alegres, dando muchas 
gracias á Dios por los haber traido á tierra do provisión. Este 
mismo dia, que podian ser las diez horas, vinieron abordo cinco 
canoas grandes cargadas de mucho bastimento, y todos los in- 
dios que en ellas venian, traian sus arcos con flechas, y lanzas, y 
escudos; y mandó el capitán que ninguno rescatase ninguna co- 
síi sopeña de la vida, deciendo quel batel estaba en tierra; y que 
allá tomarían los bastimentos mas baratos, y ansi mandaron a las 
canoas que se fuesen, que no quorian rescatar ninguna cosa de las 
canoas: cuando vieron que no les rescataban ninguna cosa se fue- 
ron la vuelta de tierra hacia donde el batel habia ido; y ansi queda- 
ron en la nao la pobre gente con mucho deseo de ver venir el batel 

10 



146 RXPEDlaON DE LOAISA 

para matar la gran hambre que tenían, y estiindo con este cuida- 
do anocheció, y el batel no em venido, y estaban todos maravi- 
llados pensando que podia ser; unos decían que se detenía por 
traer mucho bastimento, y oti'os decían que por ventura no le ho- 
bíese acontecido algún desastre con los indios sobre el rosentar: 
y tiablando en esto, se piisú la media noche que no vino, é tiía- 
ron dos ó tres tiros por ver si respondieran, mas no respondieron, 
é ansí pasaron toda esta noho con mucha pena y trabajo, é esto- 
vieron allí otro día é otra noche y el batel nunca vino, y entóncoSj 
creyeron de verdad quel batel era perdido. Mandó cerrar sus 
bastimentos esos pocos que le habían quedado, é cuando este di- 
cho Sebastian de [Porto vio quel capitán había mandado ccrr«r 
sus bastimentos esos pocos que le habían quedado, lambíon por- 
que el capitán le había amenazado que en llegando á la primera 
tierra, le había de hacer un castigo por cierto enojo que del tenia, 
é con el temor desto, é con la hambre que le aquejaba, acordó de 
desamparar la nao é compañía é irse para tierra, decieado entre 
sí, que mas quería quedarse en aquella tierra con esperanza quo 
algún día vernía algún nav/o de Castilla por ahí que le tomaría, 
que no pasar tanta hambre é trabajo, ansí lo puso por obm. 

Los otros dos compañeros, que se llama el uno Romay y el otro 
Sánchez, me contaron, despueá de huido este dicho Sebastian, 
todo io domas que acaeseió. Luego otro día por la mañana D. 
Jorge mandó hacer vela para ir la vuelta de tierra á buscar su 
batel é gente, y en llegando cerca de tierra, vieron muchos ia- 
dios en una playa ó preguntáronles lo mejor quo pudieron por su 
batel ó gente, é los indios hicieron señal con la mano á la gar- 
ganta, á manera de cortar; como quien dice, lodos son degulla- 
dos. Y cuando vieron estíis señales, creyeron ser verdad, é onsi 
pasaron mas adelante tras de una punta dos ó tres leguas do ahí: 
surgieron y estuvieron ahí cuatro ó cinco días, que nunca vino 
canoa abordo. Ya que estaban para partirle, llegó un principal 
de aquella tierra con dos ó tres canoas cargadas do bastimentos, 
y el capitán les mandó que no llegasen á bordo mas do una cn^ 
noa, é que les rescataría todo cuanto traían, y los índío^ lo enten- 
dieron mui bien, y el princii)al mandó apartar todas las ciinoits, 
^ con la suya venia á rescatar todo lo quo traían: é después de 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 147 

rescatado todo se fue a tierra, é dijo que vernia luego otro día en 
que traerla muchos puercos y bastimentos, ó ansi lo cumplió; ó 
luego otro dia por la mañana venieron á bordo otras siete ó ocho 
canoas con mucho bastimento é por la misma orden quel dia pa- 
sado habian tenido, rescataron lo que traian. Ya casi acabado de 
rescatar estaban el capitán D. Jorje ó su hermano D. Diego sobre 
Ja mesa de guarnición de popa haciendo los dichos rescates, y 
Benavidcs estaba sobrella echado de pechos; los indios que es- 
taban rescatando, tomaron á D. Jorje é á D. Diego por las manos 
é piernas, é los echaron á la mar, que nunca mas parescieron: 
entonces los indios que estaban en las otras canoas comenzaron 
de tirar muchas flechas enherboladas, é piedras, é otras armas 
que tniian, é dieron á Juan de Benavides con una flecha enher- 
bolada por los pechos, é murió é luego aquella noche, é mataron 
otros dos hombres que estaban sobre la chiminea dolientes. E 
los de la nao no sabiendo que hacer, acordóse un lombardero de 
un tiro que tenia cebado, é dióle fuego sin acertar, é ansi se apar- 
taron un poco de la nao, é luego cebó otro tiro é les tornó a tirar, 
é ansi se fueron la vuelta de tierra, é quedaron todos de la nao 
muy tristes é desconsolados por haberles acaescido tan gran de- 
sastre en haber perdido el batel con catorce hombres, é agora les 
matar el capitán, é á su hermano, é otros tres, que eran por to- 
dos diez é nueve hombres: é comenzaron a tomar una ancora 
que tenían echada a la mar, y eran tan pocos que no la pudieron 
levantar é ansi largaron el cabo é se hicieron a la vela, por don- 
de el viento é la corriente les queria echar, porque no habia pilo- 
to ni marinero, ni quien supiese marear las velas. E andando 
desta manera, á cabo de dos ó tres dias llegaron a vista de una is- 
la que se dice Sanguin, é cuando llegaron cerca della, vieron una 
playa muy buena, ó acordaron entre sí todos de lo que debian 
hacer, é á todos les paresció, que pues no tenían capitón ni pilo- 
to, ni gente para navegar, ni batel, que podrá venir una noche 
un temporal ó dar con ellos en la costa donde se perdiesen, ansí 
acordaron todos de encallar con la carabela en aquella playa de 
Sanguin, é ya que llegaban cerca de la playa saltólos el viento por 
proa, é dio con ellos al través en unas rocas: quedó la carabela 
sobre el costado, é vinieron luego los indios de la isla, é comen- 



148 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



zaron ú pelear con ellos, é tiraron ciertas escopetas é tiros, é lue- 
go huyeron los indios; é el otro din siguiente volvieron otra vez 
loa indios en mas cantidad, é comenzáronles á dnr combate con 
muchas flechas, é piedras, é lanzas, é azagayas, é otras muchas 
armas; de tal manera, que los hicieron retraer á popa: y esto, se- 
gún dice, que fue por muerto de un criado de U. Jorje, que se 
dice S. Miguel, que lo mataron con una piedi-a que le dieron en 
una mejilla, y le echaron á la mar, y por estii causa so relrujie- 
ron y desmayaron, y entraron los indios en la nao, é tomaron al- 
gunos dcUos y los domas prendieron y tomaron la haciendo é lo 
demás, según arriba he dicho á V. M. 

De los que prendieron en la nao dicen que hay siete ú ocho 
vivos, é que estaban repartidos, é algunos vendidos á otras islas, 
üosdo á cuatro ú cinco dias que aqui llegó el capitán Sayavodra, 
mandé armar tres paraoles para ir á buscar á aquellas islas los 
dos navios que venían en su conserva, é á buscar la gente del 
Parral que estaban, pues iban en los dichos paraulos diez hom- 
bres castellanos, y el uno dcllos era Sánchez, y el otro Sabasliun 
do Porto, y el dia de Pascua de Hesureccion, desto presente año, 
luego por la mañana vinieron á mí Sánchez é Homny, diciendo 
que les diese licencia para ir á buscar á un lugar desta isla 
algún bastimento para que llevase el Sánchez, pues hahia do 
de ir en los paraoles; yo les dijo quo fuesen á buscar lo que qui- 
siesen. 

Este mesmo dia, ú las dos horas después do medio dia vinieron 
é mi muchos indios de un lugar desta isla que se dice de Marie- 
ca, que está enfronte de Terrenate, é traían á Romay c á Sán- 
chez presos ó atadas las manos, e desnudos on camisa, diciendo 
que se iban huyendo á Terrenate. líllos negaban, quo nunca tal 
pensamiento habían tenido, mas que iban al rededor de la ista á 
buscar una cabra, é yo creyendo quu ansí era, porque ellos eran 
nuevamente venidos á la tierra é no sabían los términos dolía, y 
pensando que los indios por los robar lo habían hecho, ó pur eatn 
no curé de saber mas por extenso la verdad, Dcnde á dos días 
partieron los paraoles on busca de los navios, y el mesmo Sán- 
chez en ellos: á cabo do cuatro ó cinco dias que de aqui partiü- 
ron, vino á mi uno que se llamaba Pedro de Haigada, sobresn- 



f 






COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 149 

lienle de esta armada de V. M., ó me dijo como Romay le habia 
dicho una noche, dormiendo en su posada, que si el tuviese po- 
ridad que le desoubriria un poco de secreto; é él le dijo ó prome- 
tió de lo ansi hacer, y el dicho Romay le dijo: habéis de saber 
que los otros dias cuando me trujieron los indios, que tenian 
razón, porque de cierto nos Íbamos a Terrenate; y Pedro de Rai- 
gada le preguntó: ¿qué por qué se iban a Terrenate? é Romay le 
respondió: Pedro, yo os lo diré. Habéis de saber que lodo cuanto 
hemos dicho de como se perdió la carabela, y de todas las cosas, 
que todo es mentira. E Pedro respondió: ¿en qué manera? Habéis 
de saber que Sánchez, é yo é otro que se llama Fernando del 
Oyó, y otro Juan de Olave, y mas otros cuatro ó cinco, que serian 
{>or todos hasta nueve ó diez compañeros, matamos al capitán D. 
Jorge, é á su hermano D. Diego, é a Benavides, ó después de 
muertos los echamos a la mar, é después de hecho esto, dimos 
con la carabela al través en Sanguin, donde se acabó de perder; 
é que por temor de los paraoles que iban a buscar ó rescatar los 
castellanos que alli estaban, temia que no podian dejar de ser 
descobiertos del mal que hablan hecho, é que por este temor se 
il>an á Terrenate, E yo viendo este gran indicio, pensando que 
podía ser ansi, mandé prender a Romay, é luego le mandó dar 
ciertas preguntas por este caso, y él nególo, y dijo ser falso el 
que se lo levantaba, y sobre esto le mandé dar ciertos tratos, y 
todo dijo ser falso, diciendo que se lo levantaban algunas perso- 
nas que le querían mal. E yo viendo que no aprovechaban nin- 
guna cosa con tormentos ni tratos que le dieron no quiso decir, 
acordé de le poner en prisión hasta tanto que viniesen los 
paraoles que hablan ido en busca de los navios para saber de 
Sánchez la verdad. Y ansi mandé luego aparejar un paraol para 
ir á dar aviso á los tres paraoles, y mandé que prendiesen á Sán- 
chez y ansi fue el paraol en busca de ellos, é los halló en el puer- 
to Zamafo, ques tierra deste Rey de Tidori é dio las cartas que 
llevaba á los castellanos; y el Sánchez como estaba sobre sospe- 
cha de lo que podria ser, recelóse mucho en ver venir el paraol é 
dar las cartas, é luego procuró de salir en tierra, diciendo qué 
iba a hacer de su persona, con una espada en la mano; é no vol- 
vió mas; é como los otros que quedaban en los paraoles leyeron 



150 



EXPEDICIÓN DE I.OAISA 



las cartas que yo enviaba é vieron lo que en ellas Jecín, L-oraen- 
zaron do lo llamar, mas nunca respondió; é después dende á 
pocos días se supo como eslaba en nn lugar de Terrenale. E Ins 
tres parnoles se volvieron desle dicho puerto, é los indios dtjie- 
ron que no querían pasar adelante, porque hacia gran viento é 
mar, que se perdonan los paraoles, é ansí se volvieron á este 
puerto deTidori; yansi está el dicho Uomay preso é á baen re- 
caudo hasta tanto qne se sepa la verdad de sus delitos. (Aqui ha 
de entrar la carta de Guillermo, c la fin de Romay.) 

Sabrá V. M. quel caiJÜnn Martin Iñiguoz cuando llegó en Za- 
mafo con esta nao Victoria, con los seis hombres que envió á 
Gilolo, iba con la embajada y cartas para ol Rey de Gilnlo, y para 
este de Tidori Alonso do los tilos, sobresaliente de esta armada, é 
vasallo é servidor leal de V. M.; c dio muy buena relación á los 
dichos Reyes de como V. M. enviaba una armada para esta isla 
do Maluco, para las favorecer y defender de sus enemigos, para 
contratar con ellos muchas mercaderías que traíamos, é pam les 
facer todo el buen tratamiento quo ser pudiese, é como V. M. les 
enviaba sus cartas é dúdivas en señal de grande amistad. E ni 
tiempo que llegó en esta isla de (íilrilo le dijo el Rey al dicho 
Alonso de Rios, que los portugueses hablan tenido amistad con 
él, y al presente estaban muy mal con ellos; é pues esta nao de 
V. M. era venida, que! quena ser su vasallo y servidor, é que por 
tal so.daba, é que lenta allf un paraol muy grande, é que le que- 
ría dar al capitán para que del hiciese una fusta, é que daría to- 
da la tabla é ligazón que fuese menester para la dicha fusta, ó que 
le diese lo demás que era menester, ansí hombre que supiese 
darlo el gálibo é la industria para la hacer, é ansí se proveyó á 
un levantisco que so llama Simitre: el dicho Alonso de los Rios 
estuvo- todo el tiempo que se trabajó en la dicha Fusta, fasta que 
aquí á esta isla la trujieron, que fué á 18 dias de línero del año do 
1528 años, y en todo este tiempo el dicho Alonso do los Ríos tra- 
bajó é negoció muy bien en hacer proveer la clavazón é otras ma- 
deras, é todo lo demás que era menester; y yo viendo lo que 
había servido y la habilidad de su persona, le proveí del cargo que 
traía Martin de l'lacencia, que era capitán de la mar, porque ha- 
bíamos necesidad de lo proveer después que habla ya una galera 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 151 

y una fusta, é con esperanza demás acrescentamiento de navios 
de remos para servir a V. M.; y ansimismo, al tiempo que se to- 
mó la dicha galera, el dicho Alonso de los Rios iba por capitán de 
la fusta de V. M., pues en esto y en socorrer el navio que venia 
de la Nueva-España, ha seido tan venturoso, suplico A V. M. que 
Je confirme el dicho cargo ó salarios, porque es oficio de mucho 
trabajo é muy necesario, por estar en las partes que estamos en- 
tro infieles, enemigos de la nuestra Santa Fé católica. 

Asimismo á seido y es muy necesario, de poner é hacer un ba- 
luarte é reparo a la una parte y entrada desta cibdad, por ser el 
paso muy peligroso, por donde nos podría venir mucho daño de 
nuestros enemigos; é por ser cosa que tanto cumplía, puse en el 
dicho paso á Diego de Ayala, con veinte hombros ó cinco ó seis 
piezas de artillería, el cual es persona de mucho recaudo, é leal 
servidor de V. R. M.: é allende desto se le entiende en el arte de 
navegar, y es grande asentador de tierras, é rumbar cartas, é 
otras muchas sotilezas de que acá hay necesidad, é pienso que 
desto saldrá grande hombre: é pues es tal persona, suplico á 
V. R. M. se acuerde le hacer asentar é señalar algún partido ó 
merced. 

Después de haber hecho relación he suplicado á V. M. confir- 
mase los oficios á las personas susodichas, le suplico se acuerde 
de generalmente de todos estos vasallos é servidores de V. R. M. 
que con tantos trabajos é peligros de sus personas, han servido 
é sirven de noche é de dia, arriesgando sus personas todas las 
horas é momentos, por sustentar y defender esta isla é tierras en 
«ervicio de V. R. M., pues por ellos fué esta isla é tierra vuelta en 
su estado, que la hallamos quemada é destruida é sojuzgada por 
su gente é armada del Rey de Portugal, é no solamente se con- 
tentan con sustentar esta isla, mas tienen ánimo para querer so- 
juzgar todas las demás; é ansí sustentamos é tres Reis de cinco 
que hay en Maluco, como V. M. verá en esta relación. E debe 
V. M. de mirar que sola una nao que llegó aquí que pudo traer 
hasta cien hombres entre chicos y grandes, é con hallar á los 
portugueses muy poderosos en la tierra, con una fortaleza de cal 
y canto, y como naturales della siete años, y con muchos navios 
de remo é de carga; entramos y tomamos puerto á pesar de todos 



152 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



ellos, seyondo dol)líid!i gente que nosütrns, donde estamos hasta 
hoy. Hemos pasado y pasamos mucha hambre á causa de hallar 
k tierra quemada é destruida; y porque las mercadurías do V. M. 
son de mucho pi-esoio, é ia gente de la tierra de poca moneda, 
que no alcanza para comprar una vara de paño; de manera, que 
no hay otra cosa en ella sino clavo, é como haya falta de moneda 
ques tan cobil, ha seido y oa necesario de dar á la gente de las 
mercadoríaa de V. M,, que son paño y bacinetas, é cuchillos, é 
olrns cosas, las cuales no valen nada, ni se hallan por ellas la mi- 
tad de lo ques razón; aunque yo, ó los oficiales de V. M. so Ina 
damos en mas bajo precio de lo que se habían do dar, é con todo 
esto no hallan entre los indios la mitad del proscio porque se les 
da, y á esta causa estiín lodos muy gastados é adeudados. K alien- 
de desto á habido muchos muertos, de que habido muchas almo- 
nedas, deque han comprado muchas ropas ó mercadurías, las 
cuales han vendido y malbaratado por sustentarse; pero en estas 
almonedas y hnciondas de defuntos lia habido muchas ventas, 
en las cuales se venditi la vara de lienzo que cuesta en España un 
real, á torna viaje medio ducado, ó véndela el pobre hombre por 
cincuenta pias, y dáseles cada dia de rascion á cada uno en mer- 
cadería á treinta ó cinco pias, y vendido & loa indios no sale á 
veinte pias; y cuando hay píos, dáseles á veinte y cinco cada uno 
por dia; con los cuales no se pueden mantener ni sustentar por 
causa de los portugueses estar en la tierra, como he dicho, é son 
los bastimentos tan caros é malos de haber, que Dios sabe como 
ae pasará; é la ración que se dá á la gente se pasan veinte é trein- 
ta dias que no les da pias por no las hnber, é al cabo deste tiom- 
po se les dá tros ó cuatro dias de ración de los que se les deben; 
é todo lo demás en la mercadería como dicho tengo. Parésceme 
que V. R. M. debo proveer en los prescioi, é orden que se ha de 
tener en todas las mercadurías quo se han dado á In gente; é que 
si de aquí adelanto fuere mnnestor se las dar, é pues es servicia de 
Dios é do V. M-, ó bien de toda la gente, deben poner remedio 
en ello, y ansimismo en las haciendas é mercadurías de los de- 
funtos, debe de mandar proveer de la manera y en los precios 
que so ha de dar ó vender, é do manera quel dcfonto no pierda, 
é la gente que las comprare las halle en el precio convenible: é 



COLECaON DE DOCUMENTOS 153 

para esto V. M. debe poner dos personas ó tres que no entiendan 
en otra cosa sino en tasar é declarar lo que vale sobro juramento, 
y sean tales las personas de quien se pueda fiar tal cargo, é dcsto 
hay mucha necesidad a causa de la mucha gente que se ha 
muerto en el viage: é sí, lo que Dios no quiera, en las armadas 
que V. M. enviare que haya buen concierto, ó también me pare- 
ce que las mercaderías de todos los defuntos las deben mandar 
coger é juntarlas con las mercaderías de V. M. para que sus ofi- 
ciales den cuenta y razón dellas, é porque la jente no so pierda; 
porque de otra manera si pobres vinieren, pobres se irán, y esto 
todo V. M. lo podia remediar con enviar en la primera armada 
que viniera mucha cantidad de pias. Suplico á V. M. se acuerde 
y tenga en memoria de algunas personas que son muertas pe- 
leando con los portugueses por defender ó sostentar esta tierra; 
é pues murieron como leales servidores de V. R. M., se acuerdo 
de hacer bien á sus hijas é mugeres é parientes, pues que ellos 
pagaron la deuda que debian a Dios: y mas se acuerde de algu- 
nas personas que quedan mancas de las heridas que les dieron 
on la tomada de la galera, y en otros encuentros, V. M. los haga 
mercedes, y ansimismo é toda la otra gente que aquí está. E V. M. 
lo puede hacer muy bien sin le costar>inguna cosa, y es que les 
puede dar licencia de cargar algunas quintaladas mas de clavo, 
é toda la otra especiería, demás de lo que por V. M. les está seña- 
lado: é para que V. R. M. haya por bien de les hacer esta mer- 
ced, no solamente esto, mas antes los debe de asentar en los 
libros de su acuerdo, ó mandar publicar por todos sus Reinos, 
por las grandes é hazañosas cosas, ansí en armas como en des- 
venturas que por ellas han pasado, que nunca tan poca gente en 
ninguna parte del mundo se ha visto otras que sean sus iguales, 
y a ellos mesmos les parece ser imposible haber pasado por ellos 
tantas y tan extrañas cosas, y les parece ser cosa de imaginación. 
Sabrá V. M. que en el mes de Octubre 1527 años, estando ya 
ansí acabado el navio que aqui hacíamos, como dicho tengo á 
V. M., envié cuatro hombres castellanos al lugar de Zamafo á 
hacer y rescatar el bastimento para el dicho navio, y al tiempo 
que venían con el dicho bastimento, que lo traian tres ó cuatro 
paraoles pequeños é mal aparejados, salieron siete ó ocho parao- 



)4 EXPBDiaON DE LOAISA 

:s ü ellos de Gomaconoro, ques un lugar do Terrenutc, rauy bien 
rmados con sus tiros, y eslábaiilos «guardando tras un paso pam 
los tomar, y ansí lo hicieron, que en llegando los nuestros ni 
icho pnso dieron de sobresalto sobre ellos; de tal mantara quo no 
ueron señores los nuestros de tomar armas ningunas, é ansí 
in luego los indios presos y muertos, é dos castellanos per- 
dieron alli sus vidas, é los otros dos castellanos se salvaron en un 
pnraol pequeño: é después de muertos los dos castellanos toma- 
ron é robaron todo el bastimento é provisión que venia para, el 
nicho navio. E por esto, é por otras muchas cosas que por causa 
de los portugueses estar en Terrenate no se pudieron haber, dpjó 
de ir el navio á Rspaña á dar la nueva á V. M. como estábamos 
aqui, en el cual navio trabajamos mucho toda la gente, ansí ciir- 
pinteros, como calafates, é todos los demás, en especial un cata- 
futo que so llama Alfonso de Oro, que no solamente servia de su 
oficio, mas casi toda la tablazón é obra de carpintería fue asenta- 
da c labrada por sus manos, por causa de no tener carpinteros 
quo lo supiesen hacer. E también cuando la nao Victoria, en que 
venimos á esta isla, dio en seco en el estrecho, este mesmo oala- 
fate trabajó mucho en ella, y créese que si no fuera por él, no 
viniera la nao á Maluco; é pues ha servido tan bien á V. M. débe- 
le hacer algunas mercedes: es vecino de la cibdad de la Coruña, 
é time alli sus hijos é muger. 

Sabrá V. M. que al tiempo que el Rey Almanzor murió dojó ua 
criado que so decia Derrota, el cual era muy dispuesto, y á esta 
causa la Reina se enamoró del, é privó tanto que no se hacia en 
In isla otra cosa sino lo quel mandaba; é todos los principales de 
esta cibdad é de toda la isla estaban muy mal con la Reina é con 
él, é no querían hacer ninguna cosa de lo que cumplía á servicio 
de V. M. ni de su Rey, deciendo: que un criado del Rey é hambre 
de (an baja suerte no habia do mandar á tantos caballeros, é lan 
noble gente, donde habia muchos hijos de Reyes y hermanos; y 
pues el Rey era niño, que no sabia ni podia goberiiar sus Uerras, 
vinieron á mí, dioiendo: que me pedían é requerían por parle de 
V. M. pues esta isla ó tierras estaban en servicio de V. M., é por 
tal hablan estado siempre como lo hablamos visto por la obra, y 
quo por esta causa los portugueses habían quemado y destruido 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 155 

este lugar é isla, é pues'el Rey Almanzor era muerto 6 su hijo el 
Rey era niño, é pues yo habia venido aquí a esta isla por manda- 
do de V. M., y era gobernador destas islas en lugar de V. M., 
que les mandase dar favor y ayuda, y entendiese la gobernación 
desta dicha isla, de manera que no fuesen mandados del dicho 
. Derrota. E yo les dije: ¿qué de qué manera querían que se hiciese 
de manera que no hobiese algún escándalo en la tierra ni alboro- 
to, é que V. M. no fuese deservido, ó ansimismo su Roy? E ansi 
ellos hobieron su acuerdo sobre ello, é me vinieron luego a decir 
que tenian mucho miedo de la Reina, é que no lo osarían ellos 
hacer, é que yo con mi gente le mandase matar: é yo les respondí 
que habia poco tiempo que yo era venido á esta isla, é no conos- 
cía, ni sabía quien era servidor del Rey, ni quien nó, é que no 
me quería entremeter en sus cosas. E cuando ellos vieron mi 
voluntad, me rogaron que les diese alguna gente para que con su 
favor lo hiciesen, é yo los di luego diez ó doce compañeros bien 
adereszados, é una noche mucha gente de indios se pusieron en 
escuchas aguardando en ciertos pasos para cuando fuese a la ma- 
rina, é acaesció que aquella mesma noche fue á dormir con la 
Reina: ya que era cerca del alba, se levantó de par de la Reina é 
fue á la marina para se lavar, como es su costumbre, é los que 
le estaban esperando detras de un cantón, que eran ciertos in- 
dios y cuatro castellanos, le salieron al camino, é uno de los 
castellanos le salió á hablar al camino, é ansi hablando le dio 
una estocada que dio con él en el suelo; é no podiendo los otros 
compañeros tan presto acudir con él, se levantó é se acogió por 
pies á casado la Reina, é fueron luego sobro él mas de dos mil 
indios con sus escudos é alfanjes, é muchas otras armas para le 
hacer piezas, dando una gran grita que parescia que se quería 
hundir la isla. Mas él fue muy cuerdo, que se acogió adonde la Rei- 
na y el Rey estaban, y por eso cesó el alboroto de los indios; mas 
todavía no le aprovechó nada, pues ya era comenzado, valia mas 
que se acabase que no dejarle para mas mal, y ansi fenesció 
aquel dia, é pagó todos sus males. E la Reina hizo plantos por él, 
é tan extraños que serian largos de contar: é ansi muerto el di- 
cho Derrota tomé al Roy por la mano, é púsole on poder de Qui- 
chiJrade, su hermano^ para que le guardase, é rigiese, é gobernase 



156 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

la tierra por él hasta que el Rey fuese de edad, é con todo esto 
fueron los caballeros ó toda la gente de la isla muy contentos, 
diciendo que todos querían servir á V. M. é á su Rey. 

Sabrá V. M. que al tiempo que vino el capitán Sayavedra, te- 
níamos mucha necesidad de muchas cosas, ansi plomo como 
otra -munición de pelotas de verso é otros tiros, é ansi mismo 
otras muchas cosas, y llegó á muy buen tiempo, y nos puso muy 
grande alegría con su venida, y nos maravillamos mucho en de- 
cir que venia de la Nueva-España, porque acá habia mui poca 
noticia de tal tierra, y trujo muchas cosas de que teniamos muy 
extrema necesidad, en que trujo una muy buena botica, con 
muchas medicinas é ungüentos, é otras cosas pertenescientes á 
la dicha botica, y trujo ballestas, y escopetas, y coseletes, y lan- 
zas, y plomo, y otras muchas cosas: ansimismo trujo tres piezas 
do artillería de bronce, y dejó aqui las dos y otros siete ó ocho 
arcabuces de hierro é otras muchas cosas, escepto pólvora que 
no traia, ó para la partida le hobieron de dar pólvora. Y por 
por cierto este a seido uno de los mayores servicios que don Her- 
nando Cortés á V. M. ha hecho en poner tan buena diligencia en 
cumplir su mandado; y no solo mandó despachar estos tres na- 
vios, mas luego puso por obra de hacer y aparejar otros cuatro 
para venir en esta demanda, é cumplir mas por entero lo que en 
este caso cumple al servicio de V. M. 

Y porque Sayavedra puso tan buena diligencia con tanto tra- 
bajo y peligro, cumplió el mandado de V. M. tan bien, y tiene 
deseo do hacer muchos mas servicios á V. M., merece que V. M. 
le haga muchas mercedes, porque nadie se le puede hacer con- 
forme a sus servicios sino V. M.; yansi se lo suplico de mi porte, y 
ansi quedo esperando el socorro de V. M., la cual Dios Todopo- 
deroso con acrescentamiento de mayores reinos guarde y pros- 
pere. Desta isla y muy leal ciudad de Tidori, diade Corpus Chris- 
ti, 11 de Junio de 1528 años. — Hernando de la Tone. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 157 



2 de noviembre de 1528 

XXUL— Declaraciones que algunos marineros de la nao San Gabriel 
dieron en Pernambuco á S de Noviembre de 15^28 sobre los suce- 
sos desgraciados que experimentaron después de su separación de 
la amada de Loaisa en la entrada del estrecho de Magallanes, 

(Arch. de Ind. en Sevilla, Leg. 10 de Autos de Fiscales, pub. porNav., L. V., 

pájs. 313-323.) 

En dos días del mes de Noviembre de quinientos é veinte é ocho 
años, en la factoría de Pernambuco, ques en la tierra del Brasil, 
presentó delante mi el Escribano abajo nombrado, Don Rodri- 
go de Acuña una petición, con un despacho del señor Antonio 
Ribeiro, capitán mayor de esta armada, de la cual petición el tras- 
lado es este que se sigue. 

Señor. — Antonio Ribeiro, caballero de la casa del Rey, é capi- 
tán mayor desta armada que anda en esta costa del Brasil: Don 
Rodrigo de Acuña, uno de los capitanes del Emperador, del arma- 
da que iba á Maluco por el estrecho de Magallanes, pido a V. M. 
por cuanto yo he aportado aqui a esta factoría de Pernambuco 
con siete personas en un batel destrozado de los franceses é desam- 
parado de los mios, habrá dos años poco mas ó menos, detenidos 
por Christóbal Jaques, capitán mayor que fue de esta armada, 
hasta ahora que su Alteza nos manda ir a dar pasaje para Portu- 
gal: é porque todos somos sugetos a la muerte, que cada uno 
siendo en Lisbona querrá irse por donde Dios le ayudare: Por 
tanto, pido á V. md., é le requiero de la parte del Roy de Portu- 
gal, que mande tirar una información, asi de los dichos hombres 
que venian en mi compañia, como de los franceses qne se halla- 
ron presentes en mi destrozo; ó otros que oyeron contar á perso- 
nas que iban en las naos de los franceses que me destrozaron; los 
c jales al presente los mande vuestra merced examinar, é á los 
mios, de que partimos de la Goruña, hasta que vuestra merced 
vino a esta factoría, á los franceses de lo que saben; porque el 



158 



EXPEDICIÓN DK LOAISA 



Emperador sea infarmado de verdad, é yo pueda dar cuenla de 
mi persona: Por tanto, pido á vuestra merced mande tirar esta 
dicha información á Juan Vázquez Mergullon, Escribano de esta 
armada é factorín, é asi sinada la dicha información é firmada, é 
sacada de manera que haga fee para información de S. M. é guar- 
da de mi derecho, mandándomela vuestra merced dar, pagando al 
Escribano su derecho. Fecha en Pernambuco, factoria del Hey de 
Portugal, hoy veinte y seis días del mes do Octubre de mil é qui- 
nientos é veinte é ocho años. La cual dicha petición va asi sig- 
nada por el dicho Don Rodrigo de Acuña, é traía un despacho del 
Sr. Antonio Ribeiro, capitán mayor de esta armada, de que el tras- 
lado de verbo ad lerbum es el siguiente. 

Al suplicante los testigos que aprosenfaren por esta petición ó 
con el dicho de los dichos testigos. le pasen su instrumento como 
se requiere. Hecho en Pernambuco tierra del Brasil, por ante roi 
Juan Vfizquez Mergullon, Escribano do esta armada ó factoria, en 
el dicho dia, é mes, é año atrás escrito. 

ítem: Jorge de Catorico, y Alfonso de Ñapóles, é Machin Vizcaí- 
no, é Bartolomé Vizcaíno, é Pascual de Negron, é Gerónimo Gl- 
noves, todos los suyos é que aquí vinieran tenor á esta facloria de 
Pernambuco con e! dicho Don Rodrigo, testigos todos, juntos aqui, 
el Sr. capitán mayor dio juramento á cada uno por sf, é pregun- 
tado por la dicha petición del dicho Don Rodrigo, que le fue loidí 
por el dicho capitán mayor, que era lo que sabían ellos. Tesügoa 
todos cada uno por si, que por el juramento que habían Techo: 
que era verdad que ellos partieron de k Coruña & voino y cuatro 
dias de Julio, é vinieron á la Gomera, de donde partieron ú Ió¿ 
quince de Agosto por información del capitán Juan Sebastian, 
para el estrecho de Magallanes, al cual tardamos en allegar has- 
ta en fin de Enero; é siendo en el paraje del rio de Solis, nos di<S 
una muy gron fortuna, con la cual arribamos, todos cada uno co- 
mo mejor pudo remediarse; y esta fortuna fue á veinte dias do 
Diciembre, y el primero de línero nos ayuntamos la nao capitana, 
é San Gabriel, é fuimos juntamente hasta el rio de Santa Gruí 
en donde pensábamos hallar las otras noos; porque asi estaba or 
denodo de nos ayuntar en el dicho rio de Santa Cruz, derrotan 
dose alguna nao de la ilota: é asi nosotros arribamos al dicho rio, 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 159 

y en entrando con gran dificultad é peligro, porque la capitana 
estuvo encallada mas de tres horas en la entrada, y entrados de 
dentro no hallamos la conserva, que fué nuestra total destruc- 
ción: y en una isla que esta en el dicho rio, hallamos una carta 
que mandaron con el pataje, el capitán Juan Sebastian é los otros 
capitanes que iban juntos: é asi salimos luego al otro dia y fui- 
mos al Estrecho, y á la entrada del cabo de las Once mil Vírgenes 
hallamos la nao Santi Espíritus perdida, é la gente della en el 
campo, que vino á nos el capitán Juan Sebastian é otros, é nos 
contaron la perdición é destrozo de las otras naos, que todas es- 
tuvieron muy cerca de se perder, porque perdieron los bateles é 
amarras; de manera que le convino entrar por el Estrecho á den- 
tro hasta una bahía á quince leguas de la entrada, donde le ha- 
llamos. El capitán mayor, con consejo y parecer de todos, envió 
las dos carabelas, y el patage, y el batel de San Gabriel á cobrar 
de la nao Santi Espíritus toda la hacienda que se pudiese salvar, 
y la gente, y esto se tardó de hacer, por los malos tiempos que 
allí siempre hace, obra de veinte dias, en el cual tiempo nos per- 
siguió tanta fortuna que venimos hasta tierra muchas veces, ga- 
rrando con cuantos ayustes teníamos; é por no tener bateles sino 
el de la capitana solo, padecimos gran trabajo, é fue tanto el mal 
tiempo, que la nao capitana fué garrando a tierra con cinco ayus- 
tes, donde estuvo mas de veinte horas dando grandes golpes, 
tanto que quebró el timón é codaste, é dejó la estopa é plomo por 
muchas partes, é asi desmachada cortó los castillos, y echó á la 
mar las carretas é cepos, é botería. El Anunciada é San Gabriel 
que al presente estaban allí, no les podíamos dar socorro por no 
tener bateles, hasta otro dia que abonanzó la mar, é fuimos con 
los esquifes, é fueron los carpinteros, é asi se remedió algo, é se 
concertó el timón como se pudo, é salimos las tres naos á fuera 
del Estrecho por no nos acabar de perder: é al cabo de las Once 
mil Vírgenes C4jbramos las dos carabelas, é la Anunciada desferró 
con susurestes, é corrió al nordeste, así como nos contaron, mas 
de cincuenta leguas, é la nao capitana é San Gabriel, ó las dos 
carabelas juntas determinamos de volver al rio de Santa Cruz por 
nos remediar é aderezar la capitana que iba muy maltratada. E á 
la salida del Estrecho con esta determinación, mandó decir el 



160 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

capitán mayor por el capitán Juan Sebastian A Don Rodrigo de 
Acuña, capitán de la nao San Gabriel, que quedase alli y cobrase 
su batel que tenia el patage en una singuera en el cabo de las 
Once mil Vírgenes, é que dijese al patax que se saliese é fuese al 
rio de Santa Cruz donde los hallaría adobándose. E Don Rodrigo 
le respondió, que no era agora tiempo de dejarlos yendo do tal 
suerte, que los que tenian el batel no lo tenian para darlo hasta 
saber de a donde estaban, que seria mejor que se fuesen asi todos 
juntos hasta el rio de Santa Cruz, porque si alguna cosa mas fue- 
se, que se podrían todos salvar eri su nao: y el capitán mayor le 
envió a decir con su sobrino que se lo agradecía mucho, é que 
por amor suyo que se quedase é cobrase el batel: y otra vez repli- 
có el dicho Don Rodrigo, diciendo, que no era razón de los dejar 
en tal tiempo, que desde el rio volverla por el batel: é volvióle 
otra vez á decir Loaisa, sobrino dol capitán mayor, que en todo 
caso quedase é cobrase el batel, 6 dijese al patax que se fuese al 
dicho rio donde los hallarla adobando: é asi se quedó el dicho ca- 
pitán Don Rodrigo, por hacer lo que le mandaba el capitán ma- 
yor, é cobró el batel, ó dijo al patax lo que le fue mandado, que 
se saliese é fuese al dicho rio, é vinieron con el batel hasta doce 
hombres, los cuales dicho Don Rodrigo siempre trujo en su nao, 
y entonces nos fuimos la vuelta del rio de Santa Cruz, é tardamos 
en poder tomar el rio mas de veinte dias, en los cuales dias nos 
topamos con la Anunciada que volvía al Estrecho, é le dejimos co- 
mo la capitana é las dos carabelas eran idas al rio de Santa Cruz. 
E asi fuimos las dos naos, é San Gabriel surgió primero á la boca 
del rio, é la Anunciada surgió sobre nosotros y con muy mal 
tiempo sin poder ver ninguna señal de gente que estuviese en 
tierra: ó no pasadas dos horas, cargó tanto la tormenta, que nos 
hizo garra r mas de una legua, donde nos fue fuerza hacer a la ve- 
la, é correr por donde mandaba el tiempo hasta tres dias, al cabo 
de los cuales abonanzó la mar algún tanto é nos hablamos con la 
Anunciada, y el capitán Pedro de Vera dijo a Don Rodrigo, que él 
no determinaba mas do estar a discreción de tan malos tiempos, 
que nos fuésemos por el cabo de Buena Esperanza. Y el dicho Don 
Rodrigo le respondió, que no haria cosa mal hecha por cosa del 
mundo, que seria mejor que tornasen en busca del capitán mavor 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 161 

é de las carabelas, 6 que hallándolos que haría lo que mas fuese 
servicio de S. M.; é no las hallando, quo tomarían agua y leña, 
y él le daría de lo que toviese, é los dos juntos podrían seguir el 
viage por el Estrecho, o por el cabo do Buena Esperanza; é que 
al presente que no se podía ir porque no tenía mas do tres botas 
de agua, é que para tan largo camino, é con tan malos tiempos 
que no era cosa de se arriscar é perecer de sed; é así Pedro de 
Vera le escribió una carta sobre esto: le certificó quo la capitana 
é las carabelas no estaban en el rio, por quel habia cinco ó seis 
días que estuvo encallado en la entrada del dicho rio mas de sois 
horas, é que habia tirado lombardas, ó que no pudo ver señal do 
gente que allí estoviese, é que en todo caso estaba determinado de 
se ir, y no esperar mas ahi; y él so partió azas diferente con los 
suyos, sin piloto, que ya era muerto, ó sin batel, ni ayustes, ni 
anclas; Dios sabe su .voluntad. E nosotros tomamos á la vuelta de 
tierra en busca del capitán mayor é do las carabelas con azas mal 
tiempo, sin poder tomar tierra en ninguna parte, corriendo toda 
la costa con muy malos tiempos, siempre suduestes é uestes, has- 
la en treinta grados que vimos tierra, é fuimos en busca della por 
tomar agua, que habia un mes que no bebíamos sino á cuartillo, 
y medio cuartillo de agua: ó deparónos Dios un puerto en 28 gra- 
dos, donde tomamos ochenta botas de agua é leña, é no tarda- 
mos en nos proveer de todo lo necesario allí mas de 15 días, en 
los cuales vinieron alli dos españoles que habían quedado en 
tiempo de Solís, é nos dijeron que alli estaban otros nueve es- 
pañoles de en tiempo de Solis, los cuales eran idos á la guerra, 
y nos vendieron 30 quintales de harina, ó cuatro quíntales de frí- 
soles, é tela para una mezana, é algunas cosas de refresco, de 
manera que ya estábamos presto, para seguir nuestro viage, y el 
capitán hizo decir una Misa, en la cual en manos del sacerdote 
hizo sagramento solemne do bien é íiel mente servir al Empe- 
rador é complir su viage; é asimismo hizo hacer juramento á to- 
dos chicos é grandes, que todos servirían bien é lealmente AS. 
M., é Cumplirían el viage; 6 así envió el batel a tierra para llamar 
al contador é tesorero é á los españoles para les pagar lo que 
dellos habia tomado, y viendo el capitán que tardaban, y que te- 
nían el batel varado en tierra, mandó tirar una lombarda, y asi 

u 



i62 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



Gallaron el batel á el agua, é snltendo de tierra se les anngó el 
batel y murieron quince hombres, y se perdió el batel: y aquellos 
españoles que allí hallamos, hicieron lanto con los indios, que lo 
cobraron, y el capitán enviólo á adobar, é lardaron cinco días fin 
lo corregir; on los cuales diaa muchos se juramentaron de se que- 
dar, é cortar las amarras, ó las alargar porque la nao fuese á la 
costa, ó la barrenar, ú matar al capitán y quedarse con todo, y 
estn fué en lo que se doterminnron. Y asi vinieron do tierra coa 
esta voluntad en el batel, las espadas debajo de las quillas dol ba- 
tel, y otros se quedaron on tierra; y en llegando, los mas pidie- 
ron licencia al capitán para se quedaren tierra, porque asi es- 
taban delerminados de se quedar, ó por fuerza ó por grado, que 
mas querían vivir como saivages que no murir desesperados en 
la mar. E aei el capitán se puso á los aplacFir lo mejor que pedia, 
hasta que algunos le prometieron de quedar é servir á S. M.; é 
así les rogó el capitán, que pues asi querían, que nos zarpasen las 
ancoras, é nos guindasen las volas, é que los que en buena hom 
quisiesen venir viniesen, que á los otros los echarían en una isle- 
ta que allí oátaba, é asi loa aplacó algún tanto. E pensando qup 
aportándolos de tierra los podría atraer A venir en la nao, man- 
d ir zarpar las anclas, é saltan muy diligentes al batel hasta veinte 
ó veinte y cinco hombres para zarpar las anclas; é asi como llega- 
ron ala boya, dan una grita é bogan recio echando mano á las es- 
padas é machetes que llevaban en las quillas del batel, ó vanse á 
tierra, é varan el batel en la montaña; é quedamos hasta vein- 
te ó veinte y cinco hombres, entre grandes é pequeños, buenos 
(j malos, con los cuales otro dia nos hicimos á la vola, algunoa 
de buena voluntad é otros de mala. E otro día los dos ospufiolea 
que alli hallamos, comenzaron á amenazar á los que alH queda- 
ban, diciéndoles la gran traición que hacían al Emperador is á su 
capitán, de manera que hicieron varar el batel en la mar, y en- 
viaron los grumetes á los que quisieron venir. E así quedaron 
alli entre muertos é quedados treinta e dos hombres, é otro dia 
nos ht'cimos á la vela, é venimos á una islela cuatro leguas maS' 
al norte, por ver si alguno se arrepintirin do quedar. No vinien- 
do ninguno, el capitán recelando que los otros se quedaban, 
porque de tierra le enviaron á decir, que no todos los traídi 



COLECaON DE DOCUMENTOS 463 

habían quedado en tierra, que se guardase que aun algunos ve- 
nían en la nao. E asi venimos hasta el rio de Genero, ó alli el 
capitán demandó su parecer al maestre é piloto é á todos los 
compañeros, de lo que les parecia que debían hacer si irian á 
Malaco por el Cabo de Buena Esperanza, ó volverian al Es- 
trecho por la costa en busca del capitán mayor, ó nos iríamos 
á España. Los cuales pareceres están asentados en los libros 
del contador; mas casi todos fueron de nos venir en España, asi 
porque la nao estaba mal condicionada, como porque la gente era 
poca, é no todos de un propósito, y estando allí a los bajos de los 
parguetes una noche, dos mozos hurtan el esquife y se van en é\ 
á tierra, y nosotros nos partimos sin los poder cobrar, y llegamos 
ala bahía de todos los Santos, donde nos detuvo el mal tiempo 
algunos días, en los cuales yendo la gente a tierra, los salvajes 
nos comieron siete hombres, é dos grumetes que á pesar del 
maestreé de los que iban en el batel, se fueron en busca de los 
otros que faltaban, é ansí perdimos los dos mas, que fueron nue- 
ve. Éasi salimos de la bahía a 15 do Agosto, é con nordestes es- 
tuvimos mucho tiempo a la mar, sin poder mas avanzar de se- 
senta leguas, é á nuestra nao no la podíamos tener sobre el agua, 
toda comida de broma: é así nos fué fuerza arribar á un puerto 
que está entre unos arracifes en la tierra del Brasil, donde halla- 
mos dos naos é un galeón do Francia cargando brasil, é mas con 
necesidad que con voluntad entramos con ellas, ó nos certificaron 
la paz entre España é Francia; é no obstante esto el capitán envió 
á llamar é los capitanes é pilotos é maestres, é les tomó á todos 
juramento solene, y él así lo hizo, que en tanto que en aquel puer- 
to estuviésemos fuésemos amigos, é así jurado y prometido, nos 
dan dos carpinteros, é nos dan muchos estoperoles, é así posimos 
mano á adobar nuestra nao, que ya no nos podiamos valer con tan- 
ta agua como nos hacia, porque la hallamos tan comida do broma, 
que no se le podia hacer otro adobo sino clavarle por encima ca- 
ñamazos doblados alquitranados; é así estando adobando la nao 
t;in perdida, á la banda cuanto se podia sofrir, el bordo debajo del 
agua dos palmos, y el artillería toda a la banda, y el lastro, un 
domingo á los veinte y dos de Octubre, se dejan venir las dos naos 
á tiro de dardo, toda la artillería en orden, é armados, ó nos co- 



164 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

mienzan álombardear en tal manera, que si no nos quisieran to- 
mar sanos, á los primeros golpes nos metieran mil veces al fon- 
do, por estar la nao tan pendida cuanto se podia sofrir: y en esto 
nos comenzamos á aparejar, mas como no era así fácil cosa ende- 
rezar la nao tan presto, estábamos perdidos sin nos poder reme- 
diar. En esta sazón dicen el maestre é otros, Señor capitán, si vos 
no vais á su bordo á los aplacar, no podemos escapar. Y el capitán 
que estaba a la muerte, les dijo: que pues ya estaba medio muer- 
to, que no era mucho arriscar lo poco de la vida que le quedaba, 
quel iria y baria lo que pudiese en los aplacar y entretener, que 
ellos se diesen priesa a se aparejar, y que le trajesen el batel á 
bordo quel iria con dos pagos: ó así él fué, é nosotros nos dijo el 
maestre ó contramaestre que saltásemos al batel, é así fué el ca- 
pitán para las naos francesas, é puesto en medio de nuestra nao 
é la de los franceses, les comienza á hablar, é rogar, y otras ve- 
ces á remostrar la traición que hacian, de manera, que luego de- 
jan el combate. É no pudiendo ya tornar á nuesta nao por estar 
debajo de las de los franceses, vinieron al galeón todos los capita- 
nes é pilotos é maestres, ó los mas hombres de bien que habia, 
é todos juraron otra vez de tener paz é amistad, con condición 
que les diese el capitán Don Rodrigo sendas botas de vino, é sen- 
dos barriles de aceite. É así fecho por todos juramento solene, 
ya que nos querian dejar ir á nuestra nao, y los franceses se ha- 
blan retirado, y desembarazado la salida del puerto, é nuestra 
nao estaba ya por dicha sin mas le dar empacho nadie, nuestra 
nao se hace á la vela la vuelta de donde se habia quedado la otra 
gente, é nosotros de las naos diciéndoles: que no temiesen, que 
esperasen, y creyesen que surgiría fuera de la boca del puerto, 
vemos que no hace sino cargar de velas, y sin tener mas respeto 
al capitán ni á nosotros, ni á lo que debian hacer, se van: é así 
los franceses nos dan un batel suyo con una vela é remos, é dos 
hombres suyo?, ó la seguimos lo que de aquel dia quedaba toda 
1.1 noche é otro dia hasta cerca de medio dia, é como va la viese- 
mos perdida de vista, y nosotros estuviésemos medio muertos así 
do hambre como de sed, ó de bogar, no pudiendo ser otra cosa, 
dimos la proa en tierra á nueve ó diez leguas de donde habíamos 
partido, é viniendo esperando cada hora ser comidos de los sal- 



/* 
j 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 165 

vages; é así llegamos con ayuda de Dios á donde cargaban las naos 
francesas, é A esta hora va se habían ido las dos naos france- 
sas. é quedf) el galeón solo, é así nos llevan á su bordo, y es- 
tuvimos con ellos treinta dias, hasta que cargaron; y a su par- 
tida despojaron al capitán Don Rodrigo é nos dejaron en tierra 
en un batel, sin pan ni agua, ni otro mantenimiento, ni vela, ni 
con que nos pudiésemos remediar; y ellos se van y llevan los ca- 
bles y anclas que habia dejado nuestra nao. É viéndonos tan per- 
didos, nos encomendamos á Dios, ó á Nuestra Señora, é con asaz 
trabajo, comiendo algunas frutillas é algún marisco, en obra de 
veinte dias llegamos milagrosamense a una isleta que se dice de 
Sant Alexo, donde hallamos una pipa do pan mojado, é harina 
de trigo, é un horno, ó anzuelos con que pescamos é nos reheci- 
mosallí, que veníamos medio muertos. É de allí venimos a Per- 
nambuco, factoria del Rey de Portugal, é de tierra del Brasil, 
donde fuimos bien remediados de todo lo necesario, hasta que 
vino la armada del Rey de Portugal, ó de que vino capitán mayor 
Cristóbal Jaques: ó mandando una nao cargada de brasil a Por- 
tugal de aquí de aquesta factoria, nuestro capitán Don Rodrigo 
suplicó cien mil veces al capitán Cristóbal Jaques que nos diese 
pasaje, é quel quería pagar de nolitos por él y por nosotros el va- 
lor de cien quintales de brasil, é asimismo echándole cuantos 
buenos habia por rogadores, nunca jamas nos quiso dar pasage; 
y desde á un año partió otra carabela para Portugal, é le tornó á 
suplicar mil veces que nos de.jase ir, pues no habia porque nos 
tener presos: jamas lo quiso hacer ni tomar consejo con capitán 
ííicon quien el Rey lo mandaba, antes trayendonos presos como 
engalera, llevándonos á donde se iba, sin nos poder valer razón 
ni justicia; é hasta ahora quel invictísimo Rey de Portugal lo su- 
FtVnos mandó redimir su Alteza desta nuestra prisión, que á 
nosotros era peor que la de Faraón, ó darnos pasage, é muy bien 
tratarnos como de tan excelente príncipe so esperabn. Y este 
lestimonio, y lo que todos é cada uno por sí dijo por el dicho ju- 
/amonto, y así firmaron todos aquí. Fecho en Pernambuco, tierra 
del Brasil, en el dicho dia é mes atrás escrito, por mí Juan Vaz 
Mergullon, Escribano del armada é factoria &c. — El capitán ma- 
yor Antonio Ribeiro lo firmó de su nombre. — Jorye de Catan, — 



16G EXPEDICIÓN Da L0,U3A 

Alaf/tin Vizi'nino.—fíaitolomé Vizcaíno. — (¡próninin Giiiove^. — .4/- 
fonso de Ñapóles. — Pascual ik NeQio. — Lo firmaron de sus nom- 
bres.— fií/eéa» Gómez. 



LAS COSAS yUE YO I'-RA.NXISCO Ot^AHUK IIK VISTO lOCANTKS AI- NAVIO 
DE DON RODBIOO DE AtlL'ÑA 

Primoramente estando tros naos, el galeón de Moslicnse y Lo- 
maria de la dicha AÜla, ó otro navio de Normandia del rio de la 
Sena en una abra en la tierra del Brasil, el año de mil ó quinien- 
tos é veinte ó seis años, á veinte é unn de Octubre arribó en la 
dicha abra el navio del dicho Don Rodrigo con mucha necesidad 
por mucha agua que Tiaeia, e viendo oslo los franeoses, han dado 
para ayudar el dicho navio dos carpinteros é muchos clavos de 
estoperoles, é asi hemos quedado como amigos por espacio de 
ocho días: ó un domingo los tres mivios de un acuerdo son veni- 
dos encima del dicho navio del dicho Don Rodrigo, y han enviudo 
un batel á decir al dicho navio que se rindiesen, ó lo meterían 
en fondo; y hemos tomado los dos carpinteros é así presto bdu 
comenzado á tirar al dicho navio, y el dicho navio á ellos; y el. 
dicho navio de Don Rodrigu estaba ñ la banda en carena tanto 
cuanto posible era, cuando los dichos navios han comenzado ü 
tirar, y si ellos hobiesen querida lo hovieran metido al dicho na- 
vio do Don Rodrigo á fondu; y en tirando el dicho naviu ha muer- 
to dos hombres de dentro di! mi batel de los dichos navios, y 
viendo el dicho capitán Don Rodrigo, que no se podia defender 
por amor que su nao estaba á la banda pendida en caifua, es ve- 
nido á bordo de los dichos navios con su batel á demandar paz, á 
apuntamiento á los dichos navios: y después que el dicho capÜnn 
fué venido á bordo do los dichos navios en cesando de tirar, so 
son retraídos á donde ellos estaban primeramenti', ó han hecho 
sacramento los pilotos é maestres y contramaestres y los compa- 
ñeros al dicho capitán Don Rodrigo, y oí dicho Don Rodrigo á 
ellos, de tener lealtad los unos á los otros, y de ser amigos duran> 
te que fuesen en una compañía, y por esto el dicho Don Rodrigo 
ha promelidoá c:)da uno de los navios una pipa de vino, é un 
barrilete de aceile. Y estando el dicho capitán Don Rodrigo en lo» 



COLECCIÓN DE DOCUxMENTOS 167 

dichos navios, el apuntamiento hecho entre los dichos navios, y 
él ya que se queria embarcar para ir a su navio, dio su navfo a 
la vela, dejando al dicho capitán, é ala gente que habia venido 
con él, y al batel, y han dejado tres anclas y tres cables por so 
huir: é así los dichos navios han dado un batel con velas y romos, 
y el dicho capitán Don Rodrigo con su gente son idos tras su nao, 
y han llevado con ellos un bretón por certificarles el apuntamien- 
to, y la dicha nao así como vee el batel del partir del bordo de los 
dichos franceses, metió todas sus velas al viento, y el dicho ca- 
pitán la siguió todo lo que de aquel dia le quedaba, ó toda la no- 
che é otro dia hasta medio dia, tanto que perdieron vista de la 
dicha nao del dicho capitán Don Rodrigo: y en tornando han per- 
dido el batel, é son venidos por tierra allá donde los navios car- 
gaban de brasil, é allí son quedados con nosotros hasta nuestra 
partida, é dejando el dicho capitán é su gente en su batel por 
amor, que no teniamoi vituallas para ir á nuestra tierra por noso- 
tros ni por ellos. — Francisco, 

\ Yo Fray Guillermo Lamel, Religioso de nuestra Señora del Car- 
men del convento de Sampol de León, confieso haber oido rescitar 
é contar en el dicho convento de Sampol de León, á Juan Bugué, 
piloto de uno de los dichos navios, en la manera y forma quel di- 
cho Francisco Guardé dice tocante al hecho del dicho capitán Don 
Rodrigo, é así confieso haber oido á un otro hombre nombrado 
Felipe Cargarlo, que estaba por factor en uno de los dichos na- 
vios, muchas veces contar en la dicha manera, yendo al Brasil 
en un navio de Sampol de León, nombrado Leynon, el cual navio 
iba por hacedor, y el mismo navio fué tomado en la tierra del Bra- 
sil. — Fray Guillermo Lamel de Taimó. 

En doce dias del mes de Noviembre de la dicha Era de mil ó 
quinientos é veinte é ocho años, mandó el dicho capitán mayor 
Antonio Ribeiro á mí el Escribano, que diese juramento a Fran- 
cisco Bretón, é ansí al Padre que vino aqui tomado con los fran- 
ceses, que por las ordenes que habia recibido, dijese así el uno 
como el otro lo que sabian, el dicho Padre por las órdenes que 
recibió, y el dicho Francisco por el juramento lo que sabian de la 
tomada de Don Rodrigo; y ellos ambos, ó cada uno por si escri- 
bieron sus dichos en francés, como se atrás verá, a los cuales yo 



168 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

Escribano pregunté, que por el dicho juramento dijesen aquello 
que allí escrobian si era así, y si pasara de la misma manera, y 
ellos ambos dijeron, que era verdad todo lo que cada uno habia 
escrito atrás, como se contenia en lo que así habia escrito en fran- 
cés. É por así pasar, hice este asiento en aquel dicho capitán ma- 
yor asignó en el dicho dia y mes y era atrás escrito por mí Juan 
Vázquez Margullon, Escribano notario. — liibeiro. — Esteban Goniez, 



10 (le mavo do 1529 

XKIV. — Probanza hecha en Cádiz, d petición de don Rodrigo de Acu- 
ña, capitán de la nao San Gabriel, en la armada que fué al Malu- 
co al 7?iando del Comendador Loaysa,^ 

(Archivo de Indias, 1-2—-) 

5 

En la muv noble éleal cibdad de Cádiz, lunes diez dias del mes de 
mayo año del nacimiento do Nuestro Salvador Jesucristo de mili 
é quinientos é veynte é nueve años, antel Reverendísimo señor 
don Gonzalo Maldonado, Obispo de cibdad Rodrigo é del Consejo 
de las Yndias de S. M. y en presencia de mí Diego Sánchez, escri- 
vano público del número de la dicha cibdad y escrivano de S. M. 
é testigos de yuso escriptos, paresció don Rodrigo de Acuña é pre- 
sentó una petición é dos testimonios de dichos ó depusisiones de 
ciertos testigos, el uno escripto en letra portuguesa y el otro en 
letra francesa, el trasunto de los quales en nuestra lengua caste- 
llana el dicho señor Obispo dixo que por su mandado los sacó Es- 
tovan Gómez é Taymon, capitanes de S. M., sobre juramento que 
dellos so rescibió, é asimismo presentó ciertas preguntas é artícu- 
los, la cual dicha petición é trasuntos de provanzas en lengua 
castellana é preguntas una en pos de otra, es este que sigue: 

Muy magnífico señor. — ü. Rodrigo de Acuña besa las manos 
de Vuestra Señoría é digo que porque á S. M. conste que yo hize 

1 Ea el docum.'íiito que se cncucutra en ol Archivo (1.5 Indias, desde C5tc punto sigue 
la pi'jzi que ha publicado Xavarrcte cu la \)\¿. 313 di su vol. V, que es la misma que 
acabamos de reproducir; y á coutinuacióu sigue lo que va en nuestro texto. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 169 

como caballero lo que en su servicio debia hazer en la capitanía que 
por S. M. tuve de la nao San Gabriel del armada que S. M. envió 
á Maluco de que hera capitán general Fray Garcia de Loaysa, pido 
á Vuestra Señoría sea servido de ver esta ynformacion que cerca 
de lo que digo traygo hecha ó vista si algunos testigos de los 
que en ella han dicho sus dichos, están en esta cibdad, Vuestra 
Señoría les mande parescer ante sí é les lean los dichos que en la 
dicha ynformacion han dicho para que en ellos se rratifiquen por- 
que hagan fee é mande tomar otras de nuevo que yo presentare 
en la dicha rrazon, é lo que todos dixeren, pido é suplico á V. Seño- 
ría rae lo mande dar en manera que haga fee para que S. M. sepa 
la verdad é si culpa ha havido, dé la pena á quien la meresciere. 
Nuestro Señor acreciente el estado reverendísimo de V. Señoría. 

i. Si conocen á don Rodrigo de Acuña, si saben que yva capi- 
tán de la nao San Gabriel á Maluco, en el armada de S. M. de que 
yva capitán general Fray Garcia de Loaysa. 

2. ítem, si saben quel dicho don Rodrigo do Acuña fué siempre 
en compañía del dicha capitán general hasta el estrecho de Maga- 
llanes sin se apartar ni derrotar. 

3. Si saben que quando el capitán general salió del estrecho si 
don Rodrigo salió con él é si el capitán mayor le mandó dezír con 
Joan Sebastian, el capitán de Santi Espíritus, a vozes que se que- 
dase é fuese á cobrar su batel que lo tenia el patax é le dixeso 
que se viniese al Rio de Santa Cruz, é si él le replicó dos vezes que 
no hera tiempo de lo dexar, estando de tal manera que yria con 
él hasta el dicho Río de Santa Cruz, é que de alli se tornaría a 
cobrar el dicho batel. 

4. Si saben que el capitán Loaysa otra vez con su sobrino Loay- 
sa, le tornó á mandar que quedase é cobrase el batel é si el dicho 
don Rodrigo lo cumplió^ 

5. Si saben que el dicho don Rodrigo vino asi como cobró el 
batel al dicho Río y en el camino topó con la Nunciada, la qual lo 
certificó que la capitana no estaba en el dicho Rio. 

6. Si saben que quando surgieron á la boca del dicho Rio, San 
Gabriel y la Nunciada, si se levantaron de alli por su plazcr ó con 
extrema fortuna que los hizo garrar. 



170 



EXPEDICIÓN liV. LOAIS.l. 



7. Si snljcn que qiiandn abonBnzó lii fortuna que la Nuiícinda se 
fué por el cabo de Buena Esperanza, certificando á dnn Rodrigo 
que la capitana no quedaba en el dicho Rio, ó asi el dichu don 
Rodrigo se volvió la vuelUí de tierra en busca de la capitana é de 
la conserva. 

8. Si saben si fué mas en su mano de poder ver ni cobrar pal- 
mo de tierra hasta en veynto é ocho grados que lomaron tierra á 
la baya de los pato?. 

9. Si saben que en obra de quinze días se proveyó do agua y 
leña é hizo dezír una misa y en el altar juró de bien é fielmente 
ser\ir á S. M. é cumpliría su viaje ó moriría en la demanda, é asi- 
mismo hizo jurar á todos chicos é grandes é asi todos lu juraron. 

iO. Si saben que estando adobando el batel que se nos avía 
anegado con quinze personas se tornaron á juramentar muchos, 
loa cuales yo no quiero nombrar, de se quedar é se quedaron. 

il. Si saben que so concertaban de matar al dicho capitán ú 1» 
barrenar la nao ó alargar las amarras: asi pidieron licencia mu- 
chos. 

12. Sí saben que yendo á zarpar las áncoras en llegando á la 
boya dan una grita é bogan rrezio é so van con el batel á tierra é 
lo varan á la montaña hasta que otro din Enrrique Montes, uno 
de los que hallamos en aquella tierra les hizo varar el batel é me 
lo envió con los grumetes é algunos que quisieron venir. 

13. Si suben que se quedaron allí treynta é dos hombres enlro 
muertos y quedados é se quedaran mas de los que me avian pedi- 
do licencia si pudieran. 

14. Si saben que en cavo Frió dos mozos nos bui'tan el esqui- 
fe una noche y se van en tierra y los perdimos. 

15. Si saben que los llamé allí á consejo y les díxe que me lii- 
xesen todos sus pareceres de lo que debíamos de hazer ó yr á Ma- 
luco por el cabo de Buena Esperanza, ó tornar el estrecho en busca 
de la conser\a é nos venir & España, 

16. Si saben quel maestre Alonso del Rio y el contramaestre 
Francisco Espartero fueron los que primero botaron de nos venir 
á España, ó donde no, que los echase en tierra, é todos los niaa 
botaron quo nos viniésemos á España por estar la nao mal acon- 
dicionada. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 171 

17. Si saben que a la baya de todos los Santos, cargando la nao 
de brasyl, perdimos nueve hombros. 

18. Si saben que siendo en diez grados en la tierra del Bra- 
syl, haciendo la nao mucha agua, que fuimos á un puerto para 
adovar la nao donde hallamos tres naos francesas cargando de 
brasvl. 

19. Si saben quel dicho capitán estaba muy enfermo a la muer- 
te y que envió al piloto Juan de Pilóla é al maestre Alfonso del 
Rio con el batel á ver é reconoscer el puerto é sondarlo, é que 
en viniendo de lo reconocer si el capitán los llamó á todos é les 
preguntó que debian hazer, que cada uno le dixese su parescer 
porque él no podia verlo por su enfermedad. 

20. Si saben quel piloto le dixo que hera muy buen lugar para 
adobar é que Alonso del Rio jamas quiso dozir su parescer aunque 
mas le rrogó ni mandó, ni por mas requirimientos que le hizo 
sino que lo hechasen en tierra porque asi hera su voluntad. 

21. Si saben quel capitán envió a llamar á los capitanes é pilo- 
tos é niaestres é les tomo juramento destar en paz en tanto que 
alli estuviesen é que asi lo juraron y el dicho don Rodrigo asimis- 
mo les juró de no les hazer daño. 

22. Si pusimos mano a adobar nuestra nao para lo qual los 
fpaiicoses nos dan dos maestros y estoperoles. 

23. Si saben que estando nosotros adobando la nao tan pendida 
quanto se podia sufrir, se dexan venir á nos las tres naos france- 
sas la artillería á la vanda poco mas de á tiro de dardo é nos co- 
mienzan á lombardear y vino un batel a tomar sus hombres que 
nos avudaban é á nos desafiar. 

2Í-. Sien este tiempo nosotros estábamos tan pendidos y em- 
pachados la artillería é cureña é lastre á la vanda para pender la 
nao que si los franceses nos quisieran poner al fondo, si lo pudie- 
ran fazer á su plazer. 

25. Si saben que el dicho capitán en esta sazón estaba tan en- 
fermo que no podia menearse sino lo llevaban y asi lo sacan de 
abaxo diziendole que sino iba a bordo de los franceses que eran 
perdidos y esto le dixeron el maestre é contramaestre ó todos los 
mas y que si le traxeron el batel a bordo y el asi medio muerto 
fue por salvarlos. 



172 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



26. Si saben que llegando el dicho capitán al galeón de los Iran- 
ceses que minea mas tiró el galeón ecepto una de las naos dos á 
tres vezes con pequeñas piezas, 

27. Si saben que las dichas naos se retirnron é desenbargnron 
la salida del puerto y el capitán les envió Ú dezir con Francisco 
Espartero, conlramaestre, que no tirasen ni oviesen miedo por- 
que haríamos algún buen concierto de paz. 

28. Si saben que los de la nao San Gabriel cortaron los calilos 
é los dexaron é las ancoras é se hazen á la vela é nos dexan aun- 
que muchas vozes les diésemos que no oviesen miedo no lo qui- 
sieron hnzer sino dar las velas. 

29. Si saben que cx)mo ellos se fueron el capilao con los que 
vinieron con el, van tras la nao que se yba é la siguen lo que de 
aquel dia quedaba y la noche é otro dia basta medio dia sin los 
querer esperar ni rccojer antes quando los vieron dieron las ve- 
las de gavia. 

30. Si saben que a cabo do treynta dias volviendo la nao San 
Gabriel en busca de las anclas y cables que havia dexado nos ha- 
llo en ol galeón solos é les tiramos una lombarda é les amayna- 
mos é bizanios la vela de gavia y como barruntaron que beramos 
en el galeón no nos quisieron tomar las ancoras ni cables por no 
nos tomar y vansc donde gastaron las vituallas en aparejos da 
la nao. 

Asi prosentada la dicha petición é trasuntos de provanza é pre- 
guntas en la manera suso dicha luego ol dicho señor obispo dÍxo 
que por estar ocupado en quanto podia é debía remitía é remitió 
esla cabsa é conoscimiento della al muy noble señor capitán Ni- 
colás de Astete, corregidor é justicia mayor dosta cibdad de Cádiz 
que estaba presente para que su merced en el caso bizieso justi- 
cia antel qual dicho señor corregidor. El dicho don Rodrigo do 
Acuña hizo el mismo pedimiento é presentación suso dicha e su 
merced dixo que lo oía é que mandaba é manda á mi el dicho es- 
cribano publico tome é resciba los testigos que el dicho don Ho- 
drigo de Acuña presentare é rescibidos hera presto de se los man- 
dar dar en manera que haga fce juntamente con los treslados de 
las dichas provanzas que do suso van presentadas, é para rescibir 
los dichos testigos dio comisión á ral el dicho escrivano publico, 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 173 

testigos que fueron presentes á todo lo suso dicho, Gristoval do 
Haro fator de S. M., é Fernando Calderón, tesorero y oí }3achiller 
Sebastian Gómez secretario del dicho señor obispo. Gonzalo Mal- 
donado, obispo de cibdad Rodrigo. 

E después desto en onze de mayo é año suso dicho de quinien- 
tas é veynte é nuevo años en presencia de mi el dicho escrivano 
parescio el dicho don Rodrigo ó presento por testigos en la dicha 
rrazon a Gregorio de Gástelo, gallego, é á Fernán Pérez, natu- 
ral de Alcalá la Real estante al presente en esta cibdad de Cá- 
diz, y a nn hombre que se dixo por su nombre Bartolomé de 
Jugo, ginoves, natural que dixo ser de la cibdad de Genova dé 
los quales é de cado uno dellos fuere rrescibido juramento por 
el nombre de Dios é de Santa Maria, é por las palabras de 
los Santos quatro Evangelios é por la señal do cruz en que 
e4)rporalinento pusieron sus manos derechas so cargo del qual 
prometieron de dezir verdad do lo que supiesen é les fuese pre- 
guntado en este caso para que heran presentados por testigos, ó 
asilo juraron. 

É después desto en doze dias del dicho mes de mayo é año su- 
sodicho, páreselo el dicho don Rodrigo ó presentó por testigos en 
la dicha rrazon á seys hombres que se dixeron por sus nombres, 
el uno Juan Sánchez, marinero y el otro Miguel de Tolosa, vizcay- 
noéelotro Jorge de Castro, y el otro Machin, vizcayno y el otro 
Gerónimo, ginoves, y el otro Francisco de Guarde, bretón, de los 
quales é de cada uno dellos fué rescevido juramento en forma de- 
bida de derecho é prometieron de dezir verdad de lo que supiesen 
é les fuese preguntado en este caso para que heran presentados 
por testigos é así lo juraron. 

É lo que los dichos testigos é cada uno dellos dixeron ó depu- 
sieron por sus dichos é depusiciones, es lo siguiente: 

Testigo. — Un hombre que se dixo por su nombre Gregorio de 
Gástelo, gallego, testigo presentado por ol dicho don Rodrigo de 
Acuña, aviendo jurado en forma de derecho é seyendo preguntado 
dixo lo siguiente: 

i, Á la primera pregunta dixo que conoce a don Rodrigo de 
Acuña é que sabe lo demás que la pregunta dize porque este tes- 
tigo yba en la dicha nao é volvió en ella. 



I7i 



EXPEDICIÓN DK LOAISA 



2. A In segunda pregunta tlixo que sabe lo conleniiio on la pre- 
gunta como en c!la se eonlienc porque asi lo vido. 

;í. a ]a tercera pregunta dixn que sabe lo contenido en la pre- 
gunta porque asi lo vido como In pregunta lo dize. 

4. A la cuarla pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta porque asi lo vido. 

5. A la quinta pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene, porque asi lo vido como la pre- 
gunta dize. 

0. A la sesta pregunta dixo que sabe é vido que quando surgie- 
ron á la boca del rio, las dos naos San Gabriel é la Nuncindn se 
levantaron de allí eon exirema fortuna é no por su voluntad é por 
rrequiriraiento que liizo Pedro de Vera, capitán de la Anunciada, 
porque la gente no pereseiese é se abogase. 

7. Á la setena pregunta dixo que sabe lo contenido en csln pre- 
gunta, como en ella se contiene porque asi lo vido. 

8. A la niava pregunta dixo que sabeévido que no Fué pn mnno 
c poder del diclio don líodrigo, ni de la gente que traya en su nao 
de poder ver ni cobrar palmo de tierra hasta veynte é ocho grados 
que tomaron tierra en la baya de los Patos. 

í), A la novena pregunta dixo que sabe lo contenido en í>sIíi 
pregunta, como en ella se contiene porque asi lo vido é se halló d 
ello presente. 

10. A las diez preguntas dixo que snbe é vido que estando ado- 
bando el bate! que se avia anegado con quinze personas, so torna- 
ron á juramentar muchos é dellos se quedaron nlH en la haya do 
los Patos, diziendo que avia mucha plata y en efecto no quisieron 
yr con el dicho don Rodrigo. 

H. A las onze preguntas dixo que ni dicho tiempo vido qup se 
murmuraba en la nao donde el dicho don Rodrigo yba parale 
querer hazer mal, é le pidieron licencia muchos para salirse por- 
que asi lo vido. 

12. A las dozo preguntas dixo que snbe lo contenido en la pre- 
gunta porque asi lo vido. 

13. A las troze preguntas dixo que sabe é vido que alia sequcila- 
ron treynta é dos hombres entre muertos é quedados, é se qtiedft- 
ranmas de los que avian pedido licencia para salir si pudieron. 



.1^ 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 175 

14. A las catorze preguntas dixo que sabe lo contenido en la 
pregunta, como en ella se contiene, porque asi lo vido como la 
pregunta dize. 

15 Á las quinze preguntas dixo que sabe y es verdad lo conte- 
nido en la pregunta, como en ella se contiene, porque asi lo 
vido. 

16. Á las diez é seys preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se contieno, porque asi lo vido. 

17. A las diez é siete preguntas dixo que sabe lo contenido 
en esta pregunta, como en en ella se contiene, porque asi lo 
vido. 

18. Á las diez é ocho preguntas dixo que sabe lo contenido en 
eúa pregunta, como en ella se contiene, porque asi lo vido. 

19. A líis diez é nueve preguntas dixo que sabe lo contenido en 
esl'x pregunta, como en ella se contiene, porque lo vido como la 
pregunta dize. 

20. A las veynte preguntas dixo que sabe lo contenido en la 
pregunta, como en ella se contiene, porque lo vido, pasó asi co- 
mo la pregunta dize. 

21. A las veynte é una preguntas dixo que sabe lo contenido 
en esta- pregunta como en ella se contiene porque asi lo vido como 
la pregunta dize. 

22. A las veynte é dos preguntas dixo que sabe lo contenido 
en esta pregunta como en ella se contiene porque asi lo vido como 
la pregunta dize. 

23. A las veynte é tres preguntas dixo que sabe lo contenido 
en la pregunta como en ella se contiene porque así lo vido como 
la pregunta dize. 

24. A las veynte é quatro preguntas dixo que sab3 lo contenido 
en la pregunta cómo en ella se contieno porque este testigo asi lo 
vido como la pregunta lo dize. 

25. Alas veyntG é cinco preguntas dixo que sabe lo contenido 
en esta pregunta como ella se contieno porque asi lo vido como 
la pregunta lo dize. 

26. A las veynte ó seys preguntan dixo que sabe lo contenido 
en la pregunta como en ella se contiene porque asi lo vido como 
la pregunta dize. 



176 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

27. A las veynte é siete preguntas dixo que sabe lo contenido 
en esta pregunta como en ella se contiene porque este testigo asi 
lo ha visto como la pregunta dize. 

28. A las veynte é ocho preguntas dixo que sabe lo contenido 
en lá pregunta como en ella se contiene porque este testigo asi 
lo vido como la pregunta dice é que esta es la verdad por el ju- 
ramento que hizo é dixo que no sabia escrevir é a su rruego fir- 
mo en este luys bebian porque dixo que no sabia escrevir, á rue- 
go del sobre dicho é por testigo, Luis Bebian. 

Testigo, Hernán Pérez, natural de Alcalá, la Real, estante al pre- 
sente esta cibdad de Cádiz, testigo rescevido, juro, según derecho 
é seyendo preguntado por el interrogatorio presentado por el di- 
cho don Rodrigo de Acuña dixo lo siguiente. 

1. A la primera pregunta dixo que conosce al dicho don Rodri- 
go de Acuña é sabe lo demás que la pregunta dize porque esto 
testigo yba en la dicha nao é volvió en ella. 

2. A la segunda pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo lo vido é se 
hallo á ello presente. 

3. A la tercera pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como ella so contiene porque este testigo asi lo vido como 
la pregunta dize. 

4. A la quarta pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo asi lo vido pa- 
sar como la pregunta dize. 

5. A la quinta pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo asi lo vido 
como la pregunta dize. 

6. A la sesta pregunta dixo que sabe que quando surgieron a 
la boca del rio, San Gabriel é la Nunciada no se levantaron de alli 
por su plazer salvo por estrema fortuna que corrieron que los hi- 
zo garra r. 

7. A la setena pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo asi lo vido 
como la pregunta dize. 

8. A la otava pregunta dixo que sabe que no fue en su mano 
del dicho don Rodrigo ni de la gente de su nao poder tomar pal- 



COLECCIÓN DE DOGUMEOTOS 177 

mo de tierra hasta en veynte é ocho grados que tomaron la baya 
de los Patos. 

9. A la novena pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo asi lo vido 
pasar como la pregunta dize, 

10. A las diez preguntas dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo asi lo vido co- 
mo la pregunta dize- 

11. A las onze preguntas dixo que en la nao se tenia sospecha 
que la gente della tenian mala voluntad al dicho don Rodrigo y 
algunos pidieron licencia al dicho don Rodrigo para se quedar 
alli en la baya de los Patos. 

12. A las doze preguntas dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo asi lo vido 
eonio la pregunta dize. 

13. A las treze preguntas dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene é que sabe lo suso dicho porque 
este testigo lo vido é se hallo presente. 

14. A las catorze preguntas dixo que sabe lo contenido en la 
pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vi- 
do, como la pregunta dize. 

15. A las quinze preguntas dixo que sabe lo contenido en la pre 
g:unta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vido, 
como la pregunta dize. 

1(?. A las diez é seys preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella so contiene, porque este testigo asi lo 
vido, como la pregunta dize, porque este testigo fué é vino en la 
dicha nao. 

17. A las diez é siete preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo 
vido, como la pregunta dize. 

18. A las diez é ocho preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo 
vido, como la pregunta dize. 

19. A las diez é nueve preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo 
vido pasar, como la pregunta dize. 

12 



178 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

2U. A lasvpynle proguiiUis dixo que sabe lo punlenidu en la 
pregunta, como en ellii se contiene, porque nsi lo vido, como la 
pregunta dize. 

21. A las veynte é unn preguntas dixo que sabe lo contenido 
en la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo se 
halló presente á ello é lo vido. 

¿2. A las veynte é dos preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo 
vido, como la pregunta dize. 

23. A las veynte é tres preguntas dixo que sabe lo contenido 
en la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi 
lo vido, como la preguntii dize. 

2Í. A las veynte é quiltro preguntas dixo que sabe lo contenido 
en esta pregunta, como en ella se contiene, porque esto testigo 
asi lo vido pasar, como la pregunta dize. 

25. A las veynte é cinco preguntas dixo que sabe lu contenido 
en la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi 
lo vido. como la pregunta dize. 

20. A tas veynte éseys preguntas dixo que sabe lo contenido 
en la pregunta, como en ella se contiene, porquo este testigo asi 
lo vido, como la pregunta dize. 

27. A las veynte é siete preguntas dixo que no la sabe. 

2S, A las veynte é oclio preguntas dixo que lo que sabe desta 
pregunta es que dende á treynta dias que la niio San Gabriel avia 
partido, volvió la diclm nao San Gabriel adonde bailó el galeón é 
tiró un tiro i.'l dicho gnleon á la nao é como el dicho galeón tiró 
la lombarda, se tornaron á volver por donde vinieron sin tomar 
las anclas ni cables é se fueron donde gastaron las vituallas y 
aparejos de la dicha nao San Gabriel, é que esto es la verdad por 
el junimenlo que hizo é porque dÍxo que no sabia escrevir, rrogá 
ii Luya líebian que lo firmase en este dicho por él é lo firmó á 
mogo el sobre-dicho é por testigo, — Lui/i Bebían. 

Testigo. — Un Uomhre que se dixo por su nombre Bartolomé 
Jugo, ginoves, natural que dixo ser de la cihdad de Génovil, 
testigo prcsentüdo por el dicho don Rodrigo de Acuña, avicnrlo 
jurado en foi'ma de derecho é seyoudo preguntado dÍ\o lo si- 
guiente: 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 179 

1. Á la primera pregunta dixo que conosce al dicho don Rodri- 
go de Acuña é sabe lo demás que la pregunta dize, porque este 
testigo fué é vino en la dicha nao. 

2. A la segunda pregunta dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se Contiene, porque este testigo 
iva por grumete de la dicha nao é lo vido, como la pregunta 
dize. 

3. Á la tercera pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta, como en ella se contiene, porque esto testigo asi lo vido, 
coñac la pregunta dize. 

4. A la quarta pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vido, 
como la pregunta lo dize. 

5. A la quinta pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vido, 
como la pregunta dize. 

G. Á la sesta pregunta dixo que quando las dichas naos San Ga- 
briel y la Nunciada surgieron á la boca del Rio Santa Cruz, 
no se levantaron de alli por su plazer, salvo por muy extrema for- 
tuna que corrieron que les hizo garrar. 

7. A la setena pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vido, 
como la pregunta lo dize. 

8. A la otava pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vido, 
como la pregunta lo dize. 

9. A la novena pregunta dixo que sabe que desde a quinze dias 
que la dicha nao llegó a la baya de los Patos se proveyó de agua 
y leña y otras provisiones, y el dicho don Rodrigo hizo dezir una 
misa dentro en la dicha nao, é juró en el altar de bien é Qel- 

- mente servir a S. M. é que cumpliría su viaje ó moriría en 
aquella de manda, é hizo jurar á los oficiales ó marineros de la 
dicha nao. 

10. A las diez preguntas dixo que este testigo oyó dezir á la la 
gente de la dicha nao, como se avia anegado el batel con quinze 
personas estandolo adobando, ó se quedaron en tierra, por rrespe- 
to de lo qual el dicho don Rodrigo hizo tomar juramento a la otra 



180 EXPEDICIÓN DE LOÁIS A 

gente de la nao porque no se quedasen ó porque sirviesen a S. M. 
en aquella jornada, lo qual sabe porque este testigo liera grumete 
de la dicha nao. 

11. Á las onzes preguntas dixo que algunas personas de los que 
estaban en la dicha nao, pidieron licencia al dicho capitán para 
se quedar en tierra, el qual dio licencia a algunos dellos é otros 
muchos se fueron sin su licencia. 

12. Á las doze preguntas dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vido, 
como la pregunta dize. 

13. Á las treze preguntas dixo que sabe que entre muertos é 
quedados, quedaron treynta ó dos hombres en la baya de los Pa- 
tos é no sabe otra cosa desta pregunta. 

14. Á las catorze preguntas dixo que sabe lo contenido en esta 
pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vi- 
do, como la pregunta dize. 

15. A las quinze preguntas dixo que sábelo contenido en la pre- 
gunta, como en ello se contiene, porque este testigo asi lo vido, 
como la pregunta dize. 

16. Á las diez ó seys preguntas dixo que la mayor parte de la 
gente de la naoudezian que su parecer hera que la dicha nao se vi- 
niese a España antes que fuesen a otra parte alguna, por estar la 
dicha nao mal acondicionada. 

17. A la diez ó siete preguntas dixo que sabe lo contenido en la 
pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo hera gru- 
mete de la dicha nao. 

18. A las diez é ocho preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo 
vido, como la pregunta dize. 

19. A las diez é nueve preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo 

vido, como la pregunta dize. 

20. A las veyntc preguntas dixo que no la sabe. 

21. A las veynle é una preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se contieno, porque este testigo asi lo 
vido, como la pregunta dize. 

22. A las veynte é dos preguntas dixo que sabe lo contenido en 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 181 

esto la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo 
asi lo vido, como la pregunta lo dize. 

23. A las veynte o tres preguntas dixo que lo que sabe es que 
en aquella sazón quando los franceses tiraron a la dicha nao é la 
alombardearon el dicho don Rodrigo estaba enfermo é asi como 
estaba entro en el batel é fue á las naos de los dichos franceses a 
ver lo querían de la dicha nao San Gabriel. 

24. A las veynte é quatro preguntas dixo que después quel di- 
cho capitán fue al galeón francés tiraron ala dicha nao dos ó tres 
tiros de fuego. 

25. A las veynte é cinco preguntas dixo que este testigo oyó 
dezir al dicho don Rodrigo de Acuña que estaba en el galeón 
francés que no le tirasen a la dicha nao San Gabriel porque el 
haría concierto con ellos porque no les hiziesen ningún daño. 

26. A las veynte é seys preguntas dixo que sabe lo contenido 
en la pregunta como en ella se contiene porque este testigo lo 
vido é se halló á ello presente. 

27. A las veynte é siete preguntas dixo que no la sabe mas de 
quanto lo oyó dezir en esta cibdad de Cádiz á marineros de la di- 
cha nao San Gabriel de dos dias á esta parte. 

28. A las veynte é ocho preguntas dixo que no la sabe ó que 
esta es la verdad por el juramento que hizo é firmólo de su nom- 
bre, yo, Bartolomé de Jugo^ ginoves. 

Testigo. — Un hombre que se dixo por su nombre Juan Sánchez, 
marinero, vezino que dixo ser de la villa do Ayamonte, testigo 
rescibido juro según derecho é seyendo preguntado dixo lo si- 
guiente. 

1. A la primera pregunta dixo que conosce á don Rodrigo de 
Acuña é sabe lo demás que la pregunta dize porque este tes- 
tigo iba en la dicha nao San Gabriel por marinero é vino en 
ella. 

2. A la segunda pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo asilo vido, 
como la pregunta dize. 

3. A la tercera pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo lo vido é so 
hallo presente á todo ello como la pregunta lo dize. 



182 EXPEDICIÓN DE LO AIS A 

4. A la quarta pregunta dixo que sabe lo contenido en esta pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo asi lo vido co- 
mo la pregunta lo dize. 

5. A la quinta pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo lo vido ó se 
hallo presente ó todo ello. 

6. A la sesta pregunta dixo que quando surgieron ala boca del 
rio Santa Cruz, San Gabriel é la Nunciada de alli no se levanta- 
ron por su voluntad salvo por estrema nescesidad é fortuna que 
les corrió y los hizo garrar. 

7. A la setena pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo lo vido é se 
halló á todo ello presente. 

8. A la otava pregunta dixo que sabe que no fue en manos del 
dicho don Rodrigo ni de la gente do su nao, poder tomar tie- 
rra hasta en veynte é ocho grados que tomaron la baya de los 
Patos. 

9. A la novena pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo lo vido é se 
hallo á ello presente como la pregunta lo dize. 

10. A las diez preguntas dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta como en ella se contiene porque este testigo asi lo vido 
como la pregunta lo dize. 

11. Alas once preguntas dixo que la gente do la nao tenian 
mala voluntad al dicho don Rodrigo y este testigo tiene por cierto 
que le querían hazer algún mal según ellos andaban con mal pro- 
posito, alguno de los quales le pidieron licencia para se yr é se 
fueron. 

12. A las doze preguntas dixo que sabe lo contenido en esta 
pregunta como en ella so contiene, porque este testigo asi lo ha 
visto é veo como la pregunta dize y este testigo fue uno de los 
que volvieron en el batel á la nao. 

13. A las treze preguntas dixo que sabe que en la dicha baya 
de los Patos entre muertos é quedados, se quedaron treinta é dos 
hombres é esto es lo que sabe de esta pregunta. 

14. A las catorce preguntas dixo que sabe lo contenido en la 
pregunta como en ella se contiene porque este testigo era mari- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 183 

npro de la dicha nao é vido como faltaron los dichos mocos los 
quales avian llevado el esquife. 

15. A las quinze preguntas dixo que sabe lo contenido en la 

pregunta como en ella se contiene, porque este testigo lo vido ó 
se hallo presente á todo ello. 

16. A las diez é seis preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta como en ella se. contiene, por que este testigo hera 
marinero de la dicha nao. 

18. A las diez é ocho preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta como en ella se contiene, porque este testigo lo vido 
conno la pregunta lo dize. 

19. A las diez é nueve preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta como en ella se contiene, porque este testigo así lo vi- 
do como la pregunta lo dize. 

20. A las veynte preguntas dixo que sabe lo contenido en la 
pregunta como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vido 
conao la pregunta dize. 

21. A las veynte é una preguntas dijo que este testigo oyó de- 
zir al dicho don Rodrigo que no oviesen miedo de la gente de las 
naos francesas porque los maestres é capitanes dellas se avian 
dado por sus amigos á los quales dichos maestres é capitanes de 
las dichas naos este testigo vido comer con el dicho don Rodrigo 
en la dicha nao San Gabriel é questo es lo que sabe desta pregun- 
ta los cuales dichos franceses dieron dos maestros para adobar 
la dicha nao y clavos. 

22. A las veynte é dos preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta como en ella se contiene, porque este testigo asi lo 
vido como la pregunta como lo dize. 

24. A las veynte é quatro preguntas dixo que llegando que lle- 
go el dicho don Rodrigo al galeón francés no tiró ningún tiro de 
artillería salvo las otras naos que tiraron quatro ó cinco tiros á la 
dicha nao san Gabriel. 

25. A las veynte é cinco preguntas dixo que sabe lo contenido 
en la pregunta como en ella se contiene, porque este testigo asi lo 
vido como la pregunta dize é quel dicho Francisco Espartero de- 
ziaquel capitán del galeón francés pedia que le diesen quatro tiros 
gruesos de hierro é los lomba rderos de la dicha nao San Gabriel, 



184 EXPEDiaON DE LOAISA 

26. A las veynte é seys preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta como en ella se contiene, porque este testigo asi lo 
vido como la pregunta dize. 

27. A las veynte é siete preguntas dixo que no la sabe. 

28. A las veynte é ocho preguntas dixo que lo que sabe desta 
pregunta es que dende a treynta dias que partióla nao del puerto 
de donde se adobaba volvió la dicha nao al dicho puerto á donde 
hallaron el dicho galeón francés el qual tiró un tiro de fuego á la 
dicha nao San Gabriel la qual se volvió por donde avia venido sin 
tomar anclas ni cables ningunos de los que avian dexado é se 
fueron por la mar donde gastaron las bituallas é aparejos de la 
dicha nao, é que esto es la verdad por el juramento que hizo é por- 
que dixo que no sabia escrevir rrogo a Juan de la Barrera que lo 
firmase ipov el en este dicho é lo firmo a rruego del sobre dicho. 
Juan de la Barrera. 

Testigo. — Un hombre que se dixo por su nombre Miguel de 
Tolosa, vizcayno, vecino que dixo ser de la villa de Guernica, tes- 
tigo presentado por el dicho don Rodrigo de Acuña, aviendo ju- 
rado en forma de derecho, dixo lo siguiente. 

1. A la primera pregunta dixo que conosce al dicho don Rodri- 
go de Acuña y sabe lo demás que la pregunta dize porque este 
testigo yba en la nao Santi Espiritus en el armada en compañía 
de la dicha nao San Gabriel. 

2. Á la segunda pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta^ como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vido, 
como la pregunta dize. 

3. A la tercera pregur:ta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta, como en ella se contiene, porque esto testigo asi lo vido, 
como la pregunta dize. 

4. A la quarta pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta^ como en ella se contiene, porque este testigo lo vido, como 
la pregunta dize. 

5.]Á la quinta pregunta dixo que sabe lo contenido en la pregun- 
ta, como en ella se contiene, porque este testigo lo vido, como 
la pregunta dize. 

6. A la sesta pregunta dixo que sabe que quando surgieron á 
la bo3a del Rio de Santa Cruz las naos San Gabriel y la Anuncia- 



COLECCIÓN DB DOCUMENTOS i 85 

(la, no se levantaron de alli por su plazer salvo por mucha tormen- 
ta que corrió y los hizo garrar. 

7. A la setena pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vido, 
como la pregunta dize. 

8. A la otava pregunta dixo que sabe que la dicha nao San Ga- 
briel no pudo tomar tierra ninguna hasta en veynto é ocho gra- 
dos que tomaron la baya de los Patos. 

9. A la novena pregunta dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta, como en ella se contiene, porque este testigo lo vido é se 
halló á ello presente, como la pregunta lo dize. 

10. A las diez preguntas dixo que sabe lo contenido en la, p re - 
gunta, como en ella se contiene, porque asi lo vido, como la pre- 
gunta dize. 

11. A las onze preguntas dixo que sabe que alguna parte de la 
gente de la dicha nao, tenian mala voluntad al dicho don Rodri- 
go, según que por las obras que hazian algunos de los quales pi- 
dieron licencia al dicho capitán. 

12. A las doze preguntas dixo que sabe lo contenido en la 
pregunta, como en ella se contiene, porque asi lo vido, como la 
pregunta lo dize. 

13. A las treze preguntas dixo que sabe lo contenido en la pre- 
gunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vido, 
conio la pregunta lo dize. 

14. Alas catorze preguntas dixo que sabe lo contenido en la 
pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo se halló 
presente á ello en la dicha nao San Gabriel. 

15. A las quinze preguntas dixo que sabe lo contenido en la 
pregunta^ como en ella se contiene, porque este testigo asi lo vi- 
do, como la pregunta dize. 

16. A las diez é seys preguntas dixo que sabe lo contenido en 
a pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo 

vido, como la pregunta lo dize. 

17. A las diez é siete preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se contiene, porque lo vido, como ma- 
rinero de la dicha nao San Gabriel. 

18. A las diez é ocho preguntas dixo que sabe lo contenido en 



im 



E:;pEriiciON dk loaisa 



Id pregunta, cnmo en ella se contiene, porque este tesligu Id vido 
é se halló & todo ello presente. 

10. A las diez é nueve preguntas diso qiie salie lo contenido eo 
esta pregunta, como en clin se contiene, porque esto testigo asi lo 
vido, como la pregunta dize. 

20. A las veynte preguntas dÍxo quo sabe lo contenido en la pre- 
gunta, como en olla se contieno, porque este testigo lo vido é so 
halló á ello prosentp, como dicho tiene. 

21. Alas voynte é una preguntas dixo que sabe lo contenido 
en la pregunta, como en ella so conliene, porque este testigo se 
halló á ello presente, como dicho tiene, 

22. A las veynte ó dos preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo asi lo 
vido, como la pregunta dize ó se halló á todo ello presente, como 
marinero de la dicha nao San Gabriel. 

93. A las veynte é tres preguntas dixo que sabe lo contenido en 
la pregunta, como en ella se contiene, porque este testigo lo vido 
é se hallo presente, como dicho tiene. 

24. A las veynte é quatro preguntas dixo que sabe que llegundo 
el dicho capitán don Rodrigo al galeón do los Tmnccsos nunca oí 
dicho galeón tiró ningim tiro de fuego á In dicha nao San Gabriol, 
excepto una de las otras naos que lo tiraron quatro tiros de 
fuego. 

25. A las veynte é cinco preguntas dixo que sabe lo contenido 
en la pregunta, como en ella se contiene, porque eslc testigo lo 
vido é se halló á ello presente. 

26. A las veynte é seys preguntas dixo que sabe lo conlenitio 
en la pregunta, como en ella se contiene, porqufi este testigo así 
lo vido, como la pregunta lo dize. 

27. A las veynte é siete preguntas dixo que la gente de la dicha 
nao San Gabriel hizieron vela é se fueron huyendo por miedo que 
los dichos franceses no los tomasen é dexnron al dicho don Ro- 
drigo en el galeón francés é no sabe otra cosa desta pregunta. 

28. A las veynte é ocho preguntas dixo que donde á ciertos dias 
que la dicha nao San Gabriel avia partido del puerto donde esta- 
ban los dichos franceses, volvió alli adonde halló el galeón frun- 
ces, el qual les tiró un tiro, é la dicha nao San Gabriel tornó ú 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 187 

arribar é se fué por donde avia venido, por miedo que los dichos 
franceses no les hiziesen ningún perjuizio ni daño é que no sabe 
otra cosa desta pregunta é que esta es la verdad, por el juramen- 
to que hizo é porque dixoque no sabia escrevir, rrogó á Luys Be- 
bían firmase por él en el Registro deste dicho, é lo firmó á rruego 
del sobre-dicho é por testigo. — Luys Bebían. 

Testigo. — Un hombre que se dixo por su nombre Jorge de Cas- 
tro, Aragusco, testigo presentado por el dicho don Rodrigo de 
Acuña é seyendole leído un dicho que dixo a pedimiento del di- 
cho don Rodrigo ante un Juan Vázquez Mergullon, escrivano del 
armada é fatoría del Rey de Portugal, dixo que el susodicho tie- 
ne en aquel su dicho, se afirma é rratifica ó pasó asi como esta 
dicho é asi es la verdad, por el juramento que hizo é dixo que no 
sabia escrevir é rrogó á Luys Bebian que lo firmase en el Regis- 
tro deste dicho é lo firmó á rruego del sobre-dicho. — Luys Bebian. 
Testigo. — Un hombre que se dixo por su nombre Machin, viz- 
cayno, aviendo jurado en forma debida de derecho é seyendole 
leydo delante un dicho que dixo ante Juan Vazqviez Mergullon, 
escrivano de la armada del Rey de Portugal á pedimiento del di- 
cho don Rodrigo, é agora está presentado ante Diego Sánchez es- 
crivano público de Cádiz, dixo que en aquello que ha dicho se 
afirma é ratifica é pasó asi como lo tiene dicho, lo qual es verdad, 
por el juramento que hizo é porque no sabia escrevir, rogó á Luys 
Bebian que lo firmase por él en el Registro deste dicho y lo firmó 
á rruego del sobre-dicho. — Luys Bebian. 

Testigo. — Un hombre que se dixo por su nombre Jerómino Qi- 
noves, testigo presentado por el dicho don Rodrigo, aviendo ju- 
rado en forma de derecho é seyendo preguntado é leydole delante 
un dicho que dixo ante Juan Vázquez de Mergullon, escrivano do 
la armada del Rey de Portugal a pedimiento del dicho don Rodri- 
go, el qual esta agora presentado ante Diego Sánchez escrivano 
público de Cádiz, dixo que lo que dicho ha en aquel dicho que 
dixo es la verdad é pasó asi como lo tiene dicho y en ello se rra- 
tica é rratificó, lo qual es la verdad, por el juramento que hizo ó 
no firmó porque dixo que no sabia escrevir é A su rruego lo firmó 
en el Registro deste dicho Luys Bebian, a rruego del sobre-dicho. 
— Utys Bebian. 



188 EXPEDICIÓN DE LOÁIS A 

Testigo. — Un hombre que se dixo por su nombre Francisco 
Esguarde Bretón, testigo presentado en la dicha rrazon por el di- 
cho don Rodrigo, seyendo preguntado é leydole un dicho que 
dixo ante Fray Guillermo Lamer, Religioso de Nuestra Señora del 
Carmen de San Pol de León, que está presentado ante Diego Sán- 
chez escrivano público de Cádiz, y dixo que lo contenido en aquel 
dicho es la verdad é pasó asi como lo tiene dicho, en lo qual dixo 
que se rratificaba ó ratificó é si nescesario hera dixo que lo diria 
agora de nuevo, lo qual es verdad, por el juramento que hizo ó 
firmólo de su nombre. — Francisco Esguarde. 

É recevidos los dichos testigos en la manera qne dicha es los 
dichos señores obispo de cibdad Rodrigo ó corregidor de pedi- 
miento del dicho don Rodrigo de Acuña, se lo mandaron dar en 
en pública forma juntamente con el treslado de las dichas pro- 
vanzas que de suso van yncorporadas, é de ellos se le dio una 
copia firmada de su señoría é merced é firmado, é signado de mí 
el dicho escrivano público, en quinze dias del dicho mes de ma- 
yo año susodicho de quinientos ó veynte é nueve años. — Gonzalo 
Maldonado, obispo de cibdad Rodrigo. — Arteytu. — Hay dos rúbri- 
cas. — É yo Diego Sánchez, escrivano público del número de la 
muy noble é leal cibdad de Cádiz é de sus magestades, lo flz es- 
crevir é fiz aquí este mió signo en testimonio de verdad. — Diego 
Sánchez, escrivano público. — Hay un signo. — Hay una rúbrica. 



3 do mayo do 1529 

XA' V. — Ca?'ta escrita ai Emperador por Hernando de Bustaniante y 
Diego de Salinas, in formándole de varios sucesos ocurridos en el 
Maluco y en la India hasta el año i529. 

(Colección de Muñoz, original en la Torre do Tombo, y publicada por Na- 

varrete, t. V, págs. 323-330) 

Sacra Cesárea Católica Magestad. — Después desta otra escripta 
y enviada con Gutierre de Juno en la carabela la Florida que vino 
de la Nueva España diré a V. S. M. lo que ha sucedido, y es que 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 189 

la dicha carabela volvió aquí, sin poder ir a la Nueva España, en 
10 de Noviembre de 1528, que después que hubieron navegado 800 
leguas, hallaron los tiempos contrarios y se volvieron aquí; y la 
dicha carabela venia muy comida de broma, tanto que no le ha 
quedado tabla que no se le echase otra, y aun encima un aforro, 
porque vuelva mas segura a dar nuevas de nosotros á V. S. M.; 
y lo que les sucedió en el viage fué, que estando tomando basti- 
mentos á 180 leguas de aquí, 4 portugueses de los que por la otra 
digo iban en la dicha carabela, el uno de los dos hombres de bien 
que dije que iban que se llamaba Gimon de Brito y los otros tres 
y un esclavo de los mismos, tomaron el batel a la dicha carabela 
y se fueron con él de dia a vista de sus ojos, sin poderlos tomar ni 
saber mas de ellos y así fueron sin el dicho batel hasta llegar á 
• las dichas 800 leguas. 

Y antes que la dicha carabela volviese, vinieron aquí nuevas 
como en un lugar de Camafo, que es deste Rey de Tidori, habian 
preso unos tres ó cuatro hombres que no sabian si eran castella- 
nos ó portugueses, y por saber la verdad de quienes eran, se pro- 
veyó de enviar por ellos, aunque habia mas do cien leguas de aquí, 
y hallaron ser el dicho Gimon de Brito y uno de los otros portu- 
gueses que con él se habian ido, el cual se halló ser gallego y 
habia sido patrón de la galera que se tomó a los portugueses, que 
Jos otros les habian lomado el batel v se habian ido no se sabe á 
que parte: los cuales trujeron aquí presos y a buen recabdo, y el 
capitán general hizo proceso contra ellos, tal y tan reo que al Gi- 
mon de Brito por ser caballero hidalgo le cortaron la cabeza y 
arrastraron y cuartearon, y al patrón ahorcaron. 

Asimismo se hizo proceso contra Romay que por la otra digo 
fuo en la muerte de D. Jorge Manrique, capitán de la carabela 
Santa Maria del Parral, el cual confesó haber sido en la muerte 
del dicho D. Jorge y de todos los que mataron en la dicha cara- 
bela: del cual se hizo justicia arrastrado y dado garrote y cuar- 
teado. 

De las cosas de los portugueses, sepa V. S. M. que otras mucha 
veees hemos sido requeridos dellos de paz, y nosotros así mismo 
la queriamos: y venidos á los conciertos, nunca nos hemos podido 
concertar, porque nos pedian les diosemos y dejásemos á Maquian, 



EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

<1 lira II te toda la dicha navegación, lo cual mucho vos encargamos ■' 
que ansí iiagais y cumpláis como cosa del servicio de Dios ] 
nuestro, porque de lo eontnirio nos lerníamos de vos por descí^ 
vidos. 

ítem, vos daremos y por la presente vos damos licencia, par^ 
(fue si desde el dicho estrecho do Magallanes, prosiguiendo la d 
cha navegación hasta llegar al término de las dichas docientl 
leguas de Chincha, que ha de ser el límite de vuestra gobernaj 
cion é conquista, tnviéredos noticia de algunos tierras é islas quq 
al servicio de Dios y nuestro convenga tener entera relación d 
Has, podáis en tal caso vos o la persona que para ello señaliírede: 
con acuerdo de los nuestros oficiales é de los dichos religiosos, c 
que no sean más de cuatro personas, salir á tierra, asentando j 
escrito todo lo que consigo llevaren cada una de las dichas cualn 
poi'sonas jiara rescate en otra cualquier manera, y ajisí mismo h 
que triijeren consigo cuando tornaren á los dichos navios, pan 
qae lodo so tcngn puonta y razón i- se ponga particularmenlo pd 
escrito la calida de la tierra y moradores y naturales della y de las 
cosos que se dan é crían en ella, para qup infunnados nosotros de 
la verdad de todo ello, proveamos lo que convenga lí servicio de 
Uios y Doestro. 

Iteai, vos prometemcts que dorante el tiempo de los dichos tn 
«ños ni después, rumplíendo ^-os lo que pur vuestra parte Tues^ 
destiiMiloi cumplir por e^le asiento y capilulaciun, no daremos 
liccacsa i ninguna oira persona |>nra conquistar ni descubrir las 
tierras y pronneñs que s« eiicluyeren ou las dichas docientus 
k^w de Chinchk bá«*ia el estrecho de Magallanes, como dicho 
«SfUtes k» defraderemos expresamente y para ello vos daremos 
hi praróÑMMs ^«» Tueren necesarias. 

Otrao^ e* ■!■ ilia merced y vos concedemos, qui^ sí il vos y á 
l»íífcfc«s»wB5»0Bfts y « Io< nuestrosoficiales juntamente pareciere 
• á nue^tru ser\-icio ó no hay posibilidad ¡Kirtt 
hren U¿ dichas docientas leguas que anuí señá- 
is fea fc Chokcha bacía ei estrecho, decIai-ándoUt ansí y apartan- J 
4mi$ ftr^bé» 4e k pottlaciim de dichas docientas teguAS, podáis I 
fm lil c«s*ya*«a «tro alguno, señalar las dichas docientas le- 
gm» «a <i tvsfewle de las tierras y provincias que liohlerc hasld 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 



100 



rfichci ealrecho de Magullones coiiUnuadas, lo cuftl ha do ser sin 
pepjutoio (le las gobernaciones que Imstn hoy por nos están pro- 
veídas ñ ndelnnte proveyéremos hnsla el dia que vos quisiérodea 
dejar las dichas docienlas leguas que agora señaláis, y escogef 

Otrosí, vos haremos nuestro gobernador por toda vuestra vida 
de Ins dichas tierras y provincias que ansí descubriéredesi y po- 
blarles on el término de Ins dichas doscientas leguas, con sala- 
rio lie mil é quinientos ducados en cada un año, pagados de los 
provechos que nos tuviéremos on la dicha tierra, contados desde 
fltliafiup vos biciéredes á la vela en estos nuestros reinos para 
proseguir el dicho viaje, sin os divertir á otras partes ni negocios 
estraüiis del dicho descubrimiento y población. 

ítem, vos haré y por !a presente vos hago merced del oficio de 
nuestro alguacil mayor de todas las dichas tierras por los dias de 
vuestra vida sin salario alguno salvo con los derechos que según 
leyes de nuestros reinos podéis é debéis llevar. 

Otrosí, vos doy licencia que si ü vos juntamente con nuestros 
oficiales pareciere ques cosa necesaria y conviniente á nuestro ser 
vicio de hacer en alguna parte de las dichas decientas leguas una 
ó dos fortalezas á vuestra costa, las podéis hacer, y de la tenencia 
de ia una dellas vos hago desde agora merced perpetua para vos 
y para vuestros herederos con salario do dbcien tos ducados en cada 
un año, con tanto que nos ni los I^eyes que después de nos vinie- 
ren, no seamos tenidos á vospagarcosa alguna de lo queansi gas- 
tñredes, ni del sueldo que la gente que en ella toviéredes ganare. 
Otrosí, vos haremos merced y por la presente vos la hacemos 
de la veintena parte y provechos que nos toviéremos en la dicha 
lierra. con tanto que no pase de mil ducados en cada un año, 
SIDO dellos abajo. 

Uero, es nuestra merced que los mantenimientos y armas y 
otras cosas que destos nuestros reinos IlevAredes este primero via- 
je, no paguen en ellos ni en los lugares del dicho vuestro deseu- 
briinionto y población, almojarifazgo ni otros derechos algunos; 
pero ai durante la dicha navegación saliérecíí"' A lierra á algunas 
parles do nuestras islas ó Tierra Firme ngan derechos, 




190 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



que se ha dado por vnsallo do V. M. e! Gobernador do ella y se 
vino á vivir aquí: y visto que un solo vasallo no ern de dar cunnlo 
maK una isla y tierra tan buena como es Maqulan, no se ha 
bocho ningún concierto, aunque les dábamos todos los portugue- 
ses que tenemos presos. Mas D. Jorge do Meneses, el capitón de- 
llos, como no piensa si no en traiciones, no ha querido, y por otra 
parte tuvo maneras como el Gobernador de Tcrrenale tuviese tre- 
guas con el Rey de Gilolo para urdir traiciones, y escribió una 
carta al Rey de Gilolo, rogándole matase á los castellanos, y qna 
le daria muchos tiros de pólvora gruesos y escopetas y otras mu- 
chas cosas; y el Rey como mas leal y mas doto que no él, le res- 
pondió al contrario de lo que él pensaba, y embiola al capitán 
genornl, la cual tiene guardada aunquo está eu Abalayo con la 
firma del dicho D. Jorge: y no contento con esto, aunque sabía 
que cada vez que venia alguno de los suyos á querer hablar algu- 
na cosa, con solo alzar un paño blanco los acosciamos y oyamo» y 
aun algunas veces sin tener seguro; y una vez que fue á Terenate 
el capellán por se confesar, le prendió y tiene preso, y á un crin- 
do que fué del contador Tejeda que iba con él, y aunque le hemos 
prometido cuatro portoguesespor ellos, no nos los ha querido dar. 
Así estamos sin clérigo muchos días há y son muertos de euror- 
medad, después que está preso, trece sin confesión que ha sido 
mucho daño, y por ranchos requirimientos, y protestos nsí par» 
con Dios como con V. M. y denunciándole por descomulgado por 
prender al clérigo y pertuhar los oficios divinos y ser causa de 
morir los hombres sin confesión, no ha aprovechado ninguna 
cosa. 

Los mas de los enfermos que hemos tenido aquí, han enferma- 
do en Gilolo, que este año ha sido allí muy enferma la tierra, qoft 
fué año muy frutuoso: y es como suele ser eu esas partes todos loí 
mas años fructuosos, aunque es cierto que la primera vez que ado- 
lescieron siete ú ocho juntos, pensamos que les habían dado yer- 
bas, porque estallan entonces en treguas con los de Terrenate: 
mas luego se ha visto ser la causa la enfermedaí! de! año, y aun- 
que adolescen otros después acá, no osamos dejar ul Rey de Gi- 
lolo, porque nos ha sostenido aquí la amistad que con nosotros 
tiene, y es muy leal al servicio de V. S. M., y nos ha hechu muchi 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 191 

honra en la gente que ha mantenido allá, tanto que ha muchos 
días no tuviéramos que comer de las mercaderías que valen en la 
tierra, si él no nos hubiera mantenido, y V. S. M. le debe escre- 
bir, dándole las gracias de lo que ha hecho y hace por nosotros; 
que aunque después de Dios por nosotros no esta destruido, por 
la necesidad que del tenemos así por lo que hace como porque no 
sea contra nosotros, le queríamos tener muy contento; y por mí 
digo que ruego cada dia á Dios por su salud, porque es muy viejo 
y grueso hombre y enfermo, que si muriese, hay tantas parciali- 
dades, entre los caballeros, que no sé lo que seria, porque son 
muchos de parte dé Terrenate, y en su vida no se osa ninguno re- 
bollir. 

El paño y mercaderías de latón y cuchillos y vidrios y mata- 
mundo y abalorio que trujimos, es todo vendido y para en la 
tierra no nos queda cosa por que nos den un piz, sino es algunas 
olandas y manteles alimaniscos y un fardel de lienzo de Roan, que 
todos los otros lienzos son gastados, que como los lienzos de al- 
godón qué traen los portugueses y los que se hacen en la tierra 
valen tan barato, aunque estos de lino les tengan mucha ventaja 
y en los precios se les puso en lo que era razón, han tenido tales 
maneras los de la tierra, porque nos veían en necesidad de pizis, 
que no dan por ello la meitad del precio que en los principios se 
hizo con ellos: así que hay para tan poco tiempo que podamos co- 
mer con lo que tenemos, si V. S. M. no nos socorre, que temo nos 
voamos en necesidad, aunque si algund trato pudiésemos tener, 
bien habría para nos sostener mas'de un año, porque el cobre se 
ha guardado, y no lo he querido dar a los compañeros, porque 
luego lo darían por un piz, y aquí no se podia gastar sino muy 
poco dello, y se perderla mucho en lo dar sino fuere por justo pre- 
cio, porque es mercadería muy buena para acá sabiendo se ne- 
gociar, y confio en Dios habrá trato para ello y todo lo demás. 

Porque de una tierra que se llama Chijií, que es a setenta leguas 
de aquí, que el Rey de allí es amigo deste Rey, que es tanta tierra 
Ja suya como lo de Terrenate y Tedori, han venido agora dos pa- 
roles que envió el dicho Rey con trescientos hombres á saber 
deste Rey de Tidori como estaba, porque habia sabido como los 
portogueses le hablan quemado y robado la tierra, y que después 



192 



EXPBDICtON DE LOAISA 



nosotros le habíamos reAtmirado en la tierra, que lo enibiasc ó 
decir k verdnd, porque él y todos los de su tierra habimí de mo- 
rir en su fnvor: y tiimbien se nos ha dicho cu secreto que se cree 
le quípro dar una hija suya por muger. Es tierra en que liay ve- 
neros de hierro á la misma manera de Vizcaya, y la principal cosa 
que traen por mercadería son esimUas y machetes al fuero desta 
tierra y otras cosas de poca importancia que son necesarias en la 
tierra: dicen tienen muchos puei-cos y cabás y arroz. Valen Ina 
dichas espadas y machetes tan de balde como én Castilla y con 
ellos se ha comenzado á gastar alguna cristalina do menuda y de 
algún matamundo y abalorio que nos habia quedado, que desto 
no lo gastamos sino en aros para bastimento de la fortaleza, que 
es lo que mus quieren ó con lo que mejor se compra en Camnjo, 
adonde enviamos por ellos: lo cual so renueva cada un año. que 
si desta tierra de Gajú ó dé otras viniesen & negociar, ayudarnos 
hia lo uno á lo otro. Dios por su infinita misericordia lo haga, co- 
mo Iiien lo habernos menester. 

Los precios que acá valen las mercaderías y las que se deben 
enviar para estas tierras no escribo á V. S. M., porque lo hago á 
los oficiales de la casa de la especería, particularmente de cada 
cosa asi delias como de otras cosas, pues tiene cargo de lo proveer; 
y si V. S. M. ú el su muy alto Consejo lo quiere vor, consta ó con su 
treslado irá el treslado de la carta que les envió con Ciutiorc Tu- 
nion, el cual lleva la una carta para V. S. M. y Alvaro de Sayave-' 
dra, capitán que vino de la Nueva España, la otra para que las dé 
á los oficiales de la cibdad de Méjico, porque las envíen con sus 
cartas, que por ellas digo como muy leal vasallo de V. S, M. y co- 
mo persona que sé bien de todo ello, la verdad de todo lo que 
pasa. 

Hernando de la Torre, capitán y Gobernador que agora es en 
estos islas de Malucos por V. S. M-, no ha querido escrobir á V. 
S. M. juntamente con los oficiales, aunque ha sido requerido á 
ello, porque no sea imputada i\ mí ni éi ellos la culpa dello: ni ha 
querido enviar mensagero que juntamente A él y á ellos pareciese 
fuese persona que la verdad de lodo lo que acá pasa y ha pasado 
dijese; y ha proveido ú Cutiere de Simú no sé la causa, si iin por- 
que si algunas cosas han pasado acá contra las instrueeiunes de 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 193 

V. S. M. desculpe á los dos, al uno por causador con otros consor- 
tes, y al otro por consentidor como persona que no miraba mas 
de lo presente: V. S. M. pero vea como se sepa la verdad de todo. 
La relación de todos los que son muertos de la gente que vino 
en esta armada inyio por extenso a los oficiales, que son mientra 
anduvimos juntos con las otras naos y después ochenta personas; 
los 61 de su muerte natural, y los nueve que se ahogaron cuando 
dio en tierra la nao Santispiritus, y nueve que han muerto los 
portugueses y de lugares de Terenate, y uno que ahorcaron, por 
que fue en la muerte de Don Jorge Manrique, y mas el portogués 
y gallego que se justiciaron porque hablan tomado el batel a la 
carabela que vino de la Nueva España, y un negro de la dicha 
carabela que se iba á Terenate. 

Quedáronse tres en la Gomera; hanse ido á los portogueses cin- 
co, que el uno llevó consigo uno de los portogueses presos y otros 
dos que se fueron de los dichos portogueses. 

Quedamos aquí 73 hombres, que los siete son de los que vinie- 
ron de la Nueva España, que hay siempre hartos enfermos; y tres 
pagas y un marinero y ocho esclavos que han venido de Terenate 
de los portogueses. 

Tenemos aqui una fusta y un bergantín que se ha hecho en 
Gilolo, y ha ayudado para hacerlas el Rey de Gilolo y mas la fusta, 
que se tomó á los portogueses, que si tuviésemos gente para las 
armas y para quedar é guardar este lugar de Tidori, procuraria- 
mos de buscar de comer, aunque hay algunos que dicen, cuando 
van á tomar algún lugar de Terenate porque nos toman los desta 
isla y de Gilolo, que para que han de entrar á tomar ninguna co- 
sa, pues en llegando aquí, lo tengo de pedir yo para partirlo con- 
forme á las instrucciones de V. S. M. y otras muchas cosas; y lo que 
se ha tomado Dios sabe como vienen a declarar para lo asentar y 
repartir, que non solamente se contentaban en decir que no habia 
V.S. M. de llevar parte de lo que se tomaba, sino Gutierre de Juno, 
portadordesta ó de su traslado, una vez que le envió el capitán ge- 
neral por capitán á tomar un lugar de Chaba con el Gobernador 
desta tierra, puso por óbralo que habia dicho y afirmado; y partió 
con los compañeros que llevaba todo lo que habian tomado y para 
se lo sacar acá hubo y puso tanto escándalo, como otras veces ha 

13 



194 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

puesto, que si no hubiera otros mas concertados que él, pudiera 
haber muertes de hombres y ser causa de perdernos lodos, y aun 
en el mismo lugar de Chaba dijo tan descorteses palabms al di- 
cho Gobernador, que porque el capitón no lo castigaba estuvo con 
tanto enojo muchos dios, que si no nos hubiose menester como 
nosotros á él, no sé lo que nos sucediera, que con favor que tiene 
del capitán cada dia mata de pulabni uno de los oliciales, por- 
que no le damos y hacemos lo que él pide, y lo principal porque 
lo dice, es porque se le tomó lo que bubia tomado en Chaba para 
repartir con todo lo otro conforme á las instrucciones de V, S. M.: 
que aunque todo lo que se ha tomado no creo vale tanto como 
galera y artillerfa y otras cosas que en ella se tomaron, juntándo- 
se muchos pocos hacen cantidad, que lo que mejor se toma es 
unas campanas que traen en los paroles, y las estiman mucho si 
son algo grandes. 

En once de Abril de 152S prendió Hernando do la Torre, capitán 
general que agom es por V. S. M. en estas islas de Malucos, ú 
Hernando de Bustamante, tesorero de la nao Sanlispiritus, que ni 
presente y agora ei contador, por una información que contra él 
hizo secretamente, y aunque le ha soltado muchos dias ha, nun- 
ca le ha dado los libros, ni escripturas de defuntos hasta en IS 
de Abril deste presente año de 1529 años, por donde se han deja- 
do de hacer muchas cosas de las que se habían de hacer, y lo qao 
se ha hecho no se ha asentado en los libros, para poder dar cuen- 
ta de lodo á V. S. M., por los tener el capitán general, sin asentar 
en ellos ninguna cosa de lo que pasaba; V. S. M. no dé culpa al 
dicho contador ni á ninguno de los oficiales, si tan largamente 
como debemos no escribimos, porque no hay culpa ninguna: y 
para saber la razón de todo lo que ha pasado después que murió 
el comendador Loaisa, capitán general do V. S. M., asi sobre hit- 
eerse los capitanes, como después de hechos, lo que hicieron; V. 
S. M. mande quien haga justicia y cumpla sus instrucciones para 
que lodo se haga como cumplo al servicio de V. S. M.. 

En compañía de Gutierre de Juno envia el capitán general á 
Manuel Fernandez Lobo, portogués, que es uno de los que se pivu- 
dieron en la galera y mas hombre de bien, para que dé cuenta 
de todo lo que ha pasado con los porLogueses asi antes de núes 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 195 

ida como después, porque se ha hallado á todo y dirá la verdad 
dello como hidalgo y persona honrada que es: y también se em- 
bian otros dos portogueses marineros de los dichos presos a la 
Nueva España, asi por ir en esta carabela que allá va, como por- 
que vengan en los navios que de allá vinieren, porque hemos sido 
informados no hay allá marineros y por no dar otros dos de los 
pocos que acá quedamos. 

Que después de lo dicho, en 27 de Abril deste año, trujeron 
muerto de Gilolo á Juan de Osuniga, grumete que fué de Santis- 
pirituS: 

De los pueblos y fortalezas que tiene el Rey de Portogal cerca 
destas tierras y lo que hay en ellas, no escribo á V. S. M. porque 
de lodo está informado y de lo que yo acá he podido saber, escri- 
bo largo a los oficiales de V. S. M., como por el traslado de sil 
carta dallos verií; y asimismo de como no hallamos aqui ninguna 
cosa de lo que habia quedado aqui del armada de Magallanes ni 
ningund hombre, que todo lo habían tomado los portogueses y 
habían llevado siete hombres á la India, que el uno era Espinosa, 
el cual dicen los portogueses que aqui han venido, que era ido á 
Portogal; y que estando preso, V. S. M. le habia enviado á pe- 
dir al Rey de Portogal y luego le habia enviado, y aun le habia 
hecho mercedes, que si asi es, V. S. M. estará mejor informado 
que lo de acá podemos escribir, porque unos lo dicen de jna 
manera, y otros de otra; y el dicho Manuel Fernandez dirá lo que 
dello sabe. 

En primero de Mayo del dicho año murió Juan de Gorrí, gru- 
mete, que segund se ha sabido, algunos de los que han muerto 
así aqui como en Gilolo, han muerto de yerbas, porque hacian 
demasias á los indios, que porque vian que no eran castigados 
castigábanlos ellos desta manera, que de pláticas que pasan en- 
tre los indios se ha sabido la verdad. 

Aquí se halló una carta de Juan de Campos en poder del Go- 
bernador, que es hijo de el Rey Almanzor, bastardo, que se llama 
Guichilrrade, por la cual declara lo que aqui pasó, y de como le 
prendieron los portogueses, siendo Antonio de Brito capitán aHí, 
y a otro seis que con él estaban aquí en Tidori con la Hacienda 
que aqui dejó el capitán Juan Sebastian, quel treslado della vá 



196 



EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 



con las cartas que envin el ca|JÍIJin general á V. S. M- y 
mo algunos pequipimientos de los que han pasado entre 
y los poptoguesea pop donde V. S. M. verá lo que acá pas 

El navio que se hizo aquí, no se pudo aparejar para le enviar 
con esta carabela ó por el cabo de Buena Esperanza, porque como 
se hizo de prisa y de mano de oficiales nuevos, no salió tal que se 
pudiese navegar en él, porque la mas de la tablazón se podrizió: 
asi que por sacar la clavazón para adrezar la carabela se quemó, 

Kn la carabela nombrada la Florida, que vino de la Nueva Espa- 
ña, so han cargado cincuenta y oclio quintjiles y tres arrobas y 
veinte y cuatro libras do clavo de giroflé, neto, por las personas 
que van en la cargazón que va en la carta para los oficiales de V. 
M., que por V. S. M. no quiso ni pudo cargarlo, llevando lo que 
dejó cargar, sin querer hacer ninguna cosa con consejo del capi- 
tán y oficiales; y dello so da aviso á los oficiales de V. S. M. que 
están en Méjico para que cobren los derechos dello. 

En tres de Mayo de 1529 años murió Jorge Fernandez, vecino 
de Avila, que vino de la Nueva España, y no hay que mas decir á 
V. S. M. sino rogar á Dios la vida y sacro estado de V. S. M. por 
muchos tiempos prospere con acrecentamiento de muchos mas 
reinos y señoríos hasta ganar la casa santa de Jerusalen. Germda 
en 3 de Mayo de 1529 años. — Sacra Católica Cesárea MagesUid. — 
Muy humildes y leales vasallos que los pies de V- S. C. C. M. be- 
san. — Uerruindo de Dustamante.—Dieí/o de Satinas, 



SGdejidio de 1529 

XXVI. — Asiento ó capitiitañon hecha con Simón de Alcazaba yenlU 
hombre de ¡a casa de su Mayeslad, para el descubrimiento de dos- 
cientas leguas de tierra, que se le debian de dar, desde el estrecho 
Magallanes hasta el lugar de Chinche, ó Chincha. 

Archivo de Indias. PaLronato. Estrecho de Magallanes. Publicado por Ta- 
ires de Mendoza, 1. X, p.'ijs. 125-133. y en parle por Aoiun., C. de L., I, i7). 

La Reina: — Por cuanto vos Simón de Alcazaba, nuestro criada 
y gciilil hombre de nuestra casa, por nos servir vos ofrecéis de! 
descubrir, conquistar y poblar á vuestra costa é misión, sin que 



COLECCIÓN DB DOCUMENTOS 197 

en ningún tiempo seamos obligados nos, ni los Reyes que después 
de nos vinieren á vos pagar ni satisfacer los gastos que en ello 
hiciéredes, mas de lo que en esta capitulación vos fuere otorgado, 
las tierras y provincias que hay desde el lugar de Chincha, que es 
la mar del Sur, término y límite de la gobernación del capitán 
Pizarro dentro de doscientas leguas hacia el estrecho de Maga- 
llanes, continuadas las dichas doscientas leguas desde el dicho 
lugar de Chincha hacia el dicho estrecho, el cual descubrimiento 
y población queréis hacer a vuestra costa, haciendo vos las mer- 
cedes y concediendo á vos y á los pobladores las cosas que de yu- 
so serán declaradas; y nos considerando vuestra fidelidad y celo 
con que vos movéis á nos servir, y la industria y esperiencia de 
vuestra persona, mandamos tomar y tomamos cerca de lo suso- 
dicho, con vos el dicho Simón de Alcazaba, el asiento y capitula- 
ción siguiente: 

Primeramente, vos prometemos de dar y por la presente vos 
damos licencia de conquistar, pacificar y poblar las provincias é 
tierras que hobiere en las dichas docientas leguas más cercanas 
al dicho lugar de Chincha, desembocando é saliendo del dicho 
estrecho de Magallanes hasta llegar al dicho lugar de Chincha, 
de manera que del primero pueblo y tierra que conquistáredes 
é pobláredes en este descubrimiento, hasta el dicho lugar de 
Chincha, ó del dicho lugar de Chincha hasta el postrero lugar 
que pobláredes, no haya de haber ni haya más de las dichas 
decientas leguas continuadas como dicho es, lo cual hayáis de 
hacer dentro de año y medio del dia de la fecha desta, estando 
á la vela con los navios necesarios para llevar y que llevéis en 
ellos ciento y cincuenta hombros de estos nuestros reinos de Cas- 
tilla y otras partes permitidas, y dentro de otro año y medio ade- 
lante luego siguiente, seáis tenido y obligado á proseguir y fene- 
cer el dicho viaje con los dichos ciento y cincuenta hombres, con 
las personas, religiosos y clérigos y con los nuestros oficiales que 
para conversión de los indios á nuestra santa fé y buen recaudo 
de nuestra hacienda vos serán dados y señalados por nuestro man- 
dado, á los cuales religiosos habéis de dar y pagar el flete y mata- 
lotaje y los otros mantenimientos necesarios conforme á sus per- 
sonas, todo á vuestra costa, sin por ello les llevar cosa alguna 



-198 EXPEDiaOTt DE ALCAZABA 

durante toda la dicha navegación, lo cual mucho vos encargnmus 
que ansí llagáis y cumpláis como cosa del servicio de Dios y 
nuestro, porque de lo contrario nos teroíamos de vos por deser- 
vidos. 

ítem, vos daremos y por la presento vos damos licencia, para 
que si desde el dicho estrecho de Magallanes, prosiguiendo la di- 
cha navegación hasta llegar al término de las dichas docientas 
leguas de Chincha, que ha de ser el límite de vuestra goberna- 
ción é conquista, toviéredes noticia de algunas tierras é islas quo 
al ser\icio de Dios y nuestro convenga tener entera relación da- 
llas, podáis en tal caso vos ó la persona que para ello señaláredes, 
con acuerdo de los nuestros oficiales é de los dichos religiosos, con 
que no sean más de cuatro personas, salir & tierra, asentando por 
escrito todo lo quo consigo llevaren cada una de las dichas cuatro 
personas para rescate en otra cualquier manera, y ansí mismo lo 
que trujeren consigo cuando tornaren á los dichos navios, para 
que lodo se tenga cuenta y razón é se ponga particularmente por 
escrito la calida de la tierra y moradores y nalurales della y de las 
cosas que se dan é crian en ella, para que informados nosotros do 
la verdad de todo ello, proveamos lo que convenga á servicio de 
Dios y nuestro. 

ítem, vos prometemos que durante el tiempo de los dichos tres 
años ni después, cumpliendo vos lo que por vuestra porte fuese 
destinado á cumplir por este asiento y capilulacion, no daremos 
licencia á ninguna otra persona para conquistar ni descubrir las 
tierras y provincias que se encluyeren en Ins dichas docientas 
leguas de Chincha hacia el estrecho do Magallanes, como dicho 
es, antes lo defenderemos espresamente y para ello vos daremos 
las provisiones que fueren necesarias. 

Otrosí, es nuestra merced y vos concedemos, quo si á vos y é 
loñ dichos religiososy álos n uestros oficiales juntamen le parecioro 
que no conviene á nuestro servicio ú no hay posibilidad para 
conquistnr y poblar en las dichas docienlas leguas que ansí seña- 
loii desde Chincha húcia el estrecho, declarándolo ansi y apartán- 
doos por ablo de la población de dichas docientas leguas, podáis 
en lal caso y no en nlro alguno, señalar las dichas docientas le- 
guas en el restante de las tierras y provincias queliobiere haaí* | 




COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 190 

el dicho estrecho de Magallanes continuadas, lo cual ha de ser sin 
perjuicio de las gobernaciones que hasta hoy por nos están pro- 
veídas ó adelante proveyéremos hasta el dia que vos quisiéredes 
dejar las dichas docientas legusis que agora señaláis, y escoger 
otras. 

Otrosí, vos haremos nuestro gobernador por toda vuestra vida 
de las dichas tierras y provincias que ansí descubriéredes y po- 
blárédes en el término de las dichas doscientas leguas, con sala- 
rio de mil é quinientos ducados en cada un año, pagados de los 
provechos que nos tuviéremos en la dicha tierra, contados desde 
el dia que vos hiciéredes á la vela en estos nuestros reinos para 
proseguir el dicho viaje, sin os divertir á otras partes ni negocios 
estraños del dicho descubrimiento y población. 

ítem, vos haré y por la presente vos hago merced del oficio de 
nuestro alguacil mayor de todas las dichas tierras por los dias de 
vuestra vida sin salario alguno salvo con los derechos que según 
leyes de nuestros reinos podéis é debéis llevar. 

Otrosí, vos doy licencia que si a vos juntamente con nuestros 
oficiales pareciere ques cosa necesaria y conviniente á nuestro ser 
vicio de hacer en alguna parte de las dichas docientas leguas una 
ó dos fortalezas á vuestra costa, las podéis hacer, y déla tenencia 
de la una dellas vos hago desde agora merced perpetua para vos 
y para vuestros herederos con salario dedbcientos ducados en cada 
un año, con tanto que nos ni los Reyes que después de nos vinie- 
ren, no seamos tenidos á vos pagar cosa alguna de lo queansi gas- 
táredes, ni del sueldo que la gente que en ella toviéredes ganare. 

Otrosí, vos haremos merced y por la presente vos la hacemos 
de la veintena parte y provechos que nos toviéremos en la dicha 
tierra, con tanto que no pase de mil ducados en cada un año, 
sino dellos abajo. 

ítem, es nuestra merced que los mantenimientos y armas y 
otras cosas que destos nuestros reinos llováredes este primero via- 
je, no paguen en ellos ni en los lugares del dicho vuestro descu- 
brimiento y población, almojarifazgo ni otros derechos algunos; 
pero si durante la dicha navegación saliéredes á tierra a algunas 
partes de nuestras islas ó Tierra Firme, dó se pagan derechos, 



800 



EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 



en tal caso, de todo lo que ansí sacáredos y vendióredes, paguéis 
el diclio almojarifnzgo. 

Olrosf, franqueamos A todas las mepcadurías é manleniraienlos 
y oirás cosas que á las tierras de la dicha vuestra gobernación se 
llevaren por término de dos años, desde el dicho día que vos hi- 
ciéredes á la vela, ansí por vos el dicho Simón do Alcazaba como 
por cualesquier persona que con vos fuere á la dicha población ó 
tratos de mercadurías, con tanto que si vos ó ellos saliéredes á 
otras partes de nuestras islas ó Tierra l'^irme del mar Occeano, 
donde se pagan derechos, si sacáredes algunas cosas á cuenta, 
hayáis de pagar y paguéis almojarifazgo de todo lo que ansí sacá- 
redes. 

Ítem, concedemos á los vecinos y moradores en lasdichas tie- 
rras de la dicha vuestra gobernación, franqueza del dicho almo- 
jarifazgo de las cosas que llevaren aellas para su mantenimiento 
y provisión de sus personas y casas por otros dos años luego si- 
guientes, con tanto que no puedan vender ni vendan lo que ansí 
llevaren, é si lo vendieren, paguen el dicho almojarifazgo dolió 
y de todo lo que ansí hobieren llevado. 

Otrosí, es nuestra merced que del oro que en la dicha tierra se 
cogiere ó sacaren de minas, nos paguen el diezmo, y no mas, por 
término de cinco años que corran del dia que llegaredes á la di- 
cha vuestra gobernación, y pasados los cinco años, luego el otro 
año siguiente pague el noveno, é ansí descendiendo los otros años 
hasta llegar al quinto; el cual quinto en adelante nos hayan de 
pagar ó paguen del dicho oro de minas, como dicho es, pero es 
nuestra merced y ansí lo declaramos, que do todo el oro, perlas 
y piedras que se hobiere, ansí de rescate y cabalgados é se ha- 
llare en otra cualquier manera, nos hayan desde luego de pagar 
é paguen el quinto de todo ello sin descuento alguno. 

Otrosí, les prometemos que por término de diez años ¿ ma», 
cuanto nuestra voluntad fuere, no impornemos ni mandaremos 
echar ni poner en la dicha tierra é vecinos della, alcabala ni otro 
derecho alguno de más del dicho almojarifazgo. 

Otrosí, permitimos que á los vecinos y moradores en las dicha* 
provincias de vuestra gobernación, les sean dadas y señaladas 
por vos las tierras y solares é caballerías que según la calidad de 



JM 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 201 

SUS personas, y razón habiendo respeto a la tierra é a lo que se 
ha fecho en la isla Española, hobieren menester. 

Otrosí, permitimos que vos el dicho Simón de Alcazaba, con 
las personas que para esto señalaremos, podáis hacer el reparti- 
miento y encomienda de ios indios, guardando en ello entera- 
mente las ordenanzas que por nuestro mandado vos serán dadas, 
é irán incorporadas en la carta que para la ejecución y cumpli- 
miento de lo contenido en este capítulo- vos sera entregada. 

Otrosí, haremos y por la presente hacemos merced de consen- 
timiento vuestro y de los primeros pobladores que con vos fueren 
á la dicha tierra, de los derechos de la escobilla y relabes de las 
fundiciones que en ella se hicieren, para el hospital de pobres 
que en la dicha tierra hobiere. 

Itero, defendemos que ninguna persona'de las prohibidas para 
pasar á las Indias, no pasen á las tierras de vuestra gobernación 
ni letrado ni procurador, para usar ni usen de sus oficios sin 
nuestra licencia y espreso mandato. 

ítem, si demás de las mercedes en esta capitulación declara- 
das, hobiere de presente algunas concedidas á la isla Española 
que sean convenientes á los moradores en las tierras de vuestra 
gobernación y no perjudiciales á nuestro servicio, se las manda- 
remos conceder. 

Y cumpliendo vos el dicho Simón de Alcazaba lo contenido en 
este asiento en todo lo que á vos toca é incumbe de guardar y 
cumplir, prometemos y vos aseguramos por nuestra palabra real, 
agora é de aquí adelante vos mandaremos guardar y vos será 
guardado todo lo que ansí vos concedemos é hacemos merced á 
vos y á los pobladores y tratantes en la dicha tierra; é para ejecu- 
ción y cumplimiento dello, vos mandaremos dar nuestras cartas 
y provisiones particulares que convengan y menester sean, obli- 
gándoos vos el dicho Simón de Alcazaba primeramente ante es- 
cribano público, de guardar y cumplir lo contenido en este asiento 
que á vos toca como dicho es. Fecha en Toledo á 26 dias del mes 
de Julio de 1529 años. — Yo la Reina. — Hay una rúbrica. — Por 
mandado de su Magestad, Juan Vásquez, — Entro dos rúbricas. — 
El asiento que vuestra Magestad mandó tomar con Simón de Al- 
cazaba sobre las tierras que ha asentado de descubrir y poblar. 



EXPEDICIÓN DE ATXAZABA 



21J(l.-jnl¡.i dolaffli 

.V.VÍ7/. — fíeal cédula ileterminando riítno y dp- dónde deberán medir- 
se las doscientas leguas que se hablan concedido d Alcazaba. 

(Aroluvo (le Indin-;. 100-1-16). 

Don Carlos, &. — Por cuanto vos Simón ile Alcazaba, nueslro 
criadoy gentil-hombre de nuestra casa, porservicio de Dios Nues- 
tro Señor é nuestro vos ofrcscoys á poblar, descubriré é conquis- 
tare las tierras é provincias que hay desde el lugar de Chincha, 
que es en la mar del sur, é término é limito de la gobernación del 
capitán Pizarrn dentro do doscientas leguas hacia el estrecho d( 
Mngallanes, continuadas las dichas doscientas leguas desde el di 
cho lugar do Chincha hacia el estrecho dicho y que si lí vos y & 
loa religiosos que con vos an de ir y á los nuestros oficiales jun- 
taniente paresciese que no conviene á nuestro servicio ó no. hay 
posibilidad de conquistar é poblar en las dichas doscientas legua» 
que asi soñalareys desdo Chincha hacia ol ostrocho, declarándolo 
asi y apartándoos por abto do la población de las dichas doscien- 
tas leguas quo podays en tal caso señalar las dichas doscientas 
leguas en el restante de las tierras é provincias que oviere hasta 
el dicho estrecho de Magallanes, continuadas, sin perjuicio de Us 
gobernaciones que hasta boy por nns están proveídas é adelante 
proveycremos hasta que vos quisieredcs dexar las dichas doscien- 
tas leguas que agora señaloys y escoger otras segund ijiie mas lar- 
gamente en la capitulación é asiento que sobre lo suso dicho con 
vos mandamos tomar se cnntiene, en la cual bay un capíluio, 
su tenor del cual os este que se sigue. Otrosí vos haremos nueslro 
gobernador por toda vuestra vida de las dichas tierras é provin- 
cias queasí descuhriercdcsypoblaredesencl término de las dicha; 
doscientas leguas, con salario de mili é quinientos ducados encadi 
nn año pagados de los provechos quo nos tovioremos en la dichi 
tierra, contados desde el dia que vos hicieredes á la vela en estos 
nuestros reynos para proseguir el dicho viaje sin os divertir á olrai 
partes ni negocios estraños del dicho descubrimiento y población: 



COLECCIÓN DE DOCaMENTOS . 203 

por ende guardando la dicha capitulación y capítulo que de suso 
va encorporado, por la presente es nuestra merced ó voluntad que 
agora é do aqui adelante para en toda vuestra vida seáis nuestro 
Gobernador de las dichas doscientas leguas de tierra con que asi 
quedaredes é descubrieredes é poblaredes, ó que ayays é tengáis 
la nuestra justicia civil é criminal en las cibdades é villas y lu- 
gares que en ella hay pobladas y se poblaren de aqui adelante con 
loá oficios de justicia que en ellas oviere, y por esta nuestra cédula 
mandamos á los dichos justicias, regidores, caballeros, escuderos, 
oficiales, ornes buenos de todas las cibdades é villas é logares que 
en las dichas tierras oviere é se poblaren é á los nuestros oficiales 
é capitanes é veedores é otras personas que en ellas residieren, ó 
á cada uno dellos, que luego que con ella fueren requeridos sin 
otra larga ni tardanza alguna, sin nos mas rrequerir ni consultar, 
esperar ni atender otm nuestra cédula ni mandamiento, segunda 
ni tercera provisión, tomen y reciban de vos y de vuestros luga- 
res-tenientes, los cuales mandamos que podáis poner é los quitar 
é ad mover cada que quisieredes ó por bien tovieredes el jura- 
monto é solenidad que en tal caso se requiere y debéis hacer, el 
cual por vos asi fecho vos ayan é reciban é tengan por nuestro 
Gobernador é justicia de las dichas tierras de suso nombradas por 
todos los días de vuestra vida, como dicho es, é vos dejen é con- 
sientan libremente usar y exercer el dicho oficio de nuestro Go- 
bernador é justicia de las dichas tierras é cumplir y exercitar la 
nuestra justicia en ellos, por vos é por los dichos vuestros lugares- 
tenientes que en los oficios de justicia é alguacilazgos y otros 
oficios a la dicha Gobernación anexos é concernientes podáis po- 
ner ó pongáis, los cuales podáis quitar é ad mover cada é cuando 
que vos vieredes que á nuestro servicio y a la execucion de la 
nuestra justicia cumpla y poner y subrogar otros en su lugar é 
oír, é librar, é determinar todos los pleitos é cabsas asi cebiles co- 
mo criminales, que en las dichas tierras aun entre la gente que 
fuere á las conquistar y poblar, como entre los naturales della 
oviere é nascieren y podáis llevar y llevéis vos é los dichos vues- 
tros Alcaldes é lugares-tenientes, los derechos é salarios al dicho 
oficio anexos é pertenescientes é hacer cualesquier pesquisa en 
los casos de derecho promisas é todas las otras cosas al dicho ofi 



20i 



EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 



cío pertenoseientes en que vos é vuestros oficiales entendays que 
á nuestro servicio é á la exeeucion de nuestra justicia é población 
ó Gobernación de las dichas tierras conviene, é para usar y exercer 
el dicho oficio é cumplir y exercitar la nuestra justicia, todos se 
conrormen con vos é con sus personas agentes vos den é Tugan 
dar todo el favor é ayuda que tes pidieredes é menester ovieredes 
y en todo vos acaten y obedezcan y cumplan vuestros manda- 
mientos ó de vuestros lugares-tenientes y que en ello ni en parte 
dello embargo ni contrario alguno vos no pongan ni consientan 
poner: nos por la presente vos rescibimos y habemos por res- 
cibido al dicho oficio y al uso y exercicio del é vos damos poder 
ó facultad para lo usar y exeroer é cumplir y executar la nuestra 
justicia en las dicbas tierras por vos ó por los dichos vuestros lu- 
gjares-tenientes, como dicho es, caso que por ellos ú por alguna 
dallos alli no seays reseibido: otrosy es nuestra merced ó voluntad 
que si vos el dicho nuestro Gobernador enlendieredes ser cumpli- 
dero á nuestro servicio é á la exeeucion de nuestra justicia qiio 
cualesquieras personas de las que agora están ó estuvieron en Iss 
dichas tierras salgan y no entren ni estén en ellas y que se vengan 
A presentar ante nos, que vos lo podáis mandar de nuestra parto 
é les fogays dellas salir, á los cuales é á quien vos lo mandaredes, 
pork presento mandamos que luego sin para ello nos requerir ni 
consultar, esperar ni atender otra nuestra cédula ni mandamien- 
to, segunda ni torcera provisión, é sin interponer dello apelación 
ni suplicación, lo pongan en obra segund que lo vos dixeredes é 
mandaredes, so las penas que les piisieredes de nuestra parte, las 
cuales nos por la presente les ponemos é habernos por puestas 6 
vos damos poder ó facultad para las executar en los rebeldes e 
inobedientes, que para todo lo que dicho es é para usar y exer- 
cer el dicho oBcio de nuestro Gobernador de las dichas tierras é 
cumplir y executar la nuestra justicia en ellas, vos damos poder 
cumplido por esta nuestra cédula con todas sus yncidencías é de- 
pendencias, emergencias, anexidades é conexidades, é otro si voa 
mandamos que las penas pertenecientes á nuestra Cámara é fis- 
co en que vos é vuestros alcaldes c lugares-tenientes condenare' 
des, é las que pusieredes para la dicha nuestra Cámara é fisco, ¡ 
executeys ó cobréis por inventario é ante Escribano público ¡ 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 205 

tengáis cuenta é razoñ dello, para facer dellas lo que por nos vos 
fuere mandado; é mandamos que hagáis é llevéis de salario en 
cada un año con el dicho oficio de nuestro Gobernador de las di- 
chas tierras, los dichos mili é quinientos ducados que montan 
quinientos y sesenta é dos mili é quinientos maravedises, como 
se contiene en el dicho capítulo que de suso va encorporado, de 
las rentas é provechos de las dichas tierras desde el dia que vos 
hicieredes a la vela en estos nuestros Reynos para proseguir el 
dicho viaje sin os divertir á otras partes ni negocios estraños, los 
cuales mandamos á los nuestros oficiales de las dichas tierras que 
vos los den é paguen en cada un año é que tomen vuestra carta 
de pago, con la cual é con el traslado de esta nuestra cédula sig- 
nado de escribano público, mandamos que les sean rescebidos é 
pasados en cuenta los dichos quinientos y sesenta é dos mili é 
quinientos maravedises, siendo tomada la razón de esta nuestra 
cédula por los señores oficiales que residen en la Ciudad de Sevi- 
lla en la casa de la Contratación de las Indias, é los unos ni los 
otros no fagades ni fagan ende al por alguna manera, so pena de 
la nuestra merced é de diez mili maravedises para la nuestra Cá- 
mara, a cada uno que lo contrario hiciere. Dada en Toledo, á 
veinte é seis dias del mes de julio, año del nacimiento de nuestro 
Señor Jesucristo, de mili é quinientos é veinte ó nueve años. — 
Yo LA Reyna. — El Conde Don García Manrique. — El Dolor Deliran. 
— Refrendada de Juan Vázquez 



20 de julio de 1529 

XXVIII. — Cédula complementaria de la capitulación real celebrada 
ron Simón de Alcazaba, sobre la construcción de una ó dos for- 
talezas. 

(Archivo de Indias, 100-1-16.) 

Don Carlos, etc. Por cuanto vos Simón do 'Alcazaba nuestro 
criado y gentil hombre de nuestra casa, por servicio de Dios nues- 
tro Señor y nuestro, vos ofrecéis a poblar, descubrir é conquistar 
las tierras é provincias que hay desde el lugar de Chincha, que es 
en la mar del sur, término é límite de la Gobernación del capitán 



200 



EXPEDiaON DE ALCiAZAlíA 



Frftní::isco Piznrro, dentro de dociontas legiias linsta el estrecho 
de Magallanes, de que 03 habernos proveydo de nuestro gober- 
nador é enpilan general segund se eontiene en la capitulaeion é 
asiento que cerca de lo suso dicho con vos habernos mandado 
tomar en la cual hay un capitulo su tenor del cual es este que se 
sigue: Otro sí vos doy licencia quo si 11 vos juntamente con nues- 
tros oficiales parcsciere que es cosa necesaria y conveniente á 
nuestro servicio de hacer en alguna parte de las dichas decientas 
leguas una ó dos fortalezas & vuestra costa la podays hacer, y do 
la tenencia de la una deltas, vos fago desde agora merced perpe- 
tua para vos ó para vuestros herederos con salario de docientos 
ducados en cada un año, con tanto que nos ni los reyes que des- 
pués de nos vinieren no seamos tenidos 6. vos pagar costa alguna 
de lo que así gastaredes ni del sueldo que la gente que en ella 
tovieredes ganare: por ende guardando é cumpliendo la dicha ca- 
pitulación y el dicho capítulo que de suso va encorporadu, por la 
presente es nuestra merced é voluntad conforme ú él, que agum 
é de aqui adelante para en toda vuestra vida é de vuestros here- 
deros ó subcesores para siempre jamas seáis nuestro alcalde te- 
nedor de la primera fortaleza que en las dichas tierras hiciéredea 
conforme á el dicho capítulo, é por esta nuestra cédula mandamos á 
los nuestros oficiales que residieron en las dichas tierras al tiempo 
que la dicha fortaleza se hiciere y ediTicase que luego é con olio 
fueren requeridos tomen é reciban de vos el dicho Simón de Al- 
cazaba el pleito homenaje ó fidelidad que en tal caso se requiere 
é deveys hacer el cual por vos asi fecho vos entreguen la dicha 
fortaleza con la artillería é munición é pertrechos que par» ello 
mandaremos dar é proveer é vos apoderen en lo alto ébajo p fuerte 
della á toda vuestra voluntad, é mandamos al Consejo, Justicia 
regidores, caballeros, escuderos, oficíales ó ornes buenos de la 
(■¡bdad é villa ó lugar donde la dicha fortaleza se hiciere, que con- 
formo al dicho capítulo vos ayan é tengan por nuestros alcaldes 
é tenedores de la dicha fortaleza á vos é á los dichos vuestros he- 
rederos é subcesores como dicho es é vos guarden é fagan guar- 
dar todas las honrras, gracias, mercedes, franquezas é liberta- 
dos, preeminencias, prerrogativas é inmunidades ó laidas los 
otras cosas é cada una deltas que, por razón de ser nuestros al- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 207 

caldes é tenedores de la dicha fortaleza, debéis haber ó gozar é 
vos deben ser jantanaente dadas asi é segund que mejor ó mas 
cumplidamente lo tienen é usan é guardan a los nuestros alcal- 
des de las nuestras fortalezas do estos nuestros reynos é de las 
Indias, de todo bien é cumplidamente en guisa que vos no men- 
gue ende cosa alguna ó que en ello ni en parte dello embargo ni 
contrario alguno vos no pongan ni consientan poner y manda- 
mos al notario y contador de la dicha tierra que ponga é asiente 
el traslado de esta nuestra provisión en los libros que ellos tobie- 
ren é vos libren é paguen á vos é á los dichos vuestros herederos 
é subcesores en cada un año con la tenencia de la dicha fortaleza 
los dichos setenta é cinco mili maravedis desde que fuere acaba- 
da é vos fuere entregada en adelante é como exibais este original é 
vos lo tornen para que lo suso dicho haga efeto siendo tomada la 
razón de esta nuestra cédula por los nuestros oficiales que residen 
en Sevilla en la casa de la contratación de las Indias é los unos 
ni los otros no fagades ni fagan ende al por alguna manera so pe- 
na de la nuestra merced é de diez mil maravedis para la nuestra 
cámara a cada uno que lo contrario hiciere. Dada en Toledo á 
veinte é seis dias del mes de Jullio año del nacimiento de nues- 
tro Señor Jesucristo de mili é quinientos é veinte é nueve años. — 
Yo LA Reyna. — Refrendada de Juan Vázquez é firmada del conde 
don García Manrique é del dotor Deltran. 



20 de Julio (le 1321). 

XAY-Y. — Sobre que no debía pagarse altnoxarifazyo de lo,s manleni- 
míenlos, amias ?i¿ otras rosas (¡ae llevase Alcazaba, 

(Archivo de ludias, 100-1-16). 

La Reyna. — Nuestros oficiales que residís en la Ciudad de Se- 
villa en la casa de la Contratación de las Indias y a los nuestros 
oficiales de las dichas Indias islas é tierra firme del mar océano ó 
á caalesquieras justicias y personas á quien lo de yuso en esta 
mi cédula contenido toca é atañe ó á cada uno de vos á quien 
fuere mostrada ó su traslado signado de escribano publico, sabed 



21)8 



BSPBDICIOS DE ALCAZABA 



que nos liiibemos mandado tomar cierto asiento é capitulación 
con Simón de Alcazaba nuestro criado y gentil liombre de nues- 
tra casa sobre la conquista y población de ciertas tierras y pro- 
vincias do la mar del sur bacía el estrecho de Magallanes, en la 
cual dicha capitulación ó asiento hay un capitulo su tenor del 
cual es este que se sigue. Iten es nuestra merced que los mante- 
nimientos y armas y otras cosas que destos nuestros reynoa Ilova- 
i'edos este próximo viaje no paguen en ellos ní en los lugares 
del dicho vuestro descubrimiento y población almoxarifazgo ni 
otros derechos algunos; pero si durante la dicha navegación salíe- 
sedes á tierra á algunas partes de nuestrns islas ó tierra firme do 
se pagan derechos en tal caso de todo lo que ansi sacaredee y 
vcndieredes paguéis el dicho alraoxari fago: por ende yo vos mando 
quo Conforme al dicho capitulo que de suso va encorporado, no 
pidnys ni llevéis derechos algunos de loe que conforme a él el 
dicho Simón de Alcazaba llevare ó la dicha tierra este próximo 
viaje, de lo que de ello no vendiere en cualquier de esas islas é 
tierras, pero que de lo que vendiese habéis de cobrar los derechos 
á nos pertenecientes, ó los unoani los otros no fegades ende al, 30 
pena de la nuestra merced é de diez mili maravedises para la 
nuestra cámara li cada uno que lo contrario hiciere. Fecha 
Toledo á veinte é seis dins del mes de Jullio de mili é quinientos 
é veinte é nueve años. — Yo la Heyna. — Señalada del Conde y 
del Doctor Beltran. 



26 de Julio de 15». 

A'.Y.V. — Sofire que se haya buen acogimiento ú tu Jeiite f¡tie llei-ase 
Simón de Alcazaba. 

(Archivo de Indias. 100-1-16). 

La Reyna. — Gobernadores, Alcaldes, Alguaciles é otros juece» 
é justicias cualesquiera de nuestras indias, islas é tierra Qrmo del 
mar océano é á cada uno de vos á quien esta mi cédula fuero 
mostrada ó su traslado signado de escribano publico, Sabed, que 
nos habernos mandado tomar é se a lomado cierto asiento é capí- 



COLECCIÓN DE DOCUMEMTOS 209 

tolacioíi con Simón de Alcazaba, nuestro criado y gentil hombre 
de nuestra casa, sobre la conquista y población de ciertas tierras 
que son á la parte de la mar del Sur, de cuya Gobernación le 
habernos pfoveido, el cual va á k dicha tierra en seguimiento del 
dicho viage y para efectuar lo suso dicho pediera ser que para ello 
tenga necesidad de se proveer de algunas cos^s, ansi manteni- 
mientos, como navios y otras cosas necesarias á su viage y pobla- 
ción, por ende yo vos mando á todos é á cada uno de vos 
en vuestros lugares é juresdicciones, como dicho es, donde el 
dicho capitán Simón de Alcazaba y la gente qué con él fueren 
llegaren que les hagáis todo buen acogimiento y tratamiento 
como é personas que van en nuestro servicio y en todo lo que 
les tocase les ayudad y faboreced, para que sean bien y breve- 
mente despachados, y por sus dineros les hagáis dar lo que ovie- 
ren menester para el dicho viage, y se hallare en esas partes de 
manera que por falta de esto no haya en ello estorvo ni dilación, 
que de mas de ser cosa de tanto servicio de nuestro Señor, por 
lo que el dicho Capitán nos ha servido y por lo ir á continuar, 
tengo voluntad de le mandar faborescer y hacer merced, en lo 
cual me teme de vosotros por servida. De Toledo, á veinte é seis 
dias del mes de Jullio de mili é quinientos é veinte é nueve años. 
— ^Yo LA Reyna. Señalada del Conde y del Dotor Beltran. 



26 do juUo de 1529 

XXXL — Cédula complementaría de la precedente capitulación man- 
dando que Alcazaba fuese alguacil mayor de su gobernación^ en 
caso de variar los primeros límites de su deinarcacion. 

(Archivo de Indias, 100-1-16) 

Don Carlos &. — Por cuanto vos Simón de Alcazaba nuestro 
criado é gentil hombre de nuestra casa por servicio de Dios Nues- 
tro Señor é nuestro vos ofrecéis a poblar é descubrir c conquistar 
las tierras é provincias que hay desde el lugar de Chincha que es 
en la mar del sur termino é límite de la gobernación del capitán 
Pizarro dentro de doscientas leguas hacia el estrecho de Magalla- 

14 



210 



EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 



ncs, continuadas las dichas doscientas leguas desde el dicho lu- 
gar de Chincha hacia el dicho Estrecho é que si a vos y a los 
religiosos que con vos han de ir y á los nuestros oQeiales junta- 
mente pnresciere que no conviene á nuestro servicio ó no hay po- 
sibilidad para conquistar é poblar en las dichas decientas legua» 
é ansí señainys desde Chincha hacia el estrecho declarándolo ansi 
apartándoos por ahlo de la población de las diclias doscientas le- 
guas que podays en tal caso señalar las dichas doscientas leguas en 
el restante de las dichas tierras é provincias que oviere hasta el di- 
cho estrecho de Magallanes continuadas sin perjuicio de las gober- 
naciones que por nos hasta hoy están proveídas ó adelante prove- 
yeremos hasta el dia que vos quisieredes dejarlas dichas docienlas 
leguas que agora señalays y escoger otras segund que mas larga- 
mente en la capitulación é asiento que sobre lo suso dicho con 
vos mandamos tomar se contiene, en la cual hay un capitulo su 
tenor del cual es este que se signe. ítem vos haré merced y por 
la presente vos la hago del oficio de nuestro alguacil mayor de 
todas las dichas tierras por los dias de vuestra vida sin salario al- 
guno salvo con los derechos que según leyes de nuestros reynoa 
podoys é debéis recebir; por ende guardando é cumpliendo la di- 
cha capitulación que de suso va dicha é encorporadn: por la pre- 
sente es nuestra raorced ó voluntad que agora é de aqui adelante 
por lodos los dias de vuestra vida seados nuestro alguacil mayor 
de las dichas tierras de vuestra gobernación que ansi vos han do 
quedar é useys del dicho oficio por vos é por vuestros lugares te- 
nientes que es nuestra merced é voluntad que en el dicho oficio 
podáis poner é los quitar é admover cada que quisierodes é por 
bien tovieredes en los casos é cosas á el anexas é concernientes 6 
como tal nuestro alguacil mayor de las dichas tierras vos é los di- 
chos vuestros lugares tenientes podáis traer é tmygaís bara de 
nuestra justicia ó uséis del dicho oficio en los casos é cosas á el 
anexas é concernientes c pur esta nuestra cédula ó por su trasla- 
do signado de escribano público mandamos á tos nuestros oficia- 
les de la dicha tierra que luego que con osta nuestra cédula fueren 
requeridos sin nos mas requerir ni consultar, esperar ni atender 
otranuestracedula ni mandamiento, segunda ni tercera provisión, 
tomen ó reciban de vos é de los dichos vuestros lugares tenientes 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 211 

el juramento é solenidad que en tal caso se requiere é debeys ha- 
cer el cual pop vos ansi fecho vos hayan, resciban é tengan por 
nuestro alguacil mayor de las dichas tierras de vuestra goberna- 
ción é oficien con vos é con los dichos lugar tenientes en el dicho 
oficio y en los casos é cosas á él anexas é concernientes evos acu- 
dan é hagan acudir con todos los derechos é otras cosas á el anexas 
é pertenecientes é vos guarden e fagan guardar todas las hon- 
rras, gracias, mercedes, franquezas é libertades, preheminencias, 
prerrogativas é inmunidades é todas las otras cosas é cada una 
de ellas que por razón del dicho oficio debéis haber é gozar é vos 
deben ser guardadas de todo bien é cumplidamente en guisa que 
vos no mengüen de cosa alguna é que en ello ni en parte dello 
embargo ni contrario alguno vos no pongan ni consientan poner 
é nos por la presente vos rescebimos é abemos por rescebido al dicho 
oficio é al uso y exercicio del é vos damos poder é facultad para lo 
usar y ejercer en caso que por ellos ó alguno dellos alli no seáis 
rescebido con tanto que no habéis de llevar ni se os ha de pagar 
salario alguno por razón del dicho oficio conforme al dicho capí- 
tulo é los unos ni los otros no fagades ni fagan ende al por alguna 
manera so pena de la nuestra merced é diez mili maravedises pa- 
ra la nuestra cámara á cada uno que lo contrario hiciese. Dada 
en Toledo á veinte é seis dias del mes de Julio año del nascimien- 
to de nuestro Salvador Jesucristo de mili é quinientos é veinte é 
nueve años. — ^Yo la Reyna. — Refrendada de Juan Vasquez^ é fir- 
mada del Conde Garda Manrique^ é del Dotor Beltran, 



íi6 de jaUo de 1529 

XXXII. — Cédula sobre que se pagase a Alcazaba la veintena parle 

de los provechos de la tierra 

(Archivo de Indias, 100-1-16). 

La Reyna. — Nuestros oficiales de la Gobernación do la tierna 
é conquista que habemos encomendado al capitán Simón de Al- 
cazaba, sabed que en la Capitulación é asiento que sobre la dicha 
conquista é población mandamos tomar con el dicho Simón de 



212 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

Alcazaba, hay un capítulo, su tenor del cual es este que se sigue. 
Otrosí vos haremos merced épor la presente vos la Imcemos de la 
veintena parte y provechos que noí tovíeremos en k dicha tierra, 
con tanto que no pase de mili ducados en cada un año sino delloa 
fitiaxo; y el dicho Simón de Alcazaha nos suplicó y pidió por mer- 
ced que conforme al dicho capítulo que de suso va incorporado, 
le mandásemos pagarla dicha veintena parte de las rentas y prove- 
chos que tocásemos en la dicha tierra, ó como la nuestra merced 
Tuese, y nos tohimoslo por bien, por ende nos vos mandamos que 
desde en la dicha tierra tovíeremos Rentas é proveclios, paguéis 
al dicho Simón de Alcazaba en adelante conFormo al dicho 
capítulo la veintena parte de todo ello con tanto que la dicha 
veintena no pase de los dichos mili ducados en cada un año y lo- 
mad su carta do pago, con la cual y con ol troslado signado de 
ejcribano público de esta mí cédula, mando que vos sea reseibido 
y pasado en cuenta lo que en ello se montare y asentad esta mi 
cédula en los libros que vosotros tobieredes y sobre escrita ostft 
ó original tornad al dicho Simón de Alcazaba para que la tenga }' 
lo en ella contenido haya efecto. Techa en Toledo á veinte y seis 
dias del mes de julio de mili é quinientos ó veinte é nueve años. 
— Yo LA Rkyna, — Señalada del Conde y del Doilor Beltran. 



XXXIlf. — Soltre lan cosas r/tie podia llevar Simón t/c Aknzaba^ sin 
pagar derechos. 

(Arcliivo (le InJiíis, liW-1-10) 

La Reyna. — Nuestros oficiales que residís en la ciudad de Se- 
villa, en la casa de la contratación do las Indias é á los nuestros 
oficiales de las dichas Indias, islas é tierra firme del mar Océano 
y á cualesquiera nuestras justicias y personas á quien lo de yoao 
en esta mi cédula contenido toca é alañe é á cada uno de vos á 
quien fuere mostrada o su traslado signado de escribano publico, 
sabed que nos avemos mandado tomar cierto asiento é capitula- 
ción con Simón de Alcazaba nuestro criado ó gentil hombre de 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 213 

nuestra casa sobre la conquista é población de ciertas tierras y 
provincias de la mar del Sur haóia el estrecho de Magallanes que 
el ha de conquistar é poblar, en la cual dicha capitulación é asien- 
to hay un capitulo su tenor del cual es este que se sigue. Otro si 
franqueamos á todas las mercaderías y mantenimientos y otras 
cosas que á las tierras de la dicha vuestra gobernación se llevaren 
por termino de dos años, desde el dicho dia que vos hicieredes á 
á la vela, ansi por vos el dicho Simón de Alcazaba como^ por 
caalesquier personas que con vos fueren á la dicha población ó á 
tratos de mercaderías, con tanto que ni vos ó ellos saíieredes á 
otras partes de nuestras islas ó tierra firme del mar Océano donde 
se pagan derechos, si sacaredes algunas cosas á tierra ayays de 
pagar é paguéis almoxarifazgo de todo lo que ansi sacaredes: por 
ende yo vos mando que conforme a el dicho capitulo que de suso 
va encorporado no pidáys ni llevéis derechos algunos de lo que 
conforme á el por el dicho Simón de Alcazaba é por otras cuales- 
quiera personas que con el fuesen á la dicha población ó tratos 
de mercadería por termino de dos años llevare con tanto que si 
sacaren alguna de las dichas cosas á cualesquier de las nuestras 
islas donde se pagan derechos de almoxarifazgo ó otros derechos 
hayan de pagar é paguen el dicho almoxarifazgo ó derechos que 
nos pertenecerían élos unos ni los otros no fagades ni fagan ende 
al por alguna manera so pena de la nuestra merced é de diez mili 
maravedís para la nuestra cámara. — Fecha en Toledo á veinte é 
seis dias del mes de julio de mili é quinientos é veinte é nueve 
años. — ^Yo LA Reyna. — Señalada del Conde y del Dotor Beltmn, 



26 de Julio de 1529. 

XXXrV. — Real cédula dirijida a los oficiales de la Casa de la Con- 
tratación de Sevilla para que favorezcan a Simón de Alcazaba. 

(Archivo de Indias, 100-1-16) 

La Reyna. — Nuestros oficiales que residen en la Ciudad de So- 
villa en la casa de la contratación de las Indias, sabed que nos 
abemos mandado tomar y se a tomado cierto asiento y capitula- 



214 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA' 

cion con Simón de Alcaznba nuestro criado é gentil hombí 
la nuestra casa sobre la conquista é población de ciertas tierra» 
y provincias a !a parte de la mar del Sur, como veréis por los des- 
pachos que dello lleva, el cual se vá á esa ciudad para se aderezar 
y hacer su viage y así por lo que él nos ha servido como porque 
esto haya mejor efeto, tengo voluntad de le mandar favorescer y 
hacer merced, por ende yo vos mando y encargo mucho que en' 
todo lo que tocare á su buen despacho y aviamienlo le ayudáis 
y faborescais de manera que él sea bien y brevemente despa- 
chado dándolo para ello los avíos y buena orden que vos pares- 
ciose, que en ello me temé de vosotros por servida. De Toledo £ 
veinte é seis dias del mes de julio año mili ó quinientos é veinte 
é nueve años.— Yo i,a Reysa. — Señalada del Conde y del Dotor 
Beltran. 



XXXV. — SoOre que no se ponga embarco ni impedimento alguno d 
los navios y cosas que había de llevar Simón de Alcazaba. 

(Archivo de Indias, 100-1-16.) 

La Reyna. — Corregidores, asistentes, gobernadores, alcai 
alguaciles é otras justicias é jueces cualesquier de todas lasi 
dades é villas é lugares é puertos de mar de estos nuestros reíi 
é señoríos é á cada uno de vos en vuestros lugares é jurísdicio- 
des á quien esta mi cédula fuere mostrada ó su traslado signado 
de escribano publico, sabed que yo mande tomar con Simón da. 
Alcazaba, nuestro criado é gentil hombre de nuestra casa, cierto 
asiento é capitulación sobre descubrimiento é población de cier- 
ta tierra en las nuestras Indias del mar Océano é para el di- 
cho viaje tiene nescesidad de algunos navios, mantenimientos y 
otras cosas é me suplicó é pidió por merced vos mandase que en 
el sacar y llevar de los dichos navios, y mantenimientos, tenien* 
dolos comprados é fletados, no le pusieredes n¡ consintieredes po- 
ner embargo ninguno ni impedimento alguno ó como la mí mer- 
ced fuese: por ende yo vos mando á todos é á cada uno de vos 




h 

^ 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 215 



los dichos vuestros lugares é jurisdiciones, como dicho es, que 
f lenieado el dicho Simón de Alcazaba comprado é fletados cua- 
lesquiera navios para el dicho viaje no le pongáis en ellos impedi- 
mento alguno ni los toméis ni consintáis tomar para otra cosa 
alguna y le hagáis dar los dichos mantenimientos y cosas nesce- 
sarias para su viaje, por sus dineros á precios justos é razonables, 
y en todo lo que tocare le ayudad é favoresced como a persona 
que va en nuestro servicio é no fagades ende al por alguna ma- 
nera, so pena de nuestra merced é de diez mili maravedís para lii 
nuestra cámara á cada uno que lo contrario hiciere. — Fecha en 
Madrid á veinte y dos dias del mes do Diciembre de mili é qui- 
nientos é veinte y nueve años. — Yo la. Reyna. — Refrendada de 
Samano, señalada del Conde y Suarez. 



Sin fecha.— 1529. 

XXXVL—Aiitos y diligencias que precedieron ai asiento ó capitula- 
ción hecha con Simón de Alcazaba, gentil hombre de la casa de S. 
M.jpara el descubrimiento de dozientas leguas de tierra que se le 
debían de dar, desde el Estrecho de Magallanes hasta el lugar de 
Chinche ó Chinchar aho 15W, 

(Archivo de Indias, 1-1-1-32) 

Muy poderosos señores. — Dize Simón de Alcazaba que S. M. le 
hizo merced de le dar lugar y licencia quando estaba en Flandes 
para que se viniese á estos Reynos de España con sus cartas de 
favor para el Rey de Portugal y Reyna y su embaxador para que 
oviere por bien de le mandar dar la hazienda que en su reyno le 
era detenida, y después de ser aqui venido envió las cartas al em- 
baxador Lope Hurtado y con ellas a cabo de mucho tiempo y con 
mucho trabajo alcanzó del Rey que lo baria y rremitiolo á su em- 
baxador el qual me dio un seguro general y otra gedula en que 
mandaba á todos sus fatores y oficiales que toda mi hazienda 
se me diese y entregase y que yo le fuese a besar las manos, lo 
qual luego hize saber a S. M. y al comendador mayor y lo tuvo 
por bien y asi fui á Portugal á recabdar la dicha mi hazienda y 



216 EXPEÓIGION DE ALCAZABA 

estando alia negociando sobre ello resgebi una Qedula del consejo 
en que me mandan que luego venga á esta corte de S. M. porque 
cumple ansí a su servicio lo cual, visto por mi, puesto delante el 
mucho deseo y obligación que soy al servicio de S. M., determine 
de luego lo poner por obra y tome las postas y me sali del dicho 
reyno de Portugal y uve por bien de perder toda mi hazienda y es- 
peranza que tenia de cobrarla pues S. M. lo mandaba a3Í. 

Suplico quan omilmente puedo á vuestra reverendisima seño- 
ría y mercedes que si S. M. al presente ha por bien de se servir 
de mi que lo sepa para hazer lo que debo á su servicio y si no ha- 
yan respeto ¿ lo mucho que le tengo servido y é lo que pierdo 
por servirle y quiera darme lugar y licencia que yo pueda yr á 
las Indias á servarle en la negociación del descubrimiento de la 
mar del sur como estaba asentado y capitulado conmigo desde el 
año de quinientos y veynte y nueve por el mes de jullio en que 
obo S. M. por bien de me hazer merced de dozientas leguas de 
tierra con sus declaraciones y mercedes de governacion, como so 
concertó lo qual yo dexe de hazer por caer muy malo en Sevilla 
y estar seys meses en cama de calenturas, y porque al presente 
hay aparejo para ello de cantidad de dinero para lo hazer y cum- 
plir y servir en ello á S. M. haziendome las mercedes que fuere 
razón y se pedieren, para lo cual me obligare de estar presto den- 
tro de cinco meses é yre á buscar y descubrir las yslas de Tarsis 
é Oür é otras muchas tierras que están de aquella parte en que 
espero de hazer muy gran servicio a Dios y á S. M. en lo que res- 
cebire merced. — Simón de Alcazaba, — Sin fecha. 

Lo que Simón de Alcazaba pide para hazer el descubrimiento y 
viaje en que al presente habla, es que S. M. le confirme la capi- 
tulación de que los años pasados le hicieron merced. 

Que S. M. le haga merced que pueda poner los cient mili ma- 
ravedís que tiene en la casa de Sevilla en cabeza de otra persona 
con condición que lo que en ello se montare lo haya de gastar 
en la dicha harmada y para ello dará fianzas donde S. M. fuere 
servido y esto porque las personas que este servicio quieren ha- 
zer á S. M. vienen en ello con condición de que mi persona ha 
de yr en la negociación y ponga cantidad de hazienda lo qual al 



!•♦ 



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COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 217 

presente yo no tengo otro de que socorrerme sino desto en lo que 
rescibiria merged. 

Lo que se puede asentar con Simón de Alcazaba es que S. M. 
le haga governador de dozientas leguas de tierra que el dicho Si- 
món de Alcazaba señale agora desde el fin del Estrecho de Maga- 
llanes hasta la cibdad de Chincha que es la mitad de la governa- 
. eion de Pizarro é sino las quisiere ó no supiere agora señalar la 
parle en que quiere las dichas dozientas leguas que S. M. le de 
licencia que desde el dia de la fecha deste asiento hasta un año 
haj'a de salir é hazerse á la vela con los navios é gente que abaxo 
dirá y dentro de otro año siguiente prosiga la dicha navegación 
y señale en presencia de los oficiales de S. M. las dichas dozientas 
leguas en las quales desde el dia que las señalare use y goze con- 
forme a lo que se asentare y que dentro de otro año envié la rela- 
ción é certenidad de lo que asi oviere hecho para que siendo con- 
veniente al servicio de S. M. lo apruebe y confirme y le de nuevo 
titulo dello. 

ítem se concede al dicho Simón de Alcazaba licencia que entre 
tanto que señala las dichas dozientas leguas pueda discurrir por 
toda la costa de la dicha mar del sur del fin del estrecho hasta 
Chincha, y en la parte que to viere noticia ó pareciere á él y á los 
oficiales que conviene salir á tierra pueda enviar hasta quatro 
personas y no mas, los quales manifiesten ante los dichos oficia- 
les todo lo que sacaren y llevaren á tierra y lo que tornasen á traer 
consigo. 

ítem se le puede conceder que durante el término destos tres 
años S. M. no dará licencia á otra persona para yr a poblar ni 
conquistar desde el estrecho a Chincha, pero que S. M. con na- 
vios suyos siendo servido lo pueda hazer con tanto que quando 
llegaren si toviere señalado Simón de Alcazaba sus dozientas le- 
guas aunque sea antes de la confirmación de S. M. no le pertur- 
ben en ellas. 

Y porque Simón de Alcazaba pide que se lo conceda todo lo que 
^Pizarro y aquello aun no está del todo acordado y por algún 
^^peclo paresce que no conviene conformarse esto con aquello, 



218 



EXPEa)raoN db alcazaba 



se le puede conceder en los provechos de la dicha tierra que se- 
ñalare, los cosas siguientes: 

Un mili ducados de salario por governador y capitán general 
por su vida tan solamente. 

ítem el alguazilazgo por el dicho tiempo de su vida. 

ítem que á virtud de los oficios pueda hazer siendo necesario y 
provechoso, dos fortalezas y que de la una dellas le den la tenen- 
cia perpetuamente con... (rolo) duendos cada año y de la otrafor- 
taleza provea S. M. A quien fuere ser\*Ído y no se haziendo mas 
de una en la del dicho Simón de Alcazaba, y que la haga á su 
costa y después se le pague en cinco años, el quinto cada año. 

ítem que entre tanto que S. M. havida la rrelacion cierta de ]a 
dicha tierra le señale alguna parte della ó Renta havida respecto 
á lo que oviere servido y gastado en ello, tenga de renta en cada 
un año la veyntena parte del provecho que S. M. toviere de la di- 
cha tierra con tanto que aquella veyntena no exceda ni paso de 
un millón de ducados cada un año. 

ítem se les puede conceder á los que poblaren en las dozientas 
leguas franqueza do almoxarifazgo por tres años de lo que lleva- 
ren para sus provisiones y no para vender. 

ítem el repartimiento de las tierras y encomiendas de yndios 
conforme á lo hordenado. 

Ítem se le concedan las cartas de favor para los lugares do hí- 
ziere el armada y á los otros por do pasare. 

ítem que al dicho Simón de Alcazaba se mando que lleve con- 
sigo á lo menos dozienlos y cinqucnta hombres proveydos de 
bastimentos á lo menos por año y medio y que cumpla lo conte- 
nido en este asiento en el termino declarado y no exceda de lo 
que se le comete y manda, so pena de perder el diezmo de lo que 
se le concede y de las otras penas en derecho contenidas, por lo 
que asi cometiere. 

S. C. C. Mgd. — Dize Simón de Alcazaba que entre las mercedes 
que V. M. le haze para el descubrimiento que ha de hazer, le haze 
merced de dozientas leguas de tierra con quo señale luego los lí- 
mites y donde han de empezar. Dice que el dicho viaje que so ha 
de hacer es á cosa no sabida y que hasta agora no hay niü] 




COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 219 

que dello tenga noticia é que por tanto no se pueden nombrar los 
límites ni ponerle nombre. 

Suplica á V. M. que le haga merced y haya por su servicio que 
él descubra desde fa salida del estrecho de Magallanes hasta donde 
llegó Pizarro, que serán seiscientas ó setecientas leguas, de las 
quales tomará las dichas dozientas porque de otra manera es muy 
incierto el dicho viaje porque lo mas de la tierra que se halla en 
aquellas partes no es toda poblada y buena, y para eso véase lo 
que Pizarro descubrió que fueron bien seiscientas leguas y no ha- 
lló bueno mas que Tumbez y su tierra que podrían ser hasta ciento 
y ciirquerita leguas, en lo que rescibira merced. 

S. C. C. Magd. — Dize Simón de Alcazaba que V. M. le tiene he- 
cha merced que descubra desde el estrecho de Magallanes hasta 
el lugar de Chincha como está decretado, por una petición que 
con esta presenta y que después se ha tornado a acordar que se- 
ñale luego las dozientas leguas de que le haze merced, porque se 
presume que no será su servicio descobrir asi como está conce- 
dido. 

Suplica áV. M. que haya por su servicio que él descubra asi 
como le está concedido, porque de otra manera es aventurar su 
persona y hetzienda que en ello gastare muy incierto porque en 
el dicho descubrimiento no haria daño ni perjuicio en la tierra, 
mas que solamente pasar á vista della y si le paresciere que es 
tierra poblada, llegase á ella á saber que calidad tiene y que gen- 
tes y costumbres y haziendas sin salir á tierra mas gente que 
hasta quatro personas para se ynformar en ella y que no contra- 
tarán con ellos cosa alguna ni se hará mas que saber sus calida- 
Jades para dar noticia dellas á V. M., y que la tierra que le pares- 
ciere ques para poblarse y asentar en ella, lo hará y alli tomará 
la cuenta de las dozientas leguas é servirá en ello como V. M. 
mande, las quales condiciones él holgaría que V. M. las mande 
asentar y poner con él con aquellas penas y fuerzas que cumplie- 
re á su servicio para que se guarden. 

Y asi suplica á V. M. que mande señalar el tiempo, y al secreta- 
rio que haga las provisiones, en lo que recibirá mucha merced.* 

1 Este párrafo y el precedente han sido publicados por Torres de Mendoza, t. X, 
pág. 132. ' 



220 



EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 



S. C. G. Magd. — Simón de Alcazaba dize que él y cierlos com- 
pnñeros servirán á S. M. y armarán dos ó tres navios por esta vez 
y adelante mas y hirá el dicho Simón de Alcazaba en ellos á des- 
cubrir la tierra de las Yndiaa y costa de la mar del sur que no estÁ 
descubierta hastn agora, con tanto que V. M. le haga merced de 
lo siguiente — (dize al margen) — que declare la compañía y la tie- 
rra y límites della: 

Que se le den dozientns leguas y declare desde donde ha de co- 
menzar. 

Que la tierra que descubriere le sea dada la governacion della 
con aquellas libertades y mercedes de la manera que se tiene con- 
cedido á Pizarro, y asi de todos los provechos y cosas que descu- 
briere do dozp partes la nna, aviendo respecto á su servicio y a lo 
que ha sei^ido. — (Al margen) «no puede ser.» 

Que por esta primera armada no paguen derechos ningunos de 
ninguna cosa que ovieren ni rescataren y que de las otras arma- 
das que adelante ovieren paguen el quinto, como es costumbre. 
— (Al margen) uno puedo ser.» 

Que pues se quiere aventurar con hazienda y persona á descu- 
brir aquella parte y tierras que no estén descubiertas por camino 
peligroso que no está sabido ni cierto con toda diligencia, quo 
por diez años no vayan ningunas naos por el camino donde fuere 
que es el estrecho de Magallanes ó por qualquier otro que él 
acertare á descubrir de la dicha parte y porque el... (rolo) dicho 
tiempo pora continuar el descubrimiento y entender sea sola- 
mente en los navios que él oviore. — (Al margen) i-que declare el 
tiempo que él señala, sino se le dará licencia á otros para descu- 
brir en los límites que le fuere señalado.» 

Suplica á V. M. que aviendo respecto á lo que ha servido y gas- 
tado, lo haga merced para ayuda del dicho descubrimiento de 
mili ducados ó sean emprestados y los pagará al tiempo que ovie- 
re por su servicio. — {Al margen) «no puede ser.i 

Que no pague ningún derecho á S. M. en los puertos donde 
fuere á entender, que son de la otra parte del sur que poblados 
fueren de cristianos, de ninguna mercadería que llevaren destos 
Ileynos ni á los governadores de las tierras aunque les pertenez- 
can. — (Al margen) — «que de lo que llevaren para el proveimiento 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 221 

de su descubrimiento, no vendiendo ni contratando, que no pa- 
gue algún derecho.» 

Que le den cédulas que hablen con todos los governadores y 
justicias de aquellas partes, que, yendo tener á sus puertos, les no 
hagan enojo ni tomen cosa por fuerza, ni les estorven la gente 
que fuere en servicio de las armadas. — «Fía/.» 

Que se den cédulas para el lugar adonde se hizieren las dichas 
armadas que le favorezcan en lo que oviere menester para ellas. 
— «F/aí.» 

Que esta primera armada partirá. Dios queriendo, el año veni- 
dero de quinientos y treynta. — «Fiat.» 

Y en esto que pide y suplica, rescibirá merced. 



Sin fecha.l53>31 . 

XXXVII. — Proyectos de capitulación y asiento de los Fúcares alema- 
nn,para el descubrimiento de las yslas y tierras que hay desde el 
Estrecho deMagallanes hasta Chincha^ el año de 1530. 

(Archivo de Indias, Patronato 1-2- JL) 

Zo 

S. C. C. M. — Vido Herll, en nombre de los Fúcares dice: Que 
los del vuestro Consejo Real de las Indias le han mandado que 
délos capítulos é condiciones con que los dichos Fúcares é sus 
subditos se quieren encargar del descubrimiento, población y 
pacificación de las yslas é tierras que hay desde el Estrecho de 
Magallanes hasta el pueblo de Chincha, como en otra petición en 
eJ dicho nombre se halla ofrecido. Por ende, declarando su in- 
tención y deseo é cumpliendo lo que le fuere notificado por man- 
dado del vuestro Consejo, dice lo que se sigue: 

Capítulo 1.** Primeramente que, por servir á V. M., los dichos 
Fúcares se encargaran, a su costo, dentro de un año, de tener á 
la vela y prestos para navegar, con el primero buen tiempo, en 
uno de los puertos premetidos en estos vuestros Reinos, tres ó 
cuatro navios, o carabelas, con la gente, artillería, munición é 
mantenimiento necesario, todo á su costa, sin que V. M. contri- 



224 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

de la otava parte de las Islas é tierra que así descubrieren y paci- 
ficaren perpetuamente, con señorío é jurediccion omnímoda, ce- 
vil ó criminal, y el fracto y rentas que no sea de lo mejor ni de 
lo peor y que quede a V. M. las apelaciones y soberanía de las 
otras regalías, como Rey é Señor natural. 

La veintena, con que no pase de veinte leguas ó diez leguas de 
tierra, aunque sea de lo que conquistaren y pacificaren en los lí- 
mites que lo piden, con que no puedan tomar puerto ni cabeza 
de provincia, ni ejecutar pena de muerte, sin ser confirmada su 
sentencia por los jueces superiores de S. M. 

Cap. 7.° ítem que por veinte años no puedan ir á rescatar en 
lo que ellos descubrieren sin su licencia personas algunas, porque 
dé lo contrario se ha seguido en las conquistas pasadas gran daño 
á los naturales é deservicio á V. M. 

Fiat, para contratar quantos] quisieren que no sean persona 
prohibida. 

Cap. S.** ítem pide que á los pobladores y conquistadores é otras 
personas les sean concedidas las franquezas é libertades que con- 
vengan para los animar é traer en la tierra que él declarará ade- 
lante. 

Que les concederán los que se acostumbran y fuesen convenie- 
te para la tierra. 

Cap. 9.** ítem pide que todo lo que viniere en las ocho arma- 
das primeras siguientes sea libre é horro de todo derecho é tribu- 
to, é después obligado á pagar á S. M. no mas que el diezmo. 

Fiat, que acá en esta España, no paguen derechos de los seis 
viages primeros que dello se hicieren, con que allá del oro de mi- 
nas y rescates, entradas é cavalgadas se pague á S. M. por diez 
años del oro de minas el diezmo, de rescates y cavalgadas la sesta 
parte, y cumplidos los diez años, el quinto. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 225 

Cap. 10. ítem suplica a V. M. sea seruido do presentar por 
Perlado en la dicha tierra la persona que ellos nombraren, siendo 
de la vida y calidad que convenga. 

Fiat, que el primero que se instituya, siendo hábil, con que no 
sea á Obispado, ó la primera otra por dignidad, no habiendo Obis- 
po en aquella parte. 

Cap. 11. ítem que la presentación de los bienes eclesiásticos é 
dignidades que agora y por tiempo oviere en las Iglesias en la su 
otava parte sea suya é pase con la universidad de la dicha tierra, 
é que la tierra de V. M. la primera provisión sea á suplico é nom- 
bramiento suyo, siíi que V. M. (sic) é que V. M. lo presentará á su 
suplicación las personas que nombraren que sean hábiles é natu- 
rales destos Reynos de Castilla. 

II. — Que se haga así. — Quel salario sea quatro por ciento, por el 
tiempo de la governacion, que son las tres vidas, sacadas todas 
las costas y gastos y los cinco por ciento perpetuo sin limitación. 

Que las fortalezas sean quatro y si las hicieren en los puertos 
que las tengan hasta que el Rey las quiera, pagándoles el valor, 
y en los cuatro el salario de los tres, que son cuatrocientos cin- 
cuenta mil. 

EU alguacilazgo con que el teniente se presente en el Consejo y 
de otra manera no pueda usar de él, etc. 

Queda el servicio para las Islas hasta tanto que pueda conquis- 
tar sin prohibición. 

Queda el cinco por ciento sin limitación de cantidad, etc. 

III. — Lo que se asienta para servicio de Dios é de S. M. é bien 
destos Reynos é para honra é provecho de Antonio y Gerónimo 
Reimundi, fúcares alemanes, con Vido Herll, en nombre de los di- 
chos fúcares, sus mayores, es lo siguiente: 

Que S. M. por les facer merced les concede la conquista de la 
tierra que es pasado el Estrecho de Magallanes hacia la Equino- 
cial, como dice, desde el comienzo hasta confinar con los términos 
é límites de la gobernación de Pizarro, que es en la Provincia del 
Perú é Chincha. Y que entre la tierra adentro lesteueste dos- 

15 



226 



LOS FÍrCARES ALEMANES 



cientas leguas medidas desde la costa, por cordillera. De lo qual 
tenga para su governacion lodo aquello que descubriere y con- 
quistare dentro de ocho años. Y que asimismo caigan en su go- 
vernacion todas las Islas que en este dicho tiempo hallaren y con- 
quistaren, con que no se entiendan de las que estovieren en las 
otras governaeiones y capitulaciones antes desta hechas, ni en el 
parago dellas Norte áSur. 

ítem que S. M. les concede la governaciun y capitanía general 
do las diciías tierras de lo que así hallanen y conquistaren, dentro 
del dicho término, por tres vidas, de lus quales sea Antonio Fu- 
char el primero y el otro sea el que él nombrare para después de 
sus dias y esto nombrado pueda nombrar el tercero, en quien ba 
de fenecer la dicha governacion y capitanía. Con tanto que el qUe 
así fuere nombrado por el dicho Antonio Fuchar y el que él nom- 
brare sea obligado de llevar provisión de S. M. dentro de un año 
después del dicho nombramiento, con que pueda administrarla 
dicha governacion y capitanía y que S. M. sea obligado á se la dar 
ainderechos é que lleve é haya de salario por la dicha governacion 
qualro por ciento de todo el aprovechamionto é rentas que S. M. 
oviere en la dirha tierra é yslas, sacadas las costas que S. M. to- 
viere en la dicha tierra é yslas, é que S. M. no sea obligado de 
otra C3sa alguna. 

ítem que S. M. les hace merced que hagan cuatro Torlalezas en 
la dicha tierra y de las tenencias deltas para sí épara sus herede- 
ros perpetuamente, con tanto que no sean en puertos de mar, é 
si alguna hicieren en qualquier puerto que oviere en las dichas 
tierras é yslas, que la tengan hasta tanto que S. M. les pague lo 
que pareciere que en las dichas forlalezas de los puertos hubieren 
gastado y probaren por escripturas auténticas, y que el salario da 
las Tenencias sea cuatrocientos cincuenta mili maravedís c así 
por rata de cada una dellas lo que cupiere. Con tanto que las 
dichas fortalezas se hagan á parecer de los oliciales de V. M., é si 
lo3 dichos Fúcares no hicieren más de tres en el término de los 
dichos ocho años, que lleven el dicho salario, é no puedan después 
de los dichos ocho años hacer más sin nueva licencia y manda- 
miento de S. M. E si por caso las hicieren sin su licencia, que" 
sea para S. M. 



COLECCIÓN BE DOCUMENTOS 227 

Ilem que S. M. les hace merced y promete que para los oficios 
de justicia, regimientos y escribanías, cuya provisión fuere de 
S. M., proveerá á su suplicación las dichas personas que nombra- 
ren los dichos Fúcares, el tiempo que durare su governacion, 
siendo conquistadores y pobladores y hábiles para ello y con que 
no les puedan llevar cosa alguna por la dicha nominación, y que 
cuando alguna persona de los que así fueren nombrados y proveí- 
dos de los dichos oficios cometieren algún delUo, que los dichos 
gobernadores hagan justicia, llamadas y oidas las partes. 

Que S. M. les hace merced de la quincena parte de lo que con- 
quistaren y pacificaren, en los términos y tiempo de su conquista, 
con que no pueda pasar de treinta leguas en quadro, que no sea 
dele mejor ni de lo peor, ni pueda estar en un puerto de mar, ni 
cabera de provincia, porque aquesto queda para S. M. Y que el 
señorío y jurediccion tengan conforme á lo que tienen é pueden 
tener los grandes en Castilla, conforme á las leyes. 

Ilem que S. M. les hace merced que por veinte años ninguna 
persona pueda ir á rescatar con los Indios á las tierras é yslas que 
por ellos fueren descubiertas, en su tiempo y término; pero que 
qualesquier personas que quisieren llevar mercaderías para tra- 
tar y rescatar con cristianos ó con indios en pueblos de cristia- 
nos, con tanto que las personas que así las llevaren no sean de 
las prohibidas ni lleven cosa prohibida, é de otra manera incurran 
en las penas puestas por dichas leyes y ordenanzas que sobre esto 
hay Jas guales sean ante la justicia. 

QueS. M. les concederá gracias é prerogativas, honestas é de- 
centes allende de las ordinarias, siéndole áS. M. suplicado é con- 
viniendo á su servicio. 

ItemS. M. les hace merced que acá, en España, no paguen de- 
rechos algunos de los seis viages primeros que hicieren de las 
yslas y tierra de su conquista, con que allá paguen á S. M. sus 
derechos del oro de minas y rescates y entradas y cavalgadas y 
de lo que se acostumbra pagar, en esta manera: que por los diez 
años primeros se pague del oro de minas por diez años el diezmo 
y de lo que se oviere de rescates y cavalgadas, así de oro como 
de otras qualesquieras cosas que se acostumbran pagar paguen la 



228 



LOS FCGARKS ALEMANES 



sex;ta parte, por los diohos diez año3, los quales cumplido^ 
pague de todo cl quinto. 

Itpm que S. M, presentará personas á beneficios ó dignidades, 
con que no sean obispados ni las primeras después de ellas, las 
personas por quien ellos le suplicaren, con que sean califieadasy 
nalnrales desloa Reinos y personas hábiles é con quien se dea- 
cargue la conciencia de S. M. en los dichos oficios é beneficios, 
y en esto seguirá S. M- el parecer de los dichos Fúcares en las ta- 
les personas, con las dichas calidades, lo qual ha de sor durante 
el tiempo de su gobernación y no más. 

Ítem que S. M. tiene por bien que de las iglesias que fundaren 
los dichos Fúcares en ia tierra ó tierras que ovieren, en la dicha 
su quinzava parte, sean patronos é presenten los beneficios ecle- 
siásticos, salvo si on la dicha su quinzava parto sucediese haber 
iglesia catedral, que en la presentación del obispado é primera 
dignidad queda para S. M. 

ítem que S. M. les concede título de adelantados para el dicho 
Antonio Fúcar é sus subcesores, uno en pos de otros perpetua- 
mente de las tierras é ystas que conquistaren poblaron, y pacifi- 
caren é que sea sin salario alguno, é con que sea uno. 

ítem que S. M. les hace merced del alguacilazgo mayor de las di- 
chas tierras é islas perpetuamente sin salario alguno, salvo que 
lleven los derechos que S. M. fuere servido mandar llevar por su 
arancel, con tanto que el teniente que ovieren de nombrar le 
presenten en cl consejo do S. M. para que pueda usar el dicho 
oficio. 

ítem que S. M. les hace merced que en lo que de las rentas que 
de la dicha tierra se oviere é aprovechamientos della, de qual- 
quier manera que sea, sacadas las costas y gastos y pagas de ofi- 
cios é sentencias é de otra qualquier manera, hayan los dichos 
Antonio Fúcar é subcesores para siempre jamas cinco por ciento 
por razan de remuneralles los grandes gastos que se espera harán 
on la dicha conquista, en lo que asi conquistaren y pacificaron 
en el tiempo c término que les es asignado. 

Itera que S, M. les hace merced de todo lo quo llevaren en los 
navios que llevaron de España bastimento, vituallas, municiones 
y armas para la dicha conquista se embarcare en el prime; 




COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 229 

je é dende en adelante por doce años sean libres de almoxarifazgo 
é de otros qualesquier derechos, llevándolo á las dichas yslas y tie- 
rras de su conquista, é si a otra parte lo llevaren ó se vendieren, 
que paguen los derechos acostumbrados. Y en lo que llevaren los 
dichos Antonio Fúcar é los dos que sulDcedieren después en la 
governacion durante el tiempo della para su mantenimiento é de 
su casa hasta en tres mil pesos cada un año, no paguen derecho 
alguno, con que no vendan cosa alguna dello, é si lo vendieren 
que paguen por entero el almoxarifazgo. 

ítem que S. M., durante el tiempo de su descubrimiento é de 
su conquista, no dará licencia a ninguna persona para que entre 
en los términos ó limites que les son señalados para su conquista, 
asi en la tierra como en la mar, conforme al capítulo que en esto 
habla é continuando ellos el descubrimiento é conquista, como 
son obligados. 

ítem que S. M., durante el tiempo de los dichos ocho años, no 
encomendara indios a persona ni personas algunas en la tierra ó 
yslas de su conquista que conquistaren é pacificaren, salvo que se 
estén y vivan en su libertad, lo qual los dichos Fúcares, durante 
el tiempo de su governacion, no puedan encomendar ni tener en 
encomienda los dichos yndios por via de direta ni indireta. 

Ítem les hace merced que puedan llevar cinquenta caballos, 
con que de un tercio sean yeguas destos reynos, é de cualcsquier 
yslas puedan llevar los ganados que quisieren para la dicha tierra 
de su conquista. 

ítem que S. M. les da licencia que de las tierras de Portugal pue- 
dan llevar trescientos esclavos a las tierras de su conquista é no 
á otra parte alguna, con que el un tercio sean mujeres, libres de 
todos derechos, con tal que no los vendan y si los vendieren ó 
parte dellos, que paguen todos los derechos é que queden perdi- 
dos los dichos esclavos que así so vendieren. 

ítem S. M. les hace merced que dará salario en la dicha tierra 
de los frutos que en ella oviere á un piloto de quarenta mili ma- 
ravedís, é á un calafate y carpintero veynte mili maravedís. 

ítem que S. M. no danl licencia para que pase allá persona pro- 
hibida, ni que se use oficio de abogado y procurador. 

ítem que S. M. hace merced a los hospitales que con el tiempo 



230 



LOS FÚCARES ALEMANES 



en la tierra é yslns do la dicha conquista se fundaren del derecho 
déla escobilla é relaves que oviere en las fundiciones que se hicie- 
ren en la dicha tierra. 

Ilem que S. M. les dar:á licencia para que puedan tener en las 
atarazanas de Sevilla, durante el tiempo de su descubrimiento y 
Conquista, loque ovieren de llevar é cargar para la dicha tierra. 

Lo qual todo S. M. concede al dicho Antonio Fúcar é sus suce- 
sores, en la manera que dicho es y á Vido Herll como á su pro- 
curador é factor mayor en estos Reynos de España, con tanto que 
el dicho Vido Herll, en el dicho nombre, sea obligado, dentro do 
un año de la fecha desta capitulación, de tener á la vela y pres- 
tos para navegar, en uno de los puertos permitidos destos Reynos, 
tres ó quatro navios ó caravelas, con la gente, mantenimientos, 
artillería é munición necesaria para pasar el dicho Estrecho é se- 
guir la dicha conquista en la forma é manera declarada, sin que 
S. M. contribuya ni pague cosa alguna en los viajes, conquista é 
paciTicacion de la dicha tierra. Lo qual dice que continuará por 
término de ocho años, según y como está capitulado, los quales 
corran desde el principio deste año que entrará de mil é quinien- 
tos é treynta é dos años, 

ítem que el dicho Vido Herll, en el dicho nombre, sea obligado 
de llevar quinientos hombres en los tres primeros viajes que 
hiciere á la dicha tierra é yslas que descubriere y conquistare, 
con tanto que la segunda ni tercera armada no sea obligado á en- 
viar hasta tener nuevas de la primera, ó tenida la dicha nueva, 
sean obligados á declarar si quieren tornar á enviar otra armada, 
dentro do quatro meses, ó si no lo declararen ó no enviaren, 
quo S. M. pueda apromiallos á que envien á la continuación de la 
dicha conquista, ó dar licencias á otras qualesquicr personas, 
qual más S. M. fuere servido. 

Lo qual todo ha do sor enderezado para servicio de Dios é con- 
versión de ¡03 yndios á nuestra santa fée católica. 

E yo Vido Herll, concediéndome S. M. lo contenido en esta 
capitulación, lo cumpliré como en ella se contiene, é así lo firmo 
de mi nombre. — Vido Herll. — Hay una rúbrica. 






COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 231 

El Rey. — Presidente y los del nuestro Consejo de las Indias: Ya 
sabéis lo que nos consultastes sobre las condiciones con que 
los Fúcares se quieren encargar de la conquista, descubrimiento 
é población de las Yslas ó Tierra que hay del Estrecho de Maga- 
llanes hasta la tierra de Chincha y Chiquilus Melares, y lo que á 
ello os mandé responder. Después por parte de los dichos Fúca- 
res ha sido presentada ante mí una petición é capítulos tocantes 
á lo susodicho que con esta os mando enviar señalada del Comen- 
dador mayor de León mi Secretario: por ende Yo vos mando que 
lo veáis y platiquéis sobrello, y para mejor os informar, si os pa- 
reciere que conviene hagáis llamar al Factor de los dichos Fúcares 
y me embieis vuestro parecer de lo que conviene, é se debe hacer 
sobrello para que Yo lo mande ver, é proveer como convenga. 
Fecha en Gante tres dias del mes de Abril do 1531 años. — Yo el 
Rey. — Por mandado de Su Magostad. — Cobos, Comendador ma- 
vor.' 

IV — .S. C.C.M. VidoHerll, en nombre délos Fúcares alemanes, 
dice: Que ellos vieron en Alemania los capítulos que yo ove dado 
sobre el armada que se ha ofrecido de hacer é lo que á ellos por 
V.M. fué respondido, é lo que á los Fúcares les parece que cumple 
hacer para el servicio de V. M. é bien de la negociación, siendo 
dello V. M. servido, es lo siguiente que responden. 

Primeramente dicen demás de lo contenido en este capítulo 
que ove dado, que si por caso desde el Estrecho de Magallanes 
hasta el pueblo de Chincha ó desde el dicho Estrecho de Magalla- 
nes hasta llegar á Maluco, a qualquier parte que sea, de la una 
costa á la otra, sin entrar ni tocar en tierra de Maluco, ni en cosa 
tocante á la capitulación y partición que está hecha con el Sere- 
nísimo Rey de Portugal, ni tampoco tocando en tierras é yslas 
que hasta agora estén concedidas a otras personas, se hallaren ó 
descubrieren algunas yslas ó tierras demás de lo contenido y 
especificado en el dicho primer capítulo, que los dichos Fúcares 



1 Esta cédula no se encuentra en el documento que hemos visto en el Archivo de In- 
dias, pero existe en este lugar en la copia que posee la Biblioteca del Ministerio de Ma- 
rina en Madrid, que perteneció á la colección de Fernandez de Navarrntc. 



232 



LOS FÚCARES ALEMANES 



lo puedan conquistar y poblar como en el dicho capítulo se con- 
tiene. 

La respuesta del Secretario Samano á loa diversos capítulos son 
los siguientes: 

Al primero: Que se entienda que la flobernncion es todo lo que 
hay desde el comienzo del Estrecho de Magallanes basta los fines 
de la Gobernación de Pizarra y que entre la tierra adentro dos- 
cientas leguas, medidas desde la costa por cordillera y que las ys- 
las que descubrieren en este parage dentro de quatro años, desde 
el día de la fecha de lo capitulación, se entiendan en ella. 

Dicen los Fúcares, tocante al segundo capítulo, que por servi- 
cio doV. M. é bien de la negociación so obligarán de enviará 
esta conquista, en los tres primeros viajes, á su costa, los qui- 
nientos hombres qneV. M. les requiere que envíen, con tanto 
que no sean obligados de enviar )a segunda ni tercera basta que 
aquella primera armada sea vuelta en los puertos de España, no 
lo queriendo hacer de su voluntad, é que si venida la respuesta 
de la primera armada, no trujere de la dicha tierra é yslas buena 
relación, que sea á su conciencia tornar á armar ó no para las 
partes susodichas. 

Al segundo: Que se entienda así, con tanto que, dentro de tres 
meses después de venida la primera armado, ellos sean obligados 
á declarar si quieren tornar á armar y que sí no lo declararen, 
que S. M. pueda, pasado este término, aproraialles ó dar licencia 
á otras personas para armar. 

Tocante al tercero capítulo, suplican que esta gobernación so 
les conceda por tres vidas y que Antonio Fúcar sea el primero é 
que él pueda nombrar otro para después de sus dias y el que por 
él fuere nombrado pueda nombrar otro subcesor de la misma 
manera, é que estos tres, no yendo ellos en persona á las tierras 
é yslas de la dicha conquista é governacion, la persona ó perso- 
nas á quien ellos dieron su poder use el oficio del governador y 
en su ausencia en las dichas tierras é yslas como ellos mesmos, 
sin que sea necesario haber cada vez confirmación de V. M. de 
tal nombramiento, pues para tal empresa no han de nombrar 
ellos ni encomendar su haciendn é honra sino á personas califi- 
cadas é de recaudo, do quien V. M. puede sor bien servido, éa 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 233 

V. M. haya por bien de no les facer sacar ninguna cosa de los dos 
quentos de maravedís á su salario en cada año por la dicha 
governacion, pues esto se ha de pagar de lo que se ganare. 

AI tercero: Fiat, con que el nombrado sea obligado a llevar per- 
misión de S. M., dentro de un año que fuere nombrado, y que el 
salario sea dos mili ducados de salario y dos mili de ayuda de 
costa. 

Tocante al quarto capítulo, suplican que las fortalezas que se 
les han de dar perpetuas sean quatro con ciento é cincuenta mili 
maravedís de salario, que los del Vuestro Consejo señalaron, é que 
las dos sean en puertos de naos, pues los pueblos han de ser de 
V. M., é las otras dos fortalezas sean de las que hicieren en tierra 
firme, pues la conquista es grande y en mucha tierra es necesa- 
rio que se hagan muchas fuerzas. En las demás que se hicieren, 
se les den por las tres vidas susodichas, é la paga de la gente son 
contentos que sea a parecer de los Oficiales de V. M. 

Al cuarto: Que bien está respondido, con que el salario sea cien- 
to y cincuenta mili maravedís en cada un año. 

Tocante al quinto capítulo, dicen que si hay alguna de las per- 
sonas que ellos ó subcesores nombraren para los oficios de Justi- 
cia é Regimientos y Escribanías pareciere á los Oficiales de V. M. 
que agora han de ir é á los que por tiempo estovieren en las 
dichas tierras é yslas de su conquista que no son bien qualifica- 
dos, ni tienen las partes que deberán de tener para tales Oficios, 
que los mismos Fúcares quiten á los tales ó tornen nombrar otros 
en su lugar é siendo aquellos aprobados por los dichos Oficiales 
de V. M., que las tales personas envien entonces por la confirma- 
ción de sus Oficios á V. M. 

Al quinto: Que está bien lo que está respondido, porque si al- 
guno hiciese lo que no deve, él puede hacer justicia del. 

Tocante al sexto capítulo, suplican que se les conceda la déci- 
ma parte de lo que conquistaren y pacificaren con las condicio- 
nes que yo he pedido, que ni sea en lo mejor ni en lo peor de las 
dichas tierras é yslas de su conquista, para que si en el reparti- 
miento de la dicha décima parte de tierras é yslas entrare algún 
puerto de mar, que se les conceda poderlo tener, pues lo uno ó 
lo otro é todo se ha de descubrir é conquistar é pacificar é poblar 



hL. 



á su costa delios. É que la jurediccion cevU é criminal de Ins di- 
chas tierras é yslas que quedaren por suyas se les conceda on to- 
do, como la tienen los Señorea en Castilla en sus tierras é á otros 
so ha concedido. 

Al sexto: Que está bien respondido, con que sen la quincepj 
parte y quo esta no pase de treynta leguas, con la jurisdicción 
conrorme á la respuesta, y que en lo demás tengan el señorío, ■ 
mo lo tienen en sus tierras los Sres, aquí en Castilla. 

Tocante al seteno capítulo, suplican á V. M. que se les conced 
este capítulo como yo lo he pedido, pues dello redundará muctí 
senicio á V. M. é bien é utilidad á sus subditos é vasallos. É [>■ 
den quo esto se mande so gravea penas y que ellos é sus lug: 
tenientes sean meros oxeeulorcs dellas, é dicen que en quanlo á t 
que se les respondió por los del Consejo, para que ellos nombrefl 
conquistadores hábiles, sin les llevar cosa alguna por ello, 
entienden esta respuesta, ni ellos quieren tener personas en esS 
negociación sino muy hábiles é que vayan á conquistar libremoiff 
te; pero no quieren que gentes de otra provincia vayan á la suw 
sin su Ucencia, pues está en otros bien experimentado el daño qt| 
dello se sigue; y esto mismo se ha concedido á otros conquiste 
dores. 

Al sétimo: Que está bien respondido. 

Tocante ni otavo capítulo, suplican que á estos nuevos pobli 
dores de su conquista se les concedan algunas gracias y pren 
gativas y más de las ordinarias, siendo justas ó honestas y qua 
estas queden para poderles decir é declarar dentro en el término 
del dicho su descubrimiento. 

Al octavo: Fiat. 

Tocante al noveno capítulo, suplican que por veynto años no 
paguen más del diezmo de todo, asi del oro de minas, como do 
rescates é entradas é cavalgndas y cumplidos los veynte años se 
quede en que hayan de pagar el quinto; pero que todavía el pri- 
mer viaje quedo horro é libre de todo derecho, y después comien- 
cen á correr los dichos veynte años del dicho diezmo. 

Al noveno: Que del oro de las minas paguen el primero año el 
quinzavo, el segundo, el quatorceno y así bajando hasta quedar J 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 235 

en el quinto, y que de todo lo que se cogiere de cavalgadas paguen 
^l <][mnto. 

Tocante al deceno capítulo, suplican a V. M. presente á las 
Dignidades que se instituyeren en las tierras é yslas de su con- 
quista las personas que ellos nombraren, teniendo todas las cali- 
dades que para ello se requiere, y que esto sea solamente por el 
tiempo que duraren las tres vidas contenidas en el tercero capítu- 
lo y que los Obispados queden a elección é presentación de V. M. 
Al décimo: Que está bien, y que S. M. terna consideración á 
esto que suplican . 

Tocante al onceno capítulo, suplican que se les conceda para 
siempre á ellos é á sus herederos é subcesores el jus patronatus 
de los beneficios que se instituyeren en la décima de tierra é yslas 
que se les ha de dar de lo que conquistaren, pues es justo que 
sean patronos y con justo título lo pueden ser los que son con- 
quistadores y pobladores de las tales provincias, presentando per- 
sonas hábiles é suficientes, a contentamiento de los Obispos é 
Prelados que bebieren por tiempo en las dichas tierras ó yslas y 
que de todos los beneficios, de lo demás de la tierra de su con- 
quista, sea S. M. el patrón, excepto en lo de las tres vidas que han 
pedido en el capítulo antes deste. 

Al undécimo: Que S. M. les concederá en las iglesias que ellos 
fundaren quanto les perteneciere y cumpliere. 

Las cosas que piden los fúcares, demás de las que yo he pedido, 
son estas. 

Primeramente piden que el tiempo del dicho descubrimiento 
haya de durar seis años más de lo contenido en la primera capi- 
tulación que tengo presentada, que son en todo doce años. 

Respuestas á las otras peticiones: 

Á la primera: Que sean ocho años 

Que se les conceda el título de Adelantado perpetuamente de 
las tierras é yslas de su conquista, sin salario, como se ha conce- 
dido á otros conquistadores. 

Á la segunda: Fiat. 

Que se les dé asimesmo perpetuamente el Oficio de Alguacil Ma- 
yor de las dichas tierras é yslas de su conquista, como se ha dado 



23ñ 



LOS fUCABEa ALEMANES 



á otros coiiquistadurcj, sin aalario, salvo que solamente lleven su 
derecho, oonforme ¡i las Ordenanzas, y tengan las otras faculta- 
des y prepogalivas que los Alguaciles mayores suelen tener. 

A ift tercera: Fiat por las tres vidas. 

Que se les conceda el título de Capitán General por las tres 
vidas de suso contenidas, juntamente con el título de Goberna- 
dor, pues pop ello no piden acrecentamiento do salario y so ha 
concedido á otros con salario. 

Á la cuarta: Fiat. 

Suplican que se les haga merced que se les conceda perpetua- 
mente para ellos y para sus herederos, en remuneración del tra- 
bajo que han do tener en esta conquista é de los grandes gastos 
que han do hacer en ella á su costa, la décima^parte de todo el 
provecho c rentas que V. M. tuviere en qualquier manera de las 
dichas tierras é yslas de su gobernación y conquista, sacando pri- 
meramente del todas las costas ó gastos que por parte de V. M. 
se hiciere en ello é los salarios deOficiosyTenencias ó otras cosas 
desta calidad, como so ha concedido á otros, 

A la quinta: Que tengan quatro por ciento de todas las Rentas 
que S. M. debiere sacar, con que no pasen do dos mili ducados ca 
cada un año. 

Otrosí, suplican que de todo que llevaren de Flandes, como de 
España, de bastimentos é vituallas é armas é municiones para la 
gente que pasa en la dicha conquista en la primera armada é 
desde adelante hasta doce años complidos luego siguientes, no 
hayan de pagar, ni paguen, derechos de Almojarifazgo, ni diezmo, 
ni alcabala, ni otro derecho alguno, é que do lo que llevaren para 
las personas y casas do los que estovieren por Gobernadores en 
la dicha conquista no se les lleven derechos, durante las tres do 
suso contenidas. 

A la sexta; Que por diez años sean libres, como lo piden, y lo 
que para sus personas y casas lleven hasta en dos mili pesos do 
valor cada un año. 

ítem, que durante ol tiempo de su descubrimiento, V. M. no 
dé licencia á ninguna persona para doscobrir en la dicha con- 
quista, continuando ellos el dicho descubrimiento, según su 
asiento. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 237 

Á la sétima: Fíat. 

Otrosí, piden que durante el tiempo de los doce años del dicho 
contrato, V. M. no haya de encomendar á persona ni personas 
algunas, los Indios de la dicha tierra é yslas que así descobrie- 
ren, salvo que se estén é vivan en su libertad, para mejor trata- 
miento é hacer experiencia dellos, porque en tenerlos por escla- 
vos se han seguido hasta aquí muchos inconvenientes. 
Ala octava: Fiat. 

Otrosí, suplican que V. M. les dé licencia para llevar de qual- 
quier tierra é yslas de S. M,, para la dicha tierra é yslas que des- 
cubrieren, todos los caballos é yeguas é otros ganados que ovieren 
menester, sin les ser puesto embargo ni impedimiento alguno. 

Á la novena: Que puedan llevar de Castilla cinquenta caballos, 
con que el un tercio sean yeguas. 

Otrosí, piden licencia para llevar para la dicha tierra é yslas, 
de Portugal, Cabo Verde é Ysla de San Tomé fasta trescientos es- 
clavos, el un tercio mujeres é los otros dos tercios hombres, libres 
de todos los derechos, y esto se entiende que no sean para ven- 
der, sako para el servicio y trabajo de la dicha negociación, é 
haciéndolo contrario, que queden perdidos. 
A la décima: Fiat. 

Otrosí, suplican a V. M. haga merced á su nombramiento a uno 
6 dos Pilotos é así a un Galafate é a un Carpintero, que alia ovie- 
ren de vivir, de salario cada un año á cada Piloto de ochenta mili 
maravedís é al Galafate é Carpintero quarenta mili maravedís á 
cada uno dellos, por cada un año, pagados por los Oficiales de 
V. M. é de sus Rentas de la dicha tierra. 

Ala undécima: Fiat, el Piloto de quarenta mili maravedís y el 
Calafate veinte mili. 

Otrosí, piden que ninguna persona prohibida, ni Letrado ni Pro- 
curador, parausar de su Oficio, pueda ir en la dicha conquista, so 
la pena que V. M. fuere servido. 

Otrosí, piden que V. M. haya por bien de hacar merced á los 
Hospitales que con el tiempo en la dicha ysla ovieren, como á 
otros fueron concedidos, de los derechos de escobilla é relaves 
que oviere en las fundicciones, que en la dicha tierra é yslas se 
hicieren. 



_ > 



238 



I.OS FÚCARES ALEMANES 



Otrosí, piden que por tiempo de su descubrimiento, les sea da- 
do lugar en las Atarazanas de Sevilla, en que puedan tener los 
cosas que ovieren de llevar é cargar para la dicha tierra é yslas, 
en el tiempo del dicho su descubrimiento. 

A la duodécima, décima-tercia y cuarta: Fiat. 

Yo Fernán Pérez, Escribano de S. M. doy fóe. Quo lo provoy- 
do y respondido en las múrgenes destos capítulos son de la letra 
y mano y rúbrica de Juan de Samano, Secretario del Consejo de 
las Indias é de S. M. y lo firmé aquí de mi nombre. — Fernán Pé- 
rez, Escribano. — Hay una rúbrica. 

V. — S.C.G.M. — Antón l'ocar y Compañía dicen: Que Vido Herll, 
su factor, que reside en España, dio una petición en el Vuestro 
Consejo de las Indias, en que declaró los capítulos y condiciones 
con que ellos se han de encargar de la conquista y descubrimien 
to y población de las tierras é yslas do las Indias, que hay desd el 
Estrecho de Magallanes hasta la tierra de Chincha y Chiquilus 
Melares, conforme á lo que se ha platicado, porque el dicho su 
factor no estaba bien informado del negocio, y los del Vuestro 
Consejo respondieron á ellos y concedieron lo que les pareció, de 
lo qual el dicho factor no fué contento. Suplican á V. M. mande 
tornar á ver esta petición, en la qual se contiene ñ In letra el di- 
cho memorial y capítulos que dio su factor con las respuestas ó de- 
claraciones hechas por el Consejo de las Indias y juntamente con 
ello declaran y dicen agora más particularmente de la manera quo 
quieren encargarse de la dicha conquisto, y con qué asif'nto y 
condiciones. Y pues en todo se conforman con la ruzon y no pi- 
den sino cosas justas y razonables y cosas que se han coneedido 
íi otros, suplican á V. M. se ks mande conceder á ellos, atonte 
que esta su conquista y descubrimiento ha de sor muy más léxos 
de Vuestros Reynos de España y más peligroso el víage y el Es- 
trecho que han de pasar, que ninguna de las conquistas que has- 
ta agora se han hecho y donde ponen su hacienda á mucho más 
riesgo que otros ningunos. Y en seyendo concedidas las dichas 
cosas, luego principiarán a hacer los aparejos y gastos que para 
semejante empresa son necesarios, en lo qual, demás del ser\'icÍQ 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 239 

que harán á Dios, Nuestro Señor, por servir á V. M., emplearán 
buena parte de su hacienda. 

Remitirlo al Consejo porque ya les está respondido á esto, para 
que lo vean, y^ visto, envien su parecer á S. M. para que lo pro- 
vea como convenga. 

Lo que se pidió por el factor en España. — S. C. G. M. — Vido 
Herll en nombre de los Fúcares dice; Que los del Vuestro Consejo 
Real (le las Indias le han mandado que dé los capítulos y condi- 
ciones con que los dichos Fúcares y sus subditos se quieren encar- 
gar del descubrimiento, población y paciflcacion de las islas ó 
tierras que hay desde el Estrecho de Magallanes hasta el pueblo 
de Chincha, como en otra petición en el dicho nombre se halla 
ofrecido, por ende declara su intención y deseo y cumpliendo 
lo que le lué notificado por mandado de Vuestro Consejo, dice lo 
sigue: 

Primeramente que^ por servir á V. M., los dichos Fúcares se en- 
cargan, á su costa, dentro de un año, de tener á la vela y prestas 
para navegar con el primero buen tiempo en uno de los puertos 
permitidos en estos vuestros reynos tres ó quatro navios ó cara- 
velas, con la gente, artillería y munición y mantenimientos nece- 
sarios, todo a su costa, sin que V. M. contribuya ni gaste cosa 
alguna en ello y con todas sus fuerzas y cuidado descubrirán y 
pacificaran todas las islas é tierra firme que hay desde el dicho 
Estrecho de Magallanes hasta Chincha y Chiquilus Melares, quesea 
en los límites de V. M. y no esté encomendado ni concedido has- 
ta hoy á persona alguna, y sin tomar cosa alguna de lo que per- 
tenece al servicio del Serenísimo Rey de Portugal, por la partición 
hecha entre Castilla y Portugal, ni por el asiento de Maluco, 
hecho con V. M. 

Lo que se le respondió por el Consejo. 

Lo que tornan a pedir los Fúcares. 

Dicen los Fúcares, demás de lo contenido en este primero capí- 
tulo que dio su factor que si, por caso, desde el Estrecho de Ma- 



240 LOS FÍTCAIIES ALEMANIÍS 

galianos liasla llegar ú Maluco o á qualquier piirto que sea de 
la una costa á la otra, sin entrar ni tocar en tierra de Maluno, iii 
en cosa tocante á las capitulaciones y partición que está hecha 
con el Roy de Portugal, ni tampoco tocando en !a conquista que se 
ha señalado al Comendador Miguel de Herrera, ni á otras personas; 
si hallaren é descubrieren algunas islas u tierra de mus de lo con- 
tenido y especificado en fel dicho capítulo ppirnpro, que los dichos 
Fúcares lo puedan conquistar é poblar y se entienda ser de su con- 
quista, según y de fa manera y con las mismas condiciones y gra- 
cias que lo demás que se les ha concedido, porque Magallanes 
descubrió algunas islas, pero n¡ las conquistó, ni pobló él, ni otro 
ninguno, y los dichos Fúcares esperan descubrir mas islas é tio- 
rms en los dichos límites y no entrando, como dicho tienen, en 
la conquista del Comendador Herrera, ni de otro ninguno que 
hasta agora esté nombrado, ni seyendo en perjuicio de los asien- 
tos fechos con Portugal, Suplican á V. M. mande que las tales 
islas é tierras entren y se entiendan ser de su conquista, con las 
condiciones susodichas, pues V. M. será ser\'¡do y ellos han de 
gastar y aventurar su hacienda en el descubrimienlo y conquista 
de las dichas tierras. 

Lo que so le respondió por el Consejo. — Esto destas islas lea 
está otorgado las que dentro de quatro años descubrieren, y no 
se hace mención en lo pedido do lo de Magallanes, 

Lo que se pidió por el factor en España. — Dice que se oFreoe 
que continuará el dicho descubrimiento, conquista y población, 
con los navios y gente que fueren necesarios y provechosos, por 
término de seis años, tomados desde el dia que la primera nrma' 
da se ofrece á hacer, se hiciere á la vela, lo qual todo ellos harán, 
guardándose lo que por V. M. está ordenado y proveído en la» 
conquistas y poblaciones de las Indias y las cosas que fueren de- 
claradas en este asiento y capitulación, así para el buen trata- 
miento de los Indios é su conversión á nuestra santa Fé Católica, 
como para el buen recaudo de Vuestra Hacienda y Patrimonio 
Real, y porque los dichos Fúcares hagan y cumplan todo lo suso- 
dicho, suplican ó V- M. le plega y sea servido, considerando 



COLBGGION DB DOCUMENTOS 241 

grandes gastos que son necesarios para lo susodicho y la vida y 
calidad de sus personas y la renta y patrimonios que tienen para 
cumplir en ello, lo que conviene de les conceder por via de con- 
trato las cosas siguientes. 

Lo que se le respondió por el Consejo. — A Vido están conce- 
didos ocho años en lo que toca á la tierra firme y con ciertas 
cláusulas en conformidad. 

Lo que tornan a pedir mas los Fúcares. — Dicen los Fúcares que 
como quiera que su factor se ofreció de llevar á esta conquista 
quinientos hombres a su costa en seis años^ de los quales agora 
en la primera Armada han de enviar los doscientos y después, 
dentro de los seis años, han de enviar los otros trescientos, con- 
tinuando la dicha conquista, que se entienda que, enviando agora 
en la primera Armada los dichos doscientos hombres juntos, y 
después, dende é un año, enviando otros cien hombres en otros 
navios en seguimiento de los primeros, que no sean obligados á 
enviar los otros doscientos hombres restantes, hasta tanto que 
tengan aviso desta primera Armada, que agora han de enviar, 
auquese pase el término de los dichos seis años, porque los que 
fueren á la postre no vayan en aventura, sin saber á donde, ni 
cómo han de ir para socorrer á los primeros y qué bastimentos y 
armas y municiones y otras cosas habrán de llevar consigo para 
todos; pero que, venida respuesta de la dicha primera Armada, 
sean obligados á continuar la dicha conquista y enviar el com- 
plemento de los dichos quinientos hombres. 

El Consejo responde. — Fiat. 

Lo que se pidió por el factor en España. — Que los dichos Fúca- 
res, en sus dias y después dellos los herederos suyos subcesive, 
uno después de otro, puedan nombrar persona de su casa ó natu- 
raleza ó de los otros Reynos é Señoríos de V. M., por Gobernado- 
res de todo lo que así descubrieren, durante el término de los 
dichos seis años, con salario de dos cuentos de maravedís cada 
año. 

10 



242 LOS FÚCARES ALEMANES 

Lo que se le respondió en el Consejo. — Fiat, por dos vidas, 
quales ellos escogieren entre sí, y que estos nombrados puedan, 
en su vida, nombrar dos personas, para queS. M. escoja el uno 
dellos para Gobernador, durante las dichas dos vidas con salario 
de dos mili ducados y mili de ayuda de costa, en los frutos de la 
tierra, lo qual corra desde el dia que se hiciere á la vela el Arma- 
da, que sea con doscientos hombres y dentro del término otros 
trescientos hombres, que se cumplan quinientos. 

Lo que se pidió por el factor en Epaña. — Pide las tenencias de 
las fortalezas que el tal Gobernador hiciere con parecer de Vues- 
tros Oficiales, con salario de doscientos mil maravedís en cada 
año, de cada una dellas perpetuamente, y que de la Renta de V. 
M. se pague la gente necesaria para la guarda y defensa de las 
dichas fortalezas y también á Vuestros Oficiales que por tiempo 
fueren. 

Respondió el Consejo. — Fiat, con que sean dos perpetuos, con 
salario de mili cada nno, con que no sean las que hicieren en los 
puertos, y las demás que hicieren por dias del primer nombrado, 
y la paga de la gente al parecer de Oficiales. 

Lo que tornan á pedir los Fúcares. — 

Suplican los Fúcares que esta Gobernación se les conceda por 
tres vidas y que Antón Fúcar sea el primero y que él pueda nom- 
brar otro para después de sus dias y el que por él fuera nombra- 
do pueda nombrar otro subcesor de la misma manera y que estos 
tres, no yendo ellos mismos en persona a las tierras de la dicha 
conquista y Gobernación, la persona ó personas á quien ellos die- 
ren su poder use de oficio de Gobernador en su ausencia en las 
dichas tierras, como ellos mismos, sin que sea necesario haber 
cada vez confirmación de V. M. del tal nombramiento, pues para 
tal empresa no han de nombrar ellos ni encomendar su honra 
y hacienda, sino a personas calificadas y de recaudo, de quien V. 
M. pueda ser bien servido. 

Responde el Consejo. — En el memorial de Vido esta respon- 
dido. 



GOLECaON DE DOCUMENTOS 243 

Piden los Fúcares. — 

Suplican los Fúcares que las fortalezas que se les han de dar 
perpetuas sean quatro, con los cien mili de salario, que los del 
Vuestro Consejo señalaron, y que las dos sean en puertos de mar, 
si ellos las quisieren tomar, pues los pueblos han de ser de V. M., 
y las otras dos fortalezas sean de las que se hicieren en tierra 
firme, pues la conquista es grande y en mucha tierra es necesa- 
rio que se hagan muchas fuerzas y que las demás que se hicieren 
se les den por las tres vidas susodichas y la paga de la gente son 
contentos que sea á parecer de los Oficiales de V. M. ^ 

Están (respondió el Consejo) dadas tres sin puertos, con ciento 
cincuenta mili de Tenencia. 

Lo que se pidió por el factor en España. 

Que los dichos Fúcares y sus herederos, en Vuestro nombre 
Real, provean todos los Oficios de Justicia y Capitanías y Regi- 
mientos y Escribanías que fueren necesarias, durante el dicho 
tiempo, á los que fueren á conquistar ó poblar la dicha tierra, 
pues esto es lo que conviene a Vuestro Real servicio, y no darlos 
á suplicación de personas que tienen favor en Vuestra Corte y las 
venden y es causa que los Oficios son mal proveidos y peor ser- 
vidos y los pobladores y los que ganaren la tierra no son honra- 
dos ni galardonados y todo esto redunda en deservicio de V. M., 
y son contentos que las personas que ellos proveyeren envien en 
los primeros navios por la confirmación de V. M., con informa- 
ción bastante de las calidades de sus personas, y este capítulo es 
mas importante al servicio de V. M. que útil á los dichos Fú- 
cares. 

Respondió el Consejo. 

Fiat, con que presenten estos dos Fúcares en sus diás conquis- 
tadores hábiles, sin llevar por ello cosa alguna é fecho á {está 
borrado) á su suplicación. 

Lo que se pidió por el factor. 

Pide que V. M. haga merced á los dichos Fúcares de la octava 
parte de las yslas y tierras que así descubrieren y pacificaren 
perpetuamente, con señoríos y jurisdicción omnímoda, cevil y 



244 LOS FÚCARES ALEMANES 

criminal, y fruto y rentas, que no sea de lo mejor ni peor, y que 
quedan á V. M. las apelaciones y Soberanía y las otras Regalías, 
como á Rey y Señor natural. 

Respondió el Consejo. 

La veyntena, con que no pase veynte leguas, o diez leguas de 
tierra con que sea de lo que conquistaren y pacificaren en los 
límites que lo piden, y con que no puedan tomar puerto, ni ca- 
becera de Provincia, ni executar pena de muerte, sin ser confir- 
mada su sentencia por los Jueces superiores de S. M. 

Lo que tornan á pedir más los Fúcares. 

Dicen los Fúcares que si en alguna de las personas que ellos ó 
sus subcesores nombraren para los Oficios de Justicia é Rejimien- 
los é Escribanías pareciere a los Oficiales de V. M. que agora han 
de ir y a los que por tiempo estuvieren en las dichas tierras de su 
conquista que no son bien calificadas, ni tienen las partes que 
deberán tener para tales Oficios, que los mismos Fúcares quiten 
á los tales y tornen á nombrar otros en su lugar, y seyendo aque- 
llos aprovados por los dichos Oficiales de V. M., que las tales 
personas envíen entonces por la confirmación de sus Oficios 
áV. M. 

Respondió el Consejo. 

En el memorial de Vido está respondido. 

Lo que tornan á pedir más los Fúcares. 

Suplican los Fúcares que se les conceda la décima parte de lo 
que conquistaren y pacificaren, con las condiciones que lo pidió 
su factor, que ni sea en lo mejor ni en lo peor de las tierras de su 
conquista. Pero que si en el repartimiento de la dicha décima 
parte de tierras entrare algún puerto de mar que se les conceda 
poderlos tener, pues lo uno y lo otro y todo se ha de descubrir y 
conquistar y pacificar y poblar, á su costa dellos, y que la juris- 
dicción civil y criminal de las tierras que quedaren por suyas se 
les conceda en todo, como la tienen los Señores que hay en Gas- 
tilla en sus tierras. 

Lo que se pidió por el factor en España. 

Que por veynte años no puedan ir á rescatar á lo que ellos des- 



COLECCIÓN DE DOCUMEhtTOS 245 

cubrieren, sin su licencia, personas algunas, porque de lo con- 
ifario se ha seguido en las conquistas pasadas gran daño á los 
naturales y deservicio á V. M. 

Respondió el Consejo. 

Fiat, para contratar cuantos quisieren que no sean personas 
prohibidas. 

Lo que se pidió por el factor en España. 

Pide que á los pobladores y conquistadores y otras personas 
les sean concedidas franquezas é libertades que convengan, para 
los animar y traer en la tierra que de aclarará adelante. 

Se le respondió por el Consejo. 

Que se les concederán las que so acostumbran. 

Lo que tornan á pedir más los Fúcares. 

Suplican los Fúcares á V. M. que les conceda este capítulo, 
como lo pidió su factor, pues dello redundará mucho servicio á 
V. M. y bien y utilidad á sus súditos y vasallos; y pide que esto se 
mande so graves penas y que ellos ó sus lugarestenientes sean 
meros ejecutores dellas, y dicen que en quanto á lo que se les 
respondió por los del Vuestro Consejo para que ellos nombren 
conquistadores hábiles sin les llevar cosa alguna por ello, no 
entienden esta respuesta, ni ellos queren tener personas en esta 
negociación sino muy hábiles y que vayan á conquistar libre- 
mente; pero no quieren que gentes de otras provincias vayan á 
la suya sin su licencia, pues está en otros bien experimentado el 
daño que dello se sigue, y esto mismo se ha concedido á otros 
conquistadores. 

Suplican los Fúcares que á estos nuevos pobladores de su con- 
quista se le concedan algunas gracias y prerogativas más de las 
ordinarias, seyendo justas y honestas y que estas queden para 
poderlas decir y declarar, dentro del término do los seis años en 
que han de entender en la conquista, pues es tan lexos y agora 
hay tan poca noticia de las tierras della, que no pueden bien de- 
clarar al presente todo lo que les conviene pedir. 



246 LOS FÚCARES ALEMANES 

Lo que pidió el factor en España. 

Que todo lo que viniere en leis ocho Armadas primeras siguien- 
tes sea libre y horro de todo derecho y después obligados a pagar 
a S. M. no más que el diezmo. 

Lo que se le respondió por el Consejo. 

Fiat, que acá en España no paguen derechos de los seis viajes 
primeros que della se hicieren, con que allá del oro de minas y 
rescates, entradas y cavalgadas se pague á S. M. por diez años, 
del oro de minas el diezmo y de rescates y cavalgadas la sexta 
parte, y cumplidos los diez años, el quinto de todo. 

Lo que se pidió por el factor en España. 

Suplican á V. M. sea servido de presentar por Perlado en la di- 
cha tierra la persona que ellos nombraren, seyendo de la vida y 
calidad que convenga. 

Se le respondió por el Consejo. 

Fiat, que el primero que se instituya, seyendo hábil, con que 
no sea á obispado ó la primera otra para dignidad, no habiendo 
obispo en aquella tierra. 

Lo que pidió el factor en España. 

Que la presentación de los beneficios eclesiásticos y dignidades, 
que agora y por tiempo hubieren en las iglesias de la su octava 
parte, sea suya y pase con la universidad de la dicha tierra y que 
en la tierra de V. M. la primera provisión sea á suplico y nombra- 
miento suyo. 

Respondió el Consejo. 

Que S. M. presentará, á su suplicación, las personas que nom- 
braren, que sean hábiles y naturales destos reynos de Castilla. 

Lo que tornan á pedir los Fúcares. 

Suplican los Fúcares que por veynte años no paguen más de el 
diezmo de todo, así del oro de minas, como de rescates y entradas 
y cavalgadas, y complidos los veynte años se quede en que hayan 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 247 

de pagar el quinto; pero que todavía queden horros y libres de 
lodo derecho los seis viages primeros, y después comiencen á co- 
rrer los vevnte años del dicho diezmo. 

Suplican los Fúcares que V. M. presente á las dignidades que se 
instituyeren en las tierras de su conquista las personas que ellos 
nombraren, teniendo todas las calidades que para ello se requie- 
ren, y que esto sea solamente por el tiempo que duraren las tres 
vidas contenidas en el tercero capítulo, y que los obispos que- 
den á elección y presentación de V. M. 

Suplican que se les conceda para siempre a ellos y á sus here- 
deros y subcesores el jus patronatus de los beneficios que se ins- 
tituyeren en la décima parte de tierra que se les ha de dar de lo 
que conquistaren pues es justo que sean patrones y con justo tí- 
tulo lo pueden ser los que son conquistadores y pobladores de las 
tales provincias, presentando personas hábiles y suficientes, a 
contentamiento de los obispos y perlados que oviere por tiempo 
en las dichas tierras, y que de todos los beneficios de lo demás de 
la tierra de su conquista sea S. M. el Patrón, excepto en lo de las 
tres vidas que han pedido en el capítulo antes deste. 

Las cosas que piden los Fúcares, demás de las que pidió su fac- 
tor en España, son estas. 

Que se les conceda el título de adelantados, particularmente de 
las tierras de su conquista, sin salario, como se ha concedido á 
otros conquistadores. 

Que se les de asimismo perpetuamente el oficio de Alguacil 
Mayor de las dichas tierras de su conquista, como se ha dado á 
otros conquistadores, sin salario, salvo que solamente lleven sus 
derechos, conforme á las ordenanzas, y ténganlas otras facultades 
y prerrogativas que los Alguaciles Mayores suelen tener. 

Que se les conceda el título de Capitán General por las tres vi- 
das de suso contenidas, juntamente con el título de gobernador, 
pues por ello no piden acrecentamiento de salario y se ha conce- 
dido a otros con salario. 

Suplican que se les haga merced y se les concedan perpetua- 
mente, para ellos y para sus herederos, en remuneración del tra- 
bajo que han de tener en esta conquista y de los grandes gastos 
que han de hacer en ella á su costa, quatro por ciento de todo el 



248 LOS FÚCARES ALEMANES 

provecho y rentas que V. M. huviere en cualquier manera de las 
dichas tierras de su gobernación y conquista, sacando primera- 
mente del todo las costas y gastos que por parte de V. M. se hicie- 
ren en ello, y los salarios de oficiales y tenencias y otras cosas 
desta calidad, que así se ha concedido á otros. 

Otrosí suplican que V. M. mande de todo lo que llevaren de 
España, de bastimentos y municiones para la gente que estará en 
la dicha conquista en la primera armada y dende en adelante 
hasta diez años cumplidos luego siguientes no hayan de pagar ni 
paguen derechos de almoxarifazgo ni diezmo, ni alcabala, ni otro 
derecho alguno, y que de lo que llevaren para las personas y ca- 
sas de los que estuvieren por gobernadores en la dicha conquista 
no se les lleven derechos, durante las tres vidas de suso conté- 
nidas. 

Asi mismo dicen que personas que saben las costumbres de las 
gentes de aquellas tierras de las Indias les han informado que quan- 
do muere algún Indio, al tiempo que lo entierran les ponen en la 
sepultura algún poco de oro, lo cual es cosa perdida y ceremonia 
gentílica, que tienen sin provecho; suplican á V. M. les haga 
merced de darles licencia para que puedan tomar el oro y otras 
cosas y joyas que se hallaren en las sepulturas de los indios muer- 
tos agora y daquí adelante, lo qual sea suyo de los dichos Fúca- 
res y de sus subcesores libremente, sin que por ello hayan de 
pagar derechos, ni otra cosa alguna á V. M. ni á sus oñciales, 
pues será para ayuda de los grandes gastos que han de hacer en 
la dicha conquista. ^ 



1. Auuquo, como se habrá visto, s« cacuealraa ciertas repeticiones en alguaar partes 
de este documento, no nos hemos creído autorizados para hacer en él la menor varia- 
ción. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 249 



27 do enero do 1531, 

XXXYIII. — Copia de minuta de caria del señor Emperador al Con- 
sejo de Iridias sobre que se gestionase con el Bey de Portugal, para 
que no enviase gente al descubrimiento del rio de Soliz por estar 
fuera de su demarcación, — También se habla del asiento presen^ 
todo por los Fúcares para poblar el Estrecho de Magallanes; fecha 
enBmselas á S7 de Enero de 1531. 

[Archivo general de Simancas.— Secretaría de Estado.— Legajo núm. 22, 

folio 185). 

El Rey. Presidente é los del nuestro Consejo de las yndias he 
visto las consultas que me aveis enbiado, y quanto al aviso que 
lope hurtado dio de portugal de las carauelas quel serenísimo Rey 
nuestro hermano enbia a descubrir El Rio de solis avnque el 
asyento que aveis platicado con el alcalde miguel de herrera sea 
huena provisyon paresce que todavía por diversas consideracio- 
nes que ay e conviene se devria primero procurar e proueer con 
el Rey de portogal lo que sobrello conviene y asi ante todas cosas 
Ja emperatriz syn que paresca que se me ha hecho a mi saber ni 
que yo lo he escripto de acá Dovo embiar a mandara lope hur- 
tado qué hable al Rey de portogal para que pues este descubri- 
miento es hecho por armadas nuestras y por suditos nuestros y 
es notorio que cae en nuestra demarcación y yo mando guardar 
que nuestras armadas ni suditos no toquen en su demarcación no 
enbíe al descubrimiento del dicho Rio de solis ni de otra ninguna 
cosa que cayga en nuestra demarcación diziendole en este efetto 
lo que a vosotros os paresciere que se le devo decir, y escriviendo 
al dicho lope hurtado que haga sobrello toda la diligencia que 
fuere menester para estorvar por buena manera que no enbie al 
dicho descubrimiento, y hordenandole que sino bastare lo que 
desta manera le dixere y hablare y conviniere hazer algún Re- 
querimiento lo haga según a vosotros os parosíjiere que se deve 
hazer, para guarda e conseruacion de nuestro derecho, quanto al 
asiento que sea platicado sobre esto con el alcalde miguel de 
herrera si esto se haze solamente por lo que toca al armada que 



250 



LOS FUGARES ALEMANES 



cnbia el dii-ho íley tic portogal, pares^e que no os mcnosler, pero 
sy os pnres^-e que convioiiP a nuestro sonicio embiar a poblar 
aquella tierra, yo he por bien que se lome asyenUí sobrello, y no 
se hallando persona do las calidndps que convenga que mejore las 
condieiones que con el dicho alcalde tenéis pliüieadas, se tome 
con el conforme ni parearer qnn embinstes, pern quiriendo el 
dicho alcalde yr en este viaje por ser la persona que es, y ten 
(jierto criado o seruídor nuestro, holgare que con el se tome el 
asiento antes que con otro no lo haziendo otros mas aventajado 
como está dicho. 

El memorial de las cossas que dezis que el dicho alcalde pide 
Demás de las que os paresíe que se deuen congeder no vino aw, 
pero pues os paresce que son fuera de borden e no so acostun- 
bran hazer no oy que dei,'ir (^erca dello syno que en este asyento 
ni en otro ninguno cosa que no sea hordinaria de haser e no se 
haga syn consulta nuestra be visto el memorial do asyento que 
los fúcares presentaron en este consejo sobre el descubrimiento e 
pobluíion que quieren hiizer del eslrecbo de magnllnneí, y vues- 
tro pnres^er de las cosas que se les deven conceder y de In manera 
que se deve tomnr el asyento, lo qual me ha pnrescido bien, y 
asy vos mando que lo despachéis conforme a el, teniendo cuidado 
que se haga en todo como mas a nuestro servicio cumpla. 

Assimismo he visto lo que escrevis cerca del asyento de los es- 
clavos quo so tomó con los alemanes y paresfome bien, loque 
dezis que acavado el termino desto asyento no so deve prorrognr 
aquel ni tomar otro de nuevo por el perjuicio que aquellas tierras 
han Res^evido e podiernn Uosi,'ovir adelante, y asy conosi^iendo 
el daño que desto sea seguido a las dichas yndias no he tomado 
asyento ny dado cartas ningunas para pasar esclavos ni entiendo 
do dalla: vosotros no las days alia, sin consultarme primero e tener 
especial mnndamiento mío para ello. 

quanto a lo del obispado de la trenidad, paresce que pues la 
presentación fue hecha en persona de frey francisco darevalo 
tanto tiempo ha, y aquella fue admitida por sn santidad, para 
proveer agora otra persona deste obispiido yqnitalleael quiero 
saber particularmente las causas o los dcl'etos que dezis general- 
mente que halláis en su persona, enbiadme Relazion dellas para 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 251 

que vista aquella mande proveer lo que mas convenga, y entre- 
tanto detener con buenas palabras al dicho fray francisco dare- 
valo no haga que yo mando escrivir a micer may mi enbaxador 
tenga alia manera como no se saquen las bulas de la presentación, 
de bruselas a XXvy de henero de MDXXXI años. — Yo el Rey. — 
Refrendada del comendador mayor de león, señalada del comen- 
dador mayor de Galatrava. 



28 de Junio do 1531 

XXXIX. — Informe de los señores del Consejo de Indias acerca de las 

üllwias pretensiones de los Fúcares Alemanes, 

(Archivo de Indias, 140-7-31.) 

E vuestra Magestad por una su cédula nos imbio á mandar 
que viésemos los capítulos que postreramente por parte de los 
Fúcares alemanes dieron a Vuestra Magestad sobre el descubri- 
miento y población de la tierra que esta en la mar del sur passa- 
do el estrecho de Magallanes los cuales vimos y avemos platicado 
sobre la negociación con Vido Hezerlle y lo que ha parecido al 
Consejo es que Vuestra Magestad debe conceder y hazer merced 
á los Fúcares atento el servicio que en esto se espera que harán á 
Vuestra Magestad y los grandes gastos que para ello se los ofrecen 
lo que Vuestra Magestad mandará ver por el traslado de los capí- 
tulos que con esta van que el original firmado del dicho Vido Hezer- 
lle queda acá para que siendo Vuestra Magestad servido se haga 
en forma la capitulación de ello y como quiera que se ha asenta- 
do de su consentimiento y queda firmada de su nombre quiso que 
puziesemos aquí que toda la mas merced que Vuestra Magestad 
fuere servido de hacerles demás de lo que se les está concedido 
cabe bien en la voluntad que tienen do servir a Vuestra Magestad 
é por otras avemos hecho relación á Vuestra Magostad del yn- 
conveniente que ha seydo para la población de las Indias el es- 
tanco que en ellas ha habido y hay de de los negros suplicando a 
Vuestra Magestad fueze servido do no mandar tomar otro asiento 
como los passados: traemos lo a la memoria a Vuestra Magestad 



252 LOS FÚCARES ALEMANES 

porque no solamente conviene esto para la población de aquellas 
partes pero convernia que Vuestra Magestad mandase abrir la 
puerta que todos pudiesen libremente llevar los esclavos que qui- 
siezen pagando los derechos a Vuestra magestad, un Gonzalo de 
Acosta natural del Reyno de Portugal que ha estado mucho tiem- 
po en Ja costa del Brasil y en el rio de la Plata y tiene mucha ex- 
periencia de las cosas de aquella tierra y es casado en ella vino en 
el Armada de Sebastian Gaboto y por que tuvimos noticia que 
estaba en Sevilla y que de Portugal le hazian ynstancia para que 
fuese allá y la nezesidad que hay de él para la armada que alli se 
ha de embiar avemos lo assentado treinta y seis mili maravedi- 
ses de quitación en la caja de Sevilla para que goze de ellos 
entretanto que se haze armada y se le dé salario ó cargo en 
ella: tenemosle por persona muy prevechosa para aquella ne- 
gociación y demás de su persona tiene dos hijos que son gran- 
des lenguas en aquella tierra ó los dias passados escrivimos ú 
Vuestra Magestad los cumplimientos que la emperatriz nuestra 
Señora hazia con el serenísimo Rey de Portogal sobre el requiri- 
miento que Vuestra Magestad mandó que se hiziese cerca do lo 
del rio de la Plata y porque Su Magestad todavía los continua no 
ha dado lugar aquel requirimiento se haga el qual está ordenado 
dias ha para en queriendo Su Magestad firmar las provisiones 
necesarias para ello se embie y porque el verdadero remedio es- 
ta en que vaya arumda de Vuestra Magestad á poblar aquella tie- 
esperamos cada dia al adelantado de Canarias que sea offreeido 
de servyr en ello á Vuestra Magestad, en viniendo se platicará con 
el lo que convenga y daremos de ello relación á Vuestra Mages- 
tad cuya muy alta y muy poderosa persona Nuestro Señor guarde 
con acrecentamiento de mayores reynos y señoríos a su santo ser- 
vicio de Avila á veynte y ocho de Junio mil quinientos treinta y 
uno. — De Vuestra Magestad muy humildes servidores y ^'assallos 
que sus reales pies y manos besan. — Feliz Alacena. — Hay su rú- 
brica. — El Dolor Beltran. — Hay su rúbrica. — Licenciado Juan 
Diaz Carvajal. — Hay su rúbrica. — El Doctor Bernal. — Hay su rú- 
brica. 



COLBCaON DE DOCUMENTOS 253 



16 de mayo de 1531 

XL—ConsuUa hecha á S. M. por el Consejo de Indias sobre enviar 
desde Colima^ en las costas de Nueva España, dos carabelas para 
saber del suceso de la armada de Loaisa, y de la que el Bey de 
Portugal envió al rio de la Plata, etc. 

(Original en el Archivo de Indias en Sevilla, Leg. 1.° de Consultas de 1519 á 
1552, publicado por Navarrete, t. V, págs. 330-3i). 

Sacra Cesárea Católica Magestad: La carta que de Grunedala 
en 10 de Abril V. M. nos mandó escribir en respuesta de lo que 
deste Consejo se le habia escrito, recibimos; y por la memoria que 
V. M. tuvo de mandarnos responder, le besamos los pies y las 
manos. 

En lo de fray Francisco de Arevalo^ que estaba nombrado para 
obispo de la Trinidad, se hará lo que V. M. manda. 

V. M. manda por su carta, que comunicado con el arzobispo 
presidente del Consejo Real, se buscasen personas cuales con- 
viniesen para perlados en las provincias de las Indias, donde no 
están provehidos. Asi se hizo; y las personas que al presente pa- 
rece que V. M. siendo servido debe mandar proveer son: para la 
Tíerrafirme el maestro Honcala, canónigo de Avila, catedrático de 
teología de Salamanca: para la provincia de Honduras y cabo de 
Higueras fray Alonso de Talavera, prior de Prado, de la orden 
de S. Gerónimo, el cual el capítulo general nombró para ello por 
mandado de la Emperatriz nuestra Señora; y para la provincia 
de Santa Marta el licenciado Toves, colegial de Salamanca, de que 
otras veces habemos hecho relación á V. M. Todos son personas 
calificadas á nuestro parecer, y cuales convienen á servicio de 
Dios nuestro Señor; y asi enviamos las provisiones de sas despa- 
chos hechas y señaladas, para que V. M., si fuere servido, las 
mande firmar, porque asi lo envió V. M. á mandar. 

Ya V. M. sabe lo que por carta de ciertos alemanes factores de 
los Belzares en Portugal, se supo del comendador Loaisa, que por 
paandado de V. M. fue por su capitán general á los Malucos; y 



254 EXPEDICIÓN DK LOAISA 

como quier que el cmiiajador Lopo Hurlado por su cni-la escribid, 
que él creía que el dicho comendador Loaisa era muerto, y el 
contrario deslo escribían los diclios alemanes, como V. M. podrA 
mandar ver por la copia de! capítulo de su carta que vá con esta; 
hase algunas vpces pinlicado en Bste Consejo, si convernia al ser- 
vicio de V. M., hacerse alguna diligencin en su Real nombre para 
saber lo cierto de la vida del dicho comendador Loaisa, y de la 
armada en que Fue y del suceso y estado dnlla, demás de las car- 
tas que el Serenísimo Rey de Portugal ha de dar para los capita- 
nes y gente de aus armadas, que traigan en ellas al dicho Comen- 
dador Loaisa, y á otros subditos de V. M. que hallaren vivos en 
los dichos Malucos, porque esto no parecía suficiente ni seguro 
remedio para los dichos efectos; y por ser esta cosa tan importan- 
te al servicio de V. M. la comunicamos con el arzobispo de San- 
tiago, vuestro presidente, y á él y ú nosotros ha parecido que 
seyendo V. M. servido para conseguir los dichos fines, y aun para 
la seguridad de vuestra Real conciencia, y para animar vuestros 
subditos que aventuran sus vidas por servir á V. iM-, seria bien 
que fuesen una ó dos carabelas, en nombre de V. M., con sola Ir 
gente y costa necesaria á los Malucos; y porque en ninguna cosa 
se innovase lo capitulado y contratado c«n el Serenísimo Roy de 
Portugal no fuesen por cabo de Buena-Esperanza, ní por el estre- 
cho de Magallanes, ni saliesen las carabelas destos reíaos de Cas- 
tilla, sino de uno de los puertos de las Judias de la mar de! sur, 
especialmente en Colima, dú el marqués del Valle 1). Hernando 
Cortés tiene aparejo para ello, ó en la provincia de Gualimala dá 
el Adelantado Pedro de Alvarado, tiene ya un navio h echo y haoe 
ya otro en aquella mar del sur, ó en Nicaragua, do el capitán y 
gobernador Pedrarias de AvJla, y el Alcalde mayor tienen comen- 
zados otros navios. De todas estas partes, ó do las que V. M. mas 
fuere servido, podrán ir dos navios viage do los dichos Malucos, 
con título de descubrir por aquella mar del Sur, é islas inciertas 
en los límites de V. M., con espreso defendimiento que no toca- 
sen en la demarcación do Portugal, sino que en todo guardasen 
lo antiguo y nuevamente asentado y capitulado por los Reyes ca- 
tólicos, y por V. M. con los Reye.i de Portugal; y los capita- 
nes que en estos navios fuesen llevarían su instrucion pública 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 255 

conforme á esto, que si en algunas de aquellas islas y tierra ha- 
llasen al comendador Loaisa y gentes de aquella armada, ó de las 
carabelas que el dicho marques del Valle por mandado de V. M. 
envió en demanda della, los recibiesen en sus navios y los truje- 
sen álos reinos y señoríos de V. M.: y desto, muy poderoso Se- 
ñor, podrán resultar en servicio de V. M. las cosas siguientes: 

Lo primerq, cumplirá V. M. con lo que debe a su Real persona 
y dignidad imperial en beneficio y redención de sus subditos 
que sirven y están cabtivos por servir a V. M., y con este socorro 
podrían ser libertados: lo cual no se espera, á lo menos no es 
seguro, por mano del Serenísimo Rey de Portugal, a quien no 
conviene que V. M. tenga entera noticia de las cosas de aquellas 
partes. 

Lo segundo, que por la relación del comendador Loaisa, si fue- 
se vivo, ó de cualquier de los otros de aquellas armadas de los 
que en estos navios fuesen, podria V. M. ser enterado y verdade- 
ramente informado de los dichos Malucos y de sus comarcas, y 
de lo que importa á vuestra Corona Real do Castilla conservar 
aquello, y la manera que adelante se habia de tener en la contra- 
tación de aquellas tierras; y para mejor deliberar si converná a 
^'uest^o Real servicio tornar al Serenísimo Rey do Portugal los 
dineros que dio por la capitulación de los Malucos, ó hacer nue- 
vo y mas provechoso asiento cerca dello, lo cual sin esta infor- 
mación no se podria asi bien acertar. 

Asimismo podria ser, que cuando estos navios que agora fue- 
sen llegasen a los Malucos, hallasen en tal disposición al 
comendador Loaisa, ó algunas de las gentes de las dichas arma- 
das pasadas que conviniese á vuestro Real servicio, que se sostu- 
viesen en aquellas partes todos, ó algunos dellos hasta lo referir 
áV. M-, para que informado mandase en todo ello proveerlo 
que mas fuese servido: y la ejecución y cumplimiento deste ca- 
pítulo se podria confiar de solos los capitanes destos navios, y 
aun por instrucion sellada que no se hobiose de abrir, sino cuan- 
do hallasen vivos al dicho comendador Loaisa, ó algunos de las 
dichas armadas. 

Y demás destos provechos que pueden resultar de la ida 
estos navios, podrían en aquella navegación descubrir algu- 



k 



£36 EXPEDiaON DE LOAISA 

BHS islas, Ó tierras en los límites de Castilla de que redunda- 
se á vuestro Real sen'icio. Suplicamos á V. M. lo 

mande ver y respondernos aquello de que mas sea servido. 

Y. M. los dias pasados nos envió á mandar que la Emperatriz 
nuestra Señora, sin que pareciese que V. M. lo sabia, escribiese 
al embajador de Portugal, que hablase al Serenísimo Rey que no 
enviase á la costa del rio de la Plata, pues está descubierta por 
las armadas de V. M., y que si el Rey no viniese en ello, y convi- 
niese hacer algund requerimiento, lo ordenásemos y enviásemos 
a] embajador para que él lo hiciese. Luego que recibimos la letra 
de V. M., lo comunicamos con el arzobispo presidente del Con- 
sejo Real; y pareció que porque ya el armada no era partida, y 
no había inconveniente en dilatarse algunos días, que antes que 
se enviase el requerimiento, escribiese S. M. al eml>ajador sobre 
ello, y le escribió lo que V, M. verá por el traslado de la carta que 
vá con esta. El embajador habló al Rey, y responde lo que V. M. 
verá por su carta. Vista esta respuesta por Nos, juntamente con 
el presidente se ordenó el requerimiento que nos pareció que 
convenia que se hiciese para conservación del derecho de V. M.; 
y teniendo el correo para dcspachallo, fuimos ú dar parte á la 
Emperatriz nuestra Señora dello, para que S. M. toviese por bien 
de escribir conforme á ello, y después de haber hecho áS. M. 
relación del negocio, respondió: que le parecía que antes que se 
enviase á hacer el requerimiento, se hiciese mas complimiento, 
y que S. M. quería escribir de su mano al Rey. y asi á la hora 
envió S. M. correo volante con su carta, sin que nosotros enviá- 
semos cosa ninguna, y S. M. tiene confianza que con su carta se 
remediará; y si la respuesta no fuere conforme á lo que conviene 
efetuarse ha lo que V. M. envió á mandar. 

A Alonso de Baeza se acudió con lo que vino á la casa de Se- 
villa de los empréstitos, como V. M. lo manda; y en lo que toca 
fi los ochocientos ducados que el obispo de cibdad Rodrigo reci- 
bió vn en sus cuentas, entendemos con lodo cuidado, y en siendo 
ncnlmdi», haremos dello relación á V. M. 

Mfiuda V. M. que le hagamos snber la cabsa de la prisión de 
f^'■lln)«lian Caboto. El fue preso á pedimento de algunos parientes 
•U: (liguiius personas, que dicen que es culpado en sus muertes, y 



^ 



GOLECaON DE DOGUMBKTOS 257 

por otros que desterró, y también á pedimento del fiscal, por 
no haber guardado las instruciones que llevó: y asi fue preso, y 
dada la corte por cárcel con fianzas. 

F de Heredia es un poblador antiguo de las Indias: 

deseoso de servir é V. M. y por lo mostrar, base ofrecido de ha- 
cer en las costas de Paria una fortaleza para desde alli con cier- 
tos religiosos, contratar con los indios de aquella provincia por 
via de comercio, haciéndole V. M. el asiento que se tomó con 
Antonio Sedeño para la población de la isla de la Trinidad, y 
aquella fué aprobada por Y. M.: y al Consejo parece que es cosa 
que se debe hacer, porque en esto ni ha de haber encomiendas de 
indios, ni hacer esclavos. Por ser cosa nueva no se despachó 
sin consultallo á Y. M., y para que de allá se vea, vá jcon esta el 
traslado de la capitulación de Sedeño: Y. M. mande en ello lo que 
fuese servido. 

Francisco Falero, hermano de Rui Falero, dio en este Consejo 
esta petición que á Y. M. enviamos: y porque este y su hermano, 
como V. M. sabe, vinieron de Portugal á servir á Y. M., y de su 
venida redundó tanto servicio á Y, M., que aunque ellos no fue- 
ron al descubrimiento de la especería con Magallains, no fue por 
su culpa, sino por mandallo Y. M., y entonces hizo Y. M. merced 
á este Francisco Falero de 35,000 maravedís en la casa de Sevilla, 
con los cuales no se puede sustentar, al Consejo parece, atento 
lo dicho, y á que este tiene habilidad y persona para servir, que 
siendo Y. M. servido le haga merced de crecerle los 35,000 mara- 
vedís con otros 15,000 maravedís, que sean por todos 50,000 
maravedís, y mas que Y. M. le mandase hacer un asiento de 
contino en esta corte, para que lo tenga como los otros continos, 
que demás de ser él satisfecho de lo que ha servido, habrá cosa 
que cada dia podrá aprovechar en cosas de cosmografia que se 
ofrecerán en este Consejo, como de presente lo hace. De Ocaña 
diez y seis de Mayo de mil quinientos treinta y uno. — De Y. M. 
muy humildes vasallos y criados que sus Reales pies y manos 
hesQXi,— El doctor Beltran. — Licenciado Juan de Carvajal.— El doc- 
tor BemaL 



17 



EXPEDICIUN DE LuAISA 



Kl i)i! Octuhra lie 1031. 



XU. — lieal cédula sobre derlas mauc/an lip.rhax al monaxlerto de 
San Francisco de la Corana por los expedicionarios de Loaisa. 



(Archivo de Imliüí, iOO-l-lC). 



La ñeyna. — Nuestro corregidor e Juez de Residencia de \a Ciu- 
dad deCoruña o vuestro Alculdo o lugar teniente en el dicho ofi- 
cio y Ruy Basante, vecino dessa ciudad, ó cada uno de vos « quien 
esta mi cedria fuere mostrada sabed que en ol nuestro consejo de 
las Indias fueron vistas ciertas escrituras que se presentaron por 
parte del Sindico de Sant l-'ranciáco, por las cuales constó que iil 
tiempo que se hizo le harmnda para el maluco, la gente que en 
ella fué hicieron ciertas mandas al dicho monasterio porque les 
dixesen ciertas misas y rogasen á nuestro Señor les encaminase 
en Ijien su viaje, las cuales se pagaren del sueldo que ovieren do 
haber y de sus quintaladas, y visto por un abto declararon que 
por las dichas escrituras no constaba la dicha gente ni sus hopo- 
deroB o procuradores tenían derecho para pedir mus sueldo del 
que recibieron no siendo vueltos á esa cibdad ni las parles á quien 
locaba no habían sido llamadas que entre tanto que se averigua- 
ba conforme lí justicia se diese al Sindico del dicho Monasterio 
ciertos maravedís de lo que se montjibaa en las mandas conteni- 
das en las dichas escripturas, los cuales les fuesen pagados del 
caxco de la nao Sant Grabiel é xarcia é municiones é otras cosas 
que quedaron y están en esa dicha ciudad de la dicha Armada, y 
que le fuese entregado ciertas municiones, que son cinco ancoras, 
las tres grandes y dos pequeñas, que se tasaron en veinte é dos 
mili é quinientos maravedís, é dos bateles que quedaron de la 
dicha Armada, é una barca vieja que se hizo de las duelas de 
picas que se tasó en ocho míl maravedís, é dos pícas nuevas que 
se tasó en doscientos é sesenta é dos maravedís, é un corbaton é 
un madero de tamborete del maestre, que so lasó en trescienlos 6 
cuarenta maravedís e que recibiesen en cuenta el dicho Monas- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 259 

terio diez mili é trecientos é doce maravedis, que recibieron en 
veces de Cristóbal de Haro, nuestro fator, para en cuenta de lo 
que habia de haber, porque hallándose que de derecho la gente 
que hizo las dichas mandas lo habrán de haber fuese a su cuenta 
é averiguándose qué no lo habian de aver se les daba en limosna 
porque tuviesen cargo de rogar á Dios nuestro Señor por nosotros, 
por ende yo vos mando que luego que esta leáis hagáis entregar 
y entreguéis al Sindico del dicho Monesterio las dichas cosas que 
aqui van expresadas é se tasaron por los del nuestro Consejo para 
que las tengan y vendan y hagan dellas lo que quisieren é por 
bien tovieren que con esta nuestra cédula ó carta de pago de 
como los reciben damos por libre é quito á la persona ó personas 
á cuyo cargo están, tomando la razón de esta mi cédula en las es- 
paldas de ella Cristóbal de Haro, nuestro fator de la casa de la con- 
tratación de la especeria. Fecha en Medina del Campo a veinte 
é tres dias del mes de Octubre de mili ó quinientos é treinta é un 
años. — ^Yo LA Reyna, refrendada de Samano, señalado del Conde 
y Deliran, Suarez y Dernal. 



6 de diciembre de 1531 

XLIL — Real cédula sobre los sueldos del piloto Miguel de Tolosa^ 

que fué en la expedición de Loaisa. 

(Archivo de Indias, 100-1-16). 

La Reyna. — Nuestros oficiales que residís en la Ciudad de Se- 
villa en la casa de la contratación de las Indias, por parte de 
Miguel Tolosa Piloto que fué en la nao Sancti Espíritus de la Ar- 
mada del Comendador Loayza me fué hecha relación que a el se 
restaron debiendo del tiempo que servio en la dicha Armada 
veinte é cuatro mili é trecientos maravedís como parece por una 
ítveriguacion de cuenta firmada de Cristóbal de Haro nuestro fator 
de la especiería de que hizo presentación é los dichos maravedís 
los habia de heredar en el armada que mandaba ynbiar con Simón 
de Alcazaba en armazón é que á causa de no partir la dicha Ar- 
mada fué causado no les heredar en ella é me fué suplicado e pedido 



ü- 



260 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

por merced se los mandásemos pagar ó como la mi merced fuese 
ó por que por la dicha averiguación paresció é constó que se le 
debían los dichos maravedís, yo vos mando que de cualesquier 
maravedís é oro nuestro que sea á vuestro cargo de Indias, pa- 
guéis al dicho Miguel de Tolosa ó á quien su poder oviere los 
dichos veinte é cuatro mili é trescientos maravedís, pagados en 
dos años primeros siguientes que corran é se cuenten desde el 
día de la fecha de esta mi cédula en cada un año la mitad é dad" 
selos é pagádselos en dineros contados é tomad su carta de pago 
ó de quien el dicho su poder oviere, con la cual é con esta mando 
que vos sean recibidos é pasados en cuenta los dichos veinte é 
cuatro mili é trescientos maravedís. Fecha en Medina del Cam- 
po á seis dias del mes de Diziembre de mili é quinientos é treinta 
é un años. — Yo la Reyna. — Refrendada de Samano. Señalada del 
conde é de Beltran Suarez é Bernal, tomando la razón de la pre- 
sente cédula Cristóbal de Haro, nuestro fator en la especiería. 



Marzo de 1532. 

XLIII. — Carta de Hernando de la Torre á D. Alvaro de Zühiga, 

hermano de Clemente de Aguilar. 

(Pub. por Nav., V, 337.) 

Fui criado de vmd., y después que me despedí, el comendador 
Loaisa, con poca atención a la recomendación de vmd., me hizo 
poco favor en sueldo y partido. Partimos de Coruña, víspera de 
Santiago, y llegamos al Estrecho en Hebrero de 526. Allí se per- 
dió una nao, que era la segunda de las siete, y por poco no se 
pierde la capitana en que ibi yo. Otras dos naos grandes se nos 
tornaron del Estrecho: de manera, que quedamos con la capitana, 
dos carabelas y un patax. Desembocado el Estrecho, siguiendo la 
via de Maluco, a pocos dias nos derrotamos unos de otros, y 
quedamos solos con la capitana. Luego adoleció mucha gente, y 
murió desa dolencia el Comendador, y dejó por capitán á J. Se- 
bastian del Cano, que venia por capitán de la nao que se perdió 
en el Estrecho; y asimismo murió dende á pocos dias, y dejó por 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 261 

capitán en su lugar a Toribio Alonso de Salazar, que venia por 
contador de las carabelas^ y este vivió unos cuarenta dias; y sobre 
este hicimos otro capitán en su lugar, que so llamaba Martin 
Iñiguez de Garquizano, que venia por Alguacil mayor del arma- 
da. Con este llegamos á estas islas de Tidori é islas de Maluco A 
!.• de Enero de 27, el cual estuvo alli en el cargo seis meses, y 
yo fui su teniente; y a cabo deste tiempo murió, y en su lugar 
sucedí yo con el mismo cargo do capitán general gobernador. He- 
mos pasado mucho asi por mar como por estas islas con muchas 
guerras con portugueses que están en una fortaleza y mucha gente 
en ella, siempre con hambre y peligros, esperando el socorro do 
S. M. De 123 hombres que en la capitana veníamos, y mas otros 
25, que después vinieron en una carabela que envió Hernando 
Cortés de la Nueva-España, la cual despachó y envié por dos veces 
por el camino que habia venido, y nunca pudo pasar, no hemos 
quedado mas de 25 hombres, y estamos en tierra del Rey de Gi- 
lolo, que es gran ser\'idor de S. M., y nos sostiene con su hacien- 
da. Los portugueses nos echaron por armas de Tidori, donde 
teníamos una fortaleza de piedra seca, y toda la artillería y ha- 
cienda que teniamos para nuestro mantenimiento, y dos fustas, 
que la uñase la habiamos tomado é ellos. Solo nos dejaron un 
bergantin pequeño que este Rey de Gilolo nos habia dado, y en 
él me recogí con los compañeros que conmigo quisieron ir, que 
fueron bien pocos, que los otros se quedaron con los portugueses. 
Al presente tenemos paces con los portugueses, porque los indios 
de la tierra nos han querido acabar á todos, asi á ellos como a 
nosotros, porque veen que no nos viene socorro. Y como lo supi- 
mos, nos hicimos amigos y nos juntamos a ellos. Y yo hice con 
este Rey que fuese amigo de los portugeses, y asilo somos agora 
todos. Mas los Reyes y SS. de las otras islas todos son á los portu- 
gueses y contra nosotros para que salgamos destas islas; y si á 
ellos ó á nosotros no viene algún socorro, nos han de matar ó 
echar muy presto. No escribo las otras cosas, que son tantas, que 
ciertamente pienso que nunca hombres pasaron tantos trabajos 
ni hicieron tantas cosas como hemos hecho los pocos que hemos 
estado en estas partes. Hable vuestra merced a S. M. que venga 
socorro, ó mandado de lo que debo hacer, etc. 



BXPEDiaON DE LOAISA. 



XLIV. — Carta de Pedro de Monte Mayor, escrita desde Cochin al 
Rey de Portttyal, refiriéndole los sucesos ocurridos en el Maluco 
hasta el aüo de ÍS3S. 

(Original oq in Torre dii Tombo, y pub. por Nttv,, I.. V, píijs. 3i0— 353.} 

Señor: Pedro de Monte Mayor, vasallo de S. M. y servidor de 
V. A-, que al' presente estoy en Gochin por orden de Fernando de 
la Torre, que reside en Maluco como capitán Mayor de alguna 
poca gente por el Emperador, la cual lo quedó de una armada que 
en el año de 525 S. M. despachó desde la ciudad de la Coruña, de 
que salió por capitán mayor Frey García de Loaisa, que Dios haya, 
Comendador de la orden de San Juan; y porque vine á saber dol 
Gobernador do V, A. si tenia algún recado de S. M. ó de V. A. 
para que se determinase lo que se debía hacer en este nuestro 
caso; y porque no hallé al Gobernador aquí en Cochin, di alguna 
noticia de mi venida ¡í Pedro Baz, veedor de la hacienda de V. A. 
en estas partes, y el me rogó que quisiese dar cuenln por esta mi 
carta á V. A-, y yo con deseo de servir á V. A. mo puse á hacerlo 
lo mejorquo puedo, dejaré de decir la derrota y viaje que trajimos, 
que Tueron tan trabajosos como no puede creerse, por que nuestra 
partida fué como arriba digo, el año de quinientos y veint« y 
cinco, y llegamos el año do quinientos y veintisiete, y por excu- 
sar prolijidad, comenzaré il dar cuenta á V. A. desde que entra- 
mos en Maluco, y esto con la nao Capitana solamente, por que 
todas las otras se perdieron, en la cual nao veníamos ciento trein- 
ta y tres hombres, y á este tiempo venia por nuestro Coman- 
dante Martin Iñíguez de Carquizano, porque en el curso del viajo 
eran ya fallecidos cuatro comandantes que nombramos, y tan 
luego como llegamos al primer puerto llamado Samafo, que ea 
del reiy do Tídor, ydista cuarenta leguas de Tomate, vino á noso- 
tros un esclavo que fué de Portugueses que andaba huido, el cual 
esclavo nos dijo que en el puerto de Ternato habia portugueses, 
y que tenían hecho una fortaleza, en que podría haber cosa de 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 263 

cien portugueses y que tenían dos carabelas, una fusta y un ba- 
tel, que hacia poco tiempo que el rey de Tidor nombrado Alman- 
sor, era muerto, y después de muerto, de ahi á ocho dias los por- 
tugueses le quemaron su pueblo y robaron é hicieron todo el daño 
que pudieron, y nosotros sabiendo lo que pasaba, resolvimos en- 
viar por tierra recado al rey deGilolo, noticiándole nuestra veni- 
da, y asi le mandamos decir que nos diese embarcación para que 
hiciésemos saber al rey de Tidor, que es hijo del rey Almansor 
que falleció, que será de edad de quince años: él lo puso luego 
por obra, y el capitán de nuestra armada Martin Iñiguez des- 
pachó seis hombres con cartas para los dichos reyes de Tidor y 
de Gilolo, y se estuvieron allá mas de un mes sin hacernos saber 
cosa alguna de lo que hubieran hecho, de lo que estábamos muy 
espantados; y al cabo del dicho tiempo llegó un parao de Tidor y 
dos de Gilolo, en los cuales venian dos hombres de los nuestros 
y algunas personas notables, subditos de los dichos reyes á ofre- 
cerse por vasallos y servidores de S. M., y los nuestros nos in- 
formaron del buen aparejo que el rey de Gilolo nos quería hacer 
para nuestro reparo, y también de la buena voluntad del rey de 
Tidor, puesto que carecía de proporciones para nuestro remedio, 
por tener su pueblo todo quemado y hallarnos todos nosotros en- 
fermos; y en esta ocasión se quedaron con el rey de Gilolo cuatro 
hombres de los nuestros para ayudarle á defender su tierra, los 
cuales le fueron útiles,, porque tan pronto como los portugueses 
supieron la llegada de nuestra nao, determinaron de ir luego con 
todas sus fuerzas y las del rey de Témate contra el rey de Gilolo, 
pensando destruirle antes do que tuviese nuestro socorro, y tan 
luego como los portugueses y la gente de la tierra comenzaron á 
desembarcar tomaron un parao muy grande del dicho rey, y le 
cortaron muchas palmeras, y los cuatro de nuestros castellanos 
que estaban con el dicho rey, tan luego como les vieron hacer 
aquello, les salieron al encuentro con toda la gente de la tierra, 
dando en ellos de manera que les convino á los portugueses tor- 
narse á recojer, creyendo que había muchos castellanos, porque 
]a tierra es muy fragosa; y después de esto los portugueses pidie- 
ron al rey que les mandase entregar los cuatro castellanos y que 
le darían por ellos lo que quisiese, y el rey les respondió que no 



26i RXPEDiaOtí DB LOAISA 

se los podía entregar, porque eran vasallos del Emperador, y por 
que, si se los entregase se los había de demandar después; y en 
seguida los portugueses hablaron con nuestros cuatro hombres 
diciéndoles que les darían esclavos y hacienda y harían mucho 
bien, que se fuesen con ellos y á servir á V. A., y ellos les respon- 
dieron que venían al servicio del Emperador y que en él habion 
de acabar, y entonces se regresaron los portugueses á Ternale. 

Después quo vinieron los dichos paraos de Tídor vGílolo á donde 
estaba nuestra nao, que era el puerto de Zamafo, nos hicimos á 
la vela juntamente con los dichos paraos para ir á las dichas 
islas Malucas, y por haber sobrevenido un temporal se apartaron 
de nosotros, y regresaron á Gilolo, cuyo rey quiso malar á todos 
por haber llegado sin nuestra nao, a pesar de que ellos no tenían 
culpa. 

Viernes 30 de noviembre de 526 amanecimos junto á una isla 
de Gilolo que se llama Erabo, y llegando cerca de una punta 
que habíamos de doblar, vimos venir hacia nosotros un paran en 
el cual venia un portugués y en una canoa, que es una embarca- 
ción pequeña, vino un mozo pidiendo salvoconducto para que el 
portugués pudiese hablarnos, el cual luego le fué dado, y el por- 
tugués vino á nuestra nao, de lo cual holgamos mucho, por ser 
cristiano aunque enemigo. La embajada que traía era una caria 
de su gefe llamado don Garcia Anriquez, en la cual decía á nues- 
tro capitán que por cuanto no sabia que nao era la nuestra y él 
se hallaba en aquellas parles por capitán de V. A. en una forta- 
leza que tenia, que le rogaba que se fuese allá, le daria muy buena 
acojida y todo lo que necesitase, y quo le enviase á decir sí 
venia por el Emperador, y que le rogaba quo no pasase á otra 
parte alguna, porque seria en deservicio de V. A., á lo cual nues- 
tro capitán, antes que todo, le mostró un capítulo de la instrucción 
que traia del Emperador, en que le mandaba que viniese á las 
islas de Maluco ú hiciese en ellas fortaleza, especialmente on la 
isla de Tidor, y que pues S. M. asi lo mandaba asi lo había de 
cumplir, y con esta respuesta se tornó el mensagcro, al cual se 
hizo todo el buen tratamiento que sor podia, y nosotros yendo to- 
davía á la vela, llegando á una punta el viento nos fué contrario 
de manera que no la pudimos doblar, y entonces nos ív 




COLECaON DE DOCUMENTOS 265 

regresar al punto de donde antes partimos, y después de tres dias 
qoe allí estábamos vino hacia nosotros un portugués escribano 
de la factoría de Terrenate y nos requirió do parte de V. A. que no 
fuésemos á su fortaleza, pues estábamos en vuestras tierras y de- 
marcación, ó que nos fuésemos á otras partes, y no lo queriendo 
hacer que nos prohibirían que fuésemos á Maluco para lo cual 
estaban aguardándonos detras de dicha punta con dos carabelas, 
una fusta y un batel y noventa paraos de la tierra. 

El capitán Martin Iñiguez tomó consejo de todos nosotros acer- 
ca de lo que nos parecía que debíamos hacer, sobre si iríamos 
adelante ó nos tornaríamos atrás, porque para seguir, estaba nues- 
tra nao muy vieja y si saliesen á nosotros, recibiríamos mucho 
daño, y si nos tornásemos á España, aun que no llevásemos 
nada sino solamente hacer saber á S. M. cómo V. A. tenia forta- 
leza hecha y las islas sometidas, que S. M. mandarla pagarnos 
nuestras quintaladas y sueldos: el parecer de todos fué que que- 
rían morir é ir á cumplir el mandado del Emperador, y todos 
con el corazón alegre decian que pues el Emperador mandaba 
adelante, que nunca Dios quisiese que por ellos fuese revocada tal 
palabra: y esta fué la respuesta que todos dieron al capitán Mar- 
tin Iñiguez, y entonces se tornó el mensajero con esta respuesta^ 
y de ahí á tres dias doblamos la punta, y luego que nos vieron 
los portugueses se hicieron á la vela y el viento refrescó, que no 
nos pudieron hacer daño alguno, y así fuimos á fondear á la isla 
de Tidor, que fué á último dia do 52G, por lo cual dimos muchas 
gracias á Dios de haber llegado al término de nuestro viaje. 

El primer dia del año 527 comenzamos á sacar á tierra nuestra 
artillería, y á montarla, para que si viniesen los portugueses 
nos hallasen prevenidos, é hicimos un baluarte á manera de for- 
taleza de piedra solamente, en el cual pusimos con mucho tra- 
bajo la dicha artillería, y la gente de tierra estaba muy conformo 
con nosotros y nos ayudaba, de lo cual estábamos muy contentos, 
y cada dia descargábamos la nao, por que esperábamos que los 
portugueses viniesen hacia nosotros. 

El jueves 17 de Enero del dicho año de 527, á media noche, 
vinieron una fusta y un batel y otros muchos paraos en que venian 
machos portugueses muy quedos para acercarse á dicha nuestra 



266 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

nao y echarla á fondo, y de la nuestra nao faeron sentidos y vistos 
por el buen vigía que teníamos, y de tierra los vimos también 
venir, y de una punta donde teníamos colocadas dos gruesas 
piezas de artillería, tiraron los nuestros á la dicha fusta que venia 
muy queda á lo largo de la costa, con una bombarda de las dos 
que teníamos en tierra, y nuestra bombarda no le hizo daño á la 
fusta por no acertarle, entonces los portugueses tiraron una bom- 
barda á nuestra nao y erraron, y luego tornaron á tirar otro tiro, 
que dio en el costado de la nao por la banda de estribor, en la 
cual nao hicieron un agujero grande, y tiraron luego otra bom- 
bardada, que dio junto á la primera, cuyo tiro mató á un hombre 
en la nao é hirió á otros tres y los de tierra les tiramos con nues- 
tra artillería y no les hicimos daño. 

El VierneslS del dicho mes al amanecer, vinieron los dichos 
portugueses desviados de nuestra nao y comenzaron á dispararle 
mucha artilleria hasta la hora de comer y dieron en la nao algu- 
nas bombardas gruesas que le hicieron mucho daño, aunque 
nuestra gente no recibió ninguno, y nosotros nos defendíamos 
con nuestra artilleria disparándoles muchos tiros, mas, como es- 
taba mal montada, solamente les acertamos dos, haciéndoles 
mucho daño, principalmente en la fusta, de suerte que les con- 
vino guarecerse detras de una punta á reparar el daño que les 
habíamos hecho, y para mandar sus heridos á Témate, y tomar 
au acuerdo. 

En este mismo día en la tarde sabiendo nosotros que los por- 
tugueses estaban detras de aquella punta, fueron quince hombres 
de nuestros ballesteros y espingarderos con mucha gente del país, 
y dieron en los portugueses que estaban comiendo en tierra bien 
descuidados é hirieron á cuatro ó cinco de ellos y mataron á dos 
caballeros de la tierra de Ternati que andaban con los portugue- 
ses, y los nuestros se regresaron sin daño alguno aunque del mar 
nos tiraron muchos tiros. 

Kn este día, dos horas antes de ponerse el sol, tornaron los 
dichos portugueses, trayendo en la fusta una bandera en la proa 
li flor de agua, que significaba sangre y fuego, y se fueron á la 
nai) y le dispararon muchos Uros, de manera que quedó toda 
abierta y rota y tan mallratada que no sir\'ió para nada. 



^ 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS S67 

Sábado 19 de dicho mes, en amaneciendo, tornaron los dichos 
portagueses y dieron en nuestra nave otros muchos mas tiros, 
hasta hora de mediodia en que se les reventó una pieza grande 
y entonces se tornaron a Témate; y en el dicho dia, siendo ya 
tarde é idos los portugueses, llegaron cinco paraos que venian 
de Gilolo en nuestro socorro, y en los dichos paraos venian dos 
de nuestros hombres, de los cuatro que allá estaban, trayendo 
mantenimientos para nuestra jente. Al dia siguiente 20 del dicho 
mes de enero, estando estos paraos junto á nuestra nao, vimos 
salir de la isla de Motil, que está tres leguas de esta ciudad de 
Tidor, dos paraos, y entonces se metieron en cada parao de los 
nuestros cuatro ó cinco espingarderos, y fueron en demanda de 
los dos paraos que vimos, y tomaron los nuestros uno de ellos, y el 
otro se huyó: en este que tomaron los nuestros venia un hombre 
portugués y veintitrés esclavos, el cual portugués por miedo.de 
los nuestros se lanzó al mar para salvarse, á nado y se ahogó; el 
parao era del dicho don Garcia Anriquez y podria traer cien quin- 
tales de clavo. 

Y habiendo pasado todo lo que queda escrito sumariamente, 
determinamos hacer un navio para hacer saber á S. M. todo lo 
que pasaba, y el aparejo para el navio era tan malo que en mu- 
chos dias hablamos hecho muy poca cosa, y á este tiempo pacta- 
mos tregua con los portugueses, de manera que con este concierto 
que entre nosotros habia, ellos venian á nosotros y nosotros Íba- 
mos donde ellos; y andando de esta manera el negocio vino al 
Maluco para la fortaleza de Ternate otro capitán de V. A. llamado 
don Jorge de Meneses, el cual tan luego como tomó posesión de la 
fortaleza de Ternate, de ahí á pocos dias nos envió un escribano 
y alcalde mayor de la fortaleza, requiriéndonos para que nos fué- 
semos de las tierras de V. A. ó que nos fuésemos á otra fortaleza 
de Ternate, y que, queriéndonos ir á cualquier parte, nos daria 
pasaje: á lo cual respondimos que si nos entregaba la fortale- 
za como nuestra, nos iríamos á ella, y que de otra manera, ha- 
llándonos en las tierras del Emperador habíamos de morir en ellas, 
y asi nuestro comandante Martin Iñiguez de Carquizano requirió á 
don Jorge de Meneses que le diese y entregase á don Garcia Anri- 



268 



EXPEDICIÓN DB LOAISA 



qiipz, cipitnn que fué de V. A. en Ternate, por cuanto había eclia- 
do á fondo una nave do V. M.: pasaron muchas cosas de una y 
otra parle que seria largo de contar. 

Á los H de Julio do 527 falleció este nuestro ooraandante Mar- 
tin Iñiguoz, y filé por nosotros enterrado con honra en Nuestra 
Señora del Rosario, y corrió entre nosotros nn rumor do que ha- 
bía muerto de un veneno que le mandó dar don Jorge de Meneses, 
el cual veneno echaron también en un pozo, habiendo sido servi- 
do Nuestro Señor de que solo pereciese nuestro comandante, on 
cuyo reemplazo elejimos en el dicho dia ó Fernando de la Torre, 
el cual, desde el dicho tiempo hasta ahora que es capitán de S. M. 
y por cuyo mandado vino á la ludía, tiene hechos tantos servicio» 
á V. A. como se verá por las cartas de vuestros capitanes y otra 
genle,lo9 cuales son muy manifiestos y no se pueden negar; y tatt 
luego como el dicho Fernando de la Torre fué elejido por Gober- 
nador, trató con toda diligencia de terminar el navio que había 
comenzado para despacharlo con noticias á S. M., y aunque las 
¡lacea entre nosotros y los portugueses no estaban aun eslipuladas, 
teníamos trato los unos con los otros; y en este tiempo don Jorge 
de Meneses, capitán do Tarnate, mandó un hombre que roeoji- 
raos, y era castellano, al cual le hicimos el mejor tratamiento que 
pudimos, y de ahí á quince dias vinieron otros portugueses, co- 
mo acostumbraban, los cuales traían materias combustibles para 
quemarnos el navio, y nos entregaron en manos de aquel caste- 
llano que se había huido hacia nosotros para que en anochecien- 
do nos dejase en el navio, y asi lo hizo, y los portugueses lo esta- 
ban esperando y lo rocojíeron y lo llevaron á Tarnate, y asi se nos 
quemó el navio de manera que no sirvió mas. De ahí á pocos 
días hubo gran división entre los portugueses de Ternate, y fu^ 
quo don García Anriquez, que antes ora capitán, so sublevó y 
prendió á don Jorge de Meneses, que era comandante de Tomate, 
de que nos resultó á nosotros mucho provecho, y lo tuvo con gri- 
llos, y comenzó á protestar contra él diciendo que V. A- no le. 
mandaba que nos hiciese guerra, y que él no solo no obedecía ú 
mandato de V. A., haciéndonosla, sino que á traición nos man- 
daba quemar un navio que con tanto trabajo hiciérnraus, y decia 
otras muchas cosas; pero la verdad era que lo prendió porque 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 269 

don Jorge de Meneses lo tuvo antes de esto con grillos, habiéndo- 
lo querido matar, 

Y tan luego como don Jorge fué preso, los de su bando se jun- 
taron y se fueron á los montes y mandaron un hombre a Fernando 
delaTorre a pedirle palabra de que los acogeria, y que durante todo 
el tiempo que don Jorge estuviese preso serviria á S. M. y haria 
guerra á sus enemigos, y Fernando de la Torre viendo que era de- 
semcio del Emperador y honra de todos nosotros lo hizo con cier- 
tas condiciones^ las cuales Simón de Vera que era Aleare Mayor 
de Témate, no quiso aceptar sin consultarlas primero con los otros 
portugueses que estaban en el monte, porque este Simón de Vera 
fué el que vino con la embajada de todos, y las condiciones que 
le exijia Fernando de la Torre son estas: Que los portugueses en- 
tregasen las armas y hacienda y algunos hijos de algunos princi- 
pales, y que jurasen no hacernos nunca guerra hasta que soltasen 
á su capitán ó viniese de Portugal otra orden; y luego que don Gar- 
cía supo la ida de los portugueses para el monte, se concertó luego 
condón Jorge y lo soltó al cabo de treinta dias que lo tuvo pre- 
so, Y don García se fué a un puerto tres leguas distante de la for- 
taleza teniendo en su poder toda la artillería y la armada, que tal 
fué el concierto que hizo con don Jorge de Meneses; y andando en 
estas revueltas se vino el Gobernador Mayor de la isla de Maquian, 
que es una de las cinco islas de la especería que estaba por los 
portugueses, diciendo que él y la mayor parte de la dicha isla 
querían ser vasallos del Emperador, y para firmeza de esto dio 
luego un junco, que es mayor que un parao, pidiendo que le die- 
sen seis castellanos para que le ayudasen a defender la tierra en 
nombre de S. M., los cuales les dio Fernando de la Torro y un 
arcabuz para que se defendiesen, y de ahí a diez ó doce dias fue- 
ron á la dicha isla de Maquian don García Anriquez con una ca- 
rabela y una fusta, un batel y veinte paraos de Ternate en que 
iban sesenta portugueses, y asi fué a combatir la dicha isla y po- 
blación en que los nuestros estaban, y el combate duró dos dias 
con sus noches y al fin de ellas tomaron el lugar y mataron un 
castellano y prendieron otro y mataron mucha gente del lugar, 
y lo robaron, y al tiempo que los portugueses vinieron para 
combatir este lugar, quemaron quinientos quintales de clavo que 



270 



EXPEDICIÓN DE LOAISA 



tenían on la población, y con e3to se volvió don García y vino 
camino de Malaca; y de ahf á pocos dias nuestro comandante 
mandó alguna de nuestra gente con otra de la tierra á lomar una 
población grande de Maquian llamada Ginta, la cual se entregó 
por vasalla del límperador. El rey de Gilolo mandó pedir soco- 
rro á nuestro comandandante y al rey de Tidor píira combatir an 
lugar que es de Quichil de Roes, regidor de Ternate, el cual 
lugar se llama Tuhoabe y está en la misma tierra de Gilolo, y 
Fernando de la Torre Ib mandó cuarenta castellanos y ochocien- 
tos hombres de la tierra amigos nuestros, los cuales se fueron al 
dicho lugar sin poderlo tomar, y teniendo cerco puesto al dicho 
lugar, durante el dicho combate, vieron venir un navio á la vela 
mar á fuera, en demanda del Maluco, y tres de nuestros castella- 
nos fueron al dicho navio á ver que navio era y de donde venia, y 
supieron que venia de España y que eran vasallos deí Empera- 
dor, mostrándoles una bandera real de S. M., por donde conocie- 
ron los nuestros ser verdad, y luego entraron dentro en el navio, y 
uno de ellos se quedó en él, y los oíros dos tornaron ú hacer sabor 
íí Fernando de la Torre y al rey de Gilolo cómo el navio era del 
Emperador. De Tarnate salió una fusta de portugueses al dicho 
navio, sin saber que los nuestros estaban en él, esto fué al día si- 
guiente, y preguntó á los del navi'o de dónde eray de dónde venia, 
y respondieron del navio que venían de Nueva España y que eran 
vasallos del Emperador, y que venían por su mandado ú saber de 
su gente que estaba en las dichas partes, y los de la fusta les dije- 
ron que solamente habían visto á una nave de Castilla, la cual se 
había perdido, y que los castellanos habían hecho un navio pe- 
queño en que todos se habían vuello á Castilla, y que por cuanto 
aquella tierra era de V. A., requerían de vuestra parte al capilan 
del navfo que fuese á fondear al puerto de Tarnate, donde V. A. 
tenia hecha fortaleza, que allí le darían de todo lo que hubiese 
menester, según lo mandaba V. A.; y el capitán les respondió que 
no traía provisión de S. M. para hacer tal cosa, sino que so fuese' 
en derechura á la isla de Tidor, y que después de cumplir lo qua 
le mandaba el Emperador, si no hallase á los castellanos y naves 
on la dicha isla, que entonces se irÍLi á tu fortaleza de Ternate, y 
el capitán del navio requirió al de la fusta de V. A. que lo dejase 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 271 

hacer lo que le mandaba el Emperador, y entonces el capitán de 
la fusta, viendo que no le aprovechaban palabras mandó dar fue- 
go á un tiro grueso que traia, y tres veces le dio fuego, sin que 
nanea prendiese. Los del navio en todo este tiempo no tiraron 
ningún tiro, y los portugueses viendo que la pieza gruesa no que- 
ría dar fuego la comenzaron á descargar y tiraron con otras pe- 
queñas al navio, y luego el navio comenzó también a tirar algu- 
nos tiros y vínole buen viento y fuese al puerto de Gilolo, sin 
hacer ni recibir daño: y al dia siguiente vino un batel de Tarnate 
tripulado por portugueses, y juntamente con la fusta comenzaron 
á disparar lombardadas contra el navio, sin hacerle daño alguno, 
y el navio fué socorrido por una fusta nuestra, y este navio con 
otros dos fueron mandados por don Fernando Cortés, Gobernador 
de Nueva España, que los hizo hacer en la banda del Sur, los cua- 
les vinieron en busca de ^nuestra armada, trayendo por coman- 
dante á Alvaro de Sayavedra Cerón: dos de estos navios se per- 
dieron no se sabe dónde ni de qué modo, y este que vino trajo tan 
buen viaje que llegó en sesenta dias á las tierras de Maluco, y a 
este tiempo Fernando de la Torre mandó preparar el dicho navio 
que vino de España para luego tornarlo a enviar por la misma via 
que vino, y habiendo mandado uno de nuestros paraos en busca 
de mantenimientos para el dicho navio, salió á él Guichil de Roes, 
regidor de Tarnate, con catorce paraos para tomárselo, y viendo 
esto Femando de la Torre, porque todo pasaba á nuestra vista, 
mandó a prisa armar nuestra fusta que el rey de Gilolo nos ha- 
bía mandado hacer, la cual era de diezisiete bancos, para ir á 
socorrer aquel nuestro parao, y Guichil de Roes viendo nuestra 
fusta, se regresó a Tarnate y dijo a don Jorge que se quería toma r 
la fusta de los castellanos, que entonces tenia buen tiempo, por- 
que estaba afuera, y don Jorge mandó armar su galera, despa- 
chándolo en busca de nuestra fusta, la cual a aquella sazón había 
ya tornado dentro de nuestro puerto; esto fué y aconteció a 4 de 
mayo de 528; y como nosotros supimos que la galera nos venía 
ai buscar al puerto, salimosla a recibir con nuestra fusta, y e 
Guichil de Roes con sus paraos se colocó afuera para ver qué 
hacíamos, y habiéndonos colocado costado con costado y después 
de disparar la artillería^ comenzamos unos con otros a lanzadas y 



272 



EXPEDiaON DE LOAISA 



espingardadns unos con otros, de manera que salimos vencedores 
y nos apoderamos do la galera, en la cual murieron ocho portu- 
gueses y prendimos diez y siete, y cinco huyeron; los portugueses 
qup venian en la galera eran treinta y seis y la artillería que 
trnian era la siguiente: una pieza grande, dos camelos (síc), tres 
faicnnetes y catorce versos; y á estos presos los tuvimos reparti- 
dos en nuestras poblaciones de la montaña porque no tentamos 
comodidad para tenerlos juntos, de que se agraviaron diciendo 
que los teníamos entre los moros, y ciertamente que no se podia 
hacer de otra manera, porque carecíamos de fortaleza para tenor- 
ios todos juntos presos, como nos era necesario, y de estos presús 
diez de ellos estaban heridos, los cuales se mandaron curar. Nues- 
tra fusta llevaba esta artillería, a saber, un cañón pedrero y dos 
sacres y dos faleonctes de hierro y dos versos y dos arcabuces. 

A veintidós de Mayo de 528, después de tomada la galera, \Í- 
nieron en socorro de los portugueses desde Malaca seis naves, en- 
tre ellas una galeota y un bergantín, otras tres embarcaciones y 
un junco grande, trayendo por espitan á Gonzalo Gómez de Ace- 
vedo, con ciento cincuenta hombres, y en Maluco, en vuestra 
fortaleza, estaban cincuenta portugueses, los que hacen doscien- 
tos. 

La carabela que llegó de Nueva España fué despachada con bre- 
vedad, y que se regresase por el mismo camino que trajo porque 
así lo mandaba el Emperador y á este tiempo se pasó á nosotros 
un portugués de la fortaleza de Tarnate, llamado Simón de Brito, 
el cual decía que se pasaba á nosotros porque había mnerlí) ú don 
Don Diego Gago, temoroso de que por eso lo prendieran, y que se 
venia al servicio del Emperador, y juró de ser su servidor y vaaa- 
sallo; y porque nosotros teníamos necesidad de piloto, se oEre- 
ció de llevar la carabela á Nueva España, y así tomó cargo de pi- 
loto y fué despachada la carabela, y hallándose á doscientas leguatt 
de Maluco poco mas ó menos, concertóse con otros portuguee>es 
de levantarse con la dicha carabela, y no viendo aparejo para po- 
derlo hacer, por ser pocos, determinó de hurtar el batel del naTÍo 
con otras cosas, y lo puso por obra, por lo cual la nave dejó de 
hocer su viaje, que era seguro que lo habría realizado, y quiso su 
pecado del Símun de Ürito que viniese otra vez lí las mai 



COLECCIÓN HE DOCUMBNTOS 



373 



Femando de la Torro, el cuál lo mandó dogollnr por tenerlo muy 
bim merecido do V, A. y del emperador. 

U carabela anduvo ocho meses perdida ain bnlel al rabo de los 
cuales tornó á arribara] puerto de Tidor, donde estñbamos, y la 
lornnmoB á reparar de nuevo, ó hicimos batel y volvió otra vez á 
salir para Nueva España y anduvo otros seis ú siete roesea ein po- 
der pflSBr y tomó otra vez i't arribar hacia nosotros, la cual carabe- 
la esta segunda vez cuando volvió ya liabiamuü perdido la tierra y 
aii iipabú la carabela de perderse. Después de partida la carabela 
rttRiuló don Jor^e de Menesea á don Jorge de Castro que viniese á 
hflccr lu paces con nosotros, y nos pedían los portagueses que 
biiiauíüit preso» y las galeras que le lomamos con toda la artille- 
rifl y Ifimbien al gefe de Muquían nuestro amigo, y Fernando de 
la Torre le respondió que hablamos tomado la galora peleando en 
buena lid y que el gefe se había puesto en sus manos, que estaba 
lujoulamparo del Emperador, y que estas dos cosas no podía 
ooiiüpiJor, y que haría lo domas y se efectuarían las paces, y con 
telí respuesta se tornó don Jorge do Castro sin arribar á nuda; y 
i¡ eitti tiempo mandamos á Tarnato á un padre de misa de los 
nuaslros para que se fuese allá lí confesar coa otros padres, y don 
Joi^B líe Meneses lo mandó prender con grillos y lo tuvo así preso 
cello mese», cuidando de hacer con él, el partido do su voluntad. 
Hftgü saber á V. A. que en octubre del año de 529 falleció el 
rey de Tañíate, y asi el gobernador de Tidor pidió á Fernando de 
Ja Turre embarcación y gente para ir de ahi i'i cincuenta leguas á 
un lugar con que tenia gaerra, dicíéndonos y afirmando que de 
Ttaraato ai podían salir, ni hacer do ahi ninguna hostilidad 
coatra nadie hasta dentro de cuarenta días por causa del luto que 
habÍHii de llevar por la muerte del rey, porque esta era una antí- 
ptó ''ostumhre, la cual Guíchil de Roes, gobernador de Tarnate, 
DO obícrvú porque tan luego como supo que nuestra embarcación 
ettabft afuera y que eramos pocos, él y don Jorge de Meneses con 
todií du gente armada vinieron luego á 29 de octubre, día de San 
Simen y San Judas del dicho año de 529 y amanecieroa sobre 
nusslra población de Tidor, en la cual entraron por fuerza, aco- 
giéndose nuestra gente á la fortaleza de que yo era alcaide mayor, 
y después de liaber eatxado al lugar y de aposentarse en nuestra 




274 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

población^ de allí nos enviaron un hombre con una bandera le- 
vantada para que nos entregásemos. Concertóse que yo saliese de 
la fortaleza con poderes dq Fernando de la Torre mi comandante, 
y que don Jorge de Castro viniese con poderes de don Jorge de Me- 
nesesyque se hiciese lo que concertásemos, y fué asi que nos 
juntamos en medio del camino el dicho don Jorge de Castro y yo, 
y asentamos que nos dejase salir con un nuestro bergantín con 
todo lo que en él pudiésemos llevar y que Guichil de Roes nos 
prestase dos paraos grandes para que en ellos llevásemos todo lo 
que pudiésemos, y que para esto quedase yo en rehenes hasta 
que regresasen los paraos, y esto habia de ser dentro de veinti- 
cuatro horas, y cuando se hizo este concierto seria la hora de me- 
diodía, y el concierto fué que nosotros nos habíamos de ir á una 
población llamada Zamafo que se halla fuera de las islas de la es- 
pecería, y asi se cumplió, pues nosotros embarcando todo lo que 
pudimos en el bergantín y paraos, y todo lo cual quedó á don 
Jorge y cuanto estaba en nuestra fortaleza y todo fue robado tan 
luego como los nuestros partieron, á quien podía llevar mas, y 
también los negros que iban en los paraos robaron cuanto llevá- 
bamos, de manera que solo nos quedó lo que embarcamos en el 
bergantín, y yo quedé en rehenes treinta días hasta que tornaron 
los paraos, al cabo de los cuales me fui donde el comandante, y 
para que se cumpliera todo hasta lo último, se hizo por ambas 
partes un juramento solemne y Dios sabe como se cumplió por 
todos. 

El rey de Gilolo, sabiendo como pasaba todo envió a Zamafo con 
todas sus fuerzas en busca de Fernando de la Torre y de todos 
nosotros, y por fuerza nos trajo a Gilolo, donde estamos hasta el 
presente. 

Á 13 de octubre de 530^ don Jorge de Meneses mandó degollar 
á Guichil de Roes, gobernador de Tarnate, porque él y Guichil 
Catarabuney, gobernador de Gilolo donde estábamos, tenían con- 
certado de matar á don Jorge con todos los portugueses que con 
él estaban y ademas que habían de matar a Fernando de la Torre 
con todos los castellanos para hacerse señores y reyes de las tie- 
rras por ser ambos reyes mozos y gobernarlas entonces ellos, y 
en verdad que estaba asi concertado, porque tan luego como «upi- 



k 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 275 

mos que Guichil de Roes era muerto, enviamos luego á Tarnate 
á saber lo que pasaba, y tan pronto como lo supimos nos pusimos 
en armas, y nuestro capitán por ser todo verdad, y pasadas algu- 
nas cosas entre nosotros, él con muchos de los suyos armados y 
nosotros también listos para pelear, nos pusimos al habla y se 
concertó nueva amistad^ de manera que quedamos amigos por la 
mucha necesidad que teníamos. 

Un jueves 3 de noviembre de 530, llegó Gonzalo Pereira á Ter- 
nate con una galera y un navio y un junco, de cuya armada 
venia por capitán y como Gobernador de la dicha fortaleza por 
mandado de V. A., y á los 20 de diciembre del dicho año asen- 
tamos y conñrmamos nuestras paces de amistad con el dicho 
Gonzalo Pereira, conforme á las que con nosotros hizo don Jorge 
de Meneses, en las cuales paces se conven ia que si se pasasen 
cristianos de una parte á otra, que lo que llevasen robado se de- 
volviese y no las personas, en el cual tiempo se pasaron dos 
hombres de los nuestros donde Gonzalo Pereira, y Fernando de 
la Torre mandó pedir lo que llevaban nuestros hombres, primero 
por ruego y después por requerimiento, al cual Gonzalo Pereira 
respondió mandando dar muchos azotes á quien lo hizo, y con 
todas estas y otras muchas vejaciones que hizo Gonzalo Pereira 
á Fernando de la Torre, no por eso dejó de avisarle por cartas 
como era sabedor que los negros andaban muy revueltos contra 
él y que tuviese buena guardia en la fortaleza, á lo cual el Gon- 
zalo Pereira respondió que no era niño para chuparse los dedos y 
que sabia lo que le cumplía. 

Sábado 27 de mayo de 531 mataron los negros de Témate á 
Gonzalo Pereira, capitán, estando toda la gente de tierra concer- 
tada con el rey de Tidor y con el rey de Bachan y con toda la gente 
de Maluco, á excepción de este rey de Gilolo en cuyos dominios 
estábamos, por que se temieron que lo podíamos saber y descu- 
brir á los portugueses, y Dios nuestro señor no permitió que su 
mala intención fuese adelante como ellos lo quisieran y deseaban y 
solamente fué muerto el capitán y nueve portugueses en la re- 
vuelta, y hubo muchas causas para que sucediese esto, de las 
cuales solo diré á V. A. las dos principales, la primera que Gon- 
zalo Pereira tenia preso al rey, y los principales lo pedian muchas 



i 



276 



EXPEDICIÓN DE LOAiSA 



voces y nanea se loa dio, y ademas también la muerte de Uuichil 
de Roes, que era hombre muy principal. Luego que luó muerto 
Gonzalo Pereira, hubo alguna escisión entre los portugueses 
acerca do quien seria capitán de la fortaleza, de manera que 
hicieron ú Vicente de Fonseca, criado de V. A., y á quien no 
venia de derecho; mas, nos parece de cierto que si Vicente de 
Fonseca no hubiera sido capitán, la fortaleza se perdiera del todo; 
y esto digo á V, A., porque el remedio de olla, después de Dios, 
estuvo en nuestras manos, socorriéndola do mantenimientos y de 
todo lo necesario, según V. A. lo sabrá, y de mí, señor, digo á V. 
A., ya que otro lo deberá hacer; que yo solo le socorrí con diez mil 
gantas de arroz y cuatrocientos fardos de sagú y trescientas 
gallinas y veinte botijas de vino do la tierra y con cien panes 
de sal y con otras muchas cosas de que tenian gran necesidad, y 
fui con mi persona y con catorce hombres mis amigos á la isla 
de Tidor y libré dos portugueses que estaban para matarlos, y los 
hice poner en libertad: todo lo hice con mi persona y hacienda y 
los dos hombres se llamaban Francisco de Saa y Francisco Fer- 
nandez; y algunos otros servicios no refiero á V. A., pui-que dcsno 
quo se informe de mi por otros. 

Kl capitán Fernando de la Torre fué muy requerido, y le daban 
yprnmetian dádivas porque no enviase mantenimientos á nuestra 
fortaleza, Irayéndolc a la memoria los agravios que recibiera de 
los portugueses, y él, desentendiéndose de todo y considerando 
ser cristiano y el parenlezco y razón que enlre V. A, y el empera- 
dor hay, determinó de bastecerlos de todo y ayudar como lo hizo 
y V. A. lo sabrá ser así. El rey de Gilolo conformándose con Fer- 
nando de la Torre, se dio por muy servidor de V. A. y le envía sus 
cartas, y bien puede creer V. A. quo para conservar las islns do 
Maluco tiene suma ne<;esidad de su amistad; y si esta relación 
puede parecer algún tanto diminuta ó no tan copiosa como fuera 
menester, suplico á V. A. que solo atienda á nii intención, que es 
servir á V. A. en todo lo que alcanzan mis flacas fuerzas, y al 
menos va escrita con toda verdad, de que siempre usé: suplico á 
V. A. que con S. M. me sea ayudador y valedor, como también 
le suplico que tenga V. A. memoria de mi como le merezca, y 
mande aquí al Gobernador y al veedor de la hacienda que me 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 277 

favorezcan y honren: yo la recibiré muy grande de V. A. mandán- 
dome escribir dos renglones de como esta le fué entregada: nues- 
tro señor acreciente los dias de vida de V. A. y su real estado 
prospere para su servicio. Yo Fernán de Lemus, contador de S. 
A. en estas partes, que esta hice á ruego de Pedro de Monte 
Mayor, en Cochin, á catorce dias de Enero de quinientos y trein- 
ta y tres, beso 1m reales manos de V. A, — Pedro de Monte Mayor. 



U de Noviembre de 1533 

XLY. — Informe del Consejo de Indias acerca de Simón de Alcazabai 

(Archivo de Indias, 140-7-31.) 

S. C. C. M. — ^Aqui se ha dicho que Simón de Álcazava ha mu- 
chos dias que se fué á Portugal y que esta de asiento y bivyendo 
con el serenísimo Rey de Portugal el tiene cient mili maravedís 
en cada un año de V. M., los cinquenta mili por contino, y los 
cinquentfei mili de ayuda de costas estos se le solían librar 
por contadores y después á su suplicación V. M. se los man- 
do mudar á la Casa de Sevylla donde agora se le pagan. V. 
M. mande proveer en ello lo que fuere su servicio. Guarde y 
acreciente nuestro señor la muy poderosa persona y real estado 
de V. S. C. M., como su real coraron desea. De Madrid á 14 de 
Noviembre de 1533 años. De V. S. C. M. — Muy humildes vasallos 
y servidores que sus Reales manos besan. (El Licenciado D. Gar- 
da?) — El Doctor Beltran. — El Licenciado Juan Perez'Carvajal. — El 
Dador VernaL — El Licenciado Mercado de Peñalosa. — Hay cinco 
rubricas. 

Que de los que estaban que vengan d residir porque hay necesi- 
dad desta provisión que los verá como combenga d servicio de V. 
Af. Respondido, 



EXPEDICIÓN PE MENDOZA 



XLVÍ.—Cdpitiilarion que se touui con Don Pedro ile Mendoza, para 
la rongiiísía del Rio de la Piala 

(Pub. por Torres de Mendoza, 1. XXII, págs. 350-360}. 

El Rey. — Por quanto vos, Don Pedro Mendoza, M¡ crindo y gen- 
til hombre de Mi casa, Nos hizisle relación, que por la mucha 
voluntad que tenéis de Nos servir y del acrecenliimienlo de Nues- 
tra Corona Real de Castilla, os ofrecéis de ir á conquistar y poblar 
las tierras y provincias que hay en el rio de Solís que llaman de 
la Plata, donde estuvo Sebastian Caboto, y por allí calar y pasar 
la tierra hasta llegar á la mar del Sur, y de llevar destos Nuestros 
Reynos, á vuestra costay minsion, mil hombres, los quinientos en 
el primer viaje en que vos habéis de ir, con el mantenimiento 
necesario para un año y cien caballos y yeguas, y dentro de dos 
nños siguientes los otros quinientos hombres, con el mismo ba- 
timento y con las armas y artillería necesaria; y ansí mismo 
trabajareis de descubrir todas las Islas ques tuviesen en parage del 
dicho rio de vuestra gobernación, en la dicha mar del Sur, en lo 
que fuese dentro de los límites de Nuestra demarcación, todo á 
vuestra costa y mincion; sin que en ningún tiempo Seamos obli- 
gado á vos pagar ni satisfacer los gastos que en ello hizierdes, más 
de lo que en esta capitulación vos será otorgado; y Me suplicastes 
y pedistes por merced, vos hiziese merced de la conquista de las 
dichas tierras y provincias del dicho rio, y de las ques tuvieren en 
su parage, y vos hiziese y otorgase las mercedes y con las condi- 
ciones que de yuso serán contenidas; sobro lo qual, Yo mande 
tomar con vos el asiento y capitulación siguiente: 

Primeramente, vos doy licencia y facultad para que por Nos y 
en Nuestro nombro y de la Corona Real de Castilla, podáis entrar 
por el dicho rio de Solís que llaman de la Plata, hasta la mar del 
Sur, donde tengáis doscientas leguas de luengo de costa de gober- 
nación, que comience desde donde se acaba la gobernación que 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 279 

tenemos encomendada al mariscal Don Diego de Almagro, hacia 
el estrecho de Magallanes, y conquistar y poblar las tierras y pro- 
vincias que hubiere en las dichas tierras. 

ítem, entendiendo ser cumplidero al servicio de Dios y Nuestro 
y por honrar vuestra persona, y por vos hazer merced, Prometemos 
de vos hacer Nuestro Gobernador y Capitán General do las dichas 
tierras, y provincias, y pueblos del dicho rio de la Plata, y de las 
dichas doscientas leguas de costa del mar del Sur, que comienza 
desde donde acaban los límites que como dicho es, tenemos dado 
en gobernación al dicho Mariscal Don Diego Almagro, por todos 
los dias de vuestra vida, con salario de dos mil ducados de oro en 
cada un año y dos mil ducados de ayuda de costa, que sean por 
todos quatro mil ducados, de los quales gozeis desde el dia que 
vos hizierdes á la vela en estos Nuestros Reynos, para hazer la 
dicha población y conquista, los quales dichos quatro mil duca- 
dos de salario y ayuda de costa, vos han de ser pagados de las 
rentas y provechos á Nos pertenecientes en la dicha tierra que 
huviésemos, durante el tiempo de vuestra gobernación, y no de 
otra manera alguna. 

Otro sí, vos hacemos merced de título de Nuestro Adelantado 
de las dichas tierras y provincias que así descubrierdes y poblar- 
des en el dicho rio de Solís, y en las dichas doscientas leguas, y 
ansí mismo vos hazemos merced del oficio del alguacilazgo mayor 
de las dichas tierras, perpetuamente. 

Otro sí, vos hazemos merced, para que con parecer y acuerdo 
de los dichos Nuestros officiales, podáis hazer en las dichas tierras 
y provincias hasta tres fortalezas de piedra, en las partes y luga- 
res que más convengan, pareciendo a vos y a los dichos Nuestros 
officiales ser necesarias, para guarda y pacificación de la dicha 
tierra, y vos hazemos merced de la tenencia dellas, para vos y dos 
herederos y subcesores vuestros, uno en pos de otros, quales vos 
noncibrardes, con salario de cien mil maravedís y cincuenta mil 
maravedís de ayuda de costa en cada un año, con cada una de las 
dichas fortalezas que ansí estuvieren fechas, las quales habéis de 
hazer de piedra, a vuestra costa, sin que Nos ni los Reyes que 
después de Nos vinieren. Seamos obligados á vos pagar lo que así 
gastardes en las dichas fortalezas. 



280 KXPBDiaON DE MENDOZA 

Otro sf, por quanto Nod habéis suplicado vos hiziesemos merced 
d^ alguna parte de tierra y vasallos en las dichas tierras» y al pre- 
sente lo dejamos de hazer por no tener entera relación dellas, vos 
prometemos de vos hazer merced, como por la presente vod la 
hazemos, de diez mil vasallos en la dicha governacion, con que 
no sea en puerto de mar ni cabeza de provincia, con la jurisdi- 
cion que vos señalaremos y declararemos al tiempo que vos hi- 
ziesemos la dicha merced, con título de condes; y entre tanto que 
informados de la calidad de la tierra, lo inandamos efectuar» eñ 
Nuestra merced, que tengáis de Nos por merced la dozava parte 
de todos los quintos que Nos tuviéremos «n las dichas tierras, sa«^ 
caudo ante todas cosas dellos, los gastos y salarios que Nos tu*^ 
Mesemos en ellas. 

ítem, vos damos licencia y facultad para que podáis conquistar 
y poblar las Islas que estuvieren en vuestro paraje, questen den- 
tro de los límites de Nuestra demarcación, en las quales, es Nues- 
tra merced, que tengáis el dozavo del provecho que Nos hovieremoa 
en ellas, sacados los salarios que en las dichas Islas pagaremos, 
en tanto que informados de las dichas Islas, que asi descubriordes 
y poblardes en el dicho viaje y de vuestros servicios y travaxos, 
vos mandaremos hazer la enmienda y remuneración que fuéremos 
servidos y vuestros servicios merescieren. 

Y porque Nos habéis suplicado, que si Dios fuere servido qué en 
este viaje muriesedes, antes de acabar el dicho descubrimiento y 
población, que en tal caso, vuestro heredero ó la persona que por 
vos fuese nombrada, lo pudiese acabar y gozar de las mercedes 
que por Nos vos son concedidas en esta capitulación, é no bas- 
tando lo susodicho, y por vos hazer merced, por la presente De- 
claramos, que haviendo entrado en las dichas tierras y cumplien- 
do lo que sois obligado, y estando en ellas tres años, que en tal 
caso, vuestro heredero ó la persona que por vos fuese nombrada, 
pueda acabar la dicha población y conquista y gozar de las mer- 
cedes en esta capitulación contenidas, con tanto que dentro do 
dos años sea aprovado por Nos. Como quiera que según derecho 
y leyes de Nuestros Reynos, quando las gentes y capitanes de 
Nuestras armadas toman preso algún Principe ó Señor eh las tie- 
rraS donde por Nuestro mandado hazen guerra, el i'escate del tal 



COLBCaON DE DOCUMENTOS 281 

señor ó cacique pertenece á Nos, con todas las otras cosas mue- 
ble» que fuesen halladas que perteneciesen á él mismo; pero con- 
siderando los grandes peligros y trabajos que Nuestros subditos 
pasan eñ las conquistas de las Yndias, en alguna enmienda de- 
llos y por les hazer merced, Declaramos y Mandamos que si en la 
dicha vuestra conquista ó governacion, se cativare ó prendiere 
algancaciqueó señor, que de todos los tesoros, oro y plata, piedras 
y perlas que se ovieren del, por via de rescate ó en otra qualquier 
manera, se Nos dé la sesta parte dello> y lo demás se reparta en- 
tre los conquistadores, sacando primeramente Nuestro quinto, y 
encaso quel dicho cacique ó señor principal matasen en batalla, 
ó después, por via de justicia ó en otra qualquier manera, que en 
tal caso de los tesoros y bienes susodichos que del se oviesen, jus- 
tamente ayamos la mitad, la qual, ante todas cosas cobren Nues- 
tros officiales^ y la otra mitad se reparta, sacando primeramente 
Naestro quinto. 

Otro sí, franqueamos á los que fuesen a poblar las dichas tie- 
rras y provincias, por seis años primeros siguientes, que se cuen- 
tea desde el dia de la data desta, del almoxarifazgo de todo lo qne 
llevaren para proveimiento y provisión de sus casas, con tanto 
que no sea para lo vender. 

Otro sí, Concedemos á los que fueren á poblar las dichas tierras 
y provincias que así descubrieren y poblaren en el dicho rio, en 
^1 término de las dichas doscientas leguas, que en los sois años 
primeros siguientes, desde el dia de la data deste asiento y capi- 
tulación en adelante, que del oro que se cogiere en las minas, 
^^'ospagaen el diezmo, y cumplidos los dichos seis años, paguen 
^1 noveno, y ansí descendiendo en cada un año hasta llegar al 
íüinto; pero del oro y otras cosas que oviesen de rescate ó caval- 
gadas ó en otra qualquier manera, desde luego Nos han de pagar 
el quinto de todo ello. 

Así mismo, franqueamos á vos el dicho Don Pedro de Mendo- 
za, por todos los dias de vuestra vida, del dicho almoxarifazgo de 
iodo lo que llevardes para proveimiento y provisión de vuestra 
casa, con tanto que no sea para vender; y si alguna vendierdes 
deIJo ó rescatardes, que lo paguéis enteramente, y esta concesión 
sea en sí ninguna. 



282 EXPEDICIÓN I>E WEXDOZA 

Itom, Cnncetlomos á loa dichos vecinos y pobladores, que los 
sean dados por vos los solares en que edifiquen casas y tierras, y 
caballerías, y aguas convenientes á sus personas, conTorniP á lo 
que se ha hecho y haze en la Isla Española: y ansí mismo le Dare- 
mos poder, para que en Nuestro nombre, durante el tiempo de 
vuestra governacion, hagáis la encomienda de indios déla dicha 
tierra, guardando en ellas las instrucciones y ordenanzas que os 
serán dadas. 

Otro sí, vos daremos licencia, como por la presente vos la Da- 
mos, para que destos Nuestros Boynos ó del Reyno de Portugal ó 
Islas de Cabo Verde y Guinea, vos 6 quien vuestro poder hubie- 
re, podáis llevar y llevéis á las tierras y provincias de vuestra go- 
vernacion, doscientos esclavos negros, la mitad hombres y la otra 
mitad hembras, libres de todos derechos A Nos pertenecientes, 
con tanto que si losllevardes á otras partes ó Islas ó provincias, ó 
los vendicrdes en ellas, los hayáis perdido y los aplicamos á Nues- 
tra Cámara y fisco. 

ítem, qijo vns el dicho Don Pedro de Mendoza, seáis obligado 
de llevar á la dicha tierra un médico y cirujano y un boticario, 
para que curen los enfermos que en ella y en el viaje adolecieren, 
& los cuales, Queremos y es Nuestra merced que de las rentas y 
provechos que tuviésemos en las dichas tierras y provincias, se 
les dé en cada un año de salario, al físico en cinquenta mil, y al 
cirujano otros cincuenta mil, y al boticario veinte y cinco mil, 
los quales dichos salarios, corran y coraicnzen á correr desde el 
dia que se hizieren á la vela con vuestm armada, para seguir vues- 
tro viaje, en adelante. 

ítem, vos damos lieoncia y facultad, para que podáis loner y 
tengáis en las Nuestras atarazanas de Sevilla, todos los bastimen- 
tos y vituallas que ovierdea menester para vuestra armada y par- 
tida. 

Lo qual que dicho es, y cada cosa y parte dello, os Gonccdemoa, 
con tanto que vos el dicho Don Pedro do Mendoza seáis tenido y 
obligado á salir destos Reynos, con los navios y aparejos y man- 
tenimientos y otras cosas que fueren menester para el dicho viajo 
y población, con los dichos quinientos hombres, de Nuestros 
Heynos y otras parles no prohibidas; lo qual ayais de cumplir 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 283 

desde el dia de la data desta capitalacion, hasta diez meses pri- 
meros siguientes. 

ítem, con condición que cuando salierdes destos Nuestros Rey- 
nos y llegardes a la dicha tierra, hayáis de llevar y tener con vos, 
las personas religiosas ó eclesiásticas que por Nos serán señaladas, 
para instrucción de los indios naturales de aquella tierra á Nues- 
tra Santa Feé Católica, con cuyo parecer y no sin ellos haveis de 
hazer la conquista, descubrimientos y población de la dicha tie- 
rra; á los quales religiosos haveis de dar y pagar el flete y mata- 
lotaje y los otros mantenimientos necesarios, conforme á sus 
personas, todo á vuestra costa, sin por ello les llevar cosa alguna 
durante toda la dicha navegación; lo qual mucho vos encargamos 
que así lo guardéis y cumpláis como cosa del servicio de Dios y 
Nuestro. 

Otro sí, con condición que en la dicha conquista, pacificación 
y población y nombramiento de los dichos indios, en sus personas 
y bienes seáis tenido y obligado de guardar en todo y por todo, 
lo contenido en las ordenanzas é instrucciones que para esto te- 
nemos fechas y se hizieren, y vos serán dadas. 

(Estaban en esta capitulación las ordenanzas, conforme a la 
capitulación de Francisco Montejo.) 

Por ende, haziendo vos lo susodicho á vuestra costa, y según y 
de la manera que de suso se contiene, y guardando y cumplien- 
do lo contenido en la dicha provisión que do suso vá incorporada, 
y todas las otras instrucciones que adelante vos mandaremos 
guardar y hazer para la dicha tierra y para el buen tratamiento y 
conversión á Nuestra Santa Feé Catholica de los naturales della. 
Digo y Prometo, que vos será guardada esta capitulación y todo 
lo en ella contenido, en todo y por todo, que según de suso se 
contiene, y no lo haziendo ni cumpliendo ansí Nos no seamos 
obligados á vos guardar y cumplir lo susodicho en cosa alguna 
dello, ante vos mandaremos castigar y proceder contra vos como 
contra persona que no guarda y cumple y traspasa los manda- 
mientos de su Rey y Señor natural; y dello vos mandamos dar la 
presente, firmada de Mi nombre y refrendada de mi infrascrito 
Secretario. Fecha en la Ciudad de Toledo á veinte y un dias del 
mes de Mayo de mil y quinientos y treinta y cuatro años. — Yo el 



284 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

RicY. — Por mandado de Su MngesLad. — Cobos. — Comendador ma- 
yor.— Señalada de Beltran y Jnarez y Mercado. 

SI A..' i.iayo Je Ih^l 

XLVII. — CnpUtilario» real relebradn ron Simón de Alrazaba. 

(Pub. por Torres de Mendoza, I.. XXII, p/ys. 360-3S3 y reprod. en Amu- 
ndtogui, CuetUon deLimife», 1. I, pAg. 40.) 

El Rey.— -Por cuanto vos, Simón de Alcazaba, nuestro criado 
é gentilhombre do nuestra casa, por nos servir, os ofrecéis de 
descubrir, conquistar y poblar á vuestra costa y misión, sin que 
en ningún tiempo seamos obligados nos, ni los reyes que después 
de nos vinieren, á vos pagar, ni satisfazer los gastos que en ello 
hobierdes, mas de lo que en esta capitulación vos será otorgado, 
las tierras y provincias qiio hay en doscientas leguas de costa en 
la mar del Sur, que comienzan desde donde se acaban los limites 
do la gobernación que tenemos encomendada á don Pedro do 
Mendoza hacia el Estrecho de Magallanes, el cual dicho descubri- 
miento y población queréis hacer A vuestra costa, haciendo vos 
las mercedes, y concediendo ú vos é á los poltiadorps las cosas 
que yuso serán declaradas; y nos, considerando vuestra fidelidad 
y celo con que os movéis á nos servir, é la industria y esperien- 
cia de vuestra persona, mandamos tomar y tomamos cerca do lo 
suaodiclio con vos el dicho Simón de Alcazaba el asiento y capi- 
tulación siguiente: 

Primeramente, que vos daremos licencia, como por la présenle 
vos la damos, para que en nuestro nombre é de la corona real 
de Castilla, podáis conquistar, pacificar y poblar las tierras y pro- 
vincias que liobiere por la dicha costa del mar del Sur en las 
dichas doscientas leguas mas coreanas á los límites do la gober- 
nación que tenemos encomendada al dicho don Pedro de Men- 
doza, lo cual hayáis de facer dentro de seis meses desde el dia de 
la fecha desta, estando á la vela con los navios necesarios para 
■ llevar, y que llevéis en ellos, ciento y cincuenta hombres destos 
nuestros reinos de Castilla é de otras partes permitidas; y dentro 
de año y medio y en adelante luego siguiente, seáis tenido y obU- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 285 

gado á proseguir é fenecer el dicho viaje con otros cien hombres, 
con las personas religiosas é clérigos, é con los nuestros oficiales, 
que para conversión de los indios á nuestra santa feé y buen re- 
caudo de nuestra hacienda, vos serán dados y señalados por 
nuestro mandado, a los cuales religiosos habéis de dar y pagar el 
flete y matalotaje y los otros mantenimientos necesarios, confor- 
me a sus personas, todo á vuestra costa, sin por ello les llevar 
cosa alguna durante toda la dicha navegación, lo cuál mucho vos 
encargamos que así hagáis y cumpláis, como cosa del servicio de 
Dios y nuestro, porque de lo contrario, nos temíamos de vos por 
deservidos. 

ítem, vos daremos, y por la presente vos damos, licencia y fa- 
cultad para que si del dicho Estrecho de Magallanes, prosiguien- 
do la dicha navegación, hasta llegar al término de las dichas dos- 
cientas leguas, que, como dicho es, ha de ser el límite de la 
dicha vuestra governacion é conquista, tavierdes noticia de al- 
gunas tierras é islas que al servicio de Dios y nuestro convenga 
tener entera relación dellas, podáis, en tal caso, vos, o la persona 
que para ello señalaredes, con acuerdo de los nuestros oficiales y 
de los dichos religiosos, con que no sean mas de cuatro personas, 
salir á tierra, poniendo por escrito todo lo que consigo llevaren 
cada una de las dichas cuatro personas para rescate, ó en otra 
cualquier manera, é ansí mismo lo que traxeren consigo cuando 
tornasen a los dichos navios, para que de todo se tenga cuenta y 
razón, y se ponga particularmente por escrito la calidad de la 
tierra y moradores y naturales della, é de las cosas que se dan é 
crian en ellas, para que, informados nosotros de la verdad de todo 
ello, proveamos lo que convenga al servicio de Dios y nuestro. 
ítem, vos prometemos que, durante el tiempo de los dichos dos 
años, ni después, cumpliendo lo que por vuestra parte fuerdes 
tenido á cumplir por este asiento y capitulación, no daremos 
licencia á ninguna persona para conquistar ni descubrir las tierras 
y provincias que se incluyeren en las dichas doscientas leguas 
continuadas desde donde se acaban los límites de la gobernación 
del dicho don Pedro de Mendoza, como dicho es; antes lo defen- 
deremos espresamente; y para ello, vos daremos las provisiones 
que fueren necesarias. 



286 EXPEDICIÓN DB ALCAZABA 

Ítem, vos hacemos nuestro gobernador por toda vuestra vida 
do las dichas tierras y provincias que ansí descubrierdes y po- 
blardes en el término de las dichas doscientas leguas, con sala- 
rio de mil y quinientos ducados en cada un año, pagados de los 
provechos que nos tuviésemos en la dicha tierra, é hobiéremos 
on el tiempo de durante vuestra gobernación, y no de otra ma- 
nera, contados desde el dia que vos hícierdos á la vela en estos 
nuestros reinos para proseguir el dicho viaje, sin os divertirá 
otras partes, ni negocios estraños del dicho descubrimiento y 
población. 

Otrosí, como quier que, según derecho y leyes de nuestros rei- 
nos, cuando nuestras gentes y capitanes de nuestras armadas 
loman preso á algún principe ó señor de las tierras por donde, 
por nuestro mandado, hacen guerra, el rescate del tal señor ó 
cacique pertenece á nos, con todas las otras cosas muebles que 
fueren halladas, y pertenecen á él mismo; pero, considerando los 
grandes trabajos y peligros que nuestros subditos pasan en las 
conquistas de las Indias, y en alguna enmienda dellos, y por les 
hacer merced, declaramos y mandamos que si en la dicha vues- 
tra conquista y governacíon, se cautivare y prendíere á algún 
cacique ó señor, que todos los tesoros, oro y plata, piedras y per- 
las, que se cogieren del, por via de rescate, ú en otra cualquier 
manera, se nos dé la sesta parte dello; y de lo domas, se roparlB 
entre los conquistadores, sacando primeramente nuestro quinto; 
y en caso que al dicho cacique o señor principal mataren en ba- 
talla, ó después, porvia de justicia, ó en otra cualquier manera, 
que, en tales casos, de los tesoros é bienes susodichos que de él 
se hobieren, justamente hayamos la mitad, la cual, ante todas 
cosas, cobren los nuestros oficiales, y la otra mitad so reparta, 
sacando primeramente nuestro quinto. 

ítem, vos haremos, y por la presente vos hacemos merced del 
oficio do nuestro alguacil mayor de todas las dichas tierras por 
los dias de vuestra vida, sin salario alguno, con los derechos que, 
según leyes deatos reynos, podéis y debéis llevar. 

Otrosí, vos damos licencia que si á vos, juntamente con nues- 
tros oficiales, pareciere que es cosa necesaria y eonviniente íi 
nuestro servicio de hacer en alguna parte de las dichas dost 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 287 

las leguas una ó dos fortalezas, á vuestra costa, las podéis hacer, 
quédela tenencia de la una dellas vos hacemos merced por toda 
vuestra vida, é de dos herederos, desde agora, con salario de dos- 
cientos ducados en cada un año, de la cual habéis de gozar siendo 
acabada la dicha fortaleza á vista y parecer de nuestros oficiales, 
con tanto que nos^ ni los reyes que después de nos vinieren, no 
seamos tenidos á vos pagar cosa alguna de lo que ansí gastar- 
des, ni del sueldo que la gente que en ella tuvieredes ganase. 

Otrosí, vos haremos merced, y por la presente vos la hacemos, 
de la veintena parte y provechos que nos tuviéremos en la dicha 
tierra, con tanto que no pase de mil ducados en cada un año por 
todos los di as de vuestra vida. 

ítem, es nuestra merced que los mantenimientos, é armas, é 
otras cosas que destos nuestros reinos llevardes este primero 
viaje, no paguen en ellos, ni en los lugares del dicho vuestro 
descubrimiento y población, almoxarifazgo, ni otros derechos al- 
gunos; pero si durante la dicha navegación, saliéredes a tierra a 
algunas partes de nuestras islas é tierra firme do se pagan dere- 
chos, en tal caso, de todo lo que vendiéredes, ó allí dexardes, 
paguéis el dicho almoxarifazgo. 

Otrosí, franqueamos á todos los mercaderes los mantenimien- 
tos y otras cosas que a las tierras de la dicha vuestra gobernación 
se llevaren por término de dos años, dende el dicho dia que vos 
hizierdes á la vela, así por vos el dicho Simón de Alcazaba, 
como por cualesquier personas que con vos fueren á la dicha 
población, ó á tratos de mercaderías, con tanto que si vos, ó ellos 
salierdes á otras partes de nuestras islas ó tierra firme del Mar 
Océano donde se pagan derechos, si sacardes algunas cosas á 
tierra, hayáis de pagar, y paguéis almoxarifazgo de todo lo que 
ansí sacardes. 

ítem, concedemos á los vecinos y moradores en las dichas 
tierras de la dicha vuestra gobernación franqueza del dicho almo- 
xarifazgo de las cosas que llevaren a ellas para su mantenimiento 
y provisión de sus personas é casas por otros dos años luego si- 
guientes, con tanto que no puedan vender, ni vendan lo que ansí 
llevaren: y si lo vendieren, paguen el dicho almoxarifazgo dello y 
de todo lo que así hubieren llevado. 



288 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

Olrnsí es nuestra merced que del oro que en la dicha tierra sp 
cogiere y sacare de minas, so pague el diezmci, y no mas, por 
término de cinco años, que corran desde el dia que llegardos A 
la dichn vuestra gobernación; y pasados los dichos cinco años, 
luego al otro año siguiente, paguen el noveno; é ansí descendien- 
do los otros años hasta llegar ni quinto, el cual quinto nos hayan 
de pagar y paguen donde en adelante dtl dicho oro de minas, 
como dicho os; pero es nuestro merced, y ansí lo declaramos, que 
de todo el oro, perlas y piedras que se hobieren, así de rescates, 
ó cavalgadas, ó se liallare en otra cualquier manera, nos hayan 
de pagar desde luego, y paguen, el quinto de todo ello sin des- 
cuento alguno, el cual término corra desde el dia que os hizler- 
des á la. veta con la dicha armada. 

Otrosí, os prometemos que por término de diez años, y mas, 
cuanto nuestra voluntad fuere, no impornemos, ni mandiirémos 
echar, n¡ poner, en la dicha tierra, é vecinos della, alcabala, ni 
otro derecho alguno de mas del dicho almoxarifazgo. 

Otrosí, permitimos que á los vecinos y moradores de las dichas 
provincias de vuestra gobernación, les sean dadas y iieñalBdas 
por vos las tierras, y solares, y caballerías que, según la calidad 
de sus personas, é de razón, habiendo respeto A la tierra ¿ A lo 
que se ha hecho en la Isla Española, hobiesen menester. 

Otrosí, permitimos que vos el dicho Simón de Alcazaba, con las 
personas que para ello señaláremos, podáis fazer el repartimien- 
to y encomienda de los indios, guardando en ello enteramente 
las ordenanzas que por nuestro mandado vos serAn dadas, é irán 
incorporadas en la cédula que, para la execucion do lo conlonido 
en este capítulo, vos será entregada. 

Otrosí, haremos, y por la presente hacemos, merced, de con- 
sentimiento vuestro, é de ios primeros pobladores que con vos 
fueren á la dicha tierra, de tos derechos de la escobilla é relaves 
de las fundiciones que hicieren, para el hospital y pobres que en 
1a tierra hubiere. 

ítem, defendemos que ninguna persona de las prohibidas para 
pasar á las Indias, no pasen á las tierras de vuestra gobernacioiií 
ni letrado, ni procurador, para usar, ni usen de sus oflcíos, sin 
nuestra licencia y expreso mandado. 



COLECaON DE DOCUMENTOS 280 

ítem, si demás de las mercedes en esta capitulación declara- 
das, hobiese de presente algunas concedidas á la Isla Española, 
que sean convenibles á los moradores en las tierras de vuestra 
gobernación, y no perjudiciales á nuestro servicio, se las manda- 
remos conceder. 

(Aquí se insertaban, como se acostumbraba hacerlo en las ca- 
pitulaciones de esta especie, las ordenanzas expedidas por Gar- 
los V., en Granada, el 17 de noviembre de 1527, las cuales se co- 
piarán mas adelante en la capitulación con Almagro). 

Por ende, por la presente, haciendo vos lo susodicho á vuestra 
costa, é según y de la manera que de suso se contiene, y guar- 
dando y cumpliendo lo contenido en la dicha provisión que de 
suso va incorporada^ y todas las otras instrucciones que adelante 
vos mandaremos guardar é hacer para la dicha tierra, y para el 
buen tratamiento y conversión a nuestra santa feé católica de los 
naturales della, digo y prometo que vos seré guardada esta capi- 
tulación y todo lo en ella contenido, en todo y por todo, según 
que en ella se contiene; y no lo haciendo, ni cumpliendo ansí, 
nos no seamos obligados á vos mandar guardar y cumplir lo su- 
sodicho en cosa alguna dello; antes vos mandaremos castigar é 
proceder contra vos, como contra persona que no guarda y cum- 
ple, y traspasa los mandamientos de su rey y señor natural; y 
dello os mandé dar la presente, firmada de mi nombre y refren- 
dada de mi infrascrito secretario. Fecha en Toledo á 21 dias del 
mes de mayo de 1534 años. — ^Yo el Rey. — Refrendada del comen- 
dador mayor de León. — Señalada del Cardenal y del doctor Bel- 
tmn, y del licenciado Mercado. 



21 (k mayo de 1531 

XL VIIL — Real cédula á fin de que no se pusiesen inconvenientes 
(i Simón de Alcazaba para saca?' navios, mantenimienlos y otras 
cosas. 

(Archivo de Indias, 100-1-16). 

El Rey. — Procuradores, Asistentes, Gobernadores, Alcaldes, Al- 
guaciles é otras justicias ó jueces cualesquier de todas las cibda- 

19 



290 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

des, villas y lugares y puertos de mar dcstos nuestros reynos ó 
señoríos é cada uno de vos en vuestros lugares é jurisdiciones 
a quien esta mi cédula fuere mostrada, salud é gracia: sepades 
que yo mande tomar con Simón de Alcazaba nuestro criado ó gen- 
til-hombre de nuestra casa, cierto asiento é capitulación sobre el 
descubrimiento é población de cierta tierra en las n)ias Indias del 
MarOceano ó para el dicho viaje tiene necesidad de algunos navios, 
mantenimientos é otras cosas, ó me suplico ó pidió por merced 
vos mandase que en el sacar é llevar de los dichos navios é man- 
tenimientos teniéndolos comprados é fletados no les pusieredes 
ni consintieredes poner embargo ni impedimento alguno ó como 
la mi merced fuese, por ende yo vos mando á todos é á cada uno 
en los dichos vuestros lugares é jurisdicciones como dicho es, que 
teniendo el dicho Simón de Alcazaba comprados é fletados cua- 
lesquier navios para el dicho viaje, no le pongáis en ello impedi- 
mento alguno ni les toméis ni consintáis tomar para otra persona 
alguna y le hagáis dar los dichos mantenimientos é cosas nece- 
sarias para su viaje por sus dineros á precios justos é razonables 
y en todo lo que á él'tocare le ayudad é favoresced, como á persona 
que va en nuestro servicio é no fagades ende al por alguna mane- 
ra, so pena de la nuestra merced é de diez mili maravedís para 
la nuestra cámara á cada uno que lo contrario hiciere. Fecha en 
Toledo a veintiún dias del mes de mayo de mili é quinientos é 
treinta é cuatro años. — Yo el Rey. — Refrendada del Comendador 
mayor de León. — Señalada del Gonde^ Bernal é del Dotor Beltran 
é del Licenciado Mercado. 



W dt' julio do 15.'U 

XLIX, — neal cédula para que Siwon de Alcazaba pueda señalar te- 
rrenos d los vecinos r/ue se establecieren dentro de su goberíut- 
cion. 

(Archivo (le Indias, 100-1-16.) 

Don Carlos, etc. — Por cuanto vos Simón de Alcazaba nuestro 
criado y gentil hombre de nuestra casa vos habéis ofrecido por 
nos servir é por bien é acrecentamiento de nuestra corona real 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 291 

de descubrir y conquistar é poblar a vuestra costa é minsion sin 
que en ningún tiempo seamos obligados nos ni los reyes que 
después de nos vienieren á vos pagar ni satisfacer los gastos que 
en ello hicieredes, las tierras é provincias que hay en dosientas 
leguas de costa en la Mar del Sur que comienzan desde donde se 
acaban los límites de la gobernación que tenemos encomendada á 
don Pedro de Mendoza hacia el Estrecho de Magallanes segund 
que mas largamente en la capitulación é asiento que sobre lo su- 
sodicho con vos mandamos tomar se contiene, en la cual hay 
un capitulo del tenor siguiente. — Otro sí permitimos que a los 
vecinos y moradores de las dichas provincias de vuestra gober- 
nación les sean dados é señalados por vos tierras é solares é Tía- 
bal lerías según la calidad de sus personas é de razón habiendo 
respecto ala dicha tierra y a lo que se ha fecho en la Isla Española, 
ovieren menester é guardando y cumpliendo la dicha capitular 
cien el capítulo que de suso va encorporado, por la presente vos 
damos licencia é facultad para que a los vecinos é moradores de 
la dichas provincias de vuestra gobernación les podáis dar é se- 
señalar las tierras é solares é caballerías, según la calidad de sus 
personas y habiendo respecto a la dicha tierra y a lo que se ha 
dicho que hacen en la Isla Española. — Dada en la villa de Valla- 
dolid á tres dias del mes de Jullio del año mili quinientos treirita 
é cuatro — Firmada é refrendada de los dichos. 



19 (le Julio de 1531 

L. — Real cédula determinando las cosas que debían pagarse dere- 
chos de almoxarifazgo. 

(Archivo de Indias, 100-1-lG.) 

Don Carlos, etc. — A vos los nuestros oficiales de las tierras é pro- 
vincias de la gobernación de Simón de Alcazaba, salud é gracia: 
sepades que en la capitulación é asiento que mandamos tomar 
con el dicho Simón de Alcazaba sobre la conquista é población 
de las dichas tierra é provincias hay un capítulo del tenor siguien- 
to. Otro sí franqueamos a todas las mercaderías y mantenimien- 
tos y otras cosas que a las tierras do la dicha gobernación se lleva- 



292 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

ren por término de dos años desde el dicho día que vos hicieredos 
á la vela ansi por vos el dicho Simón de Alcazaba como por 
cualesquier personas que con vos fueren á la dicha provincia ó ¡\ 
tratos de mercaderías con tanto que si vos ó ellos subieredes íi 
otras partes de nuestras islas é tierra firme del mar océano donde 
se pagan derechos, si sacaredes algunas cosas á tierra halláis de 
pagar é paguéis almoxarifazgo de todo lo que á asi sacaredes: por 
ende guardando y cumpliendo la dicha capitulación y capítulo 
que de suso va encorporado^ por la presente vos mandamos que 
por término de dos años primeros siguientes que corran é se cuen- 
ten de el dia que se hiciere a la vela para seguir su viaje & la 
dicha provincia el dicho Simón de Alcazaba en adelante hasta ser 
cumplido de todas las mercaderías, mantenimientos y otras co- 
sas que á esas dichas tierras é provincias se llevaren ansi por el 
dicho Simón de Alcazaba como por otras cualesquier personas 
que con él fueren á la dicha población ó tratos de mercaderías, no 
les pidáis ni llevéis derechos de almoxarifazgo ni otros algunos 
por cuanto de lo que en ello montaren le hacemos merced con 
tanto que si el dicho Simón de Alcazaba ó los que con él fueren á 
la población ó otras partes de nuestras islas é tierra firme del mar 
océano donde se pagan los derechos de Almoxarifazgo de todo lo 
que ansi sacaren, é mandamos á los nuestros oficiales de cuales- 
quier islas ó provincias donde se sacaren las dichas mercaderías 
y cosas que guarden esta nuestra cédula y lo en ella contenido en 
todo é por todo como en ella se contiene é los unos ni los otros 
no fagades ni fagan ende al por alguna manera so pena de nues- 
tra merced é de diez mili maravedís para la nuestra cámara. — 
Dada en la villa de Valladolid a diez é nueve dias del mes de jul- 
lio de mili quinientos treinta é cuatros años. Frmada é refrendada 
de los suso dichos, etc. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 293 



19 de Julio de 1531 

LL — Real cédula complementaria de la capitulación real celebra- 
da con Simón de Alcazaba. 

(Archivo de Indias, 100-1-16) 

Don Carlos, &. — Por cuanto en la capitulación é asiento que 
mandamos tomar con Simón de Alcazaba, criado de mí el Rey é 
gentil-hombre de mi casa sobre la conquista é población de cier- 
tas tierras é provincias que hay en doscientas leguas de costa en 
lámar del sur, que comienzan desde donde se acaban los límites 
de la gobernación que tenemos encomendada á Don Pedro de Men- 
doza hacia el estrecho de Magallanes, hay un capítulo del tenor 
siguiente: Otrosi es nuestra merced que del oro que en la dicha 
tierra se cogiere ó sacare de minas, nos paguéis el diezmo ó no 
mas por término de cinco años que corran desde el dia que llega- 
redes á la dicha vuestra Gobernación é pasados los dichos cinco 
años, luego el otro año siguiente paguéis el noveno é asi descen- 
diendo los otros años hasta llegar al quinto, el cual quinto nos 
hayáis de pagar é paguéis dende adelante del dicho oro de minas 
como dicho es por nuestra merced, é asi lo declaramos que de to- 
do el oro, perlas é piedras que se ovieren asi de rescates y caual- 
gadas ó se hallaren en otra cualquier manera, nos hayáis de pa- 
gar dende luego é paguéis del quinto de todo ello sin descuento 
alguno, el cual término corra desde el dia que os hicieredes á la 
vela con la dicha armada: por ende guardando é cumpliéndola 
dicha capitulación é capítulo que de suso va incorporado, por la 
presente mandamos que por término de los dichos cinco años 
primeros siguientes que corran é se cuenten desdel dia que el di- 
cho Simón de Alcazaba se hiciere a la vela en el Puerto de Sanlu- 
csr de Barrameda para seguir su viaje á la dicha provincia para 
la conquista é población do ella en adelante hasta ser cumplidos, 
todos los vecinos é moradores que al presente en ella están é fue- 
ren de aqui adelante durante el tiempo de los dichos cinco años, 
de todo el oro que cogieren é fundieren que sea verdaderamente 
oro de minas, paguen tan solamente el diezmo é no mas, é cum- 



294 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

piídos los dichos cinco años, paguen el noveno é asi descendien- 
do en cada un año hasta llegar al quinto, el qual quinto nos hayan 
de pagar ó paguen del dicho oro de minas, pero del oro, perlas 
é piedras é otras cosas que se oviere de rescate é caualgadas ó en 
otra cualquier manera nos hayan de pagar é paguen desde luego 
el quinto de todo ello sin descuento alguno, é por esta nuestra car- 
ta mandamos á los nuestros oficiales de la dicha provincia que 
guarden é cumplan esta nuestra carta en todo é por todo como en 
olla se contiene, é porque venga a noticia de todos mandamos que 
esta nuestra carta sea pregonada en las gradas de la Ciudad de 
Sevilla por pregonero y ante escribano público. Dada en Vallado- 
lid, á diez y nueve dias del mes de julio de mili é quinientos é 
treinta é cuatro años. — Yo el Rey. — Refrendada del Comendador 
é firmada del Cardenal é de los dichos. 



19 de Julio do 1531. 

LIL — Real cédula concediendo exención de los derechos de almo- 
xarifazgo a los vecinos que se establecieren en la demarcación de 
Alcazaba de las cosas que llevasen para su fnantenimiento y pr- 
visión. 

(Archivo de Indias, 100-1-16.) 

El Rey. — Nuestros oficiales de nuestra provincia de la goberna- 
ción que tenemos encomendada á Simón de Alcazaba nuestro 
criado é gentil- hombre do my casa, sabed que en la capitulación 
é asiento que con el dicho Simón de Alcazaba mandamos tomar 
hay un capítulo del tenor siguiente. — Iten concedemos a los vecinos 
é moradores en las dichas tierras de la dicha gobernación fran- 
queza del dicho almoxarifazgo de las cosas que llevaren á ellas 
para su mantenimiento é provisión de sus personas é casas por 
de otros dos años é luego siguientes, con tanto que no puedan ven- 
der ni vendan lo que asi llevaren é si lo vendieren paguen el di- 
cho almoxarifazgo dello é de todo lo que asi hobieren llevado: por 
ende yo vos mando que conforme al dicho capitulo que de suso 
va encorporado de todo lo que los dichos vecinos é moradores de 
las dichas tierras é provincias de su gobernación llevaren a ella 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 295 

para su mantenimiento é provisión do sus personas é casas por 
termino de dos años que corran é se cuenten después de com- 
plidos otros dos años que hemos concedido de franqueza á los 
que llevaren mercaderías é mantenimientos é otras cosas a osa 
dicha gobernación, no les pidáis ni llevéis derechos de almoxari- 
fazgo con tanto que lo que asi llevaren ni parte de ello no lo ven- 
dan é que si lo vendieren é parte dello, que de todo enteramente 
nos paguen el dicho almoxarifazgo é mandamos a los nuestros 
oficiales de las islas é provincias donde las dichas cosas se desem- 
barcaren que no las vendiendo no lleven dellas derechos de al- 
moxarisfazgo, pero si las vendieron é dejaren en ellas los han de 
cobrar enteramente, é los unos ni los otros no fagades ende al. — 
Fecha en Valladolid a diez y nueve dias del mes de julio año de 
mili é quinientos é treinta y cuatro años. — Yo el Rey. — Refren- 
dada del comendador Martínez é firmada del Cardenal ó de los 
dichos. 



19 (lo Julio (lo 1531 

Lili. — Real cédula prohibiendo (¡ue hubiese letrados en las tierras 

de la demarcación de Simón de Alcazaba. 

(Archivo (le Indias, 100-1-16.) 

El Rey. — Por cuanto somos informados ó por espcriencia ha 
parescido que de haber letrados o procuradores en las tierras que 
nuevamente se conquistan é pueblan, so siguen en ellas muchos 
pleitos é debates lo cual cosaria si no oviese los dichos letra- 
dos é procuradores agora Simón de Alcazaba nos hizo relación 
que ya sabia como en la capitulación é asiento que con él mandó 
tomar sobre la conquista é población de ciertas tierras é provin- 
cias en la Mar del Sur, proveymos é defendimos que no oviese en 
ellas los dichos letrados é pidioé me suplico lo mandásemos asi 
guardar ó como la mi merced fuese ó por la presente mando 
que agora é de aquí adelante cuanto nuestra merced é voluntad 
fuere no haya en la dicha tierra los dicíhos letrados ni procurado- 
res que usen en ella los dichos oficios ó mando al nuestro gober- 
nador é otras justicias de la dicha tierra que asi lo guarden é 



296 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

cumplan y exeeuten como en esta mi cédula se contiene. — Fecha 
en Vallfl^dolid á diez y nueve del mes de juUio de mili é quinien- 
tos é treinta ó cuatro años.— Yo el Rey. — Refrendaba del comen- 
dador Martinez é ñrmada del Cardenal é de los dichos. 



19 de Julio de 153 & 

LIV. — Real cédula haciendo merced a Simón de Alcazaba de la vein- 
tava parte de los provechos de la tierra. 

(Archivo de Indias, 100-1-16.) 

El Rey. — Nuestros oñciales reales de la Gobernación de la tie- 
rra é conquista que habemos encomendado á Simón de Alcazaba , 
así á los que agora sois como á los que sean de aquí adelante, 
sabed que en la Capitulación y asiento que sobre la dicha pobla- 
ción é asiento mandamos tomar con el dicho Simón de Alcazaba, 
hay un capítulo del tenor siguiente. Otro si vos haremos merced 
é por la presente vos la hacemos de la veintava parte ó provechos 
que nos tuviéremos en la dicha tierra con tanto que no pasen de 
mili ducados en cada un año por todos los siguientes de vuestra 
vida; y el dicho Simón de Alcazaba nos suplicó le mandásemos 
pagar la dicha veintena, ó como la nuestra merced fuese: por 
ende yo vos mando que si en la dicha tierra toviéremos rentas ó 
provechos, en adelante paguéis al dicho Simón de Alcazaba la 
dicha veintena parte de todas las rentas é provechos que tovié- 
remos en la dicha tierra por todos los dias de su vida, con tanto 
que la dicha veintena no pase de los dichos mili ducados, con- 
forme al dicho capítulo <|ue de suso va encorporado, é tomad 
en cada un año su carta de pago, con la cual é con el traslado 
de esta mi cédula signado de escribano público, mando que 
vos sea rescibido é pasado en cuenta lo que se montare en la 
dicha veintena. Fecha en Valladolid á diez y nueve dias del mes 
de Jullio de mili é quinientos é treinta é cuatro años. — ^Yo kl. Rey. 
— Refrendada del comendador Martinez é firmada del Cardenal 
é de los dichos 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 297 



19 de Julio de 1531 

LV.—Real cédula para que los mantenwiientos , amias y otras cosas 
que llevase Simón de Alcazaba no pagasen derechos, 

(Archivo de Indias, 100-1-16.) 

El Rey. — Nuestros oficiales de las tierras é provincias cuya 
conquista é población tenemos al presente encomendada á Simón 
de Alcazaba, mi criado é gentil hombre de mi casa. El dicho 
Simón de Alcazaba me ha fecho relación que bien sabíamos 
el asiento é capitulación que con él habíamos mandado tomar 
cerca de lo susodicho, en el cual hay un capítulo del tenor si- 
guiente. Iten es nuestra merced que los mantenimientos y armas 
y otras cosas que de estos reynos lleváredes este primero viaje, 
no paguen en ellos ni en los lugares del dicho vuestro descu- 
brimiento é población, almoxarifnzgo ni otros derechos algu- 
nos; pero si durante la dicha navegación saliéredes á tierra á 
algunas partes de nuestras islas a tierra firme do se paguen de- 
rechos, en tal caso de todo lo que vendiéredes é allá dexáredes, 
paguéis el derecho de almoxarifazgo, é me suplicó le mandase 
guardar todos los mantenimientos é armas é otras cosas que el di- 
cho Simón de Alcazaba llevare a esa dicha Provincia, este primero 
^'iaje no le pidáis ni llevéis derechos do almoxarifazgo ni otros 
derechos algunos por cuanto do lo que en ello monta yo le 
hago merced y es nuestra merced y mandamos que si el dicho 
Simwi de Alcazaba durante su navegación desembarcase en al- 
guna isla é provincia de las nuestras Indias donde se nos paguen 
íferecbos de almoxarifazgo, de todo lo que en ellas vendiere ó 
dexare nos aya de pagar é pague los dichos derechos, é que los 
nuestros oficiales de la cual isla é provincia lo cobren del ó 
los unos ni los otros no fagades ende al. Fecha en Valladolid á 
diez y nueve dias del mes de Jullio de mili é quinientos é treinta 
é cuatro años. — Yo el Rey. — Refrendada del comendador Mar. 
tinez é firmada del Cardenal é de los dichos. 



298 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 



10 (lo Julio d.> 1531 

LVL — Real cédula nombrando d Alcazaba Qobernador de las tierras 

que descubriese y conquistase. 

(Archivo (le Indias, iOO-i-16). 

Don Carlos, &. — Por cuanto vos Simón de Alcazaba nuestro 
criado gentil-hombre de nuestra casa, vos abéis ofrescido por nos 
servir y por bien y acrescentamiento de nuestra corona real, de 
descubrir, conquistar é poblar a vuestra costa ó minsion sin que 
en ningund tiempo seamos obligados nos ni los reyes que des- 
pués de nos vinieren a vos pagar ni satisfacer los gastos que en 
ello hicieredes, las tierras é provincias que hay en decientas le- 
guas de costa en la Mar del Sur, é comienzan desde donde se aca- 
ban los límites de la gobernación que teníamos encomendada á 
Don Pedro de Mendoza hasta el Estrecho de Magallanes, segund ó 
mas largamente en la capitulación y asiento que sobre lo susodi- 
cho con vos mandamos tomar, se contiene, en la cual hay un ca- 
pítulo del tenor que sigue: 

Otrosí, vos facemos nuestro gobernador por toda vuestra vida 
de las dichas tierras é provincias que ansí descubrieredes y pobla- 
redes, como sea en el término de las dichas decientas leguas, con 
salario de mili ó quinientos ducados en cada un año, pagados de 
los provechos que nos tovieremos en la dicha tierra é ovieromos 
en el tiempo que durare vuestra gobernación é no de otra manera, 
contados desde el dia que vos hicieredes á la vela en estos nues- 
tros reynos para seguir el dicho viaje, sin vos debertir á oirás par- 
tes ni negocios estraños del dicho, descubrimiento é población: por 
ende guardando la dicha capitulación y capítulo que de suso va 
incorporado, por la presente es nuestra merced é voluntad que 
agora é de aquí adelante para en toda vuestra vida seáis nuestro 
gobernador de las dichas tierras ó provincias y que hagáis é ten- 
gáis la mayor jurisdicion cibil é criminal en la cibdad, villas y 
lugares que en las dielias tierras é provincias hay pobladas é se 
poblaren de aqui adelante con los oficios de Juez que en ellas 
oviere, é por esta nuestra carta mandamos á los consejos, justi- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 299 

cias, regidores, caballeros, escuderos ó personas é ornes buenos 
de todas las cibdades, villas é lugares que en las dichas tierras é 
provincias oviere é se poblaren, é á los nuestros oficiales é demás 
personas que en ella residieren é á cada uno dellos que luego que 
con ella fueren requeridos, sin otra larga ni tardanza alguna sin 
nos mas requerir ni consultar ni esperar ni atender otra nuestra 
carta y mandamiento, segunda ni tercera provisión, tomen é res- 
eiban de vos el dicho Simón de Alcazaba é de vuestros lugares- 
tenientes, los cuales podáis poner é los quitar é admover cada 
que quisieredes é por bien tobieredes el juramento é solenidad 
que en este caso se requiere é debéis facer, el cual ansí fecho vos 
hayan é resciban é tengan por nuestro gobernador é justicia do 
las dichas tierras é provincias por todos los dias do vuestra vida, 
como dicho es, é vos dejen é consientan libremente usar y exer- 
cer los dichos oficios y cumplir y executar la nuestra justicia en 
ella, por vos ó por los dichos vuestros lugares-tenientes que en el 
dicho oficio de Justicia, Gobernador ó Alguacilazgos é otros oficios 
á la dicha gobernación anexos é concernientes podáis poner ó pon- 
gáis, los cuales podáis quitar é admover cada é cuando vieredes 
que á nuestro servicio y á la execucion de la nuestra justicia cum- 
pla, é poner é subrrogar otros en su lugar é oir é librar é deter- 
minar todos los pleitos é causas ansí cebiles como criminales que 
en las dichas tierras é provincias ansí entro la gente que la fuere 
á poblar como entre los naturales dolía oviere ó nacieren, é podáis 
llevar y llevéis vos y los dichos vuestros alcaldes é lugar-te- 
nientes los derechos al dicho oficio anexos é pertenecientes y 
híicer cualesquier pesquisas on los autos en derecho premisas, y 
todas las otras cosas al dicho oficio anexas é concernientes é que 
vos y vuestros tenientes entendáis en lo que á nuestro servicio y 
execucion de nuestra justicia, y población y gobernación de las 
dichas tierras é provincias convenga é para usar y oxercer el di- 
cho oficio cumplir y executar la nuestra justicia, todos so confor- 
men con vos con sus personas y gentes é vos den y fagan dar 
todo el favor y ayuda que les pidierodes é menester ovieredes y 
en todo vos acaten y obedezcan y cumplan vuestros mandamien- 
tos y de vuestros lugares-tenientes ó que en ello ni en parte dello 
embargo ni contrario alguno vos no pongan ni consientan poner 



EXPEDICIÓN DE ALCAZAIÍA 

é á TOS, por la presente vos recibimos é habernos por rescibidft 
los diohos oficios y al nso y exereicio del ó vos damos podeiN 
IncuUad para lo usar y exercer y cumplir y exocutar la nuestri 
íiisticiR en las dichas tierras é provincias y en las cíbdades, vÍIH 
y lugares dellas é sus términos por vos é por vuestros Iagare^~1 
tenientes como dicho es, é quo si por ellos ó por alguno dellos del 
no seáis rescibido é por esta nuestra carta mandamos á cuale*- 
quier persona ó personas que tienen é lovieren las v&m% de nues- 
tra justicia en los pueblos de las dichas tierras é provincias é lue- 
go que por vos el dicho Simón de Alcazaba fueren pequeridos vos 
las den y entreguen é no usen mas dellas sin nuestra ucencia y 
especial mandado, so las penas en que caen é incurren las perso- 
nas privadas que usan de oficios públicos y Reales para que no 
tienen pnder ni Tacultad como por la presente los suspendemos é 
habernos por suspendidos: é otrosí, es nuestra merced que si 
el dicho Simón de Alcazaba entendieredes ser cumplidero á nuM 
tro servicio y á la execucion de la nuestra Justicia que cuaiesqu 
personas de las que agora están é estovieren en las dichas tiern 
é provincias, salgan é no entren ni estén en ellas é se vengan j 
presentar ante nos que vos les podáis mandar de nuestra partís J 
les hagáis della salir conforme á la prematica que sobre esto h» 
bla, dando á la persona que ansí desterrardes la causa porque I 
desterráis, é si vos paresciere que conviene que sea secreta dad; 
la escrita, cerrada é sellada é vos por otra pnrte embindnosel tn 
lado por manera que seamos informados dello, pero habéis de e 
advertido que cuando ovieredps de desterrar alguno no sea sin 
muy gran causa; y otrosí, es nuestra merced que las penas perte- 
nescientes á nuestra Cámara c fisi^o en que vos y vuestros alcal- 
des y lugares- tenientes condenardcs para la dicha nuestra Cáma- 
ra é fisco, las executeisy hagáis executar y dar y entregar al 
nuestro tesorero de la dicha tierra para lo que dicho es, é para 
usar y exercer el dicho oficio de nuestro gobernador de las dichas 
tierras é complir y executar la nuestra justicia en ellas, vos da- 
mos poder cumplido por esta nuestra carta con todas sus inci- 
dencias é dependencias, emergencias, nnoxidadea é conexidades 
y que hayáis é llevéis de salario en cada un año con el dicho oficio i 
de nuestro gobernador, quinientos sesenta y dos mili qulaieiitos í 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 301 

mará vedis en cada un año, contados desde el dia que vos hicieredes 
á la vela en el puerto de Sanlucar de Barrameda en adelante todo 
el tiempo que estovieredes é usardes dicho oficio, los cuales man- 
damos á los nuestros oficiales de la dicha tierra que vos den de 
las rentas é provechos que en cualquier manera hobiéremos en 
la dicha tierra, el dicho salario durante el tiempo que toviere- 
des la dicha gobernación, é no las habiendo en el dicho tiempo 
no seamos obligado A cosa dello é que tomen vuestra carta de 
pago, con lo cual y con el traslado de esta nuestra provisión, sig- 
nado de escribano público, mandamos que les sean rescibidos é 
pasados en cuenta siendo tomada la razón de esta nuestra carta 
por los oficiales que residen en la Gibdad de Sevilla en la Casa do 
la Contratación de las Indias, é los unos ni los otros no fagades 
ni fagan ende al por alguna manera, so pena de la nuestra mer- 
ced é de diez mili maravedís para la nuestra Cámara. Dada en la 
Villa de Valladolid a diez y nueve dias del mes de julio de mili 
quinientos treinta é cuatro años. Firmada ó refrendada' por los 
dichos. 



19 de Julio de 1531 

ÍAII. — Real cédula para que en los diez años primeros no se im- 
pongan derechos de alcabala ni otro alguno^ demás del de almo- 
xarifazgo^ a los vecinos de la demarcación de Alcazaba, 

(Archivo lie Indias, 100-1-16.) 

El Rey. — Por cuanto en la capitulación y asiento que manda- 
mos tomar con Simón de Alcazaba mi criado é gentil hombre de 
mi casa sobre la conquista é población do ciertas tierras é pro- 
vincias que hay en doscientas leguas de costa en la Mar del Sur 
que comienzan desde donde se acaban los límites de la Goberna- 
ción que tenemos encomendada a Don Pedro de Mendoza hacia 
el Estrecho de Magallanes según que mas largamente en la dicha 
capitulación se contiene en la cual hay un capítulo del tenor si- 
guiente: Otrosí, vos prometemos que por término de diez años é 
mas cuanto fuere nuestra voluntad no impornemos ni mandare- 
mos hechar ni poner en la dicha tierra é vecinos della alcabala 



302 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

ni otro derecho alguno demás del dicho Almoxarifazgo: por ende 
por la presente guardando é cumpliendo la dicha capitulación é 
capítulo suso encorporado prometemos que por término de los di- 
chos diez años é mas cuanto nuestra voluntad fuereño impornemos 
ni mandaremos hechar ni poner en la dicha tierra é vecinos de- 
11a alcabala ni otro derecho alguno de mas de los dichos de Al- 
moxarifazgo de lo cual mandamos dar la presente firmada de 
mi mano ó refrentada de mi infrascrito Secretario. — Fecha en 
Valladolid á diez y nueve dias deí mes de jullio de mili é quinien- 
tos é treinta é cuatro años. — ^Yo el Rey. — Refrendada del Gomen- 
dador Martínez é firmada del Cardenal é de los dichos. 

17 de Setiembre de 1534 

LVIIL — Declaración que dio Juan de Mazuecos sobre el viage del 
comendador Loaiaa á las Molucas, y de lo ocurrido en aquellas 
islas. 

(Original en el Arch. de Indias en Sevilla, leg. 1.° de papeles tocantes al 
Maluco desde 1519 á 1547, y pub. por Nav., V, 361-366.) 

En la ciudad de Falencia á diez y siete dias del mes de Setiem- 
bre de mil é quinientos é treinta é cuatro años, habiendo jurado 
Juan de Mazuecos, vecino y natural de la villa de Lepe, que es 
en el condado de Ayamonte, el cual por otro nombre se ha lla- 
mado, estando en poder de los portugueses, Juan de Lepe, en 
forma debida de derecho, para declaración del viage que hizo 
el comendador fray García de Loaisa por mandado de S. M. á las 
islas de los Malucos, y lo que en el dicho viage acaesció, asi en 
el camino como en las dichas islas de los Malucos; y lo que en 
ello so cargo del dicho juramento declaró, es lo siguiente. 

Fué preguntado, si fue en la armada de dicho comendador fray 
García de Loaisa que por mandado de S. M. fue a los Malucos, y 
partió de la Goruña el año de mil é quinientos é veinte y cinco. 
Dijo: que este testigo fue por marinero de la dicha armada en la 
nao nombrada Santa María de la Vitoria, que era la capitana, 
en que iba el dicho capitán general, é que sabe que la dicha 
armada partió el dicho año de la Goruña, víspera de Santiago en 
la noche. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 303 

Fue preguntado, cuando llegaron al estrecho de Magallanes- 
¿euiíntas naos embocaron en él? Dijo: que todas las siete naos de[ 
armada embocaron el estrecho, salvo la nao Santi Spiritus, que 
dio al través antes de la boca, y que de las otras seis las dos des- 
pués de embocadas se volvieron, que fueron la nao de D. Rodrigo 
de Acuña y la de Pedro de Vera, y que las otras cuatro siguieron 
el viage y pasaron el estrecho. 

Preguntado: después de pasado el dicho estrecho, ¿qué viage 
llevaron las dichas naos, y en qué partes tocaron y lo que les 
sucedió hasta llegar á los Malucos, y si fueron juntas hasta llegar 
alas dichas islas? Dijo: que después que desembocaron el dicho 
estrecho, fueron juntas hasta cuatrocientas leguas al parecer 
deste testigo, escebto el patax, que a las doscientas leguas se de- 
rrotó, y no pareció mas; y que las otras naos, después de andadas 
las cuatrocientas leguas, se derrotaron cada una por su parte, y 
que en este viage hasta que se derrotaron no tocaron islas, ni 
tierra alguna, salvólas islas de los Ladrones, donde surgieron y 
tomaron refrescos, y allí hallaron un hombre que habia quedado 
del armada de Magallanes, y le tomaron y llevaron consigo, el 
cual se llamaba Gonzalo de Vigo, gallego, y pue después que asi 
se derrotaron, la dicha nao capitana, en que iba dicho capitán 
general y este testigo, siguió su viage para los Malucos, y como 
tiene dicho tocaron las dichas islas de los Ladrones: y siguiendo 
su camino, llegaron á una isla que se dice Zanguin, que es cient 
leguas antes de llegar a las islas de los Malucos, y que allí to- 
maron refresco y siguieron su camino a los Malucos, y llegaron 
á la isla de Batachina a un pueblo que se llama Zamafo; que es 
sabjeto al Rey de Tidori, y en el dicho Zamafo estuvieron tres 
meses adobando su nao; y que en este tiempo vinieron allí dos 
portugueses por mandado del capitán que estaba en Terrenate, 
á requerirles que se fuesen á la dicha isla de Terrenate, á una 
fortaleza que allí tenia el Rey de Portugal, porque aquellas islas 
eran del Rey de Portugal, y que sino lo hacian, que alli cerca 
estaba el capitán Manuel Falcon con un navio armado, y una 
fusta para echallos a fondo, sino lo cumpliesen ó fuesen á la di- 
cha isla de Terrenate; y que el capitán de la dicha nao Capitana 
r€*spondió: que él llevaba mandado del Emperador para ir á la di- 



Kxriíüíaos i)K uoAisA 

clia isia de Tidon, donde estaban gentes de S. M. con unn nns^l 
de factoría con cinco hombres que habían quedado del armada^ 
de Magallanes. Y asi acabada de aderezar su nao, se fueron á tu 
dicha isla de Tidori, donde surgieron, y que luego como la dicha 
nao Capitana salió de la dicha isla de Zaniafo para ir su viagc á 
la dicha isla de Tidori, salió a ellos el dicho capitán del Rey de 
Portugal con la dicha su nao ó carabela, y visto que se ponian en 
defensa, se volvió, y la dicha nao capitana siguió su viage á Ti- 
dori, como es dicho. 

Fue preguntado: en este tiempo, ¿si era vivo el comendador 
fray García de Lonisa, y dónde habia muerto, y quién era capi- 
tán de la dicha nao? Dijo: que no era vivo el dicho comendador, 
porque luego que las naos se derrotaron pasadas las cuatrocien- 
tas leguas, después de haber desembocado el estrecho, como 
dicho tiene, murió el dicho capitán Loaisa de enfermedad, y.— 
murieron también todos los hombres principales que comían cond 
él, casi en tiempo de éuarenta dias. Fue preguntado, si hobo \n*^U 
dicio ó plática de que les hobiesen dado alguna cosa de ponzoña,! 
pues dice que murieron todos los que comian con ól, y en tnn i 
breve tiempo? Dijo: que no se dijo tal cosa, y que por muerte de! j 
dicho capitán Loaisa, como vieron muertos los principales, elí* i 
gieron por capitán á Üarquizano, alguacil del armada, y este Car^^l 
quizano la gobernó hasta que llegaron á la isla de Tidori, y seis ú 
siete meses después. 

Fue preguntado: después que llegaron & la dicha isla de Tido- 
ri, ¿qué gente hallaron en ella, y qué les acaesció? Dijo: que en 
la dicha nao Capitana llegaron ú la dicha isla de, Tidori ciento y 
quince hombres, los cuales entraron en la dicha isla de Tidori, 
como dicho tiene, y allí desembarcaron el artillería, y sus mer^ 
caden'as y comenzaron á hacer un baluarte para su defensa: y 
metiéronse en él con todas sus mercaderías y artillería, y dentro 
de ocho dias que llegaron á la dicha isla de Tidori, vinieron una 
fusta y un bergantín de portugueses tres veces en tres dias á pro- 
curar de echar la dicho nao Capitana á fondo, y para ello lo ti- 
raron ciertos tiros de artillería gruesos, ospecialmente le tiraron 
con un gamello, que seria la piedra tan gruesa y mas que ana 
grande cabeza de hombre; y que la dicha gente de la dicha nao 



COLBCCIOK DE DOCUMENTOS 305 

Capitana se repartió en tres partes para la defensa, la una en la 
nao y las otras dos en la tierra, de donde la defendieron con ti- 
ros de artillería, y los portugueses creyendo que la dejaban á 
fondo, porque la habian dado ciertos tiros de que mataron un 
hombre, se volvieron; y idos los dichos portugueses, visitaron la 
nao para ver si estaba bien acondicionada para volver a España 
á dar noticias á S. M. de lo sucedido en el viage, y halláronla 
que estaba muy comida degusano y que no habia aparejo para 
reparalla, que no podría volver a España; y visto esto, sacaron 
della lodo lo que habia, y quedóse allí hasta que se fue á fondo; 
y acordaron entre todos de estar en la dicha isla de Tidori hasta 
tener algund aviso ó remedio ó mandado de S. M., y que comen- 
zaron á hacer un navio pequeño para vela y remo, para proveer- 
se de cosas necesarias de las islas comarcanas, y aun lo hacian 
apropósito de enviar con él relación á S. M.; y que los portugue- 
ses como tuvieron aviso del dicho navio, enviaron espías á que- 
marlo, y aunque le echaron algunas granadas de pólvora, no se 
quemó. 

Fue preguntado, que pues tenian hecho el dicho navio, ¿por 
qué no le enviaron á España con la relación del dicho viage & 
S. M., como dicho tieile? Dijo: que porque no salió el dicho navio 
tan bueno como ellos pensaron, asi por no ser bueno el maestro 
que lo hizo, como por no tener los aparejos necesarios, y asi lo 
quemaron para cobrar la clavazón. 

Fuéle preguntado que después desto, ¿qué tanto estuvieron en 
h dicha isla, y qué hicieron en ella? Dijo: que después de quema- 
do el dicho navio, por no salir bueno, visto que los portugueses 
desde la isla de Terrena te les venian á darles muchas veces vista 
con nna fusta y con paraoles, que son como canoas, tirándoles 
tiros de artillería y cercándoles la isla, acordó el capitán de hacer 
una fusta de remos para su defensión, y la hicieron en la isla de 
Oilolo que estaba por de S. M., y en ella tenian veinte hom- 
bres castellanos con un capitán y artillería para la defender 
de los portugueses; y hecha la dicha fusta, salieron en ella de la 
dicha isla de Tidori hasta treinta y siete hombres por mandado 
del capitán Hernando de la Torre, que por muerte del dicho Car- 
quizano era elegido por capitán de S. M. y toparon con la dicha 

20 



3Ü(Í EXI'EDICION Dli LOAISA 

fiistn y canoas dp portugueses, que andaban ni derredor de !a di- 
cha isla de Tidori loaibardeándola, y haciendo daüo en plloa y en 
los naturales, los cuales se vinieron á quejar ul ciiiitan del daño 
que recibían, y pelearon con ella, y prendieron treinta hombres 
que Iraia, y los trajeron presos á la dicha isla de Tidori, ecebto 
los que murieron on el roencuontro, que fueron nueve, y do los 
castellanos raurieron cinco ó seis. 

l'ae preguntado, ¿qué tanto tiempo residieron en la dicha isla 
de Tidori? Dijo: que después que alli ilogó la dicho nao capitana, 
eatuvieron tres años en la dicha isla, y en cabo dallos el dicho 
capitán Hernando de la Torre, porque les faltaban bastimentos, 
envió cuarenta hombres á la isla de Bataclñna á comprallos, y 
también porque el gobernador de la dicha isla de Tidori ge lo ro- 
gó y requirió, porque tuvo aviso que los indios de la isla do Te- 
rrenate, con favor de los portugueses, les robaban ciertos lugares 
que el dicho Rey de Tidori tiene en Batachina, los cuales son 
amigos de los castellanos y vasallos del Emperador. Y como el 
capitán del Roy de Portugal, que estaba en Terrenate, tuvo aviso 
de los indios suyos, que de la gente que estaba en Tidori eran sa- 
lidos fuera della los dichos cuarenta hombres, vino con toda In 
gente que tenia el dicho capitán del Rey de Portugal, que se lla- 
maba don Jorge de Menescs, y con los indios de la dicha isla de 
Terrenate, á la dicha isla de Tidori, y entró en ella y tomó la for- 
taleza que tenían hecha los castellanos á manera de baluarte; y 
el dicho capitán Hernando de la Torre, visto que no podia resistir 
con la poca gente que tenia, hizo su partida con el dicho capi- 
tán D. Jorge de Meneses, que les dejase sacar algunas cosas de la 
fortaleza para cargar un navio que alli tenían para su bastimen- 
to, y aunque lo pidió que le dejase ir á la isla de Gilolo, dondo 
estaban los otros veinte hombres, no lo quiso hacer, sino quo se 
fuese á Zamafo, quo es en la isla de Batachina, porque no se pu- 
diese juntar con los otros veinte hombres; y por tenerlos ceiva 
de la dicha isla de Terrenate para poderlos mejor sojuzgar; y asi 
se fue el dicho capitán Hernando de la Torre á la dicha isln do 
Zamafo, con algunos castellanos que le quisieron seguir, porque' 
otros hubo, que visto el mal recabdo y desbarato que le habla ve- 
nido, se fueron con los portugueses. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 307 

Faéle preguntado, ¿qué se hicieron los cuarenta hombres que 
fueron á la isla de Batachina? Dijo: que los veinte y ocho dellos 
se vinieron á juntar con los veinte que estaban en la isla de Gi- 
lolo, porque estaban de alli tres leguas por una traviesa, y que 
los otros doce, uno de los cuales es el dicho Juan de Mazuecos, 
vinieron con feus paraoles a la isla de Tidori á saber donde era 
ido el dicho capitán del Rey de Portugal, si era ido á la dicha isla 
de Tidori, ó á la isla de Batachina, porque no sabian mas de que 
habian salido de la dicha isla de Terrenate, y que como entra- 
ron en la dicha isla de Tidori los siete hombres de los doce los 
tomaron los portugueses, y a este testigo entre ellos, y los otros 
cinco se fueron en una canoa huyendo a Gilolo á juntarse con los 
otros. 

Fue preguntado las mercaderías y artillería y cosas que había 
en la casa de la fatoría en Tidori, demás de lo que por partido 
dieron al dicho capitán Hernando de la Torre? Dijo: que toda la 
artillería llevó el dicho D. Jorge de Meneses a Terrenate á la for- 
taleza del Rey de Portugal, y las mercaderías que dejó el dicho 
Hernando de la Torre que no las pudo llevar, se lo llevaron todo 
los portugueses y los indios que con ellos venian. 

Fue preguntado, ¿si después se juntaron los castellanos todos 
que estaban en Gilolo y en Zamafo, ó qué se hicieron? Dijo: que 
dende a ciertos dias que esto paso, el dicho Hernando de la Torre 
y la gente que con él estaba en Zamafo, se vinieron á la isla de 
Gilolo á se juntar con los castellanos que alli estaban, y se junta- 
ron con ellos, porque en Zamafo estaban enfermos; y que cuando 
este testigo salió de aquella tierra, quedaron todos juntos en la 
dicha isla de Gilolo, que serian por todos hasta cuarenta hom- 
bres. 

Fue preguntado, ¿qué se hicieron los castellanos que se fueron 
con los portugueses cuando tomaron la isla de Tidori, y los siete 
que tomaron después con este testigo? Dijo: que los llevaron to- 
dos ala isla de Terrenate, donde los tuvieron dos meses en la 
fortaleza, y después los llevaron a Malaca, donde- los tuvieron tres 
años sin los dejar salir á ninguna parte, hasta que el goberna- 
dor de la isla los dio licencia para ir a Calicud, y que de alli se 
í pudiesen venir á España; y algunos se han venido a España, y 



31)8 



KXI'KUICION ÜK L0A18A 



otros se quedaron con los portugueses, y algunos murieron, v- 
cuatro dellos son venidos a España, y el uno dellos murió. 

Fue preguntado, ¿qué Im oído decir que se hayan hecho los 
castellanos que quedaron en la isla de Gilolo'f Dijo: que se estu- 
vieron en la diclia isla tres años, y que al cabo dellos enviaron 4 
pedir licencia al gobernador de la India do Porlugnl para vcnirsu 
á I-:spafia, diciendo, que habian sabido que S. M. y el Itoy de 
Portugal hablan hecho concierto sobre lo de Maluco, y que el di- 
cho gobernador se la dio, y que esto ha oido decir. 

l'^ue preguntado, ¿si supu que aportase á aquellas islas una ar- 
mada que envii'i el marques D. Hernando Cortés de la Nueva Es- 
paña"? Dijo; que estando este testigo en la Isla do Tidori cun el 
capitán y gente que ha dicho, vino á aquella isla una carabela, do 
que iba por capitán un Sayavedm, capitán del dicho marques del 
Valle, y que ftUi lomó relación como los hobia bailado alli, y es- 
tuvo en la dicha isla adobando la carabela, y tomando baslimon- 
lo para se volver á la Nueva España y cierto clavo; y que »e fue 
á la dicha isla para seguir su viage lí dicha Nueva España, y que 
el capitán y la gente le dijieron que habían corrido novecientas 
leguas, y que por ser los tiempos contrarios, se volvieron á la di- 
cha isla de Tidori, donde este testigo le víÓ tornar á arribar la fli- 
cha cámbela y tomar mas bastimentos, y torn<5 á irse á la dicha 
Nueva España; é que después oyó decir á uno de los que venían 
en la dicha carabela, que está ahora en España, que después do 
pasadas ochooienlas leguas los faltaron loa bastimentos, y se vol- 
vieron á la dicha isla de Tidori. E que esto es lo que sabe do todo 
lo que le fue preguntado, y porque no sabia escribir, señolólo de 
su señal, y rogó á Üernal Dañas lo firmase por él. — Bernaí Darías. 



A.Y. — Aulos fiscales ron tos hei'eiíeros de Pierios suyelon nobie co- 
hranzfi de. tos suelilns que devengaron en In armida del Com*n- 
dnil'ir Loaisa i/ne salió de la Coniiía pnra el Malm^. 

Perlas preguntas siguientes se han de preguntarlos leslipo* 
que se presentaren para la Información que su Mag. manda que 
se tome de las personas que han venido de Maluco de los quo 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 309 

rueron en el armada de que fué por capitán general el comenda- 
dor Loaisa, a pedimento de los herederos de Santiago de Gue- 
vara. 

i. Primeramente si conocieron a Santiago do Guevara, capiUní 
que fué del patax que aportó en la Nueva España. 

2. ítem si saben que el dicho capitán Santiago de Guevara se 
embarcó en la dicha armada de que fué por capitán general el 
comendador Loaisa y fué en servicio de su Mag. y su sueldo y 
salario. 

3. ítem si saben que después de embarcado y siguiendo su 
viage embocó por el estrecho de Magallanes. 

4. ítem si saben que desde el dicho estrecho de Magallanes con 
fortuna aportó el dicho Santiago de Guevara á la Nueva España 
por la mar del sur en el dicho patax, donde el dicho Santiago 
Guevara murió estando en servicio de su Mag., digan y declaren 
en qué tiempo falleció y cuanto tiempo pudo vivir después que 
embarcó en la dicha armada en la dicha Coruña en servicio de 
su Mag. 

5. ítem si saben que lo susodicho es público ó notorio. — El Ba- 
chiller de Gainza. 

En Madrid, veinte y tres de Diciembre de mil quinientos trein- 
ta y cuatro años, el bachiller de Gainza, en nombre de doña Inés 
del Gano y su hijo, muger de Santiago de Guevara, presentó este 
interrogatorio en el consejo de las Indias de sus Mags. y pidió so 
examinase por él Vicente de Ñápeles ó Juan de Mazuecos que pre- 
sentó por testigos los cuales juraron en forma de derecho. 

El dicho Vicente de Ñapóles estante en esta corte, habiendo 
jurado en forma de derecho depuso lo siguiente: 

1. A la primera pregunta dijo que conoció al contenido en la 
pregunta de trato é conversación que con él tuvo. 

Preguntado por las preguntas generales dijo ques de edad de 
cuarenta años, poco masó menos, éque no le empece ninguna 
de las preguntas de la ley. 

2. A la segunda pregunta dijo que la sabe como en ella se con-* 
tiene, preguntado cómo la sabe dijo que porque el contenido en 
la pregunta vino á aportar y aportó en la Nueva España en la 
banda de la mar del Sur, donde estaba don Hernando Cortes é 



s^ 



310 



EXPEDICIOJI DE LOAISA 



osle testigo se linllú allí » la siizon ú por esto este testigo lo 
sabe. 

:í. A la tercera pregunta dijo que In sal)e como en olla se con- 
tiene, preguntado como la sabe dijo quo porque aportando como 
aportó á do dice en la pregunta antes de esta no pudo ser menos 
sino que pasase é embocase por do la pregunta dice. 

4. A la cuarta pregunta dijo quo lo que de ella sabe es quo 
desde el dicho estrecho con fortuna grande que hizo el dicho San- 
tiago aportó á la dicluv Nueva España por la mar llamada del 
Sur donde fué pública c notorio quel dicho Santiago Guevara mu- 
rió, porque este testigo le vÍdo vivo en la dicha Nueva España en 
la provincia que llaman Teguantepeque é murió en servicio de sa 
Mag. é que cree que murió por el mes de Noviembre ó en fin de 
Octubre del año pasado de mil é quinientos é veinte y seis é que 
pudo vivir después que embarcó en la dicha armada en servicio 
de su Mag. hasta un año y medio, poco mas ó menos, porque esíe 
testigo se halló como dicho tiene cuando aportó en aquellas pai^ 
tes en ellas é luego que murió lo oyó este testigo decir é por 
esto este testigo lo sabe é si fuese lo contrario lo sabria. 

5. A la quinta pregunta dijo quo tuce lo que dicho ha ó en elle 
se afirma é os la verdad para el juramento que hizo. 

El dicho Juan de Mazuecus, vecino de Lepe, testigo jurado en 
forma de derecho, depuso lo siguiente: 

1. .\ la primera pregunta dijo que conoció á los en la pregun- 
ta contenidos de vista é trato é conversación que con ellos tuvo. 

Preguntado por las preguntas generales dijo qucs do edad do 
cincuenta años, poco mas ó menos, ó que no es pariente de las 
partos ni le empece ninguna de las preguntas de la ley. 

2. A la segunda pregunta dijo que la sabe como en ella so 
contiene; preguntado como la sabe, dijo que porque este testigo 
lo vido é se halló presente é fué en la dicha armada é navio é 
por esto sabe lo contenido en la pregunUi. 

3. A la tercera pregunta dijo que la sabe como en ella se con- 
tiene; preguntado como la sabe, dijo que porque se halló en el 
dicho estrecho como la pregunta dice. 

4. A la cuarta pregunta dijo que lo que de ella sabe es que 
deade ol dicho estrecho partieron los susodichos para la isla da 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 311 

Maluco yendo en el dicho viaje en servicio de Su Mag. y el dicho 
Martin Pérez fué en la misma nao donde este testigo iba é el 
dicho Antón Martin en una carabela que se decia el Parral ó 
ambos á dos murieron en servicio de Su Mag., el uno dellos ques 
el dicho Martin Pérez murió en la nao capitana donde esto testigo 
iba é el dicho Antón Martin fué público é notorio que murió en 
la dicha carabela donde iba é quel dicho Martin Pérez é el di- 
cho Antón Martin pudieron servir después que partieron do la 
Coruña en servicio de Su Mag. hasta dieziocho meses poco mas 
ó menos, y este testigo ayudó á enterrar al dicho Martin Pérez 
al tiempo que murió, porque este testigo, como dicho es, se halló 
presente é vio lo demás que la pregunta dice por público é no- 
torio. 

5. A la quinta pregunta dijo que dice lo que dicho tiene é 
en ello se aOrma é no lo firmó porque no supo escribir. 

.... Por las preguntas siguientes se han de preguntar los 
testigos que se presentaren para la información que Su Mag. 
manda que se tomen de las personas que han venido de Maluco 
que fueron de la armada de que fué por capitán general el co- 
mendador Loaisa a pedimento de los herederos de Juan Sebastian 
de el Cano. 

4. Primeramente si conocieron al capitán Juan Sebastian de 
el Cano. 

2. ítem si saben que el dicho Juan Sebastian se embarcó en 
la dicha armada de que fué por capitán el dicho comendador 
Loaisa y fué en servicio de Su Mag. y a su sueldo y salario. 

3. ítem si saben que después de embarcados y siguiendo su 
viaje embocó por el estrecho de Magallanes. 

4. ítem si saben que después de pasado el estrecho y navegan- 
do la mayor parte del viaje el dicho capitán Juan Sebastian yen- 
do en la dicha armada en servicio de Su Mag. murió, digan y 
declaren en que tiempo murió y cuanto tiempo pudo vivir des- 
pués que embarcó en la Coruña en la dicha armada en servicio 
de Su Mag., digan y declaren lo que mas cerca desto saben. 

5. ítem si saben que lo susodicho es público y notorio. — El 
bachiller de Gaynza, 



•*■■- 



312 



EXP&DICION DE LOAISA. 



En Madrid á veinte y tres do Diciembre de mil quinii 
treinta y cuatro años, el bachiller de Gaynza en nombro de doña 
Catalina del Puerto, madre do Juan Sebastian de el Gano, pre- 
sentó este interrogatorio en el Consejo do las Indias de Sus Mags. 
y pidió se examinasen por él Vicente de Ñapóles ó Juan de Ma- 
zuecos á quien presentó por Lcsiigos, los cuales juraron en forma 
de derecho. 

El dicho Vicente de Ñapóles, testigo jurado en forma de dere- 
cho é presentado por el bachiller de Gaynza é preguntado por las 
preguntas del dicho interrogatorio, dijo lo siguiente: 

1. A Ift primera pregunta dijo que oyó decir al dicho capitán 
Juan Sebastian, pero este testigo no lo conoció. 

Preguntado por las preguntas generales dijo ques de edad do 
cuarenta años poco mas ó menos é que no es pariente ni le em- 
pece ninguna de las preguntas de la ley. 

2. A la segunda pregunta dijo queste testigo oyó decir á mu- 
chas personas que fueron en la dicha armada lo contenido en la 
pregunta; preguntado á quien lo oyó decir dijo que no se acuer- 
da mas de haberlo oido decir á muchas personas do la dicha ar- 
mada. 

3. A la tercera pregunta dijo que oyó decir lo en ella conteni- 
do á muchas personas que fueron como dicho tiene en la dicha 
armada por público ó notorio. 

4. A la cuarta pregunta dijo que lo oyó decir como la pregun- 
ta lo dice; preguntado ó quien lo oyó dijo que á muchas personas 
que iban c fueron en la misma nao en que ¡ba el dicho capitán 
Juan Sebastian, los cuales lo afirmaban é decían por cierto ser 
é haber pasado así como la pregunta lo dice. E que cuando mu- 
rió el dicho capitán general dejó al dicho Juan Sebastian por 
capitán é murió en el dicho oQcio, ó vivió después que partió de 
la Coruña once meses poco mas ó méno5. 

5. Á la quinta pregunta dijo que dice lo que dicho tiene é en 
ello se afirmaba é afirmó é es la verdad para el juramento que hi- 
zo é lo firmó. 

El dicho Juan de Mazuocos, vecino de liepe, estante en la Co- 



ruña, testigo jurado en forma de derecho, dijo é depúsolo si- 



guiente: 




GOLECaON DB DOGUBIENTOS 313 

1. Aia primera pregunta dijo que conoció al contenido en al 
pregunta de vista é trato é conversación que con él tuvo. 

Preguntado por las preguntas generales, dijo que es de edad do 
cincuenta años poco mas ó menos, é que no es pariente de las 
parles ni concurren en él ninguna de las preguntas de la ley. 

2. A la segunda pregunta dijo que la sabe como en ella se con- 
tiene, preguntado como la sabe dijo que porque este testigo fué 
en compañía é es é pasa así como la pregunta lo dice, é si el con- 
trario fuese este testigo lo sabria. 

3. A la tercera pregunta dijo que la sabe como en ella se con- 
tiene, preguntado como la sabe, dijo que porque como dicho tie- 
ne, este testigo se halló allí presente é lo vido. 

4. A la cuarta pregunta dijo que la sabe como la pregunta lo 
dice, preguntado como la sabe, dijo que porque, como dicho tie- 
ne, este testigo se halló presente é le ayudó é echar en la mar 
después de muerto é que á lo que este testigo se membra pudo 
vivir después que embarcó hasta que murió, tiempo é espacio de 
once meses poco mas ó menos, é que en todo este tiempo estuvo 
en servicio de Su Mag. hasta que murió en su servicio, siendo ca- 
pitán general el dicho Juan Sebastian en lugar del comendador 
Loaisa después quel dicho comendador Loaisa murió. 

5. A la quinta pregunta dijo que dice lo que dicho ha, ó en ello 
se afirma é es la verdad para el juramento que hizo é no firmó 
porque no supo escribir. 

Kl dicho Don Juan de Areyzaga, clérigo, vecino de la villa de 
Camaya, que es en la provincia de Guipúzcoa, testigo susodicho, 
habiendo jurado en forma debida de derecho é seyendo pregunta- 
do por las preguntas del interrogatorio para la información que 
Su Mag. manda tomar de las personas que han venido de Maluco 
qoe fueron en la armada de que fué por capitán el comendador 
Loaisa, dijo lo siguiente: 

1. A la primera pregunta, que conoció al capitán Juan Sebas- 
tian del Cano por vista é habla é trato é conversación que con el 
dicho capitán tuvo mucho tiempo. 

Siendo preguntado por las preguntas generales, dijo ques de 
edad de treinta é cinco años y que no ha sido sobornado, corruto 
ni atemorizado por ninguna de las partes para que diga el contra- 



314 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

rio (le la verdad en este caso é que no concurren en él ninguna 
de las otras generales de derecho é que ayude Dios á la parte que 
tuviere justicia. 

2. Á la segunda pregunta dijo que la sabe como en ella se con- 
tiene, preguntado como la sabe, dijo que la sabe porque este di- 
cho testigo fué en la armada contenida en la dicha pregunta con 
el dicho capitán, é vio como el dicho Juan Sebastian se embarcó 
é fué en la dicha armada con el dicho capitán general comenda- 
dor Loaisa, é porque vio que iba en servicio de Su Mag. en la di- 
cha armada el dicho Juan Sebastian é que por esto lo sabe según 
dicho tiene, é porque lo oyó decir así públicamente quel dicho 
Juan Sebastian iba en servicio de Su Mag. é a su sueldo é que por 
esto lo sabe según dicho tiene. 

3. Á la tercera pregunta dijo que la sabe como en ella se con- 
tiene, porque este dicho testigo, como dicho tiene, fué en la di- 
cha armada é vio que pasó según é de la manera que en la dicha 
pregunta lo dice ó declara é que por esto lo sabe según dicho há, 
é porque vio como embocaron en el estrecho de Magallanes é pa- 
saron mas de trescientas leguas adelante del dicho estrecho é que 
por esto lo sabe, según dicho tiene. 

4. Á la cuarta pregunta dijo que no sabe este testigo cuando 
murió el dicho Juan Sebastian, ni en que tiempo, ni sabe otra cosa 
desta pregunta. 

5. Á la quinta pregunta dijo que dicelo que dicho tiene é que en 
ello se afirmaba é afirmó é que lo que ha dicho es la verdad, para 
el juramento que hizo é firmólo de su nombre, fuéle encargado 
el secreto de lo que ha dicho é testificado so cargo del juramento 
que hizo. — Don Juan de Areyzaga. 



13 de Soticmbrc de 1535 

LXL — Carta de Diego Caballero al Rey sobre Simón de Alcazaba, 

(Archivo de Indias.) 

S. C. C. M. — Ayer entró en este puerto de Santo Domingo una 
de las naos que el capitán Simón de Alcazaba llevó para pasar el 
Estrecho de Magallaes, y segund lo que dicen, parece que al ca- 



. \ 



COLBCaON DE DOCUMENTOS 315 

pitan mataron ciertos españoles de la misma armada, y toda ella 
se ha perdido y desbaratado. Yo tomé de los mas principales que 
eran en esta nao la información de lo subcedido en este viaje y do 
ello saqué esta relación que con la presente invio a V. M. 

Aquí quedan muchos de los que vinieron en esta nao presos 
por delitos y cosas feas que han hecho, y con la primera nao se 
hará relación de lo que en ello se hiciese 

Muestro Señor la vida y muy alto y muy real estado de V. M. 
guarde y conserve. — De Santo Domingo a 13 do setiembre de 1535 
años. — De V. S. C. M. humilisimo siervo y vasallo que sus muy 
reales pies y manos besa. — Diego Cavallero. 



28 (le Setiembre de 1535 

LXII. — Fragmento de carta de Diego Caballero al Rey sobre Simón 

de Alcazaba. 

(Archivo de Indias.) 

. . . Habrá veinte dias que hice relación de lo sucedido en el viaje 
de Simón de Alcazaba, de como no pudo pasar el Estrecho por 
comenzar el invierno, y que se volvió doscientas leguas hacia el 
Rio de la Plata para invernar y que allí le mataron ciertos capi- 
tanes suyo, y que la nao capitana se habia perdido en la costa, 
y la otra aportó á este puerto, y que de doscientos y ochen- 
ta hombres que hablan ido en el armada, no volvieron mas do 
ochenta. Después de hecha esta relación, platicando mas parti- 
cularmente con algunas personas de las que en este navio vinie- 
ron, he sabido que conocieron del no llevaba muy buen inten- 
ción para lo que convenia al real servicio de V. M., demás que 
dicen que se habia tornado en la mar un Lucifer. . . . 



316 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 



20 do Octubre do 1535. 

LXllI. — Relación hecha por Juan de Mori de la expedición de Simón 
de Alcazaba al estrecho de Magallanes desde que salió de Sanlu- 
car de fíanwneda en reinte y uno de Setiembre de mil quinientos 
treinta y cuatro hasta que llegó á Santo Domingo en Agosto de 
mil quinientos treinta y cinco; dirigida á un amigo suyo de Sevilla. 

1 

(Archivo de Indias, 1-2 ) 

12-19 

Señor. — Porque V.. Md. sepa de mis desventuras hago esta, ya 
V. Md. sabe como partimos del puerto de Sanlucar á veinte é uno 
de Setiembre del año pasado para ir al estrecho de Magallanes, y 
partidos, la nao pequeña, llamada San Pedro, nos hizo luego agua 
por los altos y nos convino arribar á Cádiz para la galafatear; des- 
pués de galafateada salimos de Cádiz, y al salir, la nao capitana 
dio en una peña que está debajo del agua, que llaman el diaman- 
te, que pensamos que eramos perdidos, y la nao salió luego y fué 
adelante y fueron á la bomba y no hallaron gota de agua. 

Allegamos á la Gomera á postrero de Setiembre y allí estaba un 
buzo en una nao y fué debajo del agua á ver el golpe que habia 
dado la nao y halló toda la quilla del codaste de la nao descala- 
brada y sacó un pedazo de la quilla en soslayo, tanto como un 
codo, y en el lugar donde sacó aquello puso mucho sebo y brea 
y lona con un pedazo de cuero, con muchos clavos, de manera 
que tomó el agua que no hacia mas que cuando partimos de San- 
lucar. 

De la Gomera partimos a ocho de Octubre y fuimos nuestra via 
derecha para el estrecho de Magallanes y desde la Gomera hasta 
él, no tomamos tierra ninguna ni reconocimos tierra sino fué el 
cabo de Abreojo y el Rio de Gallegos que es á veinte y cinco le- 
guas del estrecho, sin tomar agua ninguna: allegamos á la boca 
del estrecho víspera de Sant Antón, que es en Enero á diez y siete 
del, y esto porque el comendador Simón de Alcazaba siempre tuvo 
temor de allegar tarde, y a causa de no tomar agua, pasamo^ 



GOLBXICION DE DOCUMENTOS 317 

mucha fatiga, que estuvimos cincuenta dias que no la bebimos, 
ni la habia en la nao, y los gatos y perros bebian vino puro. 

Antes que llegásemos al Estrecho la nao pequeña San Pedro so 
perdió de conserva de con la nao capitana y fué aportar á un puer- 
to que llaman Recife de Leones, perderse ha entre el cabo do 
Abreojo y el Rio de la Plata, y en este puerto de Leones tomó agua 
y después partió de allí y allegó al dicho estrecho ya que se que- 
ría entrar la nao grande y ir su viaje y dejarla. 

Entramos en el estrecho, y á la entrada del, sobre mano dero- 
cha, hallamos una cruz muy alta con letras que decian en el 
tiempo que se habia puesto, y por ella vimos que era de cuando 
V. Md. había pasado con Magallanes, y junto con ella en un rio 
que allí se hace, hallamos una nao perdida con los masteles 
junto á la cruz puestos sobre maderos. Esta nao creo que era de 
della las del comendador Loaisa, y pienso que la do Joan Sebas- 
tian, que se perdió en los bajos que dicen con el sombrero del 
cabo, de sobre mano derecha norte sur. Allí hallamos obra de 
diez y otro ó veinte indios que mostraron con nosotros muchas 
alegrías y fuimos por nuestro estrecho adentro, todavía teniéndo- 
nos sobre mano derecha, y descubrimos otro cabo muy grande y 
pasárnosle, y como le bebimos pasado, prosiguiendo nuestro ca- 
mino, cuanto mas íbamos adelante, nos comenzó a parecer que se 
cerrábala tierra, y como yo había muchas veces platicado con 
V. Md. y me habia dicho que ansí nos parecería, y allegándonos 
cerca della, se descubriría luego: yo lo dije ansí, y fuimos y dcs- 
cobrimos un bocaron harto angosto y entramos por él, y ya que 
estábamos entre los dos cabos del, danos un bulcon muy grande, 
que nos hace volver y llevarnos la mitad do las velas, y fué tan 
recio que parecía querer llevar las naos en el aire, y hubierase de 
perder allí la nao San Pedro, y perdió una ancla y un ayuste, y 
tornamos atrás, y luego otro dia, tornamos á pasar aquella angos- 
tura, y después de pasada, hallamos mas largo mar y todavía la 
nao grande delante, porque Simón de Alcazaba no se conñaba de 
la otra nao, porque el piloto della no era muy diestro, y tuviéndo- 
nos siempre sobre mano derecha porque, como V. M. sabe, so- 
bre mano izquierda es todo anegadizos y fuimos hasta unas dos 
islas que están en mitad del estrecho, que eran bien dentro del 



31 S 



EXPEDICIOS DE ALCAZABA 



veinte y eiiico ó treinta leguas, y éstas se llaman de Los Pájaros y 
delante dellas surgimos, y la chalupa fué hasta ellas, y no iban mas 
que cuatro personas dentro, y en este tiempo que la chalupa fné, 
se levantó muy recio tiempo do suduesle oiiessuduesle, y nosotros 
estábamos muy descubiertos y nos fué forzado levantar las ánco- 
ras y tornar mas atrás á repararnos de aquel temporal; y tornn- 
mos cuatro leguas, y después llegó la chalupa cargada do aves que 
habían muerto con palos en la isla y allí hallaron indios y redes 
de ciervos, de cercados que habían hecho los indios para tomar 
de aquellas aves. 

! en este puerto donde nos reparamos comenzó á cargar muy 
recios tiempos y á nevar y frios, y estovimos alli obra de veinte 
ó veinte é cinco días, que nunca otra cosa hizo, é visto por los 
pilotos y gente de la mar y falores y otras personas como el tiem- 
po siempre cargaba, jiíntanso con el capitán Rodrigo Martínez, 
que era capitán de la nao San Pedro, que, pues el comendador de- 
terminaba de estar alli, que le requiriesen que se saliese del 
estrecho y hácenle todos juntos el requirimiento que se salga é 
vaya lí invernar ú aquel puerto de Lobos en que había estado el 
dicho don Rodrigo Martínez, con le decir el mismo Rodrigo Mar- 
tínez que era muy buen puerto y que habla mucha carne de lo- 
bos y pescado con que se podría sustentíir higente, yque también 
la tierra era muy buena, y que unos indios le habían traído cior- 
tas muestras de oro, y que entre tanto que alli estuviesen, podrían 
entrar por la tierra adentro á buscar poblado de indios. Tantos 
requerimímíentos le hicieron que lo hubo do hacer, aunque le 
posó, y hubo do dar la vuelta atrás y tornará desembocar el dicho 
estrecho, y dejamos una cru?. puesta encima do la misma que es- 
taba de antes. 

Salidos del Estrecho, venimos á aquel mesmo puerto que dicen 
de los Leones ó de Lobos, y allegados allí amarramos muy bien 
las naos á cuatro amarras, porque era un puerto muy pequeño 
y muy seguro y junto con tierra; y después salió toda la gente 
en tierra y comenzaron á armar tiendas y hacer chozas y dije- 
ron que querían entrar por la tiorba adentro y descubrir poblado 
de indios: y el capitán visto esto dijo que era muy bien y que ¿1 
mismo quería ir con ellos é hizo hacer luego muchos aparejos de 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 319 

armas para la entrada y unos sacóles aforrados con lana para la 
gente que no tenían armas de su persona, para que las flechas no 
Je hiciesen mal. 

I luego hizo cuatro capitanes, que fueron Rodrigo Martínez y 
Juan Arias y Gaspar de Sotelo y Gaspar de Avilles, y á cada uno 
dellos dio cincuenta hombres y tomó para su guarda veinte é 
cinco hombres é hízome a mi capitán dellos. Ilabia entre toda 
esla gente cincuenta arcabuceros y setenta ballesteros, é hizo lue- 
go tesorero de su mag. hasta en tanto que su mag. proveía, ó 
h izóme a mí, y contador á un MateoRodriguez, que venia por 
ojcribano de minas, y alguacil hizo a un Lorenzo de Golmenaros; 
alférez a uno que se decia Garasa; y a otro que se decia Diego del 
Rincón y á otro que se decia Sarabia y a otro Megia, cabo de 
escuadra: a uno que se decia Ghaoz, y otro Juan Ortiz y otro Luis 
Italiano, y otro Ñuño Albarez y otro Gehoa de Menaca. 

Luego hizo decir misa á un clérigo y hizo bendecir las ban- 
deras, y bendecidas hizo al clérigo que dijese los evangelios, y 
dichos, hizo tomar juramento a todos los capitanes y oficiales que 
servirían bien é fielmente a su mag. y les serian leales, obedien- 
tes, y á él en su nombre: todos lo juraron y toda la gente, y antes 
lo había jurado otra vez y partió de alli con toda la gente, que 
podían ser obra de doscientos é cincuenta hombres, y llevába- 
mos cuatro versos a cuestas y pólvora y pelotas para ellos, y pól- 
vora para los arcabuces, allende de la que llevaban los arcabuce- 
ros, y a cada hombre dio su mochila de pan en que había veinte 
libras. 

Fuimos por la tierra adentro obra de trece ó catorce leguas y 
como Simón de Alcazaba fuese hombre cargado y algo doliente 
y la tierra muy áspera, adoleció y no pudo ir mas adelante, y 
acordaron todos los capitanes y la gente toda que se tornase á his 
naos con la gente flaca que habia y que eligiese un su teniente 
para que fuese con los capitanes y con la gente, y él les dijo alli 
que mirasen que si se querían tornar á las naos, que se tornasen 
todos porque no quería que entre ellos en el camino hubiese al- 
guna discordia, y que si querían que él fuese con ellos, que él iría 
aunque supiese morir luego, porque no hubiese discordia en ellos. 
Ellos le prometieron que no la habría y que se tornase á las naos 



SXPBDICION DK ALCAZABA 



y eligió por su teniente ñ un Rodrigo de Isla, que es de la n 
ña, liombre muy honrado, y luego hizo venir á los capitanes y 
toda la gente y le juramos al dicho Rodrigo de Isla, y Rodrigo 
Miirtinez se tornó con el comendador porque no podia andar, y 
diéronnie ¡I mi su capitanía, juatamenlo oun la guarda, y el co- 
mendador se partió de lodos nosotros abraznndo á cada uno y 11o- 
rnndo con nosotros como si fuera nuesU-o padre: hizo tantas cosas 
ai tiempo de la partida que era lástima verle. 

Con esto, él so partió para las naos y con él Rodrigo Marlinflíi 
y el maestre de la nao San Pedro, quo so llamaba Juan de Char- 
quagua, y con otra gente flaca que no pudo ir «delante, y nos<j- 
tros fuimos nuestro camino con llevar con nosotros el piloto de 
la nao San Pedro que nos guiaba y llevaba su aguja y estrolubio 
y carta do marear, como si fuéramos por la mar, caminando de 
continuo para el norueste, y otras veces hacia el oeste y fuimos 
bien veinte é cinco leguas de donde nos partimos del gobernador, 
pasando mucha fatiga de sed que no hallábamos agua que beber, 
hasta que allegamos ú un rio que iba por entre dos sierras, y pa- 
recía el agua como la del Guadalquivir y do la misma color, y an- 
si le pusimos nombre. Este rio decia el piloto que iba á dar á la 
baya Sin Fondo; iba muy recio y hondo y algo angosto. En esle 
rio lomamos cuatro indias y un indio viejo, genio muy bestial: 
no teuian que comer sino un granillo como simiente de ancelgna 
y éste tostado y molido con unos guijaros, lo eomian ansi en pol- 
vo y no eomian otra cosa sino cuando mataban alguna oveja, Ins 
cuales hay muchas en esta tierra sino que son muy bravas y co- 
rren mucho. En oslo mcsmo rio tumamos una mansa que Iraia 
un indio y venia de caza con ella, porque con estas mansas ma- 
Uin ellos las bravas á donde hay agua cuando vienen á beber, y el 
indio que la Iraia se nos fue por pies y porque ora de noche. EaUi 
oveja llevaba de carga cinco arrobas. 

Luego preguntamos por señas á las indias que dónde había 
población, é comenzaron íi seíialarquG de la parle del rio. Hicimos 
balsas de palos que cortamos de unoí sauces mimbres que había 
ulli á orilla del rio, que en luda la tierra no habla árboles si olU 
no, y pasamos el rio con liarlo trabajo; lardamos en pasarle un 
dia, y después do pasado, lomamos las indias por guia, junta- 



COLBCCION DE DOCUMENTOS 321 

mente con el piloto, y subimos por unas peñas muy altas, dadas 
ú la ira de Dius, y pasamos dos dias sin hallar agua ninguna, 
donde pasamos mucho trabajo, y fuimos á bajar por unas peñas 
muy úgrus y dimos en un rio muy hermoso, que iba entre aque- 
llas peña», todo cercado de árboles do estos mimbres, y esto no 
mas do cuanto decía la orilla del rio; este rio pasamos luego á 
v*do porque se vadeaba por algunas partes, aunque con trabajo, 
yescomenzamxJS á subir otras sierras muy mas altas, y anduvi- 
mos otros dos dias sin hallar agua, hasta que hubimos de topar 
otra vez con este mismo rio que iba dando vueltas, y comenza- 
mus ñ pescar en él sin carnada ninguna y sacábamos muy gran- 
des pescados que parecian salmones los mejores del mundo, y 
anduvimos por aquel rio arriba mas de diez ó doce dias sin hallar 
Ci»sa ninguna, y en este tiempo acabóse el pan de las raochillas, 
y la» gentes y los capitanes escomenzaron á no querer ir adelante, 
aanciue las indias que llevábamos y otras tres que habíamos to- 
mado en este otro rio nos daban señas que mas adelanto había 
pulflado, é señalaban que traían el oro en las orejas y en los 
homlros en mucha cantidad, y señalaban de andadura de cinco, 
}' no sabimos sí decían lunas, o meses, ó dias, sino que siempre 
señalaban cinco, y, como digo, los capitanes iban de muy mala 
gniui, y amotinan la gente y hacen con el teniente de gobernador 
que se torne para las naos, harto contra su voluntad y contra la 
mía, porque nosotros decíamos que pues no había qué comer ni 
aun yerbas sino raíces do apio y habíamos de volver noventa ó 
cien leguas ú las naos, que mejor era irlas adelante por aquel rio 
arriba y que nos sustentaríamos con aquel pescado y con agua, 
que era muy buena, y que luego hallaríamos pueblos: ellos como 
estaban de ruin propósito, como después pareció, no quisieron, 
y nos hubimos de tornar; y dende ú dos dias que nos tornábamos, 
una noche estando el teniente de gobernador y yo en nuestras 
tiendas, que pasábamos juntos, vienen allí los capitanes Juan 
Arias y Soleto, tienen nos en palabras, y luego vinieron los alfé- 
rez y cabos de escuadra, con toda la gente, con sus arcabuces 
armados y ballestas y lanzas, y des que los vieron ios capitanes, 
nos dijeron que nos diésemos ya presos, y nos hubieran muerto 
siX^íP* yi^iisstrftScñora no nos guardaríin; y prenden al dicbo 




322 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

teniente y á mí y á un hermano mió y ú otros hombres do la 
guardia, y publican luego y dan pregones que van á tomar las 
naos y á matar á Simón de Alcazaba, y porque no le avisásemos 
nos prendían y aun concertaron de nos malar y no nos dejaron 
cosa ninguna ni aun qué comer; y queríannos dejar allí atados, 
otros querían descargar los arcabuces y ballestas en nosotros, 

Y luego los dos capitanes se conciertan que el capitán Sotelo 
fuese delante con una parte de la gente á las naos y las tomase y 
matase al dicho gobernador, y c! otro capitán Juan Arias, con la 
otra parte de la gente, viniese con nosotros y nos trajese presos. 

El capitán Sotelo fué adelante con la dicha gente, porque él no 
podía andar mucho, invia delante á un Chaoz y á un Ortiz, con 
parte de la gente, para que Fuesen á las naos y se pudiesen entrar 
en ellas, las lomasen y matasen al dicho gobernador: los cuales 
fueron y con personas que estaban en las naos con Simón de Al- 
cazaba, que les dieron favor y ayuda para ello, que es Hodrígo 
Martínez, y el maestre, entraron de noche en las dichas naos y 
mataron al dicho comendador, que estaba en un camarote echa- 
do, y le dieron de puñaladas y le echaron luego á ía mar, y otros 
fueron á una cámara en que dormia el piloto de la nao y mátanlo 
y échanle también á la mar. Un hermano mío mochadlo, que 
había quedado con el Comendador, como oyó las voces que dá 
el Comendador, levántase en camisa, con un machete en las ma- 
nos y salia debajo del castillo de popa, y en saliendo á la escalera 
para ir á la puente, encontró con cuatro ó cinco hombres que 
guardaban aquel paso con sus espadas sacadas, y derroca uno 
luego, y tómalo las armas, y como iba desnudo y era mochacho 
diéronlo do cuchilladas y estocadas y mátanle también y échanlo 
en la mar: y en toda la nao no hubo hombre que saliese ni aun 
do la otra, aunque estaban juntas y podían entrar por la una en 
otra; y muerto el gobernador y los demás, asentáronse á comer, 
ansí los quo vinieron de fuera como los '^ue estaban dentro, con 
mucho placer de lo hecho. 

Después de hecho esto, luego otro día entraron loa capitanes 
en las naos y preguntaron luego por mis arcas y de mis herma- 
nos y donde teníamos nuestras ropas, y toman cuatro cajas de 
ropa, que valían quinientos ducados, y repártenla entre sí y ou- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 323 

Ire toda la gente, sin me dejar á mí, ni al otro hermano que me 
quedaba, una camisa que vestir, porque ya hacian cuenta que 
éramos muertos. Y el teniente de gobernador porque al primero 
rio elJuan Arias nos dejó allí encomendados a unos para que 
nos matasen, y tuvimos tales mañas que nos escapamos y nos 
escondimos y estuvimos cuarenta dias sin comer pan, ni otra 
cosa sino raices de apio, y después que supieron que éramos es- 
capados y que veníamos a las naos, nos mandaron que no allegá- 
semos aellas con dos leguas, sino que si nos hallaban en el dicho 
término nos matarian: visto por nosotros, nos hubimos de tornar 
y estuvimos allí otros quince dias y ellos con propósito de nos de- 
jar allí. 

Visto cómo determinaban de se ir ellos á robar todas las naos 
que fuesen á las Indias, ansí de su Mag. como de cualquiera otro, 
y que tenian sacada toda la artillería y armas de la nao San Pedro 
V muchos vinos y mercaderias, y armada la nao grande, porque 
era muy grande velera, escribí una carta al maestre Juan de 
Echarcuagua y á otros marineros vizcaínos, en que les decia que 
me espantaba mucho dellos, siendo ellos hidalgos y vizcaínos, y 
estar en las naos con los capitanes y consentir tal cosa y que no- 
sotros fuésemos maltratados: ellos hablaron con los capitanes y 
con intercecion dellos, nos mandaron que viniésemos donde es- 
tábamos, pero que no entrásemos en las naos ni allegásemos a 
ellas y que nos quedarla la nao pequeña, sin marineros ni piloto, 
en que nos fuésemos para España: de manera que con este con- 
cierto venimos de donde estábamos y hicimos rancho frontero de 
las naos y estuvimos, allí otros diez ó doce dias. 

Durante este tiempo, entre el capitán Juan Arias y Sotelo reinó 
envidia y discordia, y los alférez y sus aliados sobre quien habia 
de ser capitán y señor de todo, y el capitán Juan Arias echó al 
Sotelo de la nao grande y que se fuese á la pequeña, y quísose 
luego partir con su dañada voluntad de ir á robar á toda ropa y 
llevaba consigo bien cincuenta piezas de artilleria y cincuenta 
arcabuceros y setenta ballesteros y los mejores marineros: visto 
esto y que cuando pensábamos que teníamos algún remedio en 
la nao pequeña que nos dejaban, no tuvimos nada, por el otro 
estar dentro con sus aliados. Hablamos con el maestre y mari- 



324 EXPEDICIÓN DI5 ALCAZABA 

ñeros vizcaínos, como ya otras muchas veces habíamos hablado, 
y tes dijimos qiio mirasen lo que hacían y que su Mag. no áeria 
dello servido que fuesen á robar sus naos y á sus súdilos y vasa- 
llos, lo cual ellos visto, por no ser traidores, como ellos, y por^iue 
no los matasen, porque cada día tos amenazaban; una mafiana 
después que habían hecho su guardia muy bien con treinta ó 
cuarenta hombres que tenían de su guarda, sallan con ellos sielo 
ú ocho vizcaínos y monlafieses con sus espadas y rodelas y á los 
de la guarda hácenlos sallar al batel y á los capitanes y alférez y 
Cabos de escuadra préndenlos en sus cámaras. 

Después de hecho esto y presos los capitanes, llaman á Juan de 
Llerena, escribano del gobernador, y hace sus autos el maestre 
Juan de Eeliarcuagua, cómo en nombre de su Mag. tomaba las 
naos á aquellos traidores que habían muerto al gobernador y es- 
taban para ir á robar; y luego pusieron una bandera de su Mag. 
en la gavia, con muy grande grita, diciendo, vivasu Mag., y tiran 
tres piezas de arlilleria de alegría y que pues no había goberna- 
dor ni justicia, que él, en nombre de su Mag., tomaba la vara de 
justicia para la hacer ú quien se la pidieso y para castigar á los 
culpados que habían sido en la muerte del gobernador. 

Hocho esto, mandónos llamar á raí y ú Rodrigo de Isla y a mi 
hermano y requirióme si quería acusar la muerte de mi hermano 
y del gobernador y entregáronme al hijo del comendador, que 
había escapado la noche que mataron á su padre por muy grande 
ventura, y hácenme curador del, y hecho, acuso de todos aquellos 
que se hallaron culpados por la información y hacen su infor- 
maeíon, y hallan culirados á los dichos capitanes y alférez y cabos 
de escuadra y í oíros seis 6 siete, y túmanles sus confesiones y 
tomadas á los capitanes Juan Arias y Sotclo, córtenles las cabe- 
zas y á los alférez Carasa y Hincón y Orlíz y Chaoz empózonlos 
con pesa al pescuezo, y ó un Juan Gallego y á un Halcón ahorca- 
ron: otros tres de Lebrija huyeron por la tierra adentro, que no 
se pudieron hallar. Después de hecha esta juslicía, hacen mas 
información y prenden á Rodrigo Martínez y á un Alejo García y 
á Ñuño Alvarez, portugués, porque los hallaron culpados y se 
querían levantar con la nao San Pedro, y tiénenlos presos en )a 
nao capitana mas de treinta días. 



--- * 



COLECCIÓN DK DOCUMENTOS 325 

En este tiempo mándanme la gente toda que tome á cargo la 
nao San Pedro y sea capitán della para que no se hiciese en ella 
cosa que fuese en deservicio de su Mag.: yo lo aceté, visto las 
cosas como estaban, y toda la gente mo recibió y juró por capi- 
tán y échanme dentro della ochenta hombres de los mas revol- 
tosos que habia en el armada y que hablan sido todos en la muer- 
te del gobernador Simón de Alcazaba, sin me dar mas que cuatro 
ó cinco quintales de pan y la mitad dello podrido sin otro man- 
tenimiento ninguno, sino una poca carne de lobo que yo tomé, y 
mándame que vaya á San Juan de Puerto Rico ó aquí á Santo 
Domingo y danme mi derrota y que nos hiciésemos muy buena 
compañía. 

Partimos del puerto de los Leones la nao capitana primero, 
porque la nao San Pedro no era tan buena velera y también por- 
que los marineros que llevaba no oran muy diestros en el oficio, 
y estuvimos mas tres horas después de partida la capitana, que 
no pudimos salir nosotros y fuimos alcanzarla mas de cuatro 
leguas de allí, y en el camino cerca de la capitana vimos la cha- 
lupa en que iba Rodrigo Martínez y Alejo Garcia y Ñuño Alvarez, 
que los enviaba el maestre á tierra y los dejaba desterrados. Ve- 
nimos la nao San Pedro y la capitana en conserva dos dias juntas 
con muy buen tiempo, a cabo de los cuales, la nao capitana se 
perdió de conserva de con la nao San Pedro, con harta culpa 
suya, porque la nao San Pedro llevaba el farol, a causa que la 
nao capitana era mejor velera, para que si San Pedro anduviese 
mucho, que la nao capitana la alcanzase, y si anduviese poco, la 
esperase, y mas hallándose siempre a barlovento de nosotros; la 
causa por qué nos dejó no lo sabría decir mas de cuanto no fué 
buena. Visto la gente que yo llevaba que la nao capitana no pa- 
recía y que yo iba solo en la nao con Rodrigo Isla, que venia por 
maestre, y con mí hermano y algunos pocos, que no serian cinco 
personas, escomienzan á hacer de las que solían y amotínanse 
todos y escomíenzan á hacer requerimientos y á protestar contra 
mí, muertes y escándalos y derramamientos de sangre, y buscan 
porras de hierro y pies de cabra para me matar y alzarse con la 
nao. Yo, visto que aun los motines no oran olvidados y recelán- 
dome que no me matasen, y condoliéndome de los marineroSi 



326 EXPEDiaON DE ALCAZABA 

mandé prender unos catorce dellos de los mas principales, como 
á personas amot'madores de gentes y meterlos debajo de una 
escotilla, y los traje presos algunos dins hasta que vi que la genio 
habia cobrado algún temor y estaban mas mansos y los mandé 
soltar. 

De manera que visto que no traia mantenimiento en la nan y 
que la gente venia muy fatigada de hambre á causa que los ma- 
rineros no comian mas que á dos onzas de pan por dia y los sol- 
dados a una, porque no trabajaban y los marineros sí, y que en 
ninguna manera "podía lomar á Santo Domingo ni a San Juan, si- 
no que moriríamos antes de hambre, hice que arribásemos al 
Brasil para tomar algún bastimento, aunque no llevásemos res- 
cate ninguno á causa de lo llevar todo la nao capitana y no nos 
querer dar ninguna cosa dello, y á cabo de cincuenta dias que 
partimos del puerto de los Leonesj llegamos al Brasil con harto 
trabajo, comiendo los cueros de las entenas, en un puerto que 
llaman Baia de Todos Santos, muy gentil baia y grande, la cual 
boia tiene siete islas dentro de sí y muchos rios. 

En esta baia hallamos un portugués que habia veinte é cinoo 
años que estaba allí entre los indios, y con él otros seis ó siete 
portugueses que habian quedado alli de una armada del Portu- 
gal que se habia perdido en aquella costa. Y este portugués me 
dio lo que tenia, que es la comida de aquella tierra, harina de 
un palo que dicen yuca, y algunas batatas y raíces de apio, y 
harto poco; y allí cierta gente de la que yo llevaba saltó en tie- 
rra y los indios los pusieron cual su madre los parió, y aun según 
después supe, estuvieron para los comer si no fuera por un otro 
hidalgo portugués que estaba alli que lo estorbó al oiro, porque 
es peor que los indios y comen carne humana. 

Estando tomando este mantenimiento, vimos un dia venir la 
chalupa de la nao capitana y allegó á bordo con dÍoz y siete hom- 
bres y los mas dellos flechados: preguntada lu causa cómo venían 
ansí, dijeron que la nao capitana era perdida en aquella misma 
costa y que habia dado bote á tierra una noche ánles que ama- 
neciese, en una isla que está junto á la tierra que llaman Tiuore, 
y que toda la gente habia escapado en los bateles y en la chalu- 
pa y habian salido en tierra y que los indios, los primeros ocho 




COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 327 

dias que les habían hecho buen recogimiento, á cabo de los 
cuales saltaron en ellos un dia, estando ellos descuidados, y flé- 
chanlos y mátanlos, que no queda ninguno sino estos diez y 
siete; y después yo torné á mandar allá la mesma chalupa con 
este portugués, que sabia la lengua, para que recojiesen algunos 
cristianos, si estuviesen escondidos por los matos, y fueron, y 
hallaron otros cuatro, que eran veinte ó uno. Perderse ha la nao á 
diez y ocho ó veinte leguas de donde nosotros estábamos, dia de 
Santiago. Murió alli el maestre y Juan de Llerena, y otros mu- 
chos, en cantidad de noventa personas. Preguntados á qué venian 
al Brasil, dicen que á tomar bastimento, de lo que tenian poca 
necesidad. 

En la baia de Todos Santos tomé todo el bastimento que pude, 
que fué tan poco, que nos puso en harta necesidad, y hube dar 
por ello á aquel portugués la chalupa y una pipa de vino y otras 
cosas, y porque, como digo, teníamos poco bastimento y éramos 
mucha gente y los tiempos muy contrarios para ir á España, 
acordamos de venir aquí á Santo Domingo, por ser mas cerca y 
tener los tiempos y las aguas favorables, y allegamos á esta ciu- 
dad de Santo Domingo, dende á cuarenta dias que partimos de 
la baia, sin cosa ninguna de comer. 

Llegados aquí, pensando haber algún refrigerio de tantos tra- 
bajos, el presidente y oidores de esta Real Audiencia se quisieron 
informar de todo como habia pasado, y informados, manda pren- 
der catorce hombres que venian en la misma nao, entre los cua- 
les prendió á los fatores, Diego Nuñez de Velasco y Melchor de 
Aguilar, como á hombres que fueron amotinadores y participan- 
tes en la muerte del comendador Simón de Alcazaba, y á un 
primo del presidente que se llama Sarabia, porque entró con los 
capitanes en las naos y estaba confederado con ellos para ir á 
robar á toda ropa, y éstos, como se vieron presos y que yo les 
habia de acusar, dan relación de mí al señor presidente, diciendo 
que yo habia hecho la justicia de los capitanes y desterrado á 
Rodrigo Martinez y á los demás, y los habia preso en el camino, 
y á mi causa, por no les dar de comer, hablan muerto tres hom- 
bres y los hablan echado á la mar, y otras muchas bellaquerías, 
en especial aquel primo del presidente y otros parientes del 



S28 



EXPBOiaOíf DE ALCAZABA 



licenciado Vfldillo y de su tierra, que es un hijo de Rodrigo Mar- 
tínez y Diego Nuñez de Volasco, y otros parientes del aecrelario 
Diego Caballero; de mnnera que estos señores, como hallaron 
parientes en la corte y culpados, mándanme á mi prender y 
meter detras do una red con los negros destn ciudad, y me tu- 
vieron allí muchos días, hasta en tanto que el señor almirante 
se lo afeó muchas veces y me sacaron de entre los negros; y por 
mucha merced que Dios me hizo, salí con unos grillos A los pies, 
y nunca ha podido el señor almirante con ellos que me los qui- 
ten, aunque daba fianzas que no me ausentaría; y no contento 
con esto, sabiondo qne los capitanes que hablan muerto á Simón 
de Alcazaba me habían tomado cuanto tenia, y sus parientes que 
están aquí mandaron que algunas cosÜlas, si tenia, que me los 
lomasen, y aun á Don Hernando, hizo del comendador, y á todos 
los que mandó prender mandaron dar de comer y á mi no, y por 
cosas que he hecho, y que de cien ducados qne tenía metidos en 
esta negociación y otros ciento y cincuenta que llevaba de oficio 
de contador, me diesen alguna cosa, porque no muriese de 
hambre, jamas me lo han querido dar mostrándome todos ellos 
mucho odio, dando á entender por amor destos sus parientes que 
la muerte de Simón de Alcazaba era bien hecha; y el señor licen- 
ciado Vadíllo agora que nos han recibido á prueba, primero que 
los testigos que yo presento escomieneen á decir, los amenaza no 
les preguntando por el interrogatorio que yo presento, sino por lo 
que él quiere, tanto que los testigos le han dicho claramente que 
ó ellos han de decirla verdad délo que saben ó pasa 6 lo que él quie- 
re, tanto que lo he escrito al presidente dos veces, y creo que los 
habré de recusar, pues no lo quiere remediar, Desta manera, se- 
ñor, me tratan estos señores y ansimismo unos cuatro vizcaínos 
que escaparon de la otra nao y fueron en prender á los capitanes, 
que los tienen aquí presos, cargados do hierro, y esto porque ha- 
bemos servido muy bien á S. M. y no Tuímos traidores, como lo 
fueron sus parientes: no sé cual es el hombre que do aquí adelan- 
te hiciere cosa buena, ques han de ser tratados desta manera, 
por hallar aquí quien sea en favor de los malos y no de los buenos, 
sino contra ellos: y desto no me espanto nada, que yo como soy 
montañezy los otros vizcaínos, no hallamos aquí parientes, pero 



COLECCIÓN DB DOCUMENTOS 329 

insíís no me pesa nada, porque yo he servido muy bien A 
S. M. y nunca hice cosa contra su servicio, ni cosa qup no debie- 
se, y yo creo que se sabrá la verdad, y sabida, S. M. holgará do 
hacerme mercedes. 

Pa*an aquí cosas que no son para decir, que lodo esto es te- 
nerme preso porque yo no acuse á estos sus parientes, y que 
Don Hernando no tenga quien le favorezca, y el mismo Don Her- 
nainlo ha pedido justicia do algunos y ha dado información y los 
hfln dejado ir para Castilla, y á otros tener en la cárcel y soltar- 
los, )' después que sabian que eran idos, andarlos á buscar para 
ios prender. Ha demandado Don Hernando quede la tercia parte 
que tenia su padre en la armada, que le diesen para sus alimen- 
tos: jamas se lo han querido dar aunque han vendido sesenta y 
ocho pipas de vino que venían en la nao, las cuales vendieron á 
menos precio y las repartieron entre sí, y la njjo por requerimien- 
tos que les hice, que pues estaba muy buena y no hacia agua, que 
la aíletasen para siquiera pagar á los marineros, y que ahí en 
Sevilla valdría mas que aquí; jamas han querido y aunque ha mas 
de cincuenta dias que allegamos aquí, aunque han cargado mas 
(Je diez naos después acá, ni tampoco la han vendido: tiénenla 
así para la consumir también como el vino. 

Esto es, señor, lo que pasa después que me partí de Sanlucar de 
oon V. Md.: la merced que me ha de hacer, porque en algún tiem- 
po lo sirva, que esta relación como aquí la escribo á V. Md., ta 
mande enviar al señor Conde do Osorno para que la lea y sepa lo 
que hft pasado, y cómo su servidor Simón de Alcazaba es muerto 
y á sus criados y servidores nos tratan desta manera por no con- 
sentir en traiciones, y que suplico á su señoría nos haga merced 
A mi y á Rodrigo de Isla de nos enviar una cédula para que tanto 
que la vean estos señores, invien el proceso en el estado que estu- 
iiñere, yá mí juntamente con él, para que allá se haga justicia, 
porque yo holgaré do ir allá preso, porque su señoría sepa cómo 
he sido tratado aquí y cuanta sin justicia me han hecho; y en esto 
suplico á V, Md. que no haga otra, sino que esta relación la mande 
laego al señor Conde de Osorno, ó al señor secretario Samano, y 
V. Md. les escriba juntamente con inviar la relación. No hay mas 
aue decir sino que á la señora Bobadllla beso las manos de S. Md. 




330 



EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 



mas do mil veces. A Ciiriga, s¡ esluviere ahí, beso las manos de 
S. Md., y ansí quedo rogando ti Nuestro Señor que la muy noble 
persona de V. Md. aumente en mucha vida, como deseo. Desta 
cárcel desta ciudad de Sanio Domingo, á veinle do Octubre de 
quinientos treinta y cinco. — Servidor de V. Md- — Juan de Mort. 



Sin fef.lia-15.'Ki 

LXIV. — Relación de las rosas que sucedieron en la armada de Si- 
món de Alcazaba, el cual iba por r/obernador á la provincia de 
León por parte de la mar del Sur, el cual fiabia de pasar por el 
Estrecho de Magallanes; el cual llevaba dos naos, la capitana, lla- 
)/iada la Madre de Dios, y la otra llamada San Pedro, en las ma- 
les iri'an entre pasajeros y marineros doscientas y cincuenta per- 
sonas; la cual relficion se saetí de una copia <¡ue de lo susodicho 
tenia fecho Alonso Vehedor, escribano de S. M., de todo lo cual 
en la dicha copia da fée de vista. 

(Col. Muñoz, pul), por Torres de Mendozu, V. 07-117, y rep. en e! 
Anuario Hidrográfico de la Afarina de Ckile, V, 434.) 

Primeramente embarcó el dicho capitán en la manera susodi- 
cha, en la villa de San Lucar do Barrameda, á 20 de Setiembre de 
ib'ói años, hizo vela en la dicha barra día de San Mathias, quo 
fué á 21 del mes y año susodicho, 

ítem, tornó á Cádiz á 23 del dicho mes, porque la una nao de- 
llas hacia cierta agua, la cual se amparo luego; y otro día hizo 
vela á 24 del dicho mes, saliendo de la bahia de Cádiz, que era de 
noche; á la primera guardia dio un topetón en un baxo que es 
frente de Rota, de que salió de la quilla un buen pedazo; esto 
acaeció á la nao capitana, por donde hacia harta agua. 

ítem, llegamos á la Gomera, jueves en la tarde, dos días de 
Octubre, donde estuvimos ocho dias, y allí so reparó la nao por 
un búzano, el cual entró debaxo y le echó un cananon alquitra- 
nado y ensebado, con muchos estoperoles enclavado en el lugar 
donde habia dado el golpe. 

ítem, salimos de la Gomera jueves en la tarde, 15 dias de Oc- 
tubre de dicho año, y dende á dos dias quo éramos salidos, el di- 



COLECCIÓN DB DOCUMENTOS 33t 

cho capitán puso orden en dar regla á los pasajeros que en las 
naos iban; y fae que les dio diez onzas de bizcocho, pesadas por 
peso, y á cada diez hombres dos galletas de vino hecho brebaje 
en que podian haber tres azumbres, esto para cada dia; y mas les 
dio dos sardinas por hombre cada dia, y otras veces un poco de 
carne medio hedionda; y esto se pasaba muchos dias en la sema- 
na que lo uno y lo otro no daban, ecepto la ración de pan y vino 
sobre dicho que era ordinaria cada dia, porque ambas naos no 
llevaban sino tres pipas de carne, y esta se dañó, y otras tres po- 
dian llevar de sardinas, y obra de medio millar de cazones, de lo 
cual todo el viaje los pasajeros no comian otra cosa sino la ra- 
ción del vino y del pan, escoto lo que llevaron de sus matalotajes. 

ítem, dende en obra de veinte dias adelante, poco mas ó me- 
nos, aniquiló la dicha ración á los pasajeros, en que les dieron 
de ahí adelante ocho onzas y no mas; y ansí mismo dia de San 
Andrés del dicho año, estando en la costa de la Gomera, en la 
cual estuvimos en calma diez dias, que en todos ellos no andovi- 
mos diez leguas, y con tantas calmas que no habia quien lo pu- 
diese sufrir, nos aniquiló la ración del vino y nos dio de ahí ade- 
lante a cada quince hombres las dos galletas que daba á diez 
hombres. 

ítem, viernes 20 de Noviembre del dicho año, vimos tres islas 
que se decian la Trinidad, y no tocamos en ellas, que nos queda- 
ron por mano derecha; y el sábado siguiente vimos una costa de 
tierra firme, que decian ser del Brasil, é la dejamos por mano de- 
recha esta noche. 

ítem, a 15 de diciembre, perdimos la nao San Pedro de nuestra 
conserva, y la nao capitana tuvo tiempo contrario, y la Pascua 
de Navidad y la de los Reyes y primero dia de enero, tovimos 
mucha tormenta; y en sábado 2 de Enero de 1535 años vimos tie- 
rra, que se decia Tierra firme y Cabo Blanco; y miércoles 13 de 
Enero vimos una parte de tierra firme en la costa que se decia el 
rio Gallegos; y en viernes 15 de Enero, tomamos agua de la mis- 
ma costa, porque la nao no traía agua muchos dias habia; por lo 
cual hablan aniquilado la ración á los marineros a tanto, que 
muchos diasno bebíamos sino vino puro, y desde que tomamos 
el agua, todos así marineros como pasajeros, no bebíamos mas 



332 



EXPEDiaON DE ALCAZABA 



vino sino solamente las ocho onzas de pan y agua, que otra rosa 
no nos daban, ni pescado, ni habas, ni garbanzos, aunque lo ha- 
bía en la nao. 

Ítem, domingo 17 de Enero del dicho año, surgimos á la boca 
del Estrecho; otro dia siguiente, amaneció con nosotros la nao 
San Pedro que habíamos perdido, la cual dixo que habla estado 
tomando agua en el cobo de Santo Domingo, en donde tomó 
agua, y allí descubrió unas islas on la mar, en las eualps hallaron 
mucha cantidad de bestias, que decían algunos que eran lobos 
marinos, aunque en la verdad, de la meitad arriba parecían leo- 
nes, en el bramido que daban y on la ferocidad y en el cerco que 
tenían y en los colmillos; tenían las manos y pies como manera 
de alas y señalados cinco dodos, cada uno con sos uñas; tenían la 
mayor Tuerza en las manos, porque sobre ellas saltaban y daban 
un razonable salto; tenían el cuero tan grueso como vaca, eran 
gordos de carne, ni mas ni menos que un puerco, y hubo lobo 
que se sacó del tres arrobas de grasa tan buena, que cundía me- 
jor que aceite, sin ningún mal olor, y se freia pescado, quo era 
tan lindo do comer y mejor que si fuera con manteca de puerco, 
y jamas con el mayor frío del mundo, nunca se helábala carno 
dellos; era muy buena do comer, y la gente so sustentaba con pila 
en tanta manera, que decían que era tan buena como carnero. 

ítem, lunes Í8 de Enero, entraron las naos umbns ii dos por el 
Estrecho adentro, é surgimos cerca de la entrada donde estaba 
una cruz alia, la cual estaba en un miístíil que estaba fincado en 
tierra, con un letrero que decía: "Año de 1526.» Y entramos por 
el Estrecho hasta la isla de los Palos, donde decían que era la 
tercera parle del Estrecho, y en aquella isla fué allá la chalupa 
y en espacio de dos ó tres horas, incheron la chalupa dellos, que 
habría bien trescientos patos y mas, ¡tantos qué eran en la isla!; 
es la verdad que eran nuevos, que aun no podían volar, y los ma- 
taban & palos. 

ítem, como el invierno entraba muy reciamente y los x'ientos 
eran muy contrarios, acordamos de dar la vuelta, A 5 de Hehrero 
del dicho año, y partimos del Estrecho á 9 del dicho mes, y lle- 
gamos á la bahía del cabo de Santo Domingo, día do San Mathias 
apóstol, y entramos en un rio que se hacía entre dos moni 



COLECCIÓN DB DOCUMENTOS 333 

que podía tener seis brazas de pleamar, y de baja mar casi to- 
caban en seco las naos; púsose á este por nombre el puerto de 
los Leones. 

ítem, estuvimos en el dicho puerto desde 26 de Hebrero fasta 
9 de Marzo, aderezando todas las cosas que eran menester para 
entrar por la tierra adentro, así de armas como de bastimentos; 
la cual tierra estaba en altura de cuarenta y cinco grados. Y 
aquí en este puerto el dicho capitán Simón de Alcazaba, se hizo 
jurar por gobernador, según que en la provisión real traia, di- 
ciendo que esto era el eje de su conquista; é hizo sus capitanes 
y alférez y cabos de escuadra, los cuales capitanes son los si- 
guientes: Rodrigo Martínez, vecino de Guéllar, el cual llevaba 
cuarenta y dos lambones; y otro capitán se decia Juan Arias, ve- 
cino de Zamora, que llevaba cuarenta y dos ballesteros; era su 
alférez uno que se decia Zaraza, vecino de Golindres; dos cabos 
de escuadras, uno que se decia Chaos Navarro, y el otro Ortiz, 
vecino de Medina de Pomar; otro capitán era Gaspar de Sotelo, 
vecino de Medina del Gampo^ llevaba cuarenta y dos lanceros; 
este llevaba por alférez á uno que se decia Ruison, y sus cabos 
de escuadras eran un portugués, que se decia Ñuño Alvarez, y 
otro que se decia Recio, vecino de Medina del Gampo; otro capitán 
se decia Gaspar de Aviles, vecino de Alcaraz, llevaba treinta y 
tres arcabuceros y diez ballesteros; era su alférez uno que se de- 
cia Mexia, vecino de Ávila, y sus cabos de escuadras un floren- 
lino que se decia Micer Luis, y un vizcaíno que se decia Ochoa. 
£1 dicho Gobernador llevaba veinte hombres, todos con templónos 
y rodelas para su guarda, y velaban la tienda por sus cuartos. 
Partimos del dicho puerto, martes 9 dias d3 Marzo, el cual dicho 
Gobernador dio á cada hombre en una mochila quince libras de 
pan á cada uno, sin otro mantenimiento, para que llevasen á 
cuestas, y esto y sus armas; y no dexando de andar menos de 
cuatro leguas y dende arriba por montañas y montes sin camino 
toda la jomada, ni nunca lo pudimos topar. Y partimos en 
nuestra ordenanza del puerto de los Leones de esta manera: la 
capitanía de los arcabuceros delante, luego la de los ballesteros, 
luego la de Jos lanceros, que eran dos, una en pos de otra, y lue- 
go en la trasera venia el Gobernador con sus veinte hombres, co- 



331' EXPEDiaON DE ALCAZABA 

mo dicho tengo, yendo á la delantera da todos Alonso Rüdri| 
piloto de una de las naos, con su aguja y estrolabio, y carta dé 
marear, yendo la vía del Noroeste, arrimándose algunas veces 
al Norte y otras al Noroeste, llevando siempre del Noroeste la 
derecha. Yendo así en nuestra ordenanza, iríamos hasta doce le- 
guas; partimos de las naos la tierra adentro, y el Gobernador y 
Rodrigo Marlinoz, este por ser viejo y aquel por ser enTermo, no 
pudieron pasar adelante, acordaron de se volver á las naos con 
todos los hombres cojos y despeados y nacos, que podían ser has- 
ta en cantidad de treinta personas. Al tiempo que se hizo volver, 
puso en su lugar por su teniente de gobernador á un Rodrigo de 
Isla Montañez, vecino de Escalona, é Rodrigo Martínez traspasó 
su capitanía en Juan de Morí, criado del Gobernador. Y de eala 
manera empezamos á caminar, dejando al Gobernador con los 
sobredichos para se volver á las naos, llevando la via que tengo 
dicho; y seríamos quince leguas poco mas 6 menos de las naos, 
cuando entramos en una tlerní desierta y despoblada, á donde no 
hallamos raices ni cosa ninguna de yerba, de que nos pudiése- 
mos aprovechar para comer, ni leña para quemar; la cual tierra 
tendría quince leguas, en que no hallamos ninguna agua para 
beber, sino que á cabo de dos días que no habíamos bebido agua, 
plugo á Dios quG hallamos una laguna de agua, que parecía ha- 
ber quedado retenida de lo que habia llovido, y podía haber cua- 
tro ó cinco dias que había llovido, que después de haber bebido 
alguna de la gente y tomado agua en sus vasijas, se nos acabo 
la laguna, que parecía que Nuestro Señor nos k tenia milagro- 
samente, porque según la gente venia Fatigada, así por no haber 
bebido, como por la carga de las armas y hato que llevaban, 
aquel día perecieran de la gente las dos parles, 

ítem, desde en dos días adelante que esto pasó, podríamos ha- 
ber andado diez ó doce leguas de harto mal camino; topamos 
unos barrancos muy hondos, en los cuales hallamos alguna agua, 
donde se refrescó la gente y bebió; porque cuando llegamos allí, 
la gente venia tan atribulada como cuando llegamos á la laguna 
que tengo dicha. Y dende una legua de andadura adelante, to- 
pamos con un rio caudaloso, de agua dulce, muy hondo, en el 
cual rio hallamos un rancho ó bohío por cobrir, de manera de un 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 335 

circuito de leña, donde prendimos seis indias, las tres de ellas 
paridas, y un indio muy viejo; y como no llevábamos lenguas, 
no los pudimos entender ni supieron dar razón de poblado, sino 
que hacian vivienda salvaje, á manera de alárabes. La vida que 
ellos hacian era vera del rio, donde cogian una simiente que era 
de una yerba que se dice en España cenisos ó acelgas monteses, 
y esta simiente la tostaban y mondaban al fuego, y molíanla en- 
tre dos piedras, y comian aquel polvo sin mas amasallo; sus ma- 
ridos tenian una oveja mansa, como las que llevaron del Perú; 
estas tenian por señuelo con que mataban otras bravas con las 
flechas, la cual le tomamos; los maridos de estas indias huyeron, 
que no los pudimos tomar. Era este rio tan hondo, que no se 
pedia vadear; acordaron el Teniente de Gobernador y capitanes 
hacer una balsa de leña de sauce que hallamos en aquel rio ama- 
rrada conVíuerda, y con cuerdas que echaron de una parte á 
otra, de dos en dos pasó toda la gente, y así pasados, empezamos 
á caminar llevando las indias y la oveja, que llevaba el Goberna- 
dor cargada, que bien llevaba cuatro arrobas de peso. En este 
tiempo, de las cuatro partes de la gente, las tres no llevaban pan 
ninguno, sino manteníanse de raices de cardos monteses, los 
cuales tenian sobre la tierra unas espinas mas agudas que les- 
nas, y debajo tenian unas cabezas, a manera de nabos muy sus- 
tanciosos para comer, no porque los indios las comian ni sabian 
qué cosa eran, esceto que un cristiano, como por de burla, los 
sacó un dia y los probó, y los hallamos buenos y comenzamos 
á comer de ellos, que si por ellos no fuera, muchos duelos hu- 
biera la gente. 

ítem, desde á otras ocho ó nueve leguas de camino, de tierra 
tan mala como la primera, que caminábamos comiendo de las 
dichas raices porque no llevábamos pan ninguno, vinimos á dar 
en otro rio de muy linda ribera, que pasaba por entre dos sie- 
rras de mucha leña y sauces muy altos; y el agua del rio era la 
mas linda y mas sustanciosa que los hombres vieron, porque 
aunque la bebíamos en ayunas, nunca á hombre hizo mal ni se 
acordó de vino. En este rio hallamos una india vieja y otras 
dos mozas y dos indios, los cuales huyeron, cogiendo la dicha 
simiente; en este rio nos enseñaron las indias á cojer unas rai- 



336 EXPEDiaON D£¡ AJXAZABA 

ees que estaban debajo de la tierra, de hechura de melones y el 
sabor de almendras verdes, muy duras de comer. De estas y 
con cenizos que cogíamos en los cascos que llevábamos, se sos- 
tenia la gente con harto trabajo; algunos que llevaban algunos 
anzuelos mataban pescado en aquel rio, del tamaño del ruibár- 
baros de nuestra tierra y do aquella hechura; este pescado era 
tan sustancioso, que se bebia el agua dé) como si fuera de algún 
gentil carnero. Aquellos que tenian anzuelos lo pasaban bien, 
y los otros con mucho trabajo, comiendo las raices que tengo 
dicho, como otras yerbas y raices de apio que las había muchas 
en el rio. Entre las indias que tomamos en el dicho rio, toma- 
mos una india muy vieja, que por señas nos dijo, que según 
señalaba con los dedos, que cinco jornadas de allí había mucho 
oro, que habían colgado en las orejas y cabellos y narices, por 
unos doblones que le mostrábamos, la seguimos llevando nues- 
tro piloto delante, siguiendo por una senda, ia seguimos bien 
diez días y cada vez hallábamos la tierra peor, sin manera de 
poblado ni señal del, haciéndose el rio mas chico y por donde 
pasaba mas angosto, las montañas mas altas, que llegaban al 
cielo. Y visto que cada vez la india señalaba lo mismo y la gen- 
te mas fatigada de haber tantos dias que no comían pan ninguno, 
Dsceto yerbas y raices, y los que tenian anzuelos pura matar 
peces, que en la verdad son tan buenos y tan grandes y sustan- 
ciosos, que sí todos tovíeran aparejos para los matar y con el 
agua, eran bastantes para sustentar la gente; yo vi matar peces 
de diez y doce libras; y visto como el piloto decía que habíamos 
andado cien leguas ó le fallaba poco, entraron en consejo el Te- 
niente de gobernador y capitanes susodichos. Acordaron que 
pues en cíen leguas de andadura no hallaban tierra ni seüal de- 
Ua, ni camino, ni sendero, ni podíamos entender la india, porque 
no sabíamos sí eran cinco jornadas, sí cincuenta, porque desde 
el primer día nos enseñaba cinco dodos, é la habíamos seguido 
bien treinta leguas, acordaron de dar la vuelta á las naos, habien- 
do bien veinte y dos dias que habíamos partido de las naos. t)í~ 
mos la vuelta postrero día de Pascua florida del año de 1535 años; 
y deude á tres días que habíamos dado la vuelta, estando ana 
noche en la vega del rio, se levantaron dos capitanes y Sotel», 




COLECaON DB DOCUMBNIOS 3í^7 

vinieron con gente armada de ballestas y arcabuces y vinieron 
sobre la tienda del Teniente de gobernador y criados de Simón 
de Alcazaba, y les tomaron una arroba de pan que tenia y pasas 
y azúcar, ó aquella noche quiso el dicho Juan Arias matar al 
Teniente de gobernador y á todos los criados suyos, si no fuera 
por el capitán Sotelo que lo estorbó, diciendo cómo habian he- 
cho mensajero al Gobernador, cómo nos volvíamos á las naos, 
que no nos acogiesen; en fin, los llevaron presos los dichos ca- 
pilaaesásus tiendas, y mandaron apregonar aquella noche los 
dichos capitanes, que so pena de la vida, que ninguno se par- 
tiese sino que esotro dia por la mañana se juntasen en sus 
tiendas. 

ítem, el dia de antes que esto pasó, el capitán Juan Arias habia 
enviado adelante sus dos cabos de escuadra, con ciertos balleste- 
ros y arcabuceros, la vuelta de las naos y erraron al mensajero, que 
iba adelante, el cual mensajero, fué topado de otros ballesteaos 
que iban de los susodichos, y lo detuvieron. Y otro dia siguiente 
de esta noche que perdieron al dicho Teniente de gobernador, 
partió el capitán con quice arcabuceros, y aquel dia que partió, a 
la tarde, mandó el capitán Juan Arias, que moviese el real; y to- 
dos como no teniamos que comer, vinieron la vuelta de las naos, 
pop venir á buscar algún refrigerio de comer. 

Otrosí, quedaban por el rio pescando, otros por los montes, 
buscando raices de cardos, hasta que llegamos al rio primero, que 
hablamos pasado por la balsa. Aquellos que alcanzamos á este 

• 

no, con el capitán Juan Arias, que traia preso al Teniente do Go- 
bernador, é criados del, les mandó, que, so pena de la vida, vi- 
mesen presos hasta una aguada, que era una legua de las naos, y 
que allí parasen; é mandó así mesmo, que no pasasen ellos ni 
ninguno otro, hasta otro dia que él fuese ya pasado, y dejó guar- 
dia para ello. É todos aquellos que allí nos hallábamos, pasamos 
¿algunos que se quedaron atrás, otros, pasamos adelante, como 
veníamos^ sin ordenanza, ca no teníamos quien nos guiase, ni 
guien nos enseñase el camino; siempre andábamos buscando yer- 
bas y raices, para comer; y se perdió mucha cantidad de gente, 
que se murió en el camino, de hambre; por manera, que cuando 
llegamos á las naos, de cuatro en cuatro, de seis en seis, unos 

2% 



338 



KXPEliIClION DE ALCAZABA 



llegaban en quince dins, y oíros en menos, según el esfupivo quo 
tenían, y pellejos délas ovejas muertas, que hallábamos mu- 
chas. 

Uem, los cabos de escuadra del eapitan Juan Arias, é los que 
venían eon él, como dicho tenf^o, lletjiiron una noche ú las míos, 
y un hombre de los que con ellos venían, se echó á nado, é tomó 
un balel, de bordo, sin ser sunlido, y entraron en el batel, y fue- 
ron á bon lo do la nao capitana, é tomaron al Gobernador, que 
estaba echado on su cama, y el piloto en la suya, é les dieron do 
estacadas é de puñaladas, é muertos, los echaron de bordo abnjo, 
en el agua. Asi mismo, mataruii á un mozo del Gobernador, des- 
pensero; este murió otro dia siguiente. Apoderáronse de la dicha 
nao, é Fueron á la otra, é trajeron presos al capitán Rüdrigo Mar- 
tínez, é aun le quisieron matar. El capitJín Sotelo, con la gente 
que traia, se apoderó de ellas, é dende á otros tres o cuatro dias. 
llegó el capitán Juan Arias, el cual hizo mucho destrozo en las 
dichas naos, en que repartió cnn los que con ellos venian todas las 
OH.\as del üubernador, y del piloto, y del Teniente de gobernador, 
y de todos los que con él venian; é empezó á haber discordia en- 
tre los capitanes compañeros, Juan Arias decía, que el otro se 
pasase á la nao pequeña, y este decia que no, que él hubia veni- 
do delante. Acordaron estar juntos en la nao grande, é llevaron 
toda la artillería que en la nao pequeña estaba, é bobo plática en- 
tre los dichos capitanes. Sotelo decía, que fuesen al Kio de la 
Plata, á esperar á D. Pedro é nos j anlásemos con él; el capilnn 
Juan Arias dixo, que no quería sino guarnecer la dicha nao capi- 
tana, ó irse por la mar á robar de toda ropa, así de castellanos, 
como de portugueses é genovoses, especialmente naos de Indias, 
é de allí, ¡rae á Levante, ú á l'>ancÍo, é asf, tenia escogidos todos 
los hombres traviesos é mas recios, para ir con él. É porque su 
compañero Sotelo estaba de contraria opinión, que él quisiera 
irse al Rio de la Plata, á aguardar á don Pedro de MenduiMi con 
toda la gente, lo quiso una noche ahogar, á él y á sus concerté- 
ros, é les ochó de la nao grande á la pequeña, é allí echó cuatro 
ó cinco botas de [)an, dícíéndonos que nos Tuésemos á líspaña, ii 
donde quisiésemos, aunque algunus había, quede cierlii sabían 
que aq^ucUü ora por disimular, que una noche antes que se pafr. , 



COLECCIÓN DE DOCUMEMTOS 339 

liesen iba a dar á la nao uno ó dos barrenos, para que se fuese á 
fondo, y dexarnos allí aislados. 

Vino Dios y socorriólo de otra manera, y una mañana en ama- 
neciendo, el maestre de la nao capitana, llamado Juan de Eclia- 
ruaga, é Martin de Loriaga, contramaestre, é Sancho de Aroza, 
carpintero, é Martin de Garay, despensero, ó otras tres ó cuatro 
personas, una mañana en alboreando el dia, armados con otros 
sus marineros que les acompañaron, dieron sobre el dicho capi- 
tán Juan Arias é sobre los otros que estaban echados en sus ca- 
mas, é prendieron al dicho capitán Juan Arias é a Ortiz é a Chaos, 
alférez, é al alférez del capitán Sotelo, que se llamaba Rincón, é 
los metieron en la bomba mientras hacian los grillos; é así mismo 
prendieron á un Falcon de Lebrixa é á un criado de Pavón de 
Xerez, é así mismo prendieron la tierra adentro, que no pudieron 
ser habidos en la nao, Antón de Baena, vecino de Trebuxena, é 
otro Diego Ximenez é Antón Martinez, é así mismo a un Alejo 
fic'ircia Herrero. É presos los sobredichos, el dicho maestre y sus 
consortes proveyeron de alguacil á uno que se llamaba Ochoa de 
Monaza para que hiciese justica con los sobredichos. Alzaron sus 
banderas por el Emperador en las dichas naos, diciendo que aque- 
lla hacienda la tomaban para dar cuenta al Emperador, para que 
la diese á quien quisiese é por derecho debiese; é dende en tres 
í) cuatro dias vino el aguacil a la nao pequeña, donde estaba pre- 
so el dicho capitán Sotelo, é luego el dicho maestre é sus consor- 
tes eligieron por capitán á Juan de Mori, criado que habia sido 
del dicho Gobernador, é á uno, que se decia Rodrigo de Isla, por 
maestre, é á uno que se decia Escovedo, por alguacil, é á un her- 
mano del capitán por despensero. 

Antes de la prisión de los susodichos, llegó parte de la gente 
que fué la tierra adentro; unos llegaron & 16 de Abril, otros a 18, 
otros á 20, é los postreros que llegaron era a 30 del dicho mes. 

llera, hizo cala de la gente que habia ido y vuelto; hallóse que 
entre perdidos y muertos no llegaron á las naos cincuenta hom- 
bros; é sin estos se cree murieron otros de hambre y perdidos co- 
mo venian sin guía; así mismo de los muertos que murieron en 
las naos, fecha sustiincia, faltaron veinte hombres; por manera 
que faltó muy poco para ochenta hombres, entre muertos, perdi- 



340 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

dos é justiciados. É los que escapamos seria por dos ó tres cosas: 
la una por ser 1a tierra frígidísima, tanto y mas que puede ser 
Flandes; la otra porque aun que veníamos flacos y descarnados, 
hallamos pan que comer, pues nos daban cuatro onzas de pan é 
un cuartillo de vino, é de cuando en cuando algún pescadillo que 
mataban, é algún marisco de lapas y mesellones y cangrejos, y 
con esto se sostenia la gente; é aun después de este poco pan que 
habia en las naos, daban álos pasajeros tres onzas, aunque según 
nos parecia A nosotros no eran sino dos, sin otra cosa de pescado 
y carne. 

El dicho maestre é su alguacil ó consortes establecieron al ca- 
pitán Juan de Mori por tutor de un hijo del Gobernador, que se 
llamaba don Fernando de Alcazaba, menor bastardo, é de su con- 
sentimiento se procedió, acusó criminalmente contra los dichos 
capitanes Sotelo é Juan Arias é sus consortes, y en breve tiempo 
hicieron justicia é los sentenciaron é degollaron á los capitanes é 
los pronunciaron por traidores; é así mismo sentenciaron á Chaos 
é Ortiz, cabos de escuadras, é Pedro de Yazara é Diego del Rin- 
cón á que fuesen ahorcados é les echasen sendas pesgas a las gar- 
gantas é los echasen á fondo; así mismo ahorcaron de la entena 
de la nao á Benito Falcon de Lebrixa é á Juan Gallego, criado 
de Pavón é al alguacil que habia por nombre Alexo Garcia, que 
hablan elejido los dichos capitanes, á que quedase desterrado en 
esta tierra por diez años, é procedieron contra los ausentes, que 
eran los que huyeron. 

ítem, los dichos capitanes, pasados y presentes, daban de ra- 
ción de pan á los pasajeros cuatro onzas de pan cada dia, ó obra 
un cuartillo de vino, sin otra cosa ninguna; así mismo enviaron á 
las islas junto á donde estábamos surtos, obra de dos ó tres le- 
guas, á malar de los lobos y leones sobredichos, en que bien ma- 
tarían trescientos ó cuatrocientos dellos, de los cuales hicieron 
siete ú ocho botas de carnaje por el camino. Los cuales se mata- 
ban con porras, dándoles en los hocicos ó en la cabeza, por que 
de otra manera era imposible matallos, porque muchas veces los 
pasaban de parte a parte con espadas y lanzas, y era por demás. 
Los hígados de estos lobos eran tan ponzoñosos, que á todos aque- 
llos que los comieron les dio calentura con dolor de cabeza, v 



GOLEOCION DE DOCUMENTOS 341 

después se pelaban todo el cuerpo, é algunos murieron. É acaeció 
que se levantó una noche una novela diciendo que algunos no 
querían obedecer al dicho capitán Juan de Mori por su capitán, 
ni a su hermano por despensero; y sobre ellos fueron presas al- 
gunas personas, entre las cuales fueron presas el capitán Rodrigo 
Martínez é Alonso Mostrenco ó Hernán Pérez ó otros dos portu- 
gueses, é algunos destos fueron sentenciados a tormento de agua, 
é polla, é dióse á los portugueses. É visto que estábamos esperan- 
do mucho tiempo habia, y el mantenimiento se nos acortaba nos 
aniquilaron las raciones del pan é del vino, no dando otra cosa á 
cada hombre sino dos onzas de pan á cada pasajero, y al marinero 
tres de carne de los lobos, una vez al dia; el vino quitaron á los 
pasajeros, de manera que les daban una tacilla de vino al comer, 
pequeña, con que absolutamente nos sostenía Dios, é no por los 
mantenimientos que nos daban. Hasta hoy, dia de San Bernabé 
no acudió mas gente de la perdida; remedie Dios lo porvenir. 

ítem, á 13 del mes de Junio, visto el poco pan que teníamos, 
lo quitaron del todo, y no nos daban otra cosa de ración sino obra 
de una libra de carne del dicho lobo, para tres hombres cada dia, 
y una taza de vino, tan pequeña, que tres dellas podían hacer un 
cuartillo. 

Ítem, a 17 del dicho mes, miércoles á medio día, hicimos vela 
del puerto de los Leones, é salimos afuera, é allí surgieron aquel día; 
en este día, el maestre de la nao capitana y sus consortes senten- 
ciaron al capitán Rodrigo Martínez é á Ñuño Alvarez, portugués, 
é á Alexo García, a que quedasen desterrados en el dicho puerto 
de los Leones, en tierra ñrme, por diez años, donde sí Dios no lo 
remedia, sera por toda su vida por razón de la mala tierra y no 
tener que comer y ser inhabitable. 

En este mismo día hicimos vela, medíante Dios, é dende en 
dos días que caminábamos, ol mantenimiento que nos daban por 
ración seria hasta dos libras do carne do los dichos leones, coci- 
da, para entre cinco hombres, ó una galleta de vino, que podría 
tener hasta azumbre y medía do Castilla hecho brebaje, é pan 
ninguno, escoto a los marineros que los daban dos onzas. 

ítem, a 21 de dicho mes se perdió la nao capitana, nombrada 
la Madre de Dios, con viento bonancible v calma, la cual no he- 



342 



EXPEDiaON nE AI-CAZABA 



mos visto ni sabemos con que inlencioii se fué, la cual nos Wt^vá 
todas las armas y vestidos tie todos. 

Itera, el lunes 26 dias del dinho mns, en todu cX dia y la norlie, 
hobimos grande tormenta de granizos é truenos é reliímpogoü, 
siendo todavía In uocho mas temerosa. Kn esto dia on la noehe, 
echamos dos hombres pasajeros á la mar, muertos de hambre y 
sed; y visto esto por el (*n|)ilan, mandó dar ú rada hombre de ahí 
eti adelante unn onza de pan. 

ítem, en jueves primero de Julio, tovlmos la mayor tormenta 
que se pudo ver, que si como era á popa el tiempo, fuera de otra 
manera, nos perdiéramos; é anduvimos á árbol seco por popa, 
porque nos gobernase la nao; ó asi anduvimos dos dias, en loa 
cuales no se hizo fuego en la nao, é los marineros no comieron 
mas de dos onzas do pan, y los pasajeros á una onza, é mas, dos 
cuernos de vino, en que cabia cuartillo y medio. 

Ítem, en 11 de Julio, acaeció, que yendo á la vela nuestro viaje, 
no teniendo la nao sino muy poco bastimento, por manera que 
no nos daban cada día sino una onza de pan, é dos de carne, é 
visto esto, juntiimonos todos los pasajeros, é hicimos un requeri- 
miento al dicho capitán, por ante escribano, que lomase tierra 
nn el Brasil para que allí tomásemos bastimentos, é de allf nos 
llevase á Kspaña . Y solamente por este requerimiento nos prendió 
é puso en una carecí, debajo de cubierta, donde no viumos sol 
ni lumbre, á siete hombres que eran el capitán Gaspar de Aviles, 
é Simón de Moruguila. ('■ Hernán Pérez, é Diego Alemán, c Juan 
Sánchez é Saravia; é estos, porque nu cabíamos mas en la cárcel; 
é por mas principales, metió en grillos á Alonso Mostrenco, o á 
Juan do Torres, é á Carmona, é á Santa Cruz, 6 á Romero, e por- 
que no hubo mas prisiones, no puso mas, é así nos tuvieron pre- 
sos catorce dias. 

Ítem, llegamos á reconocer tierra en un puerto, que se decía 
Tcnereques, en el Brasil, é estuvimos surtos sobre áncora. E 
llegamos á lomar otro puerto en la dicha costa, que se dice ta 
bahia de Todos Santos, ú 58 de Julio; en este puerto está un cris- 
tiano que se dice Diego Alvnrez, que ha veinte y seis años que 
está en él, casado, con mujer é hijos; y estaban con él otros seis 
ó siete cristianos, que hablan escapado de una carabela que. 




COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 343 

habia perdido, podia hacer dos ó tres meses; é de estos se vinie- 
ron con nosotros los cuatros de ellos. E viniendo deseosos de tie- 
rra, como veniamos, saltamos todos los mas, é dende. . . . dias 
que estábamos en tierra, nos dijo el dicho Diego Alvarez que nos 
recogiésemos á la nao, porque los indios se querían levantar 
contra nosotros, é todos aquellos que nos quedamos atrás, que 
no vinimos con el lengua de los indios, dieron en nosotros, en un 
camino estrecho, é nos robaron hasta dejarnos en cueros vivos, 
é así nos recogimos á la nao. 

ítem, dende en dos dias adelante, el dicho Diego Alvarez paci- 
ficó los indios, é saltamos en tierra á hacer matalotajes; estovi- 
raosende hasta 7 de Agosto, é compramos de los mantenimientos 
de la tierra. E estando surtos como tengo dicho, tres ó cuatro dias 
antes que partiésemos, arribó al dicho puerto la chalupa que 
llevaba la nao grande de nuestra conserva, y venian en ella hasta 
veinte hombres, porque la nao se perdió dos dias antes de San- 
tiago sobre los baxos de Tenereques, A donde los indios saltaron 
con ellos, é los mataron, é otros huyeron é se escondieron por 
la tierra; por manera, que de ciento diez personas que la nao 
traia, no escaparon mas de estos veinte, entre los cuales, esca- 
paron el contramaestre é carpintero é despensero y un sobrino 
del maestre, é iba la nao tan rica, que valia mas de diez mil duca- 
dos. Hecimos vela de la dicha bahia, domingo de Todos Santos, 
S de Agosto. 

ítem, lunes, 9 dias de Agosto, el capitán, con su alguacil, nos 
tomó a los que teníamos algo de comer, que hablamos metido en 
^1 Brasil, la mitad de todo lo que teniamos, en que hobo hombro 
de nosotros que vendió ropa para ello, que valia diez, por tres, 
Potros que tomaron de un portugués rescates de cuchillos bohe- 
^los á dos reales, á pagar en Santo Domingo, dando prendas 
paradlo; é á estos que les tomaron el matalotaje, no les daban 
ración de la nao, sino obra do un cuartillo de agua cada dia, é 
á los otros pasajeros que no tcnian, les daban una raiz de ñame 
cocida en agua salada, é á otros, entro tres, obra de seis onzas de 
harina. 

ítem, sábado 14 del dicho mes, se murió un hombre que se lla- 
maba Cordero, vecino de Lebrija, de hambre y de sed. 



344 EXPEDICIÓN DE L0AI8A 

ítem, en 26 de Agosto, acortaron la ración á toda la gente, é nos 
dieron cada dia cuartillo y medio de agua, y entre cuatro, las seis 
onzas de harina, cocida en agua sin sal ni otra cosa ninguna. 

En jueves 2 de setiembre reconocimos una isla, que se llamaba 
la Graciosa, que está en trece grados de Santo Domingo. 

En viernes á media noche, 3 de Setiembre, reconocimos una 
isla que se llámala Barbosa, veinte y cinco leguas de esta otra. 

Sábado 4 de Setiembre miraron los mantenimientos que en la 
calle habifí, é dieron este dia ración á tres onzas de harina á los 
maiincros y á lo5 pasajeros á dos. 

Eíi lunes 6 de Setiembre, vista la hambre, nos dieron un cuar- 
tillo de vino puro á cada hombre y una onza de harina, y á los 
marineros do.s porque el vino, desde que llegamos al Brasil, no 
lo habian dado a los pasajeros. 

ítem, en H de Setiembre del dicho año, llegamos ala isla de 
Santo Domingo con harto trabajo, que para aquel dia en la dicha 
nao no habia que comer. 

De todo lo cual, yo Alonso Vehedor, escribano de SS. MM., doy 
feé que lo susodicho es verdad, sin otras cosas mas largas que 
aquí no van, porque lo vide todo por mis ojos, é en fé de ello lo 
firmé de mi nombre. — Alonso Vehedor. 



Sin fecha- 15'j6 

LXV. — Relación de lo que han de heredar los que fornescieron en 
la armada de la especería de qut fué por capitán general el co- 
mendador fray García de Loaysa. 

(Archivo de Indias, 1-2-1-4). 

Jácome Fúcar y sobrinos fornescieron y pusieron 

en la dicha armada diez mili ducados 2.570,00<3 

Bartolomé Bilzer y compañía dos mili ducados. . . 570,(Xm) 

El conde don Hernando de Andrade seiscientos y 
ochenta é cinco ducados, que montan doscientos 
y cincuenta y seys mili y ochocientos y setenta y 
cinco maravediz 256,875 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 345 

El doctor Beltran doscientos ducados, Joan de Sa- 

mano cient ducados 75,00(3 

Cristóbal de Haro dos mili é ciento é cincuenta du- 
cados (Si'c) 37,000 

Vasco García, vezino de Betanzos, doscientos du- 
cados y dos tercios de ducado 706,000 

Gutierre de Sandoval ciento y veynte ducados. . . . 50,000 
Juan de la Tumba flamenco ciento y cincuenta du- 
cados 57,000 

Pablo de Gamera, flamenco, cincuenta ducados. . . 18,0(30 

Fernán Dienez trezientos ducados 112,0(30 

Lope Gallego cient ducados 37,0(30 

Alonso de Espinosa cient ducados 37,0(30 

Joan López de Haro ciento y cincuenta ducados. . . 56,(300 



Lo que ovieron de haber y forncscieron los capitanes é oficia- 
les del armada para en cuenta de sus salarios, es lo siguiente: 

El dicho comendador Loaysa en cuatrocientos du- 
cados 450,00(3 

Johan Sebastian del Canoen cuatrocientos ducados, 
los cinquenta mil maravediz dellos á cuenta de su 
salario, y los zient mili maravediz en cuenta y parto 
de pago de los quinientos ducados que tiene por 
merced de por vida 150,0(3(3 

Pedro de Vera capitán de la nao Anunciada ciento 

V trevnta y tres ducados v un tercio de ducado. . . 50,(X)0 

Don Rodrigo de Acuña, capitán de la nao San Ga- 
briel, otro tanto 50,000 

Don Jorje Manrrique capitán de la nao Santa Maria 

otro tanto 50,000 

Francisco de Hoces capitán do la nao Santo Lesmes 

otro tanto 50,0(30 

Martin de Valencia capitán de las caravelas otro 

tanto 50,000 

Diego de Covarrubias factor otro tanto 50,(3(3(3 

Alonso de Salas tesorero otro tanto 50,(300 



346 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

Alonso de Texeda contador, otro tanto 50,<)00 

Luys de Buzón tesorero de la nao Victoria en ochen- 
ta ducados 3(J,0u0 

Hernando de Bustamante tesorero de' la nao Santi 
Spiritus otro tanto 30,000 

Francisco de la Peña tesorero de la nao Anunciada 
otro tanto 30,O(J0 

Gonzalo de Salmerón tesorero de la nao San Ga- 
briel otro tanto : . . . . 30,0<» 

Joan de Benavides tesorero de las caravelas y fus- 
tas que han de quedar en la India otro tanto. . . 30/KXJ 

Iñigo Cortes de Perea contador de la nao Vitoria en 
ochenta ducados 30,0<X) 

Diego de Estella contador de la nao Santi Espiritus 
otro tanto 30,000 

Alonso de Vitoria contador de la nao Anunciada otro 

tanto 30,00<j 

Diego Hortiz de Hurue contador de la nao San Ga- 
briel otro tanto 30^000 

El bachiller Simón Tarragon contador de la nao San- 
ta Maria del Parral otro tanto 30,000 

Toribio de Salazar contador de la nao Santo Lesmes 
otro tanto 30,00o 

Johan de Vandelaler factor de Jacome Fúcar y so- 
brinos en ochenta ducados 30,000 



11 (lo Enero do 153fi. 

LXVL — Real cédula relativa á ciertos bienes de Simón de Alcazaba, 

(Archivo íle Indias, 148-2-3.) 

La Reyna. — Nuestros oficiales que residís en la Cibdad de Se- 
villa en la Casa de la Contratación de las yndias por parte de 
fray Antonio de Baldarrogo prior del monasterio de Almedilln, 
como testamentario de Simón de Alcazaba, difunto, nuestro Go- 
bernador que fué de la provincia de León; me ha sido hecha reía- 



COLECCIÓN DB DOCUMENTOS 347 

cion que un Juan de Herrera, natural deSanlucar y vecino dcsa 
Cibdad tiene cierta hacienda y escripturas tocante al dicho Si- 
món de Alcazaba y me suplicaron le mandase que se las entre- 
gase como á su testamentario ó como la mi merced fuese: por 
ende yo vos mando que complais y apremiéis al dicho Juan de 
Herrera a que luego dé y entregue á los testamentarios del dicho 
Simón de Alcazaba qualesquier bienes que del tengan escriptura 
haciendo sobre todo á las partes, entero y breve complimiento 
de justicia por manera que (Vellos ayan y alcancen y por defecto 
della no tenga causa de se nos mas venir ni enviar á quexar so- 
brello. Fecha en Madrid á once dias del mes de henero de mili 
é quinientos é treinta é seis años. — Yo la Reyna. — Refrendada y 
señalada de los dichos. 



4 de Setiembre de 15ík5 

LXVIL — Relación sumaria del viaffe del comendador Loaisa que 
(iteran Andrés de Urdaneta y Macías del Poyo y de sus propios 
sucesos, desde el S4 de Julio de 15^25 hasta 4 de Setiembre de 
15S6. 

(Archivo de Indias en Sevilla, papeles del Maluco, desde 1519 á 1547, 

y pub. por Nav., V, 366-368.) 

Paresce que se hicieron á la vela en el puerto de la Coruña a 
veinte é cuatro de Julio, víspera de Santiago del año de quinien- 
tos é veinte cinco, y siguieron su viage hasta el Estrecho, donde 
se perdió la nao nombrada Santi Spiritus, de que era capitán 
Juan Sebastian del Cano, en la cual iba el dicho Andrés de Ur- 
daneta, y la dicha nao se perdió a la entrada del Estrecho al cabo 
de las Once mil Vírgenes, que seria espacio de seis meses, poco 
mas ó menos, después que se hicieron á la vela en la Coruña; y 
como la dicha nao se perdió, pasó á la capitana. Y el dicho Ma- 
cías iba en la dicha capitana desde el principio, y en la dicha 
nao Capitana siguieron su viage, y salido del Estrecho, donde á 
dos meses y mas, estando de la otra parte de la equinocial falles- 
ció el dicho capitán Loaisa á treinta de Julio de quinientos é 



ir 



348 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

veinte é sois, y de allí eligieron por capitán a Juan Sebastian, 
que murió de alli á cuatro dias; y luego eligieron por capitán á 
Toribio de Salazar, que iba por contador de la nao nombrada San- 
to Lesmes, el cual en el Estrecho se habia pasado á la nao capi- 
tana, el cual dicho capitán Salazar también murió antes que lle- 
gasen al Maluco: y después hicieron por capitán á Martin Iñeguiz 
de Garquizano, que iba por alguacil mayor, ol cual antes de Ho- 
gar al Maluco proveyó de contador do la dicha nao al dicho An- 
drés de Urdaneta, ó llegaron con la dicha nao á la isla de Tidori, 
que es en los Malucos, en primer dia de Enero de mil é quinientos 
é veinte y siete, y estuvieron de estancia en la dicha isla, aunque 
iban é venian á otras islas, hasta en fin del mes de Otubre del 
año de veinte é nueve, dia de S. Simón é Judas, y en aquella isla 
tenian la fortaleza por S. M. y peleaban con los portugueses que 
estaban en la isla de Ternati, y los españoles iban é venian á otras 
islas comarcanas, donde tenian gente española. Y en el año de 
veinte ó ocho por principio déi proveyeron al dicho Andrés de 
Urdaneta por tesorero de los navios de la mar, con el partido que 
llevaba Benavides y el dicho dia de S. Simón é Judas les tomaron 
los portugueses la fortaleza por fuerza é por engaño de un Fer- 
nando de Bustamante, contador general de S. M. en las dichas 
islas de los Malucos: y desde alli se fueron al reino de Gilolo, que 
es en los mismos Malucos, donde estuvieron hasta el año de 
treinta é tros, y estuvieron en guerra con los portugueses hasta 
mediado el año de treinta, y por el dicho tiempo hicieron paces 
con los dichos portugueses y el año de treinta é tres pasaron á los 
portugueses, porque les prometieron embarcación para España, 
ó asi han estado hasta que vinieron a Portugal, y de alli a estos 
reinos, que habrá tres meses, poco mas ó menos. 

Y el dicho Macías el año de veinte 6 ocho, por el mes de Mayo, 
fue proveído de piloto do la nao de Sayavedra para la Nueva Hís- 
pana, cargada de clavo, y por viento contrario tornó arribar al 
Maluco, donde otra vez tornó a embarcar para la Nueva España 
y por vientos contrarios tornó arribar al Maluco; donde anduvie- 
ron por la mar ocho meses con vientos contrarios; y después 
desde el fin del año de veinte é nueve ha estado en Maluco on 
servicio de S. M., é ansi se han ocupado el tiempo hasta que vi- 



GOLECaOX DE J)OCUMENTOS ;U9 

nieron, como dicho es, v asi los dichos Urdanela v Maeías jurai\>n 
en forma, y que siempre estuvieron en servicio deS. M., espe- 
rando armada destos reinos, y asi firmaron aqui sus nombres. 
Fecha en Valladolid, á cuatro dias de Setiembre de mil é qui- 
nientos é treinta é seis años. — Andrés de Vrdaneia — Maeith^ del 
Poyo, 



Sin fecha. — 153G 



LXYIIÍ.— Algunos antecedentes de la expedición de Ahmso de Ca- 

margo. 



\ 



Archivo de Indias.) 



Muy poderosos señores. — Francisco de Gamargo, vecino de la 
cibdad de Placencia, digo que apruebo y tengo por bien todas las 
peticiones que en mi nombre el obispo de Placencia ha dado so- 
bre la merced que V. A. me ha hecho de la gobernación desde el 
Hio de la Plata hasta el Estrecho que dicen Magallanes, según que 
mas largamente en las dichas peticiones se hace mención, y es- 
toy presto de hacer y otorgar todas las escripturas que para lo 
susodicho fuere necesario. — Francisco de Catnaryo 

Muy poderosos señores: — El obispo de Placencia en nombre de 
Francisco de Gamargo, dice quel acepta la merced que V. A. lo 
hace de la gobernación desde el Rio de la Plata hasta el Estrecho 
de Magallanes, según que V. A. le tiene hecha merced con la capi- 
lacion que se dio á D. Pedro de Mendoza, confiando V. A. le man- 
dará hacer las mercedes que sus servicios merecerán. — Suplica a 
V, A. para cumplimÍ3nto de lo susodicho le mande con brevedad 
dar sus despachos. — El Obispo de Placencia, — En Valladolid á 5 
de setiembre de 1536. 



350 EXPEDICIÓN DE LOAISA 



25 de Octubre de 153G 

LXIX. — Declaración de Francisco de Paris, marinero de la nao Vic- 
toria, sobre el viage de Loaisa y las ocurrencias que tuvieron los 
que iban en aquella nax) con los portugueses durante su permanen- 
cia en las Molucaa, 

(Original en el arch. de Ind. en Sevilla, Leg. 1.*» Papeles del Maluco de 

4oi9 á 1547, y pub. por Nav., V, 368-376.) 

En la villa de Valladolid á veinte é cinco dias del mes de Olu- 
bre de mil é quinientos é treinta é seis años, Yo Bernal Barias, 
escribano de SS. MM., por mandado de los señores del Consejo 
de las Indias de SS. MM. tomé é recibí juramento en forma de 
derecho de un hombre que se dijo Francisco de Paris, natural 
de Paris, que es en Grecia, el cual dijo haber ido a los Malucos 
en la armada que llevó a ellos el Comendador fray García de Loai- 
sa, so cargo del cual dicho juramento le fue preguntado, y él de- 
claró en la manera siguiente. 

Preguntado, ¿si fue en el Armada que llevó el Comendador 
Loaisa a las islas de los Malucos y qué oficio llevó? Dijo: que él 
fue en la dicha armada, como dicho tiene, é fue por marinero do 
la nao Vitoria. 

Preguntado, ¿qué es lo que ha pasado después que la dicha 
armada partió de la Coruña? Dijo: que lo que dello sabe y se lo 
acuerda, es que el año de quinientos é veinte é cinco el dia de 
Santiago, el Comendador Loaisa, capitán general déla dicha ar- 
mada, partió de la cibdad é puerto de la Coruña el dia de Santia- 
go, con siete naos para el viage de los Malucos, é fueron en sal- 
vamento todas juntas hasta la boca del Estrecho de Magallanes, y 
que obra de tres leguas antes de llegar a la boca del dicho p]slre- 
cho con mal temporal, la nao de que iba por capitán Sebastian 
del Cano, dio al través y se perdió, aunque se salvó la mitad de 
la gente que en ella iba, y la demás se ahogó, y que los que della 
se salvaron se repartieron entre las otra seis naos, y que parte do 
la hacienda del Rey y de los pasageros que en la dicha nao iba, 
so salvó^ y los oficiales del Rey y el capitán lo pusieron en recab- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 351 

do; y que hecho esto el capitán embocó el Estrecho con los otros 
seis navios, y que entrados en él, a obra de tres leguas todos seis 
navios tomaron puerto en la bahía de la Vitoria, y que estando 
alh' les vino un mal temporal, y que con esto la nao Anunciada, 
deque era capitán Pedro de Vera, se tornó á salir por el Estrecho 
y nunca mas este testigo suyo qué se hizo, é que la nao on que 
iba por capitán D. Rodrigo perdió en aquella bahía las amarras 
y el batel, y se salió del dicho Estrecho y no supieron della, é que 
que se tenia por cierto que vino á estos reinos; y que el capitán 
con las otras cuatro naos que le quedaban, las tres pequeñas y 
la Capitana, determinó de pasar M Estrecho, y asi le pasó sin que 
hobiese ningund desastre; y que pasado el dicho Estrecho, y en- 
golfados para ir alas islas de los Malucos, en mas de trescientas 
leguas, pasado el dicho Estrecho, se derrotaron todas dichas cua- 
tro naos y quedó sola la Capitana en que este testigo iba, y que 
hasta este tiempo el Comendador Loaisa y todos los oficiales do 
Ja hacienda del Rey iban buenos; y que antes que pasasen el Es- 
trecho murió Cobarruvias que iba por factor, y que por enton- 
ces este testigo, ni los demás que iban en la nao Capitana, no 
supieron que se hicieron los otros tres navios, mas de que llega- 
dos á Maluco, supieron que la nao llamada Santa María del Pa- 
rral, de que iba por capiUm D. Jorge, aportó en la isla de Sant 
Guin, que es cerca de los Malucos, y no es subjeta á ningund Rey, 
porque es sobre sí; y que la otra que se decia patax, oyó decir 
este testigo que aportó a la Nueva-España, y que de la otra nao 
nunca mas se supo que se hizo. 

Preguntado, desde allí ¿qué hizo el Comendador Loaisa? Dijo: 
que tiró su derrotíi adelante la via de los Malucos, y pasado el Es- 
trecho obra de doscientas leguas, el dicho Comendador Loaisa, do 
enojo de verse solo y habérsele perdido todas las naos que lleva- 
ba, adoleció y murió, é también murió el piloto Rodrigo Vermojo, 
vecino de Sevilla, é Sebastian del Cano é un sobrino suyo, é que 
también murió otro sobrino del Comendador deudo <i un mos que 
murió su tio, al cual habian elegido por capitán, y que también 
murió el tesorero del Rev. v el contador, v el maestre, que no 
se acuerda de sus nombres, é que también murió entonces Jorge 
Pérez, que quedó por piloto en lugar de Sebastian del Cano: y 



352 EXPEDiaON DE LOAISA 

que entonces eligió la gente que en la dicha nao iba por capitán 
delia, al alguacil mayor del armada que se decia Martin Iñiguez 
de Carquizano, el cual fue su viage á los Malucos con hasta cien- 
to ó diez é seis cristianos que quedaron vivos en aquella nao 
capitana, los cuales todos llegaron en salvamento y buenos á la 
isla de Tidori, que es en los Malucos; y que cuatro leguas antes 
que llegasen á esta isla, salieron lí ella dos naos portuguesas y 
dos galeras y dos bateles suyos, de que iba por capitán general 
un Manuel Falcon, y que llegados á la vista los unos de los otros, 
los portugueses hicieron vela para venir contra ellos, y que quiso 
Dios que les dio tan buen tiempo, que tuvieron lugar de venir 
en salvamento á la dicha isla de Tidori, sin que los dichos por- 
tugueses les hiciesen daño, ni les hablasen, é quel dicho Manuel 
Falcon, como vio esto, se fue con la dicha su armada á la isla 
de Terrenate, que está cuatro leguas de Tidori, donde tiene una 
fortaleza el Rey de Portugal y su factoría; y que otro dia después 
de llegada la nao Capitana á Tidori, llegó alli un criado del dicho 
Manuel Falcon, que se decia Francisco de Castro con otros tres 
portugueses, y hizo un requerimiento al capitán Martin Iñiguez 
Carqurzano, ante un escribano que traia consigo, en que decia 
que les requería de parte del Rey de Portugal, que luego fuesen 
a la fortaleza de Terrenate, donde estaba el dicho Manuel Falcon, 
porque aquellas islas eran del Rey de Portugal y no del Rey de 
Castilla, é que si no lo hiciesen, que todo el daño fuese é su culpa 
y no a la de Manuel Falcon; y que á esto les respondió el capitán 
Carquizano que no tenia mandado de su Rey para ir allá, é que 
esto respondió el dicho Caquizano, porque tuvo carta de un por- 
tugués amigo suyo que estaba con Manuel Falcon, que no sabe 
su nombre, en que le decia que se guardase de venir donde 
estaban los portugueses, porque le hacia saber que si los to- 
maban no habia de quedar hombre dellos, porque no bebiese 
quien viniese á dar relación al Rey de Castilla de aquella tie- 
rra; y que con esto se fueron los dichos portugueses; y que dende 
a ocho dias que esto pasó, un negro que estaba cativo con los 
portugueses, se vino huyendo a donde este testigo y los otros 
españoles estaban por mala vida que le daban, el cual les dio 
aviso que Manuel Falcon estaba aparejando sus navios para venir 




COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 353 

sobre ellos; y que visto esto por Carquizano, habló al Rey de 
Tidopi, que es amigo del Rey de Castilla, para que le favore- 
ciese, el cual lo hizo y juntó todos sus indios, que serian hasta 
cuatro mil, y hizo sacar en tierra de la dicha isla de Tidori el 
artillería que traian en la nao Capitana, y todas las mercaderías, 
las cuales se pusieron en una casa de madera que hizo el Rey de 
Tidori para ello, en la cual pusieron sus cerraduras y dieron el 
cargo de la factoría de aquellas mercaderías y las llaves de la 
dicha casa aun Diego^de Salinas, natural de Burgos; y que hecho 
esto, dende a otros ocho dias siguientes vinieron de la dicha isla 
de Terrenate dos fustas de manera de galeras y dos bateles al 
puerto de la isla de Tidori, y lombardearon la nao fuertemente 
en la cual estaba el capitán Carquizano con parte de la artillería 
y la mitad de la gente, y la otra mitad estaba en tierra con la 
otra artillería defendiendo la nao, la cual á cabsa de los muchos 
tiros que tiraron los portugueses la desfondaron y murió un ma- 
rinero della, y de los portugueses murieron siete hombres, y que 
por entonces los dichos portugueses se volvieron a Terrenate; y 
que después de allí é diez ó doce dias, vino el dicho Manuel Fal- 
con á la isla de Tidori con sus criados en un navio de negros 
con licencia del capitán Carquizano que en ella estaba como ha 
dicho, y fue á la casa del dicho Carquizano á lo hablar, el cual 
Carquizano preguntó a Manuel Falcon, ¿que por qué les venia á 
dar guerra y hacer mal á su nao? Y el dicho Manuel Falcon lo 
respondió, que su capitán se lo habia mandado, diciéndoles, que 
no eran del Rey de Castilla sino cosarios que venian a tomarles 
su tierra, y que Carquizano le dijo: que él era vasallo del Rey 
de Castilla, y venia por su capitán a aquellas islas á saber la fac- 
toría que habia puesto en ellas Hernando de Magallanes, que les 
rogaba que no tuviesen guerra con ellos, que él no la ternia con 
ellos; y que el dicho Manuel Falcon respondió, que no habría 
guerras, pues eran del Rey de Castilla, y que pasadas muchas 
razones sobre esto, Carquizano le dijo al dicho Manuel Falcon 
que se fuese, porque él esperarla alli hasta ver lo que su Rey le 
mandaba, y que le ternia buena amistad, y con esto se volvió 
Manuel Falcon á Terrenate. Y que después un dia vinieron cier- 
tos portugueses á Tidori, a hablar con el capitán Carquizano, el 

23 



fSlXPKDICION DE LOAISA 

cual los combidó á comer, y en la comida los dichos portugueses 
le dieron cierta ponzoña de que murió, é que no sabe que pon- 
zoüa era, ni en que manjar se la dieron, ni como se llamaba ol 
que se la dio, mas de que luego á otro dia que pasó esto, cayó 
malo; é que esto sabe que pasó asi, porque después lo dijeron los 
mismos portugueses á este testigo y á los otros españoles. 

Y que después de muerto el diclio Carquizano eligieron por su 
capitán á Hernado de la Torre, natural de la Montaña, é no sabe 
de que lugar della; el cual dicho Hernando do la Torre y los oíros 
sus compañeros se estuvieron en la dicha isla de Tidori cinco 
años y medio poco mas ó menos, y que on todo este tiempo siem- 
pre, ó en lo mas del tuvieron grandes cuestiones los unos con los 
otros, de las cuales murieron de la parte de los españoles mos 
de sesenta hombrea, y de la parte de los portugueses mas de se- 
tenta y tantos hombres. 

Preguntado, ¿qué hacían en aquella ¡ala de Tidori todo el dicho 
tiempo que ha declarado que estuvieron en ella, y quién les daba 
de comer? Dijo: que como dicho tiene, tenían cada dio guerras 
con los portugueses, y comían de las mercaderías del Iley que 
llevaron en la nao Capitana, y también les ayudaban para lo que 
habían menester el Rey de Tidori, y el Rey do Gilolo, que es muy 
amigo do S. M., y es suhjeto al Rey de Portugal. 

Y que después fué á la dicha isla de Tidori un D. Jorge de Me- 
neses, portugués, que había venido por capitán de la isla do To- 
rrennte en lugar de Manuel Falcon: y entró en la isla do Tidori, 
y saqueó é robó todo lo que este testigo y los otros españolea 
tenían en ella, y lo que había de la hacienda del Rey en la casa 
que ha dicho que hizo el Rey de Tidori en que se pusiese, y que- 
mó el lugar de Tidori; y que los esclavos y criados del dicho D. 
Jorge los llevaron todos á las fustas y bateles que trujo para lo 
llevar. 

Preguntado, ¿si mataron la gente española que allí habia, é 
que cuantos había en aquella isla? Dijo: que luego como el dicho 
U. Jorge de Monoses entró en la dicha isla de Tidori, dijo al di- 
cho Hernando de la Torre, que era capitán de los españoles, qae 
luego se saliese él, y los otros castellanos de las islas do los Malu- 
cos dentro do cinco ó seis horas, y que sí no lo hiciesen que les 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 355 

matarian y que para ver si eran pasadas las horas do término que 
les habia dado para salir, traia el dicho D. Jorge de Menesos un 
relox de arena; y que el dicho capitán Hernando de la Torro, 
viendo que los portugueses eran mas de cuatrocientos y los cas- 
tellanos no eran aun cuarenta, y dellos estaban los veinte é cinco 
y mas enfermos, determinó de que todos los castellanos, asi los 
enfermos como los sanos, se embarcasen en un barco, y so fuesen 
á Gilolo, que es una isla que esta cuatro leguas de la de Tidori, y 
asilo hicieron. Y el Rey de Gilolo los recibió muy bien, y hizo 
curar los que iban enfermos, y les daba de comer, y de la mone- 
da que corre en aquella isla, y que alli estuvieron hasta que fue 
olro capitán del Rey de Portugal en lugar de D. Jorge de Meneses, 
que se decia Tristan de Taide: y que en el tiempo que estuvieron 
en Gilolo murieron de los castellanos que estaban alli todos, que 
no quedaron sino el capitán Hernando de la Torre y otro trece, 
y que luego como llegó á aquellas islas el dicho capitán Tristan 
de Taide, fue á la dicha isla de Gilolo, y desembarcó en ella con 
mas de trescientos hombres, y habló al capitán Hernando de la 
Torre, y le dijo: ¿que para qué estaba en aquellas islas, pues se le 
morian todos los compañeros? E ¿por qué no se salia de entre 
aquellos moros, y se iban donde habia cristianos? Que si querían 
que él los llevaría consigo á la isla de Terrenate, y quel los envia- 
ría desde alli á Portugal. Y que el dicho capitán Tristan Taido 
dijo al dicho Hernando de la Torre, que ya los Malucos eran del 
Rey de Portugal, porque el Emperador se los habia dado por trein- 
ta años, porque le dio mucho dinero para ayuda a la guerra de 
Italia. Y que cuando el dicho capitán Tristan Taide dijo esto á 
Hernando de la Torre, lo mostró ciertos papeles, el cual cuando 
lóá vio, determinó de venirse con el dicho capitán Tristan Taide 
á la dicha isla de Terrenate donde estuvieron un mes poco mas ó 
nnenos, é desde alli los envió el dicho capitán Tristan ala India del 
Rey de Portugal, y en el camino, luego que llegaron á Malaca, mu- 
rieron los cuatro compañeros; por manera, que no iban por lodos 
ya mas de diez con el capitán Hernando de la Torre; y que llega- 
dos á la India de Portugal, el gobernador della los recibió bien, 
y les hizo muy buen tratamiento, y dio de comer hasta que se 
embarcaron en unas naos del Rey de Portugal que estaban 



356 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

alli, y que todos diez se repartieron en tres naos, en la una venia 
el capitán Hernando de la Torre con otros cuatro compañeros, y en 
la otra este testigo y otros dos compañeros, los cuales se murie- 
ron en la mar, y en la otra venian Andrés de ürdaneta, y otro 
compañero. 

Preguntado, qué se hicieron los compañeros que venian en es- 
tas naos y el capitán? Dijo: que cuando este testigo desembarcó 
en Lisboa, ya Andrés de Ürdaneta y su compañero eran desem- 
barcados, y idos de Lisboa, no sabe á que parte, mas de que el 
embajador de Portugal le dijo a este testigo que eran venidos á 
esta corte de la Emperatriz nuestra Señora, y que la nao en que ve- 
nia el capitán Hernando de la Torre, é los otros cuatro compañe- 
ros, aun no era llegada a Portugal. 

Preguntado, ¿si se acuerda los nombres de las personas que 
murieron, y de donde eran naturales? Dijo: que no se acuerda, por 
que como era este testigo extrangero, no los conocía mas de por 
castellanos, é portugueses, é por la nación de que eran. Y que 
esto que ha dicho es la verdad é lo que sabe, é no otra cosa para 
el juramento que hizo a lo que al presente se acuerda, y no lo fir- 
mó, porque dijo que no sabia escrebir y firmar. — Bernal Darías, 

Y demás desto dijo que se le acordaba que estando este testigo 
y los otros sus compañeros en la isla de Tidori, como dicho tiene, 
fué allá un Hernando de Valdaya por capitán de una galera en 
que fue, y con él cuarenta portugueses, y la galera muy bien ar- 
mada, en que habia veinte é tantos tiros do metal, y todas las otras 
armas necesarias, y que llegados al puerto de la isla de Tidori el di- 
cho Fernando de Valdaya, escribió una carta al capitán Hernando 
de la Torre, por la cual le desafiaba que saliese con otra galera 
que él tenia, y con otros cuarenta españoles como ellos; y que el 
dicho capitán Hernando de la Torre hizo aderezar su galera y en- 
traron hasta cuarenta españoles que habia, y pelearon con la ga- 
lera portuguesa hasta que la vencieron y prendieron todos los 
portugueses que en ella habia, y los metieron debajo de cubierta, y 
que un Juan Grego, marinero de la dicha galera, compañero des- 
te testigo, luego que entraron en la galera portuguesa, se fue á la 
popa de la galera, y halló en ella un cofre, y le hizo pedazos, y 
halló en él una taza y tres cucharas de plata, y ciertos paños de 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 357 

rescates, y otras cosas, y entre ollas un papel, el cual tomó en la 
la mano un Diego de Ayala, el cual quedó en Malaca con dos 
hijos que hubo en una india de Maluco, y leyó la dicha carta de- 
lante deste testigo y del dicho Hernando do la Torre, y de los 
otros compañeros, y que á lo que este testigo se acuerda decia la 
carta estas palabras siguientes: Femando de Valdaya: si tomardes 
los castellanos y la galera, Jio dejéis ninguno dellos vivo, porque 
míen á lomar y levantar las tierras del Rey nuestro Señor de Por- 
twjal, y envolvedlos en una vela de la galera, y echadlos en medio 
de la catml de la mar, port/ue no quede ninguno dellos vivo, 7ii haya 
(jnien vaya á decir á Castilla lo que pasa en esta tierra. Lo cual ha- 
cedsopena de muerte y perdimiento de vuestros bienes, Y que el di- 
cho papel estaba firmado de D. Jorge de Meneses, y lo tomó el 
ílicho capitán Hernando de la Torre para lo guardar. E que el di- 
cho D. Jorge de Meneses esta ahora preso en Lisboa, y este testigo 
le ha})ló agora cuando venia, y lo dijo; ¿qué por qué estaba preso? 
y respondió á este testigo, que porque habia muerto un regidor 
de Terrenate. 

Preguntado, ¿qué otras cosas pasó con el dicho D. Jorge? Dice: 
que no se acuerda. 

Preguntado, qué otras guerras tuvieron los castellanos con los 
portugueses el tiempo que estuvieron en las islas do los Malucos? 
Dijo: que no bebieron otras guerras ningunas sino las que ha 
declarado. 

Preguntado, ¿si quedó alguna gente en las islas de los Malucos, 
ó en la India? Dijo: que no quedó en las islas sino un francés que 
era grumete de la nao Capitana, que se casó con una negra de un 
portugués; y que Diego de Ayala, que tiene dicho que quedó en 
Malaca, va por escribano de una nao portuguesa á la China, é que 
no se acuerda que haya quedado vivo ninguno otro en las dichas 
islas de los Malucos, ni en Malaca, ni en la India, ni en otra par- 
ninguna de la tierra del Rey de Portugal, u lo que este testigo se 
acuerda. 

E que un Hernando de Bustamante venia con este testigo é con 
los otros compañeros á la India, y como so detuvieron en Malaca, 
el capitán de Malaca no le dejaba venir (^on los otros compañe- 
ros, y después por ruegos de personas de bien le dio licencia 



358 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

que viniese en un navio portugués, donde le dieron ponzoña y 
murió. 

Asimismo dijo, que se le acordaba, que estando este testigo é los 
otros sus compañeros en la isla de Tidori, vino á ella una nao de 
la Nueva España con cuarenta y cinco hombres, de que era capi- 
tán uno que se decia Saavedra, el cual como supo que estaban alli 
gente de Castilla, saltó en la dicha isla con toda la gente que traia 
y dijo que venia en busca del armada del comendador Loaisa, é 
que tres leguas antes que llegase á Tidori, salieron a él dos bate- 
les de portugueses, y lombardeáronle la nao; y que como esto su- 
pieron este testigo y sus compañeros, salieron con una fusta que 
tenian, y como los portugueses vieron que le iba socorro, se 
fueron. Y trajeron la nao á Tidori, donde estaba el capitán Her- 
nando de la Torre, y que después aderezaron la nao que trujo el 
dicho capitán Saavedra para ir á la Nueva-España, y probaron a 
salir y ir su viaje, y nunca pudo salir, y asi se volvieron á Tidori 
sin el capitán, y sin otra mucha gente que se les murió de do- 
lencia, y que la gente que dellos quedó, se estuvo en Tidori 
con el dicho Hernando de la Torre, y dos dellos vienen agora 
con él. 

Preguntado, ¿qué hacienda tomaron los portugueses cuando 
saquearon á Tidori, asi del Rey como de los castellanos? 

Dijo: que mucho cobre y hierro, y holandas y paños de vestir, 
y cuchillos, y mucha mercería de bacinetes y vidrios y contería, é 
que no sabe que podría valer, porque era en mucha cantidad cada 
cosa dello; y que asimismo llevaron seis piezas gruesas de artille- 
ría de metal, y veinte y cinco piezas de hierro en que habia ver- 
sos y falcónos, y cuatro piezas gruesas, y cuatro pasamuros, y 
ocho falcones y otros muchos tiros pequeños que no se acuerda 
cuantos eran de cada suerte; y que los de hierro vio este testigo 
que los deshicieron los portugueses en Terrenate: lo cual toma- 
ron D. Jorge de Meneses, y la gente que con él iba, y que asi- 
mismo entre las otras cosas que tomaron de mercería, tomaron 
también tres cajas de piezas de coral, dello labrado y dello por la- 
brar, que hablan llevado para contratar con los indios, é no se 
acuerda que hayan tomado otra cosa. — Lugar de la rúbrica de 
Bernal Darías. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 359 



Sin fecha-153(i 

LXX.^Lo que pasa en lo de las conquistas que se han pedido d su 

Mag. es lo siguiente: 

(Archivo de Indias, 140-7-31). 

Después de la muerte del capitán Simen de Alcagava á quien 
eslavan dadas en governacion dozientas leguas de costa en la 
mar del Sur que comyencen desde donde se acaban los limites 
de la governacion questa encomendada á Don Pedro de Mendo- 
fa hacia el estrecho de Magallanes ha pedido el obispo de Plazensia 
que sedé esta tierra en governacion á su hermano Francisco de 
Camargo con la otra tierra que ay de la otra parte del dicho es- 
trecho hacia el Rio de la Plata y que entrarla a hacer esta con- 
quista por el dicho estrecho y pidió se le otorgase la capitulación 
como la del dicho Don Pedro de Mendoza: respondiósele en el 
consejo questa no se le podia dar que diese capitules moderados; 
tienelos hechos y por la yndisposicion del señor Cardenal no se 
han visto. 

Estando esto asy vino á esta corte el capitán Soto del Perú y 
pidió la conquista desde donde se acaban las decientas leguas 
que en la mar del Sur tiene don Pedro de Mendoza hasta el es- 
trecho y ofrécese á descubryrlo por la mar del Sur pasando por 
el Perú, este es hombre rico y que tiene, a lo que dice, buen 
aparejo; después por parte de un Rodrigo Orgoños, conquistador 
del Perú, hombre muy honrrado y amigo de Pigiarro y Almagro, 
y questa agora con él, se ha pedido lo mismo. 

También por parte de los dichos governadores Pigarro y Alma- 
gro se han ofrecido quellos conquistaran aquestas provincias 
que quedan por conquistar hasta el dicho estrecho, porque si se 
hoviesen de proveer nuevas governaciones y hovyesen de yr go- 
vernadores con gente por sus provincias, los naturales y havitan- 
tes en ellas recibirían daño. 



360 EXPEDICIÓN DE CAMAROO 



10 do Octubre de 1536. 

LXXL — Exposición de Francisco de Camargo. 

(Archivo de Indias) 

En la villa de Valladolid, á diez y seys dias del mes de olubresr 
de mili ó quinientos é trcynta é seis años, en presencia de mí^. 
Bernal Darías, escribano de sus magestades y de los testigos, 
yuso escriptos, pareció el señor Francisco do Camargo, vecino e 
regidor de la cibdad de Plasoncia, é dixo que por quanto Su Ma- 
gestad ha mandado tomar con él cierto asyento é capitulaciou 
que de suso en este libro está asentada sobre la conquista y po- 
blación de las tierras y provincias que ay por conquistar y po- 
blar en la costa de la mar del sur, desde donde se acaban las 
dozientas leguas que en la dicha costa están dadas en governa- 
cion á don Pedro de Mendoza hasta el estrecho de Magallayns, 
por linea reta, con correspondencia leste ueste y con toda la vuel- 
ta de tierra y costa de dicho estrecho hasta volver por la otra mar 
al mismo grado que corresponde al grado donde hoviere acabado 
en la dicha mar del sur la governacion del dicho don Pedro do 
Mendoza y comencare la suya y las yslas que están en el parage 
de las dichas tierras y provincias que asy ha de conquistar y po- 
blar en la dicha mar del sur, segund que mas largamente en la 
dicha capitulación se contiene á que se refirió, por ende quol se 
obligava y obligó de tener, guardar é complir todo lo que por la 
dicha capitulación ó asyento es obligado do guardar y complir y 
todas las instruciones y provisiones de Sus Magestades que le 
fueren dadas, so las penas de la dicha capitulación, ynstruciones 
ó provissioncs contenydas ó porque asy lo terna, guardará é cum- 
plirá, obligó su persona ó bienes muebles é rrayces havidos é 
por haver é dio poder complido á todos ó qualesquier jueces é 
justicias de Sus Magestades, asi destos sus reynos y señoríos co- 
mo de las Yndias, yslas e tierra firme del mar occéano, de cual- 
quier jurisdicion que sean, á la cual jurisdicion se sometió, espe- 
cialmente á la de los señores del Consejo de Yndias é de los 



COLECCIÓN DB DOCUMENTOS 361 

oficiales que residen en Sevilla, en la casa de la Contratación de 
lasYndias, renunciando como renunció su jurisdicción y domi- 
cilio, y la ley sy convenerit de jurisditione para que por todo 
rigüP de derecho que mas breve y executiva sea le compelan A 
lo asy Cumplir como sy por sentencia definitiva de juez compe- 
tente fuese asy sentenciado, y la tal sentencia fuese pasada en 
cosa juzgada y por él consentida sobre lo qual renunció de su 
favor é ayuda todos é qualesquier leyes, fueros é derechos que 
s?anen su favor é la ley é derecho que dice que general renuncia- 
ción de leyes que homo haga que no vala: en firmeza de lo qual 
lo otorgó asy ante mí el dicho escribano ó testigos yuso escriptos 
en el dicho dia, mes é año susodichos, siendo presentes por tes- 
tigos Lope de la Torro y dicho adelantado ó Juan de Obalde é 
Francisco Caro é Martin de Horbina é por mayor firmeza lo fir- 
mó aquí de su nombre. — Francisco de Camavfjo, — Hay una rúbri- 
ca.— Pasó ante mí. — Bernal Darías, — Hay una rúbrica. 



6 (le Noviembre ile 153<3 

LXXIL — Capitulación real celebrada ron Francisco de Camarr/o 

I Audiencia de Chile.— Regisíros del Estrecho de Magallanes.— Capitulacio- 
nes para su descubrimiento y Reales ordenes sobre armadas y viages.— 
Años 1536 á 1626.— Estante 128.— Cajón 4.— Legajo 1.— Arcliivo de Indias, 
]>ub. por n)añez, C. de L, entre Chile y la República Arjentina, pág. 21 do 
los DocimcntoSj y reproducida en Amunátegui, C de Z., III, 2íJ6). 

La Reyna. — Por quanto vos Francisco Gamargo, vezino ó Re- 
gidor do la ciudad de Plasencin, nuestro criado, por la mucha vo- 
luntad que tenéis de nos servir y del acrecentamiento de nuestra 
corona Real de Castilla, os ofrecéis de yr a conquistar y poblar las 
tierras y provincias que hay por conquistar y poblar en la costa 
de la mar del sur, desde donde se acaban las decientas leguas que 
en la dicha costa están dadas en governacion a don Podro de Men- 
doca hasta el estrecho de Magallanes, y con toda la vuelta de cos- 
ta y tierra del dicho estrecho hasta volver por la otra mar al 
raesmo grado que correspondo al grado donde oviere acabado en 
la dicha mar del sur la governacion del dicho don Pedro de Men- 



362 EXPEDICIÓN DB CAMARGO 

doca y comencare ¡a tnya y las yslas que están en el parage de 
ks dichas tierras y provincias que ansí deveis de conquistar é 
poblar en la dicha mar del sur, siendo dentro de nuestra demar- 
cación y para pHo llevareis hasta seiscientos hombres y ochenta 
caballos, con el mantenimiento neeosarío por dos años y con las 
armas y artilloria necesaria para ol dicho \iaje, todo ello á vues- 
tra costa y minsion, sin que en ningún tiempo nos ni los Reyes 
que después do nos vinieren, seamos obligados á vos mandar pa- 
gar cosa alguna de los gastos que en ello bizierdes mas de lo que 
aquí vos será otorgado, y rae suplicasles quo vos hiziese merced 
de la conquista de las dichas tierras é yslas é vos hizieso é otorga- 
se las mercedes y con las coudiziones que de yuso serán conteni- 
das, sobre lo qual mande tomar con vos el asiento y capitulación 
siguiente: 

Primeramente vos doy licencia é Tacultad para que por nos y en 
nuestro nombre y de la corona Real de Castilla, podáis conquis- 
tar é poblar las dichas tierras y provincias que asy ay por con- 
quistar y poblar en la dicha costa desde la mar del sur desde como 
dicho es, se acaban las decientas leguas que on la dicha costa 
están dadas en governacion al dicho don Pedro de Mendoza hasta 
el estrecho que dizen de Magallayns, é ansí mismo vos damos li- 
cencia é facultad para que podays descubrir ó conquistar é poblar 
toda la buelta de costa y tierm del dicho eslreeho hasta bolver 
por la otra mar al mismo grado que correspondo al grado dondo 
oviere acabado en la dicha mar del sur la gobernación del dicho 
don Podro de Mendos-a y comenzare la vuestra. 

ltem,-entendiendo ser asi complidero al servicio de Dios Jíucs- 
tro Señor é nuestro é por honrar vuestra persona y por vos hacfir 
merced, prometemos de vos hacer nuestro gobornador y capitJín 
general de las tierras é provincias é pueblos que ovlereu en la di- 
cha cosía de la mar del sur, desde donde se acaban las dichas 
dozientas leguas queslan dadas en governacion á don Podro de 
Mendoza hasta el estrecho de Magallayus y en toda la dicha buol- 
ta de costa y tierra del dicho estrecho hasta volver por la otrn mar 
al mismo grado que corresponde al grado donde oviere acabado 
en la dicha mar del sur la governacion del dicho don Pedro do 
Mendocii y comenzare la vuestra por todos los dias de vuestra vi- 




COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 363 

da, con salario de doss mil ducados de oro en cada un año y doss 
mili ducados de ayuda de costa que sean por todos quatro raill 
ducados, de los quales gozeis desde el dia que vos hizierdes á la 
vela en estos nuestros Reynos para hacer la dicha población y 
conquista, los cuales dichos quatro mili ducados de salario ó ayu- 
da de costa vos han de ser pagados de las rentas y provechos ¿i 
nos pertenecientes en la dicha tierra que o viéremos durante el 
tiempo de vuestra governacion y no de otra manera alguna. 

Otrosí, vos hacemos merced del título de nuestro Adelantado, 
de las dichas tierras é provincias queansy descubrierdes é poblar- 
des y del oflcio de alguazilazgo mayor dellas perpetuamente. 

Otrosi vos hacemos merced y damos licencia y facultad para 
que con parecer y acuerdo de nuestros oficiales de las dichas tie- 
ras y provincias podáis hacer en ellas hasta tres fortalezas de pie- 
dra en las partes ó lugares que mas convengan, parosciendo a vos 
é á los dichos nuestros oficiales ser necesarias para guarda y 
pacificación de la dicha tierra y vos hacemos merced de la te- 
nencia dellas para vos y para dos herederos é subcesores vuestros 
uno en pos de otro, quales vos nombrardes con salario de cient 
mili maravediz cada un año y cinquenta mili maravediz de ayuda 
de costa con cada una de la dichas fortalezas que ansi estuvieren 
hechas las quales aveis de hacer de piedra á vuestra costa sin 
que nos ni los Reyes que después de nos vinieren seamos obli- 
gados á vos pagar lo que ansi gastaredes en las dichas forta- 
lezas. 

Otrosí, por quanto nos aveis suplicado vos hiciésemos merced 
de alguna parte de tierra y vasallos en las dichas tierras y al pre- 
sente lo dexamos de hacer por no tener entera noticia dellas, pro- 
metemos de vos hacer merced como por la presento la hazemos 
de diez mili vasallos en la dicha gobernación con que no sean en 
puerto de mar ni en cabeza do provincia con la jurodicion que 
vos señalaremos y declararemos al tiempo que vos hicioremos la 
dicha merced con título de conde y entre tanto que informados 
de la calidad de la tierra lo mandamos efectuar es nuestra merced 
que tengáis de nos por merced la dozava parte de todos los quin- 
tos que nos tuviéremos en las dichas tierras sacando ante todas 
cosas dellos los gastos y salarios que nos tuviéremos en ellas. 



* • 



364 EXPEDICIÓN DE GAMARGO 

ítem, vos clamos licencia y facultad para que podays conquistar 
y poblar las islas que están en el parage de la dichas tierras ó pro- 
vincias que ansí aveis de conquistar y poblar en la dicha mar del 
Sur siendo dentro de nuestra demarcación en las quales es nuestra 
merced que tengays el dozavo del provecho que nos ovieremos en 
ellas sacados los salarios que en las dichas yslas pagaremos en 
tanto que informados de las dichas yslas que ansí descubrierdes 
y poblardes en el dicho vuestro parage y de vuestros servicios y 
trabajos vos mandemos hacer la enmienda y remuneración que 
fuéremos servido y vuestros servicios merecieren. 

E por que nos habéis suplicado que si Dios fuere servido que en 
este viaje muriededes antes de acabar el dicho descubrimiento 
y población que en tal caso vuestro heredero ó la persona que 
por vos fuese nombrada la pudiese acabar y gozar de las merce- 
des que por nos vos son concedidas en esta capitulación nos aca- 
tando lo susodicho é por vos hacer merced por la presente decla- 
ramos que abiendo entrado en las dichas tierras y cumpliendo 
lo que soys obligado y estando en ellas tres años que en tal caso 
vuestro heredero ó la persona que por vos fuere nombrada pueda 
acabar la dicha población y conquista é gozar de las mercedes 
en esta capitulación conthenidas con tanto que dentro de dos 
años sea aprovado por nos. 

Otrosí, porque podria ser que vos y los nuestros oficiales de 
las dichas tierras é provincias tuviesedes alguna duda en el co- 
brar de nuestros derechos especialmente del oro y plata y piedras 
y perlas ansí de lo que so hallase en las sepolturas é otras partes 
donde estoviese escondido como de lo que se oviese de rescate ó 
cavalgado ó en otra manera nuestra merced é voluntad es que 
por el tiempo que fuéremos servidos se guardo la borden siguien- 
te. Primeramente mandamos que todo el oro y plata piedras ó 
perlas que se oviere en batalla ó en entrada de pueblo, ó por ros- 
cate con los indios ó de minas se nos haya de pagar é pague el 
quinto de todo ello. 

ítem, que de todo ol otro oro y plata y piedras y perlas y 
otras cosas que se hallaren ¿ ovieren así en enterramiento, se- 
pulturas ó cues o templos do indios, como en los otros lugares 
do solian ofrecer sacrificios a sus y Jólos ó otros lugares relixiosos, 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 365 

ascondidos ó enterrados en casa, ó heredad, ó tierra, ó otra cual- 
quier parte pública, ó concegil ó particular de qualquier estado 
preheminencia ó dignidad que sea y de todo ello y de todo lo de- 
más que desta calidad se oviere ó hallare, agora se alie por aca- 
escimiento ó buscándolo de propósito se nos pague la meytad 
sin dcsquento de cosa alguna, quedando la otra meytad para la 
persona que ansí lo hallare ó descubriere, con tanto que si algu- 
m persona ó personas encubriere el oro, ó plata, piedras ó per- 
lasque hallaren é ovieren así en los dichos enterramientos, se- 
polluras ó cues, ó templos de yndios, como en los otros lugares 
dosolian ofrescer sacrificios d sus ídolos ó otros lugares religio- 
sos, ascondidos ó enterrados de suso declarados y no lo manifes- 
taren para que se les dé lo que conforme á este capítulo les pueda 
pertenecer dello ayan perdido y pierdan todo el oro y plata, y 
piedras y perlas, y ademas la meytad de los otros sus bienes pa- 
ra nuestra cámara ó fisco. 

Otrosí, como quiera que según derecho é leyes de nuestros rey- 
nos, quando nuestras gentes ó capitanes de nuestras armadas to- 
man preso algund príncipe ó señor de las tierras donde por 
nuestro mandado hacen guerra, el rescate de tal señor ó cacique 
pertenesce a nos con todas las otras cosas muebles que fuesen 
halladas que portenesciosen d él mismo, pero considerando los 
grandes peligros y trabajos que nuestros subditos pasan en las 
conquistas de las Yndias, en alguna enmienda dellos y por les 
hacer merced, declaramos y mandamos que si en la dicha vues- 
tra conquista y governacion se prondiere algún cacique ó señor 
que de todos los thesoros, oro y plata, piedras y perlas que del 
se ovieren por via de rescate, ó en otra qualquier manera se nos 
nos dé la sesla parte dello y lo demás se reparta entre los con- 
quistadores, sacando primeramente nuestro quinto y en caso 
quol dicho cacique o señor principal mataren en batalla ó en 
otra qualquier manera que en tal caso de los thesoros é bienes 
susodichos que del se obioren justamente ayamus la mitad, la 
qual ante todas cosas cobren nuestros oficiales y la otra meytad 
se rreparta, sacando primeramente nuestro quinto. 

Otrosí, franqueamos d los que fueren d poblar las dichas tie- 
rras é provincias por seis años primeros siguientes que se quen- 



3(ili 



EXPEDICIÓN DE CAMAHOO 



ten desdel día de la dactn desta capitulación del Almoxnrifnzgo 
do todo lo que llevaren para proviemiento y provisión de sus ca- 
sas, con tanto que no sea para lo vender. 

Otrosí, concedemos á los que fueren á poblar las dicbas tierras 
y provincias que ansí descubrierdes é poblardes que en los seis 
anos primeros siguientes dcsdel dia de la dncta deste dicho asien- 
to y capitulación en adelante que del oro que se cogiere en las 
minas nos paguen el diezmo y cumplidos los dichos seis años pa- 
guen el noveno y ansí decendiendo en cada un afiu hasta llegar 
ni quinto, pero del oro y otras cosas que se oviere de rescate 6 
cavalgadas ó en otra qualquier manera, desde luego nos han do 
pngar el quinto de todo ello. 

Ansimismo franqueamos á vos el dicho Francisco de Gamargo 
por todos los dios de vuestra vida del dicho Almoxarifazgo de to- 
do lo que llevardes para proveimiento y provisión de vuestra 
casa, con tanto que no sen pam vender y si alguno vendierdes 
dello ó rcseatardes que lo paguéis entoramenlc y esta concesión 
sea en sí ninguna. 

Ítem, concedemos á los dichos veziiios é pobladores que les sean 
dados por vos loa solares en que hedcfiquen casas y tierras é ca- 
vallorias y aguas convinientes á sus personas conforme á lo quo 
se ha hecho y hace en In ysla española, y ansí mísnin vos dare- 
mos poder para que en nuestro nombre duianto el tiempo de 
vuestra governacion hagáis la encomienda de yndios de la dicha 
tierra guardando en ella las hordenanzas é ynstrucioncs que Víw 
soran dadas. 

Otrosí, vos daremos licencia como por la presente vos la da- 
mos para que destos nuestros reynos ó del Ileyno del Portugal A 
yslas de cabo verde y Guinea, vos ó quien vuestro poder oviere 
podáis llevar é llevéis á las tierras y provincias de vuestra gover- 
nacion dozientos sclavos negros la meytad hombres é la mcytnd 
hembras libres de todos derechos á nos portonoscienles, con tanto 
quo si los Uevardes á otras provincias ó yslas y los vendierdes 
en ellas los ayais perdido y los aplicamos d ^nuestra cámara ó 
fisco. 

Ítem, quo vos el dicho Francisco do Gamargo seáis obligado & 
llevar a la dicha provincia un médico y un ciruxano y un boti- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 307 

cario para que curen los enfermos que en ella y en el viaje ado- 
lescieren, a los quales queremos y es nuestra merced que de las 
rentas y provechos que tuviéremos en las dichas tierras y pro- 
vincias se les dé de salario en cada un año de salario al físico 
cincuenta mili maravedís y al boticario veinte ó cinco mili ma- 
ravedís, y al cirujano otros cinquenta mili maravedís, los quales 
sudarios corran y comiencen a correr desdel dia que se hicieren 
á la vela con vuestra armada para seguir vuestro viaje en ade- 
lante. 

ítem, vos doy licencia é facultad para que podáis tener y ten- 
gáis en las nuestras atarazanas de Sevilla todos los bastimentos 
ó vituallas que ovierdes menester para vuestra armada y partida. 

Lo qual todo que dicho es é cada cosa é parte dello os concede- 
mos, con tanto que vos el dicho Francisco de Gamargo seáis te- 
nido y obligado a salir destos Reynos con los navios é aparejos 
y mantenimientos y otras cosas que fueren menester para el 
dicho viaje y población con los dichos seiscientos hombres y 
ochenta cavallos de nuestros Reynos y otras partes no proveydas, 
lo qual hayáis de cumplir desdel dia de la dacta desta capitula- 
ción hasta diez meses primeros siguientes. 

ítem, con condición que quando salierdes destos nuestros Rey- 
nos y llegardes a la dicha tierra ayais de llevar y tener con vos las 
personas relixiosas ó eclesiásticas que por nos serán señaladas 
para instrucion de los indios naturales de aquella tierra á nues- 
tra santa fee catholica con cuyo parescer y no sin ellos aveis de 
hacer la conquista, descubrimiento y población de la dicha tierra 
á los quales relixiosos aveis de dar é pagar el Hete y matalotaxe 
y los otros mantenimientos necesarios conforme á sus personas 
todo a vuestra costa sin por ello les llevar cosa alguna durante el 
tiempo de la dicha navegación, lo qual mucho vos encargamos 
así lo guardéis y cumpláis como cosa del servicio do Dios y nues- 
tro. 

Otrosí, con condición que en la dicha conquista, pacificación ó 
población y tratamiento de los dichos yndios en sus personas ó 
bienes seays tenido é obligado de guardar en todo y por todo lo 
contenido en las hordenan^as é ynstruciones que para esto tene- 
mos hechas y se hicieren y vos serán dadas. 



368 EXPEDiaON DÉ GAMARGO 

E porque siendo informados de los males y deshordenes que en 
descubrimiento y poblaciones nuevas se han hecho y hacen y 
para que nos con buena conciencia podamos dar licencia para 
los hacer para remedio de lo qual con acuerdo de los del nuestro 
consejo y consulta nuestra está ordenada y despachada una pro- 
visión general de capitules sobre lo que vos aveis de guardar en 
la dicha población y descubrimiento, la qual aquí mandamos in- 
corporar, su thenor de la qual es este que sigue. 

(Es la provisión acordada que se suele poner en las capitulacio- 
nes conforme a la que se dio al Adelantado de Canaria y está in- 
serta en la capitulación que con él se tomó). 

Por ende por la presente haciendo vos el dicho Francisco de 
Camargo lo susodicho A vuestra costa según y de la manera que 
de suso se contiene, y guardando y cumpliendo la dicha provi- 
sión que de suso va encorporada é todas las otras instruyciones y 
provisiones que adelante vos mandaremos guardar y cumplir para 
la dicha tierra y para el buen tratamiento y conversión de los na- 
turales della á nuestra santa feo catholica, digo é prometo que vos 
sera guardada esta capitulación y todo lo en ella contenido en 
todo y por todo, según de suso se contiene, é no lo haciendo ni 
cumpliendo ansí, nos no seamos obligados a vos mandar guardar 
ni cumplir lo suso dicho, ni cosa alguna, ni parte dello, antes vos 
mandaremos castigar y proceder contra vos como contra persona 
que no guarda ni cumple y traspasa los mandamientos de su Rey 
c señor natural é dello vos mando dar la presente, firmada de mi 
nombre é refrendada do mi ynfrascripto secretario, fecha en la 
villa de Valladolid a seys dias del mes de noviembre de mili y 
quinientos y treynta ó seis años. — Yo la Reyna. — Refrendada de 
Samano y señalada del cardenal y Beltran y Bernal. 



COLECCIÓN DS DOCUMENTOS 360 



8 de Diciembre de 1536 

LXXIII. — Real cédula concediendo titulo de gobernador á Francisco 

de C amargo. 

(Archivo de Indias, 128-4-1.) 

Don Garlos, etc. — Por cuanto vos Francisco de Camargo, vecino 
regidor de la cibdad de Plazencia, nuestro criado, por la mucha 
voluntad que teneys de nos servir y del acrecentamiento de 
nuestra corona real de Castilla, os aveys ofrecido de yr á conquis- 
tar y poblarlas tierras é provincias que ay por conquistar é po- 
blar de la costa de la mar del Sur desde donde se acaban las 
decientas leguas que en la dicha costa están dadas en goberna- 
ción á don Pedro de Mendoza hasta el estrocho de Magallayns, 
con toda la vuelta de costa y tierra del dicho estrecho hasta vol- 
ver por la otra mar al mismo grado que corresponde al grado 
donde hoviere acabado en la dioha mar del Sur la dicha gover- 
naclon del dicho don Pedro de Mendoza ó comentare la vuestra é 
las yslas que están en el parage de las dichas tierras é provincias 
que ansí aveys de conquistar y poblar en la dicha mar del Sur, 
siendo dentro de nuestra demarcación, sobro lo qual yo mande 
tomar con vos cierto asiento ó capitulación en la qual ay un ca- 
pítulo del tenor siguiente. Ytem, entendiendo ser ansí cumpli- 
dero al servicio de Dios nuestro señor é nuestro que por honrrar 
vuestra persona y por vos hacer merced, prometemos de vos 
hacer nuestro governador y capitán general de las tierras é pro- 
vincias é pueblos que hoviere en la dicha costa de la mar del Sur 
desde donde se acaban las dichas decientas leguas que están da- 
das en govemacion á don Pedro de Mendoza hasta el estrecho 
de Magallayns y en toda la dicha vuelta de costa é tierra del dicho 
estrecho hasta volver por la otra mar al mesmo grado que co- 
rresponde al grado donde hoviere acabado en la dicha mar del 
Sur la gobernación del dicho don Pedro de Mendoza y comentara 
la vuestra por todos los dias de vuestra vida con salario de dos 
mili ducados de oro en cada un año y dos mili ducados de ayuda 

2i 



370 EXPEDICIÓN DE GAMARGO 

de costa que son por todos quatro mili ducados de los quales go- 
zeis desdel dia que os hicierdes á la vela en estos nuestros Reinos 
para hacer la dicha conquista y población, los quales dichos cua- 
tro mili ducados de salario é ayuda de costa vos han de ser pa- 
gados de las rentas é provechos á nos pertenecientes en la dicha 
tierra que ovieremos durante el tiempo de vuestra gobernación 
y no de otra manera alguna: por ende guardando y cumpliendo 
la dicha capitulación y capítulo que de suso va encorporado por 
la presente es nuestra merced é voluntad que agora é de aquí 
adelante para en toda vuestra vida seáis nuestro governador y 
capitán general de las dichas tierras y provincias y pueblos que 
oviere en la dicha costa de la mar del Sur, desde donde como 
dicho es se acaban las dichas decientas leguas questan dadas en 
governacion al dicho don Pedro de Mendoza hasta el dicho Es- 
trecho de Magallayns y en toda la dicha vuelta de costa y tierra 
del dicho estrecho hasta volver por la otra mar al mismo grado 
que corresponde al grado donde oviere acabado en la dicha mar 
del Sur hi dicha gobernación del dicho don Pedro de Mendoza y 
comentare la vuestra y que ayais y tengáis la nuestra justicia 
cevil y criminal en las ciudades villas y lugares que en la dichas 
tierras y provincias ay pobladas y se poblaren de aquí adelante 
con los oficios de justicia que en ellos oviere. E por esta nuestra 
cédula mandamos a los consejos, justicias, regidores, cavalleros, 
escuderos, oficiales é omes buenos de todas las ciudades villas é 
lugares que en las dichas tierras y provincias é pueblos oviere y 
poblaren y á los nuestros oficiales y otras personas que en ellas re- 
sidieren y a cada uno dellos que luego que con ella fueren reque- 
ridos sin otra larga ni tardanza alguna sin nos mas requerir ni 
consultar ni esperar ni atender otra nuestra cédula ni mandamien- 
to segunda ni tercera provisión tomen é reciban de vos el dicho 
Francisco de Gamargo y de vuestros lugarthenientes, los quales po- 
dáis poner y los quitar y admover cada que quisierdes é por bien 
tovierdes el juramento y solenidad que en tal caso se requiere é de- 
veis hacer el qual así fecho vos ayan, reciban y tengan por nues- 
tro governador y capitán general é justicia de las dichas tierras ó 
provincias por todos los dias de vuestra vida como dicho es é vos 
dexen y consientan libremente usar y exercer los dichos oficios 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 371 

y cumplir y executar la nuestra justicia en ollas por vos ó por los 
dichos xTiestros lugarthenientes que en los dichos oficios de go- 
vernador y capitán general y alguacilazgo y otros oficios á la di- 
chas governacion anexos y concernientes podáis poner y pongáis 
los quales podáis quitar y admover cada y cuando vicrdes que a 
nuestro ser\'icio y á la execucion de la nuestra justicia cumpla 
y poner y subrogar otros en su lugar é oyr é librar y determinar 
todos los pleitos y causas asy ceviles como criminales que en his 
dichas tierras y provincias y pueblos, nsí entre la gente que la 
fueren á poblar como entre los naturales della ovicre y nascioren 
y podays llevar y llevéis vos y los dichos vuestros alcaldes ó lu- 
garthenientes los derechos á los dichos oficios anexos y perte- 
nescientes y hacer qualesquier pesquisas en los casos de derecho 
premisas y todas las otras cosas á los dichos oficios anexas y 
concernientes y que vos y vuestros thenientos entendáis en lo 
que á nuestro servicio y execucion de la nuestra justicia y pobla- 
ción y gobernación de las dichas tierras y provincias ó pueblos 
convengan y para usar y exercer los dichos oficios y cumplir y 
executar la nuestra justicia todos se conformen con vos con sus 
personas y gentes ó vos den y hagan dar todo el favor é ayuda 
que les pidierdes é menester ovierdes y en todo vos acaten y 
obedezcan y cumplan vuestros mandamientos y de vuestros lu- 
garthenientes y que en ello ni en parte dello embargo ni contra- 
rio alguno vos no pongan ni consientan poner ó nos por la pre- 
sente vos recebimos é habemos por recibidos a los dichos oficios 
y al uso y exercicio dellos é vos damos poder y facultad para los 
usar y exercer y cumplir y executar la nuestra justicia en las 
dichas tierras y provincias y en las ciudades ó villas y lugares 
dellas é sus términos por vos ó por los dichos vuestros lugarthe- 
nientes como dicho es caso que por ellos ó por alguno dellos a 
ellos no seáis recibido é por esta nuestra carta mandamos á qual- 
quier persona ó personas que tienen o tuvieren las varas do nues- 
tra justicia en los pueblos de las dichas tierras y provincias (|U(' 
luego que por vos el dicho Francisco de Gamargo fueron r(M|uo- 
ridos vos las den y entreguen y no usen mas dellas sin nuestra 
licencia y especial mandado so las penas en que caben y iiuuirroii 
las personas privadas que usan de oficios públicos y reales para 



372 EXPEDICIÓN DE CAMARGO 

que no tienen poder y facultad ca nos por la presente los suspen- 
demos y avernos por suspendidos. 

É otrosí que las penas pertenecientes á nuestra cámara y fisco 
en que vos y vuestros alcaldes y lugarthenientes condenáredes 
las oxecuteis é hagáis executar y dar y entregar al nuestro the- 
sorero de la dicha tierra; y otrosí es nuestra merced que si vos el 
dicho Francisco de Camargo entendiérdes ser cumplidero á 
nuestro servicio y a la execucion de la nuestra justicia que cua- 
lesquier personas de las que agora están ó estubieren en las 
dichas tierras y provincias salgan y no entren ni estén en ellas 
y se vengan a presentar ante nos, que vos les podáis mandar de 
nuestra parte y los hagáis dolías salir conforme a la prematica 
quo sobresto fabla, dando á la persona que así desterráredes la 
causa porque lo desterráis y si os pareciere que conviene que sea 
secreta dársela eis cerrada y sellada y vos por otra parte embiar- 
nos eys otra tal por manera que seamos ynformados dello, pero 
aveis de estar advertida que cuando ovierdes de desterrar alguno 
no sea sin muy gran cabsa; é otrosí es nuestra merced que las 
penas pertenecientes a nuestra cámara y fisco en que vos y 
vuestros alcaldes é lugarthenientes condenardes para la dicha 
nuestra cámara y fisco las executeis é hagáis executar y dar y 
entregar al nuestro thesorero de la dicha tierra, para lo qual que 
dicho es y para usar y exercer los dichos oficios de nuestro go- 
bernador y capitán general de las dichas tierras y provincias y 
cumplir y executar la nuestra justicia en ellas vos damos poder 
cumplido por esta nuestra carta con todas sus incidencias é de- 
pendencias, anexidades y conexidades é que ayais y llevéis en 
cada un año con los dichos oficios de salario hordinario dos mili 
ducados é do ayuda de costa otros dos mili que sean por todos 
cuatro mili ducados que montan un quento y quinientos mili ma- 
ravedis en cada un año contados desde el dia en que vos hicier- 
des a la vela para seguir vuestro viage en el puerto de San Lucar 
de Barrameda; en adelante todo el tiempo que tuvierdes los di- 
chos oficios los cuales mandamos á los nuestros oficiales de la 
dicha tierra que os den de las rentas y provechos que en qual- 
quier manera tuviéremos en ella durante el tiempo que tuvier- 
des la dicha gobernación y no las aviendo en el dicho tiempo no 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 373 

seamos obligados á cosa dello y que tomen vuestra carta de pago 
con la qual y con el traslado desta nuestra provisión signado do 
escribano público mandamos que les sean recibidas y pasadas 
en quenta siendo tomada la razón desta nuestra carta por los 
nuestros oficiales que residen en la ciudad de Sevilla en la casa 
de la contratación de las yndias é los unos ni los otros no fagades 
ni fagan endeal por alguna manera so pena de la nuestra merced 
é de diez mili maravedís para la nuestra cámara. Dada en la villa 
de Valladolid a ocho dias del mes de diciembre de mili ó qui- 
nientos y treinta é seis años. — Yo la Reyna. — Refrendada de 
Samano y firmada del Cardenéil y Beltran y Bernal y Velasquez. 



8 de Diciembre de 153G 

LXXIV, — Real cédula concediendo á Francisco de Camargo el tí- 
tulo de Adelantado. 

(Archivo de Indias, 128-4-1.) 

Don Carlos, etc, — Por quanto vos Francisco de Camargo veci- 
no y rregidor de la cibdad de Plasencia, nuestro criado por la 
mucha voluntad que tenéis de nos servir y del acrecentamiento 
de nuestra corona Real de Castilla os habéis ofrecido de yr á 
conquistar y poblar ciertas tierras y provincias que ay por con- 
quistar y poblar en la costa de la mar del sur declaradas en el 
asiento y capitulación que con vos mandamos tomar sobre la 
dicha Gobernación á la cual abemos mandar y llamar la Provin- 
cia del Estrecho, y en el dicho asiento y capitulación ay un capí- 
tulo del thenor siguiente. Otrosí vos hacemos merced del título 
de nuestro adelantado de las dichas tierras y provincias que así 
descubrierdes y poblardes é del oficio del alguacilazgo mayor de- 
llas perpetuamente por ende guardando y cumpliendo la dicha 
capitulación y capítulo suso oncorporado por la presente es nues- 
tra merced é voluntad que conforme á él agora é de aquí adelan- 
te perpetuamente seáis nuestro adelantado de las dichas tierras é 
provincias que asy os aveis ofrecido á conquistar y poblar y pue- 
blos que en ellas oviere y se poblaren é como tal nuestro adelanta- 



374 EXPEDICIÓN DE CAMARGO 

do dolías podáis usar é uséis del dicho oficio en todos los casos y 
cosas anexas y concernientes según y como lo usan los nuestros 
adelantados destos Reynos de Castilla é de las dichas yndias é que 
cerca del uso y exercicio del dicho oficio y en el llevar de los 
derechos á él pertenecientes guardéis y seáis obligado á guardar 
las leyes é prematicas destos nuestros Reinos que cerca desto 
disponen, é que podáis gozar y gozeis é vos sean guardadas las 
honrras, gracias, mercedes, franquezas, libertades y exenciones, 
preheminencias, prerrogativas é ynmunidades é todas las otras 
cosas y cada una dellas, que por razón de ser nuestro adelantado 
deveis aver é gozar é vos deven ser guardadas é ayais y llevéis 
los derechos y salarios y otras cosas al dicho oficio de adelanta- 
miento devidas é pertenecientes; é por esta nuestra carta manda- 
mos á los concejos, justicias, regidores, caballeros y escuderos 
oficiales é omes buenos de todas las ciudades, villas y lugares de 
las dichas tierras y provincias que vos ,ayan é rreciban ó tengan 
por nuestro adelantado della é usen con vos en el dicho oficio y 
en todos los casos y cosas a él anexas y concernientes, é vos re- 
cudan é hagan rrecudir con todos los salarios y derechos al dicho 
oficio de adelantamiento devidos y pertenescientes de todo bien 
y cumplidamente, en guisa que de vos no mengue ende cosa 
alguna segué y como é de la manera que se ha guardado y re- 
cudido y debe usar y guardar é recudir á los otros, nuestros ade- 
lantados que an sido ó son en estos nuestros Reynos de Castilla 
y en las dichas yndias y que en ello ni en parte dello embargo ni 
contrario alguno vos no pongan ni consientan poner ca nos por 
la presente vos recibimos é avomos por recibido al dicho oficio 
é al uso y exercicio del é vos damos poder y facultad para lo usar 
y cxercer caso que por ellos ó por alguno de ellos á él no seáis 
recibido siendo tomada la razón desta nuestra carta por los nues- 
tros oficiales que residen en la ciudad de Sevilla en la casa de la 
contratación de las yndias, é los unos ni los otros no fagades ni 
fagan endeal por alguna manera so pena de la nuestra merced é 
de diez mil maravedís para la nuestra cámara. Dado en la villa 
de Valladolid á ocho dias del mes de diciembre de mili y qui- 
nientos y treinta é seis años. — Yo la Reina. — Refrendada v fir- 
mada de los dichos. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 375 



8 de Diciembre de 1536 

LXXV. — fíeal cédula para que todas las personas que hubiesen ido 
á la gobeimacion de Francisco de Carnargo y estuvieren en ella 
con gente, se salgan y no estén ynas. 

(Archivo de Indias, 128-4-1.) 

Don Carlos, etc. — Por quanto nos avernos mandado tomar cier- 
to asiento y capitulación con Francisco Camargo, vecino é regi- 
dor de la ciudad de Plasencia, nuestro criado, sobre la conquista 
y población de las tierras é provincias que ay por conquistar é 
poblar en la costa de la mar del Sur, desde donde se acaban las 
docientas leguas que en la dicha costa están dadas en goberna- 
ción á Don Pedro de Mendoza hasta el estrecho de Magallayns 
con toda la vuelta de costa é tierra del dicho estrecho hasta vol- 
ver por la otra mar al mismo grado que corresponde al grado 
donde oviere acabado en la dicha mar del Sur la dicha governa- 
cion del dicho don Pedro de Mendoca é comengare la suya y las 
yslas questan en el parage de las dichas tierras y provincias que 
así ha de conquistar é poblar en la dicha mar del Sur, siendo 
dentro de nuestra demarcación a las quales avemos mandado yn- 
titular é llamar la provincia del Estrecho. E agora, por parte del 
dicho Francisco de Camargo, nos ha sido fecha relación que 
podría ser que llegando a la dicha provincia é tierra de su gover- 
nacion estuviese alguna gente en ellas y entrellos oviere diferen- 
cias de que nos seriamos deservidos, y queriendo proveer en el 
remedio de ello, visto é platicado en el nuestro consejo de las 
yndias, fue acordado que devia mandar dar esta nuestra carta en 
la dicha razón é nos tuvimoslo por bien, por ende por la presente 
proyvimos y mandamos que todas las personas que ovieren'ydo 
á la dicha provincia y estuvieren en ella con gente, se salgan y 
no estén mas en ella ni usen de juridicion alguna so las penas en 
que caen y encurren las personas que entran en jurisdicion para 
que no tienen facultad ni licencia nuestra, a nías so pena de la 
nuestra merced é de diez mili castellanos para la nuestra cámara 



876 EXPEDICIÓN DE GAMARGO 

por si la tal gente que asy oviere ydo y estuviere en la dicha pro- 
vincia se quisieren avecindar y estar é residir como pobladores y 
conquistadores della, y debaxo de la jurisdicion del dicho nuestro 
governador lo puedan hacer é hagan, al qual dicho nuestro go- 
vernador mandamos que los aya por encomendados é favorezca 
en lo que se les ofreciere como á pobladores de la dicha provincia 
y por que lo en esta nuestra carta contenido venga á noticia de 
todos, mandamos que sea pregonada en las placas y mercados 
de los pueblos de la dicha provincia por pregonero é ante escri- 
bano público^ é si fecho el dicho pregón las tales personas fueren 
ó pasaren contra el thenor de lo en esta nuestra carta contheni- 
do, mandamos quel dicho nuestro governador proceda contra las 
tales personas como hallare por justicia é los unos ni los otros no 
fagades endeal, so pena de la nuestra merced é de diez mili mara- 
vedises para la nuestra cámara. — Dada en la villa de Valladolid á 
ocho dias del mes de Diciembre de mili y quinientos ó treynta é 
seis años. — Yo hx Reina.— Refrendada y firmada de los dichos. 



8 de Diciembre de 1536 

LXXVL — Reai cédula facullando al heredero ó sucesor de Pitancista 
de Camargo para que pueda acabar su descubrimiento y pobla^ 
cion. 

(Archivo de Indias, 128-4-1.) 

La Reyna. — Por quanto en el asiento y capitulación que man- 
damos tomar con vos Francisco de Gamargo, vecino é regidor de 
la ciudad de Plasencia, nuestro criado sobre la conquista é po- 
blación de las tierras é provincias que ay por conquistar é poblar 
en la costa de la mar del Sur, desde donde se acaban las decientas 
leguas que en la dicha costa están dadas en governacion á don 
Pedro de Mendoza hasta el estrecho de Magallayns con toda la 
buelta de costa y tierra del dicho estrecho hasta volver por la 
otra mar al mismo grado que corresponde al grado donde oviere 
acabado en la dicha mar del Sur la dicha governacion del dicho 
don Pedro de Mendoza é comentare la vuestra, é las yslas que es- 



COLECCIÓN DB D0CUMBNT08 877 

tan en el para ge de las dichas tierras y provincias que ansí aveis 
de conquistar y poblar en la dicha mar del Sur^ siendo dentro 
deu nuestra demarcación ay un capítulo del thenor siguiente y 
porque nos aveis suplicado que si Dios fuere servido que en este 
viage muriesedes antes de acabar el dicho descubrimiento y po- 
blación que en tal caso vuestro heredero ó la persona que por vos 
fuere nombrada, lo pudiese acabar é go^ar de las mercedes que 
por nos vos son concedidas en esta capitulación, nos acatando lo 
susodicho é por vos hacer merced, por la presente declaramos 
que aviendo entrado en las dichas tierras é cumpliendo lo que 
seys obligado y estando en ellas tres años^ que en tal caso vues- 
tro heredero ó Ja persona que por vos fuere nombrada, pueda 
acabar la dicha población é conquista é gozar de las mercedes en 
esta capitulación conthenidas, con tanto que dentro de dos años 
sea aprovado por nos, y por vuestra parte me ha sido fecha reía* 
eion que si Dios fuere servido que en este viage muriesedes antes 
de llegar á la dicha tierra, no seria justo ni razonable aviendo vos 
gastado vuestra hacienda en hacer la dicha armada por nuestro 
servicio, no pudiese vuestro heredero seguir lo por vos comenta- 
do, me suplicastes é pedistes por merced mandase enmendar el 
dicho capítulo para que se entendiese desdel dia que vos saliese* 
des con la dicha armada hasta llegar á la dicha tierra y después 
los tres aíios conthenidos en el dicho capítulo ó como la mi mer- 
ced fuese, é yo teniendo consideración que en el dicho viage nos 
servis é gastáis de vuestra hacienda, tuvelo por bien é por la pre- 
sente declaro y mando que si Dios fuere servido que muráis en el 
dicho viage antes de llegar á la dicha tierra de vuestra governa- 
cion y conquista y tres años después luego siguientes que vues- 
tro heredero ó la persona que vos dexaredes nombrada, pueda 
seguir é acabar lo por vos comenQado conforme á la dicha capi- 
tulación y capítulo que de suso va encorporado, de lo qual man- 
dé dar é di la presente íirmada de mi mano é refrendada de mi 
infrascripto secretario, fecho en Valladolid á ocho de Diciembre 
de mil é quinientos y treinta y seis años. — ^Yo la Reina. — Refren- 
dada de Samano y señalada del Cardenal y Beltran y Bernal y Ve- 
lasquez. 



EXPEDICIÓN DE CAMAROO 



S de Dicínmbn* de 15% 

LXWU. — lieaí cédula concediendo diez mil caxal/os ron Utitln t 
Conde á I-Yancisco de Camargo. 

(Archivo de Indias, 128-4-1.) 

Iji Reyna. — Nuestros oficíales de la provincia del estrecho c 
conquista é govomacion tenemos encomendada á Francisco \ 
Cnraargo, vecino é Regidor de la ciudad de Plasencia, nuestl 
criado, asi á los que agora seáis como á los que seréis de aqi 
adelante, sabed que en la papitulacion é asiento que sobre la di- 
cha ciinquisto y población mandamos tomar con el dicho Fran- 
cisco de Camargo ay un capítulo del thenor siguiente: — Otrosí 
por quanto nos haveis suplicado vos hiciésemos merced de alguna 
parle de tierra y vasallos en las dichas tierras y al presente lo 
dexamos de hacer por no tener entera noticia dellas, promete- 
mos de vos hacer merced como por la presente lo hacemos de diez 
mili vasallos en la dicha governacion con que no sean en puerto 
de mar ni en cabecera de provincia con la juridicion que vos se- 
ñalaremos y declaremos al tiempo que vos hiciéremos la dicha 
merced con título de conde y entretanto que informados de la 
calidad de la tierra lo mandamos efecluar, es nuestra merced 
que tengáis de nos por merced la dozava parte de todos los quin- 
tos que nos tuviéremos en ellas. — E agora el dicho Francisco de 
Camargo nos suplicó que conforme al dicho capítulo le mandáse- 
mos pagar la dozava parte de todos los quintos quo ñus tuviére- 
mos en las dichas tierras, entretanto que informados de la cali- 
dad de la dicha tierra lo mandamos efectuar la nuestra merced 
de los diez mili vasallos que por el dicho capítulo le están por 
nos concedidos con título de conde o como la mi merced fuese: 
por ende que entretanto que ynformados de la calidad de las 
tierras é provincias de la governacion del dicho Francisco de Ca- I 
margo mandamos efectuar la merced de los dichos diez mili va- 
sallos que por el dicho capítulo le está concedida con título de I 
conde, vos mando que deis c paguéis al dicho Francisco do Ca- 



^^á 



COLECaON DB DOCUMENTOS 879 

margo ó á quien su poder oviere la dozava parte de todos los 
quintos que nos tuviéremos en las dichas tierras sacando ante to- 
das cosas dellos los gastos y salarios que en las dichas tierras nos 
tuviéremos y tomareis en cada un año su carta de pago con la 
qual y con el traslado signado de escribano público desta mi cé- 
dula, mandamos que vos sea recibido é pasado en quenta lo que 
se montare en la dozava parte de los dichos quintos é no fagades 
endeal, fecha en Valladolid á ocho dias del mes de Diciembre de 
mil y quinientos y treinta y seis años. — ^Yo la Reina. — Refren- 
dada y señalada de los dichos. 



8 de Diciembre de 1535 

LXXYIIL — Real cédula nombrando d Bartolomé Conejo, contador de 

las tierras de la demarcación de Camargo. 

(Archivo de Indias, Patronato^ 2-6-1.) 

Don Carlos, etc. — Por cuanto nos habernos mandado tomar cier- 
to asiento é capitulación con Francisco Camargo sobre la conquis- 
ta é población de las tierras é provincias que hay por conquistar 
é poblar en la costa de la Mar del Sur desde donde se acaban las 
doscientas leguas que en la dicha costa están dadas en goberna- 
ción a don Pedro de Mendoza hasta el Estrecho de Magallanes con 
toda la vuelta é costa de tierra del dicho estrecho hasta volver por 
la otra mar al mismo grado que corresponde al grado donde ho- 
biere acabado en la dicha Mar del Sur la dicha gobernación del 
dicho don Pedro de Mendoza é comenzare la del dicho Francisco 
de Camargo é las islas questan en el paraje de las dichas tierras 
é provincias que ansi ha de conquistar é poblar en la dicha Mar 
del Sur siendo dentro de nuestra demarcación á las cuales habe- 
rnos mandado llamar é intitular la provincia del Estrecho y en 
ella habemos de proveer nuestros oficiales que son tesorero, con- 
tador, fator ó vedor que tengan cuenta razón de nuestra hacienda: 
por ende acatando la suficiencia é avilidad de vos Bartolomé Co- 
nejo nuestro criado y los servicios que nos habéis hecho y porque 
entendemos que ansi cumple á nuestro servicio é buen recaudo 



B80 BXPEDICIOIÍ I)E camahgo 

de nuestra hacienda es nuestra merced é voluntad quo agora y 
do aquí en adelante cun! nuestra merced ó voluntad fuere seáis 
nuestro contador do las dichas tierras é que ansi como nuestro 
contador dellas vos y no otra persona alguna uséis del dicho ofi- 
cio en los casos y cosas á el anejas y concernientes conforme á la 
instrucción que para ello se vos dará según de la manera que lo 
hacen y deben de hacer los nuestros contadores de las islas es- 
pañolas San Juan y Cuba é provincia del rio de la Plata, é por 
esta nuestra carta mandamos al nuestro gobernador é á los otros 
nuestros oficiales de las dichas tierras quo luego que con ella fue- 
ren requeridas sin esperar para ello otra nuestra carta ni man- 
damiento segunda ni tercera provisión tomen c reciban de vos el 
dicho Bartolomé Conejo el juramento y solenidad que en tal caso 
se requiere é debéis do hacer el cual por vos ansí hecho presen- 
tando primeramente ante ellos la dicha instrucíon vos hayan é 
tengan é reciban, ó tengan por nuestro contador de las dichas 
tierras é usen con vos el dicho oficio é no con otra persona al- 
guna en todos los casos y cosas á él anejas é concernientes é 
vos guarden ó hagan guardar todas las honras, gracias, merce- 
des, franquezas é libertades, preminencias, prerogativas é inmu- 
nidades é todas las otras cosas y cada una dellas que por razón de 
ser nuestro contador de las dichas tierras habéis de haber y gozar 
c vos deben ser guardadas de todo bien é cumplidamente en giM- 
sa que vos no mengue ende cosa alguna é que en ello ni en parie 
dello embargo ni contrario alguno vos no pongan ni consientan 
poner que nos por la presento vos recibimos é habernos por re- 
cibido al dicho oficio é al uso y ejercicio dél, é á vos damos poder 
é facultad para lo usar y ejercer caso que por ellos é por alguno 
dellos á él no seáis recibido y es nuestra merced que hayáis y lle- 
véis de salario en cada un año con el dicho oficio todo el tiempo 
que lo tuvieredes ciento y cincuenta mil maravedis de las rentas 
é provechos que hubiéremos en la dicha tierra é no habiendo eu 
el dicho tiempo rentas é provechos de que vos podáis ser pagado 
no seamos obligados á vos mandar pagar cosa alguna del dicho 
salario el cual mandamos á nuestro tesorero de la dicha tierra 
que de cualquier oro é otras cosas de su cargo vos los dé é pague 
en cada un año desde el dia que vos hicieredes á la vela desde el 



GOLBGGION DB DOGUMRNTOS 38i 

puerto de San Lucar de Barrameda, en adelante todo el tiempo 
que por nos tovieredes el dicho oficio é que tome en cada un año 
vuestra carta de pago con la cual y con el traslado signado de esta 
nuestra provisión mandamos que le sean rescibidas é pasadas en 
cuenta los dichos ciento y cincuenta mil maravedis é mandamos 
á los otros nuestros oficiales de la dicha tierra que asienten esta 
nuestra carta en los nuestros libros que ellos tienen, ó sobre es- 
crita é librada dellos este original tornen á vos el dicho Bartolo- 
mé Conejo para que la tengáis por título del dicho oficio é man- 
damos á los nuestros oficiales que residen en la ciudad de Sevilla 
en la casa de la contratación de las indias que asimismo lo asien- 
ten en los libros que ellos tienen é que antes que vos dejen pasar, 
guardareis é cumpliréis nuestras instrucciones é provisiones é 
porque vos podría ser dificultoso darlas en Sevilla ante los dichos 
oficiales es nuestra merced que las podáis dar en cualesquier 
partes destos nuestros reinos, ante los corregidores de las pro«- 
vincias donde ansi la dierdes á los cuales mandamos que las to- 
men de vos llana y abonadas en la dicha cantidad é mandamos á 
los dichos nuestros oficiales de Sevilla que reciban de vos los 
testimonios é obligaciones de las dichas fianzas que ansi obierdes 
dado é las pongan é tengan en el arca de las tres llaves con las 
escrituras de la dicha casa ó que con ellas vos dejen libremente 
ir á usar el dicho oficio aunque no las deis en la dicha ciudad de 
Sevilla. — Dada en la villa de Valladolid, é ocho dias del mes de 
diciembre de mil y quinientos y treinta y seis años. — Yo la Reyna. 
— Refrendada de Samano y firmada del Cardenal y Beltran y Ber- 
nal y Velazquez. — Bemal Darías. 



rEXPEDIClúN CE I.0AI5A. 




LXXIX.—Relacion del viage que hizo el Cometidador García de 
Loaisa ai Maluco, para donde parliií de la Coruüa en veynte y 
qualro de jiillío (15^5}, falleció en el mar pasado el Estrecho de 
Magallanes mar á dentro mas de Í500 leguas. 



[Archivo de ludias, l-2-i-i.¡ 



El Comendador fray García de Lonyaa á quien S. M. envió 5' 
los Malucos, parliü de la ciudad de la Coruña en veynte y qua- 
tro de julio del año de quinientos veynle y cinco con siete naos 
y antes que llegase al estrecho de Magallanes dio la una al Ira- 
ves. De las otras seys, embocado el estrecho, se volvieron las 
dos, y las quatro siguieron su viaje y fueron juntas hasta quatro- 
cientas leguas adelante del estrecho ecepto el palax porque éste 
á las dozienlas leguas embocado el estrecho se derrotó y no pa- 
reció mas. Pasadas estas quatrozíentas leguas las otras naos se 
derrotaron cada una por su parte y luego murió el dicho comen- 
dador Loaysa y todos los hombres principales que comian con 
él de enfermedad dentro de quarenta dias y no ovo yndicio de 
que se les oviese dado ponzoña, y por ser muerto el dicho capitán 
y los otros principales de el armada eligieron por capitán & un 
Carqui^ano que era alguacil del armada y éste loa governó hasta 
que llegaron á la ysla de Tidori, y seys ó siete meses después has- 
ta que esto pasó no tocaron en ysla ni tierra alguna salvo en las 
yslas que llaman de los Ladrones donde surgieron y tomaron 
refrescos, y hallaron un hombre que avia quedado del armada de 
Magallanes que se dezia Gonzalo de Vigo, gallego, y le llevaron 
consigo. Después de derrotadas estas naos, la en que ylm el ca- 
pitán general siguió su viaje á los Malucos y cient leguas antes 
que llegase á ellos tocaron en una ysla que se dize Qanguin don- 
de tomaron refresco y pasaron adelante hasta llegar á la ysla de 
Batachina que es una de las ysla de los Malucos y desembarcaron 
en un pueblo della que se dize Quniafo que es snbjeto al ftey de 
Tidori, donde estuvieron tres meses adobando su nao. En este 



COLECCIÓN DE DOCUMEiiTOS 383 

tiempo vinieron allí dos portugueses por mandado del capitán del 
Rey de Portugal que estaba en otra ysla de los Malucos que se 
dize Témate á requerirles que se fuesen á una fortaleza que allí 
tenia el dicho Rey de Portugal, porque aquellas yslas heran su- 
yas, y que si no lo hazian que allí cerca estaba el capitán Manuel 
Falcon con un navio y una fusta para echarlos á fondo sino lo 
cumpliesen. El capitán de la dicha nao castellana rrespondió que 
no lo podia hazer porque llevaba mandado del Emperador nues- 
tro señor para yr á la ysla de Tidori donde estaban gentes por 
S. M. con una casa de factoría que avian quedado del armada de 
Magallanes. Y acabada de adereszar su nao partieron de la dicha 
ysla de Batachina para ir á la dicha ysla de Tidori, y luego salió 
é ellos el dicho capitán del Rey de Portugal Miguel Falcon con 
la dicha nao y carabela, el cual visto que los castellanos se le 
defendian se volvió, y la nao de los castellanos siguió su viaje 
hasta que llegaron á la dicha ysla de Tidori donde surgieron y 
desembarcaron el artillería y mercaderías que llevaban en ella 
y hizieron un baluarte para su defensa donde la metieron, y den- 
tro de ocho dias que havian llegado vino á la dicha ysla de Tido- 
ri donde estaban una fusta y un bergantin de portugueses tres 
vezes en tres dias á procurar de hechar la dicha nao a fondo, y 
para lo poner en obra le tiraron ciertos tiros gruesos de artillería 
de que mataron un hombre specialmente con un gamello que 
seria la piedra del mas gruesa que una caveza de hombre, y los 
castellanos la defendieron con su artillería. Los portugueses pen- 
sando que avian echado la dicha nao á fondo se volvieron a 
Témate, y los castellanos visitaron la nao para ver si podría ve- 
nir á Castilla á dar noticia á S. M. de lo subcedido en el viaje y 
porque estaba muy comida de gusanos sacaron de ella todo lo 
que avia, y quedó allí hasta que fué á fondo y entre todos acor- 
daron de estar en la dicha ysla de Tidori hasta tener algún aviso 
ó remedio ó mandado de S. M. Entre tanto comenzaron a hazer 
un navio pequeño de vela y remo para proveerse de cosas nece- 
sarias de las yslas comarcanas é enviar con él la dicha relación 
é S. M. y por no ser bueno para ello no le enviaron, y los portu- 
gueses teniendo aviso del dicho navio enviaron á quemarlo, y 
aunque le hecharon algunas granadas de pólvora no se quemó, y 



884 EXPEDICIÓN DE3 LOAÍSA 

despueB los miamos oastellanos lo quemaron por no ser bueno. 
Los cuales visto quel dicho capilan de portugueses les yva á dar 
muchas vezes guerra cercando la ysla y tirándoles muchos tiros 
de artillería y que los naturales della se quexaban dellos diziendo 
que les hazian muchos daños, hizieron una fusta de remos parasa 
deTension la qual hizieron en la ysla de Giloto que estaba por de 
S. M., y en ella avia veynte hombres castellanos con un capitán 
y artillería para la defender de los portugueses, y hecha la dicha 
fusta salieron en ella de la dicha ysla de Tidori hasta Ireynta y 
siete hombres de ellos y toparon con la dicha fusta y ciertas ca- 
noas de portugueses que andaban al derredor de la dicha ysla 
lombardeándola. En este recuentro prendieron los castellanos & 
los portugueses treynta hombres y les truxieron á la dicha ysla 
de Tidori ecepto nueve que murieron en el rencuentro y también 
murieron cinco ó seys de los castellanos. Hecho esto los castella- 
nos rresidieron en la dicha yela tres años, los cuales pasados 
fueron quaronta de ellos á la ysla do Batachina á comprar bas- 
timentos, y también porque el goberuador de la dicha ysla de 
Tidori se lo rrogó diziendo que tenia aviso que los yndios de la 
dicha ysla de Ternate con favor de los portugueses le robaban 
ciertos lugares suyos que tenían en la dicha ysla de Batachina 
que son amigos de los castellanos y vasallos de S. M., y como el 
capitán del Rey de Portugal que se dezia don Jorge de Meneses 
tovo aviso que de la gente que estaba en Tidori heran salidos 
fuera della los dichos quarenta hombres, vino con toda la gente 
que tenia y con los yndios de Ternate á la dicha ysla de Tidori y 
tomó la fortaleza que bavian hecho los castellanos, y el capitán 
doUos que se dezia Hernando de la Torre por no tener gente con 
qué lo defender se concertó con el dicho don Jorge de Meneses 
que le dexase sacar algunas cosas de la fatoría para su bastimen- 
to, lo cual y el artillería y todo lo demás que avia en la dicha 
fortaleza se llevaron los portugueses á la ysla de Ternate donde 
tenían hecha una fortaleza por el Hey de Portugal, y aunque le 
pidieron los dichos castellanos que los dexasen yr á la ysla de 
Gilolo donde estaban los otros veynte ho mbres castellanos no 
lo quiso hacer sino que se fuesen á la ysla de Batachina por te- 
nerlos cerca de la ysla de Ternate donde él residía y por poderlos 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS IWo 

mejor sojuzgar, é asi se fueron á la dicha ysla Bataehina con 
algunos castellanos que le quisieron seguir porque los demás se 
fueron con los portugueses. Y de los quarenta hombres que fue- 
ron primero á esta ysla Bataehina los veynte y ocho de ellos se 
vinieron á juntar con los veynte que estaban en la ysla de Gilolo, 
que era tres leguas de allí y los otros doze volvieron á Tidori pen- 
sando que estaban allí los otros castellano:^ y su capitán que 
habían dexado en ella, y los siete dellos desembarcaron en la 
dicha ysla y luego los prendieron los portugueses que estaban on 
ella y los llevaron a su fortaleza de Ternate donde los tuvieron 
dos meses y después los llevaron á Maluco y allí estuvieron tres 
años y en todo este tiempo no los dexaron salir á ninguna parte 
hasta que el governador de la dicha ysla les dio licencia para yr 
á Galicud y que de allí se pediesen yr á España donde se han 
venido los quatro dellos, el uno de los cuales es muerto y otros 
quedaron con los portugueses y los otros creo se fueron huyendo 
á la dicha ysla de Gilolo donde estaban los otros sus compañeros 
y lo mismo hizieron los otros castellanos que hablan ydo á la 
dicha Bataehina por mandado del Rey de Portugal, que serian 
por todos quarenta hombres, los cuales se estuvieron en la dicha 
ysla tres años y al cabo dellos ynviaron a pedir licencia al ca- 
pitán del Rey de Portugal para venirse a Castilla diziendo que 
hablan sabido que entre S. M. y el Rey de Portugal se avia he- 
cho concierto sobre lo de Maluco, y que el dicho capitán se la 
dio. — (Carece de fecha y firma.) 



2<) (lo PV'hroro do 1537 

LXXX. — Relación escrita y presentada al Emperador por Andrés de 
Urdaneta de los sucesos de la armada del Comendador Loaisa, des- 
de 24 de Julio de 15S5 hasta el ano 1535. 

(Orig. en el Arch. de Indias en Sevilla, Leg. 1.°. Papeles del Maluco 
desde 1519 a 1547, pub. por Nav., V. Í0l-i39, y reprod. en Torres de Mendo- 
za, V., 5^7.) 

S. C. C. M. — La relación que Andrés de Urdaneta hace á V. S. 
M. de la armada que V. M. mando i)iira la especería con el co- 



386 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

mendador Loaisa el año de quinientos é veinte 6 cinco, es la si- 
guiente: 

Partimos de la ciudad de la Coruña con siete navios víspera del 
bienaventurado señor Santiago, é fuimos en busca do las Cana- 
rias, y dende á siete ó ocho dias que partimos de la Coruña, sur- 
gimos en la isla de la Gomera, donde estuvimos tomando las 
cosas necesarias para el armada hasta catorce de Agosto. 

A catorce de Agosto, víspera de nuestra Señora, partimos de 
la isla de la Gomera, é dende a un mes é medio poco mas (3 me- 
nos, topamos en la línea quinocial una nao portuguesa, y el ca- 
pitán general mandó a Santiago de Guevara, capitán del pataje, 
que fuese á ver que nao era, é asi fue el dicho, é hizo amainar á 
la dicha nao, é veniendo de vuelta con ella, allegó a ellos D. Ro- 
drigo de Acuña con la nao S. Grabiel, é mandó tirar á la nao por- 
tuguesa con un tiro, lo cual paresciendo mal al capitán del Pataje 
hubieron ciertas palabras el dicho don Rodrigo y él. Venida la 
nao portuguesa a bordo de la nuestra Capitana, el capitán genera 
hizo mucha honra a los portugueses y escribió cartas para Espa- 
ña con ellos, ó así partimos de la dicha nao, é fuimos nuestro ca- 
mino, ó diéronnos vientos contrarios y calmerías, donde andubi- 
mos casi hasta mediado Otubre, poco mas ó menos. Y á cabo 
deste tiempo hubimos vista de una isla que se llama S. Mateo, 
que está de la banda del sur de la equinocial en tres grados, poco 
masó menos: en esta dicha isla hicimos aguada, é matábamos 
muchos pájaros bobos con palos, y habia mucha pesquería don- 
de comieron el capitán general ó otros capitanes é personas de un 
pescado grande y hermoso, é los mas de los que comieron estu- 
vieron muy malos de cámaras, que pensamos que no escaparan: 
mas antes de muchos dias estuvieron buenos. En esta dicha isla 
el capitán general mandó sacar pesquisa de lo que habia pasado 
entre el dicho D. Rodrigo, capitán de la nao San Grabiel y Santia- 
go de Guevara, capitán del pataje; é después de habida informa- 
ción, mandó pasar al D. Rodrigo á la nao Capitana, é puso por 
capitón en su nao á Martin de Valencia. Estuvimos en esta dicha 
isla diez dias, poco mas ó menos. 

Partimos do la isla do S. Mateo las siete velas juntas, é atrave- 
samos á la costa del Brasil, ó fuimos á reconoscer á los bajos de 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 3S7 

los Parbos, é costeamos la tierra, é á cabo do mu(»bos (lias, y 
después de pasado el rio de la Plata, diónos tan grande tormenta, 
que nos desderrotamos todas las naos unas de otras, é tornamos 
á juntar otro dia y al segundo las seis velas, y no hubimos vista 
de la nao Capitana, é andubimos volteando íi una banda é á otra 
en busca della, é nunca pedimos haber vista della, é fuimos nues- 
tro camino para el Estrecho, y al cabo de cuatro ó cinco dias 
quedóse Martin de Valencia con la nao S. Grabiel atrás, sin que 
le viésemos, y las otras cinco velas fuimos nuestra derrota, y en 
llegando en el parage del rio de Santa Cruz, el capitán Juan Se- 
bastian habló á los otros capitanes de las otras naos, y les dijo 
que seria bien que entrasen en el dicho rio, y esperasen ahí al 
capitán general é á Martin de Valencia; é respondieron Pedro de 
Vera é Francisco de Hoces é U. Jorge Manrique, (capitanes, é Die- 
go de Covarrubias, fator general, que seria bien que se juntasen 
lodos los capitanes é oficiales, asi de S. M. como de las naos, en 
la nao de Juan Sebastian, para concertar \o que debian de hacer: 
é asi se juntaron todos é concertaron, (jue por cuanto era tarde 
para pasar al Estrecho si se detenían en Santa Cruz, que seria 
mejor que el pataje solamente entrase á poner una carta en el 
dicho rio, en una isleta que está ahi, debajo de una cruz, para si 
ahi viniese el capitán general, para que por la carta viese como 
iban adelante al t^trecho al puerto de las Sardinas á aparejar las 
naos, y hacer leyña é aguada para cuando ellos veniesen, é que 
ahi le esperarían, é le ayudarían todos á aparejar, é á hacer ley- 
ña é aguada; é con este concierto entró el pataje en el dicho rio 
de Santa Cruz, é nosotros fuimos para el Estrecho las (uiatro 
velas. 

Un domingo por la mañana, pensando que entrábamos en el 
Estrecho, fuimos á encallar con las cuatro naos en una entrada 
de un rio, obra de cinco ó seis leguas del Estrecho, donde nos 
hubiéramos de perder todos: é como encallamos, invió Juan Se- 
bastian su esquife adentro al rio á ver si era el Estrecho, con 
ciertos hombres, é antes que volviesen los dichos hombres, éres- 
elo la marea, é salimos á la mar larga con las naos, é como 
vimos que tardaba el esquife, fuimos á luengo de la costa, é reco- 
noscimos el cabo de las Once mil Vírgines, ques en el Estrecho, 



XPEDICION DE LOAISA 

y á la tardecica surgimos de dentro del cabo de las Onco mil 
Vírgiiies: y esUindo nlli surtos, llevantó i'i la media noche tnn 
gran viento é tormentn, qvie garramos todas las cuatro nao» has- 
ta junto á tierra, <'' tanto recresciú ol viento, que dimos con la 
nao do Juan Sebastian del Gano, donde yo iba, al través en la 
costa, é al salir en tierra uhoguarónsenos nueve hombres, é los 
otros salimos medio abogados, á Dios misericordia. El otro dia 
siguiente hubo tan gran tormenta, quo quebró toda la nao, y 
echó ala mar muchas pipas do vino, é mercadarías que hubia 
en la nao por la playa, y el pan se perdió todo. 

Pasada esta dicha tormenta, que seria mediado Enero de qui- 
nientos é veinte é seis, entró Juan Sebastian en la nao de Pedro 
de Vera para meter las naos que quedaban dentro del Estrecho, 
c yo é otros fuimos con él, yantes que embocásemos dentro de 
una boca estrecha, diónos un viento contrario muy grande, quo 
fue el jueves siguiente, del sudueslc, que pensamos perdernos, 
y á la media noche perdimos todas las tres naos, los bateles, c 
salimos con la nao de Pedro de Vera á la mar larga, á Dios mise- 
ricordia. 

El viernes siguiente abonanzó el tiempo, é como pasó la tor- 
menta, tornamos á entrar al Estrecho, y pasamos mas adelanlc 
quo primero, y entramos por un boquerón adelante, quo tcrnia 
de largura poco mas ú menos obra de un tiro de pasjimuro, é de 
anchura dos tiros de piedra, y en entrando dentro hace gran 
anchura, y por la parte del nordeste vimos las carabelas surtas 
en una bahía grande que hace alli: rescibimos muy gran placftr 
eii ver las carabelas, porque las teníamos por perdidas; y en 
tierra vimos gente que eran Pntagones, y como nos llegamos A 
donde estaban las carabelas, inviaron el esquifo de la nao de 
Pedro de Vera en tierra, é ido allá, trujeron un Patagón á las 
naos en el esquife, al cual le dieron de comer y beber vino, y le 
dieron otras cositas con que holgó mucho, ende mas con un es- 
pojo, que como vio su ligara dentro, 6\ estaba tan espantado que 
era cosa de ver las cosas que hacia: también le demostraron oro 
é plata, mas no hizo mudamiento ninguno. El era grande de 
cuerpo y feo, y traia vestido una peleja de ceb.a, y en la cabezji 
un ptumnjo bc'-bo do pluma de avestruz, y su arco, y unas nbar- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 389 

cas en los pies; y como vio que se hacia noche, aseñaló que le 
llevasen a tierra. 

El otro dia siguiente me inviaron con otros cinco compañeros 
por tierra á mí a donde estaba Diego de Covarrubias, fator general, 
con la gente de la nao que se perdió, para que juntasen todas las 
mercadurías, y vinos é artillería ó munición é jarcia, é estuviesen 
prestos para cuando las carabelas fuesen por ellos é por la gente; 
é asi como desembarcamos en tierra, luego acudieron los patago- 
nes á nosotros, é nos pedieron por señas de comer é de [beber, á 
los cuales dimos de la mochilla que llevábamos, é fuimos a ver 
las estancias que tenian, y eran hechas de pelejas de cebras, é 
manera de chozas, é alli tenian sus mugeres é hijos; é cuando 
quieren ir á otra parte cojen sus pelejas, y echan á las mugeres 
acuestas, y ellos con sus arcos y flechas se van. Unos diez dellos 
nos seguieron un dia é medio hasta que vieron que se iban aca- 
bando las mochillas, ó después se tornaron; é nosotros tardamos 
hasta donde estaba la nao perdida cuatro dias, aunque al tercero 
dia pensamos de perescer de sed, y con las nuestras orinas nos 
remediamos, hasta que hallamos agua. 

El mismo dia que llegué donde estaba la gente de la nao perdi- 
da, entraron por el cabo de las Once mil Vírgines la nao capita- 
na é S. Grabiel y el pataje: Dios sabe cuanto placer rescibimos 
porque las teníamos por perdidas, ecepto el pataje. Asi como el 
capitán general vio la nao perdida en la costa, invió el pataje á 
saber que cosa era, é como supo que aquella nao se habia perdi- 
do, no se quiso detener ahi mas, é fue adentro del Estrecho adon- 
de estaban las otras naos, y en llegando allá, mando á Juan Se- 
bastian del Cano con las dos carabelas y el pataje y el batel de la 
nao S. Grabiel, adonde nosotros estábamos, para que recogiese 
su gente, y todo lo que se habia escapado de la nao perdida. 

Luego incontinenti como vino Juan Sebastian con los navios, 
comenzamos á embarcar cuanto ahi habia en las carabelas; y en 
acabando de cargar, llevantó un viento muy recio que nos fue 
nescesario de llevantar con las carabelas, dejando el pataje y el 
batel en un arroyo metidos, y con la carabela de D. Jorge Manri- 
que entramos hacia el Estrecho, y la otra carabela de Francisco 
de Hoces corrió fuera del Estrecho la costa hacia el sur hasta 



39(J EXPEDICIÓN DE LOAISA 

cincuenta ó cinco grados, é dijiepon después cuando tornaron, 
que les parescia (jne era alli acabamiento de tierra. 

Con esta misma tormenta dio la nao Capitana en seco, y estu- 
vo casi perdida, y desamparada del capitán general é de toda la 
gente, ecoto del maestre y de los marineros, y estando nosotros 
surtos junto del boquerón estrecho, vimos salir la nao de Pedro 
dr» Vera, ó por mas que le capeamos, no quiso llegar á nosotros, 
/uites se salió fuera del Estrecho, al cual nunca mas vimos. Y asi- 
mismo se salió fuera la naoS. Grabiel, donde venia el dicho D. Ro- 
drigo, porque ya el capitán general le mandó tornar á su capitanía 
y como le capeamos, luego vino y surgió donde nosotros estába- 
mos, que era en un puertecico bueno. 

El otro dia siguiente salió por el mismo Estrecho la nao capita- 
na, que habiendo hecho mucha echazón y saliendo la mayor par- 
te de la gente en tierra, alivió la nao ó quedó en flote; y así ol 
maestre con algunos marineros, sacó la nao mas afuera, y así 
tornó á embarcfir el Capitán general con su gente, y embarcado, 
salieron fuern del boquerón, ó surgieron en la meitad del canal, 
donde concertaron ([ux> tornásemos al rio de Santa Cruz, á adres- 
zar y remediar la nao capitana, por cuanto estaba muy mal 
tratada de los golpes que dio en tierra, y hacia mucha agua. K 
así con este acuerdo salimos fu(Ta del cabo de las Once mil Vír- 
gines, dejando al palaxe y al batel y á la nao San Grabiel dentro 
del arrovo. 

obra de quince leguas del cabo de las Once mil Vírgines, yon- 
do para el rio de Santa Cruz, mandó el Capitán general á D. Ro- 
drigo de Acuña que volviese atrás á donde estaba el pataxe y 
cobrase su batel, ¡)orque el tiempo iba abonanzando, ó dijiesc al 
capitán del pataxe en cómo íbamos á Santa Cruz, ó que lo mas 
presto ([ue pudiese viniese allá. Respondió el D. Rodrigo al Capi- 
tán general, que cómo queria su merced que con tal tormenta se 
tornase allá á perderse? Todavía dixo el Capitán general que ora 
necesario que volviese á cobrar su batel, porque no habia bate- 
les; y el 1). Rodrigo dixo, que por qué le queria mandar su mer- 
ced á donde él no queria, y todavía hubo de ir; el cual fué y 
tomó su batel, (¡ue le dieron los del pataxe, ó con tanto se fué por 
donde quiso, que nunca le vimos mas. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 391 

El pataxe vino donde á obra de veinte dias al dicho rio de 
Santa Cruz, estado nosotros adobando á la nao capitana, que pa- 
samos muy grandes trabajos, por ser invierno. Y andábamos en 
el agua trabajando, cuando hallamos á la nao capitana tres bra- 
zas de quilla quebradas, y remediamos lo mejor que pudimos, 
primero con tablas é después con unas planchas de plomo, por- 
que teníamos muy buenas mareas, porque crescia cinco brazas á 
las aguas vivas, y por consiguiente adreszamos las carabelas y el 
pataxe, y hecimos nuestra aguada y leiña. En este rio matábamos 
mucho pescado en grand cantidad, con un chinchorro que te- 
níamos, y cada dia como comenzaba á vaciar la marea, quedaba 
mucho pescado encallado en tierra, epitomábamos. 

En este dicho rio, en una isleta, salian al sol lobos marineros 
cada dia, y como los sentimos, fuimos allá obra de treinta é seis 
hombres, repartidos en seis partes, seis hombres para cada lobo; 
y como desembarcamos, fuimos á ellos, y por la playa que íbamos 
á los lobos hallamos tantos de patos sin alas, que no podíamos 
romper por ellos, é dimos todavía sobre los lobos que estaban en 
tierra, y sobre llevar ganchos para los asir y porras é alabardas 
ó lanzas para matar, nunca pudimos matar ninguno, escepto uno 
que estaba enriba de todos los otros durmiendo, y quebramos 
todas las armas é aparejos (jue llevábamos. Abrimos á este lobo 
que matamos, y hallárnosle en el buche muchas piedras y tan 
gnmdes y mayores como la mano y muy lisas, que nos paresció 
á lodos que las debían de desostir. Este lobo tenia tanta carne co- 
mo un buey en los cuartos d(>lanteros, y en los traseros casi no 
tenia nada; comimos el hígado los cazadores, y los mas de los que 
comimos nos desollamos desde la cabeza hasta los pies. 

Partimos deste dicho rio de Santa Cruz, después de aparejadas 
Lis naos, para el Estrecho, y entramos por él hasta unas isletas, 
que están más adelante de donde dio en seco la capitana. Y es- 
tundo surtos en una isleta, tomó fuego en la nao capitana una 
caldera de brea, ó comenzó encenderse la nao, que por poco 
no nos quemamos con ella; mas con la ayuda de Dios, con la buena 
diligencia que se puso, matamos el fuego. Mas adelante de estas 
islas, encallamos en un herbazal, porque erramos la canal; más 
luego la sacamos, porque la mar era como un rio manso. De aquí 



392 EXPEDICIÓN DE L0AI8A 

ftdelante haliftmos muy buenos puertos de la banda del Norte y 
buenos surgideros, é hay muchas sierras muy grandes, y todas 
estaban nevadas; habia mucho arboledo, y entre ellos) hay una 
manera de árboles que la hoja es como de laurel, que su corteza 
licin' (1 mismo sabor do la canela; también hay muchos mexillo- 
nt's L'ii gran cantidad, y están todos llenos de aljófar. En este di- 
clin- Estrecho murió el fator, Diego de Cobarrubias. 

Desembocamos el estrecho, por el mes de Mayo de 526, la nao 
capitana, é las dos carabelas, y el pataxe; é dende á pocos dias 
hubimos muy gran tormenta, con la cual nos desderrotamos los 
unos de los otros, que nunca más nos vimos. É con las grandes 
mares que habió, abrióse la nao por muchos partes, como estaba 
muy atormentada, que nos hacia mucha agua, en gran manera, 
que con dos bombas, á malas penas, no nos podíamos valer, é cada 
din nos pensábamos de anegar; é por otra parte acortaron el man- 
teiiimiiMito por cabsa de muchos hombres {de la nao que se per- 
dió} lifiber entrado en ella. í) así por una parte trabajar mucho, é 
por otra comer mal, pasábamos mucha miseria y algunos peres- 
ciiin; entre los cuales murieron el contador Texada é Rodrigo Ber- 
mnjo, ])iloto de la dicha nao. 

Á :w dias del mes de Julio, murió el Capitán general, Fray (jarcia 
Loaysa, é vista una provisión secreta de S. M., fue jurado por Ca- 
pilan general Juan Sebastian del Gano, el cual proveyó á un so- 
brinn del dicho Loaysa por contador general, por cuanto estaba 
\;ic-ii, ('■ á Martin Pérez del Cano por piloto, é á Hernando de Bus- 
liunaiite, de contador de la nao, que también estaba vaco por la 
muiTÍt' de fñigo Cortés de Perea. 

A i ilias de Agosto del dicho año de 26, murieron el capitán 
Jiiiiii Sebastian del Cano y el sobrino del comendador Loaysa, que 
crii ciiiibidor general. Hicimos capitán por votos á Toribio Alon- 
so (le Solazar, el cual proveyó por contador general a Martin Iñi- 
nu'\7. ili' Garquizano, y en su lugar proveyó por alguacil mayor á 
üiiiiznlii del Campo Así mismo murió el thesorero de la nao, y 
pntvy<'ron en su lugar á Gutierre de Tunion. En este tiempo 
íiiidíiliíimos muy trabajados é fatigados, catorce ó quince grados 
ili- l;i liíuida del Norte, en busca de Cipango; é como la gente an- 
(lii jjii muy fatigada, así del mucho trabajar de la bomba como de 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 393 

lámar, é del poco comer ó beber ó muy ruin, muríanse cada dia; 
é por este respeto acordamos de arribar á nuestro camino para 
Maluco. 

Yendo asi nuestra derrota, descubrimos una isla en 14 grandos 
por la parte del Norte; pusímosle por nombre San Bartholomé, la 
cual dicha isla páresela grande, y no la pudimos tomar, ó andu- 
vimos nuestra derrota para Maluco. . . 



19 (le Noviembre de 1537 

LXXXL—fíeal cédula acerca de la persona que debía suceder á Ca- 

margo en su gobernación. 

(Archivo de indias, 128-4-1.) 

El Rey. — Por quanto en el asiento y capitulación que mandó 
íomar con vos Francisco de Camargo, vecino y regidor de la ciu- 
dad de Plazencia, nuestro criado, sobre la conquista y población 
de las tierras y provincias y pueblos que ay por conquistar y po- 
iiar en la costa de la mar del Sur, declaradas en el dicho asiento y 
capitulación, las quales avemos mandado llamar ó intitular la 
provincia del estrecho ay un capitulo del tenor siguiente / y por 
quanto aveis suplicado que si Dios fuere serv^ido que en este 
viaje muriesedes antes de acabarse el dicho descubrimiento y po- 
blación, que en tal caso vuestro heredero ó la persona que por 
vos fuese nombrada lo pudiese acabar y gozar de las mercedes 
que por nos vos son concedidas en esta capitulación: nos acatan- 
do lo susodicho y por vos hacer merced, por la presente declara- 
mos que aviendo entrado en las dichas tierras y cumpliendo lo 
que sois obligado y estando en ellas tres años, que en tal caso 
vuestro heredero ó la persona que por vos fuese nombrada pueda 
acabar la dicha población y conquista y gozar de las mercedes en 
esta capitulación contenidas con tanto que dentro de dos años sea 
aprobado por nos, — ó por vuestra parte me ha sido hecha relación 
que si Dios fuere servido que en este viage muriesedes antes de 
llegar á la dicha tierra no será justo ó razonable aviendo vos gas- 
tado vuestra hacienda en hacer la dicha armada por nuestro ser- 



394 EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 

vicio no pudiese vuestro heredero seguirlo por vos comentado mo 
suplicastes y pedistes por merced mandase enmendar el dicho 
capitulo para que se entendiese desde el dia que vos saJiesedes 
con la dicha armada hasta llegar á la dicha tierra y después los 
tros años contenidos en el dicho capitulo ó como la mi merced 
fuese ó yo teniendo consideración a lo que en el dicho viage nos 
servis é gastays de vuestra hacienda, tubelo por bien é por la pre- 
sente declaro y mando que si Dios fuere servido que muráis en 
el dicho viage antes de llegar a la dicha tierra de vuestra gober- 
nación^ y conquista y tres años después luego siguientes, que 
vuestro heredero ó la persona que vos dexaredes nombrada pueda 
seguir y acabar lo por vos comencado conforme a la dicha capi- 
tulación y capitulo que de suso va encorporado de lo qual mande 
dar y di la presente firmada de mi mano y refrendada de mi in- 
frascripto Secretario, focha en la villa de Moncon, á diez y nuevo 
dias del mes de Noviembre de MDXXXVII. — Yo kl Rp:y. — Refren- 
dada del comendador mayor y señalada de Beltran, y Carvagal y 
Bernal y Velazquez. 



23 (le Noviembre de 1537 

LXXXfl. — Traslado ele ana cédula enviada ú los oficiales reales de 
la cojiíratarion de Ser illa para f/ue tomasen cuenta d ciertas jjer- 
sonas que hablan contrihuido j^ara los (¡astos de la armada que se 
aprestaba para el Maluco en 13!28j de que iba por (jeneral Snnon 
de Alcazaba, 



(Archivo de Indias, Patronalo 1-2-,-^). 



Traslado de una cédula que S. M. nos mandó enviar para que 
tomásemos cuenta á ciertas personas que cedieron dineros para 
gastar en cosas de la armada que fue á la especería el año de qui- 
nientos é veinte é ocho. 

La Reina. — Nuestros oficiales de la casa de la contratación do 
las indias que residis en la ciudad de Sevilla, sabed que en las 
cuentas que en el nuestro consejo de las indias se toman á Cris- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 395 

tobal de Haro de su cargo de factor que fue de la especería le es- 
tan pasadas en cuenta ciertas partidas de dineros que por libra- 
mientos vuestros y de don Gonzalo Maldonado, obispo que fué de 
ciudad Rodrigo, difunto, dio y pagó á ciertas personas para gas- 
tos del armada en que iba por capitán Simón de Alcazaba, el año 
pasado de quinientos y veinte y ocho años que son las siguientes, 
en esta manera. 

A Pero Hernández, portugués, vecino de Sevilla, merchante de 
vinos, seiscientos ducados para ir a comprar vinos á Caralla por 
mandamiento del obispo de ciudad Rodrigo en doce de agosto de 
de quinientos é veinte y ocho años. Doscientos veinte y cinco. 

Este Pero Hernández es muerto y no quedan del bienes ni he- 
rederos ni se puede haber razón de esto. 

Otrosi en la dicha cuenta le están pasados en cuenta dos par- 
tidas de vidrios comprados para la dicha armada que son cuatro 
mil é ciento é veinte é cinco piezas lo cual compraron los nues- 
tros oficiales déla dicha casa y libraron el dinero dello a Diego de 
Baraona, vidriero, en el dicho Cristóbal de Haro por su alvalá en 
cuatro de Enero y en veinte ó dos de Febrero de quinientos é 
veinte é ochos años. Cuatro mil ciento é veinte ó cinco piezas. 

Halláronse en el almacén tres mil y nuevecientas piezas sanas 
y quebradas de vidrios las cuales se vendieron y esta hecho car- 
go del valor dellas al tesorero Francisco Tello. 

Otrosi en la dicha cuenta le está pasada en cuenta una partida 
de quince mil maravedís que se dieron a Diego de Rivero, cosmó- 
grafo, para hacer estrolabios y cartas de marear para la dicha ar- 
mada por mandado de los dichos oficiales en treinta de diciembre 
(le quinientos é veinte ó siete años. Y mas para lo susodicho otra 
partida de siete mil y quinientos, que son todos veinte y dos mil 
y quinientos maravedís de que han de dar cuenta los dichos ofi- 
ciales si recibieron los dichos astrolabios y cartas de marear ó 
que se hizo dellos. Veinte y dos mil ducados. 

En el almacén de esta casa están seis estrolabios y dos cartas de 
marear y dellos está hecho cargo el tesorero Francisco Tello. 

Otrosí, en la dicha cuenta le está pasada en cuenta una partida 
de ciento y cincuenta ducados que dio á Cristóbal Cerezo de Pa- 
dilla por mandado del dicho obispo para ir á hacer gente á Má- 



396 



EXPEDICIÓN DE ALCAZABA 



laga en el difiho año de quinientos é veinte y ocho nños de los 
cuoIps le habéis de loninr rueiilü on que In gnstó. Ciento cincuen- 
ta ducados. 

Esto Cristóbal Cerezo es ido en el armada de que fué por capi- 
tán general Blasco Nuñez Vela por piloto y hasta que él venga no 
hay quien pueda dar razón de lo contenido en esta partida. 

Olrosf, en la dicha cuenta le están pasados en cuenta trescien- 
tos ducados que dio á Antón Cermeño polvorista desa casa para 
ir & Almería por cien quintales de salitre para la dicha armada 
por mandado del dicho obispo el dicho año de quinientos é veinte 
é ocho años de que le se ha de tomar cuenta cuanto le costó y á 
quien le entregó. Cien quintales de salitre. 

Kste Antón Cermeño es muerto y hicimos jiarecer ante nos A 
su muger, la cual dice que se acuerda que en el tiempo que nquí 
estuvo Simón de Alcazaba y el obispo de ciudad liodrigo enviaron 
á su marido á comprar cierto salitre, el cual lo trujo y hizo dello 
cierta pólvora que no sabe en que cantidad y hecha la entrego 
por mandado del obispo de ciudad Rodrigo no se acuerda ñ quien 
y este Cermeño diz que no dejó bienes sino su muger pobre con 
tres hijos. 

Y porque como sabéis por otras nuestras cédulas ha sido man- 
dado que viosedes por los libros desa casa si los contenidos en 
esta cédula é otras personas habían dado cuenta dolió y si no lo 
hubiesen dado les tomasodes cuenta y le enviasedps al dicho nues- 
tro consejo é respondisteis que en las cuentas del dicho obispo de 
ciudad Rodrigo se hallarían, lo cual no parece en las dichas cuen- 
tas y porque á el buen recaudo de nuestra hacienda conviene 
que se sepa como se compraron los dichos vinos y á que precio y 
que se hicieron l(js dichos vidrios y curtas do marear y asi rola- 
bios y salitre é todo lo demás contenidu en las dichas partidas, yo 
vos mando que toméis cuenta á las dichas personas de lodo lo 
susodicho é enviad al dicho nuestro Consejo la razón de todo ello 
para que haya cuenta en los nuestros libros dello; é no fagndes en- 
de al, fecha en la villa de ValladoUd, á veinte c tres días del mes 
de Noviembre de mi! y quinientos y treinta y siete años. 1 si de 
las cuentas que asi lomaredes resultare algún alcance lo cobrad 
y haced ejecutar por ello en las personas que lo devieren y nos 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 397 

avisad dello. — Yo la Reina. — Por mandado de su magestad. — 
Juan Vázquez. — Al pié de la dicha cédula están cuatro señales de 
firmas. 



2 de Junio de 1538 

LXXXÍÍL — Real cédula relativa d los religiosos que han de ir en 

la expedición de C amargo. 

(Archivo de Indias, 128-4-1.) 

La Reyna. — Nuestros oficiales que residís en la cibdad de Se- 
villa en la casa de la contratación de las Indias ya sabéis como 
han ydo y van á esa cibdad algunos relixiosos de la borden de 
San Francisco para pasar en las nuestras Indias a entender en 
la instrucción de los naturales dellas en las cosas de nuestra san- 
ta fée catholica y porque en la capitulación que mandamos tomar 
con Francisco de Camargo sobre la conquista de la provincia del 
Estrecho se manda que lleve algunos religiosos y él me ha supli- 
cado mande que tres de los dichos religiosos vayan con él en la 
armada que ha de llevar para la conquista de la dicha provincia, 
y pues veis quanto dello Dios nuestro señor será servido, yo vos 
mando que habléis de nuestra parte a tres religiosos de la dicha 
borden de San Francisco que ovieren de pasar C\ las dichas In- 
dias y procuréis que vayan con el dicho Francisco de Camargo 
para entender en la dicha instrucción al cual encargareis que les 
haga todo buen tratamiento y les dé pasaje y matolage y los otros 
mantenimientos necesarios conforme a su capitulación y avisar- 
me eis de lo que en ello hicierdes. — Fecho en la villa de Valla- 
dolid a veinte y seis dias del mes de junio de mil y quinientos 
y treinta y ocho años. — Yo la Rkyna. — Refrendada de Juan Váz- 
quez y señalada de los dichos. 



398 EXPEDICIÓN DE CAMARGO 



2fi de Junio do 1538 

LXXXIV. — Real cédula mandando se dejen sacar libremente d Frmi- 

cisco de Camargo dos mil fanecas de trigo. 

(Archivo (le Indias, 128-4-1.) 

La Reyna. — Nuestro corregidor de la ciudad de Cordova ó el 
vuestro lugarteniente en el dicho oficio sabet que nos hemos 
mandado tomar cierto asiento y capitulación con Francisco de 
Camargo sobre la conquista y población de la provincia del Es- 
trecho que es en las nuestras Indias del mar occ'éano é agora el 
dicho Francisco de Camargo me ha fecho relación que él tiene 
compradas dos mil fanegas de trigo en esa cibdad y su comarca 
para llevar en el armada que lleva á la dicha conquista é me su- 
plicó vos mandase que libremente se las dexasedes sacar syn que 
en ello le pusiesedes ni consintiesedes poner embargo ni impedi- 
mento alguno ó como la mi merced fuese é yo túbelo por bien: 
por ende yo vos mando que dexeis é consintáis al dicho Francis- 
co de Camargo ó a otra qualquier persona en su nombre sacar 
desa dicha cibdad y su comarca todo el trigo que oviere compra- 
do para llevaren la dicha armada sin que en ello le pongáis ni 
consintáis poner embargo ni impedimento alguno é no fagades 
endeal por alguna manera. Fecha en la villa de Valladolid á vein- 
te y seis dias del mes de Junio de mili é quinientos é treynta é 
ocho años. — Yo la Rkyna. — Refrendada de Juan Vázquez y seña- 
lada de los dichos. 



2(5 de Junio de 15.'}8 

JLXA'A'F. — Real cédula acerca de ciertos instrumentos náuticos que 
tenia mandados hacer Francisco de Camargo. 

(Archivo de Indias, 128-4-1.) 

La Reyna. — Gaspar Rebelo, cosmógrafo, estante en la cibdad 
de Sevilla: Francisco de Camargr nuestro gobernador y capitán 



COLECCIÓN DÉ DOCUMENTOS 399 

general de la'provincia del Estrecho me ha hecho relación que 
él OS tiene dados a hacer ciertos instrumentos y cartas de nave- 
gar que hasta agora no los aveis acabado dando por escusa que 
os está mandado que no uséis del arte y me suplico vos manda- 
se que con brevedad acabasedes los dichos instrumentos y cartas 
no embargante cualquier mandato ó prohibición que os estubiese 
puesta y acabados so los entregasedes sin le poner en ello escusa 
ni dilación alguna ó como la mi merced fuese^ lo cual visto por 
los del nuestro Consejo de las Indias fué acordado que debia 
mandar dar esta mi cédula é yo tiibelo por bien porque vos man- 
do que los instrumentos y cartas que el dicho Francisco de Ca- 
margo os tiene dados a hacer los acabéis y acabados se los deis 
y si ansí no lo quisierdcs hacer y cumplir mandamos a los nues- 
tros oficiales que residen en esa cibdad de Sevilla en la casa de la 
contratación de las Indias que vean lo susodicho y llamadas y 
oidas las partes hagan sobre ello entero y breve cumplimiento 
de justicia. Fecha en la villa de Valladolid a veinte y seis dias del 
mos de Junio de mili é quinientos é treinta é ocho años. — Yo la 
Hkyna.— Refrendada de Juan Vázquez y señalada de los dichos. 



(3 de Sctioinbro de in'JS 

LXXXVL — Real cédula prorroíjando el plazo concedido d Carnario 

para ir á su descubrimiento. 

(Arcliivo do Indias, 128-1-1.) 

Kl Rey. — Por quanto por parte de vos Francisco de Gamargo, 
vecino é rregidor de la ciudad de Plasencia, nuestro criado, me 
lia seydo fecha rrelacion que bien sabíamos el asiento y capitula- 
ción que con vos hablamos mandado tomar sobre la conquista y 
población de la provincia del estrecho y como por ella vos avia- 
mos mandado que fuésedes obligado á salir de estos reinos con la 
gente, navios, y aparejos noscesarios para la conquista de la di- 
cha provincia, dentro de diez meses del día de la fecha de la di- 
cha capitulación en adelante, y como por otra mi cédula vos 
aviamos prorrogado el dicho término por otros diez meses y que 



IjCtPEDICION DH CAM-VRtíO 

á causa de no se aver podido acabar á liempo los navios que he- 
cístes en Vizcaya para llevar d la dioha provincia y de se aver 
perdido uno de ellos yendo á Sevilla no os nveis podido ni podéis 
partir dentro del término que os tenemos dado, suplicándome os 
le mandase prorrogar por otro año, é yo acatando lo suso dicho 
túbelo por bien, por ende por la presento prorrogo y alargo á voa 
el dicho Francisco de Camargo el término que ansí vos dimos 
para salir deslos rreinos con vuestra armada para yr á la dicha 
provincia y prorrogación del por otros dooo meses mas que co- 
rran y se quenien después de cumplido ol término quo hasta el 
dia de hoy os tenemos dado en saliendo en todo el tiempo desla 
prorrogación, mi merced y voluntad es que lo contenido en la 
dicha capitalacion aya erecto bien nnsy y á tan cumplidamente 
como si salierades dentro dol término que anay os tenemos dado. 
Fecha en la Villa de Valladolid á seis días del mes de Setierabro 
de mil é quinientos é treinta é ocho años, — Yo el Rky. — Refren- 
dada de Samano. — Señalada del cardenal, Beltran, Carvajal, Bep-^ 
nal, fiulierre Velazquez. 



Í5 de Oclubrc di 1528 



LXXXVIT. — liea/ cédula aiilorhando d Gerónimo de Aharado para 
que pueda contratar con los indios. 

(Archivo de InOius, 128-í-l). 



El Rey. — Porquanto por parle de vos Gerónimo de Alví 
nuestro fator de la provincia del estrecho cuya governacion y 
quista tenemos encomendada á Francisco de Camargo, me hi 
suplicado os mandase dar licencia para que pudiesedes reí 
con los yndios de la dicha provincia no embargante que fuei 
nuestro fator della ó como la mi merced fuese é yo luvelo por 
bien é por la presente vos doy licencia y facultad para que entre- 
tanto que en la dicha provincia no se nos pagan derechos de 
alraoxarifazgos, podays tratar y contratar y rescatar con lus indios 
de la dicha provincia vos solo ó en compañía como quisierd&s y 
por bien tovierdea asy con los cos".j destos nuestros Reinos como 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 401 

con las cosas de la misma tierra que en ella se criaren é hoviere, 
guardando cerca dello las hordenancas que cerca dello estovie- 
ren hechas ó se hicieren por el nuestro gobernador é oficio de la 
dicha provincia, con tanto que por vos ni por la dicha compañia 
no tratéis ni contratéis con nuestra hacienda direte ni indirete, 
so pena de la nuestra merced y de perdimiento de vuestros bie- 
nes para nuestra cámara. Fecha en la cibdad de Toledo á veinte 
y cinco dias del mes de Otubre de mil é quinientos é treynta é 
ocho años. — Yo el Rey. — Refrendada de Samano y señalada del 
Conde, y Beltran, y Carvajal, y Bernal y Velazquez. 

Este dia se despachó un Regimiento del pueblo donde residie- 
re el governador é oficio del estrecho para Gerónimo de Alvarado, 
fator de la dicha provincia, con las cláusulas hordinarias y con 
que se presente dentro de veinte meses en forma. Firmado y re- 
frendado de los dichos. 



7 de Junio de 1539 

LXXXVIIL — Real cédula concediendo licencia á Francisco Arrarjo- 
ees para (^ue pueda ir en la expedición de Cantar go, 

(Archivo de Indias, 128-4-1) 

El Rey. — Nuestros oficiales que residis en la cibdad de Sevilla en 

la casa de la Contratación de las Indias, Francisco de Camargo, 

nuestro gobernador y capitán general de la provincia del estrecho, 

me ha hecho relación que Miguel Arragoges fué por rescate de la 

nao capitana que don Pedro de Mendoza llevó en su armada á la 

provincia del Rio de la Plata, é que por ser como es buen hombre 

de mar él se ha concertado con él para que vaya en su armada á la 

dicha provincia del estrecho por maestre de la nao capitana é que 

á causa de no tener licencia nuestra para poder pasar, se escusa 

de no querer yr é me suplicó diese licencia y facultad al dicho 

Miguel Arragoges para pasar en la dicha su armada á la dicha 

provincia del estrecho por maestre de la dicha nao, sin que en 

ello le fuese puesto impedimento alguno ó como la mi merced fue- 
go 



402 EXPEDICIÓN DE CAMARGO 

V 

se é yo tuvelo por bien, por ende yo vos mando que sy ansy es 
quel dicho Miguel de Arragoces fué con el dicho don Pedro do 
Mendoza a la dicha provincia del Rio de la Plata, le dexeis y con- 
sintays agora yr en la dicha armada á la dicha provincia del es- 
trecho por maestre de la dicha nao capitana, sin que en ello le 
pongays ni consintays poner impedimento alguno, ca yo por la 
presente le doy licencia y facultad para poder pasar, é no fagades 
endeal. Fecha en la cibdad de Toledo a siete dias del mes de Ju- 
nio de mili y quinientos y treinta y nueve años. — Yo el Rkv. — 
Refrendada de Samano y señalada de Beltran, Carvajal, y Bernal 
y Velazquez. 



7 de Junio de 1539 

LXXXIX. — Real cédula ordenando se pague cierta renta d las her- 
manas de Fray Francisco de Ribera, 

(Archivo de Indias, 128-4-1). 

El Rey. — Ilustre priora, nuestra cara tia, sabed que yo he man- 
dado tomar» cierto asiento y capitulación con Francisco de Camar- 
go, nuestro criado, sobre la conquista y población de la provincia 
del estrecho ques en las nuestras Indias del mar océano, el qual 
envia a la dicha provincia cierta armada para la conquista dolía 
y por su teniente de capitán general a Fray Francisco de Ribera 
comendador del ospital del Rey, é agora el dicho Francisco do 
Camargo, me ha hecho relación quel dicho Fray Francisco doxa 
en esa ciudad de Burgos, una hermana y dos sobrinas, las qualos 
diz que son pobres y no tienen otra cosa con que se sustentar si- 
no con lo quel dicho comendador les da, é me suplicó os escrivio- 
se que pues él iba en nuestro servicio le mandasedes avor por 
presente y dallo lo que se le suele dar con su abito para que con 
ello se sustentasen la dicha su hermana y sobrinas y yo conside- 
rando lo susodicho, lo he habido por bien, por ende yo vos ruof^o 
y encargo mucho deis licencia al dicho Fray Francisco de la Ri- 
bera para que por tres años primeros siguientes pueda estar au- 
soiite del dií*ho oipiUil en la conquista de la dicha provincia v 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS i03 

dumnte el dicho tiempo, le ayais por presente para le mandar 
acudir á él ó a quien su poder hoviere con lo que se le suele y 
acostumbra dar con su abito, que en ello recibiré de vos, aceto 
placer y servicio, de Toledo á siete dias del mes de Junio de mili 
é quinientos y treinta y nueve años. — Yo el Rey. — Refrendada de 
Ssimano y señalada de Beltran, y Carvajal, y Bernal y Velazquez. 



25 do Julio (le 1530 

A'C. — Real cédula concediendo licencia a fray Francisco de la Ri- 
bera para que vaya d hacer el descubrimiento concedido á Ca- 
margo, 

^Archivo de Indias, 128-4-1, pub. por Ibañez, C. de L,^ y por Amunát., 

Id., 111, 212.) 

Don Carlos, etc. — Por quanto nos haviamos mandado tomar 
cierto asyento y capitulación con Francisco de Camargo sobre la 
conquista y población de las tierras y provincias que ay por con- 
quistar y poblar en la costa del mar Sur desde donde se acaban 
las decientas leguas que en la dicha costo estaban dadas en gover- 
nacion á don Pedro de Mendoza hasta el estrecho de Magallayns 
y con toda la buelta de costa y tierra del dicho estrecho hasta 
volver por la otra mar al mismo grado que corresponde al grado 
donde oviere acabado en la dicha mar del Sur la gobernación 
del dicho don Pedro de Mendoza y las yslas que están en el pa- 
rage de las dichas tierras é provincias, el qual en cumplimiento 
del asiento que con él aviamos mandado tomar hizo cierta ar- 
mada para ir a la conquista y población de las dichas tierras 6 
provincias, la qual por ciertos impedimientos no hubo efecto é 
después el dicho Francisco de Camargo teniendo armadas quatro 
naos aderezadas para ir al dicho descubrimiento de la gente y 
bastimentos necesarios y nombrado por su lugar teniente de cfi- 
pitan general a vos frey Francisco de la Ribera para que en su 
nombre y con su poder las llevasedes é hiciesedes el dicho des- 
cubrimiento por ciertas causas en el nuestro consejo délas yndias 
hizo dexacion de la dicha capitulación para que nos proveyese- 



iOt EXPEDICIÓN DE CAMARGO 

mos en el descubrimiento y conquista do las dichas tierras lo qno 
fuésemos servidos é agora por parte de vos el dicho frey Fran- 
cisco de la Ribera nos ha sido suplicado que pues que como dicho 
es están las dichas naos á punto y el gasto y despensa dolías 
aveis tomado a vuestro cargo, os diese licencia y facultad para ir 
n hacer el dicho descubrimiento ó como la nuestra merced fuese, 
lo qual visto por los del nuestro consejo y de la dexacion qiiol 
dicho Francisco de Camargo hizo de la dicha conquista y de lo 
<»ontenido en la dicha capitulación fue acordado que deviamos 
mandar dar esta nuestra carta en la dicha razón é nos tovimoslo 
por bien por la qual damos licencia é facultad á vos el dicho frey 
Francisco de la Ribera paní que podáis ir y vais con la dicha ar- 
mada que ansí tenéis hecha al descubrimiento conquista y po- 
blación de las tierras y provincias que ansy teníamos dadas on 
governacion al dicho Francisco de Camargo y las conquistéis y 
pobléis en nuestro nombre y nos traigáis ó enviéis relación parti- 
cular de lo que en las dichas tierras é provincias alleys y de la 
calidad y manera dellas y entretanto y hasta que por nos vista 
la dicha relación mandemos tomar con vos el asiento que fuére- 
mos servidos é proveamos lo que á nuestro servicio convenga 
tengáis la governacion de las dichas tierras é provincias é uséis 
en ellas la nuestra jurisdicción cevil y creminal, é por esta nues- 
tra carta mandamos a los consejos^ justicia, regidores, cavalleros, 
escuderos, oficiales y omes buenos de todas las ciudades, villas y 
lugares que en las dichas tierras é provincias oviere y se poblare 
é a los nuestros oficiales é otras personas que en ellas residen ó 
á cada uno de ellos que hasta tanto que como dicho es nos pro- 
veamos otra cosa vos ayan y reciban y tengan por nuestro govor- 
nador y capitán general y justicia de las dichas tierras y provin- 
cias é vos dexen é consientan libremente usar de los dichos oficios 
por vos ó por vuestros lugartenientes que en los dichos oficios íle 
gobernador y capitán general y alguazilasgo y otros oficios Ji la 
dicha gobernación anexos y concernientes podáis poner é pongáis 
los quales podáis quitar y admover cada y cuando vieredes qiu» á 
nuestro servicio y a la execucion de la nuestra justicia cumpla 
para ]o qual que dicho es y para usar y exercer los dichos oíirios 
de nuestro gobernador y capitán general de las dichas tierras é 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 405 

provincias y cumplir y exocutar la nuestra justicia en ellas vos 

damos poder cumplido con todas sus incidencias é dependencias 

anexidades y conexidades y mandamos que llevéis con vos los 

oficiales que tenemos proveídos para la dicha tierra ó que guardéis 

en la conquista y población della la provisión general que por 

nos está dada sobre lo que los gobernadores y capitanes son obli- 

ffíidos a hacer en sus descubrimientos y conquistas su tenor do la 

^nal es este que se sigue. Es la carta acordada que se suele po- 

^^^f en las capitulaciones. E contra el tenor y forma della y de lo 

^'i ella contenido no vais ni paséis en manera alguna. Dada en 

''< villa de Madrid, a veinte y cinco dias del mes de Julio de mili 

^* quinientos y treinta y nueve años. — Yo kl Rkv. — Refrendada 

^^'' Síxmano y firmada do Beltran y Carvajal y Bernal y Velaz- 



5 (!«' St't¡oiiil)iv dtí ir^ft) 

^'^ • — Real cédula cla/uto ])or libre y (/uito d Francico de Camaryo 

de lo parlado con él acerca Je su expedición, 

(Archivo de Indias, 128-4-1.) 

^"^l Rey. — Por quanto por parte de vos Francisco de Camargo 
ÍAv\ *javido hecha relación que bien sabíamos el asiento y capitula- 
^'^'^^i\ que con vos aviamos mandado tomar sobróla conquista y 
V^A>lacion de la provincia del Estrecho, y como por ciertas cau- 
^^^ vos os aviades desistido del dicho asiento y abiades hecho 
d^-Xacion del é me fue suplicado que por agora ni en ningund 
ü^mpo vos pudiese ser pedido cerca dello cosa alguna vos hicie- 
se merced de daros por libre do cualquier obligación en que por 
razón de la dicha capitulación tuviesedes hecha ó como la mi 
merced fuese: lo qual visto por los del nuestro Consejo de Indias 
y la dexacion que ansy hicistes de la dicha governacion fue acor- 
dado que debia mandar dar esta mi cédula é yo túvelo por bien 
por lo qual doy por libre y quito á vos el dicho Francisco de Ca- 
margo de la dicha capitulación y do todo lo en ella contenido y 
de qualquier obligación que por razón della tengáis hecha, y man- 



406 EXPEDICIÓN DE GAMARGO 

do á los del dicho nuestro Consejo é á otros qualesquiera nuestras 
justicias destos nuestros reynos ó señoríos que por causa é razón 
del dicho asiento y capitulación no vos pidan ni demanden ni 
consientan pedir ni demandar á vos ni á vuestros herederos é 
sucesores cosa alguna. Fecha en la villa de Madrid á cinco dias 
del mes de setiembre de mil y quinientos y treinta é nueve años. 
— Yo KL Rey. — Refrendada de Samano. — Señalada de Beltran v 
Carbajal y Bernal y Gutierre Velazquez. 



19 d»^ Setiembre de 1539 

XCIL — Real cédula relativa á Francisco Merino, tesorero de la Pro- 
vincia del Estrecho, que debió ir en la expedición de Fray Fran- 
cisco de la Ribera, 

(Archivo de Indias, 128-4-1.) 

El Rey. — Por quanto por parte de vos Francisco Merino nues- 
tro thesorero de la provincia del Estrecho me ha sido hecha re- 
lación que aviendo vos proveído del dicho oficio y yendoos á 
embarcar para le yr á servir en el armada que llevó fray Francis- 
co de la Ribera, allastes que hera partida del puerto de Sant 
Lucar de Barrameda ú cuya causa no podistes yr en ella é que 
agora vos queréis yr en segimiento de la dicha armada por la via 
que mas brevemente podays é que porque el viage os será muy 
mas costoso, por ir como iréis a vuestra costa de fletes y otros 
aderezos me fue suplicado os hiciese merced de mandar que en 
cualquier parte ó tiempo que hallasedes la dicha armada ó el Go- 
bernador y capitán y gente della gozasedes y os acudiesen con 
los repartimientos y aprovechamientos y derechos que confor- 
me á la provisión que del dicho oficio os dimos* aveis de aver 
y gozar bien ansí como si partiérades con la dicha armada desdo 
el dicho puerto de Sant Lucar ó como la mi merced fuese ó yo 
acatando lo suso dicho é por vos hacer merced túvelo por bien: 
por ende por la presente queremos y mandamos que en cual- 
quier parte que hallardes la dicha armada ó el gobernador y ca- 
pitán y gente della gozeis de todas las libertades, franquezas é 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 407 

inmunidades, derechos, repartimientos é otros aprovechamien- 
tos que por virtud de la provisión qué del dicho oficio tenéis, 
aveis de avery gozar bien ansí é á tan cumplidamente como lo 
oviérades de aver si ovierades partido con la dicha armada desde 
el dicho puerto de Sant Lucar de Barrameda é mandamos al 
nuestro gobernador é ofTiciales de la dicha provincia del Estre- 
cho que guarden é cumplan esta mi cédula y lo en ella conteni- 
do, é que contra el thenor y forma de ella vos no vayan ni pasen 
ni consientan ir ni pasar en manera alguna. Fecha en la villa de 
Madrid á diez é nueve dias del mes de Setiembre de mili é qui- 
nientos y treynta ó nueve años. — Yo kl Rey. — Refrendada de 
Samano y señalada de Beltmn, Carvajal', Bernal y Gutierre Ve- 
la zquez. 



Siu ft'fha-iríll 

XCIIL — Uelarion de la navegación del estrecho de Magallaiie^y de 

la banda del Norte. 

f Archivo (le Indias, y Colección de Muñoz, tom. xxxvi. Pub. por Torres de 
Mendoza, V, 5G1-571 y rcprod. en el Anuario Hidrográfico, V, pág. 450.) 

La altura del rio de La Plata para el estrecho de Magallanes. 

Primeramente, tomé el sol en el mes de Noviembre de 1539. 
Tomé el sol a 11 del dicho en cuatro grados, y aquí estábamos en 
fondo de treinta é cinco brazas, sin ver tierra, y el fondo era ba- 
ca suelta. 

En 12 del dicho tomé el sol en treinta é cuatro^grados y un ter- 
cio, y éramos en fondo de treinta é dos brazas, y el fondo de con- 
cha menuda, é salió duro, sin ver tierra. 

En 13 del dicho, éramos en fondo de veinte brazas, arena lim- 
pia, y no vimos tierra ni se tomó el sol. 

A 14 del dicho, tomé el sol en treinta é cinco grados y dos 
tercios, y éramos en fondo de cuarenta brazas, arena limpia, sin 
ver tierra. 

A 15 del dicho, tomé el sol en treinta é seis grados y un tercio, y 
éramos en fondo de cuarenta é cinco brazas, limpio, sin ver tierra. 



408 EXPEDiaON DE LOAISA 

A 16 del dicho, soldamos en fondo de cincuenta brazas, sin ver 
tierra, ni se tomó el sol. 

A 17 del dicho, tomé el sol en treinta é siete grados y un sesto 
ó soldamos en fondo de veinticinco brazas, limpio, sin ver tierra; 
caqui pescamos ó hallamos mucho pescado. 

A 18 del dicho, soldamos en fondo de sesenta brazas, arena 
limpia, sin ver tierra. 

A 19 del dicho, tomé el sol en treinta é ocho grados escasos, 
é soldamos en fondo de cincuenta brazas; é aquí hay pesquería; 
sin ver tierra. 

A 20 del dicho, tomé el sol en treinta é nueve grados. 

A los 22 del dicho, tomé el sol en cuarenta é dos grados y un 
cuarto, é soldamos en setenta brazas, sin ver tierra. 

A 23 del dicho, soldamos en fondo de diez é nueve y veinte bra- 
zas, sin ver tierra, é no se tomó el sol; en este paraje, echamos 
muchas balsas de curióla, é muchas aves gaviotas grandes é alca- 
trayes. 

A los 26 del dicho, tomé el sol en cuarenta é dos grados é tres 
cuartos, é soldamos en fondo de cuarenta brazas, sin ver tierra. 

A los 28 del dicho mes, tomé el sol en cuarenta é cuatro grados 
é medio, é soldamos en cincuenta brazas, é aquí matamos mu- 
chas pescadas. 

Ano 1540^ del mes de Enero, — De Enero á 1.**, soldamos á fondo 
en sesenta brazas, sin ver tierra, é no se tomó el sol. 

A 2 del dicho, tomé el sol en cuarenta é seis grados, sin ver tie- 
rra; soldamos en veinte é seis brazas; roca con burgallao. 

A 3 dol dicho, tomé el sol en cuarenta é seis grados é medio: 
en este dia vimos tierra, é de la entrada del rio Cananor, ques una 
bahía grande y entra al Oes-Noroeste, y acosta de la banda del 
Norte; es tierra alta; y á la parte del Sudoeste é del Sud-Sudoeste 
hasta el Sur, es tierra baja como isla, é viene a la mar ocho le- 
guas, hacia un cabo como isleos, y corre el rostro del cabo Flste- 
Oeste, é de parto del Este amuestra seis ó siete barreras, blancas 
como de yeso; é soldamos en cuarenta é ocho brazas; roca y 
piedra. 

A los 4 dol dií^ho, tomé el sol en cuarenta é siete grados y dos 
tercios, {\ la vista de tierra. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 409 

A los 6 del dicho, tomé el en cuarenta é nueve grados, sin ver 
tierra; é soldamos en sesenta brazas. 

A los 8 del dicho, tomó el sol en cuarenta é nueve grados y un 
cuarto, y a vista de tierra; soldamos en cuarenta brazas, arena 
limpia. 

A los 9 del dicho, tomé el sol en cincuenta grados largos, á vis- 
ta de tierra. 

A 10 del dicho, tomé el sol cincuenta grados é un cuarto, á vista 
de tierra, y hacia reconocencia de dia de pe (,v/r) de Inglaterra, 
con muchas barreras blancas, y vimos muchos humos. 

A los 12 del dicho tomé el sol en cincuenta é un grados é un 
seslo, á vista de una punta de tierra rasa, dos leguas á la mar, é 
hacia muchas barreras blancas. En este dia, á la tarde, corriendo 
lejos de tierra, soldamos sobre un bajio que bota de la punta del 
Sudeste y Oes-Sudeste, y en ellos hallé seis ó siete brazas de agua, 
y duran á la mar dos leguas, y al Oeste dellos es la entrada del 
rio de Santa Cruz, y el rio se corre a Noroeste y Sudeste, y andu- 
vimos al pairo, é aquí corrimos á luengo de costa, que se corre 
Norte-Sur hasta el cabo de las Vírgenes. 

A los 12 del dicho, surgimos junto con el cabo de las Vírgines, 
que está en cincuenta é dos grados largos, y de allí vimos la 
entrada del estrecho de Magallanes, é tiene por seña, conviene á 
saber: el cabo bentallado, con barreras blancas, y bota al Sur una 
punta de tierra rasa, y dura una legua, con una playa de arena; y 
aquí ensoldamos una legua de tierra en diez é ocho brazas, á don- 
de snrgimos en arena prieta. E luego, aquella noche nos dio con- 
traste de la tierra, que nos botó á la mar, y anduvimos al 
pairo. 

A los 15 del dicho, tomé el sol en cincuenta é uno é medio, é 
seriamos de tierra cuarenta leguas. 

A los 16 del dicho, tomé el sol en cincuenta é uno grados; se- 
riamos de tierra sesenta leguas. 

A los 19 del dicho, tomé el sol en cincuenta é uno grados é 
medio, é seríamos de tierra diez leguas, á vista della soldamos en 
cuarenta brazas, arena prieta. 

En 20 del dicho, tomé el sol á vista de tierra, una legua fuera 
de la punta de la tierra del cabo de las Vírgenes, en cincuenta é 



41*'' EXPEDiaOX DE CAMARO^O 

d^^f^ írr^doii é medio, é soldamos en veinte brazas, ivrf^ con hur- 

En noñthff' fif Je^iit. — De (a erdra^Jn 4ei E^frerho. — En 2»> del d¡- 
i'\\h, í-mpezo-nos á emlK>ear en el Estrecho y á legua y media de 
la ^'íilradfi. s-^Idamos en un í>anco de c»chenta é nueve brazas, en 
•jonda huíratlao como hateas, é arribamos al Este v al Noroeste, é 
liíirita qijí' llegamos á Aeinte é á veinticinco brazas de arena prieta, 
á tanto, que fuimos tanto avante como la punta de la tierra del- 
gada, que sale del cal>o de las Vírgenes. Vimos en tierra una cruz 
muy alta, que podia haber una legua, é dentro desta cruz está 
una ensenada que dura dos leguas: y allí vimos una punta de tie- 
rra al Oeste, cuarta de Noroeste: é de allí se corre la tierra al 
Oes-Noroeste, obra de seis leguas: y al cabo dellas. hallamos un 
Estrecho, que no tiene más de ancho que tres cuartos en legua, 
el cual corre dura dos leguas, é se corre Nordeste é Sudoeste; en 
él corren mucho las aguas. 

A 22 del dicho, una hora antes del dia, se perdió la nao capita- 
na á la salida deste Estrecho, y salvó la gente. 

A 27 del dicho, torné á acometer v embocar á boca del Eslre- 
cho: y siendo dos leguas de la boca, me dio tanto contraste, 
que me hizo arribar á popavia, y corrí hasta el cabo de las Vír- 
genes. 

A los 20 del dicho, torné á acometer y embocar para ir á tomar 
el íunpitan General y otra gente, y por haberla buena, surgí por 
el viento ser contrario é calma. 

A los 31 del dicho, antes del dia, nos dio tanto viento Sud-Su- 
destí*. que era travesía en la costa y por la mucha mar, se nos 
quebró la amarra, é me hice á la vela, y anduvimos bordexando; 
é cuando fué dia nos hallamos tan metidos en tierra, en que es- 
tuvimos en punto de cortar los místeles, y quiso Dios que abo- 
nanzó el tiempo. 

A los 4 del dicho y año, de mañana por la mañana, vimos tie- 
rra, la cual nos pareció unas ocho ó nueve islas, que en la carta 
están é por sernos ya metidos entre tierras, que teníamos tierra 
al Nor-Nordesto por la parte de babor, y también nos salia tierra 
I)or el Sur. K ansí por nos parescer é á raí é á todos ser en las di- 
(ílias islas, nos dejamos ir corriendo, paresciéndome que entre 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 411 

ellas, según amostraba la carta, habia canales para poder pasar, 
por estar en la carta sentadas cada isla sobre sí, é todas limpias 
sin ningún bajo. Y nos ansí yendo á horas de mediodia, vimos ser 
toda la tierra una solamente, que metia adentro grandes ensena- 
das con unas montañas muy altas, a manera do islas, é luego mi- 
ramos en otro bordo, para ver si podríamos doblar la tierra que 
víamos al Noroeste. Velejamos* todo aquel dia hasta la noche 
sin la poder doblar, é viniendo la noche, viramos en la vuelta 
del Sur, por si por la otra parte podíamos pasar; en aquella no- 
che refrescó tanto el tiempo, que en la travesía no pudimos con 
la vela. En este dia, en la tarde, vimos por proa una punta de 
tierra, é paresciéndome no haber más tierra que doblar que aqucr 
lia punta que habiamos visto al Sur la doblamos con harto traba- 
jo, porque la punta botaba unos bajos a la mar, y fuimos corrien 
do muy cerca dellos, y después de doblada esta punta, sobre tarde, 
vimos otra de tierra que salia al sudoeste. Entro aquella tierra 
vimos una ensenada muy grande, é de dentro muchas montañas 
altas, que todavía parescian islas, porque metian grandes brazos 
de mar entre una montaña y otra. 

En este dia, en la tarde, vio el maestre de la gabia y le pares- 
ció que via una canal abierta al Sur^ por donde podíamos salir, ó 
hasta aquel dia, sobre tarde, vimos toda la tierra cerrada, é tovi- 
mos por buen consejo surgimos aquella noche en un arenal que 
paresció, é por no tenor ningún áncora, surgimos con seis berzos, 
y después nos hicimos á la vela, y anduvimos de una banda á 
otra, y ansí fuimos corriendo, como digo, hasta ser abrazados con 
tierra, que demoraba al Sur; é de allí tomamos la vela mayor. 

E córrese esta tierra y ensenada dclla, de Este á Oeste, é toma 
una cuarta de Noroeste y Sudeste; y hace en sí muchos rios é 
brazos, conviene á saber al Sur, y entra mucho por la tierra den- 
tro. En todos estos brazos é rios nunca pudimos entrar, porque se 
nos hacia sempre el viento por cima de la tierra; y ansí fuimos 
corriendo por dentro desUi ensenada, hasta que vimos por la parte 
del Nordeste un brazo pequeño, que tenia un cuarto de legua por 
la tierra adentro el cuil fuimos corriendo popavia; y como fuimos 

1 Esfo es, usamos de las velas. 



4i2 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

cerca do él y conosciendo que Dios hacia milagro por nosotros, 
cortamos el mástil mayor y corrimos con el tragúete ^ por el 
brazo adentro hasta ver el cabo del, en el cual habia poco honda- 
do y ora arena limpia, en donde por el mar ser llano y la nao, y 
la nao ir muy paso, encallamos sin peligrar la nao, y allí estuvi- 
mos con pruices y escoras, en que estuvimos sobre ella ocho 
dias. Y al otro dia, que era 14 del dicho mes, nos dio tanto viento 
y mar que se nos quebraron las escoras de la una parte, y luego 
deshecimos las obras muertas de la nao, y entramos mas adentro. 
Y este puerto donde encallamos, le puse por nombre el puerto de 
Las Zorras, por respecto de que habia muchas en ella; y esta tie- 
rra me parece ser punta de tierra firme, conviene á saber» do la 
tierra que está al Sur, cuando emboca en el Estrecho, y paresco 
ansí porque la tierra que sale desta punta, corre al Oeste, y esta 
punta está Este-Oeste con la boca del estrecho. Y hallamos en la 
punta desta tierra muchas matas é montañas que habían sidu 
quemadas, y ansí toda la madera que sale del Estrecho viene a 
parar á esta ensenada, porque á donde nosotros estábamos, vino 
tener una escutruele la nao Capitana, que en el Estrecho había- 
mos perdido, é ansí otras cosas. E toda esta tierra es rasa sin nin- 
guna arboleda y muy ventosa é demasiado fria, porque ocho me- 
ses del año siempre nieva, los mas vientos que allí avientan, son 
Sudoestes ó Oestes é Noroestes, porque muy pocas veces avientan 
otros vientos. En toda esta tierra habia muchos patos ansí de h\ 
montaña como de la marina, é ansí hay muchos lobos marinos, 
en que habia cuero de ellos en treinta é seis pies de largo, y hay 
en esta tierra mucha madera de cedro. A la redonda de esta tie- 
rra hay muchas islas pequeñas, conviene á saber, la tierra dond(> 
perdimos los berzos es isla, y en la ensenada están muchas, y ansí 
muchos bajos, é por todo hay muchos brazos de mar, y entran 
mucho por la tierra adentro. Y aquí dura el verano no mas de cua- 
tro meses, Enero y Febrero, é Marzo y Abril, y en Mayo comienza 
la fuerza del invierno, é nieva mucho hasta fin de Diciembre. 

En esta tierra hay mucha caza, patos y zorras y lobos marinos 
y aquí estuvimos seis meses, y después tomamos agua y leña y 
aderezamos nuestro navio para ir la vuelta de España. 

1 Asi (MI o\ original, probablomontí^ por trinqneto. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS ti 3 

llera, partimos de este puerto de Las Zorras A 24 del mes do 
Noviembre, con viento Nordeste y bonanzas, y tanto, que descu- 
brimos un golfo y nos dio tanto viento Norte y Nordeste, que por 
no poder barloventear, nos fue forzado arribar á una bahia que 
nos demoraba al Sur, a donde los marineros habian venido á pos- 
í*ar, cuando estábamos invernando. E por me decir que liabia 
buenos puertos, entramos dentro en aquel propio dia, é vimos á 
la parle del Sudeste un buen puerto, que era todo cerrado, á ma- 
nera de un muelle, y habia diez ó doce brazas de baja; é allí sur- 
gimos, y después del dia de San Andrés nos dio tanto viento No- 
roeste é Oeste, que nos hicieron desgarrar las áncoras, en lo que 
esluvimos en gran peligro. Fuste puerto era isla cercada de dos 
lirazosde mar; habia en ella mucha caza, é no habia zorras, por 
lo cual muestra el otro primero puerto, donde habíamos partido, 
era punta y cabo de tierra firme. En el cabo do un brazo de esta 
isla se halló mucha madera y se halló un pedazo de tabla nueva 
que vino del Estrecho, á donde se nos perdió la nao Capitana. 
Este puerto es cerrado; es puerto para cualquiera nao, á donde 
quisiere invernar, que quisiere acometer á pasar el Estrecho por 
tierra segura é no haber indios en ella. Hay en ella mucha leña y 
liiiena agua y buen abrigo de todos los vientos que en aquella tie- 
mi avientan, y por un brazo de los que tiene, puede meter á pruiz 
naos y navios, y tienen salida ambos dos brazos por la parte del 
Oeste, y de allí amuestra correr toda la tierra y costa, cuanto se 
puede alcanzar á la vista al Oeste; y entre esta isla del puerto ce- 
rrado y la boca del Estrecho, hay un golfo que dura ocho ó nueve 
leguas. En este puerto estuvimos ocho ó nueve dias de vuelta para 
España. 

ítem, partimos de este puerto á los 3 de Diciembre de la dicha 
ora de 1540, y salimos con buen tiempo Sur y Suroeste; y fuimos 
así corriendo con viento largo, hasta doblar la isla donde perdi- 
mos los berzos, y luego se hizo el viento Sudoeste; con él corrimos 
ílos dias á buscar la tierra firme de la parte del Norte. 

Ítem, á 5 del dicho, tomé el sol en cuarenta é nueve grados é 
un sesto de grado. 

ítem, á los 11 del dicho mes corrimos eon mucho tiempo Su- 
deste y Sud-Sudeste, travesía en la costa, y éramos en la boca de 



414 EXPEDICIÓN DE LOÁIS A 

la bahía de Canano, y en esta noche siguiente se hizo el viento al 
Sur y al otro dia teníamos doblado el propio cabo, y nos duró el 
tiempo ocho dias. 

Ilom, en 30 del dicho mes, vimos las islas de Cristóbal Aaques, 
que están á boca del rio do La Plata, que están en treinta é cinco 
grados é un medio. 

A/io de 1541 , — En 1." del mes de Enero, tomé el sol en treinta 
ó cinco grados; y á los 6 del dicho, tomé el sol en treinta é cuatro 
y aquí me parece que corren las aguas mucho á la boca del rio 
de La Plata, y anduvimos aquí en estas corrientes con calma, 
hasta los 10 del dicho mes sin andar nada. 

ítem, á los 11 del dicho mes, tomé el sol en treinta é cuatro 
grados, y el otro dia, en 31, y el otro dia en 28/ 



IG de Julio de 1510. 

XCIY. — Autos fíncales con Hernando de Loaysa^ vecino de Plasenria 
y hermano del comendador García dé Loaysa, general de la armada 
t/ue salió de la Corana para el Maluco el Í4 de Julio de 15Í6^ etc., 
sobre cobranza de unos i 160 ducados que le habia dejado en tes- 
(ámenlo su hermano^ entre cuyos autos se encuentran los docu- 
mentos sifjuientes. 

(Archivo de Indias, Pafrovaio, 1-2-3/6) 

L — Muy poderosos señores. — Hernando de Loaisa, vezino de la 
cibdad de Plasencia, digo: que fray García de Loaisa, mi herma- 
no, caballero de la borden de wSan Juan, ya defunto, passo á las 
yndias por mandado de Vuestra Alteza por capitán general de 
cierta armada para Maluco en cumplimiento de cierto asiento y 
capitulación que con él se hizo por Vuestra Alteza y por su Uoal 
mandado en el año passado de mili y quinientos y veinte y cinco 
años en el qual dicho asiento fue expresamente contratado quel 
dicho fray García de Loaisa oviese de haber ocho ducados de sa- 
lario por cada un día que se ocupase en la dicha armada é na- 

1 Do los dos oji'iiii)lar*'s que m* (M»n.>ervuii de c>i«' docimiento, el de lelra mas niodonia 
\\o\n. por i'Uilo: «Del navio que volvi»» á Kspafia de l<;s del Obispo de Plasenria. >. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS H5 

vegacion desde el dia que la dicha armada se hiziese á la vela é 
que este dicho salario le fuesse pagado por V. A. como mas larga- 
mente se contiene en la escriptura del dicho asiento é capitula- 
ción á que me refiero y cuando el dicho fray Garcia de Loaisa mi 
hermano fálleselo se le quedaron deviendo por V. A. dos mili y 
ciento y sesenta ducados por razón del dicho su salario y confor- 
me al dicho asiento. É asi es que por ser como hera el dicho mi 
hermano caballero religioso del dicho orden de San Juan é prefecto 
en ella pertenecieron á la dicha orden ó Garcia maestre della los 
216Ü ducados los cuales pertenecen á mí por título é cesión bas- 
tante que tengo del dicho ¡gran maestre é borden de San Juan 
como se prueva por esta escriptura autentica é original que pre- 
sento: por ende por aquella mejor via y forma que de derecho 
puede haber lugar pido y suplico á V. A. mande que se me dé ó 
paguen los dichos dos mili é ciento é sesenta ducados sin dar lu- 
gar que en esto haya pleito ni dilación pues por la escriptura del 
dicho asiento y capitulación y por el testimonio y fe del dia que 
se hizo á la vela la dicha armada é salió después destos Reynos y 
por ciertas cartas y escripturas en que se hace mención del tiem- 
po en que murió el dicho fray Garcia de Loaysa, lo cual todo está 
en poder de Juan deSamano, Secretario de V. M., se puede fácil- 
mente averiguar ser verdad lo que desto dicho tengo é para la 
averiguación dello suplico a V. A. mande quel dicho Secretario 
dé luego un traslado en manera que haga fe de todas las dichas 
escripturas para que se pongan con esta petición de las cuales 
desde luego hago presentación en aquello que son ó puede ser en 
mi fabor y no en mas y pido sobre todo justicia y para ello implo- 
ro vuestro Real oficio y juro á Dios y á esta señal de la f que no 
lo pido maliciosamente. 

Otro digo que el testamento que el dicho fray Garcia de Loaysa 
hizo al tiempo de su fallecimiento está en poder del licenciado 
Villalobos, fiscal de V. A. y porque por el dicho testamento consta 
del tiempo que el dicho fray Giircia de Lonysa murió. Suplico á 
Vuestra Alteza mande al dicho fiscal exiba el dicho testamento ó 
me dé un traslado del en manera que haga fée desde agora hago 
presentación en quanto por mí bazo y no en mas. — Uernnndo de 
Loaym, — Hay una rúbrica. 



.V 



416 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

Secretario Samano. — Quel secretario le dé las averiguaciones 
que tiene que tocante ó esto y el fiscal le dé el testamento y Por- 
tillo dé relación de lo que se le debe y ha pagado, etc. 

La relación de cuenta de lo que se deve al comendador Loaisa 
se sacó en un pliego aparte que va cosydo con esta petición y por 
eso se testo loque aqui estaba escripto. — Hay una rúbrica. 

En el libro del Armada de que fue por capitán general el co- 
mendador fray Garcia de Loaysa que es la cuenta que se tomó por 
los señores del Consejo de las Indias al thesorero Bernaldino Me- 
lendez está un capítulo fecho en esta guisa. — El comendador fray 
Garcia de Loaisa capitán general y governador de las yslas del 
Maluco el cual ha de aver de su sueldo a razón de un quento é 
noventa é quatro mili é quinientos maravedís cada año, pagósele 
á cuenta del dicho sueldo ciento é cinquenta mili maravedís en 
dinero de contado y mas á cuenta de su sueldo otros ciento é 
cinquenta mili maravedís en hereda é armazón que se an de 
sentar por gastos del armada, asi tiene recibido á cuenta de su 
sueldo trescientos mili maravedís y hereda por los ciento é cin- 
quenta mili maravedís en la armazón podrá cargar en esta arma- 
da y en cada una de las venideras hasta que venga quinze quin- 
tales de especería de la mitad sobre cubierta y ocho caxas sobre 
cubierta como largamente parecerá por la provisión de S. M. que 
queda registrada en los libros desta casa: sale esta partida con los 
ciento é cinquenta mili maravedis de paga. Y en la glosa de la 
dicha partida está escripto lo siguiente. — Comprobado por el di- 
cho libro firmado de Cristóbal de Haro y Francisco Mexia los cua- 
les han de mostrar el recado por donde le mandaron pagar. 

Por el dicho libro parece que partió la dicha armada para Ma- 
luco á XXIII de Julio de quinientos é veynte é cinco. — Portillo. — 
Asimismo se le dieron en la Coruña de mercaderías do su Mages- 
tad quinientos é quarenta é ocho maravedis y en piezas de vidrios 
de Juan de Cartagena que le ha pagado su Magestad MMCXLII. 
Hay una rúbrica. 

Muy poderoso señores. — El licenciado Villalobos, vuestro fiscal, 
respondiendo á una petición presentada por Fernando de Loaysa 
en qun en efeto dice que vuestra alteza proveyó por capitán ge- 
neral para las yslas del Maluco á frey Garcia Loaysa, su hermano, 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 417 

é que se le restaron debiendo de su salario dos mili é ciento é 
sesenta ducados de que dice que tiene donación del maestre é 
convento de Hodas, segund que en un pedinjiento á que me re- 
ílero cuas largo se contiene: digo que la dicha demanda no pro- 
cede ni ha lugar, es enjusta é mal formada no puesta en escripto ny 
en forma ny por parte bastante ny contra parte obligada é vues- 
tra altesa ha é debe mandar absolber a su fisco de lo por la parte 
contraria pedido ansi por lo que tengo dicho en que me afirmo 
como por lo siguiente — lo uno por que para poder el dicho co- 
mendador frey Qarcia de Loaysa usar el oficio del dicho capitán 
general de la armada de Maluco é ganar sueldo del se requería 
de sustancia por la misma provisión é titulo de capitán general 
que presenta la parte contraria quel dicho frey García de Loaysa 
presentara el dicho su titulo é probision real que este en vuestro 
Real Consejo de Indias é requiera con el ó que alli fuera resybido 
al dicho oficio é juramento en forma conforme al dicho capítulo 
é esto fecho que por el mismo título se da por forma, dende en 
adelante quedava por capitán en no otra manera ó quando pre- 
sentara en el dicho consejo el dicho titulo é requiera con él aun- 
que no fuera rescebido la qual presentación é requerimiento no 
conste el dicho comendador Loaysa aver fecho é syn preceder la 
dicha solenidad el dicho comendador Loaysa no pudo ser capi- 
tán ny ganar el salario del — lo otro porque el salario que por el 
dicho titulo le señaló fue para que se le pagase en la casa de la 
contratación de la especería de la Goruña é se le pagase á la 
buelta que volviese á estos Reinos ó para aquel tiempo se le con- 
signó la paga de todo el dicho salario de manera que para cobrar 
el dicho salario hera menester que bolviera á estos Reynos é bol- 
viendo se le avia de pagar en la casa de la Goruña cibdad de la 
Goruña en la casa de la contratación donde le fueron consignadas 
las dichas pagas y el dicho comendador Loaysa no acabó el viaje 
ni llego á los Malucos ni bolvio á España ni dexo de efectuar el 
dicho viaje por culpa ni fecho de bueslro fisco salvo por caso y 
queste caso aunque fuera tal capitán é obiera fecho la presenta- 
ción en consejo no se le debe salario ny lo gano caso negado que 
lo ganara §y lo avian de pagar a la buelta é no de otra manera 
porque pido y suplico a vuestra altesa mande declarar el dicho 

27 



i 



fEXPKDICION DE I.OAISA 

comendador Loaysa no avor ganado el dicho salario é asolber 
vuestro fisco de lo por la parte contraria pedido é poner perpeluí 
silencio ala partí? contraria sobre la dicha razón no pida ny mo- 
leste mas á vuestro fisco é pido justicia é contestando vucstn 
real oficio ynipluro negando lodo lo perjudicial é sy es necesarii 
por tenor de la ley real ni ago la dicha demanda en todo 6 por" 
todo como en ella se contiene con anymo de la contestación esa 
digna é con protestación de alegar mas largo del derecho de vues- 
tro fiscü. — Hay una rubrica, 

lín la villa de Madrid, « XVI dias del mes de Julio de MDXC 
la presento en el consejo de las Indias de su Magesfad el licen— ' 
ciado Villalobos fiscal. 

Los señorea del consejo mandaron dar traslado á la otra parte 
é que responda deutro de tercero día. — Hay una rubrica. — En Ma- 
drid 17 del dicho mes lo notifique dicho Fernando de Loaysa en 
persona. — Hay una rubrica. 

Interrogatorio. — Por las preguntas siguientes sean pregunta- 
dos los testigos que Hernando de Loaysa ermano del comenda- 
dor frey García de Loaysa presentare en el pleyto que ay trata 
con el licenciado fiscal de vuestra altcm en vuestro muy alto 
consejo de las Indias sobre los ochocientos y nueve mili y ocho- 
cientos y catorce maravedis que vuestra alteza debe al dicho l'rey 
Garcia de Loaysa de su salario y sueldo de capitán general de la 
dicha armada que vuestra alteza hizo para Maluco el año pasado 
de MDXXXV años. 

1. Primeramente si conocen al dicho Hernando de Loaysa, her- 
mano del dicho frey Garcia de Loaysa y al dicho licenciado Villa- 
lobos, fiscal de Vuestra ,Mteza en vuestro muy alto Consejo de 
las Yndiaa. 

2. Otrosí, si saben, vieron, oyeron decir por cosa muy noloria 
que Su Magostad del emperador don Garlos rrey nuestro señor, 
proveyó he hizo su capitán general al comendador fray Garcia de 
Loaysa de! armada que Su Magostad hizo y enbió á las yslas del 
Maluco el año pasado do mili y quinientos y veynte y cinco 
años. 

3. Otrosí, si saben, vieron ó creen ó oyeron dezir que después 
de ser provoydo de Hu Mageslad por capitán general pl dicbu 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 419 

fray García de Loaysa de la dicha armada fué rrecebido en el 
Consejo de las Yndias por capitán general della y por tal ávido 
y tenido y que el dicho frey Garcia de Loaysa hizo la solenidad 
del juramento que en tal caso se requiere en el dicho Consejo 
porque si no lo hiziera los señores del Consejo de las Yndias no lo 
rrescibieran por capitán general como lo rrescibieron y husaron 
con el dicho oficio. 

i. ítem, si saben, vieron, oyeron decir quel dicho fray Garcia 
de Loaysa fué rescebido el dicho año de veinte y cinco en el puer- 
to de la Coruña por capitán general de la dicha armada de todos 
los capitanes y oficiales de la dicha armada y por tal capitán 
general fue ávido y tenido y obedescido como es notorio. 

5. ítem, si sabea, vieron, oyeron dezir que Cristóbal de Haro y 
Bernaldino Melendez oficiales de la dicha armada pagaron al 
dicho frey Garcia de Loaysa como a capitán general della tres 
cientos y tantos mili maravedís para en quenta y parte de pago 
de un quento y noventa y cinco mili maravedís quel dicho frey 
Garcia de Loaysa ganava de sueldo en cada un año por capitán 
general de la dicha armada según consta y paresce por la quen- 
ta quel dicho Cristóbal de Haro y Bernardino Melendez dieron á 
los señores del Consejo de las Yndias los quales rescibieron en 
quenta y por bien pagados los dichos trezientos mili maravedís. 

0. ítem, si saben obieron ó vyeron dezir quel dicho frey Garcia 
de Loaysa usando y exerciendo el dicho su oficio de capitán ge- 
neral se embarcó con toda la dicha armada en el puerto de la 
Coruña á 24 de Julio, bíspera de Santiago del año de veynte é 
cinco y se hizo a la vela siguiendo su viaje y derrota de las yslas 
del Maluco. 

7. ítem, si saben vieron ó oyeron dezir quel dicho frey Garcia de 
Loaysa navegó por la mar con muy grandes trabajos y fortunas 
en el dicho viaje un año y seys dias y fálleselo desta presente vi- 
da á treynta de Julio del año de mili y quinientos y veynte y seys 
años y del sueldo que gano en el dicho tiempo que bivio se le 
deven los dichos ochocientos y nueve mili y ochocientos y cator- 
ce maravedís. 

8. ítem, si saben que todo lo susodicho es pública voz y fama. 
— Hei^nando de Loaysa, 



420 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

En la villa de Madrid á cinco de Agosto de 1546 presentó 
en el Consejo de las Yndias de Su Magestad Hernando de 
Loaysa é nombró por testigos en la causa al señor doctor 
Beltran del Consejo de Su Magestad y á Juan de Samano se- 
cretario de Su Magestad. Los señores del Consejo le hovieron 
por presentado é mandaron que jurasen é declarasen como tes- 
tigos. 

En la dicha villa de Madrid, a catorce dias del dicho mes de 
Agosto del dicho año, el diqho Hernando de Loaysa presentó por 
testigo en la dicha causa al señor Juan de Samano, secretario de 
Su Magestad que presente estava, cavallero del orden de Santia- 
go el qual con licencia que para ello tuvo juró en forma devida 
de derecho dedezir verdad en esta causa en que son presenta- 
dos por testigos, etc. — Hay una rúbrica. — En la dicha villa de 
' Madrid a diez y seis dias del dicho mes de Agosto del dicho año, 
el dicho Hernando de Loaysa presentó por testigo en la dicha 
causa é Francisco de Rojas, capitán de Su Magestad que presen- 
te estaba el qual juró en forma devida de derecho de dezir ver- 
dad en esta causa en que era presentado por testigo. — Hay una 
rúbrica. 

Cédula. — Presentada en Madrid á 4 de Agosto de 1540 por Her- 
nando de Loaysa. 

El Rey. — Fray Garcia de Loaysa, comendador de la orden de 
Sant lohan, nuestro capitán general de la armada que enbiamos 
á las nuestras yslas del Maluco, bien sabeys como de las dos naos 
menores de la dicha armada que son como caravelas que an de 
quedar allá con dos fustas que se han de hazer, va por capitán 
Martin de Valencia para que después de llegados á las dichas 
yslas la dicha armada se le entreguen las dichas caravelas é pue- 
da usar del dicho oficio de capitán dellas conforme á la provisión 
que cerca dello le mandamos dar é porque los títulos é provisyo- 
nes de don Jorge Manrrique y Francisco de Hoces que van desde 
acá por nuestros capitanes de las dichas caravelas dizen que sean 
capitanes della é puedan usar de los dichos oficios desde que la 
dicha armada se haga á la vela en la dicha ciudad de la Coruña 
hasta que buelva á estos Reynos é sobre ello ay diferencia é dub- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 421 

da entre los dichos don Jorge Manrrique y Francisco de Hoces y 
Martin de Valencia é nuestra voluntad es de mandar proveer 
cerca desto lo que convenga á nuestro servicio é bien de la dicha 
armada por lo presente declaramos y mandamos que los dichos 
don Jorge Manrrique y Francisco de Hoces vayan por capitanes 
de las dichas caravelas desde que la dicha armada se haga á la 
vela y lo sean y las tengan todo el tiempo que la dicha armada 
esté en la dicha tierra hasta quese parta de buelta para estos nues- 
tros Reynos y quando asy (roto) que entreguéis las dichas 

caravelas ó fustas al dicho Martin de. . . . [roto). . . . ende adelan- 
te las tenga é use del dicho oficio de capitán general .... (voto) 
.... buelta de la dicha armada mandamos quel dicho don Jor- 
ge ... . [roto), . . . teniente de capitán de la dicha armada ó por 
capitán .... {roto). . . . della qual el mas quisiere y sy viniere por 
teniente de cap .... (roto), ... el dicho Francisco de Hoces 
venga por* capitán de una de las dichas naos y sy el dicho don Jor- 
ge quisyere venir por capitán de una de las dichas naos quel 
dicho Francisco de Hoces venga por teniente de capitán gene- 
ral de la dicha armada á los cuales y al dicho Martin de Valen- 
cia mando que guarden y cumplan esta mi cédula é lo en ella 
contekiido é lo que cerca desto por vos les fuere mandado so las 
penas que por ello de nuestra parte les pusieredes las quales 
nos por la presente les ponemos ó avenios por puestas que para 
las executar en su persona o bienes lo contenido haziendo por 
esta mi cédula vos doy poder cumplido. Fecha en Toledo á 
XXVil de mayo de mili y quinientos y veynte y cinco años. — 
Yo EL Rey. — Por mandado de Su Magestad, Francisco de los 
Cobos. 

Otra cédula presentada por el mismo. 

El Rey. — Fray Garcia de Loaysa, comendador de la borden de 
San lohan, nuestro capitán general y gobernador de las nues- 
tras yslas de Maluco y nuestros capitanes y oficiales y otras per- 
sonas que en ellas residis para saber de vuestra llegada a las 
dichas islas y de lo que os a subcedido en ellas y en vuestro via- 
je y del estado de las cosas desas partes yo he mandado á don 
Hernando Cortés nuestro governador y capitán general de la 



422 EXPEDICIÓN DB LOAISA 

Nueva Kspfifia que con ciertas oarnvelas que él tione liechas pn 
la costa del mar del sur do la dicha Nueva España para descu- 
brir envié una porsona á esas portes é yslas a se informar y saber 
de vosotros y de SeíiasUan Caboto que partió con otra armada 
este presente año y fie lo subcedido en esas yslns asy á vosotros 
como á la gente que en ellas quedó del armada de que fue por 
capitán general Hernando de Magallaynes é cargue las caravelas 
é navios que llevare de especería é otras cosas de esos partos ó con 
la mayor presteza é diligencia que fuese posible con la relación é 
ynformacion que ovioro se venga por la misma derota que obicro 
llevado ó por otra mas breve á la costa de tierra llrme á la cib- 
dad (le l'anama por donde avenios mandado que venga la dicba 
especería á la costa del norte para que por allí se navegue y tray- " 
ga á estos nuestros Reynos segund que mas largamente en las 
instrucciones y despachos que para ello avernos mandadodnr se 
contiene: por ende yo vos maudoque luego como llegare la persona 
ü personas que el dicho Cortés enbiare los recibaysé hagoys Indo 
buen acogimiento y tratamiento como á personas que van en 
nuestro servicio y por nuestro mandado, y de la especería y 
otras mercaderías que vosotros oviertles rescatado y lubíerdes 
nuestras nos envycs en las dichas caravelas lo que os pareciere y 
buenamente pudiere traer con la dicha persona que las llevnre y 
la relación é ynformacion muy larga é particular de las cosas de 
esas partes y del estado dellas y de lo que os a subcedido á voso- 
tros y á los que de la dicha armada primera allá quedaron con- 
forme á la instrucción que la dicha persona llevare para que bien 
ynformados de todo ello mandemos proveer lo que mas conven- 
ga á nuestro servicio y bien de la dicha contratación. De Granada 
á veynte dias del mes de Junio do mili é quinientos é veynte y 
seis años. — Yo el Huy. — Por mandado de Su Mage^ilad. FiruiriacQ 
de los Cobos. — Hay una rúbrica. 

Copia de dos capítulos de una earlaque vino del Maluco firma- 
da por Hernando de la Torre. 

F.ste es traslado bien é fielmente sacjido de dos capítulos de una 
carta que se halló en la carta que vino de Maluro que está en la 
Sala del Consejo de las Indias de Su Magostad, que parece s 




COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 423 

» 

Registro de otra que se enbió á Su Magestacl que al fin de ella 
está firmado de un nombre que dice Hernando de la Torre, lo qual 
se sacó por mandado de los señores del dicho Consejo, los quales 
son fechos en esta guisa. 

Partió el armada de V. M. de la cibdad de la Coruña, hiñes a 
veynte é quatro de Julio del año de mili é quinientos é veynte é 
cinco, víspera del Señor Santiago, y quando con vientos contrarios, 
quando con prósperos llegamos en las Canarias á dos de Agosto, 
Nuestra determinación hcra yr á la gran Canaria, pero los vientos 
y las corrientes no nos la dexaron tomar y tomamos la ysla de la 
Gomera, en la qual tomamos el bastimento que aviamos de tomar 
en gran Canaria. Luego se hizo diligencia de proveer el armada 
de las cosas necesarias y porque aquella ysla es algo estéril y no 
avia buen recaudo en ella, se acordó entre los capitanes y oficia- 
les de Su Magostad de onbiar el pataxe á la gran Canaria para que 
de allá se truxese lo que hera necesario para el armada y el tiem- 
po hera contrario y después de partido dos dias se tornó que no 
pudo pasar adelante. Luego se envió una caravela á la ysla de Te- 
nerife para que de allí se truxesen los mantenimientos necesario*, 
tardó cinco dias, no truxo tan buen recaudo como pensábamos 
por no se hallar en la ysla. 

Andando con esta fatiga y trabajo la via de la línea, pensando 
que en lo caliente luego sanarla y fué al contrario, mas antes se 
murieron casy todos, el primero que murió fué el fator general de 
V. Magestad y éste murió antes que desembocásemos él estrecho 
é después murió el piloto Rodrigo Bermejo, el qual murió dia de 
San Juan, á todos pesó mucho pero consérvase á Juan Sebastian 
que primero avia venido en el otro viaje pasado. Murió luego el 
contador general á trece dias do Julio del año de mili é quinien- 
tos é veynte é seys años, llamábase Alonso de Texeda, mucho 
pesó al capitán general de su muerte por ser persona muy sufi- 
ciente para el cargo que de Vuestra Magestad tenia, y á esta sazón 
ya el capitán general anda va malo y hordenó luego de hacer con- 
tador general á un sobrino suyo que se llamaba Alonso de Loay- 
sa, y andando en esta manera cayó en cama el capitán general, 
la qual gozó obra de ocho dias, en fin de los quales dio el ánima 
á Dios á treinta dias del mes de Julio de mili é quinientos é vein- 



424 EXPEDiaON DE LOAISA 

te é seys años en el golfo Pacífico algo ínas de tres grados de la 
línea a la vanda del norte, á todos pesó tanto quanto hera razón 
por perder tan noble capitán general, al qual se hizo toda la 
honra asy en el officio como en el enterramiento que mejor se 
pudo hacer, conforme al tiempo y lugar donde estavamos, etc. 

Los quales dichos capítulos saqué de la dicha carta en Madrid 
a diez y ocho de Agosto de quinientos é quarenta años, syendo 
presentes por testigo á lo ver, leer y concertar. — Graviel Martínez 
de Vülaviejo, criado de Hernando de Loaysa é Alonso de la Gal- 
mola é Hernando de Torres, mis criados. — Hay una rúbrica. — 
Sebastian de Portillo. — Hay una rúbrica. 

Traslados de ciertos autos y capítulos del testamento del comen- 
dador Loaysa. 

Este es treslado bien é fielmente sacado de cinco planas de 
papel escripto é firmadas al fin dolías de un nombre que decía el 
comendador Loaysa y en un auto de la otórgacion dello, firmado 
de un nombre que decia Hortes do Perea que parecen ser desa- 
propiamiento de bienes ó depusion del ánima del dicho comen- 
dador Loaisa, las quales estavan escriptas en un libro de caxa que 
se halló en el arca do las escripturas que se truxeron de Maluco 
del armada en que fue por capitán general el dicho comendador 
Loaisa, la qual dicha arca eslava en la sala donde se hace el Con- 
sejo de Yndias do Su Magostad y la llave dolía en poder del Licen- 
ciado Villalobos, fiscal, lo qual yo saqué por mandado de los so- 
ñores del dicho Consejo do las Yndias, segund que en el dicho libro 
eslava escriplo, su tenor de lo qual es este que se sigue, et€. 

Yo fray García do Loaisa, comendador de la borden de señor 
San Juan, digo é declaro que todas las mercaderias y lenceria de 
las suertes que por la cuenta de Cristóbal de Haro é de Luis de 
Carrion y de las dichas mercaderias parece que se cargaron y las 
mando cargar en esta nao Victoria capitana que Dios salve por 
my y en mi nombro y do ellas se sacaron en la Goruña cierta 
cantidad de lioncos asv de Rúan como de medias olandas v oían- 
das que cierta parto doUo so dio a mis criados lo qual tienen pa- 
gado y los esta contando y la otra parte domas de lo que á los di- 
chos mis criados so dio se tomo para camisas para mi persona v 



COLECCIÓN DE DOCUMBKTOS 425 

savanas y paños y almohadas y otras cosas de atavio de casa lo 
qual todo tiene en su poder y por memoria Gonzalo del Campo, 
mi criado, el qual dará cuenta dello que porque no se sabe de 
cierto la cantidad que se saco de las dichas mercaderías y se 
sepa como en lo que arriba digo se cargo no esta todo lo que pa- 
rece por las dichas quentas lo mandé aqui escrevir é lo firme de 
mi nombre para que á mi é a todos los quel presente libro y las 
dichas mercaderías viesen sea manifiesto, etc., etc. 

Asy lilismo digo é declaro quel maestro de la cámara de su Ma- 
gestad esta deudor demás de lo que mis salarios de gentil hom- 
bre de su Magestad están ácreditos también demás de diesiseys 
mili é ochocientos ó noventa maravedís por sesenta é ocho dias 
que están contados demás en la posterior partida dende veinte é 
quatro de JüUio de mili é quinientos é veinte é cinco porque no 
gano el dicho salario / mas digo qile están contados los dichos se- 
senta é ocho dias demás en la postrera partida que esta asentada 
dende primero de Otubre de mili é quinientos é veinte é quatro 
hasta primero de Otubre de mili é quinientos ó veinte é cinco y 
no avia de estar mas de hasta veinte é quatro de Jullio de mili é 
quinientos é veinte é cinco que partyó de la Goruña coi? el oficio 
de capitán general y governador de los Malucos, etc. 

Yo el dicho fray García de Loaisa, comendador de la borden de 
señor San Juan desta otra plana contenido digo que por quanto 
yo por ser comendador de la dicha borden no puedo hazer testa- 
mento sy no desapropiamiento de mi hazienda teniendo á Dios y 
á la Virgen Santa María su bendita madre delante mis ojos es- 
tando en mi juicio natural declaro por mis bienes lo contenido 
en este libro hasta quarenta fojas que es la postrera partida de un 
quenlo é noventa é cinco mili maravedís que mis salarios de ca- 
pitán general de su Magestad han de aver hasta en veinte é qua- 
tro de JülIio de mili é quinientos é veinte é seys años ques todo 
escripto de otra letra é mano lo qual mando é hago é constituyo 
por mi propio é legitimo heredero á la borden de señor San Juan 
é me despropio de todos ellos apropiándolos a la dicha borden de 
geftor San Juan y á los governadores de la dicha borden y digo 
que doy por mi descargo que se paguen á los herederos de Alon- 
so de Loaisa tai hermano defunto que Dios perdone noventa é 



426 EXPEDIGIOX DE LOAISA 

cinco ducados de oro é de peso ó su valor que le devo é le soy en 
cargo de un quintavo del Rey don Felipe que en gloria sea, etc. 

ítem, doy por mi descargo é ruego é pido é mando que se pa- 
gue todo lo que se hallare que yo debo por mi firma ó otra es- 
criptura autentica ó se provare con testigos autentica é legitima- 
mente, etc. 

ítem, doy por my descargo é mando que se paguen tres pro- 
mesas y mandas que tengo fechas en esta nao Vitoria que Dios 
salve á quien ó como por otro mi libro escripto de mi mano donde 
este procede paresceran escriptas de mi mano syn faltar cosa al- 
guna dello por quanto hize promesa dello por muchos peligros 
en que me vi en la dicha nao Vitoria con tormentas é adversi- 
dades. 

ítem, doy por mi descargo y mando que se paguen todas otras 
promesas que yo aya fecho estando en la nao Vitoria por ante los 
contadores de la dicha nave para yglesias ó monasterios como las 
dichas manda declaran, etc. 

ítem, digo é hordeno que considerando las mercaderias^ que en 
esta nao Vitoria tengo cargadas y que no se podia rescatar ni ven- 
der en esle viaje de los Malucos a donde voy como detras se con- 
tiene y considerando que yo traigo conmigo á Alonso de Loaisa, 
mi sobrino, y al cargo que le soy de los servicios que me ha 
hecho que mando y descargo y ruego é pido por merced al señor 
maestro y governador del tesoro de la borden de señor San Juan 
que descargue y den al dicho Alvaro de Loaysa, mi sobrino, la 
mitad de las mercaderías y caxas y quintaladas que llebo y he de 
aver en la buelta para Castilla conforme á la provisión de su Ma- 
gestad, descontándose la mitad de las costas que se hizieren sobre 
la dicha hacienda se hizieren se le dé la mitad de lo que resta- 
re, etc. 

ítem, digo é hordeno quel dicho Alvaro de Loaisá mi sobrino 
reciba y tenga y hordene todas las mercaderías é caxas é quin- 
taladas que tengo y he de aver y sea governador y administrador 
dellas. 

ítem, digo é declaro que la dicha mitad de los dichos mis 
bienes que arriba digo se den por mi descargo al dicho Alvaro 
de Loaysa mi sobrino que se entiende descontadas todas las man- 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 427 

das y cargos y descargos que yo descargare y mandare que des- 
contado todo aya la mitad de lo que restare^ etc. 

ítem, digo y doy por mi descargo que por quanto Gonzalo del 
Campo mi criado me ha servido mucho tiempo sin averie dado 
premio ni sueldo alguno que le den dozientos ducados de oro ó 
de peso ó su valor por el servicio que me ha hecho y yo le soy á 
cargo y se lo paguen que bolbiendo en España á él ó á su pro- 
curador de mi sueldo é caxa é quintaladas é de lo primero y me- 
jor parado de todo ello, etc. 

ítem, mando y hordeno quel dicho Gonzalo del Campo sea jun- 
tamente con el dicho Alvaro de Loaisa mi sobrino tenedor y 
administrador de los dichos mis bienes, etc. 

ítem, doy por mi descargo que se dé y pague a Gonzalo Hernán- 
dez Panlagua y Montemayor y Andrés de Palacios y Ñuño Fernan- 
dez de Órete y al Capellán y á Torres y á Santixo y Pedro de Ramos y 
Arias y á Pedro de Raigada mis criados por lo que les debo de su 
salario del servicio que me han hecho: al dicho Gonzalo Hernández 
Panyaguaveynte écinco ducadosde mercadurías contándosele por 
el precio que costaron y el tercio mas como Su Magestad manda 
dar las suyas en los Malucos y al dicho Andrés de Palacios otros 
veynte é cinco ducados en las dichas mercaderías y al dicho 
precio y al dicho Montemayor veynte ducados en las dichas mer- 
caderías y precio y al dicho Torre treze ducados en las dichas 
mercaderías y precio y al dicho Santixo ocho ducados en las di- 
chas mercaderías y precio y al dicho Ñuño Fernandez de Órete 
que le rescaten y carguen de mis bienes su quintalada y caxa 
que ha de aver por el sueldo que trae y Arias que le rescaten y 
carguen de los dichos mis bienes y su quintalada y caxa que ha 
de aver por el sueldo que trae y á Pedro de Raygada que le 
rescaten y carguen de los dichos mis bienes su quintalada y caxa 
que ha de aver por el sueldo que trae lo cual todo sus odicho 
ruego é pido por merced al maestro y governador del tesoro de 
la dicha borden del señor San Juan que asy lo mande pagar á 
todos los susodichos y descargar mi conciencia con todo lo su- 
sodicho á cada uno con sus dichos. 

ítem, hordeno y mando á Alvaro de Loaysa mi sobrino que se 
le dé la cama de campo con todo su atabio y colchones y sáva- 



428 EXPEDICIOX DE LOAISA 

ñas y mantas y cobertor y colcha y manta de grana con un pa- 
ramento que se la den demás y allende de la mitad de lo que res- 
tare de los dichos mvs bienes como dicho es, etc. 

ítem, hordeno y mando que se den á Hernando de Loaysa mí 
hermano i\ Francisco de Trápana y á María mys esclavos por el 
preciojque costaron é que sirviendo los dichos esclavos y escla- 
vas diez años y quisieren ellos serlo mas ruego al dicho Hernan- 
do de Loaysa los haga libres y cristianos, entiéndese el dicho 
Francisco de Trápana que es el que se llama en este libro Alí en 
la cuenta de los dichos esclavos porque después se tornó cristia- 
no y se llamó por su pedimiento Francisco de Trápana, etc. 

ítem, hordeno y mando que se dé á Diego de la Presa y al 
barbero una pie?a de liento de Bretaña ny de las mayores ny de 
las menores, etc. 

ítem, hordeno y mando el viscocho é otros mantenimientos 
que tengo en la nao Victoria que se den á Alvaro de Loaysa my 
sobrino y que parta con el capitán Juan Sebastian y que acoja á 
todos los dichos mis criados v a va parte de los dichos manten i- 
mientos, etc. 

ítem, hordeno y mando que dos pipas de vino blanco que 
Cristóbal de Haro me dio que se den á la nao Vitoria por mante- 
nimiento del Rey porque se cargaron á la cuenta del armazón. 

ítem, mando que si el thesorero Alonso de Solis fuese y es vi- 
vo que le den media pipa de vino que me dio y si Dios le ha lle- 
vado íí su gloria se vuelva á la nao Vitoria, etc. 

Ítem, mando que se vuelva a los herederos de Rodrigo do 
Bermejo media bota de vino que me dio, etc. 

ítem, mando que se vuelvan á Juan Sebastian setenta é qua- 
Iro a^^umbres de bino blanco que me dio y & los herederos de 
Diego de Govarrubias quarenta ó cinco adumbres de vino blanco 
que me dio, etc. 

ítem, digo é doclaro que allende de los bienes que aquí en es- 
te libro están declarados dexé á Hernando do Loavsa mi herma- 
no un memorial de ciertas debdas que me devian que la borden 
de señor San Juan le pida cuenta en pago de todo ello, etc. 

Ítem, digo é declaro y mando y fago gracia y donación á Pe- 
dro de Abreo criado de Su Magestad de seys ducados que me de- 



COLECaON DB DOGUMHINTOS 420 

ve y á Lope de Vallejo platero de dos ducados que me deve y 
Alfonso de Oro de un ducado y á Yñigo Hortiz de Perea de dos 
ducados que me debía de los quales le hago gratia é donación con 
la dicha licencia que para ello pido de merced al maestro é go- 
vernador de tesoro de la encomienda del señor San Juan. — El 

« 

comendador Loaysa, etc. 

Que fue fecho é otorgado este dicho libro de caxa ó declara- 
ción que adelante del dicho libro se hizo que fue su ultima é 
postrimera voluntad del dicho señor Comendador á treynta dias 
del mes de Jullio año del Qeñor de mili é quinientos ó veynte é 
seys años y este quería que fuese su última y postrera voluntad y 
declaración de sus bienes cargos y mandas el qual queria y hcra 
su última voluntad que valiese é se cumpliese é efectuase según 
en él se contiene, por lo qual rogava é pedia por merced al se- 
ñor maestro é governador del tesoro de señor San Juan lo ayan 
é cumplan é tengan por bien é lo Armó de su nombre el dicho 
señor Comendador como en comiendo desde capítulo parece es- 
tando presentes por testigos ó lobieron fírmar Toribio Alonso de 
Salazar, contador de la carabela Santo Lesmes por Su Magostad é 
Martin Yñiguez de Carquizano alguacil mayor é Juan de Huelva 
maestre de la dicha nao Vitoria y el capellán Juan de Torres y 
Juan de Santisso é Andrés de Palacios y Pedro de llamos y Diego 
de la Presa, boticario de la dicha armada, paso ante mí. — Cortes 
de Perea ^ etc. 

Fecho y sacado fué este dicho traslado según é como esta 
escripto en el dicho libro de caxa en la villa de Madrid estando 
en ella la corte é consejo de Sus Magestades á diez y ocho dias del 
mes de Agosto año del nascimiento de Nuestro Salvador Jesu- 
cristo de mili é quinientos é quarenta años: testigos que fueron 
presentes á lo ver leer y concertar Rodrigo de Ocaña vecino do 
Madrid y Alonso de la Calmóla é Hernando de Torres mis cria- 
dos.— ^E yo Sebastian Portillo^ escrivano de Su Magestad en su 
corte, reynos é señoríos saqué este dicho traslado del dicho li- 
bro por mandado de los dichos señores del Consejo que está de- 
cretado en las espaldas de una petición presentada en cierto plei- 
to en el dicho Consejo. E lo ley é concerté en presencia de los 
dichos testigos é por ende fize aquí este mío sygno ques atal. 



430 EXPEDICIÓN DE LOAISA 

— En testimonio de verdad (hay un signo) — Sebastian de Porti- 
llo, etc. 

Copia de una relación de lo que dixeron ciertos testigos con 
juramento que se les tomó por mandado de los señores del Con- 
sejo Real de las Indias sobre el viaje é armada quel comendador 
Loaysa llevó a los Malucos, etc. 

Relación de lo que dixeron ciertos testigos con juramento que 
se les tomó por los del consejo de las Indias sobre el viaje del co- 
mendador Loaisa á las Malucos segund que mas largo se contie- 
ne en sus declaraciones, etc. 

1 Partió el armada del comendador Loaisa en que iban siete 
navios a veynte é quatro de Julio del año de mili é quinientos é 
veynte é cinco é siguieron su viaje para pasar el estrecho é pasa- 
da la línea quinocial tomaron una ysla que se llama San Mateo é 
de ay fueron costeando por la costa del Brasil hasta que llegaron 
cinco ó seis leguas ante del estrecho donde se perdió una nao de 
las que yvan que con tormenta dio a la costa y entraron por un 
rrio pensando que hera el estrecho y reconocido salieron del y 
entraron en el estrecho mediado Enero del año siguiente: la en- 
trada del estrecho es de anchura de dos tiros de piedra y dura esto 
obra de un tiro de pasamuro que después se va ensanchando, 
donde estovieron muchos dias surtos para aderecar los navios 
é fueron por el estrecho adelante donde hallaban muchos puertos 
en que desembarcar, etc. 

Acabaron de pasar el estrecho por el mes de Mayo de quinien- 
tos é veynte é seis é dende a pocos dias que navegaron, se derro- 
taron con tormentas las unas naos de las otras, por manera que 
solamente la nao capitana fué la que adelante navegó é las otras 
nunca mas parecieron, etc. 

En fin de Julio dése año yendo por la mar murió el capitán 
general Loaysa; yendo por la derrota de los Malucos, descubrie- 
ron una isla en catorce grados por la parte del norte. 

Después de partidos desta ysla, en doce dias vieron las yslas de 



1 Esta parte del documento ha sido publicada por Xavarretc, en las i)ágs. 396-1(10 
del lomo V de su citada Colección. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 331 

los Ladrones que son trece en las cuales no ay ningún ganado ny 
gallinas ny animales, etc. 

Partidos destas islas, quince dias después llegaron á una ysla 
grande que se llama Vendenao, en la qual anda la gente bestida 
ébien ataviada con paños de algodón é seda é tienen agagallas é 
aUanges: es ysla en que ay mucho oro é la gente della es belicosa, 
ay también perlas en mucha cantidad é canela en alguna parte 
della: en esta no le quisieron dar mantenimiento nynguno, etc. 

Desde a quarenta leguas fueron a otra ysla que se llama Talao, 
donde les hicieron buen acogimiento y les dieron mantenymien- 
tos, ele. 

Y cerca desta ysla ay un arcipiélago de muchas yslas donde 
dicen que ay mucho oro, etc. 

Dende á tercero dia que partieron de Talao llegaron a la ysla de 

Batachina ques del Rey de Tidori é fueron muy bien rrescebidos 

por ser castellanos é allí supieron como estavan en las yslas del 

Maluco portugueses é tenian una fortaleza en la ysla de Terrenate. 

Este rrey de Tidori avia rescevido é rrescevia muchos daños de 

los portugueses por quel año de diez é nueve avia dado especería 

á los que fueron en el armada de Magallanes, etc. 

Esta ysla de Batachina es una de las dos de los Malucos é siem- 
pre ha tenido y tiene amor con los castellanos y enemistad con 
los portugueses, etc. 

Desta ysla fueron á ver, por mandado del capitán^ ciertos espa- 
ñoles a los rreyes de Tidori é Gilolo que estavan en las mesmas 
yslas de Maluco á los quales hazian guerra los portugueses por el 
acogimiento que avian hecho a los españoles. 

El Rey de Gilolo los enbió a recevir muy bien é de ay les enbio 
al rrey de Tidori donde así mesmo fueron muy bien rescebidos é 
hizieron confederación con ellos prometiéndoles favor é ayuda é 
todo lo que oviesen menester é dexaron con cada uno de los 
rreyes ciertos españoles para defensa de los portugueses y enbia- 
ron al capitán general que quedava en la nao, sus embaxadores 
con algunos presentes, etc. 

Estando así surtos en una ysleta destas, vino un portugués de 
parte del capitán de la fortaleza, que estava en Terrenate re- 
quiriéndoles que no entrasen en las yslas de los Malucos dizien- 



432 EXPEDICIÓN PE LOAISA 

do que heran del rrey do Portugal aperoiviéndoles que los he- 
charian a fondo si no lo hiziecen y a estos requerimientos siempre 
se les respondió como no eran de Portugal sino de su magestad. 

Sin embargo desto^ estos rreyes de Gilolo é Tidori por la amis- 
tad que tenian con los españoles dende el año de diez é nueve 
davan todo lo que avian menester á los españoles y rrescatavan 
con ellos clavo y especería é les ofrecían todo el favor é yendo la 
nao para Tidori en fin del mes do Diciembre deste año de veyntc 
é seis salió el armada de los portugueses questava aguardando 
contra los españoles, que heran dos carabelas y una fusta é un 
batel grande y otras barcas con artillería y con otros navios de 
los moros de Terrenate y porque hazia buen biento á la nao no 
la osaron acometer. 

Llegaron al puerto de la ysla de Tidori á primero dia de Henero 
del año de quinientos é veinte é siete donde luego vino el rrey 
de Tidori para favorecer a los españoles dándoles lo que avian 
menester, etc. 

Dende á cuatro ó cinco dias que surgieron allí, vinieron de 
parte de los portugueses á requerirles que se saliesen de allí sino 
que traerían grande armada contra ellos, etc. 

Después dende ocho ó diez dias vinieron con mucha artillería 
los portugueses ante que amaneciese é tiraron muchas lombar- 
das en que hirieron á algunos españoles é mataron uno é procu- 
raron de hechar el navio á fondo, etc. 

Dende este mes de Enero hasta Mayo siempre hizieron otros 
acometimientos, etc. 

Por el mes de Mayo llegó otro nuevo gobernador de los portu- 
gueses á la fortaleza y tornó á hazer nuevas amenazas á los espa- 
ñoles para que dexasen las yslas é como no podia por fuerza, pro- 
curó de matarlos con poncoña que mandó hechar en un pozo 
de agua de que bevian é no obo efecto porque un clérigo de los 
portugueses abisó á otro clérigo español. 

Dende a cierto tiempo procuró de matar con yerbas al capitán 
de los españoles é asy le mató^ etc. 

Dende a dos meses porque los españoles hazian un navio en- 
viaron un portugués hechadixo el cual traía granadas de fuego 
é de noche las hecho en el navio é huyó, etc. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 433 

Dende á poco tiempo yendo en ciertas fustas cinco ó seis cas- 
tellanos, salieron los portugueses é mataron dos castellanos, etc. 

El año de veynte é ocho por el mes de Margo llegó un navio 
que avia enviado don Hernando Cortes de la Nueva España en 
que venia por capitán Alvaro de Saavedra é aportó á las mesmas 
yslas del rrey de Tidori. 

Como los portugueses lo vieron, procuraron con engaño de le 
tomar é lo hizieran sino fueran socorridos de los amigos é de los 
españoles, etc. 

Por Mayo deste año de veynte ocho traxeron los portugueses 
una galera con catorce paraos de monos para hazer guerra a los 
españoles con mucha artillería é con una fusta que tenian los es- 
pañoles aun que los avian tomado de sobre salto los portugueses 
se defendieron ó se mataron hombres de una parte é de otra é al 
fin se quedó ésa galera con los españoles, etc. 

Por el mes de Junio deste año se despachó el navio de Saave- 
dra con clavo para la Nueva España para dar aviso é caminó mas 
de setecientas leguas é con vientos contrarios, cabo de seis me- 
ses volvió allí á Tidori y tanbien porque yendo en ej camino cier- 
tos portugueses que llevaban presos les urtaron el batel y a esta 
causa no podían tomar puerto en ninguna parte, etc. 

Tornóse á enbiar el mesmo navio aviéndole reparado con un 
batel el año de mili é quinientos é veynte é nueve por Mayo el 
qual otra vez tornó á aportar a estas yslas porque por estar mal- 
tratado no pudo arribar, etc. 

Siempre los portugueses porque los de las yslas tenian afición 
á los españoles les hizieron guerra é yendo un dia á salba fee un 
clérigo español donde estavan los portugueses, le tovieron preso 
mas de siete meses, etc. 

Después pasaron los portugueses é las yslas donde estavan los 
españoles é como beran pocos, con dádivas y amenazas procu- 
raron de amotiñlir la gente y entraron la ciudad de Tidori é 
mataron muchos yndios é asolaron é robaron toda la ciudad, etc. 

Los españoles se rretrayeron á un balbarte con la artillería que 
tenian los quales fatigados de la ambre é porque heran pocos 
trataron de concierto porque no los acabasen de matar é por no 
yr presos á su poder, etc. 

28 



434 KXPEUICION DK LOAISA 

El concierto fué quel capitán de los españoles que sp llamalta 
Hernando de !a Torre se fuese fuera de las yslas de Maluco con 
veynte hombres que tenia c que estoviesen en cierta ysla sin 
que les hiziesen daño hasta que viniesen rrecaudos de Espa- 
ña, etc. 

Los portugueses robaron toda In especería que avian dado los 
yndios á los españoles é todas las haciendas é quanto tenían los 
españoles, etc. 

Después de apoderados^de la tierra los por^tugueses, quemaron 
por pregón público una fusla por alborotadora del rrey de Portu- 
gal, etc. 

Después desto ciertos españoles que avian ydo en favor de los 
amigos á ciertas yslas viniendo á la ysla de Tídorí de donde se 
avian partido como la hallaron destruida se fueron ¿ Oilolo 
donde fueron los portugueses para los prender y se defendie- 
ron, etc. 

El año de treinta tornaron á tratar los portugueses con dadi- 
vas que prometieron á los yndios de Gilolo para que matasen ñ 
los españoles, etc. 

Después á causa que los yndios de Terrenate se querían levan- 
tar contra los portugueses para aprovecharse de los españoles, 
tomaron concierto con ellos é así estuvieron algún tiempo en paz 
é no avian quedado mas de veynte é siete ó veynlc é ocho hom- 
bres de todos quantoa avian ydo, ote. 

Después trataron en el año de treynla é tres para que los de- 
xosen venir á España al capitán Hernando de la Torre é á los 
otros españoles é quiriéndose venir é traer la especería que los 
yndios le habían dado, no consintieron qne traxeae ninguna es- 
pecería, etc. 

Al tiempo questos testigos se querían partir, los del Rey do Gi- 
lolo dizen que les hablaron secreto para que do España enbiasen 
gente, etc. 

Viniendo de camino en un navío portugués aportaron en nna 
ysla que llaman la Xaba, ques una ysla muy grande, son amigos 
de los portugueses é ay en ella mucho oro é lo llevan á vender Á 
Malaca, tienen artillería de bronce que lo funden ellos mesmos y 
escopetas y lani^as, etc. 




COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 43B 

En esta Java ay Reyes poderosos, gentiles y moros y entre ellos 
ay uno mas poderoso que todos y este está mal con los portu- 
gueses. 

El capitán Hernando de la Torre é otros, venian en otras naos. 

Partieron estos testigos de Malaca á quinze de Noviembre de 
treynta é cinco, etc. 

Llegaron a Lisboa y en desembarcando la guarda mayor del 
rrey de Portugal, les miró quanto trayan é les tomó las relaciones 
é libros ó cartas é tovieron aviso que los querían prender. El 
embajador de España questava en Portugal les dio aviso y así se 
vinieron escondidamente, etc. 

Hazen relación de la mucha especería que en estas yslas ay é 
como no la ay en otra ninguna parte. 

La qual dicha relación de que se sacó este traslado esta en po- 
der de mí Juan de Samano secretario de sus magestades, etc.^ 

Probanza de Fernando de Loaysa con el Fiscal. 

Testigo. — El dicho Francisco de Rojas, capitán de Su Mages- 
tad, testigo presentado por el dicho Hernando de Loaysa, havien- 
do jurado en forma debida de derecho seyendo preguntado por 
las preguntas del dicho ynterrogatorio por él presentado dixo é 
depuso lo siguiente, etc. 

A la primera pregunta dixo que conosce á los contenidos en 
la pregunta de vista é habla é conversación al dicho Hernando 
de Loaisa, de veynte años á esta parte, poco mas ó menos, y al 
dicho licenciado Villalobos de diez años á esta parte, poco mas ó 
menos. 

Fué preguntado por las preguntas generales de la ley, dixo que 
hes de hedad de quarenta años, poco mas ó menos, é que no yn- 
curre en nynguna de las preguntas generales, etc. 

2. A la segunda pregunta dixo que fue muy público é notorio 
en esta corte y en otras partes asi destos reynos como de Yndias 
quel dicho comendador fray Garcia de Loaysa fue por capitán 
general de la armada contenida en la pregunta é que yendo este 
testigo á los Malucos en otra armada de que yba por capitán 



1 Sigue aquí en el original ol documento á que hemos dado cabida mas atrás b;ijo ol 
número LXXX. 



43d 



KXPKWÍIÍON DE LÜAISA 



Sebastian Caboto topó en la ysla úe Santa üaUílina >i obm (iif 
quynze ó veynte cristianos castoUanos que tivían ydo ea In dicha 
armada del comendador Lciaysa, los qunles dixeron á este testigo 
como el dicho fray García de Lrfiaysa havia ydo por capitán ge- 
neral de la dicha armada, etc. 

3. A la tercera pregunta dixo que no vió esle testigo iuuter la 
soiemiüdad que di?,e la pregunta al dicho tray García de Loaysa 
mas de oyó dezir que la hizo é asy lo tiene este testigo por cierto 
porque es costumbre en estos reynos de hazer solenydades los ca- 
pilnnes de las armadas. 

4. A la quaría pregunta dixo que oyó dezír por muy público é 
notorio lo contenido en la pregunta en estos reynos ú muchas 
personas que de sus nombres no se acuerda é que esle testigo 
tiene por cierto que asi pasó como en la pregunta se contiene, 
porque quandu alguna armada se hnzo, es costumbre antes de 
partir de hazerse la solemnidad que dlzc la pregunla é de recehir 
por general al que es nombrado para ello asi por les (mpit»nes 
como por los otros onicialcs que en ella van, la qual solemuidnd 
é recebimiento se hnze mostrando el general las provisiones que 
para ello tiene de Su Magestad, etc. 

5. A la quinta pregunta dixo que ba oydo dezir lo contenido 
en la pregunta á muchas personas especialmente al dicho Cris- 
tóbal de Haro ó que se reflere á las cuentas que sobre ello dize la 
pregunta que se hizieron, etc. 

6. A la stísta pregunta dixo que oyó dezir lo contenido en la 
dicha pregunta á muchas personas é como dicho tiene en la se- 
gunda pregunta, lo oyó dezir á los que topó on la isla de Santa Ca- 
talina é después que este testigo bolvió de las Yndiaa, lo ha oydo 
dezir en esta corte á muchas personas que han venido á estos 
Reynos de los que íueron en la armada que llevó el dicho Krny 
García de Loaysa. 

7. A la séptima pregunta dixo que como dicho tiene en la pre- 
gunta antes desta y en la segunda pregunta, yendo esle testigo ú 
la misma provincia del Maluco en la dicha armada de que yba 
por capitán Sebastian Gabolo, oyó esle testigo dezir á los que to- 
paron en la dicha armada que llegó al Maluco de los que yban con 
el dicho comendador Loaysa bolvieron á estos Heynos y á los otra» ¡ 




COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 437 

quel dicho Fray García de Loayea pasó muchos trabajos en toda 
la nabega€Íon especialmente en el Rio de Santa Cruz, cerca del 
estrecho donde avia tocado la nao capitana en que yva el dicho 
comendador Loaysa , é que por su buen animo é yndustria havia 
salvado toda la gente que yba en la dicha nao é que remedió qué 
la nao no se perdiese é la aderezó y passó con ella el estrecho é 
que asy inismo oyó dezir que en todo el seguimiento del viaje se 
señalaba como hombre valeroso y de mucho animo, é que el tiem- 
po que el dicho comendador Loaysa syrvió en la dicha armada é 
lo bió después de nombrado por capitán general dslla, este testi- 
go no sabe mas de que oyó dezir que se le devia de sueldo un ano 
poco mas ó menos, é que desta pregunta esto es lo que sabe, etc. 

8. Á la otava pregunta dixo que lo que dicho tiene en la pre- 
gunta antes desta es la verdad, é lo que sabe por el juramento que 
hizo é syendole leydo dixo que en ello se añrmava é firmólo de su 
nombre. — Frannsro de Rojas. — Hay una rúbrica. 

Testigo. — El dicho Juan de Samano, Secretario de Sus Magesta- 
des, presentado por el dicho Fernando de Loaysa, havíendo jura- 
do en forma debida de derecho é syendo preguntado por las pre- 
guntas del dicho interrogatorio é por cada una dellas^ dixo é 
depuso lo siguiente: 

1. Á la primera pregunta dixo que conoce al dicho Fernando 
de Loaysa, hermano del dicho comendador Fray García de Loay- 
sa é al dicho licenciado Villalobos fiscal de Su Magestad en el Con- 
sejo de las Yndías de vista é fabla é conversación que con ellos ha 
tenido é tiene, etc. 

Fué preguntado por las preguntas generales de la ley, dixo ques 
de hedad, etc. . . é que no concurren en él nynguna de las pre- 
guntas generales, etc. 

2. Á la segunda pregunta dixo que lo contenido en las pregun- 
tas es muy público é notorio asy en esta corte de Su Magestad co- 
mo en otras partes, donde dello tienen noticia, etc., é que la sabe 
como en ella se contiene, porque este testigo entendió como se- 
cretario del Consejo de las Yndias en lo despachar, etc. 

3. Á la tercera pregunta dixo que lo que della sabe es lo que 
tiene dicho en la pregunta antes desta y cree y tiene por cierto 
quel dicho comendador Loaysa seria recibido en el Consejo é ha- 



438 EXPEDICIÓN DE LOAISi. 

ría la solenydad que la pregunta dize. porque se acuerda que se 
lomó juramento é solenydad de otros capitanes particulares que 
havian de yr con él en la dicha armada y asi mismo cree é tiene 
por cierto que el auto de la snlenydad é recibimiento se asenlarta 
como es costumbre en las espaldas del título que se le dtó de cflpi- 
tan general, y como en el dicho título so mandava ó quo esto os 
lo que sabe desta pregunta, aunque no se acuerda particularmente 
deilo, ele. 

4, 5, 6, 7. — A laquarta pregimla y á la quinta, sesta, é sétima 
preguntas dixo que esle testigo no so halló en la Coruña ny en la 
navegación de la armada que llevó el dicho I^oaysa, pero que tie- 
ne por cierto que debió pasar lo contenido en la pregunta ó que 
en todo dize lo que dicho tiene é firmólo de su nombre. — Joan de 
Samano. 

Sentencia. — En el pleito y causa que ante nos pende entre Her- 
nando de Loaysa, vezino de la cibdad de Plnsencin como cesiona- 
rio del maestre y convento de la orden y ospilal de San Juan de 
Jerusalen, como herederos de Fray García do Loaysa, cavallero 
que fué de la dicha orden de la una parte y de la otra, el licencia- 
do Villalobos, fiscal de Su Magostad, 

Fallamos quel dicho Hernando de Loaysa provó su yntencion y 
demanda y lo que probar le convino, damos y pronunciamos su 
yntencion por bien provada c quel dicho licenciado Villalobos no 
probó sus execiones y deFenciones, damos y pronunciamos su 
yntencion por no provada, por ende que devemos de condenar y 
condenamos al dicho fiscal á que dentrode Iroynta dias primeros sy- 
guientes después que fuere requerido con la carta executoria desta 
nuestra sentencia dé y pague al dicho Hernando de Loaysa, ocho- 
cientos y nueve mili y ochocientos y catorzc marauedis que pa- 
resce que se le quedaron y restaron debiendo al dicho Fray ííarcia 
de Loaysa del tiempo que sirbió de capitán general en el arranda 
que fué para el Maluco, desde el dia que se hizo á la vela asta quo 
falleció y por esta nuestra sentencia juzgando ansí lo pronuncia- 
mos y mandamos sin costas. — El Doctor Bellran, (oonsu rúbrica.) 
— Epmopux Liicemi, (con su rúbrica.) — El Doctor Bernal, (cnn su 
rúbrica,) — El Lirendado Gutierre Velaz/jiiéz, (con su rúbrica.) 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 439 

Dada y pronunciada fué esta sentencia por los señores del Con- 
sejo Real de las Yndias, que la Armamos en la Villa de Madrid á 
veynte é syete dias del mes de Septiembre de mili é quinientos é 
quarenta años, etc. 

Este mismo dia, mes é año sobre dichos lo notifiqué al licencia- 
do Villalobos, fiscal de Su Magestad é á Fernando de Loaysa en 
sus personas. — (Hay una rúbrica.) 



11 de Agosto (le 1525 

XCV. — Asiento que el Conde de Andiada y Cristóbal de llar o to^ 
marón en nombre de S. Majestad con Diego Garda. 

(Pub. por Torres de Mendoza, L. XXII, págs. 130-136.) 

El Rey. — Con las condiciones que Nos el conde Don Hernando 
de Andiada y Cristóbal de Haro, Ruibasante, y Alonso de Salaman- 
ca, nos concertamos con vos Diego García, vezino de la villa de 
Moguer, para en esta armada é viaje, que placiendo a Dios se 
ha de hazer á la parte del mar Occeano meridional, son las si- 
guientes: 

Que nos los sobre dichos, habremos licencia de Su Magestad 
para su seguimiento del dicho descubrimiento, con las condicio- 
nes más aventajadas que se pudieren haber en beneficio de la 
dicha armazón, lo qual se haze fundamiento, costará mil y ocho- 
cientos ducados, ciento ó doscientos, más ó menos; los cuales 
fornecerá cada uno á los tiempos que fuese menester conforme á 
lo que cada uno tiene declarado poner en armazón como parecerá 
por la escriptura que para ello está hecha. 

ítem, se os dará para este primero viaje una caravela de porte 
de hasta cincuenta ó cien toneles y un patage de veinte y cinco 
ó treinta toneles y la madera labrada para una fusta ó bergantín 
que se pueda remar, el qual irá en piezas para lo poder armar 
donde quiera que llegardes. 

ítem, de las quales dichas caravelas se os dará la capitanía de- 
llas, por la qual, juntamente con la licencia, se ha escrito á Su 
Magestad. 



440 EXPEDICIÓN DE GARCÍA. 

Las quales dichas caravelas se darán aderezadas y armadas, 
como conviene para semejantes viajes, y bastecidas de manteni- 
mientos para quarenta personas, ques el número que queda mas 
de acuerdo vavan en la dicha armada. 

ítem, con condición que de todo lo que Dios Nuestro Señor eu 
este viaje diere, ansí de rescate como de cavalgadas, como de otra 
qualquier manera, que sean sacados los derechos de Su Magestad 
y todo el coste de la dicha armada, sacado ellos y los derechos 
como dicho es, de todo el rescate se dará a vos el dicho Diego 
García, de vuestra capitanía y pilotaje y por la experiencia que 
del dicho descubrimiento tenéis, la décima parte de todo y no 
otro partido ni cosa alguna, lo qual se vos dará acavado de des- 
cargar y pagar los derechos de Su Magestad. 

Con condición que vos el dicho Diego García y Rodrigo Darias 
que ha de ir por nuestro piloto, seades obligados de dar la gente 
de mar que oviese de ir en la dicha armada, al partido que con 
vos el dicho Diego García está asentado, que pagados los derechos 
que á Su Magestad se oviesen de pagar, de todo el rescate, se sa- 
que todo el coste de la armada, el qual sacado se harán tres par- 
tes, las dos tercias partes quedaran de los armadores y la tercera 
parte á la compañía, la qual entre sí repartirán por partes como 
entre ellos fuese concertado, con que antes que la dicha partición 
se hayan sacado los derechos de Su Magestad como dicho es, se 
sacará la decima parte que á vos el dicho el Diego García se os 
da de vuestra capitanía y pilotaje. 

ítem, con condición que vos el dicho Diego García seáis obli- 
gado de tomar otro viaje á qualquiora cosa que se descubriese y 
de enseñar el dicho camino á los dichos pilotos que con vos fue- 
sen para que estos sean prácticos en la dicha navegación. 

ítem, con condición que vos ni otra persona que fuese en la 
dicha armada no pueda llevar ninguna cosa del rescata, y si por 
caso lo llevasen sea con consentimiento de los armadores y regis- 
trado y declarado la parte que ha de dar á la armazón de lo que 
dello rescatasen, lo qual será cosa que no perjudique la carga del 
armazón, lo qual ansí llevarán registrado y con consentimiento 
de los armadores, no se podrá rescatar hasta ser rescatado todo 
el armazón, y fecho el rescate de aquello podrá rescatar la perso- 



COLfiCGION DE DOGUMEKTOS 441 

na, lo que llevase con licencia de poder rescatar, de lo qual, pa- 
gados los derechos de Su Magestad y el coste de lo que oviese 
costado lo que diesen por el rescate pagaran la mitad. 

Ítem, con condición que ninguna persona no pueda traer nin- 
gún esclavo, ecepto las personas que llevasen facultad de los ar- 
madores para los poder traer, y los esclavos que traxesen será 
para el armazón. 

ítem, con condición que pueda traer el capitán y personas que 
fuesen en la dicha armada papagallos y cativos sin pagar otra 
ninguna cosa, salvo los derechos de Su Magestad, con que de al- 
gunos gastos y papagallos que sean de ventajas, dellos dexen 
hazer primero rescate del armazón, para que ellos puedan dará 
personas é partes antes quellos rescaten. 

ítem, con condición que vos el dicho Diego García y Rodrigo 
Darías seáis obligado y desde agora os obliguéis do poner en la 
dicha armada doscientos ducados que es cada uno cien ducados, 
los quales daréis á los tiempos que fuesen menester, sueldo á 
libra como los otros armadores v heredareis en la dicha armazón 
como los otros armadores. 

ítem, por quanto el dicho Diego Garcia ha de estar en esta 
ciudad entendiendo en las cosas necesarias del armada, hasta 
que plaziendo á Nuestro Señor se ponga a la vela y haya de par- 
tir á costa del armada, se dé para su mantenimiento a razón de 
real y medio por dia. 

Il^m, por cuanto en el armada en que fué Hernando de Maga- 
llanes á las espaldas de la tierra del Brasil dejaron á Juan de Car- 
Jtajena é a un clérigo en su compañía, por todas vías en cual- 
quiera de aquellas partes que tocardes trabajéis por vos informar 
y saber del, y si hallardes rastro trabajéis de lo traer de qualquier 
manera que sea. 

E luego los dichos Diego Garcia é Rodrigo Darías é el dicho 
Cristóbal de Haro, por Su Magestad ó por el dicho señor conde 
don Hernando el dicho Cristóbal de Haro por sí y Rodrigo Darías, 
é Alonso de Salamanca, é Pedro de Morales se obligaron con sus 
personas y bienes y muebles y raices en pena de mili ducados de 
oro de cumplir y guardar las condiciones y capitulaciones suso- 
dichas, so la dicha pena, y para ello dieron poder cumplido á las 



442 



EXPEDICIÓN DE OARCÍA 



justicias de Su Magestad, para que execulen en él é por quien 
fallare de lo asf cumplir, por la dicha pena y por las costas y da- 
ños que por su falta se recrecieren ó fagan pago á las parles que 
por ello estuvieren, bien ansí é á tan cumplidamente como si fue- 
se dada por sentencia definitiva y pasada en cosa juzgada; cerca 
de lo qual, renunciaron todas y qualesquier leyes fueros y dere- 
chos y privilegios en contrario, y la ley y derecho en que diz que 
general rrenunciacion no vala; y por mayor firmeza lo Brmaron 
de sus nombres y testigos presentes, Pedro de Morales y Joan de 
Burgos, Francisco Galafate, vecinos de la dicha ciudad, á caloteo 
dias del mes de Agosto año del Señor de mil e quinientos y vein- 
te y ciñen años. — Crixtohal de ¡{aro. — A/onso r/e Salamanca. — ller- 
nando de Andiada. — Pedio Morales. — liodrjf/o Dalias. 

E yo Gristoval de Paulo, escribano de Su Magestad y del núme- 
ro de la dicha ciudad de la Coruña, en uno con los dichos testigos 
presente fui á todo lo que suso dicho es, y doy fé que conozco á 
los dichos otorgantes é queda otro tanto en mi poder, firmado de 
los susodichos, y por ende lo fize escribir y fize aqueste mi nom- 
bre y signo ques á tal en testimonio de verdad. — Ci'istovat de 
Pnn/o, notario. 



El Rey. — Por la presente, vistos estos capítulos é asientos que 
los dichos Gristoval de Haro en nuestro nombre y el conde Don 
Fernando de Andiada y el dicho Cristóbal de Haro por sí y Ruv 
Basante y Alonso de Salamanca lomaron con Diego García, vecino 
de Moguer, sobre el descubrimiento en ello.s contenido en el Mi 
Consejo de las Yndias, los confirmo y apruebo y he por bien que 
conforme á ellos se haga la armada é descubrimiento; y de ello 
firmé la presento de Mi nombre, que va asi mismo refrendada de 
Mi infrascripto secretario. — l'ecba en Toledo áveintey cuatro dins 
de Noviembre de mil é quinientos y veinte y cinco años. — Yo kl 
.Rey. — Refrendada del Secretario Coioí. — Señalada del Obispo de 
Osma y Doctor Beltra» y Doctor Mnfrfnri'rdo. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 443 



10 de Febrero de 1526 

XCVL — Capitulación que se tomó con Hernando de Andiada y 
Cristóbal de Haro para hacer varios descubrimientos. 

(Publicado por Torres de Mendoza, t. XXII, págs. 137-144.) 

El Rey. — Por cuanto vos el conde Don Hernando de Andiada y 
Cristóbal de Haro, nuestro fector de la casa de contratación de la 
especiería, Me hicisteis relación, que por Nos servir, queréis ha- 
cer cierto viaje y descubrimiento en las Nuestras Yndias del mar 
Occeano, dentro de los límites y tierras de Nuestra demarcación; 
y que para ello armariades con las condiciones que de suso serán 
contenidas, una caravela de porte de cinquenta hasta sesenta to- 
neles y un patax de veinte y cinco á treinta toneles fornecidos de 
las cosas necesarias, así de aparejos como de mantenimientos y 
otras cosas que se rrequieren para semejante viaje y descubri- 
miento; y que demás de la dicha carabela y patax, embiareis en 
piezas un bergantin de rremos para descubrir qualquier rribera 
por las partes do navegáis, y Me suplicastes y pedistes por mer- 
ced vos mandásemos dar licencia y facultad para ello, é Yo por 
vos hacer merced tóbelo por bien y sobre ello Mandé tomar con 
vosotros el asiento y capitulación siguiente. 

Primeramente, por quanto como dicho es, vosotros os obli- 
gáis é ofrecéis de hacer el dicho viaje y descubrimiento en las 
Nuestras Yndias del mar Occeano, dentro de los límites v tierras 
de Nuestra demarcación, y que para ello armareis con las condi- 
ciones en esta capitulación contenidas la dicha caravela y patax 
del dicho porte, fornecidas de las cosas necesarias, así de aparejos 
como de mantenimientos é otras cosas que se rrequieren para 
semejante viaje y descubrimento; y que demás de la dicha cara- 
vela y patax, embiareis en piezas el dicho bergantin de rremos 
para descubrir qualquier ribera por las partes do navegase, é que 
no haréis el dicho viaje é descubrimiento en las partes donde 
oviesen descubierto otros descubridores y tuviesen asentado tra- 
to, por ende, por la presente vos doy licencia y facultad para que 



44i 



EXPEDICIOS DE GARC(\ 



haciendo y cumpliendo vosotros lo susodicho en este capítulo ron- 
lenitlo podáis hazer y hagáis la dicha armada y viaje segiin y co- 
mo y de la manera que dicha es, y es la siguiente. 

Otrosí, es Nueslra merced y voluntad, é por vos hacer merced, 
que por tiempo de ocho años cumplidos primeros sigoienles que 
se qiienten desde el día que la dicha armada hiziere vela en el 
puerto de la Coruña, en adelante, vosotros podáis armar y arméis 
y hagáis las dichas armadas por las dichas tierras y partes que 
descuhrieredes con In dicha armada y que ningunas otras perso- 
nas ni nrmaila puedan ir ni hayan á las dieiías tierras y partes sin 
Nufistra Ucencia y mandado, que nos no daremos licencias á nin ■ 
gunas peronas para ello, cun tanto que si Nos durante el dicho 
tiempo quisiéremos armar á Nuestra costa para las dichas tierra* 
é parte lo podamos hacer é hagamos, tomando A vosotros por 
armadores en In mitad de toda la dicha armazón. 

Asi mismo, vos damos licencia y facultad para que durante el di- 
cho tiempo de losdichos ocho años, podáis embiar y emhleis a las 
ilichiis tierras y partes todas las armadas qtle quisieredee y por 
bion tuvieredes, é acrecentar el número de naos como os porerie- 
ro que conviene á la dicha navegación, podáis tomar compafíia 
con otros armadores é hazep con ellos qualquier asiento é con- 
cierto H vuestra ventaja, así naturales destos Nuestros Reyniis 
como de fuera dellos, con tanto que no seno franc^jses ni portu- 
gueses ni ingleses. 

Otrosí, con tanto que las dichas armadas que so hubiesen de 
hazer é hizieren para las dichas tierras é partes se hagan é parlan 
de la dicha ciudad de la Coruña, y de la primera y segunda y 
terceras armadas pagarán de lo que en ellas se o\'¡ose sacado el 
cosió del monto que quedase á los Nuestros oficiales de la casa 
de la contratación de la eHi>ecería que residiesen en la dicha cin- 
dad de la Coruña, la veintena parte para redención de cautivos. 
y la décima para Nos; y de lo de las otras armadas siguientes el 
quinto é la dicha veintena de todo ello. 

En quanto á lo que pedís que mande que pagada la dicha vein- 
tena y diezmos de las dichas tres armadas y de las otras adelan- 
te venideras k dicha veintena y quinto, no paguéis otro nindrun 
doreeho de ninguna cosa que sea de entrada, ni salid», ni de 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS 4í5 

venta, ni de rreventa que se haga de todo lo que viniese é se traxe- 
re en la dicha armada de qualquier calidad, y género que sea, caso 
que se venda una ó muchas vezes así en la dicha ciudad de la Co- 
rana como fuera de ella, é lo podáis cargar por mar ó por tierra 
sin pagar otros derechos cdgunos mas de sola la dicha veintena, é 
quanto como dicho es, por la presente, por hacer bien y merced 
á vos y á los otros armadores y otras qualesquier personas y tra-. 
tantes que viniesen á la dicha ciudad de la Coruña de qualquier 
nación que sean, con tanto que sean cristianos, á contratar y 
comprar á la dicha casa, de lo que viniese en las dichas armadas, 
les concedamos que de ninguna cosa así especiería como drogue- 
ría é joyas de oro y plata é perlas é otras qualesquier cosas de 
qualquier calidad y condición que sean que vengan de las dichas 
Yndias é tierras que con las dichas armadas se descubriesen y 
oviese en ellas que comprar en la dicha casa, no paguen otro de- 
recho alguno mas de la dicha décima y quinto, puesto caso que 
después una ó muchas veces lo tornen á vender, dentro de la dicha 
ciudad, y es Nuestra merced qué sean libres y francos con la pa- 
ga de los sobredichos derechos, y ansí mismo les Concedemos 
que lo que de la dicha casa sacaren ó en ella ó en la dicha ciudad 
comprasen, siendo como dicho es, cosa venida de las dichas Yn- 
dias, la puedan sacar por mar é por tierra libremente, sin pagar 
á la salida otro derecho alguno, esto así comprándolo loá dichos 
armadores como otra persona alguna que sea cristiano, en la di- 
cha casa o siendo de la dicha ciudad. 

Otro sí, que las cosas que se compraren para la dicha armazón 
ó nmantenimientos ó vituallas necesarias para las dichas armadas 
o qualqaiera parte que comprasen en estos Nuestros Reynos ó 
fuera dellos, agora vengan por mar, agora por tierra, sean libres 
y francos en la dicha ciudad de la Coruña; é que asi mismo las 
naos que viniesen á la dicha ciudad paraár en las dichas arma- 
das ó para ello se hizieren en ella é traxeren mercadurías, é las 
que viniesen del dicho descubrimiento que hizieren cargadas 
sean francas é libres de anclajes é otros cualesquier derechos 
que á Nos y á la dicha ciudad y a otra cualesquier persona 
pertenecientes en la dicha ciudad é su puerto de entradn y sa- 
lida. 



446 



EXPEDICIÓN HE «iARClA 



ítem, porque on la dicha ciudad de la Coruña lia de ser el IrSic 
é cnsti do la controtiicloii de Ib especiería, Qucpemos y Mandamoa 
y es Nuestra voluntad, que venida la dieha armada y nao que 
agora van y laá que adelante Tuosen ú la dicha contratación, ven- 
gan á se descargar y descarguen en la dicha casa de la contrata- 
ción de la especiería, y estén á la descarga dellas los Nuestros 
oficiales de la dicha casa juntamenlc con vosotros ú con la perso- 
na que para ello pusierdes al tiempo de descargar. 

Otrosí, que acabado de descargar lo que así Iraxesen las dichas 
armadas y pagados los dichos derechos á los dichos Nuestros 
oficiales, é así de esta armada como de las que se hiziesen duran- 
te el dicho tiempo, como dicho es, vos lo entreguen luego para 
lo poder vender ó cargar ó hazer dello lo que quisiérdes y por 
bfen tuhierdes sin os poner en ello embargo ni impedimienlo al- 
guno ni que paguéis más derechos ni otras cosas de como so con- 
tiene y está concedido en los capítulos antes deste. 

Otrosí, con condición que hayamos de i'ornecer é rornezeamos 
en esta dicha primera armada en cantidad de quatrocienlos du- 
cados de oro, los quales luego mandaremos dar, por los quales 
heredaremos en esta armada y las venideras, en las quales asi 
mismo al tiempo forneceremos por la parte que nos cupiere ú los 
tiempos que fuese menester, y proveerán dello los dichos Nues- 
tros oficiales en Nuestro nombre, y que no lo dando no hereda- 
remos por más de lo que hubiéremos por Nuestro fornecido y lo 
pondrán los otros armadores y herederan por tanto más en Irs 
armadas que lo pusiesen, sueldo á libra; y aí mas cantidad qui- 
siéramos armar en la dicha armada lo podamos hazer. 

Itera, que daremos provisión de Nuestro capitán de la dicha ar- 
mada á Diego García, piloto, porque Somos inFormados ques per- 
sona abii y suficiente para ello y porque asi me lo habéis suplica- 
do; é que Nos habernos de nombrar y nombraremos un Nuestro 
contador para cada una de las dichas naos, y que por vuestra 
parte y de los diclios armadores, se ponga y nombre eu cada una 
de ellas un thesorero, y que los dichos ihesoreros ni contadores 
no han de llevar ni se les ha de pagar salario alguno en dinero, 
salvo sus partes, las quales serán ventajadas de las otras per- 
sonas. 



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otrosí^ con tanto qae comenzeis á hacer la dicha armada y en- 
tender en el despacho della, dentro de ochenta dias primerias 
siguientes de la fecha de la capitulación y la tengáis acabada {va- 
ra se poder dar á la vela por todo el mes de Setiembre deste pn^- 
senté año de mil é quinientos y veinte y seis años. 

Otrosí, por la presente decimos que habernos por bueno el 
asiento que vosotros tomardes con el capitán